Fondo Para El desarrollo De Los Pueblos
Indígenas De América Latina Y El Caribe
Comisión De Derechos Humanos
El avance de las Declaraciones sobre derechos de los
Pueblos Indígenas de la ONU y OEA y el estado
actual de ratificación del Convenio 169 de la OIT en
la región
Tercera Edición, mayo de 2006
Informe aprobado por la Comisión de Derechos Humanos del Fondo Indígena, en ocasión
de la reunión realizada el 25 de octubre de 2004, en la ciudad de Quito, Ecuador.
El documento que sirvió de base para la elaboración de este informe, fue preparado por
Nancy Yáñez Fuenzalida, abogada y Magíster en Derecho Internacional con mención en
Pueblos Indígenas; por encargo de la Presidencia del Consejo Directivo y de la Secretaría
Técnica del Fondo Indígena.
"Estado de avance en la aprobación de las Declaraciones sobre Derechos de los Pueblos
Indígenas de Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de Estados Americanos (OEA) y
el estado actual de ratificación del Convenio 169 de la OIT"
Tercera Edición, mayo de 2006. ©Fondo Indígena, 2006
ISBN: 99905-0-819-4
Depósito Legal: 4-1-1172-05
Diseño Gráfico y Diagramación
Gabriel Mariaca
Área de Comunicación
Fondo Indígena
Revisión de textos
Soraya Luján Melazzini
Impresión y encuadernación
Artes Gráficas Sagitario S.R.L.
Calle Almirante Grau 349
La Paz, Bolivia, 2006
MIEMBROS DEL CONSEJO DIRECTIVO DEL FONDO INDÍGENA
2004 - 2006
PRESIDENTE
Jaime Andrade Guenchocoy
Representante Gubernamental de Chile
PRIMER VICEPRESIDENTE SEGUNDO VICEPRESIDENTE
Luis Evelis Andrade Emb. Tomás Lozano Escribano
Representante Indígena de Colombia Representante Gubernamental de España
PRESIDENTA HONORARIA
Elianne Karp de Toledo
Primera Dama del Perú
BELICE MÉXICO
Fernando Tzib Hermenegildo Magaña
Representante Indígena Representante Indígena
BÉLGICA PERÚ
Valdi Fischer Enrique Riveros
Representante Gubernamental Representante Indígena
BRASIL PORTUGAL
Mercio Gomes Pereira Ana Correia
Representante Gubernamental Representante Gubernamental
EL SALVADOR VENEZUELA
Jesús Amadeo Martínez Nicia Maldonado
Representante Indígena Representante Indígena
GUATEMALA
ASESORES PERMANENTES
Leandro José María Yax Zelada
Rodolfo Stavenhagen
Representante Gubernamental
Víctor Hugo Cárdenas
Luis Maldonado
Marcos Matías Alonso
SECRETARIO TÉCNICO
Mateo Martínez Cayetano
MIEMBROS DE LA COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DEL FONDO INDÍGENA
Coordinador: Víctor Capitán, Representante indígena de Argentina
Jaime Andrade, Presidente del Consejo Directivo
Amadeo Martínez, Miembro del Consejo Directivo
Gregoria Flores, Representante indígena de Honduras
Nathan Pravia, Representante indígena alterno de Honduras
Angeles Díaz Ojeda, Representante alterna del Gobierno de España
Arnulfo Embriz, Representante alterno del Gobierno de México
Andrea Soto, Representante alterna del Gobierno de Chile
OBSERVADORES
Hermenegildo Magaña, Observador indígena de México
José Llancapán, Observador indígena de Chile
Zenón Alarcón, Observador indígena de Chile
José Agualsaca, Observador indígena de Ecuador
Diego Iturralde, Observador del Instituto Interamericano de Derechos Humanos
Laura Madalengoitia, Observadora de la Organización Internacional del Trabajo
APOYO TÉCNICO
Nancy Yañez, Consultora independiente
Contenidos
Presentación ........................................................................................7
Análisis crítico y sistematización del proceso de
elaboración y aprobación de la declaración universal de
los derechos de los pueblos indígenas de la ONU
Antecedentes .................................................................................9
Consensos y disensos ....................................................................11
Las tendencias ..............................................................................17
Las objeciones ..............................................................................23
Análisis crítico y sistematización del proceso de
elaboración y aprobación del proyecto de declaración
interamericana de los derechos de los pueblos indígenas
de la OEA
Antecedentes ...............................................................................49
Consensos y disensos ...................................................................49
Balance del proceso de ratificación y avances normativos
del convenio 169 de la OIT
Derechos políticos ........................................................................53
Derechos territoriales. .................................................................55
Derechos sociales y culturales. ....................................................56
Consideraciones finales y recomendaciones. ............................60
Documentos consultados ..................................................................65
ANEXO. Aportes de la Comisión Nacional para el Desarrollo
de los Pueblos Indígenas de México ..............................................68
Notas ..................................................................................................79
PRESENTACIÓN
El presente informe ha sido elaborado por encargo de la Pre-
sidencia y de la Secretaría Técnica del Fondo Indígena, para ser pre-
sentado a la Comisión Permanente de Derechos Humanos del Fondo
Indígena. De esta manera se busca coadyuvar, a dar cumplimiento a
la resolución VI de la Asamblea General del Fondo Indígena, a través
de la cual el Comité Ejecutivo, reunido en la Paz, Bolivia, los días 16
y 17 de agosto del año 2004, encomendó a la Comisión de Derechos
Humanos y Normatividad la elaboración de un documento de trabajo
que presente una sistematización y una valoración crítica del estado de
avance en el proceso de elaboración y aprobación de las Declaraciones
de Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos
(OEA), sobre derechos de los Pueblos Indígenas. Incluyendo un re-
sumen de los avances en el proceso de ratificación del Convenio 169
sobre Pueblos Indígenas y Tribales, en Países Independientes de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Siguiendo el mandato establecido en la resolución, este docu-
mento se avoca a sistematizar y analizar los contenidos de los instru-
mentos internacionales antes referidos en el siguiente orden: i) Análisis
crítico y sistematización del proceso de elaboración y aprobación de la
Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la
ONU; ii) Análisis crítico y sistematización del proceso de elaboración
y aprobación de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indí-
genas de la OEA; y, iii) Balance del proceso de ratificación y avances
normativos del Convenio 169 de la OIT.
En lo referido a las Declaraciones de Derechos de los Pueblos
Indígenas de la ONU y la OEA, el presente documento entrega in-
formación acerca del estado de avance de las discusiones, poniendo de
relieve los consensos y disensos, identifica las cuestiones conceptuales
que están en juego y las diferentes perspectivas y posiciones entre las
que oscila la discusión en la actualidad.
7
8 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
En relación al Convenio 169, el informe incluye un breve balance
acerca del proceso de ratificación de este instrumento por parte de los
Estados, y aporta algunas reflexiones respecto a los avances normati-
vos, que en materia de reconocimiento de los Derechos Indígenas ha
significado la adopción del Convenio 169 de la OIT.
El presente estudio aporta, además, un análisis referencial
acerca de los avances experimentados en el Derecho Internacional
y comparado en lo que se refiere al reconocimiento de los Derechos
Indígenas, particularmente en aquellas materias que han resultado
ser más controversiales, en el marco de discusión generado en torno
a la aprobación de las Declaraciones y, asimismo, en ocasión de la
ratificación del Convenio 169.
El análisis de Derecho Internacional, se basa fundamentalmente,
en el reconocimiento jurisprudencial de las normas de los Derechos
Humanos vigentes, particularmente, de las bases normativas gene-
radas en los fallos emitidos por el Comité de Derechos Humanos,
establecidos en los Pactos Internacionales de Derechos Humanos de
1966, y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, así como, de
la aplicación de la Convención Interamericana de Derechos Humanos
o Pacto de San José de Costa Rica.
El análisis de Derecho Comparado se sustenta en un estudio
de las Constituciones Políticas de todos los países de América Latina
y sus respectivas legislaciones, en el ámbito del reconocimiento de
Derechos Políticos y Territoriales de los Pueblos Indígenas.
Se hace presente que para el análisis de Derecho Comparado se
ha elegido Latinoamérica, por ser la región que concentra uno de los
mayores porcentajes de población indígena en el mundo; y porque este
análisis regional permite dar cuenta de las tendencias globales en un
área que presenta claras similitudes estructurales.
JAIME ANDRADE GUENCHOCOY
Presidente del Consejo Directivo
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 9
ANÁLISIS CRÍTICO Y SISTEMATIZACIÓN
DEL PROCESO DE ELABORACIÓN Y
APROBACIÓN DE LA DECLARACIÓN
UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LOS PUE-
BLOS INDÍGENAS DE LA ONU
ANTECEDENTES
Es a partir de la década de 1970, que se advierte una creciente
preocupación de las Naciones Unidas por abordar la situación particu-
lar de los Pueblos Indígenas y generar un estatuto de derecho sobre los
Derechos Humanos y las libertades fundamentales de los Indígenas.
En efecto, en 1970, la Subcomisión de Prevención de Discri-
minaciones y Protección de las Minorías, del ECOSOC, recomendó el
estudio general y completo del problema de la discriminación contra
las poblaciones indígenas, encomendando esta tarea al Sr. José R.
Martínez Cobo (Ecuador), en 1971.
El relator especial a través de su informe abordó una amplia
gama de cuestiones de Derechos Humanos concernientes a los Pueblos
Indígenas, entre las cuales destacan las siguientes:
ÿ Una definición de Pueblos Indígenas.
ÿ Identificación de los principios básicos que rigen en ma-
teria de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas y la
eliminación de la discriminación.
ÿ Diagnóstico y propuestas en torno a la problemática de
los Pueblos Indígenas y sus miembros en áreas tales como:
salud, vivienda, educación y empleo.
ÿ Reconocimiento de las particularidades indígenas que
demandan un estatuto específico de derechos en lo que
respecta a los idiomas y culturas indígenas, sus institu-
10 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
ciones sociales, culturales y jurídicas, el acceso a la tierra,
los derechos políticos, las prácticas religiosas y el derecho
y acceso en condiciones de igualdad a la administración
de justicia.
Las conclusiones del Relator Martínez Cobo fueron vertidas en
un informe final presentado a la Subcomisión de Prevención de Dis-
criminaciones y Protección de las Minorías en sucesivos informes, de
5 Tomos, entre los años 1981 y 1984.
En estos informes fue recomendada la creación del Grupo de
Trabajo sobre Poblaciones Indígenas, el que fue creado en 1982. El
Grupo de Trabajo fue establecido por la Subcomisión de Derechos
Humanos de las Naciones Unidas, para promover los derechos de las
“poblaciones indígenas”. Está compuesto por cinco expertos indepen-
dientes, que son además miembros de la Subcomisión, y a quienes les
fue encomendada la redacción de un Borrador de Declaración Universal
de los Derechos de los Pueblos Indígenas, actualmente en discusión
para su aprobación por la Asamblea General de Naciones Unidas.
En 1985, el Grupo de Trabajo comenzó a preparar un proyecto
de declaración sobre los derechos de los Pueblos Indígenas. Ocho años
después, en julio de 1993, el Grupo de Trabajo acordó un texto defi-
nitivo del proyecto de declaración y lo presentó a la Subcomisión de
Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías, el cual fue
aprobado en 1994 por la Subcomisión y, posteriormente, presentado a
la Comisión de Derechos Humanos para que ésta lo examinara.
La Comisión de Derechos Humanos, estableció por medio de su
resolución 1995/32 (3 de marzo de 1995), un nuevo Grupo de Trabajo
abierto, que se reuniría entre períodos de sesiones, para examinar el
texto presentado por la Subcomisión y elaborar un proyecto de decla-
ración para que fuera examinado y aprobado por la Asamblea General
en el marco del Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas
del Mundo (1995 - 2004).
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 11
EL PROCESO DE DISCUSIÓN DE LA DECLARACIÓN
DE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS ONU:
CONSENSOS Y DISENSOS
En el proceso de discusión de la Declaración Universal de De-
rechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas es posible
distinguir dos etapas o períodos claramente diferenciados, a partir de
sus procedimientos y resultados.
a) Proceso de adopción del Proyecto de Declaración de Dere-
chos de los Pueblos Indígenas: 1985 - 1994
La adopción del proyecto de Declaración por el Grupo de Tra-
bajo de Naciones Unidas sobre Poblaciones Indígenas fue el resultado
de un debate efectivo, abierto y democrático, caracterizado por una
amplia participación de los Pueblos Indígenas, sus organizaciones y
representantes, a través de sesiones anuales propiciadas por el Grupo
de Trabajo.
Las organizaciones y líderes indígenas valoran esta instancia de
participación, destacando que el amplio mandato y el proceso democrá-
tico impulsado por el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas,
en sus 20 años de vida, ha convertido a este órgano en una entidad con
autoridad para desarrollar un discurso internacional sobre los derechos
de los Pueblos Indígenas. Transfiriendo información y conocimiento a
académicos, activistas de Derechos Humanos, autoridades y miembros
de los Pueblos Indígenas, agentes gubernamentales , etc, quienes han
podido encontrarse en estas sesiones, establecer alianzas y concretar
proyectos conjuntos1(*).
El debate generado en el Grupo de Trabajo Sobre Poblaciones
Indígenas, en torno a la adopción del Proyecto de Declaración de De-
rechos de los Pueblos Indígenas, ha establecido un estándar normativo
sobre cuya base se estructura el estatuto de derecho de los Pueblos In-
dígenas en el Derecho Internacional, y también, en los ordenamientos
(*) Las notas de referencia se encuentran al final de esta publicación.
12 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
jurídicos internos de los países que conforman el Sistema de Naciones
Unidas. Estas bases normativas, han marcado distintos ámbitos de
influencia, que refuerzan su valor legal aún antes de ser aprobada la
Declaración que las contiene.
En efecto, las normas del Proyecto de Declaración han adquirido
valor jurisprudencial siendo citadas regularmente por los Tribunales
de Justicia Internacionales2 y Nacionales3. Asimismo, estos estándares
han influido en las políticas de una serie de organismos internacionales
tales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano del Desarrollo
(BID), la UNESCO, el PNUD, la Organización Mundial de la Salud.
Paralelamente, se advierte la influencia determinante de tales consensos
normativos en otros cuerpos legales, tanto en el ámbito internacional
como interno o de Derecho Comparado, tal es el caso, del Convenio N°
169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes de
la Organización Internacional del Trabajo y del proceso de Reformas
Constitucionales impulsado por casi todos los países de Latino América
en la década de los 90, tras el término de los gobiernos de facto.
Finalmente, cabe resaltar que los mecanismos abiertos por el
Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas, habilitan una instancia
para que los Pueblos Indígenas concurran a la construcción y trans-
formación del pensamiento legal, aportando su propia cosmovisión
acerca de los derechos en sus aspectos sustantivos y de la justicia, como
fin último de la doctrina jurídica, favoreciendo en este contexto los
adecuados consensos al interior de la comunidad internacional.
Como consecuencia de esta política, podemos afirmar que la
discusión en el período de adopción del proyecto de Declaración de
los Derechos de los Pueblos Indígenas –1985 a 1993– corresponde
al período de los consensos.
Los consensos alcanzados están incorporados en el proyecto de
declaración, instrumento que se estructura en base a un preámbulo
de 19 párrafos, donde están establecidos los principios que inspiran
la declaración, y en 45 Artículos cuyos contenidos normativos son
los siguientes:
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 13
ÿ Los derechos y las libertades de los Pueblos Indígenas,
incluidos el mantenimiento y el desarrollo de sus caracte-
rísticas e identidades étnicas y culturales.
ÿ La protección contra el genocidio y el etnocidio.
ÿ Los derechos relativos al ejercicio de sus religiones, la prác-
tica de sus idiomas y la autogestión de sus instituciones
educacionales.
ÿ El derecho de propiedad, posesión y uso de las tierras,
territorios y recursos naturales indígenas.
ÿ La protección de la propiedad cultural e intelectual de los
Pueblos Indígenas.
ÿ El mantenimiento de sus estructuras económicas y modos
de vida tradicionales.
ÿ La protección específica de los territorios indígenas y del
medio ambiente.
ÿ La participación en la vida política, económica y social
de los Estados interesados, especialmente, si se trata de
cuestiones que pudieran afectar a los Pueblos Indígenas.
ÿ La libre determinación, el autogobierno o la autonomía de
los Pueblos Indígenas en cuestiones relacionadas con sus
propios asuntos internos y locales.
ÿ Los contactos y cooperación tradicionales a través de las
fronteras estatales.
ÿ La observación de los tratados y otros acuerdos construc-
tivos concertados con los Pueblos Indígenas.
ÿ El establecimiento de mecanismos de reparación específicos
por los daños y/o privaciones de los que han sido víctimas
y que han afectado su patrimonio material e inmaterial.
El reconocimiento de los Derechos Indígenas en el proyecto de
Declaración, se sustenta en el reconocimiento de los derechos colecti-
vos. Estos derechos colectivos, en palabras de la Presidenta del Grupo
de Trabajo sobre Pueblos Indígenas de Naciones Unidas Sra. Erica
14 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
Irene Daes son considerados como “un elemento esencial e inherente
de los Derechos Indígenas”4.
El borrador de la Declaración Universal de Derechos de los
Pueblos Indígenas reconoce como derechos colectivos los siguientes:
Derecho a la Libre Determinación; derecho a la sobrevivencia física
de los Pueblos; derecho a vivir en libertad, paz y seguridad como pue-
blos distintos; protección frente al etnocidio y el genocidio cultural;
derecho a determinar su ciudadanía indígena; derecho a mantener y
desarrollar sus propias características e identidades; derecho a practi-
car y revitalizar sus tradiciones, historia y costumbres, transmitirlas
a las futuras generaciones y exigir el reconocimiento de las mismas,
con respeto a su dignidad y diversidad y el derecho a determinar las
responsabilidades de los individuos para con sus comunidades.
La relevancia del reconocimiento de la naturaleza colectiva de
estos derechos, es que legitima y afirma el valor de la protección de las
formas de vida y las culturas de los pueblos indígenas en sí mismas.
El énfasis, desde esta perspectiva, ya no está en la asimilación, ni en
la integración, sino en el valor de garantizar la sobrevivencia de los
Pueblos Indígenas como culturas distintas y diversas5.
La declaración reconoce el derecho de los Pueblos Indígenas a
la libre determinación, y precisa los contenidos y alcance de este de-
recho en lo que corresponde al autogobierno y la autogestión de sus
territorios y recursos propios.
