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Conceptos Clave de la Prueba Legal

El documento aborda el concepto, objeto y naturaleza jurídica de la prueba en el proceso penal venezolano, destacando su importancia en la fase de juicio oral para establecer la verdad procesal. Se analizan los elementos de la prueba, incluyendo su objeto, fuentes y actos, así como la diferencia entre actos de prueba e investigación. Además, se discuten los sistemas de valoración de la prueba y la relación entre la certeza material y el proceso judicial.

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Conceptos Clave de la Prueba Legal

El documento aborda el concepto, objeto y naturaleza jurídica de la prueba en el proceso penal venezolano, destacando su importancia en la fase de juicio oral para establecer la verdad procesal. Se analizan los elementos de la prueba, incluyendo su objeto, fuentes y actos, así como la diferencia entre actos de prueba e investigación. Además, se discuten los sistemas de valoración de la prueba y la relación entre la certeza material y el proceso judicial.

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LA PRUEBA

La prueba: concepto, objeto, naturaleza jurídica y oportunidad de la


prueba; Los actos de prueba; El fin y el resultado de la prueba: La
verdad procesal; La certeza material y la prueba; Elementos de la
prueba: El objeto, La fuente de Prueba: el órgano y el medio de prueba;
La anticipación de la prueba; Naturaleza de la prueba anticipada; El
Valor Probatorio de la Prueba Anticipada; La dicotomía de la prueba; Los
Sistemas de Valoración de La Prueba: La Prueba Tarifada, La libre
convicción y La Sana Crítica; El conocimiento personal o privado del juez
sobre los hechos.

La prueba: dentro de la actividad probatoria, la prueba es el elemento


material que permite crear un determinado conocimiento judicial. Dentro
del proceso penal venezolano, en la fase de juicio oral, la ley establece a
las partes la carga de demostrar al juez la verdad de los hechos
alegados, su existencia o contenido quedaran fijados en la conciencia
judicial, según la eficacia de los medios y el debate que de ellos se haga.

Concepto de prueba: la palabra prueba en sentido estrictamente


gramatical, expresa la acción y efecto de probar y también la razón,
argumento o instrumento u otro medio con que se pretende mostrar y
hacer patente la verdad o falsedad de un hecho o cosa.
Etimológicamente la prueba, proviene del latín probo, bueno, honesto y
probandum, recomendar, aprobar, experimentar, patentizar, hacer fe. La
prueba es un elemento esencial del juicio, porque en él es necesario
demostrar, por una parte, la existencia de los hechos en que los
litigantes fundan sus pretensiones y por otra, la verdad de las
afirmaciones y razonamientos formulados en ellas.

La prueba, es el medio y la forma que oportunamente ofrecido,


admitido, recibido, debatido y evaluado en la etapa del juicio oral, será
el elemento lógico que permita dar sentido a la sentencia dictada por el
juez.

El objeto de la prueba: En términos generales el objeto de la prueba


consiste en demostrar la existencia o inexistencia de un hecho, por lo
tanto todo lo que pueda ser objeto del conocimiento y que se alega
como fundamento del derecho que se pretende, debe ser entendido
como objeto de la prueba. Los hechos que deben probarse son aquellos
del cual surge o depende el derecho discutido en un proceso y que
resultan determinantes en la decisión del mismo.

Es así que, en ocasiones ciertos hechos sirvan sólo para llegar al


conocimiento de otros que resultan creadores de la convicción en el juez
del acaecimiento de estos. En tal sentido el sentenciador, deberá
resolver sobre la prueba de hechos que hayan sido expuestos en la
correspondiente demanda, como también sobre aquellos que sean
conducentes a la demostración de los hechos alegados por las partes.

De igual manera hay determinados hechos cuya prueba no resulta


necesaria, como lo serían aquellos confesados o admitidos por las
partes. También es innecesaria la prueba de los hechos notorios,
entendiendo como tales aquellos cuyo conocimiento forma parte de la
cultura normal propia de un determinado círculo social en el momento
en que la decisión se pronuncia, por lo que pueden ser de muy variada
índole, pero su principal característica es que estos son del dominio
público, en el sentido de que nadie lo pone en duda.

