Raúl Mandrini
"América aborigen"
capítulo 3 "De la llegada al continente al surgimiento de las sociedades aldeanas"
Primeros Pobladores del Continente Americano
La teoría más aceptada es la del cruce por el estrecho de Bering, donde grupos humanos
procedentes de Asia ingresaron al continente americano durante el último máximo glacial,
aprovechando el puente de tierra que existía entre Siberia y Alaska.
Ingreso al Continente Americano
El ingreso de estos primeros pobladores marcó el comienzo de una larga marcha a través
del continente. Estos grupos, inicialmente cazadores y recolectores, se dispersaron
rápidamente por Norteamérica, adaptándose a diversas condiciones ambientales y
desarrollando distintas estrategias de subsistencia.
Teoría de la Ruta Costera del Pacífico
Esta hipótesis sugiere que los primeros pobladores pudieron haber viajado a lo largo de la
costa del Pacífico, utilizando embarcaciones rudimentarias y subsistiendo de los recursos
marinos. Esta ruta habría permitido un desplazamiento más rápido y continuo hacia el sur,
evitando las barreras glaciales que bloqueaban las rutas interiores.
Teoría del Poblamiento Transpacífico
Propone la llegada de pobladores desde el sureste asiático o las islas del Pacífico a las
costas de América del Sur, posiblemente utilizando embarcaciones y navegando a través
del Pacífico. Esta teoría se basa en similitudes culturales y genéticas entre pueblos de
Oceanía y Sudamérica.
Teoría del Poblamiento Transatlántico
sugiere que grupos humanos pudieron haber cruzado el Atlántico desde Europa o África
utilizando embarcaciones rudimentarias durante el último máximo glacial. Esta hipótesis se
apoya en algunas evidencias arqueológicas y en similitudes en herramientas de piedra
encontradas en ambos continentes.
La Larga Marcha a Través del Continente
La marcha a través del continente implicó una serie de adaptaciones a diferentes
ecosistemas. Los primeros americanos se desplazaron desde las frías tundras del norte
hasta los cálidos climas del sur, estableciendo asentamientos temporales que, con el
tiempo, se transformaron en ocupaciones más permanentes.
Preludios de un Gran Cambio y Final de la Edad del Hielo
El final de la Edad del Hielo trajo consigo cambios climáticos significativos, que afectaron las
formas de vida de estos primeros pobladores. El derretimiento de los glaciares y el
consiguiente aumento de los niveles del mar provocaron transformaciones en los
ecosistemas, obligando a las comunidades a adaptarse a nuevas condiciones ambientales y
recursos disponibles.
Producción de Alimentos y Revolución Neolítica
La Revolución Neolítica en el contexto americano no fue un evento único y puntual, sino un
proceso gradual y disperso en el tiempo y el espacio. La domesticación de plantas y
animales permitió el desarrollo de la agricultura, lo cual transformó radicalmente las formas
de vida. La agricultura permitió una producción más predecible y controlada de alimentos, lo
que redujo la dependencia de la caza y la recolección. Estableció las bases para un
aumento demográfico y la creación de asentamientos permanentes.
Primeros Aldeanos y Orígenes del Problema
La transición de sociedades cazadoras-recolectoras a sociedades aldeanas agrícolas fue un
proceso complejo y multifacético, influenciado por cambios climáticos, tecnológicos y
sociales. Este cambio no fue homogéneo, variando en tiempo y características según la
región.
Agricultores Americanos
Los agricultores americanos desarrollaron diversas técnicas agrícolas adaptadas a las
condiciones locales. En Mesoamérica, por ejemplo, el cultivo del maíz, el frijol y la calabaza
formó la base de la dieta agrícola. En los Andes centrales, la domesticación de la papa y la
quinua, junto con la cría de llamas y alpacas, permitió una subsistencia diversificada.
Inicios de la Agricultura en Mesoamérica
Los inicios de la agricultura en Mesoamérica se remontan a aproximadamente 7000 años
atrás. Las sociedades mesoamericanas comenzaron a domesticar una variedad de plantas,
desarrollando sistemas de cultivo intensivo que permitieron el surgimiento de aldeas
permanentes y, eventualmente, complejas sociedades urbanas. La domesticación de
plantas como el maíz, el frijol y la calabaza fue crucial para el desarrollo de la agricultura en
esta región. Estas plantas formaron la base de la dieta agrícola mesoamericana y
permitieron el sustento de poblaciones mayores. La transición hacia la agricultura implicó
también el desarrollo de técnicas avanzadas de cultivo, como la milpa, un sistema de
policultivo que optimizaba el uso del suelo y los recursos disponibles.
