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Vía Crucis: Reflexiones y Oraciones

El documento es un guion para el Vía Crucis celebrado el 7 de abril de 2023 en la Parroquia María Madre de la Misericordia. Incluye oraciones, reflexiones y testimonios de fe que acompañan cada estación del recorrido de la Pasión de Cristo, enfatizando el sufrimiento, la traición y la esperanza en la redención. A través de las estaciones, se invita a los participantes a reflexionar sobre su propia vida y sufrimientos, encontrando consuelo en la figura de Jesús.

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Vía Crucis: Reflexiones y Oraciones

El documento es un guion para el Vía Crucis celebrado el 7 de abril de 2023 en la Parroquia María Madre de la Misericordia. Incluye oraciones, reflexiones y testimonios de fe que acompañan cada estación del recorrido de la Pasión de Cristo, enfatizando el sufrimiento, la traición y la esperanza en la redención. A través de las estaciones, se invita a los participantes a reflexionar sobre su propia vida y sufrimientos, encontrando consuelo en la figura de Jesús.

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MARÍA MADRE DE LA MISERICORDIA

PARROQUIA

VIA CRUCIS

7 de abril de 2023
VÍA CRUCIS

Canto

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.


R/. Amén.

Oración de inicio
Señor Jesús, en este día consagrado por tu Pasión
elevamos nuestras voces a Ti, confiados en que nos escuchas.

Te bendecimos porque eres para nosotros fuente de vida,


tomas sobre ti nuestros sufrimientos,
y con tu santa cruz redimiste al mundo.

Creemos que tus heridas nos han curado,


que no nos dejas solos en la hora de la prueba
y que tu Evangelio es sabiduría verdadera.

Reconocemos tu cuerpo martirizado en muchos de nuestros hermanos y hermanas, la


violencia que sufriste en quien es perseguido,
y tu abandono en el suplicio de quien es asesinado.

Tú, que quisiste vivir en una familia, mira compasivo a nuestras familias,
acoge sus oraciones, atiende sus gemidos,
bendice sus propósitos, acompaña su camino,
sostenlas en sus dudas, consuela sus afectos heridos,
infúndeles la valentía de amar, concédeles la gracia del perdón
y haz que estén abiertas a las necesidades de los demás.

Señor Jesús, Tú que eres el Crucificado Resucitado,


haz que no nos dejemos robar la esperanza
de una nueva humanidad, de los cielos nuevos y la tierra nueva,
donde enjugarás toda lágrima de nuestros ojos
y no habrá ni llanto ni dolor, porque lo antiguo ha pasado
y seremos una gran familia en tu casa de amor y paz.

3
I ESTACIÓN
LA AGONÍA DE JESÚS EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

Cuando llegaron a un lugar llamado Getsemaní, Jesús dijo a sus discípulos: «Siéntense
aquí mientras voy a orar». Se llevó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir
temor y angustia. Entonces les dijo: «¡Me muero de tristeza! Quédense aquí y vigilen».
Y, alejándose un poco, se postró en tierra y oraba pidiendo que, si fuera posible, no tuviera
que pasar por aquella hora. Decía: «¡Abbá, Padre, tú lo puedes todo! Aparta de mí esta
copa, pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú». (Mc 14,32-36)

TESTIMONIO
Cuando recibí la noticia de que tenía cáncer en el riñón, con metástasis en el pulmón en
la última etapa, no lo podía creer, cuántas esperanzas había. Pero en aquel desconcierto y
entre tantas dudas sólo me quedaba algo muy claro, no podía recorrer este camino sin ti,
y me abracé a tu cruz con la oración, solo tú me podías entender y dar la fortaleza para lo
que estaba por venir. Ahora después de dos años y medio de aquella noticia sigo abrazada
a ti y oro con más fuerza señor como aquel primer día. “que pase de mi este cáliz pero que
no se haga mi voluntad sino la tuya. Y me sigo abandonando a tu santísima voluntad.

Señor Jesús, que sufriste miedo y angustia.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que rezaste en la hora de la prueba.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que nos llamas a velar y a rezar contigo.