En el mismo orden de ideas, aquellos hechos que no estén relacionados


con las afirmaciones que se discuten en el proceso, es decir que
carezcan de pertinencia no requieren ser probados.
Para Devis Echandia por objeto de la prueba debe entenderse lo que se
puede probar en general, es decir, resulta aquello sobre lo que puede
recaer la prueba y que sea susceptible de comprobación ante el órgano
jurisdiccional del Estado, abarcando los hechos pasados, presentes y
futuros, así como los asociados con determinadas operaciones
reducibles a silogismos o principios filosóficos. Según este autor, por
hechos debemos entender “todo lo que pueda ser percibido y que no es
simple entidad abstracta o idea pura” es decir todo lo que pueda
probarse para fines procesales.

Naturaleza jurídica: los modernos procesalistas enseñan que la


naturaleza jurídica del régimen probatorio pertenecen al campo
procesal, ya que tanto en su aplicación como en su estudio toca de lleno
esta actividad procesal, sin embargo en normas de derecho sustantivos
encontramos elementos específicos que caracterizan la naturaleza
específica de la prueba.

De esta manera encontramos que la naturaleza jurídica del régimen


probatorio estaría contenida principalmente en el Código Orgánico
Procesal Penal y que también encontramos disposiciones de carácter
probatorio en otras leyes como: el Código de Justicia Militar, La Ley
Orgánica para la Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, La Ley
Orgánica sobre el Derecho de la Mujer a una Vida Libre de Violencia, Ley
Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al
terrorismo, la Ley de Delitos Informáticos, entre otras.
Oportunidad de la prueba: se entiende entonces que la oportunidad de
la prueba está dada en el juicio oral y público, salvo las excepciones que
establece la anticipación de la prueba.

Los actos de prueba: Fundamentalmente es aquella actuación procesal


que realizan las partes en el juicio oral ante la presencia del Juez, con la
finalidad de determinar el alcance de las alegaciones fácticas presente
en la prueba y lograr así el convencimiento judicial. La excepción a esta
regla lo establece la anticipación de la prueba establecida en el artículo
289 de Código Orgánico Procesal Penal.

En el proceso acusatorio le corresponde a las parte realizar la actividad


de alegar, aunque esta regla encuentra su excepción en el contenido del
artículo 342 del Código Orgánico Procesal Penal, cuando establece al
tribunal la posibilidad de ordenar de oficio o a petición de parte, la
recepción de cualquier prueba, si en el curso del debate en juicio surgen
hechos o circunstancias nuevos que requieren su esclarecimiento.

En general los sistemas procesales de ámbito penal establecen, que los


actos de prueba tienen como finalidad convencer al juez del alcance y
bondad de las alegaciones hechas, en el caso particular del sistema
procesal acogido por la legislación venezolana, faculta al Juez a realizar
preguntas, en el sentido de permitir el interrogatorio a los órganos de
prueba sobre el conocimiento vertido en su declaración durante el juicio,
ver artículos 337y 339 del Código Orgánico Procesal Penal, lo cual en
mucho caso puede sustituir la falta de acción fiscal o de la defensa, en el
ejercicio propio de sus funciones.
Se entiende entonces, que la verdadera actividad probatoria se pone de
manifiesto en la fase del Juicio oral, debatiendo así los argumentos de la
imputación planteados en la acusación fiscal, sometidos a la contra-
argumentación de la defensa, pero además, a la posibilidad otorgada por
la ley al Juez de interrogar a los órganos de prueba e inclusive de
incorporar nuevos elementos al debate.

Es así como todos los elementos de prueba van a interactuar para


conformar en la mente del juez la verdad procesal que será vertida, de
acuerdo a las reglas de la sana critica contenidas en el artículo 22 del
Código Orgánico Procesal Penal, en la valoración de la prueba contenida
en la motivación de la sentencia del Juez.

Los actos de investigación se diferencian de los actos de prueba, en que


estos últimos se practican en presencia del órgano que ha de dictar
sentencia y de las partes, con lo que se garantizan plenamente los
principios de inmediación, contradicción y publicidad, en cambio que los
actos de investigación están orientados a recabar la información
necesaria en la fase preparatoria o de investigación, está sujeto al
criterio fiscal y al control judicial y constituyen solo elementos de
convicción salvo la prueba anticipada.

