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T 907 10

La Sentencia T-907/10 aborda la acción de tutela interpuesta por Modesto Durán Suárez contra la Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía, quien solicitó un subsidio de vivienda alegando que su derecho fue vulnerado al ser considerado no afiliado tras retirar sus cuotas de ahorro. La Corte Constitucional determinó que, a pesar de las modificaciones legales, el demandante no cumplía con los requisitos necesarios para acceder al subsidio, ya que había realizado retiros de cesantías, lo que llevó a la negativa de su solicitud. La decisión reafirma la necesidad de cumplir con las normativas vigentes para acceder a beneficios de vivienda para miembros de la fuerza pública.
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T 907 10

La Sentencia T-907/10 aborda la acción de tutela interpuesta por Modesto Durán Suárez contra la Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía, quien solicitó un subsidio de vivienda alegando que su derecho fue vulnerado al ser considerado no afiliado tras retirar sus cuotas de ahorro. La Corte Constitucional determinó que, a pesar de las modificaciones legales, el demandante no cumplía con los requisitos necesarios para acceder al subsidio, ya que había realizado retiros de cesantías, lo que llevó a la negativa de su solicitud. La decisión reafirma la necesidad de cumplir con las normativas vigentes para acceder a beneficios de vivienda para miembros de la fuerza pública.
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Sentencia T-907/10

ACCION DE TUTELA CONTRA CAJA PROMOTORA DE


VIVIENDA MILITAR Y DE POLICIA-Caso en que se niega subsidio
de vivienda a miembro activo por no tener la calidad de afiliado debido al
retiro de sus cuotas de ahorro mensual obligatorias

DERECHO A LA VIVIENDA DIGNA-Alcance como derecho


fundamental y su protección a través del ejercicio de la acción de tutela

SUBSIDIO DE VIVIENDA PARA LOS MIEMBROS DE LA


FUERZA PUBLICA Y LA CAJA PROMOTORA DE VIVIENDA
MILITAR Y DE POLICIA-Regulación normativa

ACCION DE TUTELA CONTRA CAJA PROMOTORA DE


VIVIENDA MILITAR Y DE POLICIA-Procedencia por cuanto en
aplicación del Decreto 353 de 1994, modificado por la Ley 973 de 2005,
el actor sigue siendo un afiliado forzoso

Referencia: expediente T-2.717.726

Demandante:
Modesto Durán Suárez

Demandado:
Caja Promotora de Vivienda Militar y de
Policía

Magistrado Ponente:
GABRIEL EDUARDO MENDOZA
MARTELO

Bogotá D.C., doce (12) de noviembre de dos mil diez (2010).

La Sala Cuarta de Revisión de la Corte Constitucional, integrada por los


Magistrados Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, Jorge Iván Palacio Palacio y
Nilson Elias Pinilla Pinilla, en ejercicio de sus competencias constitucionales
y legales, ha pronunciado la siguiente

SENTENCIA

en la revisión del fallo de tutela proferido por el Tribunal Superior de


Manizales, Sala de Decisión Civil-Familia, el 25 de mayo de 2010, por medio
del cual se confirmó el dictado por el Juzgado Segundo Civil del Circuito de la
misma ciudad, el 15 de abril de 2010, en el trámite de la acción de amparo
Expediente T-2.717.726

constitucional promovida por el señor Modesto Durán Suárez, contra la Caja


Promotora de Vivienda Militar y de Policía –CAPROVIMPO-.

I. ANTECEDENTES

1. La Solicitud

El 26 de marzo de 2010, el señor Modesto Durán Suárez, en su condición de


miembro activo de la Policía Nacional, impetró acción de tutela contra la Caja
Promotora de Vivienda Militar y de Policía –CAPROVIMPO–, con el
propósito de obtener el amparo de sus derechos fundamentales a la vivienda
digna, al debido proceso y a la igualdad, presuntamente vulnerados como
consecuencia de la decisión de no otorgarle un subsidio de vivienda, a pesar
de tener la calidad de afiliado forzoso de dicha entidad.

2. Reseña fáctica

2.1. El señor Modesto Durán Suárez es miembro activo de las Fuerzas


Armadas de Colombia –Policía Nacional- en el nivel ejecutivo, desde el
1° de octubre de 1987 y, actualmente, se desempeña como Subcomisario.

2.2. Manifiesta que, el 04 de marzo de 2010, en ejercicio del derecho de


petición, solicitó a la Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía
que le fuera otorgado un subsidio de vivienda, de conformidad con lo
establecido en el Decreto 353 de 1994 y la Ley 973 de 2005, para realizar
algunas reparaciones al inmueble de su propiedad, el cual habita junto
con su núcleo familiar.

2.3. En respuesta a su solicitud, el Profesional Líder de Servicio al Cliente de


la entidad demandada le informó que, por el hecho de haber efectuado el
retiro de sus cuotas de ahorro mensual obligatorias en el año 1997,
“perdió el derecho a la expectativa del subsidio de vivienda que otorga
la entidad, de acuerdo con la Ley 973 de 2005” y, con ello, su calidad de
afiliado. No obstante, le indicó que, según lo previsto en la Ley 1305 de
2009, tiene la posibilidad de afiliarse nuevamente, por una sola vez, para
efectos de que se admita su postulación y posterior estudio de la solicitud
de auxilio de vivienda.

2.4. Frente a lo anterior, considera el actor que, a partir de la expedición de la


Ley 973 de 2005, los miembros de la Policía Nacional adquirieron el
status de afiliados forzosos de la Caja Promotora de Vivienda Militar y
de Policía, luego de estar simplemente vinculados mediante contrato de
prestación de servicios, razón por la cual, afirma que nunca ha perdido su
calidad de afiliado a dicha institución, máxime si se tiene en cuenta que
ésta actualmente administra sus cesantías.

2.5. En virtud del acontecer fáctico expuesto, acudió a este mecanismo de


amparo constitucional, en procura de obtener la protección de sus
derechos fundamentales a la vivienda digna, al debido proceso y a la

2
Expediente T-2.717.726

igualdad y, en consecuencia, insta al juez de tutela para que ordene a la


entidad demandada que le otorgue el subsidio de vivienda que requiere
para mejorar las condiciones habitacionales de su vivienda.

3. Fundamentos de la acción y pretensiones

El demandante funda su solicitud de amparo, principalmente, en el


pronunciamiento efectuado por la Sala Primera de Revisión de la Corte
Constitucional, en Sentencia T-040 del 01 de febrero de 2007, en la cual, se
resolvió el caso de un Subcomisario de la Policía Nacional, a quien la Caja
Promotora de Vivienda Militar y de Policía le negó el otorgamiento de un
subsidio de vivienda, en razón de haber efectuado el retiro de sus aportes en el
año 1995 y, como consecuencia de ello, haber perdido su calidad de afiliado.