R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, que entre olivos apacibles aceptaste rezando sufrir por nosotros hasta la
muerte, y muerte de cruz, te pedimos por los enfermos de cáncer, ayúdalos a afrontar la
enfermedad unidos a ti y a todos nosotros concédenos permanecer contigo en la hora de
la prueba. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

4
II ESTACIÓN
JESÚS ES TRAICIONADO POR JUDAS Y ABANDONADO POR LOS SUYOS

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

Cuando Jesús todavía estaba hablando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de una
gran multitud. De inmediato se acercó a Jesús y le dijo: «¡Te saludo, Maestro!». Y lo besó.
Jesús le respondió: «Amigo, ¡hasta dónde has llegado!». Entonces ellos se acercaron, se
abalanzaron sobre Jesús y lo arrestaron. En eso, uno de los que estaban con Jesús tomó su
espada, la desenvainó e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja (Lc
22,47-50). Jesús, entonces, lo reprendió: «¡Vuelve tu espada a su lugar!, pues todos los
que empuñan espada, a espada morirán». Entonces todos los discípulos lo abandonaron y
huyeron. (Mt 26,52.56)

TESTIMONIO
Yo estando en Jerusalén cargando la enorme cruz en la vía dolorosa junto con otras siete
personas. Una cruz de gran tamaño fue cambiando de mano en mano en cada estación
empezando por la primera llevada por un matrimonio que acababa de perder a su hijo
único de 19 años por una enfermedad.
De esa manera con mucho respeto concentración amor y devoción hicimos el recorrido
orando unidos a Jesús en su dolor cuando nos tocó el turno de cargar con nuestra Cruz
quedaba un tramo muy pesado para llegar al calvario en donde moriría Jesús. Estábamos
en el último tramo del recorrido y aquí recibí su mensaje me hizo ver y sentir que aunque
yo hubiera tenido varias cruces en mi vida por muy grandes que estas fueran no tenía
comparación con las Cruces de muchos de mis compañeros del grupo.
Me percaté que en los momentos más dolorosos de mi vida siempre había estado Jesús
con su madre para aliviar mi dolor con todo mi amor le agradecí al señor su benevolencia
y amor.

Señor Jesús, que fuiste traicionado con un beso.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que fuiste abandonado por tus discípulos.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que experimentaste soledad y humillación.


R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, que recibiste con amor el beso traidor de Judas, te suplicamos que concedas
a todas las familias la valentía de cargar con su cruz para ser constructores de paz y
reconciliación. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

5
III ESTACIÓN
JESÚS ES CONDENADO POR EL SANEDRÍN

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban algún testimonio contra Jesús que
permitiera condenarlo a muerte, pero no lo encontraban. El Sumo Sacerdote de nuevo lo
interrogó: «¿Eres Tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?». «Yo soy», contestó Jesús. Y
todos juzgaron que merecía la muerte. (Mc 14,55.61-62.64).

TESTIMONIO
La muerte de mi madre. El ser más querido que he tenido en la vida. Ha sido lo más
fuerte y difícil que me ha pasado. Siempre estuvo enferma y tuvo muchos episodios de
muerte pero Dios nos la dejaba, el definitivo, sentí que no lo iba a poder soportar pues
éramos muy unidas y yo muy dependiente de ella.
Cuándo me dieron la noticia sentí que se abría la tierra Y me tragaba. Sufrí durante varios
días, de día y de noche. Le pedí a la Virgen de Guadalupe me ayudara a sobrellevar esta
carga y pérdida tan tremenda. Una noche soñé que la virgen me hablaba y me decía que
no iba a estar sola, que ella iba a estar conmigo, me desperté y empecé a sentir una gran
mejoría, como si hubiera operado un milagro en mí.

Señor Jesús, que sufriste una condena injusta.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que soportaste críticas y acusaciones.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que, siendo inocente, fuiste perseguido.


R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, te suplicamos que concedas a todos los que han perdido a un ser querido
poder caminar tomados de la mano, y poder vivir las adversidades con suave firmeza. Tú
que vives y reinas por los siglos de los siglos.

