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Revista Gazzano Paraná

El documento celebra el centenario del Parque Gazzano en Paraná, destacando su importancia como espacio verde y lugar de encuentro comunitario. Se resalta la historia de su fundador, Don José Gazzano, un inmigrante visionario que promovió la creación de este parque para el esparcimiento y la salud de los vecinos. La iniciativa 'Mi Lugar, la ciudad se cuenta' busca rescatar la memoria colectiva y fomentar la participación ciudadana en la revitalización de espacios públicos.

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Revista Gazzano Paraná

El documento celebra el centenario del Parque Gazzano en Paraná, destacando su importancia como espacio verde y lugar de encuentro comunitario. Se resalta la historia de su fundador, Don José Gazzano, un inmigrante visionario que promovió la creación de este parque para el esparcimiento y la salud de los vecinos. La iniciativa 'Mi Lugar, la ciudad se cuenta' busca rescatar la memoria colectiva y fomentar la participación ciudadana en la revitalización de espacios públicos.

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Honrando su origen

vamos a construir
juntos el futuro del
Parque Gazzano
Cada barrio de la ciudad tiene su impronta, sus particularidades y sus invitarlos a aprovecharla en los días soleados. Hizo traer árboles de todas
anécdotas. Un punto que se detuvo en la historia y sobre el cual comen- partes y profundizó las aguas del tajamar para convertirlo en lago: su
zaron a construirse características propias, que sustentan la unión de legado aún perdura y hoy adquiere un valor inusual.
quienes pertenecen a ese lugar. Don José Gazzano, fue además un visionario. Entendió, hace ya cien
Paraná, la ciudad capital que nunca se fundó, está hecha de caminitos años, la importancia de un espacio verde en el medio de la ciudad. Un
en los que se mezclan la historia, el paisaje y la cultura… Todo, a la sombra lugar que permita el esparcimiento de la gente, pero que también pro-
del río que la nombra y perfuma. Y en cada vericueto, aparece un nudo, vea de sombra al suelo y ayude a renovar y a refrescar el aire de Paraná.
un lugar de encuentro, un espacio que nos convoca y nos interpela. Cada vez somos más las personas que vivimos en las ciudades. Los
A veces asume la forma de una plaza, otras de un parque, puede ser espacios públicos verdes pasaron a ser una necesidad y su preservación es
también un club, un monumento o hasta una esquina. Son nuestros en la actualidad un derecho a garantizar. Los parques y las plazas, gracias
lugares, los símbolos de nuestra identidad local. a su vegetación, contribuyen al cuidado de la vida y del medio ambiente.
Con esta colección “Mi Lugar, la ciudad se cuenta”, que lanza la Edi- Los árboles purifican el aire, regulan la temperatura y mejoran la calidad
torial Municipal en coedición con Ana Editorial, queremos rescatar y la capacidad de absorción de los suelos. Son el hogar de los pájaros y
para la memoria colectiva cada uno de esos espacios y sus historias y de otras especies. Así, estos puntos verdes interrumpiendo el cemento
reivindicar el orgullo de haber nacido o de vivir en Paraná. Queremos urbano representan salud, previenen anegamientos y ayudan a forjar
hacerlo para nosotros, los que estamos acá, para los visitantes y para la idea de comunidad, reuniendo en su entorno a toda la colectividad.
los futuros paranaenses. Queremos que cada barrio de la ciudad cuente con espacios públicos
Este primer número tiene como protagonista al Parque Gazzano. verdes de calidad. Estamos trabajando en la recuperación y en el equipa-
Un pulmón verde enclavado en el sur de la ciudad. Ocho hectáreas de miento de los que ya están. Los parques y las plazas son los protagonistas
césped sobre las que crecen árboles de las más diversas especies; con de una agenda cultural local que lamentablemente ha interrumpido la
un gran lago artificial en el que viven tortugas, patos y gansos. Un lugar pandemia, pero que estamos ansiosos de retomar apenas sea seguro
que combina bien con el mate, la familia y los amigos. Un conjunto de hacerlo. También los hemos incluido en el desarrollo del entramado
senderos que invitan a ser recorridos en un escenario natural privilegia- productivo de Paraná, porque queremos que sean quienes alberguen
do para cualquier actividad recreativa, deportiva, educativa y cultural. las ferias barriales que promuevan y contengan al emprendedor local.
El parque tiene una historia. Se llama “Gazzano” en honor al propie- Durante mucho tiempo, el Parque Gazzano sufrió los embates de la
tario original de las tierras en donde se emplaza; un vecino de Paraná desidia y de la falta de perspectiva en la planificación urbana. Nuestro
que vivió en Avenida Zanni. El pasado de Don José (Gazzano) se parece compromiso es trabajar para que el Parque vuelva a adquirir un lugar
al de la mayoría en aquella época: emigró desde Europa y llegó hasta estelar junto a los demás espacios verdes en Paraná.
Paraná buscando trabajo. Tenía vocación de almacenero y le fue bien En este mes de agosto, en el centenario de su creación, honramos
en su empresa. Era un filántropo, además del predio del Parque, ayudó la memoria de quien lo ideara y aprovechamos la oportunidad para
a construir escuelas, bibliotecas, iglesias y dispensarios. Gazzano fue un convocar a todos los paranaenses a bregar por que el Parque Gazzano
vecino solidario, que se esforzó por construir pensando más en la vida perdure otros cien años más.
de sus vecinos y vecinas y en las nuevas generaciones que en sí mismo.
El almacenero del barrio quería que sus vecinos contaran con un lugar Adán Humberto Bahl
de esparcimiento cerca de sus casas y abrió las puertas de su quinta para Intendente de la ciudad de Paraná

Staff
Redacción: Gustavo Dreiszigacker, Ilustraciones: Julieta Battauz, Julia Acosta, Fotografía: Josefina Blanco
Soledad González, Marta Marozzini, Francisco Vásquez, Tavo Bolzán. Diseño: César Heinitz – Lucía Puntín
Fabián Reato, Pablo Felizia, Iván Taylor Ilustración de Tapa: Fran Vásquez Impresión: César Heinitz – Pablo Felizia

Mi lugar, la ciudad se cuenta 1


La ciudad
en el hacer y, especialmente, la confianza en el hacer en conjunto
expone sus resultados.
Mi lugar, la ciudad se cuenta, tiene también diferentes pro-

se cuenta
pósitos: formular un rescate de la memoria oral, a través del testi-
monio de los vecinos que habitan el espacio, y también identificar
y desarrollar los momentos clave de la historia del lugar, incorpo-
rando además un enfoque estético del espacio, desde la crónica,
la crónica fantástica, el cuento, la ilustración, la fotografía, la
asunción de los mitos, porque esas herramientas y esos lenguajes
La Editorial Municipal Paraná se constituye –ahora a través de integran y revitalizan los espacios comunes desde lo que pensamos,
una ordenanza que fija su misión y propósitos– con un eje central: contamos y proyectamos.
promover una diversidad de narrativas posibles sobre Paraná. Mi Lugar, la ciudad se cuenta, es una iniciativa aún más am-
Proponer, aportar y viabilizar el ejercicio perpetuo de narrarnos. biciosa. Queremos ir contando lugares de la ciudad y hacerlo de la
Esta propuesta que lanzamos hoy dedicada a un espacio natural mano de los vecinos, invitando a crear sus propios textos, elaborados
emblemático de la ciudad, donde convergen miles de paranaenses, en el corazón mismo de esos espacios.
sigue esa dirección. Tiene ese horizonte. Esta es nuestra primera entrega, lo hicimos con la colaboración
Hoy escribimos, conversamos, dibujamos, sobre el Parque Ga- de artistas, vecinos, la empresa provincial de energía Enersa y el
zzano y lo hacemos en una fecha especial, con una celebración en aporte de algunas personas que creen en este proyecto. También
dos sentidos: se cumplen cien años desde que José Gazzano fundó con el compromiso de una editorial independiente de la ciudad
el entonces Parque Dios y Patria y hace pocos días la Municipalidad (Ana Editorial) que se suma a la iniciativa. Esta asociación, parti-
de Paraná anunció un proyecto de puesta en valor que respeta y cularmente, da cuenta que desde el Estado municipal, a través de
realza el sentido del lugar. hechos concretos, podemos incorporar voces, abrir oportunidades
En un contexto excepcional y complejo reunir esos dos hechos y trabajar en conjunto con objetivos claros.
en esta primera entrega de la revista es una propuesta, también, Los y las invitamos a pasar, conocer y repensar nuestros espacios
para detener la mirada y observar que aún en las circunstancias desde múltiples enfoques. Vamos a seguir avanzando en este sen-
difíciles hay respuestas para ensayar y compartir. La confianza tido: vamos a contar Paraná. Vamos a contarnos. 1

2 Mi lugar, la ciudad se cuenta


“Amanda Mayor en las aguas del lago encantado”.

En el centro de la
escena y las historias,
el lago de los cien años
Por Marta Marozzini y terminó como parque público de Paraná.
“Cierta vez –continúa el texto– una de esas chicas (…) cayó al
Surgió en la segunda década del 1900. Fue una quinta privada agua. Entonces él (el novio), en un romántico acto de heroísmo y
con nombre de parque. Tuvo una época de esplendor, de atractivos arriesgando su vida, se tiró y la salvó. Después de tan angustioso
y actividades que convocaron a cientos de visitantes. Después, episodio (bien romántico hasta ahí) se percataron que el agua
vinieron 30 años de desolación y abandono. En el inicio de los les había llegado un poco más arriba de las rodillas. No obstante,
‘80, quedó en manos del Estado, a través de una compra por ex- hacia el centro del lago era peligrosamente hondo para quien no
propiación a los herederos de José Gazzano, su hacedor. Desde supiera nadar”, describió el autor de la nota Gazzano, publicada
entonces, es un parque público con un gran círculo de agua que hace casi tres décadas en la Revista Informativa de la Asociación
parece eternizado en medio del verde. de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés de Paraná.
El lago, uno de los principales atractivos que perdura desde
“Mi madre solía acordarse de que cuando andaba de novia con esos años, habría sido creado de manera artificial, aprovechan-
mi padre –yo nací en 1921– iban al espejo de agua que se conoció do las excavaciones realizadas por el funcionamiento de una
como Lago de Gazzano. Paseaban en canoa junto a otros novios”, ladrillería. En el inicio, incluyó un sistema de renovación y
escribió en 1982 el poeta paranaense Luis Sadi Grosso. Y a esa desagües del agua, que contó con molinos de viento y redes,
anécdota, imaginable en blanco y negro, con vestidos largos pasarelas de gran belleza y valor histórico, y una variedad de
y sombrillas, ellas, y de elegantes trajes, los varones, le siguió plantas, árboles y animales, entre las que se destacaban nutrias,
otra parte, simpática y también llena de gestos de época, que tortugas y distintas aves. Al atractivo se sumaban dos canoas y
centra la historia en el lugar que empezó como quinta privada una bicicleta flotadora. Un vergel, que pronto acumuló adeptos,

Mi lugar, la ciudad se cuenta 3


actividades y fama.
El lugar, situado en la zona de chacras del sudeste de la ciu-
dad, empezó a tomar forma en el inicio del siglo XX, cuando se
estima que Paraná tenía un poco más de 34 mil habitantes sobre
un total de 425.373 en Entre Ríos, según el Censo Nacional de
1914. Y es por 1915, que –de acuerdo a la publicación citada– ya
habría empezado a atraer visitantes por sus características.
Campo en extensión, algunas casas de adobe y techo de paja
desperdigas y calles de tierras habrían sido parte del paisaje
prevalente en la zona cuando llegó José Gazzano, el hacedor de
una quinta, primero, y luego, de un parque que formalmente
lleva su nombre desde 1983 y conforma una parte invalorable
del patrimonio público de la ciudad.