Comienza el Borrador de Declaración reconociendo que los
Pueblos Indígenas tienen derecho a participar plenamente, si lo desean
en todos los niveles de adopción de decisiones, en las cuestiones que
afecten a sus derechos, vidas y destinos, por conducto de representantes
elegidos por ellos de conformidad con sus propios procedimientos, así
como, a mantener y desarrollar sus propias instituciones de adopción
de decisiones6.
En este contexto, el Borrador reconoce el derecho de los Pue-
blos Indígenas al desarrollo y, en particular, a determinar y a elaborar
prioridades y estrategias para el ejercicio de este derecho. Se reconoce
específicamente, el derecho de los Pueblos Indígenas a determinar y
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 15
elaborar todos los programas de salud, vivienda y demás programas
económicos y sociales que les afecten y, en lo posible, a administrar
esos programas mediante sus propias instituciones7.
Complementariamente a lo anterior, los Pueblos Indígenas, en
el marco del Borrador de Declaración, tienen derecho a determinar
y a elaborar prioridades y estrategias para el ejercicio no sólo de su
derecho al desarrollo, sino les es reconocido expresamente el derecho
a la utilización de sus tierras, territorios y otros recursos, en particular
el derecho a exigir a los Estados que obtengan su consentimiento, ex-
presado con libertad y pleno conocimiento antes de aprobar cualquier
proyecto que afecte a sus tierras, territorios y otros recursos, particu-
larmente, en relación con el desarrollo, la utilización o explotación de
recursos minerales, hídricos o de otro tipo8.
El Proyecto de declaración, también prevé procedimientos
justos y mutuamente aceptables para resolver las controversias entre
los Pueblos Indígenas y los Estados, y especifica que los derechos que
establece, constituyen las normas mínimas para la supervivencia y el
bienestar de los Pueblos Indígenas del mundo.
La discusión en torno al proyecto concluyó en el Grupo de
Trabajo en julio de 1993. El Grupo de Trabajo presentó el proyecto
de declaración a la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y
Protección a las Minorías, la que lo aprobó en 1994 en su integridad
sin que se le incorporaran cambios.
b) Discusión y aprobación del Proyecto de Declaración de
Derechos de los Pueblos Indígenas: el Decenio Internacional
de las Poblaciones Indígenas del Mundo, 1994 - 2004
A partir del año 1995, la discusión en torno al Proyecto de
Declaración ha tenido lugar en el seno de la Comisión de Derechos
Humanos de la Organización de Naciones Unidas, entidad que en-
comendó a un Grupo de Trabajo de composición abierta –integrado
por gobiernos, organizaciones indígenas y organizaciones no guber-
namentales– revisar el proyecto de declaración y, en caso necesario,
16 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
redactar una nueva propuesta para su aprobación por la Asamblea
General de la ONU.
Esta etapa ha estado marcada por los disensos. La estrategia de
los gobiernos en el proceso de discusión ha sido promover modifica-
ciones sustanciales al Proyecto prácticamente en todo su articulado. La
aspiración de las organizaciones y dirigentes indígenas, en cambio, ha
sido que se adopte el proyecto de la Subcomisión en su forma original y
que, si se introducen enmiendas, sea para avanzar en el reconocimiento
de sus derechos y no para reducir los estándares alcanzados9.
Estas diferencias se han traducido en el hecho de que a la fecha,
sólo han sido aprobados dos Artículos de un total de 45: los derechos
individuales de ciudadanía (Artículo 5º) y de igualdad entre hombres
y mujeres (Artículo 43)10.
En julio de 2004, durante el periodo de sesiones del Grupo de
Trabajo sobre Poblaciones Indígenas, Louise Arbour, Alta Comisio-
nada de la ONU para los Derechos Humanos, expresó el temor de
que fuera prácticamente imposible alcanzar el objetivo de aprobar una
Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas para finales
de 2004, a pesar de la firme decisión expresada por la Asamblea Ge-
neral, referida a la necesidad de proteger y fomentar los derechos de
los Pueblos Indígenas11.
Contrastando con el período referido en el acápite anterior, los
Estados en esta etapa han propiciado debates a puerta cerrada, sin la
participación indígena, los que además han tenido lugar durante el
tiempo autorizado para las sesiones de la Comisión de Derechos Huma-
nos. Esta práctica ha sido cuestionada por los representantes indígenas,
quienes reclaman que al institucionalizarse este modus operandi se
instaura un procedimiento unilateral, que vulnera su legítimo interés
de participación y frustra cualquier posibilidad de acuerdo, reclaman
por tanto, una participación plena y en pie de igualdad12.
Cabe tener presente, que el derecho de participación que re-
claman las organizaciones indígenas fue reconocido por la Asamblea
General en el año 2001, cuando “subrayó la importancia de una parti-
cipación efectiva de los representantes de las poblaciones indígenas en
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 17
el grupo de trabajo de composición abierta entre períodos de sesiones
de la Comisión de Derechos Humanos”13.
A continuación, serán analizados los cambios de tendencias
que se registran en el debate y las objeciones específicas formuladas
por los Estados, cada una en acápite separado para favorecer su mejor
comprensión.
b.1) Las tendencias
• En el proceso de discusión se advierte una tendencia por
parte de algunos Estados de no aprobar ningún Artículo del
proyecto de Declaración de la Naciones Unidas que difiera de
sus regímenes jurídicos y políticas internas14
La mayoría de los Estados que presentan observaciones al
concepto de territorio son precisamente, aquellos que estructuran
el Estado bajo un concepto de territorio unitario, y que no admiten
en sus Constituciones ninguna forma de descentralización o adoptan
regímenes restrictivos de descentralización administrativa. Estos Es-
tados, argumentan que las normas del proyecto de declaración desde
esta perspectiva, vulneran su derecho interno15.
‘Estados Unidos ha formulado observaciones específicas al pá-
rrafo 16 del proyecto de declaración, norma que alienta a los Estados
a que cumplan y apliquen eficazmente todos los instrumentos inter-
nacionales, en particular los Derechos Humanos, en lo que se refiera a
los Pueblos Indígenas. La observación se funda en el hecho de que el
precepto puede ser interpretado en el sentido que impone obligaciones
generadas por instrumentos no ratificados por los Estados y, por tanto,
no incorporados a sus ordenamientos jurídicos internos16.
Asimismo, las observaciones formuladas por Estados Unidos y
Canadá, al Artículo 35 de la declaración, que consagra el derecho de
los Pueblos Indígenas a contactos y cooperación tradicionales a través
de las fronteras estatales, discurren en el mismo sentido, al supeditar el
ejercicio del derecho a leyes internas como son “las normas de control
fronterizo ejercidas sin discriminación”17.
18 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
Estas posturas, que supeditan la evolución de los Derechos Hu-
manos al ordenamiento jurídico de los respectivos países, son retarda-
tarias frente a una política de evolución de los Derechos Humanos y de
mayor protección, tanto a nivel nacional como internacional. Política
de evolución, que ha hecho suya la ONU a lo largo de su historia y
que queda claramente expresada en los s 13º inciso 1 y 73 de la Carta
de las Naciones Unidas, donde se establece que la Asamblea General
impulsa “el desarrollo progresivo del Derecho Internacional” y no una
disminución de estándares, sea a nivel internacional o nacional.
En este mismo orden de ideas, el Consejo Económico y Social
al autorizar a la Subcomisión para establecer anualmente el Grupo de
Trabajo sobre Poblaciones Indígenas conminó a esta instancia para:
“Prestar especial atención a la evolución de las normas
relativas a los derechos de las poblaciones indígenas,
teniendo en cuenta tanto las semejanzas como las dife-
rencias de las situaciones y aspiraciones de las poblaciones
indígenas en todo el mundo”18.
Coincidente con esta tendencia, el Sr. Sergio Vieira de Mello,
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos,
en el informe anual presentado a la Comisión de Derechos Humanos
en el año 2003, expuso.
“El elemento esencial de la futura protección de los De-
rechos Humanos ha de ser, sin duda, la prevención de
violaciones flagrantes en los países mediante el estableci-
miento de sistemas de protección nacional basados en el
imperio de la ley y con la protección del poder judicial y
de las instituciones asociadas. Dentro de un sistema de
protección nacional adecuado, las normas internacionales
de Derechos Humanos se han incorporado en la consti-
tución y en la legislación del país; los tribunales pueden
aplicar la jurisprudencia y la normativa internacional
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 19
de Derechos Humanos; se promueve la educación en
materia de Derechos Humanos en las escuelas; existen
instituciones especializadas como las comisiones de De-
rechos Humanos o defensores del pueblo, y se observa a
los sectores vulnerables de la población a fin de detectar
y prevenir los problemas”19.
Como se ha evidenciado, la tendencia del Derecho Internacio-
nal insta a la evolución y pertinencia cultural de las normas positivas
relativas a los Derechos Humanos en general y, en particular, de los
derechos de los Pueblos Indígenas.
• Los gobiernos han promovido interpretaciones restrictivas
de las normas de Derechos Humanos vigentes y consecuen-
cialmente, de los derechos susceptibles de ser reconocidos a
los Pueblos Indígenas con el objeto de adecuarlos a sus leyes
internas.
La posición de Estados Unidos en torno al alcance del derecho
de libre determinación adopta esta tendencia restrictiva. Sobre el
particular expuso el gobierno de Estados Unidos que:
“No había ningún instrumento o práctica internacional que
concediera a todos los grupos indígenas sin distinción, el derecho de
libre determinación. Según el Derecho Internacional los “pueblos”
que tenían Derecho a la Libre Determinación eran todos los pueblos
de un Estado o los pueblos que podían formar un Estado soberano
independiente, y no determinados grupos dentro de un Estado”20.
Cabe señalar que la tendencia del Derecho Internacional se
orienta en sentido contrario al expresado. Las nuevas tendencias
del Derecho Internacional aspiran a una interpretación evolutiva y
progresiva de los Derechos Humanos, según ha quedado establecido
recientemente por la jurisprudencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, Caso de la Comunidad Mayagna (Suma) Awas
Tingni versus Nicaragua:
20 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
“Los términos de un tratado internacional de Derechos Huma-
nos tienen sentido autónomo, por lo que no pueden ser equiparados
al sentido que se les atribuye en el derecho interno. Además, dichos
tratados de Derechos Humanos son instrumentos vivos cuya interpreta-
ción tiene que adecuarse a la evolución de los tiempos y, en particular,
a las condiciones de vida actuales”21.
“Mediante una interpretación evolutiva de los Derechos Hu-
manos …esta Corte considera que el Artículo 21 de la Convención
protege el derecho a la propiedad en un sentido que comprende, entre
otros, los derechos de los miembros de las comunidades indígenas en
el marco de la propiedad comunal, la cual también está reconocida en
la Constitución Política de Nicaragua”22.
El interés de la sentencia Awas Tingni reside precisamente,
en que adopta una interpretación del derecho a la propiedad privada
garantizado por la Convención Interamericana de Derechos Humanos,
que no es sólo extensiva sino creativa, toda vez que adapta el alcance
del derecho a la evolución de los estándares internacionales en materia
de Derechos Humanos23.
• Algunos Estados sugieren modificar la orientación de la De-
claración en el sentido de convertir algunos derechos estruc-
turantes de la misma, en libertades individuales.
Esta postura ha sido sostenida en repetidas ocasiones por Es-
tados Unidos e Inglaterra. Esta tendencia, al parecer, obedece a una
estrategia destinada a evitar el reconocimiento de derechos colectivos
lo que se expresa, además, en el hecho de que los Artículos aprobados
se refieren específicamente a libertades o garantías individuales como
son el derecho a la ciudadanía y la igualdad de hombres y mujeres.
Según evidencian los debates, Inglaterra y Estados Unidos han ob-
servado el uso de las expresiones “derecho” y “pueblos” en el párrafo
17 y en el Artículo 1º del proyecto de Declaración. Asimismo, han
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 21
presentado expresas observaciones al uso de la denominación “dere-
chos” en el Artículo 2º, sugiriéndose su reemplazo por “necesidades”
o “aspiraciones”24.
La postura del Gobierno de Japón, es coincidente con estos plan-
teamientos. Japón, en una de sus intervenciones, se opuso al reconoci-
miento de derechos colectivos argumentando que ningún instrumento
internacional de Derechos Humanos del sistema de Naciones Unidas
menciona tales derechos, por lo que la legislación de su país no reconoce
esos derechos ni puede garantizarlos en su Constitución25.
La tendencia expresada es opuesta a la orientación adoptada
por la Declaración, cuyo énfasis, según se señaló, está en garantizar
la sobrevivencia de los Pueblos Indígenas como culturas distintas y
diversas y, por tanto, dotadas de derechos colectivos que legitimen la
protección de las formas de vida y las culturas de los Pueblos Indígenas
en sí mismas.
• Algunos Estados aspiran a darle supremacía al Principio de
Integridad Territorial por sobre los Derechos de los Pueblos
Indígenas susceptibles de ser reconocidos en la Declaración.
Algunos Estados han insistido en la intención de agregar un len-
guaje específico al proyecto de Declaración en relación con la integridad
territorial de los Estados. La inclusión de dicho lenguaje se presenta,
en algunos casos, como una pre-condición para lograr el acuerdo por
parte del Estado y reconocer el derecho de libre determinación en los
términos planteados por el Art. 3º del proyecto de Declaración26.
Los Estados nórdicos, a fin de zanjar las diferencias a este respec-
to, presentaron –en septiembre del 2003– una propuesta alternativa,
en la que sugerían enmiendas al párrafo 15 del preámbulo del proyecto
de Declaración de las Naciones Unidas en el siguiente tenor:
Teniendo presente que nada de lo contenido en la pre-
sente Declaración podrá utilizarse para negar a ningún
22 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
pueblo su Derecho a la Libre Determinación, y subra-
yando además que nada de lo contenido en la presente
Declaración se entenderá en el sentido de que autoriza o
fomenta acción alguna encaminada a quebrantar o me-
noscabar, total o parcialmente, la integridad territorial o
la unidad política de Estados soberanos e independientes
que se conduzcan de conformidad con el principio de la
igualdad de derechos y de la libre determinación de los
pueblos y estén, por tanto, dotados de un gobierno que
represente a los pueblos pertenecientes al territorio, sin
distinción alguna ...
Los representantes indígenas se opusieron a la propuesta, y
expresaron:
Respecto de los Pueblos Indígenas, la interrelación entre
el derecho humano a la libre determinación y el principio
de integridad territorial en el marco del Derecho Interna-
cional se vería alterada en forma significativa en nuestro
detrimento. Asimismo, podrían verse menoscabados otros
de nuestros Derechos Humanos, en formas que aún no
han sido determinadas27.
Los Estados sostienen que, al referirse al principio de integridad
territorial, sólo están buscando reflejar la Resolución 2625 (XXV) de
las Naciones Unidas de 1970, y el Derecho Internacional actual28. Sin
embargo, es necesario precisar que en la Resolución 2625 (XXV) de
1970, este principio está vinculado en forma explícita e inseparable al
derecho de todos los pueblos a la libre determinación según el Derecho
Internacional y no supone en caso alguno una supremacía del principio
de integridad territorial por sobre los demás Derechos Humanos.
El Derecho de libre determinación que la Resolución hace suyo,
es el establecido en la Carta de las Naciones Unidas, conforme al cual
todos los pueblos tienen el derecho de determinar libremente, sin
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 23
injerencia externa, su condición política y de procurar su desarrollo
económico, social y cultural, y todo Estado tiene el deber de respetar
este derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta.
El principio de integridad territorial supone que el Estado se
conduzca con plena observancia del Principio de Igualdad y Libre
Determinación, tal y como se expresa en el texto de la declaración.
Ninguna de las disposiciones de los párrafos precedentes
se entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta
acción alguna encaminada a quebrantar o menoscabar,
total o parcialmente, la integridad territorial de Estados
soberanos e independientes que se conduzcan de confor-
midad con el principio de la igualdad de derechos y de
la libre determinación de los pueblos antes descritos y
estén, por tanto, dotados de un gobierno que represente
a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin
distinción por motivos de raza, credo o color29.
En atención a lo expresado, el principio de Integridad Territorial
no supedita el Derecho de Libre Determinación, sino en la medida en
que, este principio es expresión de la soberanía del Estado resulta un
garante del pleno reconocimiento del Derecho de Libre Determinación
y de los principios que sustenta la Democracia. No puede, por lo mis-
mo, ser usado como una herramienta de restricción de derechos.
b.2) Las objeciones
Las posiciones de los gobiernos no son uniformes. Durante las
sesiones plenarias ha quedado demostrado que existen posiciones di-
versas entre los Estados en torno a la Declaración30. Nueva Zelandia,
Suiza y los países Nórdicos han adoptado posturas de mayor consenso
con los planteamientos contenidos en el proyecto. En tanto que Es-
tados Unidos, Inglaterra, Australia, Canadá y Japón han manifestado
24 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
mayores cuestionamientos. Los países Latinoamericanos, por su parte,
han adoptados posiciones intermedias31.
No obstante, han primado las posturas contrarias a la Declara-
ción que objetan en particular los siguientes puntos:
ÿ Reconocimiento de los Derechos Colectivos de los Pueblos
Indígenas.
ÿ Utilización del término “Pueblos” para denominar a los
Pueblos Indígenas.
ÿ Reconocimiento del derecho de los Pueblos Indígenas a la
Libre Determinación.
ÿ Reconocimiento del derecho de los Pueblos Indígenas a la
Tierra, el Territorio y los Recursos;
ÿ Instauración de un sistema de reparación e imposición de
cargas financieras para los Estados como consecuencia del
ejercicio de algunos derechos reconocidos en la declara-
ción.
Estas mismas posiciones insisten en que la Declaración Universal
de los Derechos de los Pueblos Indígenas que en definitiva se apruebe
incluya el principio de integridad territorial del Estado-Nación, en
cuyas fronteras están localizados los Pueblos Indígenas32.
• Reconocimiento de los Derechos Colectivos de los Pueblos
Indígenas
La Unión Europea, a falta de consenso entre sus miembros, se
ha manifestado contraria a que se les reconozca a los Pueblos Indígenas
derechos colectivos, derecho que, por otra parte, son consustanciales
a su naturaleza de “Pueblos”.
“Sobre el uso del término “Pueblos Indígenas” no hay una
postura común de la Unión Europea. Algunos Estados
miembros opinan que no debe considerarse a los Pueblos
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 25
Indígenas titulares del derecho de autodeterminación en
el sentido del Artículo 1º del Pacto Internacional de De-
rechos Económicos, Sociales y Culturales y que el uso de
dicho término no implica que el pueblo o los Pueblos In-
dígenas tengan derecho a ejercer derechos colectivos”33.