6
IV ESTACIÓN
JESÚS ES NEGADO POR PEDRO

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

Mientras Pedro estaba abajo, en el patio interior, llegó una de las criadas del Sumo
Sacerdote. Al ver a Pedro calentándose junto al fuego lo reconoció y le dijo: «¡Tú también
estabas con Jesús de Nazaret!». Pero él lo negó diciendo: «¡No sé ni entiendo de qué
hablas!». Y salió afuera, a la entrada del palacio, y cantó un gallo. De inmediato cantó un
gallo por segunda vez. Pedro se acordó de lo que Jesús le había dicho: «Antes de que el
gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres». Y se puso a llorar. (Mc 14,66-68.72)

TESTIMONIO
En algún punto de nuestra vida yo creo que la mayoría de nosotros hemos negado a Jesús.
A pesar de haberme formado en escuelas católicas en donde inculcan valores y la fe
cristiana; muy en mi interior y en mi corazón existía una coraza que lo hacía tener una
armadura que pareciera hecha de piedra y así pasé muchos años de mi vida sin realmente
verlo.
Estas acciones sin conciencia eran sin yo saberlo una forma de negar a Jesús en mi vida…
Así como lo hizo Pedro. Hoy mirando a la distancia puedo verme en aquellos momentos
con miedo, mucho miedo y de alguna manera tratando de esconderme, para que nadie
pudiera penetrar aquella armadura y conocer mi esencia, mis dolores, mis verdaderas
creencias o todo aquello que pudiera hacerme vulnerable.
Con el paso de los años, esa herida se ha ido cerrando… entendiendo que aceptarme a mí,
mis ideas, mis virtudes y mis defectos es aceptar a Dios ya que estamos hechos a su imagen
y semejanza; esa imperfección es lo que nos hace perfectos, los que nos permite tener
momentos de reflexión, conciencia, conversión y crecimiento espiritual para poder
reconocer a Dios en mi propia existencia y dejar de negarlo al mundo.

Señor Jesús, que has enjugado las lágrimas de Pedro.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que perdonas a quien se reconoce pecador.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que comprendes nuestras incertidumbres.


R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, que abres los brazos a quien invoca el perdón, te suplicamos que concedas a
las familias estar unidas a ti con la luz de la fe y poder levantarnos siempre después de
una caída. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R/. Amén.

7
V ESTACIÓN
JESÚS ES JUZGADO POR PILATO

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

Pilato otra vez les preguntó: «¿Y qué quieren que haga con el que ustedes llaman “el rey
de los judíos”?». Ellos contestaron a gritos: «¡Crucifícalo!». Pilato les replicó: «Pero, ¿qué
mal ha hecho?». Sin embargo, ellos gritaban aún más fuerte: «¡Crucifícalo!». Entonces
Pilato, para complacer a la gente, dejó en libertad a Barrabás y a Jesús, en cambio, después
de hacerlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran. (Mc 15,12-15)

TESTIMONIO
Hace 20 años tuve un accidente con un cable de 23,000 volts, al momento de la descarga
(seguramente unos segundos después) veo a mi hija y solo pude pensar “gracias Dios
porque me sucedió a mi y no a mi hija”.
Hablaron de muerte, después de amputarme un brazo, después la mano y al final los dedos,
nada de eso me causo dolor espiritual, el dolor físico no es relevante, al final solo el poder
agradecerle a Dios por haber estado presente, y en la alegría de su presencia y milagro en
nuestras vidas.
Mi recuperación física fue en verdad, milagrosa; según los médicos debí estar 4 meses en
el hospital…solo estuve 15 días.
El dolor físico, no es nada comparado con la certeza y alegría de saber que Dios estuvo
presente para concedernos el milagro de saber de su maravillosa presencia en nuestras
vidas.
Gracias por tu misericordia Padre.

Señor Jesús, que miraste con amor a tus adversarios.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que no tuviste miedo a quien mata el cuerpo, pero no la vida.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que juzgas con amor misericordioso.


R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, te suplicamos que concedas a las familias que sufren alivio en las dificultades
y a nosotros poder elegir, proteger y amar la vida en toda circunstancia. Tú que vives y
reinas por los siglos de los siglos.

