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Currículum Vitae LT

Lázaro de Tormes es un joven que ha pasado por diversas experiencias laborales, desde guiar a un ciego hasta ser pregonero en Toledo, aprendiendo lecciones de astucia y supervivencia en cada etapa. A lo largo de su vida, se enfrenta a la dureza de la realidad y a la necesidad de adaptarse, lo que le lleva a comprender el valor del conocimiento y las palabras a través de su trabajo con un impresor. A pesar de las dificultades, Lázaro se convierte en un personaje que busca la verdad y la libertad en un mundo lleno de engaños.

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Currículum Vitae LT

Lázaro de Tormes es un joven que ha pasado por diversas experiencias laborales, desde guiar a un ciego hasta ser pregonero en Toledo, aprendiendo lecciones de astucia y supervivencia en cada etapa. A lo largo de su vida, se enfrenta a la dureza de la realidad y a la necesidad de adaptarse, lo que le lleva a comprender el valor del conocimiento y las palabras a través de su trabajo con un impresor. A pesar de las dificultades, Lázaro se convierte en un personaje que busca la verdad y la libertad en un mundo lleno de engaños.

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Lazarillo

de Tormes
Experiencia Laboral
Guía de un ciego
Funciones: Guiar al ciego por diferentes pueblos,
ayudarle en sus tareas diarias y aprender sus trucos
para sobrevivir.
Duración: Varios meses.

Criado de un clérigo
Funciones: Ayudar en las tareas de la iglesia, cuidar
del arca donde se guardaba el pan y otros alimentos.
Duración: Aproximadamente seis meses.

Datos Criado de un escudero


personales Funciones: Servir a un escudero pobre, ayudarle en sus
tareas diarias y buscar comida para ambos.
Nombre: Lázaro de Tormes. Duración: Varios meses.
Lugar de nacimiento: Tejares, aldea de
Salamanca (nacido en el río Tormes). Criado de un fraile de la Merced
Fecha de nacimiento: A principios del Funciones: Acompañar al fraile en sus viajes y tareas.
siglo XVI. Duración: Menos de ocho días.
Estado civil: Casado (con una criada del
arcipreste de San Salvador). Ayudante de un buldero
Ocupación actual: Pregonero en Toledo. Funciones: Asistir al buldero en la venta de bulas,
ayudarle en sus engaños y trucos para convencer a la
gente.
Habilidades Duración: Casi cuatro meses.

Astucia y capacidad para sobrevivir en Aprendiz de un maestro de pintar panderos


situaciones difíciles. Funciones: Mezclar colores y ayudar en la elaboración de
Habilidad para engañar y ser engañado panderos.
(aprendida de sus amos). Duración: Breve.
Conocimiento de la vida callejera y de los
trucos para conseguir comida. Aguador
Experiencia en varios oficios, desde guía de Funciones: Vender agua por la ciudad de Toledo.
ciegos hasta pregonero. Duración: Cuatro años.

Educación Ayudante de un alguacil


Funciones: Asistir al alguacil en sus tareas de justicia.
No ha recibido educación formal. Duración: Breve.

Pregonero en Toledo
Funciones: Pregonar los vinos que se venden en la
ciudad, anunciar cosas perdidas, subastas públicas y
acompañar a los perseguidos por la justicia.
Duración: Actualmente en el puesto.
Actividad 2
Episodio del ciego y el toro de piedra (narrado por Lázaro en
primera persona)