Origen, esplendor y decaimiento


El Parque Gazzano está ubicado en Avenida Zanni al 1684.
Llegar desde el centro en auto demanda unos 15 minutos, tiempo
que lleva recorrer unos 5.6 kilómetros desde la plaza 1 de Ma-
yo. El tiempo dejó al gran espacio verde en medio de la ciudad,
rodeado de una populosa barriada que conserva una fuerte
impronta de la vida y las acciones de su fundador. La zona es
conocida como barrio Gazzano y hace alusión a José Gazzano,
un inmigrante italiano, que llegó a Paraná en 1882, a los 17 años
de edad, procedente de la Banda Oriental del Uruguay, sin más
que con su tesón. Empezó a trabajar en una fábrica de carruajes
y siguió con otros oficios hasta que logró independizarse. En
1900 se instaló definitivamente en la zona de Zanni y veinte años
después adquirió la concesión de tierra Nº 35, donde destinó
entre 7 y 8 hectáreas a una quinta, en la que después se erigió el
parque. Antes de que concretara la compra al dueño del predio,
José Carser, se estima que ya trabaja en el terreno.
“Nosotros le decíamos –y todavía le decimos– ‘la quinta’”,
afirma Alejandro Gazzano, bisnieto de José. Y enseguida habla
de “los tiempos de apogeo”, cuando se hacían carreras de bici-
cletas, bailes de gala, picnics de estudiantes y paseos familiares.
Destaca también la función del lugar como quinta productiva de
frutas, que su bisabuelo vendía y también donaba, por ejemplo,
a instituciones. Todo ello –aclara– transcurría en el marco de la
permanente formación de una especie de reserva natural donde
se multiplicaban las plantas y especies de árboles y animales. a través de un proceso de expropiación, establecido por la ley
Alejandro Gazzano ubica la época de esplendor hasta finales provincial Nº 6797, del 20 de agosto de ese año, ratificada por
de la década 40 e inicio del 50. En ese tiempo, el lugar fue cen- la ley 7502 (BO.22/2/85), según consta en el digesto de la ciu-
tro de las predilecciones de los paranaenses a la par del Parque dad. La norma, emitida durante el mandato de Avelino Jorge
Urquiza, afirma. Luego, deviene una fase de decaimiento de su Washington Ferreyra, interventor federal de facto, declaró de
bisabuelo, que atribuye a la edad, y de “la quinta”. En esos años, utilidad pública y sujetos a expropiación los terrenos con el úni-
que fueron los últimos de José Gazzano, pues falleció en 1961 co destino de parque público y habilitó a la Municipalidad de
con 96 años, el sitio entró en el descuido y abandono creciente, Paraná a iniciar los trámites correspondientes. El 2 de septiem-
describe. “Iba a jugar ahí, nací en 1957, y tengo recuerdos de bre de ese año, la Comuna emitió el decreto Nº 272, por el que
chico. Estaba todo abandonado, era un monte de chilcas, la la- acepta el advenimiento expropiatorio. En octubre, se convocó
guna estaba llena de camalotes, se saqueó mucho, (se perdieron) una comisión ad honorem para trabajar en la elaboración de
plantas, animales y rejas históricas (que eran de la casa de Justo un proyecto con foco en la naturaleza, en base a la evolución de
José de Urquiza, donde ahora se emplaza el Correo Argentino, y especies vegetales y animales, después de tres décadas de cierre
fueron adquiridas cuando el edificio fue demolido)”, rememora. del paseo, y en vista al sentido original que le había impreso
Gazzano concluye que hasta la década del ‘80, el lugar “fue Gazzano. La propuesta se hizo y quedó en veremos (Ver nota
tierra de nadie” y la propiedad seguía siendo de la familia, que Los proyectos que pasaron…).
no sabía qué hacer con semejante predio mientras continuaba Finalmente, el 3 de febrero de 1983 se abrieron las puertas del
la erogación incesante de tasas e impuestos. Fue en 1981 cuan- Parque Gazzano. El nombre fue instituido formalmente por la
do el dominio quedó en manos de la Municipalidad de Paraná ordenanza Nº 6589, emitida el 2 de febrero de ese año. Con la

4 Mi lugar, la ciudad se cuenta


en el ingreso, en las inmediaciones donde José Gazzano, hace un
siglo, había puesto el nombre a su quinta: Parque Dios y Patria.
Incluso, ese dintel de ingreso y, la quinta de otra época, estaban
sobre la misma calle pero denominada con otro nombre. Hasta
el 22 de septiembre de 1946, la arteria era la Avenida Gazzano.
Así se la conocía. A partir de esa fecha, y en el marco de la con-
memoración de la semana de la aeronáutica, pasó a llamarse
formalmente Avenida Coronel Pedro Zanni, según publicó por
entonces el diario La Acción, artículo recuperado por el Archivo
General de Entre Ríos.
“Siempre hay gente en el parque”, dice Miguel Sovrano, el em-
pleado con más años de trabajo en el lugar. Empezó haciendo
tareas de jardinería en el Gazzano, al poco tiempo de reabierto
el parque, y lleva 34 años ahí. “Había carpinchos, un ñandú y
hasta un yacaré”, enumera al dar cuenta de especies “raras” que
han habitado el lago. En realidad, corrige y dice que había otros
dos lagos, interconectados: uno estaba donde actualmente hay
una pista de bicicrós y otro, hacia la zona de Garrigó, fuera de
los límites del paseo.
Sovrano reafirma que el parque siempre tiene visitantes, pero
es en invierno que “se llena de gente”, proveniente de distintas
partes de la ciudad. Menciona seguidamente que ha habido
épocas –a una de ellas la sitúa en 1987 y 1988–, en las que la
oferta de atractivos, como la existencia de batibotes y un tren
infantil, generaba una mayor afluencia de público, ya que se en-
contraba entre las cartillas turísticas y era habitual que llegaran
delegaciones estudiantiles de diferentes partes de la provincia.
El paso del tiempo fue imponiendo nuevas modalidades que
tuvieron reflejo en el parque. Por ejemplo, menciona el inicio
de las caminatas como ejercicio físico o esparcimiento. Era una
extrañeza en los ’90, dice,y recuerda las dos primeras caminantes:
una señora que venía del centro e “hizo amistad con nosotros”
y después, una docente de la zona. Y, en la década del ‘80, re-
marca el hecho de que estuviera terminantemente prohibido el
ingreso de personas con perros: cuando entraba uno se armaba
lío y hasta era motivo de sanción para los empleados, apunta.
El empleado señala los árboles que quedan de la época de
Gazzano y se para sobre el terraplén donde hubo un pozo muy
profundo de uno de los molinos que alimentaba a la laguna. Tam-
inauguración, encabezada por el intendente Carlos Quintero, bién recuerda que el lugar tenía cerramiento, pero en los años ‘90
se informó sobre los trabajos realizados –según la publicación se perdió una parte al abrirse una calle sobre el costado norte.
de El Diario de Paraná de esa fecha– tendientes a recobrar ca- Junto al subdirector del parque, Gabriel Vittori, informan que
racterísticas originales de la quinta de Gazzano. Entre ellos, se hay más de cuarenta especies de aves, que rondan la arboleda y
mencionó la restauración del atracadero ubicado en el lago, de la laguna, y hacen hincapié en que se trata de un pulmón verde
los aljibes de antaño, la colocación de iluminación mediante 39 invalorable de la zona.
columnas antiguas de hierro, la reconstrucción de dos puentes El recorrido por el paseo termina donde había empezado: en
peatonales, la limpieza de la laguna y la formación de una isla el busto en homenaje a José Gazzano, en un piso de cemento
en el medio para protección de los animales. La lista abarcó nuevo donde fue la pista de baile de antaño y una vereda de ladri-
también un playón de estacionamiento, sanitarios y arreglo del llos, que sería de la primera época, cuando el parque era quinta.
inmueble existente. En el anteúltimo viernes de julio, en la mañana helada, el lugar
A partir de entonces, el parque ha ocupado distintos lugares está desolado, sólo atravesado por algunos vecinos que cortan
en la agenda de las sucesivas gestiones municipales. Pese a esos camino hacia sus casas, y de fondo, el intercambio ruidoso de
vaivenes, continuó siendo una opción de aire libre y naturaleza familias de loros instaladas en la arboleda y el graznido de los
para los paranaenses. gansos que nadaban orondos en la laguna centenaria.

Recuerdos y presente (*) Un agradecimiento especial al Archivo General de la Pro-


En estos tiempos de pandemia, no está permitida la permanen- vincia de Entre Ríos por el aporte de material informativo, a
cia de visitantes en el parque. “Cerrado”, avisa un cartel cruzado pesar de las medidas de aislamiento obligatorio.