8
VI ESTACIÓN
JESÚS ES FLAGELADO Y CORONADO DE ESPINAS

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

Pilato, después de hacer azotar a Jesús, lo entregó para que lo crucificaran. Lo vistieron
con un manto de color púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron. Luego
comenzaron a saludarlo: «¡Salve, rey de los judíos!». Y le golpeaban la cabeza con una
caña, lo escupían y le rendían homenaje poniéndose de rodillas. (Mc 15,15.17-19)

TESTIMONIO
Cuando recibí la llamada de que mi hijo se había ido a un barranco, pensé que me hacían
una broma, después cuando corroboré que era cierto, mientras me transporté al lugar en
el cual sucedió, se cruzaron por mi mente mil cosas, pero bloquee y me puse a rezar el
rosario con la certeza que la virgen protegería a mi hijo, que lo encontraran nada más
lastimado, cuando llegué y me dijeron que lo estaban sacando de la barranca pensé que
estaba desmayado nada más y que estaba vivo, pero cuando lo vi metido en una bolsa
igual que cuando vi a su papá también, ahí me di cuenta que él había muerto, pero cuando
lo abrieron me negaba a que fuera él, hasta lo desconocí. Después sentí que mi hijo me
había fallado al desobedecer y que me había prometido no salir.
Pensé también que mi esposo se lo había llevado y también a él le reclamé, porque me lo
había quitado, a diferencia de la reacción de muchas personas de reclamarle a Dios, yo no
le eche la culpa a él y lo único que le dije: “Te entrego a mi hijo, tu sabes por qué tenía
que ser así y ayúdame a tener paz y no buscar culpables de lo que pasó”. y creo que Dios
me ha mandado la paz para seguir mi camino y me ha puesto muchos ángeles que me
hagan la vida agradable y siento su compañía porque él se me manifiesta muy seguido, Él
y la Virgen.
Sí recuerdo y lloro, pero al momento me repongo, creo que es limpiar mi alma y seguir
siendo feliz, porque sé que a mi hijo eso le gusta allá donde él está, en la presencia de
nuestro Dios.

Señor Jesús, que fuiste flagelado en la carne y en el espíritu.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que conociste el dolor inocente.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que fuiste humillado, insultado, coronado de espinas.


R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, que padeciste dolor, te suplicamos que concedas a nuestras familias aprender
a acoger a quien está herido y a todos nosotros hacernos cargo y aliviar el dolor de los
demás. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

9
VII ESTACIÓN
JESÚS ES CARGADO CON LA CRUZ

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

Después de burlarse de Jesús le quitaron el manto de color púrpura, lo vistieron con su


ropa y lo sacaron para crucificarlo. (Mc 15,20)

TESTIMONIO
¿Por qué Jesús cargó la cruz? Sabemos que Jesús llenó toda su vida de significado. Cada
historia y cada acción era una enseñanza para sus discípulos y para nosotros, los
apóstoles del futuro.
Jesús recibe una cruz injustamente, cuando todos pensaban que podía ser maltratado y que
estaba mal en lo que decía, pero su valentía, mansedumbre y paciencia nos muestran que
el mal no viene de Dios. Y que además creó a los humanos para hacer cosas buenas.
En este momento del Camino de la Cruz lo recibimos con sufrimiento y dolor, pero
sabemos que no tanto como Él. Sabemos que recibimos una Cruz cuando las cosas no
están bien, se ponen peor y no acaban cómodamente. Miramos a nuestro hermano mayor
enojado o llorando, Nuestros proyectos quebrarse, nuestros niños ardiendo en fiebre por
días, a desconocidos reprobando lo que hicimos u omitimos, o estar lejos de quienes nos
brindan consuelo. Pero en la figura de la Cruz cristiana, recibir la Cruz es recorrer un
camino lleno de propósito en la figura de Cristo para vencer el mal y la muerte del mundo.

Señor Jesús, que no buscaste honores mundanos.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que has cargado sobre ti el peso de todos los mortales.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que has abrazado el pesado madero de la cruz.


R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, que convertiste el patíbulo de muerte en fuente inagotable de vida, te


suplicamos, haz que los hijos cuiden de sus padres asistiéndolos con gratitud, y a todos
nosotros que aprendamos de Ti la alegría de amar y entregarse generosamente. Tú que
vives y reinas por los siglos de los siglos.