Ya se había señalado con anterioridad, la insistencia de Estados
Unidos e Inglaterra por que se reconozcan libertades fundamentales en
lugar de derechos colectivos y se dio cuenta de la posición de Japón a
este mismo respecto34. Asimismo, fue relevado que los gobiernos han
formulado observaciones a los Artículos 1º y 2º, en relación al uso de
la expresión “derechos” y “pueblos”, e incluso han sugerido el reem-
plazo del concepto de derechos por el de necesidades o aspiraciones
en el Artículo 2º.
Los fundamentos de estas objeciones parecen estar en los si-
guientes ámbitos:
ÿ Implicancias del reconocimiento de los Derechos Colecti-
vos en el ámbito de los derechos políticos de los pueblos,
particularmente en relación al Derecho de Libre Determi-
nación.
ÿ La posibilidad eventual de que los Pueblos Indígenas pue-
dan coaccionar a sus miembros y exigirles adscripciones
culturales que vulneren sus derechos individuales.
Sobre las implicancias del reconocimiento de derechos colectivos
en el ámbito del Derecho a la Libre Determinación tratará el acápite
siguiente. Centraremos el debate en la disyuntiva derechos colectivos
versus derechos individuales.
La dicotomía que se plantea y que enfrenta a los Estados en torno
a discernir entre los derechos colectivos y los derechos individuales,
es más aparente que real. Existen ciertas premisas jurídicas y políticas
que zanjan la discusión en favor del reconocimiento de los derechos
colectivos, con pleno reconocimiento de los derechos individuales de
26 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
las personas que integran los Pueblos Indígenas y son precisamente
las establecidas en el Artículo 33 de la Declaración, donde queda
establecido que:
“Los Pueblos Indígenas tienen derecho a promover,
desarrollar y mantener sus estructuras institucionales y
sus costumbres, tradiciones, procedimientos y prácticas
jurídicas características, de conformidad con las normas de
Derechos Humanos internacionalmente reconocidas”.
El Derecho Internacional vigente reconoce la existencia de de-
rechos colectivos. En el orden internacional existen derechos que son
de naturaleza eminentemente colectiva como el Derecho a la Libre
Determinación35 o la Protección Física y Cultural de grupos étnica-
mente diferenciados a través de la prohibición del Genocidio36.
Los Derechos Humanos modernos también reconocen e incor-
poran los denominados derechos colectivos o solidarios37. Se trata de
los Derechos Ambientales o Ecológicos38, el Derecho a la Paz y a la
Seguridad39 y el Derecho al Desarrollo40.
En la Carta Africana sobre Derechos Humanos y de los Pueblos
Indígenas han sido reconocidos una amplia gama de derechos colec-
tivos a la Igualdad, a la Autodeterminación, la Libre Disposición de
los Recursos Naturales, el desarrollo Económico, Social y Cultural, el
derecho a la Paz y Seguridad y a un Entorno Satisfactorio41. Lo propio
ocurre en el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales, donde
también reciben amplio reconocimiento, los derechos colectivos de
los Pueblos Indígenas, en particular aquellos referidos a los derechos
de los Pueblos Indígenas a las Tierras y Territorios, poniendo énfasis
en la importancia integral de la relación de los Pueblos Indígenas con
su patrimonio territorial y en la necesidad de resguardar los aspectos
colectivos de esa relación42.
Además, los Derechos Indígenas han sido reconocidos especí-
ficamente como derechos colectivos por la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, en los términos que se expresan:
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 27
“Entre los indígenas existe una tradición comunitaria
sobre una forma comunal de la propiedad colectiva de la
tierra, en el sentido de que la pertenencia de ésta no se
centra en un individuo sino en el grupo y su comunidad.
Los indígenas por el hecho de su propia existencia tienen
derecho a vivir libremente en sus propios territorios; la
estrecha relación que los indígenas mantienen con la
tierra debe de ser reconocida y comprendida como la
base fundamental de sus culturas, su vida espiritual, su
integridad y su supervivencia económica. Para las comuni-
dades indígenas la relación con la tierra no es meramente
una cuestión de posesión y producción sino un elemento
material y espiritual del que deben gozar plenamente,
inclusive para preservar su legado cultural y transmitirlo
a las generaciones futuras”43.
La misma Corte Interamericana ha reconocido que el ejercicio
pleno de los Derechos Humanos por parte de los Pueblos Indígenas,
debe ser considerado no sólo en su dimensión colectiva sino que en
su propio contexto histórico, cultural, social, económico, espiritual
y político.
Un examen de los tratados pertinentes, de la legislación y
la jurisprudencia relevante, revela la evolución a lo largo
de más de 80 años de normas y principios de Derechos
Humanos particulares aplicables a las circunstancias y al
tratamiento de los Pueblos Indígenas. Elemento central
de estas normas y principios es el reconocimiento que
la garantía del pleno y efectivo goce de los Derechos
Humanos de los Pueblos Indígenas exige considerar su
situación y experiencia históricas, culturales, sociales y
económicas44.
28 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
En síntesis, el reconocimiento de la naturaleza colectiva de
los derechos de los Pueblos Indígenas parece no tener vuelta atrás,
siendo una categoría unánimemente aceptada por el Derecho Positivo
Internacional y la jurisprudencia.
• Utilización del término “Pueblos” para denominar a los
Pueblos Indígenas.
La falta de consenso en torno al término pueblo queda clara-
mente establecida en el informe del Presidente Relator del Grupo de
Trabajo de la Comisión de Derechos Humanos del modo siguiente:
No hay consenso en cuanto al término “Pueblos Indígenas”
en el grupo de trabajo encargado de elaborar el proyecto
de declaración. Algunos Estados aceptan la utilización
del término “Pueblos Indígenas”. Otros Estados piden
la utilización del término “Pueblos Indígenas” en espera
de que se estudie este asunto en el contexto de los debates
sobre el Derecho a la Libre Determinación. Otros Esta-
dos no pueden aceptar que se utilice el término “Pueblos
Indígenas”, en parte a causa de las connotaciones que este
término puede tener en el Derecho Internacional, incluso
en relación con la libre determinación y con los derechos
individuales y colectivos. Algunas delegaciones han su-
gerido que se utilicen otros términos en la declaración,
como “personas indígenas”, “personas pertenecientes a
un grupo indígena”, “poblaciones indígenas”, “personas
en comunidad con otros” o “personas pertenecientes a
Pueblos Indígenas”. Además, los términos utilizados en
los distintos artículos pueden variar según el contexto.
Algunas delegaciones han sugerido que si se utiliza el
término “Pueblos Indígenas”, también debería hacerse re-
ferencia al párrafo 3 del Artículo 1º del Convenio Nº 169
de la OIT. Por lo tanto, el término “Pueblos Indígenas”
se utiliza entre comillas45.
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 29
La problemática es compleja particularmente de cara a la incues-
tionable percepción de los Pueblos Indígenas de percibirse a sí mismos
como Pueblos. Uno de los problemas que los Pueblos Indígenas han
enfrentado en el proceso de obtener reconocimiento a sus derechos,
tiene relación con la definición de quiénes son los titulares de estos
derechos, es decir, quiénes son los Pueblos Indígenas.
Se han utilizado distintos criterios: ascendencia, cultura, lengua-
je, residencia, conciencia de grupo o auto-identificación y, finalmente,
la aceptación por parte de una comunidad indígena.
La definición más comúnmente aceptada es la formulada por el
Relator Especial de Naciones Unidas José Martínez de Cobo, en su
informe final del “Estudio del problema de la discriminación contra las
poblaciones indígenas”, y cuyo concepto se expone a continuación:
“Son comunidades, pueblos y naciones indígenas, las que
teniendo una continuidad histórica con las sociedades
anteriores a la invasión y precoloniales que se desarrollan
en sus territorios, se consideran distintos de otros sectores
de las sociedades que ahora prevalecen en estos territo-
rios o en partes de ellos. Constituyen ahora sectores no
dominantes de la sociedad y tienen la determinación de
preservar, desarrollar, transmitir a sus futuras generaciones
sus territorios ancestrales y su identidad étnica como base
de su existencia continuada como pueblo, de acuerdo con
sus propios patrones culturales, sus instituciones sociales
y sus sistemas legales”.
Cabe resaltar que Martínez de Cobo también reconoce en su in-
forme el derecho de los Pueblos Indígenas a definir qué es ser indígena
y quiénes componen estos pueblos o comunidades de acuerdo a sus
propios criterios y percepciones, derecho que no puede ser interferido
por los Estados a través de medidas legislativas o administrativas.
Los Pueblos Indígenas, a través del Consejo Mundial de Pueblos
Indígenas, han intentado identificar los elementos que deberían ser
30 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
considerados para una definición, resaltando los elementos históricos
y la condición de dominación en que se encuentran los Pueblos Indí-
genas en los Estados en que habitan.
La Organización Internacional del Trabajo intentó entregar una
definición de Pueblos Indígenas en el Artículo 1° del Convenio 169 de
1989, sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes. El
concepto incorpora la categoría de “Pueblos Tribales” lo que extiende
la aplicación del Convenio a todas las regiones del mundo.
El Banco Mundial, por su parte, ha adoptado una definición
de Pueblos Indígenas que permite orientar sus propias políticas. La
definición identifica a los Pueblos Indígenas del siguiente modo:
“Grupos sociales con una identidad social y cultural dis-
tinta a la sociedad dominante que los hace vulnerables
a estar en condiciones de desventaja en el proceso de
desarrollo.”
Lo expresado evidencia que existe algún nivel de consenso a nivel
de la comunidad internacional que los Pueblos Indígenas son Pueblos
y que de esta condición emana su estatuto de derecho.
En el Derecho Comparado la condición de Pueblos Indígenas
ha sido reconocida en una multiplicidad de Constituciones Políticas.
En Argentina, se reconoce la existencia de los indígenas como “Pue-
blos”, en las constituciones de La Pampa, Salta y Chubut. Se admite
su preexistencia étnica y cultural y se promueve su integración y de-
sarrollo conforme a sus valores culturales46. La Constitución Política
de la República de Bolivia declara que la República es multiétnica
y pluricultural y reconoce expresamente la existencia de los Pueblos
Indígenas que habitan el territorio boliviano47. En Ecuador, la Cons-
titución Política reconoce al Estado ecuatoriano como pluricultural
y multiétnico48. Se compromete a fomentar la interculturalidad, así
como, a fortalecer la unidad nacional en la diversidad e igualdad cul-
tural49. La ley Especial de Descentralización del Estado de Ecuador
de 1997 da a los indígenas la categoría de pueblo50. La Constitución
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 31
Política de Nicaragua en su Artículo 5º consagra como principio del
Estado nicaragüense el pluralismo étnico y el respeto a la autode-
terminación de los pueblos. Asimismo, se reconoce la existencia de
los Pueblos Indígenas atribuyéndoles el goce de derechos deberes y
garantías consignados en la Constitución51. La Constitución Política
de Paraguay, reconoce la existencia de los Pueblos Indígenas, y los
define como grupos de cultura anteriores a la formación y a la orga-
nización del Estado Paraguayo52. El Estado de Venezuela, reconoce la
existencia de los pueblos y comunidades indígenas, su organización
social, política y económica, sus culturas, uso y costumbres, idiomas
y religiones53.
Cabe consignar que si bien no todos los países latinoameri-
canos reconocen a los Pueblos Indígenas como Pueblos, la mayoría
si contemplan el reconocimiento constitucional de los mismos. No
contemplan este reconocimiento constitucional Chile y Costa Rica,
no obstante, sí consideran un reconocimiento legislativo. Honduras y
Uruguay carecen de todo tipo de normas a este respecto54.
El reconocimiento de la condición de Pueblos de los Pueblos
Indígenas, al menos en Latinoamérica y en los más recientes instru-
mentos internacionales que reconocen derecho a los Pueblos Indígenas,
denota una tendencia que refuta otras expresiones como poblaciones,
grupos étnicos o individuos indígenas. Desde esta perspectiva, al
menos es clara la naturaleza colectiva del sujeto y sus particularidades
estructurales –políticas, sociales y culturales– que fundan su aspiración
de ser considerados como unidades socio-políticas diferenciadas.
• Reconocimiento del derecho de los Pueblos Indígenas a la
Libre Determinación.
Los preceptos que en la Declaración se refieren de manera más
categórica al Derecho a la Libre Determinación de los Pueblos Indí-
genas son los párrafos 14 y 15 y los Artículos 3º y 31º. También tiene
incidencia en los Artículos 19 y 20 y en todos aquellos referidos a
los derechos al Territorio, la Tierra y los Recursos. La mayoría de los
32 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
Estados han planteado objeciones al pleno reconocimiento del derecho
de los Pueblos Indígenas a la Libre Determinación en los términos que
han sido reconocidos por el Artículo 1º de los Pactos Internacionales de
Derechos Humanos. El principal temor es que dicho reconocimiento
abrigue posturas secesionistas que puedan lesionar el principio de
integridad territorial del Estado.
Existe, no obstante, cierto consenso de que el derecho en cuestión
se manifiesta –en la demanda indígena– vinculado al reconocimiento
de espacios de autonomía local y al control jurisdiccional de los pue-
blos y sus respectivas autoridades sobre sus espacios territoriales y los
recursos que dichos territorios albergan.
Pese a que el planteamiento reiterado de los Pueblos Indígenas,
ha sido que la Libre Determinación no equivale a secesión, indepen-
dencia o desmembración de los Estados, los temores subsisten en
algunos países. El Gobierno de Australia expuso que no “sería ade-
cuado” incluir el término “Libre Determinación” en la Declaración
porque para “muchas personas implicaría establecer naciones y leyes
separadas”55.
Como señalamos en los acápites precedentes, Estados Unidos
se ha mostrado contrario al reconocimiento del derecho en análisis,
argumentando que no hay ningún instrumento o práctica internacional
que conceda a todos los grupos indígenas sin distinción, el derecho
de Libre Determinación. Según el Derecho Internacional, sostuvo el
gobierno de Estados Unidos, los “pueblos” que tienen Derecho a la
Libre Determinación son todos los pueblos de un Estado o los pueblos
que podían formar un Estado soberano independiente, y no determi-
nados grupos dentro de un Estado56.
Otro grupo de países, sin embargo, entre los que se encuen-
tran Dinamarca, Suiza, Noruega, Finlandia, Filipinas, Bangladesh,
Guatemala, Ecuador, Bolivia, México y otros han manifestado mayor
apertura al reconocimiento del Derecho de Libre Determinación de
los Pueblos Indígenas57.
El representante del gobierno de Guatemala, por su parte,
manifestó que no era necesario restringir el significado del derecho
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 33
de Libre Determinación, en tanto que el delegado del gobierno
de México, dijo que su país reconocía el concepto de Pueblos In-
dígenas y que la Libre Determinación debía entenderse como la
autonomía a ejercer algunos derechos en el marco del ordenamiento
jurídico nacional, respetando la integridad territorial. A su turno,
Bangladesh y Bolivia, opinaron que el Derecho a la Libre Determina-
ción era el medio para resolver los conflictos y promover la coexistencia
pacífica de los pueblos58.
El Comité de Derechos Humanos de la Organización de Nacio-
nes Unidas, ha reconocido que el Derecho a la Libre Determinación
de los Pueblos Indígenas se sustenta en el Artículo 1º de los Pactos
Internacionales de Derechos Humanos. Así quedó consignado en un
fallo en virtud del cual, el Comité insta al Gobierno de Noruega a que
informe sobre el derecho del pueblo Sami a la Libre Determinación,
de conformidad con el Artículo 1º del Pacto y, en particular, conforme
al párrafo 2 de dicho precepto59.
En el Derecho Comparado latinoamericano, la Constitución de
Nicaragua reconoce expresamente el derecho de autodeterminación
de los Pueblos Indígenas. En tanto que, el ordenamiento jurídico de
Bolivia, Colombia y Panamá, reconocen estatutos específicos de auto-
nomía para gestionar determinados territorios indígenas.
Sin embargo, en la mayoría de los Estados modernos los prin-
cipales mecanismos utilizados para proteger las diferencias culturales
y darles cabida en el sistema jurídico, han sido los derechos indivi-
duales. Aquellos derechos reconocidos como las libertades o garantías
individuales por todas las constituciones políticas de las democracias
liberales.
Pero estos derechos no bastan, cuando se trata de reconocerle
derechos a los Pueblos Indígenas, entendidos como unidades sociales
y políticas diferenciadas, en cuyo caso se requieren derechos específicos
de naturaleza colectiva. Estos derechos específicos aspiran a redefinir la
institucionalidad estatal vigente, instaurando mecanismos legales que
permitan transferir ciertas competencias desde las instituciones del
Estado a unidades políticas controladas por los Pueblos Indígenas.
34 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
Estos derechos específicos de naturaleza colectiva según la doc-
trina especializada son:
Derechos especiales de representación
Derechos de autogobierno
Derechos pluriétnicos o culturales
Es importante consignar los contenidos conceptuales de estos
derechos para dimensionar su real alcance.
Derechos Especiales de Representación: El modelo político
de los Estados modernos garantiza la adecuada representación de las
mayorías, pero no de las minorías nacionales, como es el caso de los
Pueblos Indígenas. La exigencia de un Derecho Especial de Represen-
tación, garantiza que los intereses de los indígenas estén representados
en las instancias de gobierno donde se adoptan decisiones susceptibles
de afectarlos. Este derecho de representación, corresponde a los Pueblos
Indígenas como expresión de su derecho de autogobierno y, por tanto,
se trata de estar adecuadamente representados en aquellas instancias
de gobierno, que pueden modificar o interpretar sus competencias de
autogobierno, restringiendo la jurisdicción de sus autoridades. Por ello,
el Derecho Especial de Representación reivindica el derecho indígena
a tener representantes en instancias tales como: Poder Legislativo,
Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo.
Derecho a Libre Determinación y el derecho de Autonomía
de los Pueblos Indígenas: Algunos autores expertos han definido
el derecho de Libre Determinación como: “un poder que tienen los
pueblos para gobernarse a sí mismos, para determinar como se gober-
nará a futuro de acuerdo a sus propias tradiciones y a los deseos de su
población sin que para ello sea necesaria sea necesaria la intervención
de otros ajenos al propio pueblo”60.
