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Problematica

Lima Metropolitana enfrenta una creciente vulnerabilidad ante brotes epidémicos de enfermedades infecciosas como dengue, tuberculosis e infecciones respiratorias agudas, evidenciando la fragilidad del sistema de salud pública. La falta de un enfoque proactivo y de infraestructura adecuada limita la capacidad de respuesta ante estas crisis, exacerbando las desigualdades sociales y económicas en la región. Es urgente implementar un sistema predictivo basado en inteligencia artificial para anticipar y gestionar eficazmente futuros brotes epidémicos.

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Problematica

Lima Metropolitana enfrenta una creciente vulnerabilidad ante brotes epidémicos de enfermedades infecciosas como dengue, tuberculosis e infecciones respiratorias agudas, evidenciando la fragilidad del sistema de salud pública. La falta de un enfoque proactivo y de infraestructura adecuada limita la capacidad de respuesta ante estas crisis, exacerbando las desigualdades sociales y económicas en la región. Es urgente implementar un sistema predictivo basado en inteligencia artificial para anticipar y gestionar eficazmente futuros brotes epidémicos.

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2.

PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN
2.1 Descripción e importancia del problema / oportunidad
Lima Metropolitana se enfrenta a una creciente vulnerabilidad ante los brotes
epidémicos de diversas enfermedades infecciosas que han puesto en jaque al sistema de
salud pública de la región. Enfermedades como el dengue, la tuberculosis, las
infecciones respiratorias agudas (IRAs) y la viruela del mono han mostrado un
incremento alarmante en los últimos años, lo que refleja la fragilidad de la
infraestructura sanitaria para contener la propagación de estos brotes. En 2024, el 56%
de los casos de tuberculosis a nivel nacional se concentran en Lima y Callao, lo que
pone en evidencia la alta carga que esta enfermedad representa en las zonas urbanas más
densamente pobladas del país (Andina, 2024). Este escenario se agrava por las
condiciones de hacinamiento, la falta de acceso adecuado a servicios de salud y las
deficiencias en la detección y tratamiento tempranos, especialmente en sectores
vulnerables de la población.
El dengue también ha experimentado un aumento sin precedentes, con un incremento
del 1,369% en los casos reportados en comparación con el año anterior, afectando
principalmente a distritos como Comas y San Juan de Lurigancho, zonas caracterizadas
por su alta densidad poblacional y limitaciones en el acceso a servicios básicos (Infobae,
2024). Este aumento en los casos de dengue es un claro indicativo de la ineficacia de las
intervenciones actuales en salud pública, que no han sido capaces de controlar la
propagación del virus transmitido por el mosquito Aedes aegypti, cuya proliferación se
ve favorecida por factores como el cambio climático y la falta de infraestructura
adecuada para el control de vectores.
En paralelo, las infecciones respiratorias agudas (IRAs), que afectan especialmente a
niños y adultos mayores, han mostrado un incremento preocupante en los últimos años,
afectando a un sector de la población particularmente vulnerable. Estas infecciones,
exacerbadas por las condiciones climáticas adversas y las deficiencias en el acceso a
servicios de salud oportunos, han sobrecargado aún más un sistema sanitario ya
debilitado, dificultando la capacidad de respuesta ante los brotes epidémicos.
A estos problemas se suma la viruela del mono, que ha concentrado más del 60% de los
casos nacionales en Lima Metropolitana (La República, 2024). Esta enfermedad
emergente ha expuesto aún más las limitaciones del sistema de salud pública para
gestionar eficazmente las emergencias sanitarias, sobre todo cuando se trata de nuevas
enfermedades que requieren respuestas rápidas y coordinadas. La concentración de
estos brotes en la capital refleja no solo la alta densidad poblacional, sino también las
deficiencias en las políticas de prevención y control de enfermedades.
