Tema 14: La creación del
estado franquista.
Fundamentos ideológicos
y apoyos sociales.
Realizado por Cristian Arauz Olozábal
Índice
0. Introducción
1. Características del régimen franquista
2. Fundamentos ideológicos y apoyos sociales del régimen
3. Evolución política y económica del régimen
4. La oposición al régimen
5. Conclusión
0. Introducción
El resultado de la Guerra Civil española fue la consolidación del régimen dictatorial
del general Franco, hasta su muerte en 1975. En sus casi cuarenta años de existencia, el
franquismo se mantuvo como una férrea dictadura, con una feroz represión de los
opositores, aunque sus instituciones fueron evolucionando.
Izquierda: revista de las tropas en la estación de Hendaya durante la reunión entre Franco y Hitler. Derecha:
Francisco Franco, y el presidente de EE. UU., Dwight Eisenhower (1959)
Las Trece Rosas es el nombre colectivo dado a un grupo de trece jóvenes, varias de ellas miembros de las
Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), fusiladas por la dictadura de Francisco Franco en Madrid el 5 de agosto de
1939, cuatro meses después de finalizar la guerra civil española.
1. Características del régimen franquista
Los rasgos más relevantes del régimen eran:
El totalitarismo de tipo fascista. Se suprimió la Constitución y las garantías
individuales y colectivas. Se clausuró el Parlamento y se prohibieron los partidos
políticos y los sindicatos, a excepción del Partido y el Sindicato oficial.
Exaltación al líder. Franco era Generalísimo, Caudillo, jefe del Partido único, jefe
del Estado y presidente del Gobierno. Controlaba el poder ejecutivo y el legislativo,
incluso el poder judicial a través de los tribunales militares y la depuración de la
carrera judicial.
La concepción unitarista y centralista del Estado. Abolió los estatutos de
autonomía y prohibió cualquier símbolo de carácter nacionalista (lenguas, banderas,
himnos…).
La represión de toda la oposición. Se persiguió a los simpatizantes de la causa
republicana de manera constante y planificada.
El control de los medios de comunicación, sujetos a una rígida censura y utilizados
como aparato de propaganda franquista.
Franco junto a Heinrich Hinmmler en 1940
Franco dando un discurso en Éibar en 1949. Durante la época del aislamiento del régimen el general Franco
aparecía pocas veces vestido de militar, a diferencia de lo que sucedió durante el resto de su mandato
Franco pronuncia un discurso durante la ceremonia de inauguración del Valle de los Caídos en 1959
Izquierda: certificado emitido por FET y de las JONS sobre un
ciudadano en 1954. Este tipo de documentos era imprescindible
para ciertas gestiones. Derecha: bandera de las FET y de las
JONS.
El saludo a la romana y la camisa azul falangista durante el entierro del comandante
Julio Ruiz de Alda.
Athletic Club y F.C. Barcelona haciendo el saludo fascista antes de iniciar el encuentro.
Algunas portadas de homenaje a Francisco Franco en los diarios ABC e Información.
Portadas históricas ABC sobre Hitler.
Portadas diario Arriba.
Izquierda: imagen de niños haciendo el saludo franquista. Derecha: recreación de un aula típica de una escuela
durante el franquismo, presidida por un crucifijo y los retratos de Franco (a su derecha) y de José Antonio Primo de
Rivera (a su izquierda).
Cartel de la película Raza (1941), producción
española que sintetiza el ideario del buen
español desde la perspectiva del régimen del
general Francisco Franco en los primeros
años de la posguerra. Esta se realiza a través
de la historia de tres hermanos y sus
vicisitudes durante la guerra civil. Se estrenó
en 1941, dirigida por José Luis Sáenz de
Heredia y con guion técnico del mismo
director y de Antonio Román, a partir de un
argumento de Jaime de Andrade,
seudónimo bajo el que se ocultaba Franco.
