El callejón del beso
En la ciudad de Guanajuato hay un misterioso callejón al que todos los visitantes del lugar
quieren acudir.
Existe una leyenda en torno a este lugar, transmitida de generación en generación, que lo
convierte en un sitio emblemático. Quienes acuden allí suelen ir acompañados de sus
parejas para fotografiarse y besarse en el tercer escalón del callejón.
Con esta tradición, los enamorados pretenden asegurar su felicidad unos cuantos años. Es
un lugar que, gracias a la leyenda, se ha convertido en todo un símbolo del amor.
Cuenta la leyenda que Carmen era una joven hermosa y cariñosa que vivía con su
intransigente padre. Carlos era un apuesto galán humilde dedicado a cumplir con su trabajo.
Un día, por casualidad, Carmen y Carlos se conocieron y entre ellos surgió un lazo
indestructible. Desde entonces, el joven se situaba bajo el balcón de la casa de Carmen,
quien le respondía siempre con una sonrisa. Así pasaron semanas hasta que, más tarde,
iniciaron una conversación.
Pasó el tiempo y los jóvenes planeaban un futuro juntos. Cuando menos lo esperaban, el
padre de la joven se enteró de sus encuentros. Entonces, amenazó a su hija con recluirse en
un convento. A pesar de esto, Carmen y Carlos decidieron continuar con la relación en
secreto.
Carlos alquiló una habitación situada frente a la casa de su amada, donde podría hablar con
ella de balcón a balcón. Un día, el padre de la joven les pilló besándose desde el balcón y,
lleno de furia, clavó una daga a su hija y le quitó la vida. Desde entonces se conoce este
lugar como Callejón del Beso.
La Llorona
Esta leyenda, de origen prehispánico, es una de las más conocidas en México. Aunque se
desconoce dónde se originó ni cuándo, este personaje se ha convertido en un espectro muy
importante en la identidad cultural de Hispanoamérica.
Dice la leyenda que hace muchos años aparecía en Xochimilco la figura de una mujer vestida
de blanco, la cual cruzaba las calles de la ciudad mientras lamentaba: ¡Ay, mis hijos!
Los habitantes de la ciudad decían que se trataba de una pobre mujer que había sufrido por
un hombre que la había abandonado. Entonces decidió ahogar a sus hijos en un río y,
arrepentida, intentó quitarse ella la vida.
Pronto fue apodada como la Llorona.
Dicen que, a día de hoy, el espectro sigue apareciendo por las noches y recorre la ciudad
con su vestimenta blanca. Aún hoy se puede oír su desgarrador lamento.
Sac Nicté
Esta antigua leyenda maya de temática amorosa se origina a partir de la factura de la
legendaria alianza de los estados mayas de Uxmal, Chichén Itzá y Mayapán.
Dice la leyenda qeu Sac-Nicté era una antigua princesa cuando Mayapán, Uxmal y Chichén
Itzá conviven como las grandes urbes de la cultura maya. Era una época en la que sus reyes
habían hecho un pacto de paz y no existían los ejércitos. Cuando Canek tuvo 3 veces 7 años
se convirtió en rey de Chichén Itzá y vió por primera vez a la princesa Sac Nicté teniendo ella
apenas 3 veces 5 años. Desde ese momento, ambos supieron que sus vidas estarían
destinadas a estar juntos por la eternidad. En cambio, Sac- Nicté había sido destinada por su
padre, rey de Mayapán, para ser esposa de Ulil, un sub heredero del reino de Uxmal.
Faltando solo 37 días para la boda, un mensajero de Mayapán citó al príncipe Canek para
invitarlo a la boda, a lo que respondió que no faltaría. Esa misma noche un enano viejo visitó
a Canek y le susurró: “la flor blanca te espera entre las hojas verdes”, ¿vas a dejar que otro
la arranque? Justo después, el enano desapareció.
En Uxmal todo se preparaba para la boda, la ciudad entera había sido decorada para la gran
ocasión. Justo cuando Sac-Nicté estaba a punto de contraer matrimonio, Canek apareció con
sus guerreros y se llevó a la princesa frente a la mirada de todos, dejando al príncipe Ulil
plantado.
Este hecho terminó con la paz y Uxmal y Mayapán se unieron en guerra en contra de
Chichén Itzá. Antes de que la guerra estallara, los habitantes del Chichén Itzá partieron una
noche con la luz de la luna para salvar su ciudad. Cuando llegaron los enemigos de Uxmal y
Mayapán se encontraron la ciudad
de Chichén Itzá vacía, la cual decidieron
incendiar.
Desde entonces la ciudad quedó
abandonada hasta nuestros días.
La dama enlutada
La dama enlutada es una leyenda urbana de principios del siglo XIX muy conocida de la
ciudad de Guadalajara, capital de Jalisco.