En conjunto, estas enfermedades generan una presión insostenible sobre el sistema de
salud, al tiempo que impactan negativamente en la economía local, el bienestar social y
la calidad de vida de los ciudadanos. El aumento en la incidencia de enfermedades
infecciosas en Lima Metropolitana no solo subraya la incapacidad del sistema actual
para responder adecuadamente, sino que también expone la necesidad urgente de un
enfoque más robusto que permita una mejor gestión de las epidemias, antes de que estas
generen crisis de salud pública más graves.
Diagnóstico del problema
Las deficiencias del sistema de salud pública en Lima Metropolitana son evidentes y
reflejan la falta de una infraestructura adecuada para predecir y controlar eficazmente
los brotes epidémicos. El enfoque predominante se basa principalmente en el análisis de
datos históricos y en respuestas reactivas, lo que significa que las intervenciones suelen
implementarse cuando el brote ya está en marcha, limitando la capacidad del sistema
para contener la propagación de enfermedades infecciosas emergentes. Esta
dependencia de estrategias reactivas ha demostrado ser ineficaz frente a la naturaleza
rápida y dinámica de epidemias como el dengue, la tuberculosis y las infecciones
respiratorias agudas (IRAs), donde la velocidad de transmisión supera con frecuencia la
capacidad de respuesta de las autoridades (MINSA, 2024).
De acuerdo con la Resolución Ministerial 082-2024 del Ministerio de Salud, el 60% de
las intervenciones en salud pública se implementan únicamente después de que se ha
detectado un brote, subrayando la falta de proactividad en las políticas sanitarias
actuales (MINSA, 2024). Este enfoque no solo retrasa las medidas preventivas, sino que
también aumenta el riesgo de que los brotes se conviertan en epidemias difíciles de
controlar, lo que a su vez genera mayores costos económicos y sociales. La
implementación tardía de medidas de contención provoca un impacto devastador en las
comunidades más vulnerables, donde la infraestructura sanitaria es limitada y el acceso
a servicios de salud es precario.
En particular, los sistemas de vigilancia actuales no están diseñados para detectar
patrones emergentes o anticipar cambios en las dinámicas de transmisión de
enfermedades, lo que limita su efectividad frente a fenómenos exacerbados por factores
como el cambio climático o la movilidad poblacional. El incremento en la prevalencia
del dengue en Lima Metropolitana, impulsado por la expansión del mosquito Aedes
aegypti debido a las fluctuaciones climáticas, es un claro ejemplo de cómo los métodos
tradicionales de monitoreo y respuesta se quedan cortos ante nuevos desafíos
ambientales y sociales (Blanco-Villafuerte & Hartinger, 2023). Esto subraya la
necesidad de adoptar tecnologías predictivas más robustas, como sistemas basados en
inteligencia artificial, que permitan anticipar brotes y actuar antes de que se
descontrolen.
La falta de herramientas predictivas también afecta la capacidad del sistema de salud
para planificar y asignar recursos de manera eficiente. Sin predicciones precisas, las
autoridades se ven obligadas a redistribuir recursos de emergencia, lo que genera
tensiones adicionales en un sistema ya sobrecargado y desfinanciado. Esto se traduce en
una mayor presión sobre los hospitales y centros de salud, que suelen operar al límite de
su capacidad durante los brotes, lo que reduce la calidad de la atención y aumenta la
mortalidad, especialmente entre los grupos más vulnerables como los niños, ancianos y
personas con enfermedades preexistentes (MINSA, 2024).
En resumen, la carencia de un sistema predictivo sólido no solo compromete la salud de
la población, sino que también agrava las desigualdades sociales y económicas,
afectando desproporcionadamente a los sectores más vulnerables de Lima
Metropolitana. Las familias de bajos recursos son las que más sufren las consecuencias
de un sistema reactivo, ya que enfrentan barreras económicas para acceder a
tratamientos adecuados y a menudo ven empeorar su situación financiera debido a los
costos médicos elevados y a la pérdida de ingresos laborales por enfermedad. Por tanto,
resulta crucial adoptar enfoques más avanzados y proactivos en la gestión de la salud
pública para anticipar y mitigar los impactos de futuros brotes epidémicos en la región.
