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ÍNDICE
1. Introducción
2. Concepto de Control Interno
3. Objetivos del Control Interno
4. Componentes del Control Interno
a. 4.1 Ambiente de Control
b. 4.2 Evaluación de Riesgos
c. 4.3 Actividades de Control
d. 4.4 Información y Comunicación
e. 4.5 Supervisión
5. tipos de controles
6. importancia del sistema de información en el control
interno
7. evaluación y mejora del control interno
8. conclusión
9. bibliografía
INTRODUCCIÓN
El control interno constituye una herramienta fundamental para
asegurar el correcto funcionamiento de las instituciones públicas y
privadas, promoviendo una gestión eficiente, transparente y
orientada a resultados.
Su implementación permite minimizar riesgos, proteger los recursos,
garantizar el cumplimiento normativo y contribuir al logro de los
objetivos organizacionales.
Este documento aborda los principales conceptos, objetivos y
componentes del control interno, basándose en los lineamientos
establecidos por la Ley 10-07 y el marco de referencia COSO,
reconociendo su rol clave en la rendición de cuentas, la eficacia
institucional y el desarrollo sostenible.
EL CONTROL INTERNO
El control interno es el proceso bajo rectoría y evaluación permanente de
CGR, ejecutado por la Dirección Superior y los servidores públicos de cada
entidad u organismo bajo el ámbito de la Ley 10-07.
OBJETIVOS
Proporcionar seguridad razonable de la adecuada recaudación y el
debido manejo e inversión de los recursos públicos.
Rendir cuentas de la gestión institucional
Lograr los objetivos institucionales de:
Efectividad, eficiencia y economía operacional.
Protección de activo.
Confiabilidad de la información.
Responsabilidad, transparencia, legalidad y probidad de la gestión.
Cuidado y protección del ambiente.
COMPONENTES PARA EVALUAR EL CONTROL INTERNO
Ambiente de control
Evaluación de riesgos
Actividades de control
Información y comunicación
Supervisión
AMBIENTE CONTROL
El ambiente de control define al conjunto de circunstancias que enmarcan el
accionar de una entidad desde la perspectiva del control interno y que son
por lo tanto determinantes del grado en que los principios de este último
imperan sobre las conductas y los procedimientos organizacionales.
Es fundamentalmente, consecuencia de la actitud asumida por la alta
dirección, la gerencia, y por carácter reflejo, los demás agentes con relación
a la importancia del control interno y su incidencia sobre las actividades y
resultados.
Fija el tono de la organización y, sobre todo, provee disciplina a través de la
influencia que ejerce sobre el comportamiento del personal en su conjunto.
Constituye el andamiaje para el desarrollo de las acciones y de allí deviene
su trascendencia, pues como conjunción de medios, operadores y reglas
previamente definidas, traduce la influencia colectiva de varios factores en
el establecimiento, fortalecimiento o debilitamiento de políticas y
procedimientos efectivos en una organización.
Los principales factores del ambiente de control son:
La filosofía y estilo de la dirección y la gerencia.
La estructura, el plan organizacional, los reglamentos y los manuales de
procedimiento.
La integridad, los valores éticos, la competencia profesional y el
compromiso de todos los componentes de la organización, así como su
adhesión a las políticas y objetivos establecidos.
Las formas de asignación de responsabilidades y de administración y
desarrollo del personal.
El grado de documentación de políticas y decisiones, y de formulación de
programas que contengan metas, objetivos e indicadores de rendimiento.
En las organizaciones que lo justifiquen, la existencia de Consejos Directivos
y Comités de Auditoría con suficiente grado de independencia y calificación
profesional.
EVALUACIÓN DE RIESGOS
El control interno ha sido pensado esencialmente para limitar los riesgos
que afectan las actividades de las organizaciones. A través de la
investigación y análisis de los riesgos relevantes y el punto hasta el cual el
control vigente los neutraliza, se evalúa la vulnerabilidad del sistema.
Para ello debe adquirirse un conocimiento práctico de la entidad y sus
componentes de manera de identificar puntos débiles, enfocando los riesgos
tanto al nivel de la organización (interno y externo) como de la actividad.
El establecimiento de objetivos es anterior a la evaluación de riesgos. Si
bien aquellos no son un componente del control interno, constituyen un
requisito previo para el funcionamiento del mismo.
Los objetivos (relacionados con las operaciones, con la información
financiera y con el cumplimiento), pueden ser explícitos o implícitos,
generales o particulares.
Estableciendo objetivos globales y por actividad, una entidad puede
identificar los factores críticos del éxito y determinar los criterios para medir
el rendimiento.
A este respecto cabe recordar que los objetivos de control deben ser
específicos, así como adecuados, completos, razonables e integrados a los
globales de la institución.
UNA VEZ IDENTIFICADOS, EL ANÁLISIS DE LOS RIESGOS
INCLUIRÁ:
Una estimación de su importancia / trascendencia.
Una evaluación de la probabilidad/ frecuencia.
Una definición del modo en que habrán de manejarse.