Como ha quedado expresado en la definición, cuando hablamos
del derecho de Autodeterminación en realidad nos referimos no sólo a
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 35
un derecho, sino a un conjunto de derechos que se pueden ejercitar para
materializar el derecho de Autodeterminación. Estos derechos son:
Derecho a la Autoafirmación o Autocalificación. Este dere-
cho consiste en la capacidad de un pueblo para declarar su existencia
como pueblo ya sea dentro de un Estado como fuera de él, es decir,
en el momento en que un pueblo se reconoce a sí mismo como tal,
nace la obligación del Estado –en el que se encuentra inserto– de
reconocerlo.
Derecho a la Autodefinición: De acuerdo a este derecho es
el propio pueblo quien debe definir quiénes son los individuos que
lo constituyen, que lo conforman, estableciendo los criterios y los
mecanismos para ello.
Derecho de Autodelimitación. Este derecho implica la fa-
cultad que tiene el pueblo para definir y delimitar el Territorio en
que se asienta, en que vive y que constituye la base material de su
existencia.
Derecho de Autodisposición o autogobierno. Todo pueblo
tiene necesariamente que tener, la capacidad de dirigirse a sí mismo
y de tomar decisiones sobre sí mismo encaminadas en la búsqueda de
su propio bien, esta capacidad es lo que se llama Autodisposición.
La capacidad de autodisposición tiene dos caras: una de ellas es
la organización al interior del pueblo y la segunda se refiere a sus
relaciones con el mundo exterior. En el primer caso hablamos de Au-
todisposición interna y en el segundo de Autodisposición externa.
Autodisposición interna: Es la facultad que tiene la colecti-
vidad - pueblo de darse el régimen de gobierno que quiera. Esto es,
el derecho de determinar su propio régimen político, incluyendo la
definición del sistema económico y social que convenga a sus intereses
colectivos.
36 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
Autodisposicion externa: La Autodisposición externa consis-
te en la facultad que tiene el pueblo de determinar por sí mismo,
su estatus político y su futuro colectivo con relación a otros grupos
políticos.
El derecho de autonomía de los Pueblos Indígenas: La
aspiración de los Pueblos Indígenas expresada en sus manifiestos y en
los foros internacionales, es la autonomía interna, lo que significa que
el pueblo tiene la facultad de establecer su propio régimen político
interno y fijar las políticas necesarias para asegurar su existencia y
desarrollo integral.
El reconocimiento de la autonomía, supone un acuerdo insti-
tucional especial entre el Estado y los Pueblos Indígenas a través del
cual, se le reconocen derechos políticos específicos como son: derecho
al autogobierno; derechos específicos de representación y participación;
derechos jurisdiccionales sobre el territorio y control sobre los recursos
naturales; y, derechos culturales.
Los derechos culturales o pluriétnicos.
La particularidad étnico-cultural de los Pueblos Indígenas exige
que el Estado adopte acciones tendientes a expresar esa diversidad que
caracteriza a los Pueblos Indígenas, y que se manifiesta en la existencia
de una religión propia, un idioma y costumbres.
Los derechos que en este contexto deben ser consagrados aspiran
a que se elimine la discriminación y el prejuicio y, como resultado de
ello, que los Pueblos Indígenas, sus comunidades y miembros pue-
dan practicar sus religiones, lenguas y costumbres en condiciones de
igualdad y no discriminación con otros sectores de la sociedad.
Como se observa, la tendencia que se impone en torno al concep-
to de Libre Determinación es precisamente la que adopta el Proyecto
de Declaración, particularmente en sus Artículos 3º, 4º y 31.
Los términos en virtud del cual se da el reconocimiento están
establecidos en el Artículo 3º, que dispone:
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 37
“Los Pueblos Indígenas tienen Derecho a la Libre Deter-
minación. En virtud de ese derecho determinan libre-
mente su condición política y persiguen libremente su
desarrollo económico, social y cultural.”
El Artículo 4º, reconoce el derecho de los Pueblos Indígenas
a mantener sus propias estructuras políticas, jurídicas, económicas,
sociales y culturales y, al mismo tiempo, a participar en la vida, polí-
tica, económica, social y cultural del Estado para lo cual se requieren
mecanismos especiales de representación y participación que recons-
tituyan la democracia sobre la base del principio de igualdad en la
diversidad.
Se establecen, además, los mecanismos concretos de ejercer el
Derecho de Libre Determinación, así el Artículo 31 señala:
“Los Pueblos Indígenas, como forma concreta de ejercer
su Derecho a la Libre Determinación, tienen derecho a
la autonomía y al autogobierno en cuestiones relacionadas
con sus asuntos internos y locales, en particular la cultural,
la religión, la educación, la información, los medios de
comunicación, la salud, la vivienda, el empleo, el bienestar
social, las actividades económicas, la gestión de tierras y
recursos, el medio ambiente y el acceso de personas que
no son miembros de su territorio, así como, los medios
de financiar estas funciones autónomas.”
• Reconocimiento del derecho de los Pueblos Indígenas a la
tierra, el territorio y los recursos.
Algunos Estados manifiestan observaciones al concepto de
territorio y esperan definir el contenido del Derecho a la Libre Deter-
minación para condicionarlo a este concepto. La cuestión se debate en
torno a las facultades jurisdiccionales de los Pueblos Indígenas sobre
el territorio, y a los derechos respecto de los recursos naturales, en
38 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
particular, los recursos del subsuelo. Los cuestionamientos se basan
en el régimen de propiedad y tenencia de las tierras, los territorios y
recursos naturales y se argumenta en torno a los derechos de terceros
constituidos en las tierras y territorios indígenas, y el derecho eminente
del Estado sobre los recursos naturales, particularmente, los recursos
del subsuelo.
Por su parte, los representantes indígenas han subrayado la im-
portancia fundamental de su relación con las tierras, los territorios y
los recursos para su supervivencia, su bienestar espiritual, económico,
social y cultural y el ejercicio efectivo de la Libre Determinación de
los Pueblos Indígenas61.
La relación entre el Derecho a la Libre Determinación y los de-
rechos territoriales, particularmente aquellos vinculados a los recursos
naturales está establecido en el párrafo 2, del Artículo 1º, de los Pactos
Internacionales de Derechos Humanos, que dispone:
“Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden
disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales,
sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la coope-
ración económica internacional basada en el principio de
beneficio recíproco, así como del Derecho Internacional.
En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios
medios de subsistencia”62.
En este marco normativo, la Asamblea General de las Naciones
Unidas, ha reconocido que el derecho humano al desarrollo implica
también la plena realización del derecho de los pueblos a la Libre De-
terminación, que incluye, con sujeción a las disposiciones pertinentes
de ambos Pactos Internacionales de Derechos Humanos, el ejercicio
de su derecho inalienable a la plena soberanía sobre todas sus riquezas
y recursos naturales63.
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 39
Por su parte, el Comité de Derechos Humanos de la ONU ha
aplicado la cláusula de recursos naturales del Artículo 1º, párrafo 2
del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos a los Pueblos
Indígenas y lo propio ha hecho el Comité para la Eliminación de la
Discriminación Racial de la ONU, entidad que ha destacado que los
Pueblos Indígenas tienen el derecho “a poseer, explotar, controlar y
utilizar sus tierras, territorios y recursos comunales”64.
... el Comité (de Derechos Humanos) hace hincapié en
que el derecho a la autodeterminación requiere, entre
otras cosas, que todas las poblaciones puedan disponer
libremente de sus riquezas y recursos naturales, y que
no se les prive de sus medios de subsistencia (Art. 1º
párrafo 2)…El Comité recomienda... que se abandone la
práctica de abrogar los derechos inherentes a las pobla-
ciones autóctonas por ser incompatible con el Artículo
1º del Pacto65 .
El Comité para la Eliminación de la Discriminación
Racial exhorta especialmente a los Estados Partes a que
reconozcan y protejan los derechos de las poblaciones
indígenas a poseer, explotar, controlar y utilizar sus tie-
rras, territorios y recursos comunales, y en los casos en
que se les ha privado de sus tierras y territorios, de los
que tradicionalmente eran dueños, o se han ocupado o
utilizado esas tierras y territorios sin el consentimiento
libre e informado de aquellas poblaciones, que adopten
medidas para que les sean devueltos66.
El Comité también está preocupado por las afirmaciones
acerca de nuevas ubicaciones forzadas y violaciones del
derecho a la propiedad, desarrollo, control y uso de sus
patrias tradicionales y recursos, de los Pueblos Indígenas,
en nombre de la preservación de la vida silvestre67.
40 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
El Comité recomienda que la parte estatal tome medidas
más estrictas para combatir la discriminación respecto
de los Pueblos Indígenas, según los lineamientos de su
Recomendación General XXIII sobre los Pueblos Indíge-
nas. Solicita a la parte estatal que incluya en el próximo
informe, información acerca de las acciones tomadas, en
especial sobre sus esfuerzos por conciliar los derechos a
la tierra de los Pueblos Indígenas con la preservación de
la vida silvestre68.
Por su parte, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU,
coincidiendo con el planteamiento de la Asamblea General, antes
expuesto, ha señalado que el no lograr respetar el derecho de los pue-
blos a la Libre Determinación, y su derecho a la soberanía permanente
sobre sus recursos naturales, es un obstáculo grave a la realización del
derecho al desarrollo como derecho humano69.
Las tierras, territorios y recursos naturales de los Pueblos Indí-
genas son elementos esenciales del Derecho a la Libre Determinación,
incluyendo el autogobierno.
“El territorio indígena y los recursos del mismo son
esenciales para la existencia física, cultural y espiritual
de los Pueblos Indígenas y para la construcción y el
ejercicio eficaz de la autonomía y el auto-gobierno de los
Pueblos Indígenas. Esta base territorial y de recursos debe
asegurarse a favor de estos pueblos para su subsistencia
y el desarrollo constante de las sociedades y culturas
indígenas...”70.
El Derecho positivo internacional también ha avanzado en el
reconocimiento de estos derechos territoriales, a través de la adopción
del Convenio 169 de la OIT, que será analizado en acápite separado, y
mediante la adopción de la denominada Agenda 21 y de la Convención
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 41
de Biodiversidad de 1992, ambos documentos adoptados en el contexto
de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medioambiente y De-
sarrollo, que tuvo lugar en Río de Janeiro en 1992.
La Agenda 21, aunque no se refiere específicamente a los Pueblos
Indígenas, hace un llamando a los Estados signatarios a reconocer y
fortificar el rol de estas “poblaciones” y sus comunidades (Capítulo
26).
Reconoce la relación que históricamente ha existido entre es-
tas poblaciones y sus tierras, incluyendo en este concepto el medio
ambiente de las zonas que esas poblaciones ocupan tradicionalmente,
así como, el conocimiento científico tradicional que tienen sobre sus
tierras, recursos naturales y medioambiente (Capítulo 26.1).
También llama a los gobiernos, en asociación con las poblaciones
indígenas, a establecer un proceso que posibilite su fortalecimiento
a través de los distintos mecanismos que propone para estos fines
(Capítulo 26.3.a).
Además, pide a los gobiernos establecer mecanismos para in-
tensificar su participación activa en la formulación de políticas, leyes
y programas relacionados con la ordenación de los recursos y otros
procesos que puedan afectarles (Capítulo 26.3b), y a posibilitar su
involucramiento a nivel nacional y local en el manejo de recursos y
estrategias de conservación (Capítulo 26.3c).
Finalmente, este acuerdo considera la adopción por parte de
los gobiernos de medidas específicas –incluyendo la ratificación de
convenciones internacionales, la adopción de políticas y leyes que
“protejan la propiedad intelectual y cultural indígena, y el derecho
de las poblaciones indígenas de preservar sistemas y prácticas consue-
tudinario administrativas”– con el fin de permitir un mayor control
sobre sus tierras, un manejo de sus propios recursos, y la participación
en decisiones que les afecten, incluida la participación en el estableci-
miento o la ordenación de áreas protegidas. (Capítulo 26.4).
Por su parte, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, firmado
por 157 países, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio
Ambiente y Desarrollo (CNUMAD), en Río de Janeiro en 1992 adopta
42 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
una norma que ha sido de trascendental importancia para proteger los
derechos territoriales indígenas. Se trata, fundamentalmente, de los
derechos estatuidos por el Artículo 8º, inciso j.
El Artículo 8º, inciso j impone a los Estados una obligación
específica de respetar, preservar y mantener los conocimientos, las
innovaciones y las prácticas de las comunidades indígenas y locales
que entrañen estilos tradicionales de vida pertinentes para la conser-
vación y la utilización sostenible de la diversidad biológica. Deberán,
además, promover la aplicación más amplia de estos conocimientos y
prácticas, con la aprobación y la participación de quienes posean esos
conocimientos, innovaciones y prácticas, es decir, las comunidades
indígenas y sus miembros. Asimismo, los Estados deberán fomentar
los beneficios derivados de la utilización de esos conocimientos, innova-
ciones y prácticas garantizando que se compartan equitativamente.
En el ámbito interno, las implicancias del reconocimiento de
los derechos indígenas al Territorio, las Tierras y los Recursos Na-
turales, ha sido reconocido por la Comisión Real Sobre los Pueblos
Aborígenes de Canadá:
“Las naciones aborígenes necesitan mucho más territorio
para llegar a ser auto-suficientes a nivel económico, cultu-
ral y político. Si no obtienen una mayor participación de
las tierras y recursos de este país, sus instituciones de libre
gobierno fracasarán. Sin tierras y recursos adecuados, las
naciones aborígenes no pueden construir sus comunida-
des y estructurar las oportunidades de empleo necesarias
a fin de alcanzar la auto-suficiencia. Actualmente, en los
márgenes de la sociedad canadiense, serían empujados al
borde de la extinción económica, cultural y política”71.
En el Derecho Comparado latinoamericano, las legislaciones
que asignan el carácter de “Pueblos” a los Pueblos Indígenas coin-
ciden con una normativa más avanzada en el reconocimiento de los
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 43
derechos indígenas sobre sus territorios, tierras y recursos naturales,
reconociendo expresamente derechos de gestión y preferencia para
la exploración y explotación de recursos naturales localizados en los
territorios reconocidos y delimitados como indígenas.
En este orden de ideas, amerita particular mención la legis-
lación de Bolivia que reconoce a los Pueblos Indígenas las llamadas
Tierras Comunitarias de Origen y las dota de un régimen especial de
protección; la legislación de Colombia que reconoce los Territorios
Indígenas y derechos preferentes sobre los mismos a las entidades
territoriales indígenas; la legislación de Nicaragua que reconoce las
tierras comunales de las comunidades indígenas y otorga derechos de
autodeterminación a las comunidades indígenas de la Costa Atlántica;
la legislación de México que reconoce las tierras comunales indígenas
bajo la forma del “ejido” y las dota de un régimen especial de pro-
tección; la legislación de Panamá que reconoce comarcas autónomas
como por ejemplo la comarca Emberá Wounaan de Darién o comarca
Kuna de Madungandi; la legislación de Venezuela que reconoce los
derechos originarios indígenas sobre sus territorios ancestrales, obliga
a su demarcación y titulación en comunidad.
La mayoría de las legislaciones analizadas reconocen derechos
específicos de los Pueblos Indígenas sobre sus recursos naturales. La
excepción la constituyen Chile y Uruguay.
Cabe resaltar el régimen de protección de recursos naturales
indígenas establecido en Argentina donde se ha otorgado amparo
constitucional a estos recursos reconociéndose expresamente en la
Constitución de la Nación Argentina la participación indígena en la
gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que
los afecten. Lo propio ocurre en Bolivia, donde también se ha reco-
nocido constitucionalmente el derecho de los Pueblos Indígenas para
hacer uso y aprovechamiento sostenible de sus recursos naturales. Lo
más relevante de la legislación Boliviana es que en caso de conflicto,
sobre el uso y manejo de los recursos naturales existentes en territorio
indígena, el legislador otorga un derecho preferente en favor de los
Pueblos Indígenas. Además, la Ley Forestal Boliviana garantiza a los
44 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
Pueblos Indígenas la exclusividad en el aprovechamiento forestal en
tierras comunitarias de origen.
La Constitución de Brasil, reconoce el derecho de los Pueblos
Indígenas al aprovechamiento de los recursos hídricos, incluidos los
potenciales energéticos. Respecto de los recursos minerales se asegura
la participación indígena en los productos de las actividades extrac-
tivas.
En Colombia, se reconoce como entidades territoriales a los
territorios indígenas, que gozan de autonomía para la gestión de sus
intereses, el autogobierno, administrar los recursos y establecer los
tributos necesarios para el cumplimiento de sus funciones. En la legis-
lación costarricense se establece el derecho excluyente de los indígenas
a construir, talar árboles y plantar cultivos dentro de los límites de las
reservas indígenas; y en la Ley de Biodiversidad de este país, se adhiere
al principio distributivo en materia de acceso a los recursos naturales
y a los beneficios que provengan de su explotación.
En Honduras, las comunidades indígenas propietarias de áreas
forestales privadas tendrán derecho, en caso de concesionarse a ter-
ceros el aprovechamiento de los bosques, al pago de un precio cuyo
monto y condiciones serán fijados por la Corporación Hondureña de
Desarrollo Forestal.
La legislación de Nicaragua reconoce a los Pueblos Indígenas el
derecho a la explotación racional de los recursos mineros, forestales,
pesqueros, y otros recursos naturales de las Regiones Autónomas.
La Ley General del Ambiente de la República de Panamá
prescribe que para otorgar cualquier tipo de autorización relacionada
con el aprovechamiento de los recursos naturales, en las comarcas
o en tierras de comunidades indígenas, se preferirán los proyectos
presentados por sus miembros, siempre que cumplan los requisitos y
procedimientos exigidos por las autoridades competentes. A su tur-
no, la Carta Orgánica Administrativa de la comarca indígena Kuna
de Madungandi, señala que la comarca tiene derecho exclusivo al
uso, manejo y aprovechamiento tradicional de los recursos naturales
renovables y el ambiente ubicados dentro de sus linderos creados por
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 45
la Ley. En tanto que, la Carta Orgánica Administrativa de la comarca
Emberá Wounaan de Darién, señala que los recursos naturales en la
comarca son patrimonio colectivo del pueblo Emberá-Wounaan y,
por tanto, estipula que las utilidades que perciba el gobierno como
producto de contratos suscritos con terceros para la explotación de
los recursos minerales de la comarca, serán ingresadas en su totalidad
para uso y beneficio de la comarca.
La mayoría de la legislación comparada adhiere el principio
establecido en el Convenio 169 de la OIT y recogido también por
el Proyecto de Declaración en análisis, respecto a la transferencia de
población. La regla general, es que se prohíbe el traslado de población
de los territorios indígenas como producto de la ejecución de un de-
terminado proyecto de inversión. En situación extrema y excepcional
se autoriza la relocalización de las comunidades indígenas, debiendo
ser necesario garantizar su libre consentimiento, reparar los daños con
una indemnización al menos equitativa, y restituir a la comunidad
afectada a sus territorios de origen, tan pronto cesen las circunstancias
que motivaron el traslado.