Afirma el actor, con base en la aludida providencia, que a partir de la


expedición de la Ley 973 de 2005, que modificó la Ley 353 de 1994, se
eliminaron las categorías de afiliación voluntaria y de vinculación a la
entidad, para darle paso a una sola forma de afiliación, denominada afiliación
forzosa, en la cual se incluyó, además, a todos los miembros de la Policía
Nacional. Por lo tanto, afirma que en ningún momento ha perdido su
condición de afiliado y, en esa medida, considera que tiene derecho a que se le
otorgue el subsidio de vivienda que reclama.

Así mismo, pone de presente que así como los Jueces de la República han
tutelado los derechos fundamentales de algunos de sus compañeros que se
encuentran en circunstancias similares a la suya, en garantía de la efectividad
del derecho fundamental a la igualdad, debe despacharse favorablemente su
solicitud de amparo constitucional.

4. Oposición a la demanda de tutela

El Juzgado Segundo Civil del Circuito de Manizales, mediante Auto del cinco
(05) de abril de dos mil diez (2010), ordenó poner en conocimiento del
representante legal de la entidad accionada el contenido de la acción de tutela
de la referencia, para efectos de que se pronunciara respecto de las
pretensiones de la demanda.

4.1. Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía

Dentro del término otorgado para ejercer el derecho de réplica, el Jefe de la


Oficina Asesora Jurídica de la Caja Promotora de Vivienda Militar y de
Policía dio respuesta al requerimiento judicial, mediante escrito del 18 de abril
de 2010, en el que le solicitó al juez constitucional denegar el amparo
invocado por el actor.

A modo de ilustración, comienza por señalar que “[l]a Caja Promotora de


Vivienda Militar y de Policía es una Empresa Industrial y Comercial del
Estado de carácter financiero del orden nacional, organizada como
establecimiento de crédito, de naturaleza especial, dotada de personería

3
Expediente T-2.717.726

jurídica, autonomía administrativa y capital independiente, vinculada al


Ministerio de Defensa Nacional y vigilada por la Superintendencia
Financiera de Colombia”.

Adicionalmente, indica que “se encuentra regida por el Decreto ley 353 de
1994, modificado parcialmente por la Ley 973 de 2005 y por la Ley 1305 del
3 de junio de 2009, y tiene como objeto facilitar a sus afiliados la adquisición
de vivienda propia, mediante la realización o promoción de todas las
operaciones del mercado inmobiliario, incluidas las de intermediación, la
captación y administración de ahorro de sus afiliados y el desarrollo de
actividades administrativas, técnicas, financieras y crediticias que sean
indispensables para el mismo efecto”. Puntualiza que, de conformidad con lo
dispuesto por el parágrafo del artículo 1° de la Ley 973 de 2005, actualmente,
dicha entidad es la encargada de administrar las cesantías del personal de la
Fuerza Pública.

Concretamente, en relación con el objeto que se persigue a través de la


presente acción de tutela, informa que el señor Modesto Durán Suárez, para
efectos de la solución de vivienda, estuvo afiliado a la Caja Promotora de
Vivienda Militar y de Policía hasta el año 1997, fecha en la cual solicitó el
retiro de sus cuotas de ahorro mensual obligatorias y, por consiguiente, su
desafiliación de la entidad. Precisa que uno de los requisitos que prevén las
normas pertinentes para tener acceso a los subsidios de vivienda, consiste en
“no haber efectuado retiros parciales o totales de cesantías a partir de la
expedición del Decreto 353 de 1994”, de manera que, sin el previo
cumplimiento de esta exigencia no es posible ser beneficiario de dicha
prestación.

Finalmente, pone de presente que “la Ley 973 de 2005 introdujo


modificaciones sustanciales respecto del régimen de afiliación a la Caja,
teniendo en cuenta que mediante el Decreto 353 de 1994 se estipularon dos
tipos de afiliación diferentes: la forzosa y la voluntaria, y una forma de
vinculación; con la citada ley se unificó todo tipo de pertenencia a la Caja en
una sola categoría, la de afiliación forzosa, modificando así, el artículo 14 del
Decreto 353 de 1994 y derogando los artículos 15 y 16 de dicho decreto. No
obstante lo anterior, con la entrada en vigencia de la Ley 1305 de 2009 y
teniendo en cuenta que [el] accionante es activo de las Fuerzas Armadas de
Colombia, podría solicitar nuevamente a la entidad su afiliación para
solución de vivienda, previo el cumplimiento de los requisitos exigidos para el
efecto”.

5. Pruebas que obran en el expediente

Durante el trámite de la acción de tutela, las partes allegaron los siguientes


elementos probatorios:

 Copia del extracto de la Hoja de Vida de Modesto Durán Suárez,


expedido por la Gestión de Talento Humano de la Policía Nacional.
(Folios 3 a 7).

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Expediente T-2.717.726

 Copia simple del escrito de petición presentado por Modesto Durán


Suárez al Coronel Rubén Darío Mestizo Reyes, el 4 de marzo de 2010,
en el que solicita el reconocimiento de un subsidio de vivienda. (Folios
8 a 11).

 Copia simple del Oficio No. 1007300, mediante el cual la Caja


Promotora de Vivienda Militar y de Policía da respuesta a la petición
presentada por Modesto Durán Suárez, el 4 de marzo de 2010. (Folios
13 y 14).

 Copia de la Sentencia del 29 de octubre de 2009, proferida por el


Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales, en la cual se
resolvió un caso similar al que plantea el demandante. (Folios 32 a 52).

 Copia simple del certificado de libertad y tradición de la Matrícula


Inmobiliaria No. 100-22753, expedido por la oficina de Instrumentos
Públicos de Manizales, correspondiente al inmueble de propiedad de
Modesto Durán Suárez. (Folios 53 y 54).

II. DECISIONES JUDICIALES QUE SE REVISAN

1. Primera Instancia

El Juzgado Segundo Civil del Circuito de Manizales, mediante providencia


proferida el quince (15) de abril de dos mil diez (2010), negó por improcedente
el amparo invocado por el demandante, al considerar que el acceso al subsidio
de vivienda solicitado es un asunto cuya regulación legal exige el cumplimiento
de unos requisitos previamente definidos por el legislador, de modo que
cualquier conflicto que se genere en torno a la observancia de los mismos,
escapa del ámbito de competencia del juez constitucional y, en esa medida, debe
ser resuelto en la sede jurisdiccional competente.

Concretamente, indicó el fallador de primer grado que, “pretender que por este
medio de la acción de tutela se ordene que se le conceda el beneficio del
subsidio de vivienda, en modo alguno es posible, por cuanto existen las vías
judiciales pertinentes, es decir, otro mecanismo de defensa en el cual podrá
demostrar, por medio de un debate probatorio más amplio, que le puede asistir
la razón”.