Impacto económico
Los brotes epidémicos en Lima Metropolitana han tenido un impacto económico
devastador, exacerbando las dificultades financieras en una ciudad con alta densidad
poblacional y grandes desigualdades socioeconómicas. Durante la pandemia de
COVID-19, la economía de la región enfrentó una de sus peores crisis, con una
reducción del 12% en la población ocupada, afectando tanto a trabajadores formales
como informales. Las pérdidas económicas en Lima y Callao se estimaron en más de 5
mil millones de soles en 2023, debido principalmente a la contracción de actividades
económicas clave, como el comercio y el turismo, y a las restricciones impuestas para
controlar la propagación del virus (INEI, 2024). Las cuarentenas y medidas sanitarias,
aunque necesarias, incrementaron el ausentismo laboral, redujeron la productividad y
provocaron el cierre de miles de pequeñas y medianas empresas, profundizando así la
crisis de desempleo en la capital.
Además, el dengue ha seguido siendo un problema de salud pública crítica en Lima
Metropolitana. A pesar de los esfuerzos del gobierno, que destinó más de 500 millones
de soles en 2023 para combatir la enfermedad, el número de casos ha seguido
aumentando de manera alarmante, lo que ha generado pérdidas económicas
significativas no solo para el sistema de salud, sino también para las familias afectadas
(COMEXPERU, 2024). Los costos directos por paciente de dengue se estiman en 1,200
soles, lo que representa una carga económica considerable para los hogares de menores
ingresos, muchos de los cuales carecen de seguro de salud o acceso a servicios médicos
adecuados (AIS Perú, 2024). Estos gastos de bolsillo agravan la situación económica de
las familias, que deben enfrentar altos costos médicos sin un sistema preventivo
eficiente que reduzca la incidencia de la enfermedad.
Este gasto en salud se vuelve especialmente problemático en contextos de pobreza,
donde las familias ya luchan por satisfacer necesidades básicas. Las enfermedades
infecciosas como el dengue no solo generan gastos médicos directos, sino que también
conllevan pérdidas indirectas, como la reducción de ingresos debido a la incapacidad
temporal para trabajar, lo que agrava la vulnerabilidad financiera de los hogares. En
particular, la afectación a la población laboralmente activa incrementa la inestabilidad
económica, ya que muchas familias dependen de trabajos informales, sin acceso a
medidas de protección social. Este círculo vicioso de enfermedad y pobreza perpetúa las
desigualdades económicas, acentuando la brecha entre quienes pueden acceder a
atención médica de calidad y aquellos que no (AIS Perú, 2024).
A nivel macroeconómico, los brotes epidémicos ejercen una presión considerable sobre
los recursos públicos. Los gastos en salud pública aumentan exponencialmente durante
las crisis sanitarias, desviando fondos que podrían haberse utilizado en áreas clave como
educación, infraestructura y desarrollo económico. La necesidad de destinar grandes
sumas para el control de brotes como el dengue subraya la importancia de contar con
sistemas preventivos más efectivos.
Impacto social
Los brotes epidémicos en Lima Metropolitana han afectado de manera
desproporcionada a los grupos más vulnerables de la sociedad, como los niños, ancianos
y personas de bajos recursos, exacerbando las desigualdades preexistentes en el acceso a
servicios de salud. Los sectores de la población con menores ingresos, que generalmente
residen en áreas con infraestructura deficiente y alta densidad poblacional, han sufrido
las mayores consecuencias debido a su limitada capacidad para acceder a atención
médica oportuna y de calidad. Un claro ejemplo de este impacto se observa en el
aumento de las infecciones respiratorias agudas (IRAs) en niños menores de 5 años,
cuya tasa de incidencia acumulada incrementó un 27.7% en 2024 respecto al año
anterior, alcanzando 390.82 por cada mil niños (MINSA, 2024). Este aumento pone de
manifiesto la vulnerabilidad de los grupos etarios más jóvenes, quienes son más
propensos a desarrollar complicaciones graves ante enfermedades infecciosas debido a
su sistema inmunológico inmaduro y a las barreras de acceso a servicios pediátricos
especializados en zonas marginales.