El Sistema Interamericano de Derechos Humanos ha recibido
un número creciente de casos relativos a la protección de los derechos
indígenas sobre sus tierras y sus recursos naturales fundados en los
instrumentos antes analizados. En 1970, la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos conoció del caso de los Guahibos en Colombia
y, argumentando en base al derecho de propiedad reconocido en la
Convención Americana de Derechos Humanos, se refirió a la obligación
de proteger las tierras indígenas.
En 1985, la misma Comisión emitió una resolución que favore-
ció la demanda de los Yanomami del Noroeste de Brasil y recomendó
al Estado de Brasil que delimite y demarque el Parque Yanomami,
cuya superficie excedía los 9 millones de hectáreas de bosque ama-
zónico. La resolución se fundó en el derecho a la vida, a la libertad,
a la residencia y al tránsito, a la salud y al bienestar reconocido en la
Declaración Americana de Derechos Humanos. Toda vez que Brasil,
no había ratificado la Convención Americana de Derechos Humanos,
46 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
lo que no hacía posible, fundar la resolución en las normas de dicho
instrumento y, por tanto, en el derecho de propiedad.
Recientemente, la Comisión, acogiendo una reclamación inter-
puesta por la comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni en contra del
Estado de Nicaragua, decidió enviar el caso a la Corte Interamericana
de Derechos Humanos. El caso se originó en una petición hecha a la
Comisión en 1995, donde se alegó que el Estado de Nicaragua no
había adoptado las medidas necesarias, para asegurar el derecho a la
tierra de las comunidades indígenas reclamantes y, por el contrario,
había comprometido este derecho al otorgar una concesión forestal
para explotación de madera en sus territorios ancestrales. La Corte
dictó sentencia en el caso, concluyendo que el Estado de Nicaragua
violó el Artículo 21 de la Convención Americana en perjuicio de los
indígenas, en conexión con los Artículos 1.1 y 2º de la misma Con-
vención, y condenándolo a:
“... delimitar, demarcar y titular el territorio de propiedad
de la Comunidad; y abstenerse de realizar, hasta tanto no
se realice esa delimitación, demarcación y titulación, actos
que puedan llevar a que los agentes del propio Estado, o
terceros que actúen con su aquiescencia o su tolerancia,
afecten la existencia, el valor, el uso o el goce de los bienes
ubicados en la zona geográfica donde habitan y realizan
sus actividades los miembros de la Comunidad”72.
El fallo de la Corte Interamericana, como ya había sido expresado
en acápites anteriores a propósito del análisis de los derechos colec-
tivos, dejó establecido en sus considerandos, el valor de la propiedad
comunal de los Pueblos Indígenas, a la luz del Artículo 21 de la Con-
vención Americana73, la validez de la posesión de la tierra basada en la
costumbre indígena, aún a falta de título, para que se les reconozca la
propiedad sobre ellas74, y la necesidad de que la estrecha relación que
los indígenas tienen con sus tierras sea reconocida y comprendida como
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 47
la base fundamental de sus culturas, su vida espiritual, su integridad
y su supervivencia económica75.
Los avances que el Derecho Internacional y Comparado han
experimentado en lo relativo al reconocimiento del Derecho de los
Pueblos Indígenas sobre sus tierras y territorios, demuestra que es un
hecho fundante, que los Pueblos Indígenas tienen la propiedad ances-
tral sobre estos bienes y que como consecuencia del ejercicio de este
derecho pueden articular y gestionar su propia estrategia de desarrollo,
pueden usar y explotar los recursos existentes en esos espacios y pueden
preservar aquellas áreas dotadas de contenido simbólico. Asimismo,
tienen el derecho al consentimiento libre e informado para autorizar
eventuales intervenciones en sus territorios ancestrales76.
• Instauración de un sistema de reparación e imposición de
cargas financieras para los Estados como consecuencia del
ejercicio de algunos derechos reconocidos en la declaración.
Los gobiernos han formulado adiciones y modificaciones a los
Artículos 12, 14, 15, 16, 17º, 18º, que consagran una amplia gama
de derechos, que podemos denominar genéricamente derechos plu-
riétnicos o pluriculturales. Los fundamentos de estas objeciones están
fundamentalmente, en la instauración de un régimen de reparaciones
y cargas pecuniarias para el Estado como consecuencia del ejercicio de
estos derechos específicos.
El articulado referido plantea problemas, a raíz de la determi-
nación jurídica y conceptual de reparación. Estados Unidos e Ingla-
terra han planteado observaciones con relación a que se impongan
obligaciones financieras a los Estados por la vía de reconocimiento
de derechos77.
El proyecto de declaración contempla el derecho de restitución
de los bienes materiales, inmateriales y simbólicos de los que hayan
sido privados los Pueblos Indígenas, sin su conocimiento o en viola-
ción de sus leyes tradiciones y costumbres (Artículo 12). El derecho
a una indemnización justa y equitativa cuando han sido privados de
sus medios de subsistencia (Artículo 21). El derecho a la restitución
48 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
de sus tierras y territorios, que hayan sido confiscados, utilizados o
dañados sin su consentimiento o, en su defecto, a una indemnización
justa y equitativa (Artículo 26).
Las posturas más consensuales sugieren reemplazar el Derecho
de Restitución y/o de indemnización, antes referido por el compromiso
de los Estados a “...establecer mecanismos eficaces de reparación...”.
La cuestión más controversial se produce al determinar la exigi-
bilidad del Derecho de Restitución respecto de los bienes culturales,
intelectuales, religiosos y espirituales de los Pueblos Indígenas, así
como, de sus derechos territoriales confiscados sin su consentimien-
to. La problemática se produce en torno a situaciones consolidadas,
cuando no es posible satisfacer esta aspiración máxima de restitución,
en ese caso, y sólo en ese, debieran disponerse mecanismos eficaces de
reparación, lo que supone el consentimiento libre e informado de los
Pueblos Indígenas.
Es importante establecer que los mecanismos de reparación,
cualquiera que esos sean, no pueden quedar entregados al arbitro de
una de las partes, en el caso propuesto a la decisión unilateral de los
Estados, porque se trata de un asunto que concierne a dos partes: el
Estado y los Pueblos Indígenas. Hecha esta constatación, la discusión
puede quedar zanjada aplicando el principio contenido en el Artículo
39 de la declaración y que consagra el derecho de los Pueblos Indígenas
a procedimientos equitativos y mutuamente aceptables para el arreglo
de controversias con los Estados.
La situación es distinta a propósito de la posibilidad de eliminar
el derecho a obtener una indemnización justa y equitativa cuando se ha
causado daño en la persona o los bienes, materiales o inmateriales de
los Pueblos Indígenas. El derecho debiera operar conforme a las reglas
generales del derecho, que instauran un principio de responsabilidad
universalmente aceptado, que determina que todo hecho imputable
a malicia o negligencia de una persona –Estado o particulares– debe
ser reparado por ésta.
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 49
ANÁLISIS CRÍTICO Y SISTEMATIZACIÓN
DEL PROCESO DE ELABORACIÓN
Y APROBACIÓN DEL PROYECTO DE
DECLARACIÓN INTERAMERICANA DE LOS
DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE
LA OEA
Antecedentes
En 1989, la Asamblea General de la OEA, emitió una resolución
que ordenó la redacción de un instrumento interamericano sobre los
derechos de los Pueblos Indígenas78.
En 1992, La Comisión Interamericana de Derechos Humanos
envió un cuestionario a los Estados miembros de la OEA, a las orga-
nizaciones indígenas y a los organismos intergubernamentales para
recabar opiniones sobre el contenido del futuro instrumento79. Estas
opiniones quedaron consignadas en el Informe Anual de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos 1992 - 199380.
Sobre la base de esta información se redactó un borrador preli-
minar. En febrero de 1995, la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos revisó el proyecto preliminar redactado por un equipo téc-
nico del organismo. El proyecto Oficial fue aprobado y dado a conocer
en septiembre de 199581. El proyecto fue sometido a un proceso de
consulta entre los Estados, siendo aprobada una versión revisada en
febrero de 199782.
Analisis crítico del proyecto de declaración, los consensos y
disensos
Siguiendo los lineamientos del Proyecto de la ONU, la Orga-
nización de Estados Americanos ha estado elaborando un proyecto de
50 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
Declaración Interamericana sobre los Derechos de los Pueblos Indí-
genas. Este proyecto de Declaración, también reconoce el derecho de
estos pueblos a la autodeterminación. El proyecto dispone que “los
Pueblos Indígenas tienen derecho a determinar libremente su status
político y promover libremente su desarrollo económico, social, espi-
ritual y cultural” (Artículo XV).
Sin embargo, al igual que en el Convenio 169, según veremos,
se restringe el ejercicio de estos derechos al afirmar que “la utiliza-
ción del término “pueblos” en esta Declaración no deberá interpre-
tarse en el sentido que tenga implicación alguna en lo que atañe a
otros derechos que puedan atribuirse a dicho término en el Derecho
Internacional”(Artículo 1.3). Este documento restringe los derechos
de los Pueblos Indígenas al “derecho a la autonomía o autogobierno
en lo relativo al inter alia, cultura, religión, educación, información,
medios de comunicación, salud, habitación, empleo, bienestar social,
actividades económicas, administración de tierras y recursos, medio
ambiente e ingreso de no-miembros” (Artículo XV).
Los derechos políticos indígenas son considerados en las dis-
posiciones referidas a los sistemas legales indígenas (Artículo XVI)
así como a su incorporación a las estructuras organizacionales de los
Estados (Artículo XVII). También de relevancia para el status de los
Pueblos Indígenas es la disposición que reconoce el derecho de estos
pueblos al “reconocimiento, observancia y aplicación de los Tratados,
convenios y otros arreglos que puedan haber concluido con los Es-
tados o sus sucesores... y a que los Estados honren y respeten dichos
Tratados”(Artículo XXII).
Finalmente, en relación a los derechos sobre la tierra y sus
recursos, se reafirman algunos de los principios esbozados en el Pro-
yecto de Declaración de la ONU. De particular interés son aquellas
disposiciones que tienen que ver con el reconocimiento de la pro-
piedad de las tierras y territorios de los Pueblos Indígenas, “derecho
al reconocimiento de su propiedad y de los derechos de dominio
con respecto a sus tierras, territorios y recursos que han ocupado
históricamente”(Artículo XVIII); con la naturaleza de los derechos
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 51
de propiedad que deben de serles reconocidos a estos pueblos por los
Estados cuando estos derechos surgen con anterioridad a la creación
de esos Estados; al reconocerles el “derecho al reconocimiento legal
de las modalidades y formas diversas y particulares de su posesión,
dominio, y disfrute de territorios y propiedad” (Artículo XVIII); y
con los derechos que tienen de los recursos naturales, entre otros,
en la disposición que estipula que “tienen derecho a un marco legal
efectivo de protección de sus derechos sobre recursos naturales en sus
tierras, inclusive sobre la capacidad para usar, administrar, y conservar
dichos recursos, y con respecto a los usos tradicionales de sus tierras”
(Artículo XVIII).
La Declaración ha sido cuestionada por las organizaciones indí-
genas desde el punto de vista del procedimiento y de sus contenidos.
Se ha cuestionado la falta de participación indígena en el proceso de
adopción del proyecto en discusión. Asimismo, han sido refutados los
contenidos del mismo, pues se estima que carecen de la especificidad,
consistencia y amplia cobertura que tiene el Borrador de Declaración
de Naciones Unidas. Posee, se sostiene, una fuerza relativa, lo que lo
ubicaría en una situación intermedia entre el proyecto de Declaración
de la ONU y el Convenio 169 de la OIT83.
Los Estados, por su parte, y los órganos especializados del
Sistema Interamericano, han planteado objeciones a los contenidos
normativos del proyecto de declaración, lo que ha postergado su apro-
bación. Han sido cuestionados, al igual que en el Sistema de Naciones
Unidas, el reconocimiento de Derechos Colectivos; el reconocimiento
de los Pueblos Indígenas como Pueblos; el Derecho a la Libre Deter-
minación y; los Derechos Indígenas al Territorio, las Tierras y los
Recursos Naturales.
Los cuestionamientos, sin embargo, han sido mucho más ra-
dicales que los expresados, a propósito de la discusión del Proyecto
de Declaración Universal de Derechos de los Pueblos Indígenas en
el seno de Naciones Unidas. Han proliferado las posiciones dirigidas
a supeditar el ejercicio de los derechos a la legislación interna de los
respectivos países; interpretaciones restrictivas en torno al alcance de
52 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
los derechos estatuidos en la Declaración; y, finalmente, estrategias
jurídicas para hacer primar el principio de integridad territorial por
sobre los derechos políticos indígenas. Como consecuencia de estas
posturas, se ha gestado un proyecto paralelo, que ha colocado entre
paréntesis el proyecto de Declaración en discusión, habiendo sido
cuestionadas prácticamente todas sus normas84.
En este marco, la Asamblea General de la OEA, por resolución
AG/RES. 2029 de 2004, valoró el esfuerzo por arribar a un proyecto
de Declaración sobre Derechos Humanos en el Sistema Interamericano
y formuló tres orientaciones básicas para proceder con eficacia en esta
materia: a) Instó a los Estados a trabajar sobre la base del documento
elaborado por la Presidencia del Grupo de Trabajo instituido para la
elaboración de un proyecto y que consta en el documento sindicado
con la identificación GT/DADIN7Doc.139.03; b) Procurar que en
la próxima sesión del Grupo de Trabajo, convocada para los días 8 a
12 de Noviembre del 2004, se adopte un procedimiento efectivo y
se fije una fecha para cerrar las deliberaciones; y c)garantizar que en
las deliberaciones se consulte efectivamente a los Pueblos Indígenas
a través de sus organizaciones acreditadas en el sistema.
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 53
BALANCE DEL PROCESO DE RATIFICACIÓN
Y AVANCES NORMATIVOS DEL CONVENIO
169 DE LA OIT
El Convenio 169 de la OIT trata una gran variedad de asuntos,
incluyendo los derechos de participación indígena, derechos a la tierra
y sus recursos, derecho a la educación, salud, contratación, condiciones
laborales y capacitación indígena. A continuación analizaremos los
aspectos del Convenio relacionados a los derechos políticos, los dere-
chos territoriales y los derechos sociales y culturales de los Pueblos
Indígenas.
Derechos políticos
El preámbulo y los primeros Artículos del Convenio explican
los principios fundamentales sobre esta materia.
Orientación Política. El Preámbulo claramente estipula su
intención de “eliminar la orientación hacia la asimilación de las normas
anteriores” y de reconocer “las aspiración de esos pueblos a asumir el
control de sus propias instituciones y formas de vida y de su desarrollo
económico y a mantener y fortalecer sus identidades, lenguas y reli-
giones, dentro del marco de los Estados en que viven”.
Reconocimiento de los Pueblos Indígenas. El Artículo1.1
reconoce a los Pueblos Indígenas como tales y no como poblaciones,
como lo hiciera en el pasado el Convenio N° 107. Sin embargo, el
Artículo 1.3, luego de definir los pueblos a los que deben aplicarse
las normas del Tratado (Pueblos Indígenas y Tribales), afirma que
“la utilización del término “pueblos” en este Convenio no deberá
interpretarse en el sentido de que tenga implicación alguna en lo
que atañe a los derechos que pueda conferirse a dicho término en el
Derecho Internacional”.
54 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
Finalmente, el Artículo 1.2 se refiere a una demanda crucial de
los Pueblos Indígenas. Esto es el reconocimiento de la auto-identifi-
cación como un “criterio fundamental para determinar los grupos a
los que se aplican las disposiciones del presente Convenio”.
Derechos de Participación y Autogestión. El Convenio re-
conoce los derechos de participación de los Pueblos Indígenas a través
de varias disposiciones. Estas disposiciones imponen a los Estados la
obligación de consultar a los Pueblos Indígenas de acuerdo a “proce-
dimientos apropiados”, a través de sus “instituciones representativas”
y de “buena fe” (Artículos 6.1 y 2º).
Con relación al autogobierno, éste no es reconocido explícita-
mente como lo exigían las organizaciones indígenas, sin embargo,
se reconocen algunos derechos que significan avances respecto a los
derechos simplemente participatorios. Se puede argumentar, incluso,
que el convenio reconoce el derecho de los Pueblos Indígenas a la au-
tonomía y, en particular, al autogobierno al reconocerles la posesión
de una estructura administrativa y de un sistema jurídico distinto y
separado, en cuanto se refiere al derecho de los Pueblos Indígenas a
decidir sus propias prioridades en lo que atañe al desarrollo y destino
de las tierras (Art. 7º(1)), el derecho a controlar su propio desarrollo
económico, social y cultural (Art. 7º (1)), el derecho a preservar sus
costumbres, instituciones y el derecho consuetudinario (Art. 9º (1)
(2)). Otras normas de este Convenio, entre ellas los Artículos 22, 23,
25 y 27 estipulan la devolución de la administración y control político
sobre diferentes materias (capacitación vocacional, servicios de salud
y educación), sin desligar al Estado de sus obligaciones financieras
en estas materias. Esto incluye, a petición de los Pueblos Indígenas,
apoyos técnico y financiero adecuados (Artículo 23.2).
Estas disposiciones, particularmente aquellas relacionadas con
el derecho de los Pueblos Indígenas a decidir sus propias prioridades,
a tener sus instituciones propias, a ejercer control sobre su propio
desarrollo, son estipuladas de una manera muy similar a la del Artí-
culo 31 del Proyecto de Declaración de los Derechos de los Pueblos
Indígenas de la ONU, lo que significa un avance legislativo que
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 55
recoge algunos aspectos, aunque débiles, de autogobierno en asuntos
internos y locales.
Derechos territoriales
La segunda parte del Convenio desarrolla ampliamente los
derechos de los Pueblos Indígenas a la tierra y sus recursos naturales.
Reconoce la “importancia especial que para las culturas y valores es-
pirituales de los pueblos interesados reviste su relación con las tierras
o territorios” (Artículo 13.1).
Concepto de Territorio. Define a los territorios indígenas
como aquellos que cubren “la totalidad del hábitat de las regiones
que los pueblos interesados ocupan o utilizan de alguna otra manera”
(Artículo 13.2).