Ese día, cuando salimos de Salamanca, yo era apenas un niño. Mi madre me había
entregado al ciego con lágrimas en los ojos, diciéndome que me portara bien y que
Dios me guiara. Yo no sabía muy bien qué esperar de aquel hombre, pero algo en su
voz me hizo sentir que la vida no sería fácil a su lado. Aún así, no podía imaginar lo que
me esperaba.
Caminamos un rato, y llegamos al puente que cruza el río Tormes. El ciego se detuvo
de repente y me dijo:
—Lázaro, acerca el oído a este toro. Dicen que dentro de él se oye un gran
ruido.
Yo, inocente como era, me acerqué a la estatua de piedra. Era un toro grande,
frío al tacto. Me incliné, curioso, y apoyé la oreja contra la piedra, esperando
escuchar algo. En ese momento, sentí un golpe tan fuerte en la cabeza que me
dejó aturdido. El ciego me había dado una calabazada con todas sus fuerzas, y
el dolor me hizo caer al suelo.
—¡Tonto! —me gritó—. Aprende, que el mozo del ciego tiene que saber más
que el diablo.
Me levanté, tambaleándome, con la cabeza palpitando de dolor. Aquel golpe
no solo me dejó una marca en la frente, sino también una lección que nunca
olvidaría. El ciego no era un hombre de confianza, y la vida a su lado no sería
fácil. A partir de ese momento, empecé a entender que tendría que ser astuto
si quería sobrevivir.
Aunque el dolor me duró varios días, aquella calabazada me abrió los ojos. Ya
no era el niño crédulo que había salido de Salamanca. El ciego me había
enseñado, a su manera, que el mundo estaba lleno de engaños y que debía
estar siempre alerta. Fue mi primera lección, y aunque fue dura, me ayudó a
prepararme para todo lo que vendría después.
Actividad 3
Mapa de España
1. Tejares (Salamanca)
Cuándo: Al principio de la obra.
Con quién: Con su familia (su madre, Antona Pérez, y su padrastro, Zaide).
Explicación: Lázaro nace en Tejares, una aldea cerca de Salamanca, y pasa sus primeros años allí con su
madre y su padrastro, hasta que su madre lo entrega al ciego.
2. Salamanca
Cuándo: Al inicio de su vida como criado.
Con quién: Con el ciego.
Explicación: Lázaro comienza su servicio con el ciego en Salamanca, donde aprende las primeras
lecciones de astucia y supervivencia. Allí también ocurre el episodio del toro de piedra (página 34).
3. Almorox (Toledo)
Cuándo: Durante su tiempo con el ciego.
Con quién: Con el ciego.
Explicación: Lázaro y el ciego pasan por Almorox, un pueblo famoso por sus vinos, donde ocurre el
episodio del racimo de uvas (página 43).
4. Escalona (Toledo)
Cuándo: Durante su tiempo con el ciego.
Con quién: Con el ciego.
Explicación: En Escalona, Lázaro y el ciego se alojan en un mesón, y allí ocurre el famoso episodio de la
longaniza y el nabo (página 46).
5. Torrijos (Toledo)
Cuándo: Después de dejar al ciego.
Con quién: Solo.
Explicación: Lázaro huye del ciego y llega a Torrijos, donde busca un nuevo amo (página 51).
6. Maqueda (Toledo)
Cuándo: Después de Torrijos.
Con quién: Con el clérigo.
Explicación: En Maqueda, Lázaro entra al servicio de un clérigo avaro, con quien pasa hambre y aprende
a robar comida del arca (página 53).
7. Toledo
Cuándo: La mayor parte de su vida adulta.
Con quién: Con el escudero, el fraile de la Merced, el buldero, el capellán y, finalmente, como
pregonero.
Explicación: Toledo es el lugar donde Lázaro pasa la mayor parte de su vida. Allí sirve a varios amos (el
escudero, el fraile, el buldero y el capellán) y finalmente se establece como pregonero, casándose con
una criada del arcipreste de San Salvador (páginas 79, 113, 126 y 128).
8. La Sagra de Toledo (comarca)
Cuándo: Durante su tiempo con el buldero.
Con quién: Con el buldero.
Explicación: Lázaro acompaña al buldero a varios pueblos de la Sagra de Toledo, donde ocurre el
episodio del falso milagro con el alguacil (páginas 114-123).
Mapa de referencia:
Para señalar estos lugares en un mapa de España:
1. Tejares y Salamanca: En la provincia de Salamanca (Castilla y León).
2. Almorox, Escalona, Torrijos, Maqueda y Toledo: En la provincia de Toledo (Castilla-La Mancha).
3. La Sagra de Toledo: Una comarca al noroeste de la provincia de Toledo.
Escribir un tratado
perdido de la obra Tratado perdido: Lázaro sirve a un impresor del siglo XVI
Tratado VIII: De cómo Lázaro entró al servicio de un impresor y aprendió el arte de las letras
Después de dejar al buldero, que tanto me había enseñado sobre el arte del engaño, me