10
VIII ESTACIÓN
JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO A CARGAR LA CRUZ

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

Cuando se llevaban a Jesús detuvieron a un hombre de Cirene, llamado Simón, que volvía
del campo, y lo obligaron a cargar la cruz para que la llevara detrás de Jesús. (Lc 23,26)

TESTIMONIO
La pérdida de un familiar conlleva a un dolor espiritual y que además de afrontar dicha
pérdida, también debe, aunque no parezca, uno debe pensar en las cuestiones económicas
debido a lo que implica el gasto para que nuestro familiar tenga la ceremonia
correspondiente para despedirlo a partir a la Nueva Vida.
Pero el Señor, puede tocar el corazón de una buena persona, quien, sin ninguna
responsabilidad llegue a brindar dicho apoyo económico sin la intención de querer
recuperar dicho gasto, sino más bien, como un acto de caridad en el cual ayuda a cargar
con la cruz de o de los deudos que perdieron al ser amado. Esta ayuda, puede brindar una
paz y tranquilidad, quitar angustias de cómo confrontar un gasto imprevisto y que, en
muchas ocasiones, uno no se encuentra preparado.
Debemos estar seguros, que, en cualquier momento o lugar, puede aparecerse un Cireneo
a ayudarnos a tomar nuestra cruz y salir adelante.

Señor Jesús, que compartiste el peso de la cruz.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que nos sometes al juicio de tu cruz.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que pides que te sigamos cargando nuestra cruz.


R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, que nos llamas a llevar las cargas los unos de los otros, te suplicamos que
concedas a nuestras familias saber compartir las alegrías y las dificultades, y a todos
nosotros crecer en fraternidad activa. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

11
IX ESTACIÓN
JESÚS ENCUENTRA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

Seguía a Jesús una gran multitud del pueblo y de mujeres que lloraban y se lamentaban
por él. Pero Jesús, volviéndose a ellas, les dijo: «¡Mujeres de Jerusalén, no lloren por mí!
Lloren más bien por ustedes y por sus hijos». (Lc 23,27-28)

TESTIMONIO
Señor, así como consolaste a las mujeres de Jerusalén, Tú has hecho maravillas en mí,
Jesús, sanaste mi alma y cuerpo, valiéndote de una enfermedad, me diste el gran regalo de
sentir tu amor incondicional, tu abrazo amoroso y constante compañía llenaste mi corazón
y mi vida de una gran paz, alegría y fortaleza lo que me permitió enfrentar todo este
proceso abandonada en tu Divina Voluntad, tomada de tu mano confiando en que Tú
quieres siempre lo mejor para cada uno de tus hijos.
También te quiero dar gracias por que me regalaste a María, mi Santísima Madre que
siempre intercede ante ti por nosotros y me habla al corazón, me cubre con su manto de
los peligros. Y gracias también Señor, por mi esposo, mis hijos, hermanos, amigos,
sacerdotes y médicos que fueron instrumentos tuyos en este proceso, por su cariño,
dedicación, cuidados y acompañamiento.
Te adoro Señor, amor infinito que nos diste a todos la muestra de la manera como debemos
amar, enfrentar el dolor y el sufrimiento y sin merecerlo moriste en la Cruz por nosotros.Te
agradezco por tu gran amor porque a través de la enfermedad, me diste consuelo y
fortaleza, siempre estuviste y has estado conmigo. Señor ayúdanos a permitirte siempre,
que se haga tu Divina Voluntad en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos.

Señor Jesús, que has atraído las miradas de las mujeres de Jerusalén.
R/. Kyrie Eleison.

Tú que enjugaste lágrimas y consolaste corazones.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que recorriste con valentía el camino de la cruz.


R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, que te encaminaste hacia la cruz con los ojos abiertos y el corazón dispuesto,
te suplicamos que concedas a los padres y a sus hijos crecer juntos como familias
acogedoras y a todos nosotros contribuir a la alegría del prójimo. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.