Mi lugar, la ciudad se cuenta 5


Los proyectos que pasaron,
los testimonios que quedan
Una comisión ad honorem hizo una propuesta basada en la preser- sanitarios y una sala de cine y proyección de materiales educati-
vación de la naturaleza. Una de las integrantes, Magdalena Pandiani vos sobre el lugar. La otra se desdoblaba en dos: el parque general,
de Chemin, cuenta cómo fue el trabajo de campo. Encontraron una con recorridos ecológicos y educativos –por ejemplo, siguiendo un
selva en la que sólo se podía avanzar con machete y el Municipio circuito explicativo del sistema de agua implementado original-
recurrió al Ejército. Al final, se extrajo y cortó más de lo debido. mente– y recomendaciones para preservar el lago. Y la segunda,
La tarea incluyó etapa de recolección de recuerdos e historias que como reserva de animales. Se recomendaba la instalación de los
recrearon los picnics, los bailes con orquesta estable, las fiestas y molinos que originariamente proveían el agua al lago o una bomba,
las carreras de bicicletas. la preservación en el lago de nutrias, con un sentido ecológico, y
el reacondicionamiento del muelle de acuerdo a los lineamientos
M.M. originales. También, la formación de un islote en el medio del la-
go, que se hizo en esa oportunidad, y un sistema de iluminación
Entre octubre de 1981 y 1982, una comisión designada ad ho- especial para no dañar algunas especies.
norem delineó un proyecto para la quinta recién adquirida por el Magdalena Chemin recuerda que el primer escollo que hubo con
Estado municipal y lo tituló Reserva Ecológica–Educativa Gazza- funcionarios municipales de la época fue el nombre propuesto. Lo
no. La docente e investigadora, profesora Magdalena Pandiani de de “educativo” es poco atractivo para el público, recuerda que dije-
Chemin, recuerda que junto al biólogo Danilo Di Persia y el fun- ron. Tampoco prosperó la propuesta de juegos infantiles en base a
cionario provincial José Manuel Abet, entre otros, fue convocada troncos y formaciones naturales del piso; en su lugar se pusieron
para esbozar una propuesta sobre qué se podía hacer en ese punto juegos tradicionales y usados. Y otros puntos medulares, como
emblemático de la ciudad. recorridos con sentido educativo y de concientización sobre el va-
Al tomar contacto con el lugar, la primera imagen que descri- lor de la naturaleza y la sala de proyección, quedaron en veremos.
be Magdalena Chemin es la de una selva, en la que sólo se podía
avanzar a machetazos. Tanta era la maraña –dice– que la Munici-
palidad convocó al Ejército para que colabore con la limpieza y en
esa acción se habría cortado, extraído y sacado del hábitat bastante
más de lo necesario. Comenta que en cercanías del lago, una vez
que pudieron llegar hasta ahí, pudieron ver una familia de nutrias
y una tortuga, que por su tamaño fue cargada de una carretilla en
plena tareas de limpieza.
Con ese panorama, los integrantes de la comisión iniciaron un
trabajo que incluyó un registro de lo que había, la marcación de los
árboles más relevantes y la reconstrucción de la historia y significado
de ese lugar y de su gestor que conllevó la búsqueda de datos y un
largo recorrido con entrevistas en el vecindario. Esa fue la parte del
trabajo a la que se abocó de lleno la profesora Chemin, resultados
que volcó en un informe escrito con fotografías y grabaciones y
entregó por entonces al Municipio.
“La idea era que los niños aprendieran jugando”, dice, al referirse a
uno de los objetivos del proyecto, que hacía hincapié en la revaloriza-
ción de los recursos naturales –que se habían desarrollado en libertad
durante treinta años– y en las características originales del lugar,
como patrimonio histórico de una época y de una zona de Paraná.
Desde el inicio, las acciones tomaron por otro camino. La comisión
había recomendado hacer una limpieza selectiva, que protegiera
el tapiz vegetal y la mayor cantidad de especies posible. Pero la
limpieza se realizó en forma mecánica lo que destruyó gran parte
de especies y el tapiz vegetal, publicó El Diario en 1985.
El proyecto, de acuerdo a esa misma publicación, comprendía
dos áreas: una de uso público y otro de ingreso restringido. La
primera abarcaba una playa de estacionamiento, juegos infantiles “Primer picnic en el predio del futuro Parque, 1910”.
en base a elementos naturales, áreas administrativas, confitería,

6 Mi lugar, la ciudad se cuenta


De picnics con tarjetas y orquesta así lo recuerda la profesora, era acordeonista y principal integrante
Magadalena Chemin dice que caminó el barrio en busca de da- de la orquesta. Lo encontró, a cargo de una panadería en la zona
tos que le permitieran reconstruir la historia y las costumbres de de Zanni y Jorge Newbery, y pese a su edad, le interpretó con las
la época. Empezó de cero, buscó y recabó testimonio de personas partituras en mano las canciones con las que deleitaba al público.
que participaron de una u otra forma en el devenir de la quinta y Empezaba con un pasodoble, seguía por un tango y la ranchera con
de familiares directos de Gazzano. relaciones. “Siempre hay que arrancar con la música rápida, para
Entre las muchas historias, cuenta la de dos hermanas y sus expe- calentar el baile”, le confesó, en tono de secreto.
riencias en los picnics, que eran un éxito entre los jóvenes paranaenses. Las carreras de bicicleta fue otra actividad que tenía como esce-
Había dos tipos de picnics: uno popular y otro que requería tener nario a la quinta y que convocaba público de distintas partes del
una tarjeta de ingreso. En ambos, se abonaba una entrada y era todo país. Entre los entrevistados de esa época, Chemin menciona a
un triunfo conseguir la tarjeta. La quinta no era sólo elegida por los Humberto Varisco y a Mario Mathieu, ciclistas destacados y am-
jóvenes para divertirse y encontrarse, sino que además fue escenario bos ejercieron la intendencia de la ciudad. Y cita un comentario de
de ágapes para funcionarios importantes de la provincia, apunta. Mathieu, quien lamentaba por no haber podido comprar el predio
En la época de apogeo, la gente llegaba de todas partes de la ciudad durante su intendencia (1968–1973), a raíz de la falta de fondos
y los medios de transporte de entonces extendían los recorridos y porque ya habían destinado recursos a la adquisición del terreno
horarios. El tranvía, primero, y a partir de 1934, se sumó el colectivo. de la Toma Vieja, expresa.
Respecto del tranvía, Chemin rememora testimonios que daban
cuenta del trajín de esos viajes y de la vida en esos tiempos. Los Trabajo y agua
primeros eran tranvías con tracción a sangre, que cuando había Elena Melitona Gazzano, hija de José, fue otra de las personas
barro e iban llenos de pasajeros, debían agregar cuatro caballos contactadas en el trabajo. Contó –según recuerda la profesora– que
para remontar la cuesta de la zona del ex Hipódromo. La profeso- el almacén de su padre, en lo que después fue calle Zanni, era una
ra aclara que había una línea que trasladaba personas y otra que parada de los carros con cereales que llegaban al primer molino
llevaba carne faenada, ya que el servicio llegaba hasta los Corrales a vapor, ubicado en zonas Corrales. Para esa época, la familia se
Viejos o matadero. Los vehículos tirados por caballos funcionaron preparaba un mes antes para atender la demanda y hacía comidas,
hasta 1921, cuando fueron reemplazados por los tranvías eléctricos. embutidos, matambres. La hija aseguró que con ese trabajo y el
La quinta de Gazzano era famosa también por sus bailes. Tanto funcionamiento en general del almacén, su padre pudo hacerse de
era así que había una orquesta estable, que amenizaba los encuen- un capital que le permitió crecer económicamente.
tros al aire libre, en la pista cercana al ingreso del paseo. Don Ruso, Una de las quejas que recogió Chemin en su recorrida, fue por
el agua. La zona siempre sufrió falta de agua y había vecinos que
miraban con recelo el lago y el uso para riego. “Se gasta el agua”,
decían esos vecinos, en relación al uso que hacía José Gazzano. El
tema –aclara la profesora– es que Gazzano se proveía de agua sin
afectar al resto, pues tenía un sistema que contemplaba molinos.

El hombre de los árboles y los pájaros


“Los pájaros lo conocían a don José, le salían al cruce”. Esa fue
la afirmación que registró la profesora de boca de un hombre que
desde niño estuvo junto a Gazzano, en el trabajo de la quinta. Se
trataba de Luis Ramón Nieto, quien se refirió a otra gran pasión
José: las plantas y los árboles. “Todos los años llegaba un japonés
que atendía un árbol que él quería mucho, era un caquí”, dice y
menciona que Gazzano revisaba catálogos que ofrecía plantas de
jardín, especies extrañas y árboles, que encargaba y llegaban en
tren procedentes de Buenos Aires y Rosario.
En esa época, el lago estaba rodeado de una granada de jardín y
una corona de novia y así. Y las glorietas llenas de flores y sectores
con rosales habrían aportado gran belleza al lugar, que marcó una
época en la ciudad.
La quinta habría estado emplazada en un terreno más extenso,
se estima que alcanzaba unas 25 hectáreas, y tenía una plantación
de olivares que llegaba hasta Jorge Newbery y de árboles frutales,
que la ubicaba como “una de las mejores quintas de la ciudad”.
Otra anécdota ubica a José Gazzano, con más de 90 años, en la
vereda. Estaba haciendo un pozo en la tierra con la intención de
plantar un árbol. Un vecino le preguntó para qué estaba luchando
con la pala a su edad y, dice Chemin, que le respondió que lo hacía
para que otros aprovechen su sombra y se acuerden de él. Antes,
había plantado árboles en calle Zanni y en otros sectores del barrio.

Mi lugar, la ciudad se cuenta 7


De Amanda a José:
el sueño eterno de Gazzano
Amanda Mayor escribió un homenaje a su abuelo. Un homenaje después, con sus hijos pequeños. El vapor que llegó a la República
nostálgico y documentado. La obra se llama “El lago encantado” y fue Oriental del Uruguay con la familia diezmada se llamaba Columbia.
publicado por la Editorial de Entre Ríos en 2003. Su autora falleció Se instalaron en Mercedes, Uruguay, porque las cartas de Pedro
dos años después, el 7 de junio de 2005, a los 76 años. lo situaban en ese lugar, aunque el mayor de los hermanos Gazzano
Poeta, escultora, artista plástica, Amanda dejó señales suficientes refería al pueblo homónimo de provincia de Buenos Aires.
como para tramar un camino acerca de sus modos de hacer. Siguiendo Antes de cumplir diez años, José ya trabajaba de mandadero en
ese recorrido, si se presta atención, se puede observar claramente la misma estancia que se empleaba su madre y sus hermanos. De
su legado: tangible y rotundo como el Monumento a la Memoria o Pedro no sabían nada y Luis era una pregunta abismada a la angustia.
más sutil pero en suma esencial, como El lago encantado. Amanda cuenta las historias que narró su abuelo. Y lo hace con
De su obra se deprenden muchas de las historias que se replican un registro de memoria oral. Está José Gazano contando a través de
sobre el Parque Gazzano a 100 años de su creación como “Parque Amanda, una de sus 29 nietos. Podría ser en la sobremesa familiar:
Dios y Patria”. un hombre recrea su viaje, desapegado ya de las inclemencias de un
El libro, sin embargo, busca menos historizar el lugar de encuentro viaje incierto, habituado a las cicatrices, desalojado del drama del
de una zona de la ciudad, que dejar testimonio de la obra de su abuelo, desarraigo y un hermano perdido en el misterio del mar. José cuenta
José Gazzano. Y de historias particularísimas y a la vez universales mirando el tiempo como si fuera el cielo.
se han construido, a veces, páginas imperecederas. A los 12 años se fugó a caballo de los dominios de un patrón mez-
En este caso, el origen del cuento es un niño nacido en Murialdo, quino, durmió sobre el animal a la intemperie del monte, huyó por
en la región de Liguria, en Italia. Un niño huérfano de padre a los la mañana de los rugidos de una acechanza salvaje.
8 años, que crece junto a sus hermanos y una madre golpeada por Ya por cuenta propia se empleó en donde pudo, se enamoró,
dos ausencias: la de su esposo a edad temprana y otra aún más dura viajó todavía adolescente a la Argentina con su compañera Máxima
e inexplicable. Centurión. Se afincó en Paraná, trabajó en un almacén, comenzó
Luis –uno de los cuatro hermanos Gazzano– se llamaba el niño a tocar alguna estabilidad, enviudó y volvió a casarse, esta vez con
que despareció sin dejar rastro. Sólo se supo que había estado en la Melitona Waldner.
zona del puerto y luego, nada. Cómo si en una pesadilla el mar hu- José Gazzano cuenta y Amanda escribe, la transferencia que sucedió
biera estirado un brazo monstruoso para llevarse un niño curioso tal vez hace 70 años, ocurre otra vez, flota en la lectura.
que jugaba en la orilla. A José le fue bien, muy bien y no por designios de la buena for-
Pedro, el mayor, fue quien decidió probar en América su suerte, tuna. Su nieta se encarga de repasar sus esfuerzos, pero también
sin saber ni imaginar que había algo más que trabajo y futuro en ese de observar el territorio a un alma atenta al vibrar de la naturaleza:
lugar remoto que prometía bonanza. Su madre lo siguió un tiempo pájaros y árboles habitan el cielo de Gazzano, sus horas inquietas y

