[Link]
htm
. La prospectiva
En muchas ocasiones quienes piensan en el futuro se sienten comprometidos con su modelación y su construcción diaria.
De alguna manera, gran parte de los investigadores orientados a estudiar los futuros posibles están convencidos de que
su relevamiento supone una herramienta indudable para moldear los caminos y los horizontes del porvenir.
No obstante, los estudios de futuro no son ejercicios de ciencia-ficción o simples planteamientos visionarios de pensadores
futuristas. Tampoco son discursos proféticos o repeticiones de tendencias a partir de presentes supuestamente
inmutables. Los estudios de futuro exigen manejos metodológicos específicos y controles racionales y discursivos aptos
para no "caer" en simplificaciones y futuros deseados que no se puedan realizar. Son ejercicios sistemáticos y
pormenorizados más que hipótesis clarividentes. Son estudios críticos y contrastables más que certezas indudables. Al
igual que en el caso del conocimiento científico. Siempre dejan lugar para otros futuros o escenarios posibles. Sus
resultados y sus procedimientos son compartibles con otros investigadores y no se postulan como el resultado mágico de
un grupo de iluminados que son capaces de mirar el futuro en una bola de cristal.
La diferencia más importante entre el futurismo y los estudios de futuro radica en la contrastación permanente y el
monitoreo que postulan y practican los segundos. Mientras los futuristas edifican un porvenir imaginario a partir de sus
intuiciones, quienes realizan estudios de futuro contrastan sistemáticamente sus previsiones y sus sospechas con otros
actores así como con tendencias, proyecciones y diferentes escenarios posibles. Esto no significa que los estudios
prospectivos puedan realizarse con autonomía de las valoraciones de quienes las desarrollan. Implica que los deseos y las
valoraciones pretenden ser controladas y contrastadas tanto con otros sujetos (que poseen valoraciones diversas) como
con datos de la realidad que puedan refutar a los simples deseos del investigador.
Asimismo, la prospectiva no constituye una mera proyección de los sucesos actuales sino un punto de partida para el
diseño y la elaboración de políticas y estrategias destinadas a alcanzar los objetivos de cualquier institución u organización
en las sociedades contemporáneas. La prospectiva posee una orientación propositiva, es decir, que esta fuertemente
vinculada con la toma de decisiones. Con la previsión de lo que puede suceder y con las acciones que se deben llevar a
cabo para que los sucesos del futuro se transformen en una ayuda y no en un estorbo o en una frustración. A diferencia de
otro tipo de estudios científicos, que en algunos casos pueden tener una búsqueda teórica, la prospectiva es pragmática:
busca conocer para trasformar.
En palabras de Godet:
"El sueño fecunda la realidad; conspirar por un futuro deseado es no sufrir más por el presente. Así, la actitud prospectiva
no consiste en esperar el cambio para reaccionar -la flexibilidad por sí misma no conduce a ninguna parte-, sino que
pretende dominar el cambio en el doble sentido, el de la preactividad (prepararse para un cambio esperado) y el de la
proactividad (provocar un cambio deseado): es el deseo, fuerza productiva del futuro."
Quienes hacen prospectiva están generalmente preocupados por la sustentabilidad y los senderos sobre los que se van
construyendo los futuros. Consideran que las decisiones que se toman hoy generan tendencias hacia determinados
horizontes. Y que las decisiones que no se toman hoy pueden impedir la posibilidad de construir determinados futuros.
Esto significa que cada determinación, o la suma de ellas, van esculpiendo una serie de futuros posibles. Y decimos en
plural "futuros" porque no todo es previsible y no sabemos cómo pueden actuar los individuos, los grupos y las
instituciones.
El futuro es una construcción colectiva que no puede ser delineado indefectiblemente. Sin embargo, sabemos que existen
tendencias. Conocemos, por ejemplo, que en una sociedad que asume el pluralismo, la equidad y la resolución pacífica de
sus conflictos como forma de convivencia diaria es más probable que se alcancen futuros democráticos que en aquellas
sociedades en donde las consignas cotidianas riman más con el autoritarismo, con la violencia, la injusticia y la corrupción.