encontré en Toledo, vagando por las calles sin rumbo fijo. Ya había pasado por tantas
manos que casi me creía experto en el arte de sobrevivir a cualquier amo. Pero la vida,
como siempre, tenía preparada una nueva lección para mí.
Fue en la calle de los Libreros, cerca de la catedral, donde me topé con un hombre de
aspecto serio, vestido con una túnica manchada de tinta. Llevaba bajo el brazo unos pliegos
de papel recién impresos, y su mirada denotaba cierta prisa. Me acerqué a él, como solía
hacer cuando buscaba un nuevo amo, y le dije:
—Señor, ¿necesita un mozo que le ayude en sus quehaceres?
El hombre me miró de arriba abajo, como si evaluara si yo era capaz de cargar con el peso
de sus libros. Tras un momento de silencio, me respondió:
—¿Sabes leer, muchacho?
—No, señor —confesé—, pero soy rápido aprendiendo y tengo manos fuertes para cargar
lo que sea.
El hombre, que resultó ser un impresor llamado don Jerónimo, se rio y me dijo:
—Bueno, Lázaro, aquí no se trata solo de cargar, sino de entender el poder de las palabras.
Ven conmigo, y quizá aprendas algo más que a sobrevivir.
Así fue como entré al servicio de don Jerónimo, un hombre que, aunque no era rico, poseía
algo que muchos envidian: el conocimiento. Su taller estaba lleno de máquinas extrañas,
con ruedas y palancas, y olía a tinta y papel recién impreso. Allí, entre prensas y tipos de
metal, aprendí que las palabras pueden ser tan peligrosas como una espada, y que un libro
bien impreso puede cambiar el mundo.
La vida en el taller
Don Jerónimo no era un amo fácil. Era exigente y meticuloso, y no toleraba errores en su
trabajo. Cada letra, cada línea, debía estar perfectamente alineada, y cualquier mancha de
tinta era motivo de regaño. Pero, a pesar de su severidad, me enseñó cosas que nunca
olvidaré.
Una de mis tareas era limpiar los tipos de metal después de cada impresión. Era un trabajo
tedioso, pero don Jerónimo me decía:
—Lázaro, estas letras son como las personas: si no las cuidas, se ensucian y pierden su
valor. Pero bien limpias, pueden decir verdades que cambien el curso de la historia.
Yo, que hasta entonces solo había conocido el hambre y la astucia, empecé a entender que
había algo más en la vida que engañar y ser engañado. Aunque don Jerónimo no me
pagaba mucho, me daba de comer regularmente, y eso ya era más de lo que muchos de
mis amos anteriores habían hecho.
El episodio del libro prohibido
Un día, llegó al taller un hombre vestido de negro, con aire misterioso. Traía
consigo un manuscrito y le pidió a don Jerónimo que lo imprimiera en secreto.
Mi amo, aunque sabía que aquel libro podía traerle problemas, aceptó el
encargo. Yo, curioso como siempre, me acerqué a leer algunas páginas y
descubrí que hablaba de cosas que la Iglesia no aprobaba.
—Señor —le dije a don Jerónimo—, ¿no teme que esto le traiga problemas?
Él me miró con una sonrisa triste y respondió:
—Lázaro, el conocimiento es como la luz: no se puede esconder bajo la cama.
Aunque me cueste la libertad, prefiero imprimir la verdad a vivir en la mentira.
Aquella noche, mientras trabajábamos en secreto, me di cuenta de que don
Jerónimo no era solo un impresor, sino un hombre valiente. Y aunque yo no
entendía del todo lo que imprimíamos, sentí que estaba participando en algo
importante.
Reflexión final
Al final, don Jerónimo fue denunciado por uno de sus vecinos, y el taller fue
clausurado. Él logró escapar a tiempo, pero yo me quedé sin amo una vez
más. Sin embargo, esta vez no me sentí tan perdido como antes. Don
Jerónimo me había enseñado que las palabras tienen poder, y que, aunque el
mundo esté lleno de engaños, siempre hay quienes luchan por decir la
verdad.
Y así, con una sonrisa en los labios, me dije: "Lázaro, quizá no seas un hombre
de letras, pero al menos sabes que las letras pueden hacerte libre". Y con esa
lección, seguí mi camino, esperando encontrar un nuevo amo que me
enseñara algo más sobre este mundo tan complicado.

Chiste final:
—Señor —le dije una vez a don Jerónimo—, si las letras son tan
poderosas, ¿por qué no imprimimos un libro que nos haga ricos?
Él se rio y me respondió:
—Porque, Lázaro, la riqueza no se imprime, se escribe con esfuerzo.
Y tú, por ahora, solo sabes imprimir manchas de tinta.

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