Derechos a la Tierra. También se refiere a la necesidad de
reconocer sus derechos de “propiedad y de posesión” sobre las tierras
que ocupan “tradicionalmente” (Artículo 14.1), a la responsabilidad
de los gobiernos en adoptar las medidas necesarias para “determinar
las tierras que los pueblos interesados ocupan tradicionalmente y ga-
rantizar la protección efectiva de sus derechos de propiedad y posesión”
(Artículo 14.2) y estipula que deberán “instituirse procedimientos
adecuados en el marco del sistema jurídico nacional para decidir las
reivindicaciones de tierras formuladas por los pueblos interesados”
(Artículo 14.3).
Derechos sobre los Recursos Naturales. El Artículo 15 in-
tenta salvaguardar los derechos indígenas sobre los recursos naturales
vinculados a sus tierras. Este derecho, incluye su participación “en la
utilización, administración y conservación de dichos recursos” (Artí-
culo 15.1). En los casos en que los Estados mantengan la propiedad
de recursos minerales o del subsuelo o derechos a otros recursos per-
tenecientes a las tierras, los gobiernos deberán “establecer o mantener
procedimientos con miras a consultar a los pueblos interesados, a fin
de determinar si los intereses de esos pueblos serían perjudicados, y
en qué medida, antes de emprender o autorizar cualquier programa de
56 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
prospección o explotación de los recursos existentes en sus tierras”.
Relocalización de Pueblos Indígenas. El Artículo 16 trata
de la reubicación de los Pueblos Indígenas, fenómeno que constituye
un factor importante de pérdida de sus tierras. Establece una prohi-
bición general al señalar que “los pueblos interesados no deberán ser
trasladados de las tierras que ocupan” (Artículo 16.1). La relocalización
debe llevarse a cabo sólo “excepcionalmente”. Además, para imple-
mentarse, debe requerir de “su consentimiento, dado libremente y con
pleno conocimiento de causa”(Artículo 16.3.4). También se establece
el derecho a retornar a sus tierras tradicionales después de que los mo-
tivos de la relocalización hayan cesado. Cuando se exige compensación
económica, deben cancelarse los montos (Artículo 16.3.4). Finalmente,
el Artículo 17.1 afirma que deberán respetarse “las modalidades de
transmisión de los derechos sobre la tierra entre los miembros de los
pueblos interesados, establecidos por dichos pueblos”.
Contactos y cooperación a través de las fronteras. El Con-
venio se hace cargo de la necesidad de resguardar la integridad terri-
torial de aquellos Pueblos Indígenas cuyos territorios han quedado
fragmentados por las fronteras de los Estados nacionales y facilitar la
comunicación entre sus miembros. Para estos efectos, impone a los
gobiernos la obligación de adoptar medidas apropiadas, incluso por
medio de acuerdos internacionales, para facilitar los contactos y la
cooperación entre Pueblos Indígenas y tribales a través de las fronte-
ras, incluidas las actividades en las esferas económica, social, cultural
y del medio ambiente.
Derechos sociales y culturales
Contratación y condiciones de empleo. El Convenio en el
Artículo 20, impone a los Estados la obligación de adoptar, en el marco
de su legislación nacional y en cooperación con los pueblos interesados,
medidas especiales para garantizar a los trabajadores pertenecientes a
esos pueblos una protección eficaz en materia de contratación y con-
diciones de empleo y evitar la discriminación en materias como:
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 57
• Acceso al empleo incluidos los empleos calificados y las
medidas de promoción y de ascenso.
• Remuneración igual por trabajo de igual valor.
• Asistencia médica y social, seguridad e higiene en el tra-
bajo, todas las prestaciones de seguridad social y demás
prestaciones derivadas del empleo, así como la vivienda.
• Derecho de asociación, derecho a dedicarse libremente a
todas las actividades sindicales para fines lícitos y derechos
a concluir convenios colectivos con empleadores o con
organizaciones de empleadores.
Formación profesional, artesanía e industrias rurales. El
Convenio, en sus Artículos 21 y 22, pretende resguardar la pertinencia
de los programas de formación profesional destinados a los Pueblos
Indígenas, imponiendo a los gobiernos la obligación de adoptar algunas
medidas, tales como:
• Promover la participación voluntaria de miembros de los
Pueblos Indígenas en programas de formación profesional
de aplicación general.
• Asegurar, con la participación de los Pueblos Indígenas,
que se pongan a su disposición programas y medios espe-
ciales de formación, cuando los programas de formación
profesional de aplicación general existentes no respondan
a sus necesidades especiales.
• Garantizar que los programas especiales de formación de
las comunidades indígenas y sus miembros se basen o
consideren el entorno económico, las condiciones sociales
y culturales y las necesidades concretas de los Pueblos
Indígenas.
En este marco, el Convenio establece que todo estudio relativo
a la formación técnica o profesional de los Pueblos Indígenas y sus
58 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
miembros, deberá realizarse en cooperación con los interesados, los
cuales deberán ser consultados sobre la organización y el funciona-
miento de tales programas.
Respecto al desarrollo de las artesanías y las industrias o acti-
vidades tradicionales de los Pueblos Indígenas –caza, pesca y recolec-
ción– el Artículo 23 insta por el reconocimiento de estas actividades
como relevantes para garantizar la subsistencia de los Pueblos Indí-
genas y el mantenimiento de la cultura.
Como consecuencia de este reconocimiento se establece que los
Estados deberán facilitarles a los Pueblos Indígenas, cuando sea posible,
una asistencia técnica y financiera apropiada que tenga en cuenta las
técnicas tradicionales y las características culturales de esos pueblos y
la importancia de un desarrollo sostenido y equitativo.
Seguridad social y salud. Los regímenes de seguridad social,
dispone el Convenio 169, deberán extenderse progresivamente a los Pue-
blos Indígenas y aplicárseles sin discriminación alguna (Artículo 24).
En el ámbito de la salud, los gobiernos deberán velar por que
se pongan a disposición de los Pueblos Indígenas, servicios de salud
adecuados.
Estos servicios deberán planearse y administrarse en coope-
ración con los Pueblos Indígenas y tener en cuenta sus condiciones
económicas, geográficas, sociales y culturales, así como sus métodos
de prevención, prácticas curativas y medicamentos tradicionales (Ar-
tículo 25).
Educación. En materia de educación las normas más relevantes
están establecidas en los Artículos 27 y siguientes. Desde la perspectiva
de los derechos indígenas, los principales derechos reconocidos son los
que se reseñan a continuación.
Los programas y los servicios de educación destinados a los
Pueblos Indígenas deberán desarrollarse y aplicarse en cooperación
con éstos, a fin de responder a sus necesidades particulares, y deberán
abarcar su historia, sus conocimientos y técnicas, sus sistemas de valores
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 59
y todas sus demás aspiraciones sociales, económicas y culturales.
Corresponde a la autoridad competente asegurar la formación
de miembros de los Pueblos Indígenas y su participación en la formu-
lación y ejecución de programas de educación, con miras a transferir
progresivamente a dichos pueblos, la responsabilidad de la realización
de esos programas, cuando haya lugar.
Además, los gobiernos deberán reconocer el derecho de esos
pueblos a crear sus propias instituciones y medios de educación, siem-
pre que tales instituciones satisfagan las normas mínimas establecidas
por la autoridad competente en consulta con esos pueblos, debiendo
facilitárseles recursos apropiados para tal fin.
Siempre que sea viable, señala el Convenio, deberá enseñarse
a los niños de los pueblos interesados a leer y a escribir en su propia
lengua indígena o en la lengua que más comúnmente se hable en el
grupo al que pertenezcan. Cuando ello no sea viable, las autoridades
competentes deberán celebrar consultas con esos pueblos con miras a
la adopción de medidas que permitan alcanzar este objetivo.
Deberán adoptarse disposiciones para preservar las lenguas
indígenas de los pueblos interesados y promover el desarrollo y la
práctica de las mismas.
Los gobiernos deberán adoptar medidas acordes a las tradiciones
y culturas de los pueblos interesados, a fin de darles a conocer sus de-
rechos y obligaciones, especialmente, en lo que atañe el trabajo, a las
posibilidades económicas, a las cuestiones de educación y salud, a los
servicios sociales y a los derechos dimanantes del presente Convenio.
Para la obtención de este fin, deberá recurrirse, si fuere necesario, a
traducciones escritas y a la utilización de los medios de comunicación
de masas en las lenguas de dichos pueblos.
Finalmente, deberán adoptarse medidas de carácter educativo
en todos los sectores de la comunidad nacional, y especialmente, en
los que estén en contacto más directo con los pueblos interesados, con
objeto de eliminar los prejuicios que pudieran tener con respecto a esos
pueblos. A tal fin, concluye el Convenio, deberán hacerse esfuerzos por
asegurar que los libros de historia y demás material didáctico ofrezcan
60 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
una descripción equitativa, exacta e instructiva de las sociedades y
culturas de los pueblos interesados.
El Convenio N° 169 de la OIT supedita el reconocimiento de
muchos de los derechos indígenas a la legislación interna y su aplica-
ción a la viabilidad política de los mismos, en el marco de los planes
y programas adoptados por los gobiernos (Artículo XXXIV). Ello
ha significado que los Pueblos Indígenas y sus miembros critiquen
su contenido y eficacia. Por otra parte, los Estados han sido reacios a
acceder a las peticiones indígenas y objetan que el Convenio no res-
guarda adecuadamente sus intereses. En síntesis, el Convenio parece
no satisfacer las expectativas de ninguna de las partes. Sin embargo,
es incuestionable que este Convenio constituye una base para conti-
nuar desarrollando un marco para los derechos de los Pueblos Indí-
genas dentro de la legislación internacional. Su importancia, radica
en el hecho de que constituye el único cuerpo global de legislación
internacional referido específicamente a los derechos de los Pueblos
Indígenas vigentes.
A la fecha sólo 17 países han ratificado el Convenio 169 de
los cuales 12 forman parte del Fondo Indígena85. A continuación se
incluye el cuadro de ratificaciones:
País Fecha de ratificación
Argentina 03.07.2000
Bolivia 11.12.1991
Brasil 25.07.2002
Colombia 07.08.1991
Costa Rica 02.04.1993
Dinamarca 22.02.1996
Dominica 25.06.2002
Ecuador 15.05.1998
Fiji 03.03.1998
Guatemala 05.06.1996
Honduras 28.03.1995
México 05.09.1990
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 61
Noruega 19.06.1990
Países Bajos 02.02.1998
Paraguay 10.08.1993
Perú 02.02.1994
Venezuela 22.05.2002
Fuente: http://www.ilo.org/ilolex/spanish/convdisp2.htm
Como se observa la mayor cantidad de países que han ratificado
el Convenio son latinoamericanos, y coinciden con aquellos que han
aprobado modificaciones a sus respectivas Constituciones Políticas en
las últimas décadas.
Consideraciones finales y recomendaciones
Los procesos de discusión que se generen en torno a la adopción
de las Declaraciones de los Derechos de los Pueblos Indígenas, tanto
en el Sistema de Naciones Unidas como en el Sistema Interamericano,
deben considerar la participación indígena y abrir el debate jurídico
al pensamiento indígena, con miras a favorecer consensos y enriquecer
el contenido normativo de las Declaraciones.
Los proyectos de Declaración en análisis, acordes con el principio
de buena fé que debe orientar el actuar de los Estados, no debieran
fijar estándares inferiores a los reconocidos contemporáneamente por
el Derecho Internacional –jurisprudencia, derecho positivo y prácticas
comúnmente aceptadas por las instancias internacionales– menos aún
cuando estos estándares están reflejados en sus respectivas legislaciones
internas.
Los Derechos Humanos son normas imperativas –ius cogens–
que gozan de una supremacía que facilita su aplicabilidad aún en caso
de ausencia de reconocimiento expreso por parte de los ordenamientos
jurídicos internos, pues están precisamente destinados a garantizar los
derechos de las personas y/o de ciertos grupos o colectivos respecto a
eventuales abusos de la autoridad en el ejercicio del poder.
Las normas de Derechos Humanos son esencialmente evolutivas
y, en este marco dinámico, ha sido reconocido que la supervivencia
62 Fondo Indígena. Comisión de Derechos Humanos
social, cultural y económica de los Pueblos Indígenas no se garantiza
con el reconocimiento de Derechos Humanos de naturaleza indivi-
dual, sino que exige del reconocimiento de derechos específicos de
naturaleza colectiva.
Conforme a lo expuesto, el gran desafío que enfrentan las Decla-
raciones Universales y Americana de Derechos Humanos es estructurar
este estatuto de derechos específicos de los Pueblos Indígenas y dotarlo
de la necesaria seguridad jurídica, a través de una reglamentación or-
gánica de derechos que se han ido consolidando mediante la práctica
de la comunidad internacional.
Los contenidos de estos derechos están suficientemente desarro-
llados en el Derecho Internacional y en el Derecho Comparado. En
distintos ámbitos, ha sido reconocido a los Pueblos Indígenas su condi-
ción de pueblos, la naturaleza colectiva de sus derechos, su titularidad
sobre el derecho de libre determinación y el derecho a sus territorios
ancestrales, tierras y recursos naturales. Ninguna experiencia o situa-
ción –ya sea ocasionada a propósito de las sentencias pronunciadas en
el ámbito internacional reconociendo estos derechos controversiales a
los Pueblos Indígenas o en el ámbito interno– se ha traducido en un
debilitamiento del Estado o de algunas de sus instituciones.
Contrariamente a lo expresado en el párrafo precedente, el re-
conocimiento de estos derechos ha favorecido o ha sido el corolario de
procesos de consolidación democrática como lo demuestra el análisis
de Derecho Comparado que da cuenta que, al menos en Latinoamérica,
el reconocimiento constitucional del multiculturalismo y/o pluriet-
nismo ha coincidido con Reformas Constitucionales formuladas con
posterioridad al término de los procesos dictatoriales.
El Derecho a la Libre Determinación de todos los pueblos y la
democracia van de la mano. Los Pueblos, a través del reconocimiento
de su Derecho a la Libre Determinación, se incorporan a una comu-
nidad política que ha postergado su participación colectiva y que de
esta forma ha vulnerado su derecho a promover sus intereses colectivos
dentro del Estado.
Así establecido el derecho, denota que el interés colectivo que
Estado de las delcaraciones de la ONU y OEA sobre Pueblos Indígenas 63
está llamado a proteger no puede ser otro que aquel que garantiza la
supervivencia política, social, económica y cultural de los pueblos y
que le dan sentido a su existencia. En este marco se sustenta el reco-
nocimiento de los derechos de los Pueblos Indígenas a sus Territorios,
Tierras y Recursos Naturales, y que ha sido reconocido satisfactoria-
mente en el proyecto de Declaración Universal de Derechos de los
Pueblos Indígenas de Naciones Unidas.
El proyecto, en el Artículo 30, reconoce que los Pueblos Indí-
genas tienen derecho a determinar y a elaborar prioridades y estra-
tegias para el ejercicio no sólo de su derecho al desarrollo, sino les es
reconocido expresamente el derecho a la utilización de sus tierras,
territorios y otros recursos, en particular el derecho a exigir a los
Estados que obtengan su consentimiento, expresado con libertad y
pleno conocimiento antes de aprobar cualquier proyecto que afecte
a sus tierras, territorios y otros recursos, particularmente en relación
con el desarrollo, la utilización o explotación de recursos minerales,
hídricos o de otro tipo.
En atención a lo expuesto en este informe respecto a la evolución
del Derecho Internacional y comparado, los alcances normativos de
los proyectos de declaración de derechos de los Pueblos Indígenas en
análisis y a las reflexiones precedentes se recomienda instar a los Estados
a la aprobación del Proyecto de Declaración de Derechos de los Pueblos
Indígenas que se debate en el Sistema de Naciones Unidas.
Asimismo, se recomienda procurar que en el Sistema Interame-
ricano se adecúe el proyecto de Declaración Americana de Derechos de
los Pueblos Indígenas a los cánones establecidos en la Declaración de
Naciones Unidas. El objetivo de esta recomendación es evitar dobles
estándares en el Derecho Internacional y, en particular, en el Sistema
Interamericano donde la Corte Interamericana ha hecho primar los
principios y estándares adoptados en el Proyecto de Declaración del
Sistema Naciones Unidas.
DOCUMENTOS CONSULTADOS
Cooper Joshua, Amnesty International USA & Craig Benjamín,
Amnesty Canada. International Protection for Indigenous Peoples´
Human Rights Long Overdue. IOR 40/018/2004.
Kymlicka, Will (1996). Ciudadanía Multicultural. Ediciones
Paidós Ibérica. España.
Mackay, Frugus (1999). Los Derechos de los Pueblos Indígenas
en el Sistema Internacional. Federación Internacional de Derechos
Humanos, Lima.
Mancini, Pablo. La ONU y los derechos de los Pueblos Indígena. 10
agosto de 2004. http://weblog.educ.ar/forum2004/archives/002279.
php.
Manual de Derechos Indígenas. Programa de Derechos Indígenas.
Instituto de Estudios Indígenas. Universidad de la Frontera.
Temuco. (Manuscrito en proceso de edición).
Tamayo G., Eduardo: Naciones Unidas:¿Declaración de Pueblos
Indígenas en punto muerto? www. Memoria.com.mx/146/
Tamayo/- 18k.
Yánez, Nancy & Jairo Castillo, Miguel Alvarado, Gina Ghio y Juan
Sebastián Barros. Investigación Evaluativa de Impacto Ambiental
en Territorios Indígenas. Informe Final. Corporación Nacional de
Desarrollo Indígena, 2004.
Yánez, Nancy (1990). Los Derechos de los Pueblos Indígenas en
el Derecho Internacional y su Implicancia para el Caso Chileno.
Memoria de Prueba para optar al grado de Licenciado en Ciencias
Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile.
65
Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Informe del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
y Seguimiento de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos.
E/CN.4/2003/14, 26 de febrero de 2003.
Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Informe del grupo de
trabajo establecido de conformidad con la resolución 1995/32 de
la Comisión de Derechos Humanos. Doc. ONU E/CN.4/2002/98, 6
de marzo de 2002 (Presidente - Relator: Sr. Luis Enrique Chávez,
Perú).
Deliberación conjunta Organizaciones Indígenas en status
consultivo ECOSOC. Oficina del Alto Comisionado de Naciones
Unidas para Los Derechos Humanos. Evaluación del Decenio
Internacional: Urgente necesidad de renovación de mandato y
mejora del proceso de elaboración de normas de Naciones Unidas
sobre los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas. Assesing
The International Decade. www.gcc.ca/intrelations/OHCR
www.gcc.ca/intrelations/OHCR.