El fin y el resultado de la prueba: El juicio centra el interés de las partes


en el resultado que representa el veredicto. Mediante el debate de los
medios de prueba se construye la verdad procesal, la cual consiste en
plasmar en la conciencia del juez la evaluación objetiva y la
responsabilidad subjetiva que fijará los hechos sujetos a la sentencia.
El resultado se evidenciará de los hechos alegados y probados, dentro
de lo que se incluirán las normas jurídicas que fijará el supuesto fáctico,
del que se deriva la consecuencia jurídica. El tema del fin de la prueba
busca como respuesta: “qué se pretende probar”, y “que cosas deben
probarse”, el resultado representa la condición objetiva que se
materializa en el convencimiento judicial y el veredicto plasmado en la
sentencia.

La verdad procesal: La verdad viene a ser un valor axiológico de carácter


universal, de tan vieja data como la propia existencia de la naturaleza
humana en la faz de la tierra. De ahí que el ser humano, en procura de
una existencia ética, ha persistido en su historia en la búsqueda de
valores de verdad para impregnar con ella la coexistencia que determina
el Derecho para la sociedad.

La verdad como categoría filosófica ha sido abordada desde distintas


vertientes de opinión. Así, es como desde el punto de vista religioso y
específicamente el cristianismo, en la Biblia tal expresión adquiere una
significación equiparable con la redención de las almas, cuando Juan
8:32, señala: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. En
tanto que en el campo del materialismo dialéctico se llega a restringir la
categoría en cuestión, para acuñar el concepto de verdad que
epistemológicamente se sustenta sobre la existencia de elementos
tangibles, la verdad metafísica está considerada así como una realidad
inexorable en donde su comprobación es fundamental para sostener su
material existencia.
La verdad epistemológica es la que resulta aprendida a través de los
sentidos, por el uso de la razón, circunscripta dentro de un marco
gnoseológico o cognoscitivo.

En términos empíricos, la verdad es lo que está conteste con la realidad,


su existencia emerge por la fuerza de la experiencia que está ligada a la
percepción sensorial que construye la verdad sobre el conocimiento
humano y su razón.

En el ámbito judicial, se distinguen tres categorías al valor axiológico de


verdad: la verdad fáctica, la verdad jurídica y la verdad procesal.

La verdad fáctica se enmarca dentro de lo que los romanos


denominaban “quaestio facti”, que significa, cuestión de hecho. Este
término hace referencia a la existencia de unos hechos que son
atribuibles a alguien

Es así como en razón a la consideración de verdad procesal, cabe indicar


que con ella se hace alusión a la verdad surgida tras el cumplimiento de
las formas procesales que en la fase de juicio, determina la
conformación del criterio que motiva la sentencia.

La certeza material y la prueba: La sociedad ha pretendido acercar el


valor de justicia con el acto de sentenciar, el cual representa un ejercicio
cognitivo para el juez, ello significa que la misma se ha formado en un
proceso complejo de conocimiento ejercitado en dos aspectos, uno
externo y otro interno.

El aspecto externo se refiere al conjunto de formalidades y actos que


deben realizarse y que por imperio de la ley deberán quedar fijados en el
acta de debate y en un medio de grabación. El segundo aspecto, el
interno, se refiere al fenómeno psicológico que se desarrolla en la mente
del juez para realizar la expresión del pensamiento y conciencia de
entendimiento que permitirá en definitiva la comprensión y valoración
de los elementos de pruebas debatidos en el juicio.

Dentro de la conciencia operan procesos lógicos que pasan por


confrontar los hechos expuestos con el derecho, así mismo interactúa en
este proceso todo el conocimiento racional y la experiencia que en la
mente del juzgador conforma su conciencia en plenitud. Se puede
asumir que la deliberación que conforma la sentencia es un proceso
psicológico de interpretación de los hechos y aplicación del derecho que
ocurre en la conciencia del juez. Representa así un conjunto complejo de
juicios lógicos y axiológicos en donde confluyen múltiples criterios y
pensamientos que comportan su carácter complejo, concluyendo en un
juicio o expresión de la voluntad humana, pero en su elaboración
consiente para determinar el veredicto y formar la motivación de lo
decidido.

Es así como la verdad procesal, la certeza material y la prueba se


conjugan en factores críticos, ya que es indudable que el aspecto
externo de la sentencia puede analizarse objetivamente ya que
representa un valor material contenido en el acta del debate, en el
medio de reproducción y en la motivación contenida en la sentencia.
Pero el estudio de la conformación interna del pensamiento que
concluyo en el veredicto y su motivación, está sujeto las dificultades
humanas de orden complejo, ya que en su formación están implícitos
fenómenos de la conciencia humana tales como la reflexión,
comprensión, interpretación, conocimiento entre otros.