12
X ESTACIÓN
JESÚS ES CRUCIFICADO

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

Cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», crucificaron a Jesús y a los dos
malhechores, uno a su derecha y otro a su izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónalos, no
saben lo que hacen». Después hicieron un sorteo y se repartieron sus ropas. El pueblo
estaba contemplando. Los jefes se burlaban y le decían: «¡Salvó a otros! ¡Que se salve a
sí mismo si este es el Mesías de Dios, el elegido!». Los soldados también se burlaban de
él y, acercándose para ofrecerle vinagre, le decían: «¡Si tú eres el rey de los judíos, sálvate
a ti mismo!». Encima de él había un cartel con la inscripción: «Este es el rey de los judíos».
(Lc 23,33-38)

TESTIMONIO
Meditando en oración frente a la Cruz de nuestro Señor, empecé a entender como fue
importante que el apóstol San Juan estuviera al pie de la cruz, sin importarle el peligro de
ser aprendido y también crucificado, pues al ser uno de sus seguidores varones,
representaba una amenaza para continuar con el movimiento que Jesús había iniciado e
instar a una posible rebelión; y sin embargo, a pesar de que todo parecía acabado y que la
Iglesia encomendada a Pedro se desmoronaba, Juan no podía dejar de estar ahí,
sosteniendo con sus acompañamiento solidario a nuestro Señor; entonces el Señor me
mostró qué es justo a ese discípulo qué estuvo hasta el final, al que le encargaría el cuidado
de María, como un gran regalo, repitiéndome las mismas palabras que le dijo al discípulo
amado: "ahí tienes a tu Madre" y experimenté como ella también me tomaba como Hijo y
al igual que Juan, desde aquella hora, la recibí como mía y la lleve a mi casa, como Madre
Santísima, Señora de mi corazón e intercesora.
Le doy Gloria y alabanza a nuestro Señor por su infinita bondad y misericordia.

Señor Jesús, que extendiste los brazos en la cruz.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que para salvarnos a nosotros no te salvaste a ti mismo.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que perdonaste a tus verdugos.


R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, que nos has revelado los misterios de tu Reino, donde el más grande es aquel
que sirve, te suplicamos que guíes a los padres para que acompañen a sus hijos y a nosotros
concédenos ser fieles discípulos tuyos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

13
XI ESTACIÓN
JESÚS PROMETE EL REINO AL BUEN LADRÓN

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

Cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», crucificaron a Jesús y a los dos
malhechores, uno a su derecha y otro a su izquierda. Uno de los malhechores le dijo:
«¡Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino!». Jesús le respondió: «Yo te aseguro
que hoy estarás conmigo en el paraíso». (Lc 23,33.42-43)

TESTIMONIO
A los 17 años, regresando una tarde de viernes de la universidad a casa, me encontré con
una escena muy triste y lamentable, el fallecimiento de mi padre. Ahí se encontraba toda
mi familia, y yo era el último en enterarme de lo acontecido. Acudí a abrazar a mi madre
y mis hermanos, al tiempo de llevar a cabo los trámites correspondientes del sepelio.
Toda la familia por completo se unió y oramos mucho por su eterno descanso, pues se
trataba de un hombre de bien y de gran corazón, con un alma pura y sencilla. Fue un
despertar de la adolescencia a la adultez inmediata, ya que me convertí en el hombre de la
familia que con la gracia de Dios, pudimos salir adelante. Y a 50 años de su partida,
continuamos percibiendo su presencia y acompañamiento espiritual en todo momento.
Tal cual un ángel más en nuestras vidas.

Señor Jesús, que moriste como un malhechor.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que transformaste la cruz en un trono real.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que nos abriste las puertas del paraíso perdido.


R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, que con los brazos abiertos en cruz abrazas a quien está solo y abandonado,
te suplicamos que concedas a las familias que sufren la pérdida de alguno de sus padres
sentirte presente en su dolor, y a todos nosotros saber llorar con el que llora. Tú que vives
y reinas por los siglos de los siglos.