8 Mi lugar, la ciudad se cuenta


los sueños abiertos al paisaje del agua.
En Paraná, además, se cierra aquella pesadilla familiar del niño
perdido. A Luis no se lo había tragado el mar sino el barco de unos
tipos que, en primer término, lo habían engañado para que subiese a
bordo y, en segunda instancia, raptado para hacerlo trabajar durante
meses en la travesía a América. Luis llegó a la Argentina y un tiempo
después pudo encontrarse con su hermano Pedro.
Todos juntos se reunieron en Paraná: adultos, heridos y a salvo.
José cuenta y Amanda escribe: los modos en que fue prosperando
y compró tierras, cómo fue concibiendo su parque, el pozo de los
ladrilleros que inspiró la idea, el sistema de molinos para nutrir el
lago encantado. Las pérgolas, los puentes, los animales, los olivares,
las frutales, los bailes.
Amanda enumera las donaciones de Gazzano: terrenos para es-
cuelas, para un centro de salud, para una iglesia y recuerda también
del campanario robado y la historia del busto que hizo Hoffman
sobre la figura de su abuelo.
El libro se disgrega en anécdotas y datos familiares. Ya José habla
menos, pero permanecen los recuerdos de Amanda. El abuelo pe-
día, todos los años, para la fecha de su nacimiento, uno más. Decía
Gazzano cuando le preguntaban por qué solo pedía eso. “Un año te
lo firma cualquier pinche del cielo, si pedís más puede que el pedido
nunca llegue al patrón”.
Murió a los 96 años, lejísimos de su lugar de origen, a pasos del
Parque que lleva su nombre, donde había plantado, entre tantas
especies, aquellos castaños que eran tan corrientes en Murialdo.
Se fue Gazzano luego de crear su tierra imaginada y fijarla en el
paisaje como si le hubiese concedido el don, tan increíble, tan in-
frecuente, de estampar un sueño y eternizarlo.

Mi lugar, la ciudad se cuenta 9


Amigos del
Parque: un
encuentro
para proteger
María Rosa Gianello
el lugar
Son vecinos de la zona del Gazzano, visitantes frecuentes del que Gazzano, una organización que reclama, a partir de la acción
lugar que observan ese pulmón verde como parte del paisaje de conjunta entre vecinos, la protección y puesta en valor del Parque
sus historias. Se reunieron de modo espontáneo a raíz de una para todos los paranaenses.
sensación en común: el malestar que provocaba ver ese paisaje en Una de las primeras gestiones que realizaron fue convenir el au-
situación de abandono. mento de la dotación de seguridad, acuerdo al que llegaron luego
“Nos comenzamos a reunir a partir de un hecho cotidiano: junto de reuniones con la policía departamental.
a Silvia (integrante de Amigos del Parque Gazzano) recorríamos “Luego hubo muchas reuniones itinerantes, sobre todo para
el Parque y nos preguntábamos como habíamos llegado a este mejorar aspectos puntuales del Parque o para sostener encendida
estado. Y también si podíamos hacer algo para que esto no siga la intención de reunirnos. Estos espacios se sostienen de cuerpo
sucediendo. Eso fue a finales de enero de 2019” cuenta a Mi Lugar presente, por eso es importante mantenernos unidos y asistir a
María Rosa Gianello integrante de la asamblea Amigos del Par- cada encuentro” agrega María Rosa.

10 Mi lugar, la ciudad se cuenta


En noviembre de 2018 se conoció la noticia de que el gobierno de
Sergio Varisco había resuelto ceder una parte del Parque Gazzano
a la Asociación Paraná Hockey Club. A pesar de que los vecinos
manifestaran su descontento con la medida, a mediados de 2019 se
supo que el gobierno municipal había ratificado conceder los casi
4500 metros cuadrados con fines de realizar un polideportivo en
el lugar. En ese momento se sumaron asociaciones ambientalistas,
otras organizaciones de vecinos de la ciudad y respaldaron la po-
sición de los Amigos del Parque logrando detener el avance de un
proyecto que, en la voz de María Rosa, “atentaba contra el derecho
que todos tenemos de un espacio verde y contra uno de los pulmo-
nes de la ciudad. Lamentablemente Varisco nunca nos recibió”.

La situación actual
Con el cambio de gestión, a fines de 2019, el decreto que otor-
gaba la cesión de una parte del Parque quedó inmediatamente sin
efecto, dado que según la legislación vigente el ejecutivo munici-
pal no puede disponer de un terreno de esas dimensiones. De esta
manera queda por delante comenzar con la puesta en valor de un
espacio constitutivo de las infancias pasadas y presentes de Paraná,
imaginario del encuentro entre amigos y hogar de varias especies
de animales: una verdadera fuente de salud para la ciudad.
Finalmente, consultada acerca de la experiencia de organizarse
entre vecinos para cuidar un espacio común, María Rosa nos co-
mentó: “La experiencia de gestionar lo barrial es fascinante: creo
que másallá de esta situación puntual; todos deberíamos poner
el ojo en nuestros espacios, en nuestros barrios y hacernos cargo.
Hay que reunirse, discutir y tomar la decisión de hacer lo mejor por
nuestros espacios verdes”.

Mi lugar, la ciudad se cuenta 11


El Parque Las voces de los vecinos nos abren
las puertas al Parque Gazzano.
El paso del tiempo da lugar a
en primera una pausa donde los recuerdos
compartidos reconstruyen uno de
persona los lugares más queridos por los
paranaenses.

Con ojos de niño


Walter (40, actor)
“Yo viví frente al Parque, sobre la entrada antigua que está
sobre O´Higgins desde muy pequeño. Desde los dos hasta los
cuatro años. Para mí el parque es como el paraíso perdido. Es ese
lugar al que más tarde volví en analogías cuando una película
me lo recordaba, en sus propuestas mágicas, en sus laberintos.
Donde ahora está el barrio Incone, antes había una gran ar-
boleda de frutales, duraznos, manzanos, naranjos. Se entraba
por una callejuela peatonal, al final de cuyo sendero había un
molinete: el ingreso al Parque era de por si la introducción a
un mundo mágico. Y eso en la infancia tiene un doble impacto,
porque los frutos son más grandes y más numerosos, el verde
mucho más verde, los patos y gansos era cientos de miles.
Recuerdo que la reserva ecológica todavía existía: había ñandúes,
carpinchos, nutrias. Ese contacto con la naturaleza en medio la
Ciudad, ya no existe. No de esa forma. Esa reserva estaba instalada
junto a la tercera laguna, de las que hoy solo queda una. Aquella Echague y O´Higgins, donde ahora hay una casa de alto. Tuvimos
estaba sobre calle Garrigó. Tengo recuerdos de haber ido cami- a la tortuga un rato, que para nosotros que éramos nenes, fue
nando por O´Higgins y doblar por Garrigó e ingresar desde aquel una aventura que duró una eternidad. Mi papá nos hizo un pozo,
sector. Estaba todo alambrado, pero hasta allí llegaba el Parque que llenamos con agua para que ella estuviese cómoda. Creo que
que era un monte, verdaderamente. Si eras lo suficientemente a la mañana siguiente ya no estaba más, había regresado a la
silencioso, veías yacarés, lagartijas, tortugas. Era maravilloso. laguna. Pero su aparición inesperada y el fervor por protegerla
Y lo que hoy es un hilo de agua que desemboca en la laguna me dejaron un recuerdo que dura hasta hoy.
central, antes era un verdadero canal. Mi papá era amigo del se- Luego de esos años, mi familia tuvo que mudarse, nos fuimos
reno, así que más de una vez crucé en remo esos canales, desde hacia el este de la Ciudad y las visitas al parque fueron cada vez
la casa de guardia hasta la misma laguna. Bajamos alguna vez más esporádicas hasta que ya no vine más.
a la isla central, la recorrimos con los ojos de niño, que siempre Sin embargo, la vida a veces nos devuelve a los lugares que
están detrás del misterio”. amamos: hoy hace nueve años que vivo otra vez aquí, que soy
vecino del parque. Vuelvo a caminar acá, a respirar el aire fres-
Mascota por un día co. Sobre todo del silencio natural, o de todos los ruidos que la
“El recuerdo más hermoso que tengo es el de una tortuga que naturaleza tiene para nosotros. Formo parte de las reuniones de
recorrió los doscientos metros que había entre el Parque y mi los vecinos porque considero que cada uno es responsable del
casa de ese entonces y apareció en el patio. Yo vivía en Leónidas lugar en donde vive y de los espacios que comparte”

12 Mi lugar, la ciudad se cuenta


Hubo un tiempo que fue hermoso
Vanesa (49, empleada)
“El parque Gazzano me trae recuerdos porque era el punto
de encuentro con mis amigos. Veníamos en banda caminando
desde el Club Universitario con lo que rescatábamos de nuestras
casas, algún bizcocho. Teníamos 12 y 13 años. Nos pasábamos
las tardes al costado de la laguna, riendo, tomando un mate,
compartiendo una torta.
Yo no era de acá, soy nacida en Buenos Aires. Pero siempre
tuve contacto con Paraná, tengo recuerdos desde mis diez años,
cuando armamos la barrita de amigos y pasábamos las vacaciones
juntos. Hasta que en el año 99 me vine a vivir con mi marido y
nunca más me volví a ir.
Mi hija se crio también viniendo al Parque Gazzano, corre-
teando los gansos, caminando y jugando a la vera de la laguna;
hoy tiene 21 años, pero ya no puede hacer uso del Parque como
antes. Prefieren ir a otros lados, con sus amigos, porque en el
Parque no hay seguridad.
Lamentablemente, al caer la noche, esto se convierte en tierra
de nadie. Hace un tiempo instalaron una garita de seguridad.
Sabemos que la intención es mejorar la situación del Parque.
Es un recuerdo hermoso de mi infancia y sé que de muchas
otras personas también. Todos tenemos que ser parte en su mágico. Lo más gracioso que recuerdo de aquel momento fue
recuperación y cuidado”. la idea del fotógrafo de hacerme correr en medias, con la falda
del vestido en las manos. Hay una foto que ha eternizado ese
La foto de los quince momento. Hoy, cada vez que la miro, vuelvo a reírme de ese
“En esos años, el Parque era realmente un lugar de referencia instante, pero me entristece el contraste entre el Parque de
de la ciudad, era un hermoso paisaje representativo de Paraná. esos años y el de hoy.
Tanto, que mi cumpleaños de quince lo celebramos en Paraná Me gustaría realmente que todos pudieran venir a disfrutar
y yo me vine a hacer los exteriores, tomándome fotos en las del Parque como yo pude hacerlo. Que haya seguridad, que
glorietas, entre los árboles. Era realmente fascinante, un lugar haya intención también de los vecinos de apropiarse del lugar”.