2. Fundamentos ideológicos y apoyos
sociales del régimen
La dictadura se apoyó ideológicamente en tres grandes pilares institucionales:
El Ejército: había “liberado” España de la República, representaba el nacional-patriotismo.
Muchos ministros fueron militares, especialmente en los años ‘40, manteniendo el Estado
de guerra hasta 1948. Sin embargo, también hubo militares con una actitud crítica.
El partido único, FET y de las JONS. Antiliberal, antimarxista y antidemocrática, la
Falange propiciaba el nacional-sindicalismo, basado en el fascismo italiano. Defendía un
Estado corporativo controlado por un partido y un sindicato únicos. Aunque Franco no
era plenamente falangista, utilizó el partido para dotar al régimen de unas bases
ideológicas y para contar con su apoyo, dándoles numerosos cargos de la administración.
Dentro del partido había suborganizaciones, como el Frente de Juventudes o la Sección
Femenina.
La Iglesia católica, tuvo un papel destacado en la legitimación del régimen, definido
como nacional-catolicismo. La Iglesia obtuvo financiación pública, el control casi total de
la educación y el predominio de los valores de la moral católica en la sociedad. Franco,
por su parte, controlaba a la jerarquía eclesiástica con el derecho a presentar obispos al
Vaticano. También dentro del seno de la Iglesia hubo quienes denunciaron los abusos e
injusticias del régimen, iniciándose la verdadera separación a partir del Concilio Vaticano
II (1962-65).
Isidro Gomá y Tomás
“Que la Iglesia, a pesar de su espíritu de paz y de no haber querido la guerra ni haber
colaborado en ella no podía ser indiferente en la lucha...
Hoy por hoy, no hay en España más esperanza para reconquistar la justicia y la paz y los
bienes que de ellas derivan, que el triunfo del movimiento nacional. Tal vez hoy menos que
en los comienzos de la guerra, porque el bando contrario, a pesar de todos los esfuerzos de
sus hombres de gobierno, no ofrece garantías de estabilidad política y social...
Demos ahora un esbozo del carácter del movimiento llamado «nacional». Creemos justa
esta denominación. Primero, por su espíritu; porque la nación española estaba disociada, en
su inmensa mayoría, de una situación estatal que no supo encarnar sus profundas
necesidades y aspiraciones; y el movimiento fue aceptado como una esperanza en toda la
nación; en las regiones no liberadas sólo espera romper la coraza de las fuerzas comunistas
que le oprimen...
La irrupción contra los templos fue súbita, casi simultánea en todas las regiones, y coincidió
con la matanza de sacerdotes. Los templos ardieron porque eran casas de Dios, y los
sacerdotes fueron sacrificados porque eran ministros de Dios...
Prueba elocuentísima de que de la destrucción de los templos y la matanza de los
sacerdotes, en forma totalitaria fue cosa premeditada, es su número espantoso. Aunque son
prematuras las cifras, contamos unas 20.000 iglesias y capillas destruidas o totalmente
saqueadas. Los sacerdotes asesinados, contando un promedio del 40 por 100 en las diócesis
devastadas en algunas llegan al 80 por 100 sumarán, sólo del clero secular, unos 6.000. Se
les cazó con perros, se les persiguió a través de los montes; fueron buscados con afán en
todo escondrijo. Se les mató sin perjuicio las más de las veces, sobre la marcha, sin más
razón que su oficio social”.
Carta colectiva de los obispos españoles a los obispos de todo el mundo con motivo de la
guerra en España
(1 de julio de 1937) Enrique Plan y Deniel
Franco, bajo palio.
Franco, bajo palio.
2. Fundamentos ideológicos y apoyos
sociales del régimen
En cuanto a los apoyos sociales, desde sus inicios la dictadura contó con el apoyo de
las élites económicas y sociales (terratenientes, empresarios, financieros,...), que
recuperaron el poder privilegiado perdido durante la II República.
