Gobierno presentará nueva política de educación
ambiental
El Gobierno presentará el próximo 22 de abril la nueva política nacional de educación
ambiental, la cual busca integrar los conocimientos de los pueblos indígenas,
afrodescendientes y campesinos, al tiempo que fortalecerá la educación formal para
promover la protección de los ecosistemas. La política se alinea con los acuerdos
globales sobre biodiversidad y cambio climático.
La nueva estrategia tendrá un enfoque integral, que no solo incorporará saberes
ancestrales y populares en los procesos educativos, sino que también fortalecerá la
educación formal, asegurando que los currículos y las prácticas pedagógicas fomenten
la sustentabilidad. Esta renovación será clave para avanzar en la protección ambiental
a través de una educación inclusiva y transformadora.
En esta propuesta, el Gobierno trabajó en colaboración con diversas comunidades y
sectores sociales del país, incluyendo académicos, líderes sociales y organizaciones
no gubernamentales, con el objetivo de crear un modelo de educación que favorezca la
equidad social y la justicia ambiental.
Miguel Ángel Julio, subdirector de Educación y Participación del Ministerio de
Ambiente, expresó su satisfacción por los avances logrados en la actualización de esta
política, destacando la importancia de incorporar las voces de diferentes actores
sociales. La renovación de la política responde al reconocimiento de la riqueza de los
sistemas de conocimiento tradicionales y populares en Colombia, lo que refuerza su
relevancia.
Ámbito Jurídico: el gobierno presentará una nueva política de educación ambiental
Colombia es pionera en educación indígena propia
El sistema establece un marco que garantiza a las comunidades indígenas la
posibilidad de educar a las nuevas generaciones basándose en sus principios
organizativos, en torno a sus dinámicas políticas y sociales, y alineándose con su
cosmovisión y valores. Durante mucho tiempo, los indígenas de Colombia han sido
ignorados en las decisiones que afectan su educación y sus formas de vida,
imponiéndoles un modelo occidental que no refleja sus realidades ni satisface sus
necesidades. Ahora, el Seip no solo reconoce sus derechos, sino que también les
devuelve el control sobre la educación de sus hijos, respetando su visión del mundo y
su relación con la Madre Tierra.
Es el comienzo de un camino que, con dedicación y compromiso, podrá llevar a una
verdadera inclusión y respeto por las diferencias. La construcción colectiva del SEIP
aún no ha terminado, ya que la firma del acuerdo es apenas el primer paso para llevar
a cabo la concertación de los artículos reglamentarios que darán pleno efecto al
sistema. Queda pendiente la socialización en el Congreso de los Pueblos Indígenas
para garantizar que el proceso tenga respaldo y comprensión de todas las
comunidades involucradas.
El Seip, más que una simple reforma educativa, es una apuesta innovadora que, por
sus características y propósitos, no tiene comparación en América ni en el mundo. Se
constituye en un referente para otras naciones que buscan reconocer los derechos de
sus pueblos originarios. La posibilidad de que el SEIP y el sistema educativo nacional
coexistan es una muestra de que es posible integrar las particularidades culturales en
un marco que respete la diversidad sin fragmentar el Estado.
El Seip representa un cambio que nace del ejercicio real de la Constitución y garantiza
el derecho a los pueblos para que sus autoridades tengan el control de su propio
desarrollo e identidad cultural. La implementación que se llevará a cabo es un ejemplo
para avanzar hacia la justicia social y el respeto por la diversidad, aunque la lucha por
la defensa de los derechos indígenas en Colombia está lejos de concluir y no se puede
bajar la guardia; por eso es responsabilidad de todos velar para que este logro no se
convierta en letra muerta.
En el caso particular de La Guajira, el Seip es una oportunidad para terminar con el
negocio que tienen con la educación algunas autoridades tradicionales, asociaciones
de autoridades tradicionales y falsos "líderes". Es una oportunidad para sacar del
camino a personajes inescrupulosos que han sido apoyados por la clase política
tradicional para intercambiar favores, administrando los recursos sin control y
vinculando maestros de su entorno familiar sin ninguna formación pedagógica. Algunos
de estos individuos han sido sindicados de abuso sexual y, a pesar de las denuncias y
las pruebas, se mantienen impunes.
También es una oportunidad para que la comunidad wayúu se apropie y ejerza
gobernanza al interior de sus territorios, evitando entregar la educación a
"organizaciones sin ánimo de lucro" que no se preocupan por el devenir de los pueblos
indígenas, sino por aumentar sus patrimonios y mantener el estado de cosas
inconstitucionales. Estas prácticas corrompen los principios y valores del sistema
normativo de la etnia wayúu, reconocido como patrimonio inmaterial de la humanidad.
El Seip es un avance significativo que promueve la justicia social y el respeto a la
diversidad para inspirar a otras naciones a seguir un camino similar, garantizando que
las comunidades indígenas tengan el control sobre su educación y desarrollo cultural,
que no solo representa un cambio en la educación, sino también un paso hacia la
equidad y el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas.
El Informador: Colombia es pionera en educación indígena propia