Al parecer, la historia fue transmitida por los serenos, quienes vigilaban las calles durante las
noches mientras los habitantes de la ciudad permanecían en sus hogares.
Cuenta esta leyenda que, al casi caer la medianoche, algunas personas fueron testigo de
cómo un espectro femenino salió de la Catedral y puso rumbo hacia el norte de la ciudad. La
mujer vestía de negro y, cuando llegó frente al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe,
atravesaba la calle y después desaparecía.
Esa noche, la enlutada cosechó varias muertes. Aquellos que la persiguieron fueron sus
víctimas cuando escuchaban su tenebroso grito.
La china Hilaria
Esta leyenda tiene su origen en Aguascalientes, en el barrio del Encino, allí surge la historia
de obsesión que da pie a una expresión utilizada usualmente en el lenguaje coloquial
mexicano.
Cuenta la leyenda que, en la calle de la Alegría, hace muchos años vivió Hilaria Macías,
conocida por todos como china Hilaria, ya que tenía el cabello muy rizado y hermoso.
Con el tiempo un hombre poco recomendable, conocido como el Chamuco, se enamoró de
Hilaria. Esta no quiso corresponderle ya que sentía cierto rechazo, no solo a su aspecto, sino
también a su personalidad. El cambio, el Chamuco insistía, primero con modestia, después
con palabras soeces.
Hilaria comenzó a sentir miedo y decidió visitar al cura para que hablara con Chamuco. El
padrecito le dijo al hombre que pidiera a Hilaria uno de sus rizos afirmando: “Si consigues
alisarlo, en unos 15 días, te corresponderá”.
Chamuco siguió las recomendaciones del cura y,
pasadas dos semanas, harto de querer enderezar el rizo, acudió a la
magia negra. Asistió a un brujo que invocó al Diablo. Este le pidió su
alma como recompensa y el Chamuco aceptó. Tras días y días
de trabajo no pudo hacer nada.
Chamuco reclamó al diablo su falta de seriedad y este, enojado, se fue.
Desde entonces, Chamuco quedo loco andando por las calles del
encino atormentado. Cada vez que alguien le preguntaba cómo estaba, solo respondía: “De
la china Hilaria”.
Leyenda de la flor de cempasúchil
Dice la leyenda que hace mucho tiempo existieron una niña llamada Xóchitl y un niño
llamado Huitzilin.
Ambos crecieron juntos y pasaron mucho tiempo unidos durante la infancia, incluso, iniciaron
una historia de amor durante la juventud. Un día, decidieron subir a lo alto de una colina, allí
donde el sol deslumbraba con fuerza, pues sabían que allí moraba el Dios del Sol. Su
intención era pedirle a Tonatiuh que les diera la bendición para poder seguir unidos. El Dios
sol acepto y bendijo su amor.
Pronto, la tragedia llegó a ellos cuando Huitzilin fue enviado a participar en una batalla para
defender a su pueblo y tuvo que separarse de Xóchitl.
Pasó un tiempo y Xóchitl se enteró de que su amado había fallecido en el conflicto. La
muchacha sintió tanto dolor que le pidió a Tonatiuh unirse con su amado en la eternidad. El
Dios del Sol, al ver a la joven tan apenada, decidió convertirla en una hermosa flor. Así que
lanzó un rayo dorado sobre ella, entonces, creció en la tierra un botón que permaneció
cerrado durante mucho tiempo.
Un día, apareció un colibrí atraído por el aroma de la flor y se posó sobre sus hojas. Fue
entonces que la flor se abrió y mostró su color amarillo, como el mismo sol. La flor había
reconocido a su amado Huitzilin, el cual ahora tenía forma de colibrí.
Cuenta la leyenda que mientras exista la flor de cempasúchil y haya colibríes, el amor de
Xóchitl y Huitzilin vivirá por siempre.
El autobús fantasma
Esta leyenda urbana tiene su origen en la ciudad de Toluca. Se trata de una historia
aterradora basada en un episodio real que tuvo lugar durante los años ochenta del siglo XX,
cuando un autobús que transitaba por una carretera nocturna jamás llegó a su destino. El
misterioso suceso dio pie a diferentes versiones sobre los acontecimientos que hoy en día se
siguen transmitiendo.
Cuenta la leyenda que, en una vieja y peligrosa carretera que unía Toluca con Ixtapan de la
Sal, un autobús circulaba de madrugada de Ixtapan de la Sal hacia Toluca.
Todo iba bien hasta que comenzó a llover, momento en que el autobús tenía que tomar
curvas muy peligrosas y pasar por un puente en el
que solo cabe un vehículo.
