DIOS ES PERFECTO
La palabra «perfecta» traduce el vocablo hebreo /tamim/, el cual denota lo
que es
perfecto, completo, sano, o sin tacha. La palabra «fiel» traduce el vocablo
hebreo /aman/, el cual denota lo que está confirmado, es confiable y
fidedigno.
Las Escrituras nos enseñan que Dios es perfecto y no falta nada a Su
Persona y Sus obras. No hay ninguna posibilidad de un defecto en Dios. La
perfección de Dios tiene unas cuantas implicaciones muy importantes para
nosotros: (1) Nos asegura que Dios no cambiará. Él no puede llegar a ser
mejor de lo que es porque ya es perfecto, y no puede llegar a ser menos
porque dejaría de ser Dios. (2) Nos asegura que Dios es digno de nuestra
absoluta confianza.
Las obras de Dios son perfectas
Dios es perfecto en cada aspecto de Su carácter. Las obras de Dios, siendo
una extensión de Su carácter, también son perfectas. Las implicaciones de
esta verdad son tremendas y deberían producir en nosotros una confianza
que prevalecerá contra las dudas más grandes. Todo lo que Dios ha hecho
o hará alguna vez en el universo y en cada uno de nosotros es perfecto.
Es importante notar que hay una relación directa entre el carácter de Dios,
Sus obras
y Su Palabra. Puesto que el carácter de Dios es perfecto, Sus caminos y Su
Palabra también son perfectos.
La completitud o perfección de las obras de Dios debería guiarnos a temerlo
o
Reverenciarlo. Dios no solamente obra en Su creación, sino también en Su
pueblo.
Cada cristiano es una obra de Dios.
El Dios de toda la creación está obrando en la vida de cada cristiano. Su
obra es perfecta y será cumplida sin fallar. Esta verdad va más allá de lo
que la mente humana puede comprender; el Dios perfecto está haciendo
una obra perfecta en nosotros para hacernos perfectos. Según los
siguientes versículos
Salmos 92:4
Salmos 107:22
La voluntad de Dios es perfecta porque está fundada sobre Su carácter
perfecto y santísimo. Las implicaciones de esta verdad son tremendas. El
propósito y el plan de Dios para nosotros son dignos de nuestra absoluta
confianza. Nunca deberíamos apoyarnos en nuestro propio entendimiento
ni buscar hacer lo que parece correcto a nuestros propios ojos. Antes bien,
deberíamos confiar en Dios y obedecer Su Palabra, las Santas Escrituras.
Las Escrituras son absolutamente confiables como medio para conocer la
voluntad
de Dios. Los antiguos tenían un proceso muy efectivo para refinar o
purificar la plata. La fundían con calor intenso. Después, las impurezas
subirían a la superficie y serían quitadas. Decir que la Palabra de Dios es
como plata refinada siete veces comunica su absoluta pureza y, por
extensión, su confiabilidad.
DIOS ES ETERNO
Uno de los atributos más asombrosos de Dios y uno de los muchos que lo
distinguen de toda la creación es Su existencia eterna; Él no tiene comienzo
ni final. Nunca ha habido un momento en que Él no existiera y nunca habrá
un momento en que Su existencia haya cesado.
Él es antes de todas las cosas y permanecerá cuando todas las cosas hayan
pasado. La eternidad de Dios no significa simplemente que Él siempre ha
existido y existirá durante un número infinito de años, sino que además
señala que Él es sin tiempo y sin edad, existiendo siempre y nunca
cambiando. Ninguna otra persona o cosa creada comparte este atributo con
Él. Nosotros somos [o existimos] por un momento, pero Él es para siempre.
Él nos hizo, pero nadie hizo a Dios. Nosotros dependemos de Él para
nuestra existencia, pero Él no depende
de nada ni nadie. Nuestra existencia terrenal pasa como la arena por un
reloj de arena, pero Él permanece. Él era Dios, es Dios, y será Dios por
siempre.
En las Escrituras, el nombre de una persona tiene un gran significado [o
importancia]
porque a menudo revela algo acerca de su carácter. ¿Cuáles son los
nombres dados a Dios en los siguientes versículos y qué nos enseñan
acerca de Su eternidad?
a. YO Soy EL QUE Soy (Éxo. 3:14). La idea que transmite esta declaración
es que la existencia es un atributo de la naturaleza misma de Dios. A
diferencia del
hombre, Dios no determina existir ni hace un esfuerzo para existir. Él
simplemente es.
b. El Dios ETERNO (Isa. 40:28). Quien sea «eterno» permanecerá por
siempre.
Cuando se aplica a Dios, esta palabra no solamente se refiere al futuro, sino
también
al pasado. Él siempre ha sido, y siempre será.
c. El ANCIANO de DIOS (Dan. 7:9). Cuando se emplea con referencia a
Los hombres, la palabra «anciano» usualmente denota vejez y debilidad de
la mente y
del cuerpo. Cuando se usa con referencia a Dios, denota la grandeza, el
esplendor, el
poder y la sabiduría de Aquel que era [o existía] antes de la misma
fundación del
mundo y seguirá siendo [o existiendo] cuando el mundo haya pasado.
d. El ALFA y la OMEGA (Apo. 1:8). Estas son la primera y la última
letra del alfabeto griego. Comunican poderosamente que Dios es el primero
y el último
(véase también Isa. 44:6). Él es antes de todas las cosas y seguirá siendo [o
existiendo] cuando todas las cosas hayan pasado.