Las clases medias urbanas, tras el sufrimiento de la guerra, mantuvieron una actitud
pasiva, y los sectores populares -jornaleros y proletariado industrial-, posible fuente
de oposición, en gran parte mantuvieron pasividad política por la represión, el miedo
y el control policial. Además, un gran número de pequeños propietarios agrícolas de
mentalidad conservadora veían en Franco el defensor de todos sus valores.
A partir de los años sesenta, la base social del franquismo se amplió con las capas
sociales que se beneficiaron del desarrollo económico. El régimen se institucionalizó
dotándolo de un cuerpo legislativo que planteaba que el Estado español no era una
dictadura, sino una “democracia orgánica” para que fuese aceptada por los españoles
y por las democracias occidentales. Era un sistema democrático alternativo en el que
los ciudadanos participaban a través de la familia (donde se nace), el municipio
(donde se vive) y el sindicato (donde se trabaja), no a través de los partidos políticos.
En las Cortes había representantes de estas tres instituciones, aunque sin verdadero
poder.
2. Fundamentos ideológicos y apoyos
sociales del régimen
En esta democracia no había lugar para la Constitución, sustituyéndola por las llamadas Leyes
Fundamentales del Reino, que fueron aprobándose a lo largo de los años.
El Fuero del Trabajo: aprobado durante la guerra, establecía un estado corporativo.
La Ley Constitutiva de las Cortes definía una cámara formada por elegidos afines.
Fuero de los Españoles, aprobado tras la II Guerra Mundial, imitaba una declaración de
derechos, aunque podían ser suspendidos en cualquier momento.
La Ley de Referéndum Nacional reconocía el derecho de los españoles al voto sobre
determinados asuntos del Estado (a decisión de Franco).
La Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado permitía a Franco elegir sucesor (acabó siendo
Juan Carlos I).
La Ley de Principios del Movimiento Nacional consolidó la posición de Falange, siendo
sus principios oficialmente los del Estado.
La Ley Orgánica del Estado eliminaba algunos de los planteamientos más totalitarios. Por
ejemplo, separaba los cargos de Jefe del Estado y Presidente del Gobierno.
3. Evolución política y económica del
régimen
3.1. Los años 40
En los primeros años después de la Guerra el control de la
población (a través de la censura, la propaganda y el
miedo) fue más acusado. Los “vencidos” se veían obligados
al exilio, la represión, la cárcel o incluso la muerte.
En septiembre de 1939 estalla la II Guerra Mundial.
España, tras ser neutral y no beligerante, ofreció su ayuda
a las potencias del Eje. Hitler la rechazó en Hendaya (Junio
de 1940), pero Serrano Súñer, ministro de exteriores,
mandó al frente ruso la División Azul.
Tras la victoria de los aliados, la ONU cerró las fronteras
españolas para aislar la dictadura. Para borrar la imagen
fascista se estableció la “democracia orgánica”,
suprimiendo diversos símbolos de índole fascista sin éxito,
ya que se retiraron los embajadores y se nos vetó en el
Plan Marshall. Este rechazo se vio favorecido por el
Manifiesto de Lausana, en el que don Juan de Borbón
condenaba el régimen de Franco, proclamándose legítimo
Ramón Serrano Suñer
jefe del Estado Español.
Visita a Berlín del ministro Ramón Serrano Suñer, acompañado del general
Sagardía, siendo recibido por Himmler.
Serrano Suñer y Himmler, junto a otros oficiales en la sede de la división «Adolf
Hitler» en Berlín (1940).
Franco junto a Heinrich Himmler en octubre de 1940.
Franco y Hitler durante su reunión en Hendaya (foto manipulada).
La fotografía auténtica de Hitler y Franco
pasando revista a las tropas en Hendaya.
Reemplazos para la División Azul. Voluntarios españoles marchan hacia sus
destinos.
