Nicolás Copérnico nació el 19 de febrero de 1473 en la ciudad de Toruń, Polonia.
Fue un
astrónomo, matemático y clérigo que revolucionó la concepción del universo con su teoría
heliocéntrica. Desde joven mostró interés por el conocimiento y, tras quedar huérfano a los
diez años, su tío Lucas Watzenrode, obispo de Warmia, se encargó de su educación y lo
impulsó a estudiar en las mejores universidades de la época.
En 1491, Copérnico ingresó en la Universidad de Cracovia, donde estudió matemáticas y
astronomía. Posteriormente, viajó a Italia y cursó estudios en Bolonia, Padua y Ferrara,
donde se especializó en derecho canónico, medicina y humanidades. A lo largo de su
formación, entró en contacto con las ideas de antiguos astrónomos y comenzó a cuestionar
el modelo geocéntrico, el cual sostenía que la Tierra era el centro del universo y que los
astros giraban a su alrededor.
Durante sus investigaciones, Copérnico desarrolló un modelo alternativo en el que el Sol
ocupaba el centro del universo y los planetas, incluida la Tierra, giraban a su alrededor. Este
sistema explicaba mejor los movimientos celestes y resolvía muchas de las inconsistencias
del modelo ptolemaico. En 1514, escribió un manuscrito llamado Commentariolus, en el que
expuso sus ideas de manera preliminar, aunque solo lo distribuyó entre algunos colegas.
A pesar de sus descubrimientos, Copérnico tardó muchos años en publicar su teoría por
temor a la reacción de la Iglesia y de la comunidad científica de la época. Finalmente, en
1543, poco antes de su muerte, se publicó su obra más importante, De revolutionibus
orbium coelestium, en la que explicaba detalladamente su modelo heliocéntrico. Este libro
representó una revolución en la astronomía y marcó el inicio de una nueva era en la ciencia.
Copérnico falleció el 24 de mayo de 1543 en Frombork, Polonia, dejando un legado que
influyó en generaciones posteriores de científicos, como Johannes Kepler, Galileo Galilei e
Isaac Newton. Aunque su teoría fue inicialmente rechazada y prohibida por la Iglesia, con el
tiempo se reconoció su importancia y se consolidó como la base de la astronomía moderna.
Hoy en día, es recordado como uno de los pensadores más influyentes de la historia y como
el hombre que cambió nuestra comprensión del universo.