2. Impugnación

Durante el término otorgado para el efecto, el señor Modesto Durán Suárez,


mediante escrito del veintiuno (21) de abril de dos mil diez (2010), impugnó la
anterior decisión. Sustentó la alzada manifestando que, de conformidad con la
interpretación realizada por la Corte Constitucional en la Sentencia T-040 de
20071, los miembros de la Policía Nacional, a partir de la reforma introducida
1 Magistrado Ponente Jaime Araujo Rentaría.

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Expediente T-2.717.726

por la Ley 973 de 2005, tienen la calidad de afiliados forzosos de la Caja


Promotora de Vivienda Militar y de Policía. En ese sentido, considera que el
juez de primera instancia se apartó del pronunciamiento de la Corte y no tuvo en
cuenta, para efectos de la decisión proferida, que su caso se enmarca dentro del
supuesto de hecho que fue objeto de estudio en el aludido fallo y que le otorga el
derecho a reclamar, por vía de tutela, el reconocimiento del subsidio de vivienda
que brinda esa entidad.

3. Segunda Instancia

En providencia del veinticinco (25) de mayo de dos mil diez (2010), el


Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales, Sala Civil-Familia
confirmó el fallo proferido por el juez de primera instancia.

Para tal efecto, sostuvo que, una vez analizadas las normas que regulan la
materia, no se advierte que la entidad demandada haya vulnerado los derechos
fundamentales del actor por el hecho de no haberle otorgado el subsidio de
vivienda solicitado. A su juicio, se encuentra suficientemente acreditado que
éste no cumple con el requisito establecido en el numeral 1° del artículo 25 de
la Ley 1305 de 2009, según el cual, es necesario no haber efectuado retiros
totales o parciales de cesantías a partir de la expedición del Decreto 353 de
1994.

En criterio de la Sala, “no se puede confundir la afiliación a la Caja, pues


existen dos afiliaciones diferentes con consecuencias distintas, pues si bien el
artículo 14 [del Decreto 353 de 1994] solo habla de afiliados forzosos, que son
todos los allí enlistados, con la expedición de la Ley 973 de 2005, la [entidad]
accionada se convirtió en la administradora de las cesantías, existiendo por
tanto afiliados para la solución de vivienda y afiliados para la administración
de cesantías (…) quiere decir lo anterior, que la condición del accionante es de
afiliado para la administración de cesantías, toda vez que perdió la calidad de
afiliado para subsidio de vivienda (…)”.

III. REVISIÓN DEL PROCESO DE TUTELA POR PARTE DE LA


CORTE CONSTITUCIONAL

La Secretaría de la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito


Judicial de Manizales, a través de oficio Nº 3630, del 08 de junio de 2010,
dispuso el envío del expediente a la Corte Constitucional para su eventual
revisión, siendo radicado en esta Corporación el 21 de junio del mismo año.

La Sala de Selección Número Siete, mediante Auto del veintidós (22) de julio
de dos mil diez (2010), seleccionó con fines de revisión el asunto de la
referencia, correspondiéndole, para estos efectos, a la Sala Cuarta de Revisión.

IV. CONSIDERACIONES DE LA CORTE

1. Competencia

6
Expediente T-2.717.726

Es competente esta Sala de la Corte Constitucional para revisar las decisiones


proferidas dentro de la acción de tutela de la referencia, con fundamento en los
artículos 86 y 241-9 de la Constitución Política, en concordancia con los
artículos 33, 34 y 35 del Decreto 2591 de 1991.

2. Problema Jurídico

2.1. Con fundamento en la reseña fáctica expuesta y en las decisiones de


tutela adoptadas por los jueces de instancia, en esta oportunidad le
corresponde a la Sala de Revisión analizar, si la entidad demandada ha
vulnerado los derechos fundamentales a la vivienda digna, al debido proceso
y a la igualdad del señor Modesto Durán Suárez, miembro activo de la Policía
Nacional, por el hecho de no haberle otorgado un subsidio de vivienda, bajo
el argumento según el cual, éste no tiene la calidad de afiliado a la Caja
Promotora de Vivienda Militar y de Policía, debido a que en el año 1997
solicitó el retiro de sus cuotas de ahorro mensual obligatorias.

2.2. Con el propósito de resolver el problema jurídico planteado, la Sala


abordará los temas relacionados con: (i) el alcance del derecho fundamental a
la vivienda digna y su protección a través del ejercicio de la acción de tutela,
y (ii) el marco normativo que regula el régimen de subsidios de vivienda que
otorga la Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía.

3. Alcance del derecho fundamental a la vivienda digna y su protección a


través del ejercicio de la acción de tutela. Reiteración de la jurisprudencia

3.1. De conformidad con el artículo 51 de la Constitución Política, todos los


colombianos tienen derecho a una vivienda digna y, en esa medida, se le
atribuye al ente estatal, dentro del modelo del Estado Social de Derecho, la
obligación de fijar las condiciones necesarias que garanticen su efectividad, de
manera que, mediante el desarrollo de una política pública, promueva planes
de vivienda de interés social, sistemas adecuados de financiación a largo plazo
y formas asociativas de ejecución de los diferentes programas que se creen
para el efecto.

Ciertamente, el derecho a la vivienda digna forma parte de la definición


jurídica clásica de los llamados derechos económicos, sociales y culturales,
cuyo contenido prestacional o asistencial exige, para su efectivo
cumplimiento, un amplio desarrollo legal y la implementación de políticas
encaminadas a la obtención de los recursos necesarios para su materialización.

3.2. En tal sentido, dada la naturaleza programática y el desarrollo progresivo


del derecho a la vivienda digna, en un principio, la Corte no lo consideraba,
per se, un derecho fundamental, susceptible de protección a través del
ejercicio de la acción de tutela, como quiera que, debido a su indeterminación,
esto es, ante la inexistencia de un derecho subjetivo exigible, no era posible
garantizar su protección de forma inmediata. Esta noción también acompañó

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Expediente T-2.717.726

desde sus inicios las consideraciones de la Corte respecto de derechos como la


salud, la seguridad social y el trabajo.

3.3. Fue así como, desde los más primigenios pronunciamientos de esta
Corporación, se moderó dicha postura, con el propósito de brindar una
efectiva protección de las garantías fundamentales que pueden resultar
afectadas como consecuencia del desconocimiento del derecho a la vivienda
digna. De ese modo, se adoptó la tesis de conexidad en virtud de la cual, el
derecho a la vivienda digna, por más que tuviera un carácter prestacional, es
exigible a través de la acción de tutela, cuando la obligación correlativa que de
él se deriva, compromete derechos reconocidos por la Constitución como
fundamentales, tales como: la vida, la dignidad humana y la integridad
personal, entre otros.