Este proceso es muy similar al refrán popular de que cada persona cosecha lo que siembra. De alguna manera el presente
es la siembra y en el futuro se recolecta el resultado de lo que se ha hecho. Aunque no haya garantías (porque los
desastres naturales o los imponderables son posibles) es más probable una buena cosecha en el campo de quien sembró
con dedicación e inteligencia, que en otro terreno donde se diseminaron semillas sin responsabilidad ni cuidado.
Los estudios prospectivos suelen estar comprometidos no sólo con la sustentabilidad del desarrollo sino con la superación
de los problemas del presente. Quienes estudian el futuro consideran que no hay determinaciones que impliquen
condenas a repetir el presente. Creen que es posible, con voluntad y reflexión crítica, vencer las fuerzas sociales o
naturales que impiden el mejoramiento de la calidad de vida. Y que algunas tendencias que hoy parecen modelar un futuro
determinado pueden ser vencidas con voluntad, rigurosidad, inteligencia y trabajo. De la misma manera que no hay
presentes únicos (que siempre es posible tomar más de un camino) también es verdad no que no hay futuros únicos. Que
cada uno de los futuros posibles son hijos de las opciones que se deciden en el camino.
Otro de los beneficios que conlleva la prospectiva es que permite generar consensos, articular futuros deseables (dentro
de los posibles) y contribuir desde las políticas y las acciones presentes a delinear proyectos de futuro. De esta manera,
quienes realizan estudios de futuro se encuentran comprometidos con la discusión sobre agendas de políticas y la
jerarquización de acciones dispuestas para encaminar los presentes. Quienes realizan estudios prospectivos comienzan
por entender el pasado e interpretar cómo esos pasados dieron origen a este presente. O para plantearlo de otra forma,
cuáles aspectos de esos pasados fueron verdaderamente responsables de orientar su propio futuro.
Las generaciones futuras dependen no sólo de las decisiones que tomemos en el presente sino de las formas en que
imaginamos el futuro. Las proyecciones que hacemos sobre el mañana suelen influir o por lo menos condicionar ese
porvenir; si, por ejemplo, especulamos con que el futuro nos depara sólo destrucción, aparecerá como impensable el
compromiso con el porvenir. Si, por el contrario, imaginamos que en el futuro nos esperan horizontes más justos, más
bellos, más humanos, el trabajo por prever algunas de sus tendencias (y orígenes en el presente) aparece como un
desafío intelectual y ético indudable y estimulante.
Quienes ensayan estudios de futuro consideran que esas realidades de los tiempos por venir son el resultado de los
comportamientos y las acciones que se realizan hoy. De alguna manera, quienes se orientan al estudio del futuro son
optimistas acerca de la posibilidad del hombre y de las sociedades para construir "mundos" y "futuros".
La complejidad de las sociedades presentes y las consecuencias de todas las acciones que desarrollan los hombres y las
instituciones plantean desafíos acerca de cómo se construye el futuro a través de las acciones presentes. Los estudios
que tienen por objeto develar los futuros posibles no solo están comprometidos con el devenir sino que intentan conocer
los procesos posibles que puedan llevar hacia determinados futuros deseables, no como manera de "imponer" valores o
"gustos" de quienes llevan a cabo los estudios sino como herramientas para detectar cuáles son los caminos críticos y los
elementos decisivos que permiten la apertura de unos u otros futuros. De hecho, uno de los beneficios indudables de
estos ejercicios es la rutina creativa que implican y exigen. Quizás las utilidades de estos estudios (y su impacto social u
organizacional real) puedan vincularse más con la sagacidad y agudeza que desarrollan que con la justeza del futuro
descripto.