“Vamos al Gazzano”
Cecilia (77, jubilada)
“Soy oriunda de Viale pero hace 28 años que vivo en Paraná.
Tengo recuerdos de un hijo que vivió acá muchos años. Este era
su lugar de recreación. Siempre veníamos acá. La alegría de los
chicos, cuando venían aquí, era inigualable.
Es impresionante la cantidad de gente que viene, desde todos
los puntos de la ciudad, a caminar todos los días, principalmente
a la tarde. Ha sufrido del descuido el arque, lamentablemente. Me
duele ver los canales tapados por basura, el estado de los árboles
secos que se transforman en un riesgo. Este Parque no es solamente
un pulmón ecológico: es una reserva histórica.
Yo quisiera venir y volver a reírme como la primera vez que traje a
mi nieta y nos dejó sin galletitas y sin torta por dárselas a los gansos
de la laguna. Fue emocionante ver esa fascinación entre la nena y
los animales. No quiero que eso se pierda. Los paseos en batibote,
la recreación de los niños en un entorno natural. no apreciamos.
Hoy no hay seguridad. Cuando cae el sol, tenemos que abandonar Cuando nos juntamos con mis amigas, lo primero que decimos es
el parque porque no estamos seguros. Parece que en vez de cuidar “vamos al Parque”. No hay discusión acerca del lugar de encuentro.
lo que nos pertenece, lo despreciáramos Es un lugar hermoso que Eso es el Gazzano para nosotros: un punto de encuentro”.

Mi lugar, la ciudad se cuenta 13


El Parque que viene:
plan integral para
recuperar un espacio vital
La Municipalidad de Paraná iniciará en el mes de octubre las obras portivas, culturales.
sobre el histórico Parque Gazzano, en el año de su centenario. A Otro aspecto alcanzado en la primera etapa de obras es la
través del Programa Nacional de Obras Públicas, la comuna logró instalación de nuevo mobiliario urbano, equipamiento, ilumi-
el financiamiento necesario para desarrollar un plan integral nación y electricidad.
que consta de tres etapas y viene a revitalizar un espacio natural Guillermo Federik, secretario de Planeamiento y Desarrollo
con fuerte incidencia en todo el sureste de la ciudad y en más Territorial de la Municipalidad de Paraná, se detiene en el valor
de 20 comisiones vecinales. socioambiental de la iniciativa. “Avanzamos de esta manera por
La inversión de la primera etapa del proyecto asciende a los razones muy claras: es el único parque continental importante
15 millones de pesos. Los objetivos generales, en su sentido téc- que tiene la ciudad. El resto del los espacios están vinculados
nico, se enumeran claramente. Se trata de recuperar el rol del al borde costero, entonces es un eje de la gestión fortalecer los
Parque como paisaje protegido y de ambiente ecológicamente espacios verdes interiores que constituyen parques de proxi-
relacionado a la cuenca del Arroyo Antoñico. midad, evitando así que todos nos tengamos que movilizar al
El proyecto menciona la necesidad de transformar los límites borde costero para recrearnos”.
del parque en bordes, potenciándolos como nuevos frentes Federik señala un dato que describe la situación actual: la
y puntos atractores o de acceso. El propósito es –también– mitad de los usuarios frecuentes del Parque provienen de San
otorgar nuevas funciones a sectores del parque en desuso y Benito. El motivo es su ubicación, pero también la realidad del
potenciar las que ya existen, como así también conectar los Gazzano. El Parque no cuenta hoy con las dotaciones necesarias
diferentes espacios a través de nuevas veredas, senderos y para resultar atractivo a los paranaenses.
caminos. La obra contempla abastecer al Parque de un salón “Queremos que sea un parque de proximidad para todo el sureste
de usos múltiples y nuevo equipamiento que responda a la de la ciudad y el Gazzano debe ser el lugar de recreación de unas
demanda de las actividades comunitarias, educativas, de- 20 o 22 comisiones vecinales”, indicó Federik.

14 Mi lugar, la ciudad se cuenta


Justamente el saneamiento del lago, espacio central del Parque,
será uno de los aspectos alcanzados por la obra.
“Vamos a hacer un saneamiento de los taludes y del fondo, limpian-
do de barrio y material putrefacto; eliminando a su vez conexiones
que infestaban de aguas servidas y generando un nuevo sistema de
alimentación y en conexión con otras lagunas”, especificó.
La primera etapa del plan integral sobre el Parque Gazzano tiene
previsto iniciar en octubre, pero la obra total se desarrollará en un
período de entre 3 y 4 años, con una inversión que alcanza los 100
millones de pesos.

Primera etapa
* Construcción de nuevos accesos peatonales, senderos y
espacios de permanencia.
A los fines de brindar nuevos frentes de acceso se plantea ejecu-
tar nuevos senderos y sectores de permanencia en los sectores que
según el proyecto integral. Dichos accesos responden a accesibili-
dad universal, y generan nuevos espacios de apropiación para los
visitantes. Se construirán las conexiones de éstos con los senderos
existentes. El equipamiento urbano se concentrará principalmente
en dichos accesos a los fines de generar espacios de permanencia
reconocibles en el recorrido.

* Circuito aeróbico.
Se dará continuidad hacia el Oeste del predio de la vereda exis-
tente que se utiliza a modo de circuito de caminatas aeróbicas, y
en su recorrido se complementará además de luminarias y equipa-
miento urbano, la ubicación estratégica de estaciones deportivas.

*Equipamiento Urbano.
El mismo se concentrará en los sectores de permanencia proyec-
tados, a los fines de generar puntos de interés y claros de reconocer
en los diferentes recorridos. Se prevé la provisión y colocación de
bancos con y sin respaldos, cestos papeleros, bebederos, biciclete-
ros, y vegetación de proximidad, como herbácea y arbustivas (estos
últimos serán provistos por el vivero municipal local).
En detalles
Uno de los reclamos recurrentes de los vecinos ha sido la falta * Estaciones deportivas.
de seguridad en el lugar una vez que cae la tarde. A los fines de abastecer o complementar el circuito aeróbico
“La seguridad en espacios públicos se puede atacar de tres modos”, existente, se prevé ejecución de tres estaciones deportivas ubicadas
señala Federik y enumera: “Dotar el espacio de actividades perma- estratégicamente a los fines de disponer allí el equipamiento de
nentes, ya que la actividad genera seguridad; lo otro es un diseño gimnasia, según se detalla en planos y pliego de especificaciones
que garantice la visibilidad, donde no hay recodos, ni tapiales y el técnicas.
tercer punto es tener un buen alumbrado”.
La obra responde a esas premisas: se elimina todo el cercado *Playón Deportivo.
perimetral y solo se mantiene la puerta principal como acceso sim- Se prevé la construcción de un playón deportivo a los fines de
bólico, pero no físico, porque Gazzano se volverá accesible desde abastecer a las diferentes actividades que se realizan en el parque
las arterias que lo contienen. organizadas desde la subsecretaría de deportes. El mismo es de
Los cerramientos, explica Federik, tienen que ver con la histo- tipología suministrada por el Ministerio de Obras Públicas de Na-
ria de un espacio que surgió como un parque privado y la tarea ción. Cuenta con cerco perimetral de seguridad, el equipamiento
del municipio es abrirlo, de par en par. “La integración al barrio, necesario para la práctica de diferentes deportes e iluminación
la eliminación de barreras y el redescubrimiento de sitios que no adecuada del tipo Led.
habían sido usados, son los ejes de la primera etapa del plan inte-
gral”, detalló el funcionario. *Alumbrado.
Se trata, resumen, “de conjugar los espacios verdes naturales, el El presupuesto incluye luminaria Led para los nuevos sectores
sello de ese parque, como es el lago y sus arboledas, con las distintas a ejecutarse y nuevos senderos, con el correspondiente diseño de
dotaciones para funciones y actividades”. ubicación de columnas, artefactos y tendido eléctrico.

Mi lugar, la ciudad se cuenta 15


Ilustración: Julia Acosta

Promesas, deseos
y el recuerdo de
todas las tardes de sol
Apuntes para la representación de un quedar de cara a los juegos, el destino siempre estaba marcado.
cuadro de Munch Como los demás niños, mi hija se subió a cada uno, y a algunos
dos veces o tres por tarde. Hubo un tiempo en que llegué a contar
a precio de dólares cuánto gastaba por mes en la calesita. Pero
Por Pablo Felizia era nuestra salida, el mejor momento para ella, el lugar donde la
vi siempre feliz. Después de un tiempo dejé de hacer esas cuen-
Cada vez que pasamos por la retaguardia del Parque Gazzano tas y traté de relajarme. No es la mejor calesita del mundo, o sí,
vemos desde el auto cómo los gansos ganaron terreno y casi lle- pero las primeras veces, cuando ella era pequeña, con la madre
gan hasta la calle. Quienes vivimos en Incone o lo frecuentamos nos turnábamos para subirnos y acompañarla porque le daba
seguido, ese espacio abre sus puertas por la parte de atrás. Un miedo. Después se acostumbró o se agrandó, no sé, pero en la
cartel dice “No ingresar con perros”, pero alguien, con un aerosol, búsqueda de quedarse con el sheep, montó unos caballos que
tachó el “no” y la habilitación está garantizada. miran mal, un pescado psicodélico y fumado, una moto con el
En épocas que creíamos normales íbamos casi todas las tardes logo de los Thundercats, un pollito gigante, un auto antiguo de
durante el fin de semana y a veces también de lunes a viernes. madera, un rinoceronte simpático.
Teníamos un itinerario: mi hija corría, iba en triciclo o en pa- Más tarde íbamos a visitar a los gansos, a los patos y a las tor-
ta–pata todo el camino desde la esquina de Las Garzas hacia tugas y al igual que el resto de los seres humanos, le tirábamos
Zanni, siempre dentro del parque. Es un sendero con árboles a migas de pan para que se acercaran. Eso cambió porque en algún
los costados, ejemplares que alguna vez tuvieron un cartel con lugar, debe haber sido en Facebook, alguien dijo que les hacía
la indicación precisa de cada especie. mal y que lo correcto era darles maíz para que los animales no
Pasábamos el puente, la pérgola y el tramo donde comenzaron a sufrieran. Hicimos caso, pero ya era más difícil conseguir stock
alquilar los batibotes a los que nunca nos animamos a subir; y tras y dejamos de aportarle hidratos a esas aves que son el alma del