Dado que las condiciones en que las entidades se desenvuelven suelen
sufrir variaciones, se necesitan mecanismos para detectar y encarar el
tratamiento de los riesgos asociados con el cambio. Aunque el proceso de
evaluación es similar al de los otros riesgos, la gestión de los cambios
merece efectuarse independientemente, dada su gran importancia y las
posibilidades que los mismos pasen inadvertidos para quienes están
inmersos en las rutinas de los procesos.
Cambios en el entorno.
Redefinición de la política institucional.
Reorganizaciones o reestructuraciones interna.
Ingreso de empleados nuevos, o rotación de los existentes.
Nuevos sistemas, procedimientos y tecnología.
Aceleración de crecimiento.
Nuevos productos, actividades o funciones.
Los mecanismos para prever, identificar y administrar los cambios deben
estar orientados hacia el futuro, de manera de anticipar los más
significativos a través de sistemas de alarma complementados con planes
para un abordaje adecuado de las variaciones.
Las actividades de control interno están constituidas por los procedimientos
específicos establecidos como un reaseguro para el cumplimiento de los
objetivos, orientados primordialmente hacia la prevención y neutralización
de los riesgos.
Además, se ejecutan en todos los niveles de la organización y cada una de
las etapas de la gestión, partiendo de la elaboración de un mapa de riesgos
según lo expresado en el punto anterior: conociendo los riesgos, se
disponen los controles destinados a evitarlos o minimizarlos, los cuales
pueden agruparse en tres categorías, según el objetivo de la entidad con el
que estén relacionados:
Las operaciones
La confiabilidad de la información financiera
El cumplimiento de leyes y reglamentos
En muchos casos, las actividades de control pensadas para un objetivo
suelen ayudar también a otros: las operaciones pueden contribuir a los
relacionados con la confiabilidad de la información financiera, éstas al
cumplimiento normativo, y así sucesivamente.
DIVERSOS TIPOS DE CONTROL:
Preventivo / Correctivos
Manuales / Automatizados Informáticos
Gerenciales o Directivos
En todos los niveles de la organización existen responsabilidades de
control, y es preciso que los agentes conozcan individualmente cuales
son las que les competen, debiéndose para ello explicitar claramente
tales funciones
La gama que se expone a continuación muestra la amplitud de las
actividades de control interno, pero no constituye la totalidad de las
mismas.
Análisis efectuados por la dirección
Seguimiento y revisión por parte de los responsables de las
diversas funciones o actividades.
Comprobación de las transacciones en cuanto a su exactitud,
totalidad, y autorización pertinente: aprobaciones, revisiones,
cotejos, recálculos, análisis de consistencia, pre-numeraciones.
Controles físicos patrimoniales: arqueos, conciliaciones,
recuentos.
Dispositivos de seguridad para restringir el acceso a los activos
y registros.
Segregación de funciones
Aplicación de indicadores de rendimiento.
Es necesario remarcar la importancia de contar con buenos controles de las
tecnologías de información, pues éstas desempeñan un papel fundamental
en la gestión, destacándose al respecto el centro de procesamiento de
datos, la adquisición, implantación y mantenimiento del software, la
seguridad en el acceso a los sistemas, los proyectos de desarrollo y
mantenimiento de las aplicaciones.
A su vez los avances tecnológicos requieren una respuesta
profesional calificada y anticipada desde el control.
Así como es necesario que todos los agentes conozcan el papel que les
corresponde desempeñar en la organización (funciones, responsabilidades),
es imprescindible que cuenten con la información periódica y oportuna que
deben manejar para orientar sus acciones en consonancia con los demás,
hacia el mejor logro de los objetivos.
La información relevante debe ser captada, procesada y transmitida de tal
modo que llegue oportunamente a todos los sectores permitiendo asumir
las responsabilidades individuales.
La información operacional, financiera y de cumplimiento conforma un
sistema para posibilitar la dirección, ejecución y control de las operaciones.
Está conformada no sólo por los datos generados internamente sino por
aquellos provenientes de actividades y condiciones externas, necesarios
para la toma de decisiones.
Los sistemas de información permiten identificar, recoger, procesar y
divulgar datos relativos a los hechos o actividades internas y externas, y
funcionan muchas veces como herramientas de supervisión a través de
rutinas previstas a tal efecto. No obstante, resulta importante mantener un
esquema de información acorde con las necesidades institucionales que, en
un contexto de cambios constantes, evolucionan rápidamente. Por lo tanto,
deben adaptarse, distinguiendo entre indicadores de alerta y reportes
cotidianos en apoyo de las iniciativas y actividades estratégicas, a través de
la evolución desde sistemas exclusivamente financieros a otros integrados
con las operaciones para un mejor seguimiento y control de las mismas.
Ya que el sistema de información influye sobre la capacidad de la dirección
para tomar decisiones de gestión y control, la calidad de aquel resulta de
gran trascendencia y se refiere entre otros a los aspectos de contenido,
oportunidad, actualidad, exactitud y accesibilidad.