La prospectiva no sólo distingue tendencias y hace proyecciones; también puntualiza los acontecimientos y los hechos que
orientan el presente hacia determinados futuros. Esto es lo que hace de los estudios de futuro algo más que una disciplina
descriptiva: además de conocer las fuerzas históricas que pueden orientar las sociedades hacia determinadas realidades,
quienes desarrollan ejercicios prospectivos plantean tanto los futuros posibles y los probables como así también lo
deseables. El reconocimiento de las acciones y los procesos necesarios para orientar los destinos hacia uno u otro futuro
es parte del relevamiento y de las conclusiones que todo estudio prospectivo puede llevar a cabo.
En este marco, las disposiciones necesarias para realizar estudios prospectivos deben poseer ciertos rasgos
imprescindibles:
Una imaginación acotada, sistemática y enmarcada en lógicas fundamentadas. Esto implica diferenciarse de cualquier
razonamiento solo intuitivo, alejado de los datos existentes y las tendencias arraigadas.
Una comprensión de las regularidades, las rupturas y las coevoluciones, es decir, la aceptación de que las fuerzas y las
multicausalidades parten de lo existente y no de del deseo de quien realiza el ejercicio prospectivo. Comprender las
regularidades supone conocer las tradiciones y todo lo que tiende a repetirse, ya sea por costumbre, por causas naturales
o por voluntar de ciertos actores sociales que tienen capacidad para imponer un derrotero determinado en un momento
histórico específico.
Una capacidad de detección de los "acontecimientos", es decir, aquellas situaciones que, por su influencia e importancia
pueden torcer, cambiar, modificar, tergiversar o alterar ciertas regularidades, tradiciones, continuidades o procesos.
Motivación por el cambio y el liderazgo para la construcción de agendas.
Reflexividad disciplinaria (socioanálisis cognitivo) y vigilancia epistemológica.
1.1. Prospectiva, riesgo e incertidumbre
La emergencia de los estudios de futuro se relaciona con la complejidad creciente del mundo. La incertidumbre y el riesgo
aparecen como el marco dominante sobre el que se montan los acontecimientos del porvenir. Si bien la contingencia y la
velocidad aparecen como los rasgos más actuales de nuestra época, también sabemos que cada paso que se asume
implica consecuencias, muchas de ellas no previstas. En este marco, los estudios de futuro exigen una reflexión sobre las
herencias de las decisiones que se toman a diario. El pensamiento prospectivo demanda una responsabilidad sobre el
presente al plantear no sólo el estudio de los futuros posibles sino también la discusión sobre los legados que implican las
acciones actuales.
Todo estudio de futuro supone enfrentar los desafíos de la incertidumbre y prever los impactos que estos futuros
deseables o no deseables deparan a nuestras sociedades. Como toda proyección, los estudios de futuro aparecen como
comprometidos con la previsión y el ejercicio imaginativo de modelar dichas previsiones. Así, los estudios de futuro
permiten postular problemas y soluciones futuras más allá de que esos "futuros" se consoliden realmente.
El hábito que supone buscar soluciones a problemáticas de futuro aparece como una capacidad inmanente a los estudios
de futuro. Permite imaginar situaciones y estar más preparado para las sorpresas del porvenir. Es justamente esta
característica de los estudios de futuro lo que permite acostumbrarse a la incertidumbre como rasgo indudable de la actual
etapa de la modernidad. Y esa capacidad de previsión y de plantar desafíos y alternativas disímiles es lo que hace de la
prospectiva un ejercicio no solo intelectual sino práctico en relación con los desafíos concretos.
Sintetizando, la prospectiva brinda la posibilidad de:
Comprender la contingencia, es decir, la incertidumbre que rodea la idea de futuro, y de la necesidad por estudiar
los comportamientos, las tendencias y las fuerzas que permiten (o direccional hacia) uno u otro futuro.
Prever las posibles rupturas que pueden quebrar, reorientar, cambiar o potenciar ciertas evoluciones.
Acostumbrarse a la complejidad: aceptación de que los futuros son el resultado de una inmensa cantidad de
factores diferentes y no el efecto de causas únicas. Y que incluso el azar y lo imprevisto juega su rol en la
constitución de la historia y del futuro.