"Españoles: conozco vuestra dolorosa desilusión y comparto vuestros
temores (...). Desde el mes de abril de 1931 en que el Rey mi padre
suspendió sus regias prerrogativas, ha pasado España por uno de los
períodos más trágicos de su historia (...). Hoy, pasados seis años desde
que finalizó la Guerra Civil, el régimen implantado por el general
Franco, inspirado desde el principio en los sistemas totalitarios de las
potencias del Eje, tan contrario al carácter y a la tradición de nuestro
pueblo, es fundamentalmente incompatible con las circunstancias que
la guerra presente está creando en el mundo (...). Corre España el riesgo
de verse arrastrada a una nueva lucha fratricida y de encontrarse
totalmente aislada del mundo (...). Sólo la Monarquía Tradicional puede
ser instrumento de Paz y de Concordia para reconciliar a los españoles.
Por estas razones me resuelvo, para descargar mi conciencia del agobio
cada día más apremiante de la responsabilidad que me incumbe, a
levantar mi voz y requerir solemnemente al general Franco para que,
reconociendo el fracaso de su concepción totalitaria del Estado,
abandone el poder y dé libre paso a la restauración del Régimen
Tradicional de España, único capaz de garantizar la Religión, el Orden
y la Libertad. Bajo la Monarquía reconciliadora, justiciera y tolerante
caben cuantas reformas demande el interés de la Nación. Primordiales
tareas son: aprobación inmediata por votación popular de una
Constitución política; reconocimiento de todos los derechos inherentes
a la personalidad humana y garantía de las libertades políticas
correspondientes; establecimiento de una Asamblea legislativa elegida
por la Nación; reconocimiento de la diversidad regional; amplia
amnistía política".
Don Juan de Borbón
Lausana (Suiza), 19 de marzo de 1945.
Juan Carlos de Borbón
Alfonso de Borbón Carlos Hugo de Borbón y Parma
3. Evolución política y económica del
régimen
3.1. Los años 40
España, arruinada, con escasez de mano de obra y ciudades e industrias muy dañadas, se
vió obligada a la autosuficiencia económica, implantándose la autarquía.
Para controlar la economía, el Estado fijó precios y salarios, cupos de producción y
cartillas de racionamiento. También redujo al mínimo las importaciones y planificó la
actividad económica para aprovisionarse con recursos de procedencia nacional.
Se creó el INI (Instituto Nacional de Industria) con empresas públicas en los principales
sectores (siderurgia, química, industrias navales…) y empresas privadas nacionalizadas
(Renfe, Telefónica…). La reforma agraria se suprimió, quedando una agricultura de
rendimientos muy insuficientes para toda la población, obsoleta en maquinaria y en
régimen de propiedad.
Los resultados económicos fueron desastrosos: la Hacienda se fue a la ruina, el nivel de
vida era muy bajo, y faltaban materias primas y fuentes de energía. La situación favorecía
la corrupción y el mercado negro, enriqueciéndose unos pocos a costa de la miseria de
muchos.
Modelo de cartilla de racionamiento durante los primeros años del franquismo
Así era la situación de España justo después de la guerra | España después de la Guerra
3. Evolución política y económica del
régimen
3.1. Los años 50
Con el inicio de la Guerra Fría,
Franco fue considerado por
[Link]. como un aliado contra el
comunismo, firmando un tratado
en 1953 (Pactos de Madrid):
intercambiaban ayuda económica
y reconocimiento político a
cambio de cuatro bases
americanas en España.
Ese mismo año se firmó un
Concordato con la Santa Sede.
Esto propició la aceptación
internacional del régimen, la
vuelta de los embajadores y la
entrada en la ONU y otros
Firma de los acuerdos hispano-norteamericanos por Alberto
organismos internacionales.
Martín-Artajo y James Clement Dunn. 1953.