16 Mi lugar, la ciudad se cuenta


parque. Un rato después seguíamos por el camino marcado Aquella noche salí de la habitación como pude, sin hacer ruidos
hasta esa pasarela elevada y protegida por pinos y cipreses. Ahí y fui hasta el comedor. Apoyé la cabeza en una de las ventanas y
jugábamos una carrera que nos dejaba otra vez en la esquina en el peor de mis silencios, empecé a gritar con fuerza.
de Las Garzas, cansados y contentos como para volver a casa. Cada vez que puedo, día por medio, cuando la paso a buscar,
Todo eso cambió. Parece que fue hace años, pasaron solo damos una vuelta con el auto para que deseche la hipótesis de la
cinco meses. desaparición del parque. Cuando pasamos, despacito, siempre
Durante las primeras semanas, encerrados en el departamento, dice lo mismo:
mi hija empezó a gritar. Hubo un día que gritó por la mañana –¡Chau Parque Gazzano!
cuando no la dejamos desayunar frente a la computadora, des- Las restricciones, el cuidado, el alcohol en gel, la lavandina en
pués gritó porque la taza estaba caliente, la tercera fue porque las suelas, el tapabocas, el distanciamiento social y el aumento
no quería que le revolviera la leche, la cuarta porque se le había de casos en Paraná nos dejaron encerrados otra vez; una de las
enfriado, la quinta porque volcó sobre la mesa cuando quiso formas para dar batalla, para no contagiar a otros.
llevarse igual la taza al escritorio. Mi hija tenía tres años, ese El 9 de julio fue su cumpleaños. Y por la mañana estuvimos
día conté más de veinte gritos. juntos hasta después de la siesta. Improvisamos un picnic en
Entonces tuvimos que apagar el televisor al momento de al- su nueva habitación. Entre otros menesteres, compré una torta
morzar porque miraba y no comía. Ahí volvió a gritar. Esa vez, y cuatro velitas. Dijo que antes de soplar iba a pedir un deseo y
ese día, con el tenedor apuñaló al plato de plástico. Gritó tam- entonces la filmé. Cada tanto la miro en la pantalla del celular,
bién cuando la reté por haber apuñalado al plato de plástico. sobre todo los días en que no le toca estar conmigo. Pide por sus
Nosotros vivíamos con su madre en una torre, la Torre 14. Hay abuelas, porque estén bien. Pide que este coronavirus “que nos
treinta y dos torres en el barrio Incone, cada torre cuenta con tres tienen tan cortitos” de una vez por todas se vaya.
edificios, cada edificio con dieciocho departamentos, al menos –Y así puedo volver al Parque Gazzano –dice en ese video, me
la mayoría. Atrás está el parque, el Parque Gazzano; ese espacio lo dice a mí y se lo dijo a todos.
verde con su gran lago al medio, donde todos íbamos a respirar No sé si Don Gazzano supo medir alguna vez la extensión del
en épocas que creíamos normales. A la tarde de ese día tuve que bien que hizo al regalarnos ese lugar tan nuestro. Pero uno que
salir a hacer las compras, en el barrio se escucha todo. Cuando es grande, o lo cree al menos, sabe que la única garantía para
pasé por la puerta de la casa de una vecina vieja, me preguntó: poder cumplir el anhelo de mi hija es esperar, cuidarse y cuidar
–¿Qué le pasa a esa princesita que grita tanto? –La miré con a los demás. Y en esa tarea andamos, aunque yo hacía años que
odio, pero con el tapabocas la comunicación no verbal fue ineficaz. no escribía en primera persona y menos sobre la primera per-
–Ensaya para la representación literal del cuadro de Munch sona más importante.
–respondí, pero creo que tampoco entendió.
Teníamos un pequeño balcón de dos metros por uno que da a
un espacio común entre los edificios de la torre. Escribo teníamos,
y en realidad yo tenía, mi hija y su madre siguen en el mismo
lugar; yo estoy a cinco cuadras y esa es otra de las cuestiones
que cambiaron en estos cinco meses; creemos que para bien. Si
mi hija caminaba por ese pequeño balcón, después, al entrar,
se tenía que sacar las zapatillas para que le rociemos agua con
lavandina en la suela. El día de sus gritos continuos no quiso y
volvió a pegar un alarido. Cuando se tenía que bañar lo volvió
a hacer y fue muy estridente porque no quería meterse en la
bañera, lo mismo cuando le pusimos shampoo y otra cuando le
dijimos que ya debía salir, que llevaba más de media hora en el
baño. Esa última fue con patadas contra el agua que salpicaron
por todos lados.
Cuando la acompañé a la cama para que se durmiera me pi-
dió que le contara un cuento, que le escondiera y que le hiciera
aparecer sus muñecos, que no la tapara porque le daba calor,
que le apagara todas las luces, que le llevara agua, que le hiciera
cosquillas en la cabeza. Estaba cansada, se le cerraban los ojos y
fue ahí cuando se me ocurrió preguntarle qué le pasaba.
–Tengo miedo de que el parque haya desaparecido –respondió.
Hice una pausa. Traté de entender–. Tengo miedo de que ya no
exista más –agregó.
–Cuando pase todo esto vamos a volver y vas a ver que el par-
que sigue ahí, en el mismo lugar –dije.
–¿Estás seguro?
–Si hija, estoy seguro.
Y entonces se durmió.

Mi lugar, la ciudad se cuenta 17


Cuento

Una tarde con Ricarda


Por Fabián Reato devorada por la tranquilidad del agua. Antes de que lleguen, Micaela
arroja los trozos de pan que se ensopan y flotan dando círculos. Los
–¡Los patos! ¡Quiero jugar con los patos! graznidos rompen el silencio del parque y les contestan los loros
–Son gansos, Micaela. que se alborotan en lo alto de los eucaliptos. El que encabeza el
El auto ingresa despacio a la inmensidad del parque. Deja atrás pelotón atrapa uno de los bocados y lo engulle de un saque mien-
el ruido de la avenida y pasa al dominio del verde, de las sombras tras el resto forma un grupo que gira y mueve sus colas a la espera
de los árboles altos, de los pájaros estridentes en las ramas. Y del de más de ese maná.
lago, quieto, liso como un vidrio duro. Pablo estaciona a un costa- –¡Despacio! ¡De a uno! –ordena Micaela con voz de maestra– Si
do, cerca de una enramada, al abrigo del solcito que flota apenas se pelean no les doy nada.
sobre el horizonte, abriéndose paso entre las nubes. –Tenés que tirarles los pedazos de pan por separado –le sugiere
–¡Quiero ir con los patos! ¡Quiero ver si llegó Ricarda! –reclama Ricarda.
Micaela y su mamá le dice que sí, que vaya, que se abrigue, que Micaela se sonríe y se alegra de que haya llegado. Con más entu-
tenga cuidado de no acercarse mucho al agua. siasmo desparrama los desperdicios de pan de a puñados, a derecha
Micaela se ríe y da saltitos, aplaude y corre directo a la orilla con y a izquierda. Los gansos se dividen en bandos y arremeten contra
una bolsa con restos de pan. las porciones esponjosas que flotan.
–Antes era Gildo, ahora Ricarda. ¿De dónde saca esos nombres? Mientras, Pablo y Laura ya se han ubicado unos metros más
–pregunta Pablo– Inventa cada cosa… allá dispuestos a aprovechar lo poco que le queda de sol a la tarde
Laura dice que seguramente los escucha en la tele, o tal vez en adormilada. Ella prepara el mate y se toma el primero. Luego, otro
la escuela. y se lo alcanza a Pablo.
–¿No es raro? Digo, que hable así como… –Está frío –dice él con una expresión de asco– O peor, tibio.
–Todos los chicos tienen amigos invisibles, es lo más normal del Laura apura dos o tres seguidos buscando calentarlo.
mundo –lo interrumpe Laura– Todos nosotros… Bueno, vos no sé… –Es inútil –se queja Pablo– Está fría el agua.
Micaela llega y se detiene justo al borde. Agita la bolsa mostrán- Laura no dice nada y vacía el termo en el pasto. Luego, hace lo
dosela a las aves que flotan en el centro del espejo de agua. Hay mismo con el mate y lo guarda en el canasto. Suspira y se coloca
una luz amarillenta que se refleja en la superficie y reproduce un las gafas. El lago se oscurece como si se hubiese nublado o la tarde
brillo bruñido. Muy cerca, dos chicas fuman y conversan. Una de se fuera.
ellas come girasoles y mira como hipnotizada a los gansos. –Pensar que ya se termina el fin de semana… –suspira.
Uno descubre a la pródiga nena y enfila derecho hacia la orilla. –¡Y vos tenés que hacerme acordar!, –se queja Pablo–. ¡Dejame
Veloces, los otros lo siguen y dejan una estela que se va borrando, que disfrute de lo que queda!

18 Mi lugar, la ciudad se cuenta


Desde allí ven jugar a Micaela. Los gansos la rodean y la acosan –¿No son peligrosos esos bichos? –dice Pablo desde la reposera.
para reclamarle comida. Gesticula, mueve los brazos y habla. Pero Laura le responde que no, que nada le pueden hacer más que
Aunque sus padres no la oyen saben que conversa con Ricarda. acosarla un poco y que Micaela los sabe manejar bien. –Pero esos
–Les das de comer muy rápido, por eso se te acaba enseguida la bolsa. picos, le pueden dejar un moretón. ¿Cómo no les tiene miedo?
–Es que estos se me vienen encima y son tan… –responde Micaela. –Bueno, que vos les tengas miedo no quiere decir que ella tam-
Las chicas que fuman se entretienen mirando a la niña que bién les tenga que tener miedo.
habla sola. La ven ensimismada en su mundo de gansos y seres Pablo se pone de pie y llama a Micaela. Repite a gritos dos veces
fantásticos, girando en una esfera transparente que comprende al su nombre y ella corre hacia sus padres.
parque y lo contiene. –Nos vamos, ya se está haciendo tarde y hace frío.
–¿Cómo te llamás? –le pregunta una. –¡Un ratito más, papi!
–Micaela –responde sin mirarlas y sin interrumpir su faena– Ella –No –se pone firme Pablo– Hay que prepararse para mañana.
es mi amiga Ricarda. –Me despido de Ricarda, entonces. –Micaela vuelve a la orilla.
Las chicas se miran con sorpresa y se sonríen. Sus padres juntan las cosas y las llevan al auto. Pliegan los sillo-
–Y tu amiguita… ¿No habla? nes y los guardan en el baúl. La nena regresa y de vez en vez se da
Micaela se pone seria y arruga la frente. El lago parece detenido vuelta para saludar con su mano a la otra que quedó junto al agua.
en la tarde que se está yendo hacia el oeste y que se mueve allá El auto cruza la entrada y se mete en la avenida. Otros coches
arriba con algunas pocas nubes grises. vuelven dejando atrás la tarde.
–Desde que llegué que está hablando, pero ustedes no la escu- –Odio los domingos y esta hora que no es de día ni de noche –se
chan porque no le prestan atención. queja Laura.
Las chicas asienten con aire solemne. Le preguntan qué es lo que Pablo putea a otro automovilista que hizo una mala maniobra y
dice Ricarda y fingen interés. le toca bocina. Micaela canta: “Cucú, cucú cantaba la rana/ cucú,
–Me cuenta de cuando era chica y venía a pasear con su papá. Dice cucú debajo del agua”.
que había tres lagos, dos molinos, un cisne y una tortuga gigante. –¡Qué linda canción! –dice Pablo– Es de mi época.
–Pero entonces, ¿Ricarda no es una nena como vos? –pregunta –Me la enseñó Ricarda –dice Micaela.
sorprendida una de las chicas que fuman. Laura se da vuelta: “¿Y qué más te dice tu amiguita imaginaria?”.
Micaela se fastidia, resopla y alza las cejas. Micaela se pone seria y hace pucheros. Dice que no, que no
–¡Pero claro que es una nena! Solamente que ella es una nena quiere, que no quiere hablar, pero Laura le insiste y también Pablo
para siempre. le pide que cuente.
Los gansos ya están afuera del lago y no quieren saber nada de –Me dice que papá se va a ir de casa.
que Micaela se distraiga. Por eso la rodean y le gritan para llamar La tarde termina en un silencio y se encienden las luces del
su atención y reclamarle más de eso que le estaba dando. alumbrado. Llegan y hay que prepararse para el otro día.