Elementos de la prueba:

· Objeto de la prueba: El objeto de la prueba está centrado en


demostrar la veracidad o certeza de los hechos que al ser alegados,
llevan consigo la necesidad de determinar su verosimilitud. Carnelutti,
sostiene que el objeto de las pruebas judiciales está centrado en las
afirmaciones que hagan las partes en el juicio. Mientas que Devis
Echandia, establece que el objeto de la prueba está constituido en los
hechos no admitidos y que no se encuentran en la esfera de los hechos
notorios, puesto que la verdad absoluta que encierra estos hechos no
admiten debate alguno y por ello no exigen pruebas en contrario.

· La fuente de Prueba: Es el origen del conocimiento que señala la


existencia de una posible verdad o cosa, es aquello de donde fluye una
evidencia o señal. Es fuente de prueba también los documentos que
proporcionan un determinado conocimiento de personas o de cosas. La
fuente de prueba es aquel elemento que teniendo una manifestación
material o corpórea, en base a razonamientos lógicos, es capaz de
proporcionar información sobre la existencia de determinada prueba o
sobre su veracidad. Es así como, la fuente de prueba puede estar
contenida en una persona, lugar o cosa que sin estar necesariamente
involucrada en el proceso, representa algún interés por contener
información, que de alguna manera resulta útil para la investigación o la
formación de la prueba, es alguien o algo que se encuentra en el mundo
de las personas o cosas, que de alguna manera interactúa con los
medios de pruebas. La fuente de prueba es un concepto extraprocesal,
ya que se ubica en una realidad anterior, exterior e independiente del
proceso penal. Bajo el principio de libertad probatoria, las fuentes de
prueba no deben ser enumeradas ni limitados en la legislación, pues es
su propia naturaleza la que determina la técnica y los principios que la
regirán. En todo caso, lo único que deberían cuidar los legisladores, sería
la permanente actualización de las garantías de su obtención y manejo,
con la finalidad de ir adecuando las soluciones procesales a las
novedades extraprocesales que van surgiendo, e ir regulando los medios
de prueba, y a lo que deberá dedicar una gran dosis de atención.
Ejemplo de ello estaría presente en la fuente de prueba que se
encuentra en elementos telemáticos e informáticos, tales como
teléfonos celulares y computadoras, es por ello que el vaciado de
información usados como elemento de prueba, a criterio propio, estaría
sujeto a la necesaria autorización por parte del Juez de Control de lo
contrario estaría realizándose en contravención directa a las normas
Constitucionales y Legales que tutelan el derecho relacionado con la
intimidad personal y el derecho de propiedad.

El órgano de prueba: El testigo, es la persona en la que está contenido


el conocimiento sobre un hecho ocurrido, de su testimonio podemos
hacerlo brotar he incorporarlo de forma material al acervo probatorio
para demostrar una verdad.

El testigo como órgano de prueba es aquella persona que tiene un


conocimiento sobre alegaciones controvertidas. El testigo es el órgano
de prueba, es fuente viva de prueba de carácter extraprocesal, ya que el
conocimiento que posee sobre unos hechos, preexiste al proceso y su
existencia estará allí presente, sembrada en la conciencia del individuo a
pesar de que el proceso penal no llegará nunca a realizarse o a
convocarlo.
Es así como, la incorporación del conocimiento del testigo, está sujeto al
inicio de un proceso penal y a la posibilidad del Ministerio Publico o de
alguna de las parte de su promoción. Es así como, iniciado el proceso,
alguna de las partes, conocedora de la existencia de esa fuente viva, la
promoverá como prueba testimonial, para en definitiva ser empleado
con la finalidad de convencer al juzgador de la realidad de sus
afirmaciones sobre los hechos.

También constituye órganos de pruebas, la declaración rendida por los


testigos calificados: expertos, funcionarios policiales que actuaron en el
proceso, las víctimas y el imputado.