Ampliar los horizontes posibles y los presentes realizables: comprender que no hay futuros únicos ni tendencias
unívocas y/o determinantes.
Aceptar que la importancia de la voluntad humana y los consensos alcanzables son factores fundamentales para
modelar futuros
4. Introducción a los procedimientos y las técnicas metodológicas de la prospectiva
La percepción del futuro está construida en torno a tres conceptos cuyo significado resulta necesario definir para
comprender mejor sus alcances. Se trata de los vocablos pronóstico, prospectiva y escenarios.
El pronóstico comprende un conjunto de acciones destinadas a precisar lo que ocurrirá en el futuro, ya sea como
consecuencia de una acción determinada o de la dinámica evolutiva de un proceso de naturaleza esencialmente incierta.
En otras palabras, es la valoración, con un cierto grado de confianza (probabilidad), de una tendencia en un período dado.
Esta valoración está basada en datos del pasado y en un cierto número de supuestos.
La prospectiva, por su parte, consiste en esencia en visualizar el futuro cuando éste no puede ser visto simplemente
como una prolongación del pasado. Esta visualización requiere tener en cuenta un panorama de todos los futuros posibles
(también llamados futuribles) cada uno de los cuales está representado por un escenario determinado. Finalmente, el
escenario es una situación que puede o podría presentarse en el futuro como resultado de una acción humana o de la
evolución de acontecimientos actuales.
Estos tres conceptos aparecen vinculados entre sí con bastante frecuencia. Así, por ejemplo, el concepto de escenario
aparece implícito tanto en el pronóstico como en la prospectiva. Realizar un pronóstico consiste en señalar cuál de un
conjunto de escenarios futuros posibles es el que ocurrirá. Del mismo modo, todo proceso de prospectiva lleva implícito un
pronóstico aunque no todo pronóstico sobre el futuro se asienta en un estudio prospectivo.
Esta aparente contradicción puede explicarse mediante algunos ejemplos. Así como las empresas realizan pronósticos de
sus ventas o acerca de su participación en los mercados para el año siguiente, entre otros aspectos de su negocio, los
gobiernos hacen proyecciones sobre las tendencias sanitarias y educativas de la población o del endeudamiento público o
las tasas de interés bancario por mencionar sólo algunas variables de la vida socioeconómica. Sin embargo, cabe
preguntarse si de la misma forma y con el mismo énfasis las empresas realizan estudios prospectivos sobre las tendencias
futuras de la tecnología que podrían afectar a sus negocios. Y al mismo tiempo si los gobiernos estudian cómo será el
comportamiento de los mercados internacionales o cuáles serán los requerimientos educativos para insertarse mejor en un
mundo cada vez más complejo en un futuro mediato.
La prospectiva, entonces, no constituye una mera proyección de los sucesos actuales sino una punto de partida para el
diseño y la elaboración de políticas y estrategias destinadas a alcanzar los objetivos de cualquier institución u organización
en las sociedades contemporáneas. En síntesis, todo ejercicio de prospectiva emplea los escenarios como medio
descriptivo de sus resultados en tanto que utiliza los pronósticos para visualizar las características del futuro.
Algunas de las características del enfoque moderno de la prospectiva son:
Está dirigido a la acción y a la definición de prioridades, con un enfoque preventivo y de anticipación de los
problemas: no es un estudio académico.
No trata de pronosticar el futuro; parte del supuesto de que no hay uno, sino varios futuros posibles. Conocer
las diversas posibilidades y los caminos hipotéticos permite una gran flexibilidad en la planificación, lejos de la
rígida planificación clásica.
Adopta una visión global y sistémica, dado que entiende los fenómenos sociales en su complejidad e
interdependencia.
Toma en cuenta los factores cualitativos, como el análisis sobre el comportamiento de los actores.
Revisa críticamente las ideas recibidas. Esto se hace sobre la base de la consulta a expertos, método preferido
de la prospectiva. Esto permite recoger las ideas más audaces e imaginativas, y llegar a sectores de expertos
habitualmente menos visitados por las comisiones y grupos de trabajo oficiales de planificación.