Inicios de la Producción de Alimentos en los Andes Centrales
En los Andes centrales, la agricultura también emergió como una respuesta a las
condiciones ambientales únicas de la región. Hace unos 5000 años, las sociedades andinas
comenzaron a domesticar plantas como la papa y la quinua, así como a criar llamas y
alpacas. Los primeros agricultores andinos desarrollaron técnicas de cultivo en terrazas y
sistemas de riego que les permitieron aprovechar al máximo las difíciles condiciones
ambientales de la región. La domesticación de camélidos fue crucial para la subsistencia y
el transporte. La agricultura en los Andes implicó el desarrollo de técnicas específicas para
manejar el terreno montañoso, como la construcción de terrazas y sistemas de riego que
maximizaron el uso del agua y el suelo.
Orígenes y Naturaleza de las Primeras Sociedades Aldeanas en América
Las primeras sociedades aldeanas en América surgieron como resultado de la
estabilización y el aumento de la producción agrícola. La producción de excedentes
agrícolas permitió una mayor especialización del trabajo y la acumulación de bienes, lo que
a su vez facilitó el desarrollo de estructuras sociales más complejas. Estos asentamientos
eran centros de producción y vida social, donde se desarrollaban complejas relaciones de
parentesco y cooperación. Inicialmente, las sociedades combinaban la caza y la recolección
con la horticultura, lo que les permitía diversificar sus fuentes de alimento y aumentar su
resiliencia frente a cambios ambientales. Con el tiempo, la agricultura se volvió dominante, y
las comunidades comenzaron a establecer asentamientos permanentes. Este cambio
implicó una serie de innovaciones tecnológicas, como la fabricación de herramientas
agrícolas, el desarrollo de sistemas de almacenamiento de alimentos y la construcción de
viviendas más duraderas.
Cambios Tecnológicos y Sociales
La adopción de la agricultura llevó a cambios significativos tanto en la tecnología como en la
organización social. En el ámbito tecnológico, se desarrollaron herramientas agrícolas
especializadas, como azadas y arados, y se implementaron técnicas de almacenamiento
que permitieron conservar los excedentes. Las herramientas de piedra pulida, como
hachas y azadas, se mejoraron para ser más duraderas y eficientes, facilitando la tala de
árboles y el desbroce de terrenos agrícolas. Se desarrollaron morteros y metates para
moler granos y semillas, lo que permitió procesar alimentos como el maíz en harinas y
pastas. La producción de cerámica permitió el almacenamiento y transporte de alimentos
y agua, contribuyendo a la estabilidad alimentaria y el establecimiento de asentamientos
permanentes. En los Andes, se construyeron sistemas de riego, incluyendo canales y
terrazas, para controlar y distribuir el agua en terrenos montañosos.
Se utilizaron fibras de plantas como el maguey y el algodón para fabricar cuerdas, redes y
tejidos, importantes para la vida agrícola. Se diversificaron las herramientas de hueso y
madera, incluyendo palas, arados y utensilios para la vida diaria y actividades agrícolas. Se
mejoraron las técnicas de construcción de viviendas y estructuras comunitarias
utilizando materiales locales como adobe, madera y piedra. La especialización del trabajo
llevó a una división más compleja de tareas, con individuos dedicándose a la fabricación de
herramientas, construcción, cultivo y procesamiento de alimentos.
Socialmente, la producción de excedentes posibilitó la creación de estructuras jerárquicas y
la división del trabajo, con roles especializados emergiendo dentro de las comunidades.
Estos cambios también facilitaron el comercio y la interacción entre diferentes comunidades,
lo que a su vez contribuyó al intercambio de conocimientos y tecnologías. La estabilidad
alimentaria proporcionada por la agricultura permitió a las sociedades invertir más tiempo y
recursos en actividades culturales y ceremoniales, contribuyendo al desarrollo de complejas
tradiciones religiosas y sociales.