14
XII ESTACIÓN
JESÚS ENTREGA LA MADRE AL DISCÍPULO AMADO

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de


Cleofás, y María Magdalena. Cuando Jesús vio a su madre y a su lado al discípulo a quien
amaba, dijo a su madre: «¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!». Luego dijo al discípulo: «¡Ahí
tienes a tu madre!». Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. (Jn 19,25-27)

TESTIMONIO
En abril 2022, tuve un serio problema de salud el cual me llevo al hospital durante 15 días;
con no muy buenos pronósticos. Por esta situación fue necesario que se me aplicara
diálisis peritoneal; la cual uso desde entonces. Volví a casa y parecía marchar todo bien,
pero en diciembre comenzó una nueva crisis, la cual duro hasta mediados de febrero… De
la cual, a Dios gracias; vamos saliendo adelante y por ello puedo hoy estar activa de nuevo.
Durante este proceso hubo momentos donde sentí flaquear, perdí la confianza y dude
seriamente si lo lograría.
Entonces fue ahí; cuando se manifestó el amor y la misericordia de Dios; a través de mi
esposo Esteban, mi hija, mi hermano; en amigos que de corazón estuvieron presentes ahí,
y a la distancia; en nuestro Párroco que acudió a darme paz y consuelo; en nombre de
nuestro Señor Jesús, a través de los sacramentos, así como también en mi comunidad, lo
sentí en el poder de la oración y buenos deseos. ¡Realmente me sentí bendecida! Me
identifico con esta XII Estación del Viacrucis: “Jesús entrega la madre al discípulo
amado” Imaginarme ese instante a nuestro Señor Jesucristo en la cruz, en sufrimiento
extremo; y sin fuerzas ya… Aun compadeciéndose de nosotros; en no dejarnos
desamparados; a su madre dando un poco de consuelo y al discípulo (que somos todos
nosotros), dejándolo bajo el amparo, protección, amor maternal e intercesión de su Santa
Madre…Por todo esto; y desde que nuevamente puedo estar aquí, cada amanecer doy
gracias y me pongo en las manos del Señor y pido la intercesión de Mamita María para
mi familia y para mi. Pues considero un gran regalo del amor incondicional de nuestro
Señor el darnos a su Madre. Y Él solo Él tiene la última palabra sobre cada uno de
nosotros. “Padezco, pero no me quejo; si esa es la voluntad de Dios” Padre Pío

Señor Jesús, que conociste la agonía de los afectos.


R/. Kyrie Eleison.
Tú que no diste a la muerte la última palabra.
R/. Kyrie Eleison.
Tú que nos entregaste a tu misma Madre como última voluntad.
R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, que antes de expirar quisiste entregarnos a tu Madre y confiarnos a sus
cuidados, te suplicamos que concedas a las familias custodiar la gracia recibida con el don
de su vida y a todos nosotros, consolados por el Espíritu, aceptar tu voluntad. Tú que vives
y reinas por los siglos de los siglos.
15
XIII ESTACIÓN
JESÚS MUERE EN LA CRUZ

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

A las tres de la tarde, Jesús gritó con fuerza: «¡Eloí, Eloí!, ¿lemá sabajtaní?», que significa:
«¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?». Uno de ellos fue corriendo a
empapar una esponja en vinagre y, sujetándola en una caña, le daba de beber diciendo:
«¡Déjenlo! A ver si viene Elías a descolgarlo». Entonces Jesús, lanzando un fuerte grito,
expiró. (Mc 15,34.36-37)

TESTIMONIO
Mi vida, Padre mío, siempre está en constante cambio, si claro, y ¿por qué tendría que
dejar fuera la experiencia de perder una amiga? Hoy, gracias a la fortaleza que voy
adquiriendo de mi propia historia de vida se blinda con el consuelo que recibo al aceptar
tu voluntad y al escuchar las palabras de los amigos, sus miradas con la infinita expresión
de acompañamiento en donde se hace presente esta intimidad que sostiene al alma da
consuelo al ser y lo fortalece con el abrazo que trae de regreso a la realidad. Y entonces
lo comprendes, no es un vacío el que se queda, es un transformar el dolor de mi yo, en esa
alegría que tu vives, porque ahora estará a tú lado en esa vida eterna.

Señor Jesús, que nos amaste hasta el fin.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que muriendo destruiste la muerte.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que exhalando el último respiro nos has dado la vida.