3.4. No obstante, en reciente jurisprudencia de esta Corporación, y más


específicamente en la Sentencia T-016 del 22 de enero de 2007, se consideró
“artificioso” predicar la exigencia de conexidad respecto de derechos
fundamentales los cuales tienen todos, unos más que otros, una connotación
prestacional innegable. Concretamente, se dijo en esa oportunidad lo
siguiente:

“[L]a implementación práctica de los derechos constitucionales


fundamentales siempre dependerá de una mayor o menor erogación
presupuestaria, de forma tal, que despojar a los derechos prestacionales
– como el derecho a la salud, a la educación, a la vivienda, al acceso al
agua potable entre otros - de su carácter de derechos fundamentales
resultaría no sólo confuso sino contradictorio. Al respecto, se dice, debe
repararse en que todos los derechos constitucionales fundamentales –
con independencia de si son civiles, políticos, económicos, sociales,
culturales, de medio ambiente - poseen un matiz prestacional de modo
que, si se adopta esta tesis, de ninguno de los derechos, ni siquiera del
derecho a la vida, se podría predicar la fundamentalidad. Restarles el
carácter de derechos fundamentales a los derechos prestacionales, no
armoniza, por lo demás, con las exigencias derivadas de los pactos
internacionales sobre derechos humanos mediante los cuales se ha
logrado superar esta diferenciación artificial que hoy resulta obsoleta
así sea explicable desde una perspectiva histórica.”2

3.5. Ahora bien, en la medida en que a este derecho de naturaleza


programática y progresiva se le va dotando de contenido, a través de los
mecanismos confiados al legislador y a los órganos de la Administración para
definir prestaciones concretas a favor de los ciudadanos, se configura lo que la
jurisprudencia constitucional ha denominado la “transmutación” del derecho a
la vivienda digna en una garantía subjetiva como consecuencia del desarrollo
legislativo o reglamentario de las cláusulas constitucionales” 3. En ese sentido,
se crean las condiciones para que las personas exijan del Estado el
2 Ver Sentencia T-016 del 22 de enero de 2007, M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.
3 Sentencia T-662 del 10 de agosto de 2006, M.P. Rodrigo Escobar Gil.

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Expediente T-2.717.726

cumplimiento de tales garantías. Sobre el particular, la Corte indicó lo


siguiente:

“Empero, la jurisprudencia de la Corte ha sido reiterativa en manifestar


que la condición meramente programática de los derechos económicos,
sociales y culturales tiende a transmutarse hacia un derecho subjetivo,
en la medida en que se creen los elementos que le permitan a la persona
exigir del Estado la obligación de ejecutar una prestación determinada,
consolidándose entonces (el deber asistencial), en una realidad concreta
en favor de un sujeto específico”.4

Así las cosas, para la jurisprudencia constitucional se ha superado el nivel de


indeterminación de este derecho, toda vez que, a través de la creación e
implementación de planes y programas que promueven la adquisición de
vivienda propia, mediante el otorgamiento de subsidios y apoyos de carácter
técnico o financiero,5 se ha delimitado el conjunto de prestaciones concretas a
cargo de las entidades que tienen como función desarrollar la política pública
en materia de vivienda. Es en este aspecto donde la vivienda digna se erige en
un derecho fundamental y, en esa medida, su protección puede ser invocada,
de manera directa, por vía de acción de tutela.

3.6. Sin embargo, es importante precisar que en aquellas facetas que todavía
no han sido objeto de regulación normativa o de reglamentación, le
corresponde al juez constitucional, en procura de la igualdad real y efectiva,
intervenir para que quienes por su condición económica, física o mental se
encuentran en circunstancia de debilidad manifiesta, reciban la especial
protección constitucional de que son titulares, máxime si se tiene en cuenta
que es precisamente respecto de ese grupo de la población que el Estado
Social de Derecho adquiere un mayor significado.

3.7. En ese orden de ideas, se reitera que, calificar como fundamental el


derecho a la vivienda digna así como ha sucedido con otras garantías
fundamentales pertenecientes a la categoría de los derechos económicos,
sociales y culturales, supone adoptar una posición acorde con los principios y
valores constitucionales que exigen el respeto por la dignidad inherente a la
persona humana, lo que se traduce, como bien lo indicó el Comité de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas en la
Observación General No. 4, en “disponer de un lugar donde poderse aislar si
se desea, espacio adecuado, seguridad adecuada, iluminación y ventilación
adecuadas, una infraestructura básica adecuada y una situación adecuada en
relación con el trabajo y los servicios básicos, todo ello a un costo
razonable”.6
4 En relación con este tema pueden consultarse las sentencias T-108 del 17 de marzo de 1993, M.P. Fabio Morón Díaz;
T-207 del 12 de mayo de 1995, M.P. Alejandro Martínez Caballero; T-042 del 05 de febrero de 1996, M.P. Carlos Gaviria
Díaz y SU-819 del 20 de octubre de 1999, M.P. Álvaro Tafur Galvis.
5 Artículo 3°, numeral 14, de la Ley 973 de 2005.
6 Aplicación del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales Y Culturales, Observación general 4, El
derecho a una vivienda adecuada (párrafo 1 del artículo 11 del Pacto), (Sexto período de sesiones, 1991), U.N. Doc.
E/1991/23 (1991).

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3.8. Conclusión ineludible de las consideraciones precedentes, es que la


acción de tutela, como mecanismo de protección inmediata de los derechos
fundamentales, procede para obtener el amparo del derecho a la vivienda
digna, en los siguientes eventos:

I. Cuando se predique respecto de prestaciones concretas, traducidas


en derechos subjetivos, concebidos en el marco de desarrollos
legislativos o reglamentarios.

II. Ante la ausencia de un derecho subjetivo previamente definido,


cuando su desconocimiento implique la afectación de una garantía
fundamental.

III. Cuando las circunstancias de debilidad manifiesta en las que se


encuentre un sujeto considerado de especial protección
constitucional, ameriten la intervención oportuna del juez de tutela.

4. Marco normativo que regula el régimen de subsidios de vivienda que


otorga la Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía

4.1. La Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía fue creada por la Ley
87 de 19477, bajo la denominación de -Caja de Vivienda Militar-, con la
finalidad de proveer a los Oficiales y Suboficiales de las Fuerzas Militares,
activos o en goce de asignación de retiro, de condiciones adecuadas de
habitación en la modalidad de inquilinato o mediante el acceso a la propiedad.
Actualmente, dicha entidad se encuentra regulada, principalmente, en el
Decreto Ley 353 de 19948, en la Ley 973 de 20059, y en la Ley 1305 de
200910.

4.2. Ciertamente, en los artículos 1° y 2° del Decreto 353 de 1994, “por el


cual se modifica la Caja de Vivienda Militar y se dictan otras disposiciones”,
se dispuso que la Caja de Vivienda Militar era una Empresa Industrial y
Comercial del Estado, dotada de personería jurídica, autonomía administrativa
y capital independiente, vinculada al Ministerio de Defensa Nacional 11, cuyo
objeto principal era facilitar a sus afiliados y vinculados por contrato de
prestación de servicios la adquisición de vivienda propia, mediante el
otorgamiento de subsidios y apoyos de carácter técnico y financiero12.