Mi lugar, la ciudad se cuenta 19


Crónica Urbana

Gazzano, en bicicleta
Por Gustavo Dreiszigacker (Vecino del Parque Gazzano) Don José era muy querido en el barrio. Incluso la vecina de ma-
yor edad, con 95 años, Johanna Schonhals, destacó la dedicación
Los rayos del sol empezaban a esfumarse entre las copas de de este hombre por el trabajo. “Era muy saludable y bondadoso”,
los árboles. Pese a la derrota del atardecer, las risas de los gurises aporta la señora y continúa diciendo: “Como era el único que te-
resonaban, todavía, ajenas al tiempo, como cada fin de semana nía auto en el barrio, si vos necesitabas que te lleve, él lo hacía sin
en el histórico Parque Gazzano. cobrarte un peso”.  Johanna luego se detuvo, guardó silencio unos
El canto de los pájaros despedía a las familias que una vez es- instantes, levantó la cabeza mirando el techo, como recordando
condido el sol guardaban los sillones, volcaban la yerba del mate y dijo: “El terreno donde vivo era de él, cuando nos vinimos del
y se preparaban para el regreso a casa. Las aves, en cambio, despe- campo, nos lo vendió en cien pesos y lo pagamos en diez cuotas”.
jaban el terreno, a picoteo limpio, de algunas miguitas huérfanas. Dejé los recuerdos frente al mástil y me dirigí hacía el lago. De
Entré al parque. Me detuve ante el mástil de la ex pista de baile, repente escuché a un chico que pedía a sus padres por una vuelta
en la entrada principal. Observando este paisaje, con el lago de más en su bicicleta. Repleto de envidia, de la sana que le dicen, me
fondo, me surgió preguntarme cómo fue que toda esta magia cobró vi obligado a acompañarlo por el solo hecho de recordar aquellas
vida. No sé con exactitud, cuándo sucedió que los primeros niños tardes cuando de niño su lugar me pertenecía.
se acercaron aquí, pero estoy seguro de que don José Gazzano los Cruzamos los puentes. Pasamos por delante de los vendedores
estaba esperando. que se apresuraban en cocinar y vender las últimas tortas fritas
Este hombre nació en Italia en 1865, viajó a Uruguay a fines de del día. Atravesamos la alameda de cipreses y vimos que en las
1873, para luego instalarse en Paraná en 1882. Su nieta, Amanda canchas de fútbol el picadito se había suspendido por falta de
Mayor, en su libro “El lago encantado”, vida y obra de José Gazzano, luz, al igual que las carreras de bicicrós. Las piletas estaban de-
lo recuerda como una persona alegre, de carácter sensible y afectivo. siertas, aunque a pocos metros recibí, de todos modos, la alegría

20 Mi lugar, la ciudad se cuenta


reunida dando vueltas. a sus padres en el estacionamiento.
Aquella vieja calesita sigue girando. Los nenes subidos a sus Este estacionamiento, junto a las rejas de entrada, las veredas y
lanchas, caballos y demás vehículos saludan a sus padres con feli- los sanitarios fueron construidos luego de que la Municipalidad de
cidad. Lo maravilloso de este juego, y de todo el parque, es que no Paraná, según ordenanza N°6498, comprara el espacio del actual
se distinguen status sociales, orientaciones religiosas, ni colores Parque Gazzano el 27 de julio de 1981. Más tarde, el 20 de agosto de
de piel. Todos son iguales. Todo da vueltas. Los chicos se hacen ese mismo año, el Superior Gobierno de la Provincia sancionó la
grandes y los grandes, chicos. ley N°6797 con el objetivo de destinar el predio para paseo público.
Quizás en 1920, cuando don José compró este predio no se imaginó El parque fue inaugurado con el nombre de Parque Gazzano el
el aporte social y cultural que haría a la comunidad paranaense. 3 de febrero de 1983, ya que cuando Gazzano compró las tierras las
Ni mucho menos habría de imaginarse que su amor por las flores, llamó Parque Dios y Patria. Desde esa fecha, hasta el día de hoy,
árboles y animales se transformarían en sonrisas de niños, que los cambios han sido muy notorios. Algunos para bien, otros no
disfrutan de correr y subirse a los juegos. tanto. A pesar de que sigue vigente la esencia que con dedicación
Johanna Schonhals agregó una frase que don José repetía y ponía y esfuerzo sembró don José, el cuidado –por momentos– dista de
en práctica constantemente: “Nunca hay que vender el cuero sin ser el mismo.
haber cazado al tigre”. Seguramente es una derivación del refrán Estaba compenetrado mirando el agua, cuando las campanas
“no vendas la piel del oso antes de haberlo cazado”. Esto habla de no de la iglesia San José Obrero, situada en tierras que donó el mismo
anticipar el éxito en una tarea antes de finalizarla, cosa que jamás don Gazzano, marcaron las ocho de la noche. Hora de ir a misa para
hizo José Gazzano. Su arduo trabajo y el esmero por compartirlo algunos, de ir rápido a casa a ver el último partido del domingo para
con sus hijos y nietos lo llevaron a realizar uno de los lugares más otros o, simplemente, de sentarse a ver como los patos y gansos se
bellos de nuestra ciudad. agrupan para volver a la isla dejando el surco en el agua verdosa.
Alejado ya de la calesita volví al lugar donde el recorrido empezó. Cuántos reflejos como el mío habrá visto este lago. Tu tarea
Me senté en un banco a observar los batibotes y a la gente que muy amigo lector es cuidarlo, protegerlo y disfrutarlo. Por vos, por no-
lentamente se retiraba luego de un largo día de diversión. A lo lejos sotros y por todo aquel paranaense que quiera acercarse a pasar
pude ver como las luces del paseo Amanda Mayor se encendían al momentos inolvidables entre mates, tortas fritas, una pelota y, en
compás de los últimos pedaleos del joven ciclista, que se acercaba mi caso, una bicicleta.

Mi lugar, la ciudad se cuenta 21


Crónica fantástica

Retrato de duendes y
un hombre misterioso
Por Soledad González mantuvimos una conversación de titulares. Rápidamente me
hizo un repaso por los deterioros: las hamacas rotas, los 14 focos
Humanoides deformados, parados sobre dos patas. Bajitos quemados, los dos meses sin cortar el pasto, la tercer canilla del
y escurridizos. Malvados pero simpáticos. Así imaginaban a baño de chicas que perdía agua constantemente, las escuelas que
las criaturas fantásticas del Parque Gazzano los periódicos de ya no venían a construir germinadores, la cantidad de gansos
Paraná en el 95´. Los duendólogos autodidactas se arriesgaban enfermos por comer el pan que la gente les tira.
a posibles avistajes. Otros, más asustados, exigían que se expli- La ficha personal de Cristian Chamorro decía que tenía casi
cara qué ocurria. Cuando el asunto pasó de castaño oscuro y las 40 y no era de Paraná. Que había estudiado biología en La Plata
evidencias cruzaron las aguas territoriales de la provincia, las y se especializó en protección de flora y fauna. Que trabajó en
autoridades encomendaron investigaciones y hasta contrataron varias áreas protegidas. Era renuente a la conversación. Siempre
un vidente. Lo último es un dato extraoficial. aclaraba que lo habían contratado para comunicarse con las
Se trató de un acontecimiento que nadie pudo responder plantas y el bicherío. Eso me dijo cuando llamé por teléfono.
científicamente y así como irrumpió en la agenda noticiosa, se Vivía en el barrio, alquilaba una casita llegando a Garrigó. No se
diluyó meses después en habladurías urbanas. le conocían ni romances, ni amigos, ni familiares. Era el primero
El relato que se transcribe a continuación –junto con otros para abrir las instalaciones, y al cierre, cuando todos se iban, él
documentos– fue recibido en la redacción de esta revista, sin quedaba dando vueltas hasta que estaba oscuro. Los domingos a
remitente. Rescata algunas circunstancias que ahondan el sur- la tardecita bufaba porque se armaba milonga cerca de la pérgola.
co de misterio sobre una cuestión entre duendes y humanos. “Dice que la música hace que el ñandú se ponga más cargoso y
torpe que de costumbre, pero en realidad le molesta todo lo que
*** no es silencio. Le pide a los gurises en los juegos que no griten,
imaginate”, señalaba Ñata.
El 27 de julio del 95 el termómetro escaló 29 grados a las cuatro Ese día por fin aceptó encontrarse conmigo. Cuando nos saluda-
y pico de la tarde. Con el asunto de la primavera improvisada, y mos me dijo que me apurara que en cualquier momento se venía
el boom turístico de los duendes, la barriada se inclinó por un el agua. Relojeaba el movimiento de las personas detenidamente.
domingo de mates en el Gazzano. Arrastrando sillones y críos Don Pepe Cabrera pintaba canas y estaba a cargo del grupo
y pelotas y bicicletas, las familias se instalaron ocupando las “Varones del Tango” al que concurrían más mujeres que varones,
mejores vistas. Algunos visitantes foráneos, convocados por el como en todo grupo de tango. Bailaban de lo lindo mientras ro-
nuevo atractivo, también decidieron pasar la tarde en el parque. taban los varones para las parejas. Cabrera hacía todo él solito:
No habían hecho tiempo de desabrigarse, por eso dejaban sus bajaba su mesa de la chata y algunas sillas plegables, enchufaba
camperas en las horquetas para manipular mejor sus cámaras, y los parlantes al minicomponente con bandeja. La primera raspa-
recorrían sorprendidos el corazón verde del sudeste de la ciudad, dura de la púa sobre el vinilo sonaba a bandoneón. La arboleda
donde se aseguraba había presencia de duendes juguetones. alta, que hacía de cerco perimetral, mantenía el sonido flotando
Aquello de que eran amigables también era incomprobable, atrapado justo al centro del solar, arriba de todas nuestras cabe-
se inventaban mitos arriba de otros, y eso condimentaba el es- zas. Los plumíferos graznaban como locos. Chamorro maldecía
pectáculo local. Se decía también que eran custodios contrata- apretando el gesto.
dos por el mismo José Gazzano para vigilar la conservación de Desparramé entonces los documentos: una carpeta con fotos
su quinta casi centenaria, que fue proyectada desde un primer que yo mismo había tomado y otras que me acercaron algunos
momento como espacio público, y adquirida por el Municipio vecinos y me pidieron que no revelará sus nombres. Nítidamente
en septiembre del 81. El propósito de los gnomos estaría en se veían los cuquitos, al menos tres. Cuando Chamorro las vio se
ayudar al difunto a proteger el espacio frente al abandono de puso muy nervioso. Le expliqué que me habían mandado de La
administradores y al vandalismo de algunos usuarios. Es decir Redacción para saber la versión oficial sobre “las apariciones”.
que si los enigmáticos seres aparecían, era indicio de que las El Municipio enviaría una comisión investigadora, con vidente
cosas no estaban funcionando del todo bien. y todo. Le dije también que tomarían muestras y desplegarían
Los visitantes preguntan cosas todo el tiempo: que dónde está un protocolo, y que quizás cierren el parque.
el baño, que dónde está el duende, que si se puede estacionar de- Fue Pucheta el que me indicó entrevistar a Chamorro. Elvio
bajo de los sauces, que a qué hora abre el puesto de tortas fritas... Pucheta era el jefe a cargo del parque, un municipal de carrera.
Ñata en realidad se llama Olga, y vive cerquita de la iglesia. Él se atajó diciendo que todo lo referido a las especies eran asun-
Mientras yo esperaba a mi entrevistado y ella calentaba la grasa, tos de Chamorro. El único experto que tenía entre su personal.