 Medio de prueba: el medios de prueba es un concepto jurídico-


procesal, que existe en, y para el proceso, es la actividad a través
de la cual se incorpora la fuente de prueba al proceso, constituye
la forma o mecanismo que permite incorporar un conocimiento
específico al proceso con la finalidad primaria de ponerlo en
contacto con los sujetos procesales para el ejercicio del derecho a
la defensa y luego al órgano judicial para la conformación de la
prueba. En el Juicio Oral y Público, es la actividad que se lleva a
cabo con la finalidad de proporcionar al juez o tribunal, el
convencimiento necesario para tomar una decisión. Como es
natural, el juez no puede sentenciar si no dispone de una serie de
datos lógicos, convincentes en cuanto a su exactitud y certeza,
que inspiren el sentido de su resolución, la convicción psicológica
del juez se logra mediante el contacto directo e inmediato de los
diversos medio de prueba. La legislación establece los medios de
prueba admisibles, pero incluso dentro de este catálogo de medios
de pruebas admisibles, puede suceder que de las pruebas
propuestas por las partes con frecuencia haya una o varias que no
sean admitidas por ilegales, impertinentes o innecesarias al
proceso.
La anticipación de la prueba: El Código Orgánico Procesal Penal, al
respeto establece que:

Artículo 289. Cuando sea necesario practicar un reconocimiento,


inspección o experticia, que por su naturaleza y características deban
ser consideradas como actos definitivos e irreproducibles, o cuando
deba recibirse una declaración que, por algún obstáculo difícil de
superar, se presuma que no podrá hacerse durante el juicio, el Ministerio
Público o cualquiera de las partes podrá requerir al Juez o Jueza de
Control que lo realice. Si el obstáculo no existiera para la fecha del
debate, la persona deberá concurrir a prestar su declaración.

El Juez o Jueza practicará el acto, si lo considera admisible, citando a


todas las partes, incluyendo a la víctima aunque no se hubiere
querellado, quienes tendrán derecho de asistir con las facultades y
obligaciones previstas en este Código.

En caso de no haber sido individualizado el imputado, se citará para que


concurra a la práctica de la prueba anticipada a un defensor o defensora
pública.

La anticipación probatoria o prueba anticipada, es la excepción al


principio de inmediación contenido en el artículo 16 del Código Orgánico
Procesal Penal, la cual establece la posibilidad de realizar el acto
probatorio antes de la realización de la etapa natural en el proceso del
juicio oral en donde bien corresponde.

Respecto de ello, Delgado Salazar, señala que la prueba anticipada es:

Es aquella que en el proceso penal se realiza, en principio, en la fase


preparatoria, por razones de urgencia y necesidad de asegurar su
resultado, pudiendo ser apreciada por el juez como si se hubiera
practicado en el juicio, siempre que se incorpore allí mediante lectura
del acta que la contiene.

Por otra parte, Eric Pérez Sarmiento, señala que:

…/…La prueba anticipada es aquella que se realiza antes de la


oportunidad procesal en que debería tener lugar, ya sea por razones de
urgencia (periculum in mora) o de necesidad de aseguramiento de sus
resultados (irrepetibilidad). De ahí su denominación anticipada.

Todo lo cual implica, que la prueba anticipada puede ser solicitada en la


fase preparatoria o intermedia del proceso penal, en razón de la
naturaleza definitiva e irreproducible del acto, que presenta una lógica
posibilidad de que se haga imposible su producción en el Juicio Oral.
Naturaleza de la Prueba Anticipada: La práctica del anticipo de prueba,
es una excepción al principio de Inmediación; esto es así, por cuanto el
Juez llamado a paracticarla y valorarla es un juez distinto al que le
corresponde la responsabilidad de valorar las pruebas en la etapa de
juicio. Esta actividad probatoria, por la excepcionalidad contiene una
serie de requisitos propios, que la convierten en un instrumento procesal
excepcional. Algunos doctrinarios consideran, que el carácter
excepcional de la prueba anticipada se debe, a la naturaleza cautelar,
como ha comentado ”elgado Salazar:

Para el proceso penal debe tenerse como de la misma naturaleza


cautelar, a los fines de capturar los hechos o los medios de prueba antes
de la oportunidad de su inserción en el juicio y ante la posibilidad de que
desaparezcan, pero es incuestionable que su práctica se aparte del
importante postulado de inmediación, ya que en principio, la lleva a
cabo un juez distinto del que preside el juicio oral y la evalúa en su
sentencia.