R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, que de tu costado traspasado hiciste brotar la reconciliación para todos, te
suplicamos que concedas a las familias creer en la fuerza del perdón y a todos nosotros
construir paz y concordia. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

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XIV ESTACIÓN
EL CUERPO DE JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.


R/. Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

José tomó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia y lo puso en el sepulcro
nuevo que él había excavado en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada
del sepulcro y se fue. María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas delante
del sepulcro. (Mt 27,59-61)

TESTIMONIO
La familia, no sólo es de sangre, también una comunidad es familia. Y ésta, nuestra
comunidad parroquial, es una gran familia, por años hemos crecido espiritualmente y nos
hemos fortalecido unos a otros en tiempos difíciles.
El año pasado perdimos a un gran amigo, a un hermano que formó parte de esta comunidad
como ministro de Eucaristía, él nos acompañó muchas veces en la preparación de la
Semana Santa, soportó con gran fe su enfermedad, ofreciéndotelo todo y sin protestar y
siempre te sirvió con gran dedicación Señor.
Ahora se siente su ausencia, pero también fuertemente su presencia. Y en esta estación
recordamos cómo lo acompañamos a su última morada en la tierra. Y al recordar el amor
que te tuvo en vida Señor, sabemos que ya vive gozoso, con el amor de los
amores. Contigo Señor.

Señor Jesús, que fuiste bajado del madero de la cruz por manos amigas.
R/. Kyrie Eleison.

Tú que fuiste sepultado en la tumba nueva de José de Arimatea.


R/. Kyrie Eleison.

Tú que no conociste la corrupción del sepulcro.


R/. Kyrie Eleison.

Padre nuestro, Ave María, Gloria

Señor Jesús, que descendiste a los infiernos para liberar a Adán y Eva con sus hijos de la
antigua esclavitud, te suplicamos por todas las familias, sé nuestro bálsamo ante los
momentos duros de nuestra vida y concédenos reconocerte en cada persona como nuestro
amado hermano. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

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ORACIÓN FINAL
Padre misericordioso, que haces salir el sol sobre buenos y malos,
no abandones la obra de tus manos, por la que no dudaste
en entregar a tu único Hijo, que nació de la Virgen,
fue crucificado bajo Poncio Pilato,
murió y fue sepultado en las entrañas de la tierra,
resucitó de entre los muertos al tercer día,
se apareció a María Magdalena,
a Pedro, a los demás apóstoles y discípulos,
y siempre está vivo en la santa Iglesia,
que es su Cuerpo viviente en el mundo.

Mantén encendida en nuestras familias la lámpara del Evangelio,


que ilumina alegrías y dolores, cansancios y esperanzas;
que cada casa refleje el rostro de la Iglesia,
cuya ley suprema es el amor.
Por la efusión de tu Espíritu,
ayúdanos a despojarnos del hombre viejo,
corrompido por pasiones engañosas,
y revístenos del hombre nuevo,
creado según la justicia y la santidad.

Tómanos de la mano, como un Padre,


para que no nos alejemos de Ti;
convierte nuestros corazones rebeldes a tu corazón,
para que aprendamos a seguir proyectos de paz;
haz que los adversarios se den la mano,
para que gusten del perdón recíproco;
desarma la mano alzada del hermano contra el hermano,
para que donde haya odio florezca la concordia.

Haz que no nos comportemos como enemigos de la cruz de Cristo,


para que participemos en la gloria de su resurrección.
Él, que vive y reina contigo,
en la unidad del Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

TESTIMONIO
Señor, qué dolor tan grande escuchar que fuiste condenado injustamente, pero reconozco
que yo misma te he condenado, culpándote de permitir algunas desgracias en mi vida,
hace cuatro meses cuando una explosión terminó con la vida de mi mami. Mujer valiente,
de gran fe, siempre impecable, perdón Señor, Tú lo sabes todo, antes de que una palabra
salga de mi boca tú ya la conoces, sabes que el dolor es muy grande, pero la fe y la
confianza en ti, me consuelan, creo en la vida eterna para mi Mami. Te amo Jesús y te
pido perdón.
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