Otros conceptos relacionados con la prospectiva son proyección, análisis prospectivo y planeamiento. Proyección es la
extensión al futuro de los desarrollos pasados usando ciertas suposiciones para la extrapolación o variación de
tendencias. Una proyección constituye un pronóstico sólo cuando está basado en probabilidades. Análisis prospectivo,
por su parte, es un panorama de los posibles futuros o escenarios, que no son improbables a la luz de las causalidades
pasadas y de la interacción entre las intenciones de las partes interesadas. Según Ackoff (1973), el planeamiento
consiste en la concepción de un futuro deseado y de los medios prácticos para alcanzarlo. Debe tenerse en claro que el
plan (un instrumento de disciplina y consistencia) es solo una etapa en el proceso de planeamiento (un instrumento de
diálogo).
La prospectiva no tiene por objeto predecir el
futuro. El futuro no está escrito en ninguna
parte.
Trata de ayudar a construirlo
Proceso sistemático, participativo, de
construcción de una visión a largo plazo para
la toma de decisiones en la actualidad y a la
movilización de acciones conjuntas
¿
ENRIC BAS
[Link]
Doctor en Sociología (Premio Extraordinario de Doctorado), con un Tramo (Sexenio) de
Investigación reconocido por la CNAI (Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad
Investigadora) y el Ministerio de Educación. Profesor Titular de Universidad, imparte
Sociología Prospectiva y Estructura y Cambio Social en la Facultad de Económicas de la
Universidad de Alicante (UA) y un módulo sobre Prospectiva y Tendencias de Futuro en el
Programa de Doctorado “Bienestar Social y Desigualdades” de la UA, del que ha sido
Director (2001-2005).
Profesor visitante de las universidades de Granada y Valencia (España), Sheffield-Hallam
University, Leeds Metropolitan University y Manchester University (Reino Unido),
Budapest University of Economics (Hungría), y Tamkang University (Taiwán), Universidad
Nacional Experimental de las Fuerzas Armadas y Universidad Fernandez de MIranda
(Venezuela), UNAM (Mexico), Lueneburg University (Alemania) y la Universidad Federal
de Rio de Janeiro (Brasil), entre otras. Director fundador de REEF, una red internacional de
docentes y estudiantes de prospectiva, de REEFVIEWS, la revista electrónica sobre
comunicación y futuro de la Licenciatura en Publicidad de la UA y de SUCPOP-Semana
Universitaria de Cultura Pop de la UA.
Autor de “Prospectiva; herramientas para la gestión estratégica del cambio” (Ariel,
Barcelona), prologado por Wendell Bell, Catedrático de Sociología de Yale University
(USA). Este libro, que ha fue reim
preso en 2002 bajo el título “Prospectiva: como usar el pensamiento sobre el futuro”
(Ariel) y cuya 2ª edición ha tenido lugar en 2008, es un manual de introducción a la
prospectiva y el pensamiento estratégico ampliamente utilizado en cursos de grado y
posgrado de universidades de habla hispana, que se ha convertido en una obra de
referencia internacional en Prospectiva.
Autor o coautor de más de una docena de libros y mas de veinte artículos en revistas
científicas, ha participado en multitud de congresos y seminarios, tanto nacionales como
internacionales, sobre cambio social, tendencias sociales y prospectiva. Algunas de sus
publicaciones mas relevantes son: “Tendencias de Futuro en la Sociedad Española”
(coautor, Sistema,1997), “The sociology of 21st century; or how to be ready to face the
future (autor, International Review of Sociology,1999), “The Knowledge Base of Futures
Studies, Vol.4” (coautor, QUT,1999), “Megatendencias para el Siglo 21” (autor,
2004,Fondo de Cultura Económica, 2004), “Thinking About the Future; Guidelines for
Strategic Foresight” (2006,editado por Peter Bishop y Andy HInes, Social
Technologies,MA,USA) y el artículo “Inteligencia Prospectiva para la Seguridad Pública;
reflexiones y propuestas” (2006, Inteligencia y Seguridad: Revista de Analisis y
Prospectiva, nº1). Actualmente trabaja, en calidad de Editor, en la publicación de un libro
colectivo, “Prospectiva e Innovación Social”, donde participan como autores cuarenta de
los mas destacados prospectivistas de todo el mundo.