Sin posibilidad de incorporarse a la OTAN
como miembro de pleno derecho, Franco
buscó en el abrazo del gigante
estadounidenses tanto una garantía de
seguridad como un reconocimiento político
en el tablero internacional. El acuerdo de
1953 daba a los estadounidenses la
bienvenida a las bases militares de Morón,
Torrejón, Rota y Zaragoza. A cambio, la
España franquista recibía un agradable
espaldarazo en dólares.
Débiles voces falangistas se opusieron a las
bases americanas en nombre de la soberanía
española, pero quedaron barridas por el
huracán de elogios a los estaodunidenses.
Fuente: Atlas de Historia de España, Fernando
García de Cortázar.
El incidente fue en realidad un accidente
nuclear ocurrido en la localidad española de
Palomares, perteneciente al municipio de
Cuevas del Almanzora (Almería), el 17 de
enero de 1966. En el contexto histórico de la
Guerra Fría, dos aeronaves de la Fuerza
Aérea de los Estados Unidos (USAF), un
avión cisterna KC-135 y un bombardero
estratégico B-52, colisionaron en vuelo en
un maniobra de abastecimiento de
combustible. Esto provocó el
desprendimiento y la caída de las cuatro
bombas termonucleares B28 que
transportaba el B-52, así como la muerte de
siete del total de los once tripulantes que
sumaban ambas aeronaves.
El gobierno franquista trató de ocultarlo a la
opinión pública y restarle importancia.
Fuente: Atlas de Historia de España, Fernando
García de Cortázar.
El concordato fue firmado en 1953 en la Ciudad del Vaticano.
3. Evolución política y económica del
régimen
3.1. Los años 50
A nivel de política interior, el inmovilismo del régimen creaba tensiones, y aunque la
autarquía disminuía, la economía española seguía en una situación precaria. A finales
de la década, el gobierno de los “tecnócratas del Opus Dei”, conservadores a nivel
político pero liberales a nivel económico, permitió la liberalización de la economía
con el Plan de Estabilización de 1959. Su actuación comprendía tres grandes ejes:
Estabilización de la economía. Diversas medidas redujeron la inflación y el déficit
público, mediante una reforma fiscal que incrementó la recaudación y limitó el
gasto del Estado.
Liberalización interior de la economía. Disminuyó la intervención del Estado y el
control de precios.
Liberalización exterior de la economía. Facilitó la inversión extranjera y las
importaciones.
A corto plazo empeoró la situación de las clases más humildes, aumentando el paro y
la emigración. Sin embargo, mejoraron las exportaciones, que junto a la positiva
coyuntura internacional y la emigración a Europa, propiciaron un gran crecimiento
económico.
Mapas de la emigración exterior española en el periodo comprendido entre 1964 y 1977.
Fuente: Atlas de Historia de España, Fernando García de Cortázar.
3. Evolución política y económica del
régimen
3.1. Los años 60
Hubo grandes cambios económicos y sociales, pero pocas reformas políticas, lo cual
acentuó el clima de inestabilidad dentro de algunos sectores. El gobierno, aún en
manos de los tecnócratas del Opus Dei, estableció tres Planes de Desarrollo entre 1962
y 1975. Los objetivos eran:
Estimular la iniciativa privada.
Mejorar las infraestructuras, creando nuevas redes de comunicaciones, pantanos…
Crear polos de desarrollo en diversas ciudades, para reducir los desequilibrios
regionales.
Con ello, España tuvo una de las tasas de crecimiento más altas del mundo,
especialmente las industrias del automóvil, siderúrgica, química y de los
electrodomésticos. Surgió una nueva agricultura moderna -lo que supuso el éxodo
rural- y hubo un gran desarrollo del sector servicios, especialmente comercio y
turismo. La sociedad española era cada vez más urbana, abierta y liberal. Sin embargo,
se acentuaron las diferencias entre regiones, la dependencia del capital extranjero y se
favoreció la especulación, la corrupción y el crecimiento urbano desorganizado.
Mapa de los polos y planes de desarrollo impulsados por el franquismo entre 1951 y 1975.