La palabra «refugio» se refiere a un lugar seguro o escondite para Su
pueblo. La
referencia a que los brazos de Dios están «debajo» denota el sostén y la
fuerza que da a Su pueblo.
(2) Salmos 48:14
Aquí se hace un contraste entre [1] la creación (i. e., los cielos y la tierra) y
[2] el
cuidado de Dios por Su pueblo. Lo primero es pasajero, pero lo segundo es
eterno.
(4) Isaías 26:3-4
DIOS ES INMUTABLE
La palabra inmutable proviene del latín immutabilis (in o im = no +
mutabilis = mutable o cambiante). Otras palabras tales como invariable,
constante y fiel también nos ayudan a entender este atributo divino. La
inmutabilidad de Dios significa que Él nunca cambia en Sus atributos o Su
consejo. Dios no crece, evoluciona, o mejora; Él ya es perfecto. No puede
disminuir [o menguar], deteriorarse, o retroceder, porque entonces dejaría
de ser Dios. Lo que
Dios es, siempre lo ha sido y siempre lo será. Él no cambia de opinión ni
anula un decreto con otro. No hace una promesa y después cambia Sus
votos. No amenaza y después no ejecuta. Esto es especialmente
consolador, puesto que la posibilidad de que un Dios todopoderoso se
vuelva malvado repentinamente o que de pronto cambie de opinión es
completamente aterrador. La inmutabilidad de Dios es uno de Sus atributos
más importantes porque garantiza que Él y Su Palabra serán lo mismo ayer,
hoy y siempre (Heb. 13:8). Él es la única constante en el universo, el único
Ser digno de absoluta confianza. Esta es una demostración poderosa de
cómo la inmutabilidad de Dios afecta Su relación con Su pueblo. Aun en
medio de la infidelidad de Israel hacia Dios, Él permaneció fiel porque no
cambia y Sus promesas no fallan.
Santiago 1:17
Nuestra salvación está asegurada porque nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo
(Tit. 2:13) es inmutable. Su carácter perfecto, la redención que Él proveyó,
y todas Sus promesas son los mismos ayer, hoy y para siempre.
Habiendo considerado muchos versículos que hablan de la inmutabilidad de
la naturaleza de Dios, ahora consideraremos aquellos pasajes que hablan
específicamente de la inmutabilidad de Su Palabra y Su consejo. ¿Qué nos
enseñan los siguientes versículos acerca de Su naturaleza inmutable? ¿Qué
nos enseñan acerca de la relación de Dios con Su creación, especialmente
con el hombre?
I Samuel 15:29
Es importante entender que la inmutabilidad de Dios no depende solamente
de Su
Perfección, sino también de Su poder. Dios no sería inmutable si existiera
un ser o poder más grande que Él que pudiera coaccionarlo o manipularlo.
DIOS ES OMNISCIENTE
La palabra omnisciencia proviene del latín omnisciens (omnis = todo +
sciens [de scire] = saber), y se refiere al atributo de poseer todo
conocimiento. La omnisciencia de Dios significa que Él posee un
conocimiento perfecto de todas las cosas pasadas, presentes, y futuras;
inmediatamente, sin esfuerzo, simultáneamente y exhaustivamente. No
hay nada oculto para
Dios. No hay la más mínima diferencia entre el conocimiento de Dios y la
realidad. Él conoce todos los hechos y los interpreta con sabiduría perfecta.
Para el cristiano, la omnisciencia de Dios infunde una gran confianza y
consuelo: Dios conoce cada una de nuestras necesidades, entiende cada
una de nuestras pruebas, y nos ha dado Su Palabra infalible para guiarnos
por la vida. Para el incrédulo, la omnisciencia de Dios infunde terror porque
Dios juzgará a cada hombre según Su perfecto conocimiento de todos los
hechos: ningún pecado estará oculto ni será olvidado. Cada criatura, cada
obra y cada pensamiento están delante de Él como un libro abierto. En los
siguientes versículos, varias palabras son usadas para describir la
omnisciencia de
Dios. Al entender estas palabras, podemos comenzar a comprender algo de
la grandeza del conocimiento de Dios. Identifica cada palabra según el
versículo dado:
a. La sabiduría de Dios es PERFECTA (Job 37:16). Esta palabra traduce el
vocablo hebreo /tamin/, el cual denota aquello que es un todo,
completo, entero, impecable y sin falta de nada.
b. El entendimiento de Dios es iinfinito (Sal. 147:4-5). Esta palabra
traduce el vocablo hebreo /ayin/, el cual denota aquello que es
innumerable o está más allá de toda cuenta. Otros sinónimos
incluyen: sin fin, inescrutable, insondable e inalcanzable.
c. El conocimiento de Dios no hay quien lo alcance (Isa. 40:28). Esta
palabra [inalcanzable] traduce el vocablo hebreo /ayin/. Véase la
definición anterior.