Además, la tuberculosis continúa siendo una de las principales enfermedades
infecciosas en Lima Metropolitana, afectando principalmente a la población
económicamente activa, lo que genera un doble impacto, tanto en la salud pública como
en la productividad laboral de la región. La alta prevalencia de tuberculosis en sectores
laborales clave, como los trabajadores de ingresos bajos que a menudo laboran en
condiciones de hacinamiento y con escasas medidas de protección, agrava las
desigualdades sociales y aumenta la carga de enfermedad en comunidades ya
vulnerables (Andina, 2024). Esto resalta la urgente necesidad de reforzar los sistemas de
alerta temprana y las estrategias de prevención focalizadas en estas poblaciones de alto
riesgo, con el fin de evitar la propagación de la enfermedad en entornos laborales y
familiares densamente poblados.
Impacto ambiental
El cambio climático ha jugado un papel fundamental en la expansión de los vectores de
enfermedades en Lima Metropolitana, contribuyendo de manera significativa al
incremento de brotes como el dengue. El mosquito Aedes aegypti, principal transmisor
del dengue, ha encontrado condiciones cada vez más favorables para su reproducción
debido al aumento sostenido de las temperaturas y a las fluctuaciones climáticas en la
región (Blanco-Villafuerte & Hartinger, 2023). Estos cambios en el clima han permitido
que el mosquito se reproduzca más rápidamente y sobreviva en zonas donde antes no
era común, lo que ha provocado un aumento alarmante en los casos de dengue. Hasta la
semana 18 de 2024, se reportaron más de 209,198 casos de dengue, un incremento
significativo en comparación con años anteriores (MINSA, 2024). Este fenómeno
subraya la necesidad urgente de mejorar las infraestructuras urbanas y adoptar mejores
prácticas de manejo ambiental para mitigar los riesgos asociados con las enfermedades
transmitidas por vectores.
El cambio climático no solo intensifica la reproducción de vectores como el Aedes
aegypti, sino que también presenta un desafío considerable para las autoridades de salud
pública. Los brotes de enfermedades vectoriales se han vuelto más extensos, complejos
y difíciles de controlar, lo que exige una respuesta más eficiente y proactiva por parte
del sistema de salud. Los cambios climáticos, como lluvias más intensas o patrones
climáticos irregulares, crean condiciones óptimas para la proliferación de mosquitos en
áreas urbanas densamente pobladas. Esto incrementa la posibilidad de nuevos brotes en
Lima Metropolitana y exige una gestión ambiental más rigurosa.
La gravedad del aumento en la incidencia de dengue se puede observar en la siguiente
figura, que muestra la evolución semanal de los casos de dengue reportados en Perú
entre 2017 y 2023. Este incremento significativo en los casos refleja las condiciones
climáticas favorables para la propagación del Aedes aegypti, destacando la relación
entre el cambio climático y la expansión de las enfermedades transmitidas por vectores:
Figura 1
Evolución semanal de los casos de dengue reportados en Perú entre 2017 y 2023.
Nota. Esta figura muestra el aumento significativo en los casos de dengue en 2023,
destacando la relación con factores climáticos y la propagación del Aedes aegypti. De
“Surveillance for Acute Flaccid Myelitis — United States, 2018–2022” (p. 87), por
Munayco CV, Valderrama Rosales BY, Mateo Lizarbe SY, et al., 2024, Morbidity and
Mortality Weekly Report, 73(4). [Link]
Proyecciones y riesgos futuros
Los expertos han advertido que, además de los brotes epidémicos actuales, como el
dengue y la tuberculosis, existe un riesgo creciente de que futuras pandemias, como la
gripe, el zika o incluso nuevas variantes de COVID-19, sean aún más severas y afecten
de manera desproporcionada a la población de Lima Metropolitana. Esto se debe, en
parte, a la alta densidad poblacional de la capital, las condiciones de hacinamiento en
zonas vulnerables y la limitada infraestructura sanitaria en estas áreas. Factores como la
movilidad internacional y los efectos del cambio climático, que alteran la dinámica de
transmisión de patógenos, también elevan la probabilidad de que surjan nuevas
enfermedades o se reintroduzcan enfermedades previamente controladas en la región
(Blanco-Villafuerte & Hartinger, 2023). Este panorama pone en riesgo la salud de
millones de personas si no se implementan medidas preventivas adecuadas y oportunas
(Infobae, 2024).