- Para dicho efecto, en los artículos 14, 15 y 16 del mismo decreto se hizo una
importante distinción entre (i) afiliados forzosos, (ii) afiliados voluntarios y
(iii) vinculados por contrato de prestación de servicios. A la primera
7 “sobre creación de la Caja de Vivienda Militar”.
8 “por la cual se modifica la Caja de Vivienda Militar y se dictan otras disposiciones”
9 “por la cual de modifica el Decreto-Ley 353 del 11 de febrero de 1994 y se dictan otras disposiciones”
10 “por medio de la cual se modifica el Decreto-Ley 353 del 11 de febrero de 1994, se adiciona la Ley 973 del 21 de julio
de 2005 y se dictan otras disposiciones”
11 Artículo 2°.
12 Artículo 1°.

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categoría pertenecían los oficiales y suboficiales de las Fuerzas Militares y el


personal civil al servicio del Ministerio de Defensa Nacional y de las Fuerzas
Militares, activos o pensionados, y los servidores públicos de la Caja
Promotora de Vivienda Militar, siempre que carecieran de vivienda propia. A
la segunda categoría, pertenecía el cónyuge o compañero permanente
sobreviviente del personal anteriormente mencionado, si disfrutaba de
sustitución pensional o carecía de vivienda propia y, finalmente, a la tercera
categoría pertenecían los oficiales, suboficiales, miembros del nivel ejecutivo,
agentes y personal no uniformado de la Policía Nacional, que careciera de
vivienda propia, previo acuerdo con el Instituto para la Seguridad Social y
Bienestar de la Policía Nacional y aprobación del Ministerio de Defensa
Nacional y el Director General de la Policía Nacional.

- De lo anterior se concluye que, para ese momento, los miembros de la


Policía Nacional no tenían la calidad de afiliados a la Caja de Vivienda Militar
-de ahí su antigua denominación-, y solo podían vincularse a ella quienes
voluntariamente celebraran con la entidad un contrato de prestación de
servicios.

- Del mismo modo, en el artículo 17 del decreto en mención se indicó que la


calidad de afiliado o vinculado por contrato de prestación de servicios podría
perderse si se configuraba cualquiera de las causales allí señalas 13, caso en el
cual, se tendría derecho a la devolución de los aportes mensuales depositados
en la respectiva cuenta individual.

- Cualquier tipo de pertenencia a la Caja Promotora de Vivienda Militar y de


Policía –forzosa, voluntaria o por contrato de prestación de servicios- da la
posibilidad de acceder a los subsidios de vivienda que, en marco del
desarrollo de su objeto social, la entidad otorga a sus beneficiarios, siempre
que el postulante acredite el cumplimiento de los requisitos previstos en el
artículo 25 de la misma norma, esto es: (i) la carencia de vivienda propia y (ii)
no haber efectuado retiros parciales o totales de cesantías a partir de su
entrada en vigencia.

4.3. Posteriormente, fue expedida la Ley 973 de 2005, “por la cual se


modifica el Decreto-Ley 353 del 11 de febrero de 1994 y se dictan otras
disposiciones”. Tal ordenamiento, en su artículo 1° dispone que la Caja de
Vivienda Militar, en adelante se denominará, Caja Promotora de Vivienda
Militar y de Policía. En la misma disposición, se indica que, a partir de su
vigencia, tiene la función de administrar las cesantías del personal de la
Fuerza Pública que haya obtenido vivienda, de conformidad con lo dispuesto

13 “1. Suspender los aportes por concepto del ahorro obligatorio de que trata el artículo 18 del presente Decreto, previa
certificación de que se posee vivienda propia.
2. Haber obtenido solución de vivienda a través de los programas promovidos por la Caja.
3. Al concurrir la afiliación de ambos cónyuges. En este caso, sólo uno de ellos, a su elección, podrá continuar con la
afiliación forzosa.
4. Para los vinculados que trata el artículo 16 de este Decreto, por terminación del contrato de prestación de servicios,
previa autorización del Ministro de Defensa y del Director General de la Policía Nacional.
5. Al retirarse del Ministerio de Defensa Nacional, de la Policía Nacional o de la Caja Promotora de Vivienda Militar, sin
derecho a asignación de retiro o pensión.”

11
Expediente T-2.717.726

por el Gobierno Nacional, sin que ello implique la transformación del objeto
para el cual fue creada.

- En el artículo 2° de la mencionada ley, se introduce una importante


modificación en torno a la naturaleza jurídica de la entidad, conforme a la
cual, se trata de una Empresa Industrial y Comercial del Estado “de carácter
financiero, organizada como establecimiento de crédito, de naturaleza
especial”, dotada de personería jurídica, autonomía administrativa y
patrimonial, vinculada al Ministerio de Defensa Nacional y “vigilada por la
Superintendencia Financiera”.

- Por expreso mandato del artículo 9° de la norma en cita, la forma de


vinculación a la Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía, que de
acuerdo con el Decreto 353 de 1994 se encontraba regulada bajo tres
categorías distintas, pasó a formar parte de una sola denominación, llamada
afiliación forzosa, en virtud de la cual, son afiliados forzosos de esa
institución, todos los miembros de las Fuerzas Militares y de Policía que al
momento de afiliarse carezcan de vivienda propia. Dicha norma señala
expresamente, lo siguiente:

“ART. 9º—El artículo 14 del Decreto-Ley 353 de 1994, quedará así:

“ART. 14. —Afiliados forzosos. Es afiliado forzoso de la Caja Promotora de


Vivienda Militar y de Policía, el siguiente personal que al momento de
afiliarse carezca de vivienda propia, en todo tiempo.
1. Los oficiales, suboficiales, soldados profesionales de las Fuerzas Militares
y el personal civil al servicio del Ministerio de Defensa Nacional y de las
Fuerzas Militares.
2. El personal indicado en el numeral anterior, cuando se encuentre
devengando asignación de retiro o pensión.
3. Los oficiales, suboficiales, miembros del nivel ejecutivo, agentes y
personal no uniformado de la Policía Nacional.
4. El personal indicado en el numeral anterior, cuando se encuentre
devengando asignación de retiro o pensión.
5. Los servidores públicos de la Caja Promotora de Vivienda Militar y de
Policía.

(…)”

- Así las cosas, a partir de la expedición de la Ley 973 de 2005 quedaron


derogadas las disposiciones relativas a la afiliación voluntaria y a la
vinculación por contrato de prestación de servicios previstas en el decreto
anterior y se incluyó bajo una misma categoría -afiliados forzosos-, además de
los miembros de las Fuerzas Militares, activos o en goce de asignación de
retiro, al personal de la Policía Nacional en el mismo supuesto y a los
beneficiarios de éstos en caso de fallecimiento.

- Más adelante, esta Corporación en Sentencia T-040 del 1° de febrero de


2007, proferida por la Sala Primera de Revisión, interpretó el alcance del
artículo 9° de la citada ley, a propósito de una acción de tutela incoada por un

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miembro de la Policía Nacional, a quien no se le admitía su postulación para


obtener un subsidio de vivienda, en razón de que en el año 1995 había
solicitado la devolución de sus aportes mensuales y, a juicio de la entidad,
dicha circunstancia generaba automáticamente la pérdida de la calidad de
afiliado.