Ha sido miembro del Comité de Expertos de The Millenium Project (American Council –
United Nations University), del Comité de Expertos del Proyecto “FISTERA-Foresight on
Information Society Technologies in the Europen Research Area” (IPTS-Joint Research
Center. European Commission), y lo fue del Comité Ejecutivo de la WFSF-World Futures
Studies Federation (2001-2005). Coordinador desde 2005 para España de la red SELF-
RULE (Strategic European and Latin-american Foresight for Research and University
Learning Exchange), perteneciente al Programa ALFA para la Formación e Intercambio de
Investigadores de la Comisión Europea con America Latina.
Colaborador en calidad de Asesor y/o Profesor en Prospectiva y Análisis Estratégico del
Ministerio de Interior (Programa PROSPINT- Inteligencia, Prospectiva y Estrategia en
Seguridad Pública), Ministerio de Defensa, Ministerio de Educación (Coordino para la
FECYT el Comite Nacional de Expertos en Prospectiva) y Ministerio de Ciencia y
Tecnología, entre otras instituciones públicas españolas. A nivel internacional, ha
colaborado con instituciones como el Consorcio de Prospectiva de Peru, el Capitulo
Mexicano de la WFS-World Future Society, la CAF-Confederación Andina de Fomento y el
Programa Nacional de Prospectiva de Colombia, el Instituto de Investigación PREST (Policy
Research in Engineering, Science and Technology) de la University of Manchester y el
ECOESAD (Consorcio Mexicano de Univesidades para el desarrollo de la Educación a
Distancia).
Director de la Unidad de Investigación ETC-Laboratorio de Prospectiva Aplicada de la UA,
participada por los Departamentos de Sociologia II, Dpto. de Analisis Economico Aplicado,
Dpto. de Politica Economica y Financiera y Dpto. de Comunicación Audiouvisual. Co-
Director del proyecto de creación de DESIGN•FUTURLAB, centro interuniversitario
participado por la empresa privada y las instituciones públicas, de investigación
prospectiva orientada a la promoción del diseño como factor estratégico en Innovación.
Co-Director de la Coleccion “Estudios de Futuro” de la Editorial Plaza y Valdés y del
Consejo Editorial de la Revista “Prospecti..va” (UNAM-Mexico). Miembro del Comite
Ejecutivo de la European Futurists Conference (Lucerne, Swuitzerland), del Comite Asesor
del Instituto Del Bosque (Caracas, Venezuela) y del Comite de Expertos del Think Tank
TECHCAST-Tracking the Informational Revolution, de la George Washington University
(USA).
Puede ser contactado en: (email) bas@[Link], (t) +34965-909362, (f) +34965 903495,
Departamento de Sociología II, Universidad de Alicante, [Link].99, E-03080, Alicante,
España.
Estas ideas nos llevan a conceptos como futuro probable, futuro posible y
futuro deseable. El Diccionario de la Real Academia Española define el
futuro simplemente como lo que está por venir. Así podemos decir que en
el futuro probable, lo que está por venir tiene una probabilidad estadística
de llegar. Respecto al futuro posible, podemos decir que en cierto modo
engloba tanto lo probable como lo improbable, es decir, la posibilidad de
que ocurra está allí y nada más. El futuro deseable, por el contrario, es
aquel que anhelamos, pero que desafortunadamente no siempre es
probable o posible, por ello la prospectiva pretende que el sueño fecunde
a la realidad, y que el deseo y la intencionalidad sean fuente productora
de futuro, Godet (2000).
La siguiente figura muestra algunas perspectivas desde las que puede
mirarse el futuro.