22 Mi lugar, la ciudad se cuenta


Ilustración: Julieta Battauz

“No tengo nada que decir sobre los duendes. Nosotros es- dado por un medio de comunicación que no pudimos rastrear.
tamos acá para enseñar a cuidar el espíritu del parque”, dijo Sin embargo, cabe destacar algunos elementos verídicos: Elvio
Chamorro. Pucheta fue efectivamente un empleado municipal que estuvo
Un ventarrón intempestivo le truncó la frase y puse stop en la al frente del parque entre 1991 y 1997; Olga Susana Santos fue
grabadora. Primero una sutil cobertura gris y luego viento. Pensé una vecina de carne y hueso domiciliada en calle O´Higgins a
en buscar un reparo. La pareja que daba vueltas en un batibote metros de la Iglesia San José Obrero fallecida en el año 2002 a
empezó a pedalear con esfuerzo para llegar a tierra firme. Ro- la que llamaban Ñata; igual con José Cabrera vecino del barrio
manticismo y primavera se interrumpieron y todo el escenario e integrante de la Comisión Cooperadora del Club San Martín,
cambió. Pepe Cabrera se dejó ayudar por sus compañeras que, en no era bailarín de tango pero tocaba el bandoneón.
el apuro, olvidaron sus zapatos de baile en el busto de Gazzano También son reales las 347 fotografías donde se observan
que realizó Hoffman el escultor en el 61. Elvio Pucheta se mandó duendes en el Parque Gazzano. Las mismas llegaron en sobre
al estacionamiento a organizar la salida de los autos. Ñata sos- cerrado junto con el documento de esta crónica.
tuvo el toldito de su puesto. Los turistas seguían preguntando En cambio, nada se sabe de un tal Cristian Chamorro que
dónde quedaba el centro o el baño o la terminal. tuviera casi 40 en el invierno del 95, al cual nadie conoció nun-
Alcancé a guardar la grabadora antes de las primeras gotas. ca, ni en La Plata, ni en Paraná, ni en ninguna casita alquilada
Cuando levanté la vista mis documentos no estaban. A lo lejos, llegando a Garrigó.
Chamorro corría llevándose mi carpeta. Una inquietante fotografía atrapó nuestra atención: un singular
Un año después no hay rastro de ese hombre y, curiosamente, almuerzo cerca del lago en el que están presentes tres duendes
los duendes no han vuelto a aparecer. paticortos y dientudos, varios gansos, el ñandú, dos nutrias
Furioso, puse primera en Zanni y me fui, con el vaquero todo y un muchacho que ningún cristiano vivo de aquellas épocas
embarrado. supo reconocer. Los cuquitos paranaenses tenían al menos un
Furio, Paraná, agosto de 1996.– cómplice o quizás dos.
Cada tanto, algunas fotos de criaturas anómalas del Gazzano
*** circulan otra vez. Reinician el bucle del mito, advertencia de
que siempre están pendientes de su casa, que los temporales
Hasta aquí el cronista que firma con seudónimo, encomen- conspiran a su favor y que nosotros solo somos la visita.

Mi lugar, la ciudad se cuenta 23


Enersa: El desafío de
atender a sus usuarios
en tiempos de pandemia
La empresa de energía eléctrica estatal no está ajena a este contexto En el INTERIOR del sobre, debía incluir:
de emergencia sanitaria y, como responsable de brindar un servicio 99El dinero en efectivo (el límite es de $ 10.000, con una dife-
esencial para la vida como lo es la electricidad, tuvo que adaptarse rencia de hasta $ 100).
para poder garantizar el suministro respetando las normas y pro- 99Un papel con la siguiente información:
tocolos de precaución y prevención, desplegando así una batería • Número de ID (que figura en el extremo superior derecho
de opciones para que los usuarios entrerrianos puedan interactuar de la factura).
con Enersa desde la comodidad de sus hogares. • Número de cuota (si se trata de la primera cuota, de la se-
gunda o de ambas, vencidas o no), o el troquel de la factura
Buzón para pagos en efectivo correspondiente.
En este sentido, una de las primeras medidas que tomó fue cerrar • Número de teléfono (preferentemente un celular).
sus oficinas comerciales de toda la provincia y atender a sus usuarios • Correo electrónico (si lo tuviera).
a través de las vías de comunicación disponibles. Sin embargo, y ante
diversos reclamos de aquellos usuarios no bancarizados que querían Para brindar transparencia, Enersa dispuso cámaras de
abonar su factura, Enersa incorporó un buzón para pagos en efectivo, seguridad que monitorearon todo el proceso, desde que el
mediante el cual la gente pudo concurrir igualmente a la empresa usuario se acercaba con el sobre hasta el momento de contar
y depositar un sobre en una urna con el dinero correspondiente. los billetes. Esto garantizaba que, ante cualquier error, dife-
La modalidad era sencilla y atípica: el usuario debía acercarse rencia o reclamo posterior, se podía contar con la filmación
con el sobre cerrado que traía consigo, lo depositaba en el buzón correspondiente para consulta. Enersa agradeció a la comu-
y se iba. Lo podía hacer él mismo o enviar a alguien en su lugar nidad por la confianza depositada en este sistema, que arrojó
(podía ser una persona de su confianza que deba movilizarse por excelentes resultados.
cuestiones esenciales, o un cadete a través de los servicios de ca-
detería y motomandado). Atención por correo electrónico
En el EXTERIOR del sobre, el titular del suministro debía: Otra de las medidas desarrolladas para comodidad del usuario
99 Aclarar el monto que introduce dentro del sobre. fue la implementación de un correo electrónico para atención in-
99 Firmar el sobre. (Si no es el titular, firma y aclaración). mediata: [email protected], como complemento

24 Mi lugar, la ciudad se cuenta


a la atención a través del SATI (Servicio de Atención Telefónica In- necesarias para brindar un servicio de calidad no fueron afectadas
tegral 0800 777 0080). Ante el consabido incremento de llamadas, y continúan en marcha.
la opción del mail también demostró ser exitosa a la hora de ofrecer “Esta emergencia requiere del compromiso y la comprensión de
un canal adicional para que los usuarios puedan realizar todo tipo TODOS”, afirma la empresa en sus gacetillas de prensa. “Utilice
de trámites y consultas. barbijo o tapabocas, evite la aglomeración de personas, respete la
distancia mínima recomendada de 2 metros y lávese frecuentemen-
Atención por WhatsApp te las manos con agua y jabón y/o utilice alcohol en gel. Cuídese a
Debido al auge de los canales informales de comunicación, es- usted mismo; es una manera de cuidar a sus seres queridos y a la
pecialmente en este difícil escenario, Enersa también habilitó el comunidad entrerriana”.
servicio de mensajería por WhatsApp al 0343–4204434. De esta
manera, los usuarios que querían efectuar reclamos o consultas Canales de contacto
relacionadas con el consumo de energía eléctrica, podían hacerlo Por mail, a [email protected]
con la rapidez y efectividad que este canal permite. Por teléfono, al SATI (Servicio de Atención Telefónica Inte-
gral 0800 777 0080).
Pago con tarjeta de débito Por redes sociales (Facebook o Twitter), EnersaArg.
Uno de los constantes reclamos de los entrerrianos era la posi- Por SMS: Ante falta de servicio eléctrico (si no se trata de un
bilidad de poder abonar la factura con tarjeta de débito. Para ello, problema interno), enviar un mensaje de texto con la palabra LUZ
Enersa también puso a disposición esta facilidad a través de una espacio N° de ID al 70080 (el usuario recibirá una respuesta oficial de
plataforma sencilla en su página web www.enersa.com.ar. Ingresan- que el reclamo ha sido recibido y derivado para su pronta solución).
do a dicha página, los usuarios pueden pagar con tarjeta de débito
hasta 10 días después del segundo vencimiento de la factura. El Para quienes deseen abonar su factura, Enersa recuerda que
pago se refleja en las siguientes 48 h hábiles. existe una batería de posibilidades adicionales: por débito auto-
A pesar de la difícil situación que hoy nos toca vivir, Enersa puede mático, por bocas de cobro externas, por Internet, por teléfono
afirmar que el suministro eléctrico está garantizado y que no y por cajero automático. Para mayor información, ingresar a
se vio resentido en ningún momento, ya que las obras e inversiones www.enersa.com.ar

Mi lugar, la ciudad se cuenta 25


Por Iván Taylor

La palabra duende proviene, le-


Duendes hacen que desaparezca una bombilla
o un encendedor. Vos creías en los
duendes, me decías que eran seres
janamente, del indoeuropeo demd esenciales.
que designa a lo que está relacionado Pienso en los duendes, sostengo en
con la casa o el hogar. De hecho la la mano la foto temblorosa. Al pasar
palabra Don tiene la misma raíz y, por el molinete de acceso al parque,
por supuesto, Doña también. Con el transcurrir de los años la pa- se escucha el chillido del bolillero desengrasado. Paso por el playón
labra se convirtió en una contracción del castellano antiguo “duen central que tiene en el medio un mástil sin bandera. Puedo distin-
de casa”, es decir, el dueño de una casa, particularmente por ser un guir algunos pájaros por su canto, a otros por su plumaje. Dicen
espíritu juguetón, travieso y caprichoso. que los duendes son invisibles.
En eso pienso mientras miro por última vez nuestra última foto. Me acerco hasta el puentecito para ver la laguna pero me detengo
Vamos montadas, hilarantes, en uno de esos batibotes. En los pies en la isla central. Amabas esa isla. Te parecía inaccesible, misteriosa.
tenemos cada una sus pedales, en las espaldas el sol ocupando –No se ve el centro –decías, fascinada, cada vez que pasábamos
su lugar en el ocaso. Nos persigue un ganso –o un pato, yo jamás pedaleando con nuestro séquito emplumado detrás, alineado al
aprendí a diferenciarlos, muy a pesar de tu insistencia– que lleva el andarivel de risas.
pico entreabierto, como si estuviera también sonriendo para la foto. ¿Será que en aquella isla se esconden los duendes de los que habla
Hay duendes en el parque Gazzano, dicen los vecinos. Aquello la gente? ¿Será que en el centro hay un vórtice mágico, invisible,
siempre me había parecido una sonsera para espantar niños. donde están todas las cosas que se pierden?
Duendes de la siesta, que te roban la bolsa con pan para las aves o Si me acerco, remando, y dejo esta foto y esta carta, ¿lo sabré?

Ilustración: Tavo Bolzán

26 Mi lugar, la ciudad se cuenta

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