La Corte, a partir de un profuso estudio de la cambiante legislación que regula


la organización y el funcionamiento de la Caja Promotora de Vivienda Militar
y de Policía y, más específicamente, el régimen de subsidios de vivienda que
ésta otorga a sus beneficiarios, llegó a la conclusión de que, en contra de los
argumentos de defensa expuestos por el extremo acusado, el hecho de que la
Ley 973 de 2005 hubiere unificado bajo la categoría de “afiliados forzosos” a
todos los miembros de la Fuerzas Militares y de Policía, sin distinción alguna,
conduce necesariamente a afirmar que adquirieron por dicho motivo la calidad
de afiliados, máxime si se tiene en cuenta que por expreso mandato de la ley,
en adelante, esa entidad sería la encargada de administrar sus cesantías.

En la aludida sentencia, la Sala se pronunció en los siguientes términos:

“Como lo confiesan ambos extremos del presente proceso y se demuestra con


la certificación expedida por el Fondo Rotatorio de la Policía, el actor dejó de
tener sus cesantías en este Fondo para que su administración pasara a la Caja
de Promoción de Vivienda Militar y de Policía demandada. Pero al igual que
la Corte tiene por demostrado que así ocurrió, debe establecer, como quedó ya
consignado en un pasaje superior de este fallo, si con ese cambio de
administrador de cesantías el demandante quedó ciertamente afiliado o no a la
Caja.
5.5 En ese sentido la Corte considera que el señor Linares Pérez es un afiliado
forzoso a la Caja de Vivienda Militar y de Policía. Es necesario recordar que
bajo el régimen del decreto 353 de 1994 existían tres formas de ser
beneficiario de tal entidad: la afiliación forzosa, la voluntaria y la vinculación.
La primera de ellas –y no hace la Sala aquí más que reiterar lo ya dicho en las
consideraciones generales- cubría exclusivamente a los miembros de las
fuerzas armadas, quedando los de la policía por fuera de dicha categoría y
pudiendo acceder a los servicios de la demandada solamente a través de un
vínculo contractual, en la modalidad de vinculación. ¿Qué hizo la reforma del
2005 en materia de afiliaciones? Lo primero y más relevante: convertir a los
miembros de la policía nacional en afiliados forzosos. En este sentido, aunque
el actor tuvo, hasta 1995, la condición de vinculado, la nueva Ley, en 2005, le
dio la calidad de afiliado.
Así las cosas, teniendo en cuenta que el actor era miembro activo de la policía
nacional al momento de entrar en vigencia el nuevo régimen de afiliación,
pasó a ser, por mandato de la ley misma, afiliado de la Caja.”14

Ante lo reseñado, se puede concluir que, actualmente, todos los miembros de


la Policía Nacional son afiliados forzosos de la Caja Promotora de Vivienda
Militar y de Policía, por expreso mandato de la Ley 973 de 2005, y conforme
con la interpretación que de la misma hizo la Corte Constitucional en sede de
tutela.
14 Ver Sentencia T-040 del 1 de febrero de 2007, M.P. Jaime Araujo Rentería.

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4.4. Bajo ese contexto, finalmente se expide la Ley 1305 de 2009, “por medio
de la cual se modifica el Decreto-Ley 353 del 11 de febrero de 1994, se
adiciona la Ley 973 del 21 de julio de 2005 y se dictan otras disposiciones”.
En sus artículos 1° y 2°, en lo que interesa a esta causa, se suprime el requisito
de carecer de vivienda para todos los efectos de la norma y se crea la
posibilidad de que, en el evento en que el peticionario se haya retirado de la
entidad, pueda recuperar la calidad de afiliado para acceder a la solución de
vivienda, por una sola vez. En todo caso, en el parágrafo 4° del artículo 1°, se
precisa que la Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía seguirá
administrando las cesantías del personal de la Fuerza Pública, así hayan
perdido la calidad de afiliados para solución de vivienda, adquiriendo la
calidad de afiliados para la administración de cesantías.

En concordancia con el anterior mandato, en el artículo 3° de la misma


disposición se fijan dos requisitos para acceder al referido subsidio: (i) a partir
de la expedición del Decreto 353 de 1994, no haber efectuado retiros parciales
o totales de cesantías, hasta el momento de la adjudicación del subsidio y
obtención de vivienda, y (ii) no haber recibido subsidio por parte del Estado.

4.5. En síntesis, la Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía es una


entidad del Estado de naturaleza especial, que tiene por objeto promover entre
los miembros de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, a quienes la
ley les ha otorgado el status de afiliados forzosos, la adquisición de vivienda
propia, mediante la entrega de subsidios y apoyos de carácter técnico y
financiero. Del mismo modo, tiene como finalidad administrar las cesantías y
el ahorro voluntario de sus afiliados.

Para estos efectos, concretamente, la ley ha establecido que son afiliados


forzosos: (i) los oficiales, suboficiales, soldados profesionales de las Fuerzas
Militares y el personal civil al servicio del Ministerio de Defensa Nacional y
de las Fuerzas Militares, activos o en retiro por pensión; (ii) los oficiales,
suboficiales, miembros del nivel ejecutivo, agentes y personal no uniformado
de la Policía Nacional, activos o en goce de asignación de retiro; (iii) los
servidores públicos de la entidad y (iv) el primer beneficiario del afiliado
fallecido reconocido como tal.

A su vez, la calidad de afiliado forzoso permite que, una vez acreditados los
requisitos previstos en la ley, se pueda acceder al subsidio para adquirir
vivienda propia. Dichos requisitos consisten, básicamente, en (i) no haber
efectuado retiros parciales o totales de cesantías con posterioridad a la
expedición del Decreto 353 de 1994 y no haber recibido subsidio por parte del
Estado.

En este orden de ideas, teniendo en cuenta las consideraciones precedentes, la


Sala procede a realizar el estudio del caso concreto.

5. Análisis del Caso Concreto

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5.1. De conformidad con la reseña fáctica expuesta y las pruebas que obran
dentro del expediente, la Sala encuentra acreditado que el señor Modesto
Durán Suárez, en su condición de miembro activo de la Policía Nacional, el 4
de marzo de 2010, elevó solicitud ante la Caja Promotora de Vivienda Militar
y de Policía, con el propósito de obtener un subsidio de vivienda para mejorar
las condiciones habitacionales del inmueble en el que reside junto con su
núcleo familiar. En respuesta al anterior requerimiento, la entidad demandada
le informó que por el hecho de haber efectuado, en el año 1997, el retiro de
sus cuotas de ahorro mensual obligatorias, perdió la expectativa de acceder al
subsidio de vivienda que otorga la entidad, toda vez que para dicho efecto ya
no tiene la calidad de afiliado.