Además de una buena comunicación interna, es importante una eficaz
comunicación externa que favorezcan el flujo de toda información
necesaria, y en ambos casos importa contar con medios eficaces, dentro de
los cuales tan importantes como los manuales de políticas, memorias,
difusión institucional, canales formales e informales, resulta la actitud que
asume la dirección en el trato con sus subordinados. Una entidad con una
historia basada en la integridad y sólida cultura de control no tendrá
dificultades de comunicación. Una acción vale más que mil palabras.
LA SUPERVISIÓN
Incumbe a la dirección la existencia de una estructura de control interno
idónea y eficiencia, así como su revisión y actualización periódica para
mantenerla en un nivel adecuado. Procede la evaluación de las actividades
de control de los sistemas a través del tiempo, pues toda organización tiene
áreas donde los mismos están en desarrollo, necesitan ser reforzados o se
impone directamente su reemplazo debido a que perdieron su eficacia o
resultaron inaplicables. Las causas pueden encontrarse en los cambios
internos y externos a la gestión que, al variar las circunstancias, generan
nuevos riesgos a afrontar.
El objetivo es asegurar que el control interno funciona adecuadamente, a
través de dos modalidades de supervisión: actividades continuas o
evaluaciones puntuales.
Las primeras son aquellas incorporadas a las actividades normales y
recurrentes que, ejecutándose en tiempo real y arraigadas a la gestión,
generan repuestas dinámicas a las circunstancias sobresalientes.
En cuanto a las evaluaciones puntuales, corresponden las siguientes
consideraciones:
Su alcance y frecuencia determinados por la naturaleza e importancia de los
cambios y riesgos que éstos conllevan, la competencia y experiencia de
quienes aplican los controles, y los resultados de la supervisión continuada.
Son ejecutados por los propios responsables de las áreas de gestión (auto
evaluación), la auditoría interna (incluidas en el planeamiento o solicitadas
especialmente por la dirección), y los auditores externos.
Constituyen en sí todo un proceso dentro del cual, aunque los enfoques y
técnicas varíen, priman una disciplina apropiada y principios insoslayables.
La tarea del evaluador es averiguar el funcionamiento real el sistema: que
los controles existan y estén formalizados, que se apliquen cotidianamente
como una rutina incorporada a los hábitos, y que resulten aptos para los
fines perseguidos.
Existen controles informales que, aunque estén documentados, se aplican
correctamente y son eficaces, si bien un nivel adecuado de documentación
suele aumentar la eficiencia de la evaluación, y resulta más útil al favorecer
la comprensión del sistema por parte de los empleados. La naturaleza y el
nivel de la documentación requieren mayor rigor cuando se necesite
demostrar la fortaleza del sistema ante terceros.
El alcance de la evaluación
Las actividades de supervisión continuadas existentes
La tarea de los auditores internos y externos
Áreas o asuntos de mayor riesgo
Programa de evaluaciones
Evaluaciones, metodología y herramientas de control.
Presentación de conclusiones y documentación de soporte
Seguimiento para que se adopten las correcciones pertinentes.
Las deficiencias o debilidades del sistema de control interno detectadas a
través de los diferentes procedimientos de supervisión deben ser
comunicadas a efectos de que se adopten las medidas de ajuste
correspondientes.
Según el impacto de las deficiencias, los destinatarios de la información
pueden ser tanto las personas responsables de la función o actividad
implicada como las autoridades superiores.
En el marco de control postulado a través del Informe COSO, la interrelación
de los cinco componentes (Ambiente de control, Evaluación de riesgos,
actividades de control, Información y comunicación y supervisión) genera
una sinergia conformando un sistema integrado que responde
dinámicamente a los cambios del entorno.
Atendiendo a necesidades gerenciales fundamentales, los controles se
entrelazan a las actividades operativas como un sistema cuya efectividad se
acrecienta al incorporarse a la infraestructura y formar parte de la esencia
de la institución.
CONCLUSIÓN
El control interno es más que un conjunto de procedimientos; es una
cultura organizacional que fomenta la responsabilidad, la legalidad, la
transparencia y la eficiencia.
Su correcta implementación y evaluación continua permiten prevenir
riesgos, optimizar los procesos, fortalecer la gestión institucional y
asegurar el uso adecuado de los recursos.
Un sistema de control interno efectivo es indispensable para el
fortalecimiento del buen gobierno y la confianza ciudadana,
contribuyendo al desarrollo integral del país y al cumplimiento de las
metas institucionales.
BIBLIOGRAFÍA
Comité de Organizaciones Patrocinadoras de la Comisión
Treadway (COSO). "Marco Integrado de Control Interno",
2013.
Ley 10-07 sobre Control Interno y Control Financiero,
República Dominicana.
Contraloría General de la República Dominicana – CGR.
Manual de Control Interno Institucional – CGR.
Normas Básicas de Control Interno (NOBACI).
Auditoría Interna y Control Interno. Cuadernos de Control
Público, OLACEFS.