En este contexto, se vuelve crucial contar con un sistema de predicción de epidemias
basado en inteligencia artificial (IA), el cual permita monitorear en tiempo real los
indicadores de salud pública y factores ambientales que influyen en la propagación de
enfermedades infecciosas. La IA y los algoritmos de machine learning tienen la
capacidad de analizar grandes volúmenes de datos en tiempo real, identificar patrones
emergentes y predecir el comportamiento de futuras epidemias, lo que podría ser
esencial para mitigar sus impactos antes de que alcancen proporciones pandémicas
(Arumugam et al., 2023; Gothai et al., 2023). Herramientas predictivas como estas
permitirían a las autoridades de salud diseñar intervenciones tempranas, focalizar
recursos de manera más eficiente y evitar que los brotes se conviertan en crisis de gran
escala.
Además, el uso de inteligencia artificial para la predicción y control de epidemias no
solo beneficiaría a la población en términos de salud, sino que también contribuiría a
reducir el impacto económico y social asociado a estas emergencias. Un sistema de
predicción avanzado podría ayudar a evitar interrupciones prolongadas en el
funcionamiento de la economía local, prevenir el ausentismo laboral masivo y disminuir
la carga sobre el sistema de salud pública, evitando colapsos en los hospitales. De esta
manera, la implementación de estas tecnologías no solo mitigaría los efectos de las
epidemias actuales, sino que también prepararía a las autoridades de Lima
Metropolitana para enfrentar de manera más efectiva amenazas futuras, mejorando
significativamente la resiliencia del sistema de salud ante emergencias sanitarias
(Gökler, 2024). En un escenario global cada vez más interconectado y vulnerable a
brotes epidémicos, la anticipación y la planificación proactiva se perfilan como factores
clave para minimizar las repercusiones de futuras pandemias.
Referencias:
 AIS Perú. (2024). El catastrófico gasto de bolsillo en salud.
[Link]
 Andina. (2024). Tuberculosis: el 56 % de casos se concentra en Lima
Metropolitana y Callao. Agencia Peruana de Noticias.
[Link]
[Link]
 Arumugam, K., Naved, M., Shinde, P. P., Leiva-Chauca, O., Huaman-Osorio, A.,
& Gonzales-Yanac, T. (2023). Multiple disease prediction using Machine
learning algorithms. Materials Today: Proceedings, 80, 3682–3685.
[Link]
 Blanco-Villafuerte, L., & Hartinger, S. M. (2023). Impact of climate change on
the health of Peruvians: challenges and strategies for a comprehensive
response. Revista Peruana De Medicina Experimental Y Salud Pública, 40(2),
130-1. [Link]
 COMEXPERU. (2024). Preparados para combatir el dengue: alto presupuesto,
bajos resultados. [Link]
combatir-el-dengue-alto-presupuesto-bajos-resultados
 Gothai, E., Thamilselvan, R., Rajalaxmi, R. R., Sadana, R. M., Ragavi, A., &
Sakthivel, R. (2023). Prediction of COVID-19 growth and trend using machine
learning approach. Materials Today: Proceedings, 81(2), 597–601.
[Link]
 Gökler, S. H. (2024). Prediction of Covid-19 confirmed cases and deaths using
hybrid support vector machine-Taguchi method. Computers & Industrial
Engineering, 191, 110103. [Link]
 Infobae. (2024). Avanza el dengue en Lima: ¿Cuál es la estrategia del Minsa
para detener los contagios en la capital?
[Link]
estrategia-del-minsa-para-detener-los-contagios-en-la-capital/

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