5.2. En consecuencia, amparado en las normas que regulan el régimen de


afiliación a la Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía, y en la
interpretación que de las mismas ha hecho la Corte Constitucional en sede de
tutela, acudió a este mecanismo de amparo constitucional en procura de lograr
la protección de sus derechos fundamentales a la vivienda digna, al debido
proceso y a la igualdad, de modo tal que se ordene a la entidad demandada
que le otorgue el auxilio de vivienda solicitado.

5.3. Frente a lo anterior, los jueces de instancia coincidieron en la decisión de


declarar la improcedencia de la acción de tutela, al considerar, en primer
lugar, que el actor no cumple con los requisitos exigidos en las normas
pertinentes para hacerse acreedor de dicho beneficio; y en segundo lugar, que
existen dos formas de afiliación distintas, en virtud de las cuales, o bien se
adquiere la calidad de afiliado para solución de vivienda o, solo para la
administración de cesantías, encontrándose el actor inmerso en la última de
las mencionadas hipótesis.

5.4. A partir de la argumentación expuesta, se reitera que en el presente caso


le corresponde a la Corte determinar si la entidad demandada ha vulnerado los
derechos fundamentales a la vivienda digna, al debido proceso y a la igualdad
del señor Modesto Durán Suárez, Suboficial de la Policía Nacional, por el
hecho de no haberle otorgado el subsidio de vivienda que solicitó, invocando
como razón de dicha decisión, la pérdida de la calidad de afiliado, toda vez
que en el año 1997 efectuó el retiro de sus cuotas de ahorro mensual
obligatorias.

5.5. Ante esa circunstancia, previamente, la Sala se ocupará de analizar si, en


efecto, es la acción de tutela el mecanismo idóneo y eficaz para proteger los
derechos fundamentales presuntamente vulnerados al demandante.

Conforme se ha dicho en precedencia, la acción de tutela es un mecanismo de


protección inmediata de los derechos fundamentales, cuando quiera que estos
resulten vulnerados o amenazados por las acciones u omisiones de las
autoridades públicas y de los particulares, en los casos específicamente
señalados por la ley.

15
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Concretamente, la jurisprudencia constitucional ha sido enfática en señalar


que el derecho a la vivienda digna, aún cuando pertenece a la categoría de los
llamados derechos económicos, sociales y culturales, con un alto contenido
prestacional, resulta ser una garantía fundamental, susceptible de protección
por vía de tutela, entre otros casos, cuando se predique respecto de
prestaciones concretas, traducidas en derechos subjetivos, concebidos en el
marco de desarrollos legislativos o reglamentarios.

En el presente asunto, se invoca la protección del derecho a la vivienda digna


desde la faceta de obtención de un subsidio de vivienda, el cual ha sido
definido por la ley como una prestación a cargo de la Caja Promotora de
Vivienda Militar y de Policía, a favor de los afiliados que logren acreditar el
cumplimiento de ciertos requisitos. Como quiera que en este escenario la
discusión gira en torno al reconocimiento de la calidad de afiliado del actor,
limitación que de plano impediría el goce efectivo de este derecho
fundamental, el amparo constitucional se torna procedente para efectos de
resolver el problema jurídico así planteado.

5.6. Aclarada la procedencia de la acción de tutela, conviene establecer, de


acuerdo con el contexto normativo en el que se inscribe la entidad demandada,
si el actor es un afiliado más de la Caja Promotora de Vivienda Militar y de
Policía o si, por el contrario, perdió dicha condición al haber optado por retirar
sus cuotas de ahorro mensual obligatorias en 1997.

5.7. Como quedó expuesto en la parte considerativa de esta providencia,


inicialmente, el Decreto 353 de 1994, “por el cual se modifica la Caja de
Vivienda Militar y se dictan otras disposiciones”, definió bajo tres categorías
distintas el régimen de afiliación a la Caja Promotora de Vivienda Militar y de
Policía. De conformidad con lo previsto en los artículos 14, 15 y 16 de dicho
decreto, existía una afiliación forzosa, una afiliación voluntaria y una
vinculación por contrato de prestación de servicios. A la primera de esas
categorías pertenecía solo el personal activo o en retiro por pensión de las
Fuerzas Militares; a la segunda categoría, pertenecía el cónyuge o compañero
permanente sobreviviente del personal anteriormente mencionado y,
finalmente, a la tercera categoría pertenecían los miembros de la Policía
Nacional que se encontraban vinculados a la entidad mediante una relación
jurídica contractual; todos siempre que carecieran de vivienda propia.

Posteriormente, fue expedida la Ley 973 de 2005, “por la cual de modifica el


Decreto-Ley 353 del 11 de febrero de 1994 y se dictan otras disposiciones”. A
través de dicho ordenamiento, el legislador derogó las disposiciones relativas
a la afiliación voluntaria y a la vinculación por contrato de prestación de
servicios previstas en el decreto anterior y modificó el artículo 14 del mismo,
en el sentido de incluir, dentro de una sola categoría denominada afiliación
forzosa, también a los miembros de la Policía Nacional. Igualmente, se
dispuso que a partir de su entrada en vigencia, la Caja Promotora de Vivienda
Militar y de Policía administrara las cesantías del personal de la Fuerza
Pública.

16
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Más adelante, mediante la Sentencia T-040 del 1° de febrero de 2007,


proferida por la Sala Primera de Revisión, la Corte interpretó el alcance de la
citada disposición, a propósito de una acción de tutela promovida por un
miembro de la Policía Nacional, a quien no se le reconocía la calidad de
afiliado para efectos de obtener un subsidio de vivienda por el hecho de haber
retirado sus aportes en 1995. Partiendo de una interpretación sistemática de
las normas que regulan la materia, esta Corporación advirtió que, en virtud de
la reforma introducida por la Ley 973 de 2005, el demandante, que hasta ese
entonces sólo tenía la calidad de vinculado, pasó a ser un afiliado forzoso de
la entidad, razón por la cual, desconocer dicha circunstancia implicaba ir en
contra del propósito que orienta la actividad de la Caja Promotora de Vivienda
Militar y de Policía, cual es el desarrollo del contenido programático del
derecho fundamental a la vivienda digna. En consecuencia, amparó los
derechos fundamentales invocados por el actor y ordenó a la entidad
demandada admitir su postulación para obtener un subsidio de vivienda.

5.8. En el presente asunto, la Sala de Revisión comparte el criterio expuesto


en la aludida providencia pero, adicionalmente, considera pertinente precisar
la diferencia que existe entre la afiliación forzosa, entendida como el vínculo
obligatorio e ineludible que por mandato de la ley se tiene frente a la Caja
Promotora de Vivienda Militar y de Policía, y los beneficios que en virtud de
dicha sujeción se pueden llegar a obtener a través de esa entidad.