Fuente: Atlas de Historia de España, Fernando García de Cortázar.
3. Evolución política y económica del
régimen
3.1. Los años 70
Estos años estuvieron marcados por el parón económico -crisis del petróleo- y el
predominio de los sectores inmovilistas del franquismo frente a los aperturistas. A la
vejez de Franco se unieron escándalos de corrupción (como el “Caso Matesa”) o el
“Proceso de Burgos”, con la condena a muerte a 16 miembros de ETA. Todo ello, unido
al cambio de mentalidad de muchos españoles, favoreció el aumento de la oposición
por parte de obreros, nacionalistas, políticos e incluso dentro del Ejército y la Iglesia.
En 1973 se nombró jefe de gobierno al almirante Carrero Blanco, que debía continuar
la labor de Franco junto a Juan Carlos I. Pero fue asesinado por ETA y sustituido por
Arias Navarro, de actitud más aperturista. Ello desató oleadas de violencia fascista y de
los grupos terroristas ETA, FRAP y GRAPO. La represión volvió a intensificarse, con
varias condenas a muerte.
Como último hecho a destacar, un mes antes de la muerte del dictador, tuvo lugar la
Marcha Verde marroquí, reclamando el Sáhara español. Ante el peligro de un
conflicto bélico, España entregó el Sahara a Marruecos y a Mauritania, y se inició un
conflicto todavía no resuelto. Con la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 se
inició la transición hacia la democracia.
Carlos Arias Navarro
Luis Carrero Blanco
Dodge 3700 GT, modelo del coche en el que viajaba Carrero
Blanco.
El coche en el balcón de la Casa Profesa de
Madrid, inmediatamente después del
atentado.
4. La oposición al régimen
Aunque existió durante toda la dictadura, no era fácil oponerse debido a la férrea política
represora. El nuevo régimen adquirió las características de un Estado policial militarizado, con
más de 70.000 condenas a muerte en los primeros años, a lo que se unían campos de
concentración, trabajos forzados, destierros, inhabilitaciones para ejercer cargos públicos,
confiscación de bienes...
Para ello se establecieron leyes como la Ley de Responsabilidades Políticas, que castigaba con
carácter retroactivo a los colaboradores de la República, o la Ley de Represión de la Masonería y el
Comunismo. Para aumentar el control, se depuró el funcionariado y se estableció una abrumadora
censura.
En los primeros momentos, la oposición se limitó a la acción descoordinada de los maquis, ex
combatientes republicanos que realizaban sabotajes, asaltos a bancos, etc. Sin embargo, estos
grupos terminaron desapareciendo por la falta de apoyo internacional y la actuación del ejército y
la Guardia Civil.
Desde los años ‘50, el movimiento obrero impulsado por el PCE y Comisiones Obreras,
protagonizó huelgas en las principales ciudades. Trabajaban en la clandestinidad, con líderes en el
exilio(Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri…) e infiltrados en el Sindicato Vertical franquista.
También permanecieron activos pequeños grupos del PSOE y la CNT. En los años 60, se
incorporan a la lucha antifranquista intelectuales, estudiantes, etc., y nacía ETA, que unía
nacionalismo y lucha armada, y otros grupos terroristas como el GRAPO y FRAP.
5. Conclusión
Tras la muerte de Franco, el 20 de
noviembre de 1975, el país se
encontraba en una situación
complicada. La situación económica era
bastante inestable, la sociedad
continuaba enfrentada y el clima
político se caracterizaba por la
incertidumbre. De hecho, a pesar de los
intentos del régimen de marcar el
rumbo del país a la muerte del
dictador, no existía ningún guion
escrito ni un camino fijado de
antemano para que una dictadura
autoritaria de casi cuatro décadas se
convirtiera de manera pacífica en una
democracia.
En este sentido, hubo que afrontar el
reto de implantar de nuevo la
democracia en España, iniciándose la
etapa conocida como la transición.