Explicación Del RJA
Temas abordados
Explicación Del RJA
Temas abordados
Un comprador que adquiere un vehículo robado de buena fe tiene derecho a ser resarcido por el propietario original en caso de reivindicación . Además, el comprador puede buscar compensación del vendedor si se determina que este último actuó de mala fe, demandando el reembolso del importe pagado . Esto da al comprador de buena fe una protección para mitigar las pérdidas financieras incurridas de manera involuntaria.
Existe la presunción de que cualquier persona que adquiera un automotor conoce las constancias de su inscripción y demás anotaciones registrales, incluso si no ha exigido la presentación del certificado de dominio . Esto implica que los compradores deberían actuar con diligencia para revisar el estatus legal del vehículo antes de la compra, pues se espera que entren en la transacción debidamente informados.
Si un automotor fue robado y luego inscrito en el registro por otro individuo, el propietario original puede reclamar su vehículo. Sin embargo, si la inscripción fue de buena fe, el legítimo propietario debe compensar económicamente al comprador por lo que pagó por el auto . Es decir, el comprador de buena fe está protegido en la medida que reciba una compensación justa en tales casos.
Si el Poder Ejecutivo incluye nuevos tipos de vehículos en el sistema de registro, se ampliaría el alcance de la normativa vigente para abarcar esos vehículos. Esto podría mejorar la claridad legislativa y reducir disputas legales mediante la inclusión de vehículos emergentes o innovaciones tecnológicas no contempladas previamente. Además, aseguraría que todos los tipos relevantes de vehículos sean reconocidos y regulados conforme a las normas de propiedad actuales . Esta acción reforzaría la legalidad de las transferencias y el control sobre nuevas formas de transporte.
El certificado de dominio es crucial en las transferencias y constitución de gravámenes sobre automotores, siendo necesario que estos actos se inscriban dentro del plazo de 15 días de validez del certificado. Durante este plazo, cualquier embargo o anotación depende de la situación jurídica del automotor, y solo se consolida en cuanto al dominio pasados los 15 días si no ha habido cambios . Por tanto, el certificado permite temporalmente la seguridad de los registros en el proceso de transferencia.
Deben inscribirse en el Registro Nacional todos los vehículos automotores autopropulsados, incluyendo automóviles, camiones, tractores, jeeps, autobuses, maquinaria agrícola y maquinaria vial . El Poder Ejecutivo tiene la facultad de añadir otros vehículos al régimen de inscripción mediante reglamentaciones posteriores, lo que posibilita la adaptación del registro a nuevas tipologías vehiculares o cambios tecnológicos.
La inscripción de un automotor en el registro de buena fe confiere al titular la propiedad legal del vehículo, permitiéndole repeler cualquier acción de reivindicación mientras se mantenga que el automotor no fue hurtado o robado . Esto implica que si alguien inscribió el auto sin conocimiento de problemas legales previos, tendrá herramientas legales para defender su propiedad.
El "Título del Automotor" es un documento individualizante que se recibe al inscribir un vehículo por primera vez en el registro. Sirve como prueba de propiedad y de cualquier carga como embargos sobre el vehículo; sin embargo, solo certifica el estado del dominio y los gravámenes hasta la fecha de inscripción . Por tanto, no refleja cambios en la propiedad o condiciones legales que ocurran después de su emisión.
La transmisión del dominio de un automotor debe formalizarse mediante un instrumento público o privado y producirá efectos legales entre las partes y con respecto a terceros solo desde la fecha de su inscripción en el Registro Nacional de la Propiedad del Automotor . Esto significa que, aunque se firme un contrato de compraventa, la propiedad del vehículo no será oficialmente reconocida hasta que dicha inscripción esté completada.
Un vehículo inscrito como robado no puede ser reclamado después de transcurridos dos años de su inscripción si el poseedor lo ha mantenido de buena fe y de forma continua durante ese periodo . La buena fe se entiende como el desconocimiento del estado ilegal del vehículo al momento de la inscripción.