Lo cual implica la naturaleza cautelar de la actividad probatoria, que


vendrá dada justamente por la necesidad y finalidad del anticipo de
prueba, en tal sentido señala Rivera Morales, que:

…/… impedir que la prueba se desvirtúe o pierda, o que al transcurrir el


tiempo se alteren las circunstancias de hecho que han de probarse o se
dificulte su reconocimiento, o bien para conservar las cosas que
posteriormente se deben probar en el proceso.
Es así como, la prueba practicada anticipadamente, constituyen un acto
procesal y de prueba, ya que la misma se produce siguiendo las reglas
establecidas para tal fin en el juicio oral, ejerciendo el control probatorio
y la contradicción de las partes, sin embargo el juez que la práctica es el
juez con competencia en materia de control, pudiendo realizarla tanto
en la fase preparatoria o intermedia del procedimiento penal ordinario.

El Valor Probatorio de la Prueba Anticipada: Uno de los aspectos más


interesantes de la Institución de la Prueba anticipada, es el relacionado
con la valoración de dicho acto. Se ha comentado con anterioridad que
la Prueba Anticipada representa una prueba en el sentido estricto de su
concepto, por cuanto es desarrollada y sometida al control y
contradicción por las partes, ante la presencia de un Juez.

Ello representa una dificultad apreciativa y un evidente riesgo para


quien solicitó la anticipación, ya que el Juez que deberá analizar y decidir
sobre la prueba anticipadamente, es el Juez de Juicio, que salvo cuando
la prueba supere el obstáculo que permitió su anticipación y pueda
rendirse en el juicio, el juez de juicio no tendrá un contacto sensorial y
quinestésico con la prueba, por lo cual sólo tendrá acceso a su contenido
por la incorporación mediante su lectura, como lo establece el numeral 1
del artículo 322 del Código Orgánico Procesal Penal.

En cuanto a la valoración del anticipo de prueba, indica el maestro


Binder que:
Una vez convalidada la prueba de un modo anticipado –y
convenientemente registrada- se incorpora ésta directamente a juicio.
Esta incorporación se realiza por su lectura, es decir, leyendo el acta que
recogió el resultado de la prueba. Pero, repetimos, éste es un
mecanismo excepcional, ya que el principio de que sólo es prueba lo que
se produce en el juicio es un principio de una importancia fundamental,
que no debe ser abandonado ligeramente.

Es posible, sin embargo, que una vez practicada y registrada la prueba


anticipada, para el momento de la celebración del Juicio Oral, la
circunstancia que hacía irreproducible su práctica, hayan desaparecido,
en particular cuando se trata de la prueba testimonial o el juicio de un
experto, por lo que deberá reproducirse en el Juicio Oral, de conformidad
con lo dispuesto en el artículo 289 del Código Orgánico Procesal Penal,
que señala: “Si el obstáculo no existiera para la fecha del debate, la
persona deberá concurrir a prestar su declaración”. Lo que no es claro,
sin embargo pareciera que el legislador bajo esas circunstancias le
restara eficacia a la prueba anticipada, visualizándola como una especie
o forma de prueba provisional, condicionando su existencia a una
situación futura.

Similar criterio comparte el tratadista español Miranda Estrampes


Manuel, cuando afirma que: “Si en el momento de iniciarse las sesiones
del juicio Oral hubiere desaparecido la causa que motivó la práctica
anticipada de la prueba, ésta deberá perder su eficacia y, por tanto,
reproducirse nuevamente en el acto de la vista oral”.

Todo ello evidencia, que la Prueba en sentido estricto es la que se


practica en el Juicio Oral, sin embargo, existe la posición que respalda lo
inoficioso de volver a reproducir la prueba que fue objeto de anticipo,
por cuanto la misma fue materia de control y contradicción por las
partes, así como en su formación existió la correspondiente aceptación
de los resultados materiales que pudo arrojar la práctica de la misma.

De igual forma, este criterio sostiene que la única justificación posible


para evacuar nuevamente una prueba anticipada en juicio, estaría
centrada en la necesidad de confrontar posibles contradicciones que
puedan suscitarse entre el acta que registró la prueba anticipada y el
desarrollo de la prueba en el Juicio Oral. Esta posición sostiene que el
testimonio practicado anticipadamente, no es una mera declaración
como las rendidas en los actos de investigación, sino que ella comporta
en sí misma un acto de Prueba.

La dicotomía de la prueba: Este tema aborda el carácter dicotómico del


contenido de la prueba en el proceso penal acusatorio, con ello se quiere
expresar, el resultado que es posible apreciar de la práctica de un acto
de investigación, en contraste con el producto de su evacuación en juicio
en el acto de prueba.