De repente, los viajeros se asustaron al ver que el
autobús había tomado más velocidad. El
conductor se percató de que los frenos estaban
fallando. Pronto, en una de las curvas, el autobús
se precipitó al vacío dejando víctimas y sin
sobrevivientes. El autobús número 40 se
incendió y jamás llegó a su destino.
Dice la leyenda que, desde entonces, si transitas por esa carretera durante la madrugada e
intentas subirte a un autobús, posiblemente sea el número 40. Si subes al autobús, no
deberás hablar en ningún momento. Antes de bajar, jamás deberás mirar hacia atrás en el
autobús. Si lo haces no sobrevivirás.
La leyenda de los volcanes
Dice una antigua leyenda que los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, de los más altos de
México, representan a una doncella y un joven guerrero Tlaxcaltecas. Iztaccíhuatl era la
princesa más bella y se enamoró del guerrero Popocatépetl, uno de los más valientes de su
pueblo.
Antes de partir a la guerra en la que los Tlaxcaltecas se encontraban inmersos frente a los
aztecas, el joven guerrero pidió la
mano de la doncella
Iztaccíhuatl. El cacique le
concedió su deseo, a cambio
de que volviera sano y salvo del
conflicto.
Mientras Iztaccihuatl
esperaba el regreso de su
amado, un rival de Popocatépetl engañó a la joven y le dijo que el muchacho había fallecido
en la guerra. Entonces, la princesa murió de tristeza en poco tiempo.
Cuando Popocatépetl regresó victoriosos del combate, recibió la mala noticia. Durante días y
noches el joven vagó por la ciudad pensando cómo podía honrar el gran amor que se habían
tenido. Así fue como ordenó construir una gran tumba bajo el sol amontonando 10 cerros
para levantar una enorme montaña.
Entonces, tomó el cuerpo de la princesa y la recostó en la cima de la montaña. Allí, la besó
por última vez para después, con una antorcha humeante en la mano, arrodillarse a velar por
su sueño eternamente.
Desde entonces permanecen juntos uno frente a otro y, con el tiempo, la nieve cubrió sus
cuerpos convirtiéndolos en dos enormes volcanes.
Leyenda de la casa de las brujas
Esta leyenda surge de una
vivienda situada en la ciudad de
Guanajuato, cuya
construcción data del año
1895. Actualmente
forma parte de un hotel, pero
los rumores sobre ruidos por
las noches siguen
persistiendo y despertando la curiosidad de aquellos interesados en fenómenos
paranormales.
Cuenta la leyenda que el dueño de esta casa ubicada en Guanajuato vivía allí con su
pequeña hija Susan cuando lo mandaron a la cárcel por cometer un delito.
Así, la niña quedó con sus tías, las cuales no la trataron nada bien. Las mujeres la
encerraron en un sótano y no le proporcionaban alimentos. Días después, los vecinos
aseguraban escuchar lamentos cuando fue hallado el cuerpo sin vida de la joven.
Se dice que en las noches de luna llena la casa se vuelve terrorífica, quienes transitan por
ahí aseguran ver a una joven asomándose por una de las ventanas.
La mulata de Córdoba
Se trata de una leyenda de la época Virreinal de México originaria del Estado de Veracruz, es
una figura que forma parte del folclore mexicano contemporáneo. Esta leyenda, cuya
temática se centra en la brujería y superstición, cuenta con diferentes versiones.
Aunque no existen evidencias de la existencia de esta mujer, su figura ha intrigado a
investigadores y estudiosos a través de los siglos. También la leyenda ha sido la base de
obras como la ópera homónima estrenada en 1948 de Xavier Villaurrutia y Agustín Lazo,
también cuenta con versiones cinematográficas.
Cuenta la leyenda que, allá por el siglo XVII se fundó la ciudad de Córdoba. Allí llegó sola
una mujer mulata muy hermosa. Todos los hombres quedaban prendados con ella a su paso.
Pronto, su presencia en la ciudad comenzó a tener reacciones contrapuestas. Algunos la
rechazaban, los supersticiosos decían que tenía un pacto con el diablo; que tenía poderes
mágicos que le permitían estar en dos lugares al mismo tiempo.
Otros la veneraban porque decían que era una virtuosa en las artes de la medicina y era
capaz de curar solo con hierbas.
Ante todos los rumores que se fraguaron, la Santa Inquisición no tardó en apresarla y
enviarla al presidio de San Juan de Ulúa acusada de brujería. Allí esperaría al día de su
muerte en la hoguera. En su celda, encontró un trozo de carbón y empezó a dibujar con todo
lujo de detalles un barco en la pared. Una noche, mientras el carcelero de turno dormía,
desapareció en la nave. Al día siguiente, se encontraron al carcelero con la razón perdida
aferrado a la reja del calabozo vacío.