Español. Htm. 101 k.
Documento Comparativo de Trabajo entre la Propuesta de
Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos
Indígenas (aprobada por la CIDH en marzo de 1997) y las
propuestas de los Estadso y de los Representantes Indígenas
realizadas en las reuniones de la OEA en 1999. Grupo de Trabajo
encargado de elaborar el proyecto de Declaración Americana sobre
los Derechos de las Poblaciones Indígenas. Comisión de Asuntos
Jurídicos y Políticos. Consejo Permanente de la Organización de
Estado Americanos. OEA/Ser.K/XVIOEA GT/DADIN/doc.9/01.
12 de Enero 2001. Español.
Informe Ejecutivo Sobre el Estado de los Grupos de Trabajo de los
Proyectos de Declaración sobre Derechos de los Pueblos Indígenas,
en el Sistema de Naciones Unidas y del Sistema Americano.
66
LCB- AAAA/ 15.10.04. DOCUMENTO DE TRABAJO NO
OFICIAL.
Recopilación de las enmiendas propuestas por algunos Estados
para debates futuros basados en el texto de la Subcomisión”, en
Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Informe del grupo de
trabajo establecido de conformidad con la resolución 1995/32 de
la Comisión de Derechos Humanos, Doc. ONU E/CN.4/2002/98,
6 de marzo de 2002 (Presidente-Relator: Sr. Luis Enrique Chávez,
Perú), Anexo I.
67
ANEXO
Aportes de la Comisión Nacional para el
Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México
La autora distingue dos periodos significativos en el proceso
de elaboración y aprobación de la Declaración de los Derechos de
los Pueblos Indígenas al interior de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU). Uno de ellos, que tuvo lugar entre 1985 y 1993,
correspondería a la etapa de los consensos. En su opinión, los meca-
nismos abiertos por el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas
en ese periodo, habilitan una instancia para que los Pueblos Indígenas
concurran a la construcción y transformación del pensamiento legal,
aportando su propia cosmovisión.
Como resultado del consenso se conformó un proyecto de
Declaración cuyo fundamento es el reconocimiento de los derechos
colectivos, considerados como “un elemento esencial e inherente de
los derechos indígenas”86. La importancia del reconocimiento de la
naturaleza colectiva de estos derechos es que legitiman y afirman el
valor de proteger de las formas de vida y las culturas indígenas en
sí mismas. En este sentido, el énfasis ya no está en la asimilación, ni
en la integración, sino en garantizar la permanencia de los Pueblos
Indígenas como culturas distintas y diversas.
Sin embargo, una segunda etapa caracterizada por la autora
es la que ha tenido lugar a partir de 1995, en la cual la discusión en
torno al Proyecto de Declaración se ha desarrollado en el seno de la
Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Naciones
Unidas. Este periodo ha estado marcado por los disensos. La mayoría
de los gobiernos han promovido modificaciones sustanciales al Pro-
yecto prácticamente en todo su articulado; mientras que la aspiración
de las organizaciones y dirigentes indígenas ha sido que se adopte el
proyecto de la Subcomisión en su forma original y, en caso de reali-
zarse enmiendas, éstas sean para avanzar en el reconocimiento de sus
68
derechos y no para reducir los estándares alcanzados. Debido a estas
diferencias, hasta ahora sólo han sido aprobados dos artículos de un
total de 45: los derechos individuales de ciudadanía (Artículo 5º) y
de igualdad entre hombres y mujeres (Artículo 43).
Tendencias en la discusión:
1. De acuerdo con Yáñez, una primera tendencia por parte de
algunos Estados es no aprobar ningún artículo del proyecto de De-
claración que difiera de sus regímenes jurídicos y políticas internas.
La mayoría de los Estados que presentan observaciones al concepto de
territorio son precisamente aquellos que estructuran el Estado bajo un
concepto de territorio unitario, y que no admiten en sus Constituciones
ninguna forma de descentralización o adoptan regímenes restrictivos
de descentralización administrativa. Estos Estados argumentan que
las normas del proyecto de declaración desde esta perspectiva vulneran
su derecho interno.
En el caso de México, la Constitución Política fue reformada en
el 2001 para incorporar el reconocimiento a diversos derechos relativos
a los Pueblos Indígenas. Entre ellos, el derecho de los municipios en
general y de las comunidades indígenas en particular para coordinarse y
asociarse dentro del ámbito municipal (Artículo 115, fracción III).
2. Los gobiernos han promovido interpretaciones restrictivas de
las normas de Derechos Humanos vigentes y, en consecuencia, de los
derechos susceptibles de ser reconocidos a los Pueblos Indígenas con
el objeto de adecuarlos a sus leyes internas.
Según señala la propia autora, el borrador de Declaración Uni-
versal de Derechos de los Pueblos Indígenas reconoce como derechos
los siguientes: Derecho a la libre determinación; a la sobrevivencia
física de los pueblos; a vivir en libertad, paz y seguridad como pueblos
distintos; protección frente al etnocidio y el genocidio cultural; dere-
cho a determinar su ciudadanía indígena; a mantener y desarrollar sus
propias características e identidades; a practicar y revitalizar sus tradi-
69
ciones, historia y costumbres, transmitirlas a las futuras generaciones
y exigir el reconocimiento de las mismas con respeto a su dignidad
y diversidad; así como el derecho a determinar las responsabilidades
de los individuos para con sus comunidades87. En el caso de México,
las recientes reformas constitucionales han reconocido estos derechos,
aunque de manera acotada en lo que se refiere al ámbito territorial y
la personalidad jurídica para su ejercicio.
3. Algunos Estados sugieren modificar la orientación de la De-
claración, en el sentido de convertir algunos derechos estructurantes
de la misma en libertades individuales. Esta tendencia, al parecer,
obedece a una estrategia destinada a evitar el reconocimiento de de-
rechos colectivos y se ha manifestado sobre todo por parte de países
como Estados Unidos, Japón e Inglaterra.
México ha avanzado en el reconocimiento de los derechos colec-
tivos al incorporar en el texto constitucional el derecho de los Pueblos
Indígenas a la libre determinación para decidir sus formas internas de
convivencia y organización social, económica, política y cultural; para
aplicar sus propios sistemas normativos en la regulación y solución de
sus conflictos internos; para preservar y enriquecer sus lenguas; para
conservar y mejorar el hábitat y preservar la integridad de sus tierras;
para acceder plenamente a la jurisdicción del Estado; así como para
elegir de acuerdo con sus normas, procedimientos y prácticas tradi-
cionales a las autoridades o representantes para el ejercicio de formas
de gobierno propias.
Asimismo, el Artículo 27, fracción VII, señala que “La ley pro-
tegerá la integridad de las tierras de los grupos indígenas”88 .
Por otra parte, el texto constitucional reconoce la propiedad
colectiva y, consecuentemente, la personalidad jurídica de los núcleos
de población ejidales y comunales tanto para el asentamiento humano
como para las actividades productivas. No obstante, este reconoci-
miento es todavía insuficiente ya que, si bien muchos de los núcleos
agrarios del país están compuestos por población indígena, éstos no
70
corresponden a la noción de “Pueblos”; además de que carecen de
competencias políticas, administrativas y jurisdiccionales.
4. Algunos Estados aspiran a darle supremacía al Principio de
Integridad Territorial por sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas
susceptibles de ser reconocidos en la Declaración. Pero, Yáñez consi-
dera que el principio de Integridad Territorial no supedita el Derecho
de Libre Determinación contenido en la Carta de las Naciones Unidas
como derecho fundamental de los “Pueblos”, sino en la medida en
que, este principio es expresión de la soberanía del Estado, resulta un
garante del pleno reconocimiento del Derecho de Libre Determinación
y de los principios que sustenta la Democracia.
El reconocimiento a la Libre Determinación que la Constitu-
ción mexicana otorga a los Pueblos Indígenas, se apega al espíritu de
la Carta de las Naciones Unidas, aunque el debate nacional sobre el
ámbito territorial en que se habrá de ejercer tal derecho, todavía es una
asignatura pendiente en el proceso de la transición democrática.
Comentarios y observaciones:
La autora considera que existen posiciones muy diversas entre los
Estados en torno al proyecto de la Declaración. En términos generales,
los principales puntos objetados han sido:
• Reconocimiento de los derechos colectivos de los Pueblos
Indígenas.
• Utilización del término “Pueblos” para denominar a los
Pueblos Indígenas.
• Reconocimiento del derecho de los Pueblos Indígenas a la
Libre Determinación.
• Reconocimiento del derecho de los Pueblos Indígenas a la
tierra, el territorio y los recursos.
• Instauración de un sistema de reparación e imposición de
cargas financieras para los Estados como consecuencia del
71
ejercicio de algunos derechos reconocidos en la declara-
ción.
Como se ha señalado antes, México ha avanzado en el reconoci-
miento de los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas. De acuerdo
con la doctrina especializada, los derechos específicos de naturaleza
colectiva son: derechos de autogobierno, derechos pluriétnicos o cul-
turales y derechos especiales de representación89.
El Artículo 2º de la Constitución Política contempla las formas
de gobierno interno de los Pueblos Indígenas (fracciones A.I y A.III)
y sus derechos culturales (fracciones A.IV y B.II). Respecto a los de-
rechos de representación, la fracción A. VII reconoce el derecho de
los pueblos y las comunidades indígenas a elegir representantes ante
los ayuntamientos.
Asimismo, el Artículo 3º transitorio del decreto de reforma
constitucional establece que, para definir la demarcación territorial
de los distritos electorales uninominales, se tome en consideración la
ubicación de los pueblos y comunidades indígenas a fin de propiciar
su participación política.
México utiliza el término “Pueblos” _tanto en el ámbito nor-
mativo como en el institucional_ para referirse a este sector de la
población nacional y reconoce constitucionalmente su derecho a la
libre determinación.
El Artículo 2º constitucional, también reconoce y garantiza el
derecho de los Pueblos Indígenas a la libre determinación para: “V.
Conservar y mejorar el hábitat y preservar la integridad de sus tierras
[…]” y “VI. Acceder, con respecto a las formas y modalidades de pro-
piedad y tenencia de la tierra establecida en esta constitución y a las
leyes de la materia, así como, a los derechos adquiridos por terceros
o por integrantes de la comunidad, al uso y disfrute preferente de los
recursos naturales de los lugares que habitan y ocupan las comunidades,
salvo aquellos que corresponden a las áreas estratégicas, […]. Para estos
efectos las comunidades podrán asociarse en términos de ley”90.
Por su parte, la Ley General del Equilibrio Ecológico y la
72
Protección al Ambiente establece en su Artículo 15 que, “Para la
formulación y conducción de la política ambiental y la expedición de
normas oficiales mexicanas y demás instrumentos previstos en esta ley,
en materia de preservación y restauración del equilibrio ecológico y
protección al ambiente, el ejecutivo federal observará los siguientes
principios: […] XIII.- Garantizar el derecho de las comunidades, in-
cluyendo a los pueblos indígenas, a la protección, preservación, uso y
aprovechamiento sustentable de los recursos naturales y la salvaguarda
y uso de la biodiversidad, de acuerdo a lo que determine la presente
ley y otros ordenamientos aplicables […]”91.
El establecimiento de Áreas Naturales Protegidas tiene por
objeto, entre otros, proteger las áreas de importancia para la cultura
e identidad de los Pueblos Indígenas (Artículo 45, fracción VII).
En el Artículo 79 se señala además que: “Para la preservación
y aprovechamiento sustentable de la flora y fauna silvestre, se consi-
derarán los siguientes criterios: [...] X.- El conocimiento, biológico
tradicional y la participación de las comunidades; así como los pueblos
indígenas en la elaboración de programas de biodiversidad de las áreas
en que habiten”92.
México es signatario del Convenio para la Diversidad Biológica y
la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT)
ha creado una propuesta de reconocimiento a la Propiedad Intelectual
Comunitaria.
El Estado mexicano tiene la obligación de consultar a los Pue-
blos Indígenas para la elaboración de planes de desarrollo (Artículo 2º.
constitucional, apartado B, Fracción IX) y, cuando se procede a una
expropiación por causas de utilidad pública, ésta genera el derecho
a una indemnización, que generalmente, se establece en acuerdo con
los afectados.
Asimismo, el gobierno mexicano ha establecido una estrategia
de concertación para solucionar los principales conflictos agrarios
del país, muchos de los cuales involucran a comunidades indígenas
y presentan un alto riesgo de violencia social. La Comisión Nacional
para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y las autoridades agrarias
73
federales promueven procesos de negociación, mediante la coordinación
de gobiernos estatales y municipales y la concertación con organizacio-
nes campesinas y grupos en conflicto; además de proporcionar apoyo
con instrumentos para negociar: asesoría y recursos para el pago de
indemnizaciones.
Como consecuencia del trabajo realizado, entre el 2003 y
2004 se solucionaron seis de los catorce conflictos considerados por
el gobierno federal como “Focos Rojos”: 1) Bernalejo de la Sierra, en
Zacatecas y Durango; 2) San Juan Lalana y Santa Clara y anexos, en
Veracruz y Oaxaca; 3) Pujal Coy segunda fase, en San Luis Potosí; 4)
El Milagro, en Oaxaca; 5) Santo Domingo Teojomulco contra Santiago
Xochiltepec, en Oaxaca, y 6) Santa María Chimalapa contra la colonia
Cuauhtémoc, también en Oaxaca.
Por último, cabe señalar que el Congreso de la Unión está es-
tudiando la posibilidad de generar iniciativas de ley que protejan los
bienes culturales de los Pueblos Indígenas.
En el marco jurídico nacional existen otros instrumentos des-
tacables que se apegan al espíritu del proyecto de Declaración de
Derechos de los Pueblos Indígenas, tal es el caso de la Ley Federal
para Prevenir y Eliminar la Discriminación, publicada en el Diario
Oficial de la Federación el 11 de junio de 2003 y la Ley General de
Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas, que entró en vigor
el 13 de marzo de 2003.
La Ley General de Educación y el Reglamento Interior de la
Secretaría de Educación Pública también establecen disposiciones
para la protección y promoción de las lenguas indígenas. Esta última
institución cuenta con una Dirección General de Educación Indígena
que tiene como objetivo principal crear los instrumentos pedagógicos
adecuados para propiciar una educación integral dirigida a los indíge-
nas, mediante docentes y materiales de apoyo bilingües.
El gobierno Mexicano, a través de la secretaría de Gobernación
ha sido participe de la resolución de conflictos religiosos en comuni-
dades indígenas y promueve el respeto a la libertad de culto. A este
respecto, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a través de su
74
Cuarta Visitaduría General, Dirección General de Asuntos Indígenas,
presentó la recomendación 14/2001. Sobre el caso del lugar sagrado
Huichol y zona de conservación ecológica denominado Wirikuta a
favor del pueblo Huichol para el reconocimiento y respeto de su reli-
giosidad, así como, de sus lugares sagrados. Actualmente, se encuentra
en elaboración una recomendación general sobre los lugares sagrados
indígenas en México.
La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indí-
genas (CDI) mantiene un convenio de colaboración con la SEGOB y
la CNDH para efectuar acciones que propicien la tolerancia religiosa
en México, firmado el 13 de junio del 2001.
El derecho de los Pueblos Indígenas al acceso en condiciones
de igualdad a la administración de justicia se ha impulsado mediante
el trabajo de la Defensoría Pública Nacional. Ésta da seguimiento a
los procesos legales que involucran a individuos y Pueblos Indígenas,
haciendo efectivo lo señalado en el Código Federal de Procedimientos
Penales en relación al empleo de un traductor oficial y la solicitud de
estudios culturales (peritajes) que alleguen los conocimientos nece-
sarios al juez. Asimismo, el Poder Judicial fomenta la capacitación
de su plantilla en cuanto el conocimiento de la diversidad cultural
del país.
En relación al derecho de los Pueblos Indígenas a mantener
contactos y cooperación con otros miembros a través de las fronteras,
cabe señalar que la adecuación legal para el libre transito de Pueblos
Indígenas binacionales se ha hecho efectiva para los Kikapoo y O’dham,
que habitan en el norte de México y el sur de los Estados Unidos.
Balance del proceso de ratificación y avances normativos del
Convenio 169 de la OIT.
Como señala Yáñez, el Convenio 169 de la OIT trata una gran
variedad de asuntos relativos a los derechos colectivos de los Pueblos
Indígenas, aunque la autora centra su atención en el análisis de los
75
derechos políticos, los derechos territoriales y los derechos sociales y
culturales.
A este respecto, es necesario señalar que México es signatario
del Convenio 169 desde 1990 y, a partir de esa fecha, ha llevado a
cabo un proceso de adecuación del marco jurídico y normativo nacio-
nal con el objeto de ampliar el reconocimiento a los derechos de los
Pueblos Indígenas.
Además de los aspectos de la legislación mexicana en materia
de Derechos Indígenas que se han expuesto hasta aquí, cabe agregar
que el Artículo 2º constitucional, apartado B, impone a las autoridades
federales, estatales y municipales la obligación de:
“I. Impulsar el desarrollo regional de las zonas indígenas con el
propósito de fortalecer las economías locales y mejorar las condiciones
de vida de sus pueblos, mediante acciones coordinadas, entre los tres
órdenes de gobierno, con la participación de las comunidades[…].
II. Garantizar e incrementar los niveles de escolaridad, favo-
reciendo la educación bilingüe e intercultural, la alfabetización, la
conclusión de la educación básica, la capacitación productiva y la
educación media superior y superior. Establecer un sistema de becas
para los estudiantes indígenas en todos los niveles. Definir y desarro-
llar programas educativos de contenido regional que reconozcan la
herencia cultural de sus pueblos, de acuerdo con las leyes de la materia
y en consulta con las comunidades indígenas. Impulsar el respeto y
conocimiento de las diversas culturas existentes en la nación.
III. Asegurar el acceso efectivo a los servicios de salud median-
te la ampliación de la cobertura del sistema nacional, aprovechando
debidamente la medicina tradicional, así como apoyar la nutrición de
los indígenas mediante programas de alimentación, en especial para
la población infantil.
76
IV. Mejorar las condiciones de las comunidades indígenas y de
sus espacios para la convivencia y recreación, mediante acciones que
faciliten el acceso al financiamiento público y privado para la cons-
trucción y mejoramiento de vivienda, así como, ampliar la cobertura
de los servicios sociales básicos.
V. Propiciar la incorporación de las mujeres indígenas al desa-
rrollo, mediante el apoyo a los proyectos productivos, la protección
de su salud, el otorgamiento de estímulos para favorecer su educación
y su participación en la toma de decisiones relacionadas con la vida
comunitaria.