La dicotomía de la prueba, que aún no ha sido estudiada ni analizada a


profundidad; consiste en que los actos de investigación o diligencias
realizadas en la fase preparatoria del proceso penal no tendrán valor
probatorio alguno, hasta tanto no sean ofertados o promovidos en la
acusación fiscal por parte del Ministerio Público, y estos por supuesto
hayan sido admitidos en la fase intermedia y practicados en el juicio
oral, lo que, acarrea, según el Dr. Eric Lorenzo Pérez Sarmiento, la
denominada “decantación de la prueba y la metamorfosis de la prueba”.
Por metamorfosis de la prueba, debemos deducir la mutación que podría
advertirse en cada una de las fases subsiguientes desde que el
Ministerio Público la enuncia en su acusación y hasta el resultado vertido
en el juicio.
En tanto que la decantación de la prueba, pretende la purificación,
depuración y decantación de los actos de pruebas, que llegaran al juicio
oral, orientada sobre la necesidad, pertinencia, utilidad y legalidad del
elemento aportado. Esto quiere decir que las partes deben promover las
pruebas en la oportunidad procesal que le confiere la Ley Adjetiva Penal
y estas ser admitidas para su práctica en el juicio oral, deduciéndose
que no podrán ser valoradas o incorporadas al debate oral, las que sean
promovidas extemporáneamente, fuera del lapso legal, que sean
impertinentes o que su obtención haya sido contraria expresamente a la
ley.

Por todo ello, en la misma fase preparatoria existe una serie de factores
que pueden influir de forma objetiva con el contenido de fondo y forma,
en la conformación de los elementos indiciarios y con ello atentar contra
su integridad al momento de la incorporación en la acusación, de igual
forma existen factores que pueden degenerar la esencia o contaminar la
existencias de los elementos indiciarios aportados en la fase intermedia,
es así como tal elementos de cambios podrían producir la
transformación del conocimiento esperado como prueba en la fase de
juicio, ello representa una ruptura con el resultado esperado y por tanto
conlleva el desencadenamiento de factores dicotómicos que distorsionan
la integridad de la prueba esperada en comparación con el producto de
la actividad probatoria que le dio origen.

Los riesgos que representan los resultados dicotómicos de la prueba,


pasan muchas veces inadvertidos, porque la parte proponente del medio
de prueba espera que el resultado de su evacuación coincida con el
vertido en su fuente indiciaria. La distorsión sobreviene cuando las
manifestaciones de la prueba se tornan divergentes o contradictorias al
presentado como elemento de convicción que fue obtenido en la fase de
investigación; demostración de ello seria, cuando un testigo, que declaró
durante la fase preparatoria, haber visto al acusado en la escena del
crimen, luego en el juicio oral se desmiente, afirmando que no vio nada,
o cuando un experto señala una cosa en su dictamen rendido en la fase
preparatoria y luego señala otra diversa en el juicio oral. Resultados
inesperados también pudieran surgir con la utilización de los intérpretes,
cuando el experto no puede concurrir a declarar en el juicio.

Calificar los factores dicotómicos de riesgos, será tarea principalmente


del Ministerio Público, ello lo hará entendiendo el recorrido del medio de
prueba desde su obtención en la fase preparatoria, pasando por su
ofrecimiento y admisión en la fase intermedia, hasta su recepción en la
fase del juicio oral.

Al momento en que se inicia el proceso penal, el Fiscal del Ministerio


Público, tendrá su primer acercamiento al hecho penalmente relevante
que presuntamente ocurrió, lo que implica el desenvolvimiento del
aparataje investigativo a los fines de resguardar todos aquellos
elementos activos y pasivos que puedan permitir la construcción
procesal de la situación fáctica generadora del conflicto penal.

Es por ello, que cobra un valor incalculable la forma y el modo en que el


Ministerio Público asume el contacto con la investigación, ahondando de
forma responsable sobre una de las características de riesgo que
impregnan la actividad probatoria, la cual es la Dicotomía de la Prueba.
Analizar los riesgos presentes por dicotomía de la prueba, comienza
revisando los actos de investigación realizados en la fase preparatoria
del proceso penal, los cuales están caracterizados por ser actos
unilaterales dictados por parte del Ministerio Público, las unidades
criminalísticas adscritas a él o el Órgano de Policía de Investigaciones
Científicas, Penales y criminalísticas. En principio estos actos de
investigación no están sometidos al control de la víctima o la defensa del
imputado que como partes, solo podrán solicitar el Control Judicial
cuando el criterio fiscal se aparte o supere lo expresamente señalado
por la Constitución y la ley.