En efecto, cuando el artículo 14 del Decreto 353 de 1994, modificado por el


artículo 9° de la Ley 973 de 2005, dispuso otorgarle a los miembros de la
Policía Nacional el status de afiliados forzosos, no distinguió que fuera para
efectos de solución de vivienda o para la administración de cesantías. Por
tanto, se parte de la premisa según la cual todas las personas enunciadas en
dicha disposición son afiliadas a la Caja Promotora de Vivienda Militar y de
Policía, en cualquier circunstancia y para cualquier efecto.

Ahora bien, una vez se tiene la calidad de afiliado, dicha condición permite
acceder a una serie de beneficios que comprenden, desde la obtención de
subsidios de vivienda y apoyos de carácter técnico y financiero, con destino a
la adquisición de vivienda propia, hasta la administración de las cesantías de
sus afiliados. Sin embargo, la primera de dichas prerrogativas se encuentra
supeditada al cumplimiento pleno de los requisitos previstos en la ley, de
modo que si estos no se satisfacen en su totalidad, se pierde la expectativa de
acceder el subsidio de vivienda, pero ello no genera la desafiliación de la
entidad.

En esa medida, para la Sala no resulta técnicamente apropiado referirse, por


una parte, a la afiliación para solución de vivienda y, por otra, a la afiliación
para la administración de cesantías como si se tratara de dos formas distintas
de pertenecer a la entidad, tal y como lo manifestaron los jueces de instancia
al fijar el sentido de sus fallos, ya que, según quedó expuesto en los apartes
precedentes, existe una única forma de afiliación, la afiliación forzosa.

5.9. Así las cosas, en el caso que ocupa la atención de la Sala, si bien es cierto

17
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el señor Modesto Durán Suarez hasta 1997 -año en el cual solicitó el retiro de
sus cuotas de ahorro mensual obligatorias- tenía la calidad de vinculado a la
Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía, también lo es que, a partir de
la entrada en vigencia de la Ley 973 de 2005, adquirió el status de afiliado
forzoso. En ese sentido, hasta tanto no se configure cualquiera de las causales
de pérdida de la calidad de afiliado enumeradas en el artículo 17 del Decreto
353 de 1994, modificado por el artículo 10° de la Ley 973 de 2005 15, el actor
sigue siendo un afiliado forzoso de la entidad y, por consiguiente, debe recibir
el trato que por dicha condición merece, permitiéndosele postularse para
efectos de obtener un subsidio de vivienda.

5.10. En ese orden de ideas, establecida pues la afiliación forzosa del


demandante a la Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía, queda por
decir que, una vez éste se haya postulado, el análisis del cumplimiento de los
requisitos que la ley exige para acceder al referido subsidio es una
competencia exclusiva de esa entidad, por lo que la Sala se abstendrá de
realizar pronunciamiento alguno sobre el particular, sin que ello obste para
advertir que para efectos de dicha verificación no podrá valerse de la supuesta
pérdida de la calidad de afiliado del actor para negar el beneficio solicitado.

5.11. Con fundamento en las consideraciones precedentes, la Corte revocará el


fallo de tutela proferido el 25 de mayo de 2010 por el Tribunal Superior de
Manizales, Sala de Decisión Civil-Familia que, a su vez, confirmó el dictado
el 15 de abril de 2010 por el Juzgado Segundo Civil del Circuito de la misma
ciudad, mediante el cual negó por improcedente la presente acción de tutela,
para en su lugar, disponer la protección de los derechos fundamentales a la
vivienda digna, al debido proceso y a la igualdad del demandante. En
consecuencia, se ordenará a la Caja Promotora de Vivienda Militar y de
Policía, a través de su Gerente General o quien haga sus veces que, en el
término de cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la notificación de esta
providencia, admita la postulación del señor Modesto Durán Suarez para
acceder al subsidio de vivienda que otorga esa entidad, en su condición de
afiliado a la misma.

15 “ARTICULO 17. Modificado por la Ley 973 de 2005, artículo 10. Pérdida de la calidad de afiliado. La calidad de
afiliado se perderá por las siguientes causales:

1. Suspensión de los aportes por concepto del ahorro mensual obligatorio, por un lapso superior a doce (12) meses, salvo
los casos de suspensión en el ejercicio de funciones y atribuciones decretada por autoridad competente que impida al
afiliado percibir cualquier tipo de salario, en cuyo caso deberá reintegrar, en un lapso no superior a seis (6) meses, los
valores dejados de aportar una vez cese la medida.
2. Haber obtenido solución de vivienda a través de la Caja Promotora de Vivienda Militar y de Policía.
3. Por retiro del servicio activo del Ministerio de Defensa Nacional, de las Fuerzas Militares o de la Policía Nacional, sin
derecho a asignación de retiro o pensión, salvo las excepciones establecidas en la presente ley, siempre que no haya
adquirido el derecho a solución de vivienda de acuerdo con la normatividad establecida por la Caja.
4. Por no presentar la documentación requerida para la solución de vivienda, dentro del término que señale la Junta
Directiva de la Caja, después de cumplir el tiempo o número de cuotas de ahorro obligatorio exigidos para acceder al
subsidio.
5. Por haber recibido subsidio para vivienda por parte del Estado.
6. Por haber presentado documentos o información falsa con el objeto de que le sea adjudicado un subsidio de vivienda,
sin perjuicio de las acciones penal, disciplinaria o fiscal a que haya lugar.
7. Por solicitud del afiliado.”

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V. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Sala Cuarta de Revisión de la Corte


Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de
la Constitución,

RESUELVE:

Primero: REVOCAR el fallo de tutela proferido, el 25 de mayo de 2010, por


el Tribunal Superior de Manizales, Sala de Decisión Civil-Familia que, a su
vez, confirmó el dictado, el 15 de abril de 2010, por el Juzgado Segundo Civil
del Circuito de la misma ciudad y, en su lugar, TUTELAR los derechos
fundamentales a la vivienda digna, al debido proceso y a la igualdad del señor
Modesto Durán Suarez, por las razones expuestas en esta providencia.

Segundo. ORDENAR al Gerente General de la Caja Promotora de Vivienda


Militar y de Policía, o quien haga sus veces, que en el término de cuarenta y
ocho (48) horas siguientes a la notificación de esta providencia, admita la
postulación del señor Modesto Durán Suarez para acceder al subsidio de
vivienda que otorga esa entidad. ADVERTIR que para efectos del análisis del
cumplimiento de los requisitos legales, no podrá valerse de la supuesta
pérdida de la calidad de afiliado del actor para negar el beneficio solicitado.

Tercero. Por Secretaría General, líbrese la comunicación prevista en el


artículo 36 del decreto 2591 de 1991, para los efectos allí contemplados.

Notifíquese, comuníquese, publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional


y cúmplase.

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO


Magistrado Ponente

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO


Magistrado

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NILSON ELIAS PINILLA PINILLA


Magistrado

MARTHA VICTORIA SÁCHICA DE MONCALEANO


Secretaria General

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