VI. Extender la red de comunicaciones que permita la integra-
ción de las comunidades, mediante la construcción y ampliación de
vías de comunicación y telecomunicación. Establecer condiciones para
que los pueblos y las comunidades indígenas puedan adquirir, operar
y administrar medios de comunicación, en los términos que las leyes
de la materia determinen.
VII. Apoyar las actividades productivas y el desarrollo susten-
table de las comunidades indígenas mediante acciones que permitan
alcanzar la suficiencia de sus ingresos económicos, la aplicación de
estímulos para las inversiones públicas y privadas que propicien la
creación de empleos, la incorporación de tecnologías para incremen-
tar su propia capacidad productiva, así como para asegurar el acceso
equitativo a los sistemas de abasto y comercialización.
VIII. Establecer políticas sociales para proteger a los emigrantes
de los pueblos indígenas, tanto en el territorio nacional como en el
extranjero, mediante acciones para garantizar los derechos laborales y
los jornaleros agrícolas; mejorar las condiciones de salud de las mujeres;
apoyar con programas especiales de educación y nutrición a niños y
jóvenes de familias emigrantes; velar por el respeto de sus derechos
humanos y promover la difusión de culturas”93.
77
NOTAS
1
Declaración del Caucus Indígena, Grupo de Trabajo Sobre Poblaciones Indígenas de
la ONU, 20° período de sesiones, 22 - 26 de Julio de 2002 (punto 4 (a)) de la agenda.
El Grupo de Trabajo Sobre Poblaciones Indígenas: logros del sistema de las Naciones
Unidas y una visión de futuro, párrafo 2. En: Deliberación conjunta Organizaciones
Indígenas en status consultivo ECOSOC. Oficina del Alto Comisionado de Naciones
Unidas para Los Derechos Humanos. Evaluación del Decenio Internacional: Urgente
necesidad de renovación de mandato y mejora del proceso de elaboración de normas de
Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas. Assesing The
International Decade. www.gcc.ca/intrelations/OHCR
www.gcc.ca/intrelations/OHCR. Español. Htm. 101 k. Pág. 8
2
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Mary y Carrie Dann v. Estados Uni-
dos, Caso Nº 11.140, Informe N° 113/01, párrafo 124. Corte Interamericana de Derechos
Humanos, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni Versus Nicaragua,
Sentencia de 31 de agosto de 2001, Ser. C N° 76 (2001), párrafo 146.
3
Canadá,, Mitchell v. Canadá (Minister of National Revenue) [2001] 1
Corte Suprema del Canadá
S.C.R. 911, 3 C.N.L.R. 122, párrafo 82 (proyecto de Declaración de las Naciones Unidas,
Art. 35 (el derecho a mantener y desarrollar contactos a través de las fronteras)
Canadá, R. v. Powley, [2000] 2 C.N.L.R. 233,
Corte Suprema de Justicia de Ontario, Canadá
párrafo 58 (proyecto de Declaración de las Naciones Unidas, Art. 3 (derecho de los
Pueblos Indígenas a la libre determinación); Art. 8 (derecho a mantener y desarrollar
sus propias características e identidades); Art. 25 (derecho a mantener y fortalecer su
propia relación con sus tierras).
Véase también B. Kingsbury, Whose International Law? Sovereignty and Non-State
Groups, [1994] American Society of International Law Proceedings 1 en Pág. 7, donde
el autor declara que las cortes en Canadá, Nueva Zelanda y Australia están comenzando
a “cambiar de postura en sus enfoques” y están “repensando las relaciones entre los
Pueblos Indígenas y los Estados”, como resultado de los acontecimientos internacionales
en foros tales como el GTPI y la Organización Internacional del Trabajo. [Traducción no
oficial al español] En: Deliberación conjunta Organizaciones Indígenas en status consul-
tivo ECOSOC. Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Los Derechos
Humanos. Evaluación del Decenio Internacional: Urgente necesidad de renovación de
mandato y mejora del proceso de elaboración de normas de Naciones Unidas sobre los
Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas. Assesing The International Decade. www.
gcc.ca/intrelations/OHCR. Español. Htm. 101 k.
gcc.ca/intrelations/OHCR
4
Mackay, Frugus (1999). Los Derechos de los Pueblos Indígenas en el Sistema Interna-
cional. Federación Internacional de Derechos Humanos, Lima. Pág. 54.
5
Mackay, Frugus, op. Cit. (1999: 55).
79
6
Borrador Declaración ONU, Artículo 19.
7
Borrador Declaración ONU, Artículo 23.
8
Borrador Declaración ONU, Artículo 30.
9
Tamayo G., Eduardo: Naciones Unidas: ¿Declaración de Pueblos Indígenas en punto
muerto? www. Memoria.com.mx/146/Tamayo/- 18k
10
Mancini, Pablo. La ONU y los derechos de los Pueblos Indígenas. 10 agosto de 2004.
http://weblog.educ.ar/forum2004/archives/002279.php.
11
Cooper Joshua, Amnesty International USA & Craig Benjamín, Amnesty Canadá.
Internactional Protection for Indigenous Peoples´ Human Rights Long Overdue. IOR
40/018/2004. http://web.amnesty.org/library/Index/ENGIOR 400182004?open&of
=ENG-375. pág. 1. Visita 14/10/04
12
Tamayo G., Eduardo: Op. Cit.
13
GA Res. 56/140 del 19 de diciembre de 2001.
14
Deliberación Conjunta... Op. Cit. www.gcc.ca/intrelations/OHCR
www.gcc.ca/intrelations/OHCR. Español. Htm.
101 k. Pág 44.
15
Informe Ejecutivo Sobre el Estado de los Grupos de Trabajo de los Proyectos de De-
claración sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, en el Sistema de Naciones Unidas
y del Sistema Americano. LCB- AAAA/ 15.10.04. DOCUMENTO DE TRABAJO NO
OFICIAL. Pág. 1
16
Informe Ejecutivo Sobre el Estado de los Grupos de Trabajo de los Proyectos de De-
claración sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, en el Sistema de Naciones Unidas
y del Sistema Americano. Op. Cit. Pág. 9.
17
Informe Ejecutivo Sobre el Estado de los Grupos de Trabajo de los Proyectos de De-
claración sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, en el Sistema de Naciones Unidas
y del Sistema Americano. Op. Cit. Pág. 31.
Resolución 1982/34 del 7 de mayo de 1982. Véase también Comisión de Derechos
18
Humanos E/CN.4/RES/1995/31.
19
Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Informe del Alo Comisionado de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos y Seguimiento de la Conferencia Mundial
de Derechos Humanos. E/CN.4/2003/14, 26 de febrero de 2003, pág. 5, párrafo 11.
20
Tamayo, Eduardo. Op. Cit.
21
Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo)
Awas Tingni Versus Nicaragua. Sentencia de 31 de agosto de 2001, Ser. C. N° 76 (2001),
párrafo 146.
22
Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo)
Awas Tingni Versus Nicaragua. Sentencia de 31 de agosto de 2001, Ser. C. N° 76 (2001),
párrafo 148.
23
Armstrong Wiggins, Revista Wani, Revista del Caribe julio - septiembre 2002, Nº 30
página 14.
80
24
Informe Ejecutivo Sobre el Estado de los Grupos de Trabajo de los Proyectos de De-
claración sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, en el Sistema de Naciones Unidas
y del Sistema Americano. Op. Cit. Págs. 10 y 11.
25
Tamayo G., Eduardo. Op. Cit.
26
Deliberación Conjunta... Op. Cit. www.gcc.ca/intrelations/OHCR
www.gcc.ca/intrelations/OHCR. Español. Htm.
101 k. Pág 44.
27
American Indian Law Alliance et al., “Alternativa indígena a la propuesta de los estados
nórdicos en materia de libre determinación”, presentado por 20 organizaciones y naciones
indígenas al Grupo de Trabajo establecido de conformidad con la resolución 1995/32 de
la Comisión de Derechos Humanos de marzo de 1995, Novena sesión, Ginebra, 15 - 26
de septiembre de 2003 (Punto del Programa: Arts. 3º y 31º.
28
Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas (Declaración
relativa a los principios de Derecho Internacional sobre las relaciones amistosas y de
cooperación entre los Estados de conformidad a la Carta de las Naciones Unidas), 25
U.N. GAOR, Supp. (No. 28) 121, Doc. ONU A/8028 (1971).
29
Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas (Declaración
relativa a los principios de Derecho Internacional sobre las relaciones amistosas y de
cooperación entre los Estados de conformidad a la Carta de las Naciones Unidas), supra
(“El principio de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos”).
30
Tamayo, Eduardo Op. Cit.
31
Tamayo, Eduardo. Op. Cit. Informe Ejecutivo Sobre el Estado de los Grupos de Trabajo
de los Proyectos de Declaración sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, en el Sistema
de Naciones Unidas y del Sistema Americano. Op. Cit.
32
Deliberación Conjunta... Op. Cit. www.gcc.ca/intrelations/OHCR
www.gcc.ca/intrelations/OHCR. Español. Htm.
101 k. Pág. 49.
Consejo de la Unión Europea, Conclusiones del Consejo sobre los Pueblos Indígenas.
33
Doc 13466/02, 18 de noviembre del 2002.
34
Tamayo, Eduardo. Op. Cit.
Artículo 1º, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y Pacto Internacional
35
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ONU, 1966.
Artículo 2º, Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio,
36
ONU, 1948.
37
Deliberación Conjunta ... Op. Cit. www.gcc.ca/intrelations/OHCR
www.gcc.ca/intrelations/OHCR. Español. Htm.
101 k. Pág. 51
38
Convenio sobre Diversidad Biológica, Río Janeiro 1992. En particular, Artículo 8º
inciso j que consagra derechos específicos para los Pueblos Indígenas.
39
Declaración Interamericana de Derechos Humanos. Artículo 4º (b).
Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Informe de la Consulta Mundial sobre
40
Derecho al Desarrollo como Derechos Humanos Doc. ONU HR/PUB/91/2 (1991),
81
párrafo 151 [Traducción no oficial al español]. Deliberación Conjunta... Op. Cit. www.
gcc.ca/intrelations/OHCR. Español. Htm. 101 k. Pág. 51.
gcc.ca/intrelations/OHCR
41
Artículos 19, 20, 21, 22, 23 y 24. Carta Africana sobre los Derechos Humanos, aprobada
el 27 de julio de 1981, OAU Doc. CAB/LEG/67/3 rev. 5, 21 LL.M. 58 (1982), entrada
en vigor el 21 de octubre de 1986.
42
Artículo 13. Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales. OIT, 1989.
43
Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso de la Comunidad Maya (Sumo)
Awas Tingni versus Nicaragua, supra, párrafo 149.
Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Mary y Carrie Dann Versus Estados
44
Unidos. Caso N° 11.140, Informe N° 113/01, 27 de diciembre de 2002, párrafo 125.
45
“Recopilación de las enmiendas propuestas por algunos Estados para debates futuros
basados en el texto de la Subcomisión”, en Comisión de Derechos Humanos de la ONU,
Informe del grupo de trabajo establecido de conformidad con la resolución 1995/32 de
la Comisión de Derechos Humanos, Doc. ONU E/CN.4/2002/98, 6 de marzo de 2002
(Presidente-Relator: Sr. Luis Enrique Chávez, Perú), Anexo I, pág. 23.
46
Reforma Constitucional de 1994; Reforma Constitucional de 1998; y, Reforma Cons-
titucional de 1994, respectivamente.
47
Artículo 1º, Constitución Política de Bolivia.
48
Artículo 1º, Constitución Política de Ecuador.
49
Artículo 62, Constitución Política de Ecuador.
50
Artículo 6º, Ley Número 27 de 1997.
51
Artículo 5º, Constitución de Nicaragua.
52
Artículo 62, Constitución Política de Paraguay.
53
Artículo 119, Constitución Política de Venezuela 1999.
54
Yánez, Nancy y otros. Investigación Evaluativa de Impacto Ambiental en Territorios In-
dígenas. Informe Final. Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, 2004. Pág. 169.
55
Tamayo, Eduardo. Op. Cit.
56
Tamayo, Eduardo. Op. Cit.
57
Tamayo, Eduardo. Op. Cit.
58
Tamayo, Eduardo. Op. Cit.
59
Comité de Derechos Humanos, Observaciones finales del Comité de Derechos Huma-
nos. Norway.Doc. ONU/CCPR/C/79/ADD: 112, 1º de noviembre de 1999, párrafo 17.
Adaptación de la definición de José Obieta en. Manual de Derechos Indígenas. Progra-
60
ma de Derechos Indígenas. Instituto de Estudios Indígenas. Universidad de la Frontera.
Temuco. (Manuscrito en proceso de edición).
61
Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Informe del grupo de trabajo estableci-
do de conformidad con la resolución 1995/32 de la Comisión de Derechos Humanos.
82
Doc. ONU E/CN.4/2002/98, 6 de marzo de 2002 (Presidente-Relator: Sr. Luis Enrique
Chávez, Perú).
62
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Artículo 1º, Pacto Internacional
de Derechos Económicos Sociales y Culturales, Artículo 1º, párrafo 2.
Declaración sobre el derecho al desarrollo, adoptada por la Asamblea General de la
63
ONU en su resolución 41/128, 4 de diciembre de 1986, 41 U.N.GAOR, Supp. (N° 53)
Doc. ONU A/41/925 (1986), Art. 1, párrafo 2.
64
Deliberación Conjunta... Op. Cit. www.gcc.ca/intrelations/OHCR
www.gcc.ca/intrelations/OHCR. Español. Htm. 101
k. pág. 77
65
Comité de Derechos Humanos, Observaciones finales del Comité de Derechos Hu-
manos: Canadá, supra, párrafo 8. Comité de Derechos Humanos, Observaciones finales
del Comité de Derechos Humanos: Australia, Doc. ONU A/55/40, paras. 498 - 528, 24
de julio del 2000, párrafo 507. Comité de Derechos Humanos, Observaciones finales
del Comité de Derechos Humanos: Norway, supra, párrafo 17.
66
Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, Recomendación General
XXIII - Relativa a los derechos de las poblaciones indígenas, 51º período de sesiones
(1997), en Doc. ONU HRI/GEN/1/Rev.5, Pág. 217, párrafo 5.
67
Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, Observaciones finales del
Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial: Nepal, CERD/C/64/CO/5, 12
de marzo de 2004, párrafo 13. [Traducción no oficial al español].
68
Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, Observaciones finales del
Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial: Nepal, CERD/C/64/CO/5, 12
de marzo del 2004, párrafo 13. [Traducción no oficial al español].
69
Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Informe de la Consulta Mundial sobre
el Derecho al Desarrollo como Derecho Humano, Doc. ONU HR/PUB/91/2 (1991),
párrafo 161. [Traducción no oficial al español].
70
Informe de la Reunión de Expertos de las Naciones Unidas encargada de examinar la
experiencia de los países en la esfera de la aplicación de planes de autonomía interna en
favor de las poblaciones indígenas, Nuuk, Groenlandia, 24 al 28 de septiembre de 1991,
Doc. ONU E/CN.4/1992/42, en párrafo 4. [Traducción no oficial al español].
71
Royal Commission on Aboriginal Peoples, Canada (Comisión Real sobre los Pueblos
Aborígenes, Canadá), Report of the Royal Commission on Aboriginal Peoples (Ottawa:
Canada Communication Group, 1996), vol. 2(2), en pág. 557. [Traducción no oficial
al español].
Comité de Derechos Humanos, Observaciones finales del Comité de Derechos Humanos:
Canadá, CCPR/C/79/Add.105, supra, párrafo 8.
Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo)
72
Awas Tingni versus Nicaragua, supra, párrafo 153.
Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo)
73
Awas Tingni versus Nicaragua, supra, párrafo 149.
Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo)
74
Awas Tingni versus Nicaragua, supra, párrafo 151.
83
75
Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso de la Comunidad Maya (Sumo)
Awas Tingni versus Nicaragua, supra, párrafo 149.
76
Véase El Derecho de los Pueblos Indígenas al consentimiento libre, previo e informados
y Revisión de las Industrias Extractivas del Banco Mundial .http//forestpoeples.gn.apc.
org/Briefings/Private. 2004.
77
Informe Ejecutivo sobre el Estado de los Grupos de Trabajo de los Proyectos de De-
claración sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, en el Sistema de Naciones Unidas
y del Sistema Americano. LCB- AAAA/ 15.10.04. Documento de trabajo no oficial.
Págs. 17 y 18.
78
OEA/Res. 1022 (XXI - O/89).
79
Mackay (1999). Op. Cit. Pág 160.
80
El documento fue aprobado por la Comisión 83º período de sesiones, marzo de 1993,
sección V, Cap. V, Informe Anual de la CIDH, 1992 – 1993. OEA/ en su.L/V/II.83, doc.
14, corr.1, marzo 12, 1993.
81
Proyecto de Declaración Interamericana sobre Derechos de los Pueblos Indígenas,
aprobada en su sesión 1278 de la CIDH llevada a cabo el 18 de septiembre de 1995.
OEA/Ser./L/V/II.90, Doc. 9, rev. 1, septiembre 21, 1995.
82
Propuesta de Declaración Interamericana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas
(OEA/Ser./L/V/II.95, Doc. 6, febrero 26, 1997).
83
Mackay. Op. Cit. (1999:163).
84
Véase, Documento Comparativo de Trabajo entre la Propuesta de Declaración Ameri-
cana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (aprobada por la CIDH en marzo de
1997) y las propuestas de los Estados y de los Representantes Indígenas realizadas en
las reuniones de la OEA en 1999. Grupo de Trabajo encargado de elaborar el proyecto
de Declaración Americana sobre los Derechos de las Poblaciones Indígenas. Comisión
de Asuntos Jurídicos y Políticos. Consejo Permanente de la Organización de Estados
Americanos. OEA/Ser.K/XVIOEA GT/DADIN/Doc.9/01. 12 de Enero 2001. Español.
Se trata de: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala,
85
Honduras, México, Paraguay, Perú y Venezuela.
86
Erica Irene Daes, citada por Yáñez. Pág. 7.
87
Yáñez. Pág.7
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en: http://info4.juridicas.unam.
88
mx/ijure/fed/9/3.htm?s
89
Yáñez. Pág. 21.
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en: http://info4.juridicas.unam.
90
mx/ijure/fed/9/3.htm?s
91
Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente en: www.semarnat.
gob.mx/wps/portal/.cmd/cs/.ce/155/.s/4034/_s.155/4029
84
92
Ídem.
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en: http://info4.juridicas.unam.
93
mx/ijure/fed/9/3.htm?s
85