Figura 1. Perspectivas bajo las cuales puede mirarse el futuro
Fuente: La Prospectiva y su aplicación en el proceso de toma de decisiones en el nivel
estratégico, Mayor Sergio Horta Gallardo (s/f) citado por López (2008) en línea
Un ejemplo de que no siempre lo deseable es posible, o lo probable
deseable, se resume en esta cita de Ortega (s/f), aludiendo a la compañía
Royal Shell como la empresa pionera en el uso de la prospectiva:
La compañía petrolera Royal Shell fue la primera empresa multinacional
que empleó la prospectiva en sus procesos de planeamiento en 1968, e
identificó un escenario futuro probable, pero muy poco deseable, que más
tarde efectivamente ocurrió: la crisis del petróleo del año 1973.
Para finalizar estos conceptos sobre prospectiva, indicaremos cual es la
diferencia que existe entre la prospectiva y la prospectiva estratégica,
tomando como referencia a Godet (2000), quien asevera que la
prospectiva por si sola responde a la pregunta ¿Qué puede pasar?,
mientras que la prospectiva estratégica busca también respuesta a una
segunda pregunta como lo es ¿Qué puedo hacer?. Mojica (2006) menciona
lo siguiente, “con sobrada razón se ha dicho que la prospectiva habría
estado condenada a permanecer en el ámbito especulativo si Michel
Godet la hubiera provisto de un modelo y no hubiera consolidado el
modelo con una sólida base matemática”. Por ello el autor se inclina hacia
la prospectiva como la metodología o herramienta de manejo de futuro
mas completa, por sobre otras menos utilizadas en planificación como el
pronóstico, la predicción, previsión y proyección, de las cuales
simplemente nos limitaremos a esbozar algunos conceptos como
complemento a la presente investigación.
El Instituto de Prospectiva Estratégica de España (s/f), indica lo siguiente:
-La predicción es anunciar (por revelación, ciencia o conjetura) algo que
ha de suceder, ya sea porque no se hace nada para evitarlo, ya porque la
ocurrencia está condicionada a hacer algo.
-La proyección es la prolongación en el futuro de una evolución pasada de
acuerdo con algunas hipótesis de extrapolación o de inflexión de
tendencias. Una proyección sólo puede considerarse como una previsión
si está basada en una probabilidad. En la práctica las proyecciones suelen
ser más deseos proyectados u objetivos proyectados que verdaderas
proyecciones.
-Previsión, planificación, pronóstico, predicción, proyección, son conceptos
parecidos que se utilizan profusamente e inducen a la confusión
terminológica.
También el Instituto de Prospectiva Estratégica, hace unas contundentes
reflexiones del porque la prospectiva puede ser la herramienta de manejo
de futuro más completa, estas son:
-La visión ha de ser global y no parcial o reduccionista. Muchas
previsiones adolecen de visión global.
-Las variables a utilizar no pueden limitarse a las cuantitativas conocidas;
además hay que manejar variables cualitativas (cuantificables o no) y
aquellas que pudieran estar ocultas y que hay que descubrir.
-Las relaciones entre variables no son siempre constantes (parámetros)
sino que pueden ser dinámicas porque la realidad evoluciona.
-En entornos de cambios, el pasado - por sí sólo - no explica el futuro. Por
tanto, la extrapolación de los datos históricos para configurar el futuro no
sirve.
-El futuro no es una línea única y cierta (supuesto de los modelos
deterministas) sino múltiples líneas e inciertas.
Finalmente podemos concluir diciendo que la incertidumbre afecta la
toma de decisiones en las organizaciones, por ello se hace necesario el
uso de herramientas que permitan manejarla, desde este punto de vista la
prospectiva se constituye como herramienta fundamental en la
planificación. Sin embargo podemos decir que la prospectiva por si sola no
siempre es la mejor herramienta para el manejo de incertidumbre en la
planificación, porque el futuro deseable no siempre es posible y por
ello también debe considerarse el uso de otras metodologías de manejo
de incertidumbre como lo puede ser la metodología de escenarios.