Se tiene entonces, que en la fase preparatoria del proceso penal, los


actos de investigación tienen como objetivo primordial, recabar todos los
elementos de información que permitan establecer los elementos de
convicción, activos y pasivos relacionados con el hecho investigado, y la
individualización e identificación de los presuntos responsables y
participes de su comisión, dentro de los cuales se encuentran: la
inspección técnica, allanamientos, intervenciones telefónicas, práctica
de reconocimientos médico legales, experticias toxicológicas, protocolo
de autopsia, entrevista a testigos, experticia de vaciado a elementos
informáticos, entre otras actividades probatorias que seguramente
arrojará elementos de convicción que desde su obtención, pasando por
su ofrecimiento y admisión en la fase intermedia, hasta su recepción en
la fase del juicio pretenderán crear la convicción de probar en la mente
del juez en la fase de juicio.

Es así como los actos de prueba, constituyen la acreditación suficiente


de los actos investigativos, también considerados como informativos,
previamente incorporados mediante los medios de prueba rendidos en el
Juicio, en cumplimiento con el fin legal que establece la actividad
probatoria.
En torno a lo anteriormente expresado, señala Pérez Sarmiento:

El Procedimiento acusatorio impone la preponderancia del juicio oral


como fase fundamental del juzgamiento, a diferencia del inquisitivo, que
privilegia la investigación sumarial, cuyo acervo probatorio pasa a ser
valorado íntegramente en la sentencia definitiva, a menos que resulte
desvirtuado en el plenario.

Los Sistemas de Valoración de La Prueba: La valoración o apreciación de


la prueba constituye, una operación fundamental en el proceso penal.
Devis Echandia, la califica como el momento culminante y decisivo de la
actividad probatoria, consistente en aquella operación mental que tiene
por fin conocer el mérito o valor de convicción que puede deducirse de
su contenido. Mediante la valoración de la prueba, el juzgador determina
la eficacia o influencia que los elementos probatorios aportados al
proceso permiten alcanzar la conformación de la convicción judicial.

Es así como el Juez con la valoración de la prueba determina el resultado


que infiere de la práctica de un determinado medio de prueba, es decir,
el grado de convicción o persuasión que alcanza con la prueba
practicada, el cual puede ser positivo, en cuyo caso se habrá logrado el
fin de la prueba, o negativo, al no alcanzarse dicho fin o convencimiento.
Es por tanto una actividad psicológica e intelectual que corresponde
única y exclusivamente al órgano judicial, la apreciación probatoria se
inicia, desde el mismo momento en que el Juez en el juicio, entra en
contacto con el medio de prueba, salvo los supuestos legalmente
admitidos y la prueba anticipada. Desde este momento, y en virtud del
principio de inmediación, el juzgador irá formando su juicio acerca de la
credibilidad y la eficacia de la prueba.

Mediante la valoración de la prueba el juez depura los resultados


obtenidos con la práctica de los diferentes medios de prueba,
interrelacionados unos con otros para llegar finalmente a formar su
convencimiento. La valoración de la prueba y convicción o el
convencimiento judicial no son conceptos equivalentes sino distintos. La
primera, comprende la actividad intelectual e interacción del órgano
jurisdiccional en el proceso, durante la práctica de la prueba y precede
siempre a la segunda, que no es más que el resultado interior de la
valoración psicológica que se alcanza en la mente del juez con la
apreciación integral y sistemática efectuada a la prueba.

En relación a la valoración de la prueba, la doctrina ha venido


distinguiendo tres tipos de sistemas: el sistema de la prueba legal o
tarifada, denominado también, de tarifa legal, el sistema de la íntima
convicción o de la libre convicción y el sistema de la libre convicción
razonada o sana crítica.

1. La Prueba Tarifada: El sistema de la prueba legal, tasada o


tarifada, implica que en la ley, el legislador de antemano
determinó el valor que corresponde atribuir a la apreciación
judicial de la prueba, o bien excluye o impone la consideración
probatoria que debe atribuírsele para la demostración de los
hechos. Es así como la ley, le otorga a las pruebas una eficacia
total, parcial o determina su ineficacia en el establecimiento de la
verdad durante el proceso. Para el juez su papel se reduce al de
aplicador de la ley ya que, a cada prueba, le establece un valor
determinado.

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