La metodología de escenarios se constituye como un mecanismo para
evaluar hipótesis y no como un medio para predecir el futuro, sin embargo
es una herramienta poderosa, pues permite evaluar el futuro, desde la
visión de lo posible, lo probable y también lo deseable
GODET
La prospectiva: conceptualización y evolución.
La prospectiva aparece a finales de la década de los cincuenta, bajo la inspiración de Gastón Berger,
fundamentada en el principio de que el futuro depende de las acciones del hombre en el presente. Así mismo,
Mojica (1992) plantea que la prospectiva es la identificación de un futuro probable y de un futuro deseable 1. La
prospectiva no solo implica entender las acciones del hombre como individualidad, sino que a su vez permite
visualizar el futuro deseable en las distintas organizaciones: militares, educativas, sociales, entre otras y a partir
de escenarios probables elaborar los planes estratégicos para lograr los objetivos propuestos y conducir a las
organizaciones hacia el desarrollo.
Desde otro enfoque, Gabiña (1996), afirma que la prospectiva es una herramienta fundamental previa a la toma
de las decisiones estratégicas, es movilizadora y permite a cada actor examinar su posición y darle un mayor
sentido a las acciones, al tiempo que moviliza a los trabajadores de las organizaciones y les prepara para
afrontar, con flexibilidad y anticipación, los retos que les depara el futuro. Para Gorostiaga (2004) la
prospectiva pretende descubrir las tendencias, los hechos, los sujetos y las teorías o formas de pensamiento que
sean portadores de fuerza y actitudes creadoras de futuros. Godet (1999) señala que la construcción de esos
futuros solo puede ser posible con la participación e intervención de los propios actores sociales. En su teoría
del triangulo griego recurre a tres esferas interrelacionadas: la anticipación que corresponde al análisis del
futuro (fase teórica), la acción que corresponde a la práctica y la tercera a la apropiación: intervención de los
actores sociales y constructores de sus propios escenarios de futuro, esto implica una decidida movilización
colectiva.
La prospectiva y los estudios del futuro parecen ser una confluencia de diferentes disciplinas, que tratan de
aportar solución a la(s) pregunta(s) sobre el futuro. Bajo esta última perspectiva, se abre la discusión sobre la
posibilidad de definición de una prospectiva general, respecto a prospectivas disciplinarias, y así surgen análisis
prospectivos de la educación, del medio ambiente, demográficos etc. (Mojica, 1992). En esta investigación, se
estaría hablando de una prospectiva de la Gestión de la Información y del Conocimiento.
La construcción del futuro tal como lo plantean Mojica (1992) y Boudon citado por Gil-Bolívar (2001) no es un
proceso neutro, sino un campo de batalla parecido a un juego de ajedrez donde los sujetos (actores sociales)
luchan por imponer su poder y defender sus intereses particulares. Los actores son grupos humanos que se unen
para defender sus intereses y que actúan utilizando el grado de poder que puedan ejercer. Ellos son los
responsables del mantenimiento o ruptura de las diferentes tendencias sociales. Sin embargo para Bourdieu
(1994) el sistema –medio social- es mucho más fuerte que el actor y es tan determinante que estimula la
formación de hábitos en los individuos y les permite obrar de manera coherente con su entrenamiento social.
Mojica (1992) y Crozier (1977) cuestionan esta teoría ya que limita la percepción de las oposiciones y
conflictos sociales desde un punto de vista sincrónico2, sin hacer un estudio diacrónico que posibilite la
apreciación del fenómeno durante su evolución. En consecuencia, la evaluación de la realidad sería estática
porque los actores tienen poca libertad de actuar, ya que serían victimas del sistema social.
El enfoque propuesto por Touraine (1984) es más dinámico y diacrónico ya que si bien las leyes pueden
condicionar la acción humana, se puede constatar en el escenario social la presencia de conflictos planteados
por diferentes grupos cuestionadores del statu quo. Así, los actores sociales son los responsables de generar e
impulsar los cambios en la sociedad.