Eje 3
Eje 3
3.1
a) El término “jurisdicción”, constituye por su multivocidad, uno de las palabras que en derecho es utilizado en
diversos sentidos, lo que genera equívocos por su falta de precisión.
Su origen se remonta al derecho romano, y proviene de las voces iuris-dictio ó ius-dicere, cuyo significado
literal sería “decir el derecho”.
Sin embargo, este alcance podría implicar una limitación de éste vocablo, cuando no una gran confusión,
pues en forma natural se lo utiliza, entre otros fines, para aludir al poder que tienen los tribunales para entender en
determinada controversia, confundiéndolo la más de las veces con la voz competencia.
También se lo suele utilizar, para aludir a la actuación de una autoridad no sólo judicial, sino inclusive
administrativa, dentro de un determinado territorio, e inclusive a la delimitación del territorio mismo.
De tal forma, han existido distintas teorías para explicar su sentido, reposando unas su mirada, en las
personas involucradas, de ahí su identificación como subjetivas, diferenciándose de otras llamadas objetivas, pues
apuntaban únicamente a la actuación del derecho y otras, como la desarrollada por Chiovenda, llamada de la
sustitución, según la cual la actuación que le cabe al Estado tiene por finalidad hacer actuar la voluntad de la ley,
sustituyendo los órganos públicos, la actitud omisiva asumida por los particulares.
Lo cierto es que todo ello trajo aparejado un poco de desconcierto, y aún en la actualidad se sigue utilizando
de manera diversa el término jurisdicción. Por ello, resulta apropiado partir de una base concreta para evitar esas
confusiones, y para ello siguiendo a Couture, señalaremos que la jurisdicción, más allá de constituir un poder del
Estado, o como enseña Díaz, un poder-deber, sostendremos que importa una “función”, toda vez que no
consideramos apropiado restringir nuestra mirada a un análisis solo político, sino por el contrario jurídico,
esencialmente empírico y procesal.
Esta función constituye uno de los pedestales básicos en los que se asienta el derecho procesal (Podetti),
junto con la acción y el proceso, los que en conjunto permiten, por oposición a la fuerza que se usaba antiguamente,
el desarrollo de actuaciones absolutamente controlables para las partes involucradas, a través de las cuales se
propende a la paz social, evitando de esa forma la justicia por mano propia.
De tal modo, la acción, al activar a la jurisdicción, permite generar el proceso como ámbito propicio para la actuación
de la ley sustancial.
Por lo tanto, a fin de evitar esos equívocos, denominaremos jurisdicción, a la función que cumple el Estado,
por medio de los órganos encargados creados al efecto, para llevar a cabo un proceso, a fin de propender a la
actuación de la voluntad de la ley, sea de oficio o a petición de parte, observando las vías que se hubieran previsto a
esos fines.
Para Couture, jurisdicción es la función pública realizada por órganos competentes del Estado, con las formas
requeridas por la ley, en virtud de la cual, por acto de juicio, se determina el derecho de las partes, con el objeto de
dirimir sus conflictos y controversias de relevancia jurídica, mediante decisiones con autoridad de cosa juzgada,
eventualmente factibles de ejecución.
Se emplea la voz jurisdicción para referir a varios fenómenos que poco y nada tienen que ver entre sí: indica
el ámbito territorial en el cual el Estado ejerce su soberanía; señala el territorio en el cual cumple sus funciones un
juez; muestra el conjunto de prerrogativas de un órgano del poder público (legislativo, ejecutivo y judicial); refiere a
la aptitud que tiene un juez para entender en una determinada categoría de pretensiones y, por fin, tipifica la
función de juzgar.
Esta equivocidad terminológica posibilita que se critique al derecho mediante la afirmación de su carácter
acientífico, por lo que habrá que denominarlo como competencia territorial, soberanía, prerrogativas, etc…
Jurisdicción es la función estatal propiamente dicha, es la facultad que tiene el Estado para administrar
justicia en un caso concreto por medio de los órganos judiciales instituidos al efecto.
Debe quedar en claro la diferencia existente entre jurisdicción y competencia. La jurisdicción es la potestad o
facultad que tienen todos los jueces de la república de administrar justicia; la competencia, en cambio, es la
posibilidad que tienen los jueces de administrar justicia o de entender en un caso determinado, ya sea en razón del
territorio, la materia, el grado o la cuantía.
La competencia es la medida o el alcance de la jurisdicción, es decir, el límite que la ley señala para el
ejercicio de la jurisdicción a cargo de cada uno de los distintos órganos jurisdiccionales.
“Todos los jueces poseen jurisdicción, es decir, aptitud genérica para administrar justicia; pero no todos poseen
competencia para decidir sobre determinados casos”.
PP
Jurisdicción. Cuestión terminológica:
Jurisdicción como función: una de las funciones estatales mediante la cual los órganos del Estado administran
justicia…
NO TODA FUNCIÓN “JURISDICCIONAL” ESTÁ ENCOMENDAD A ÓRGANOS DEL PODER JUDICIAL.
Ej.: aquellas funciones que ejercen
Organismos administrativos en general- Tribunal de Faltas, Tribunal de cuentas de la nación o de una
provincia.
Órganos del Poder legislativo: JUICIO POLÍTICO.
NO TODA FUNCIÓN DE LOS ÓRGANOS JUDICIALES ES “JURISDICCIONAL”:
EJ: Dictado de reglamentos judiciales; Designación de Empleados o Funcionarios; Intervención en la
denominada “Jurisdicción Voluntaria”
con LA FUNCIÓN LEGISLATIVA: Produce normas jurídicas generales y abstractas, que pueden ser
modificadas y/o derogadas mediante otra norma del mismo tenor, dictada por el mismo órgano legislativo.
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otro juicio, en que se determine el dolo o engaño que llevó a dictarla de una determinada manera, es lo que se
conoce como “acción de nulidad de cosa juzgada írrita”).
En cambio, una ley puede ser modificada o derogada por otra posterior y en la faz administrativa, el dinamismo
característico de esta actividad, determina que frecuentemente muten los decretos y ordenanzas dictados como
consecuencia de su ejercicio.)
c) CONCEPTO
La Jurisdicción indica la potestad del Poder Judicial y, en un concepto más amplio, incluye a la jurisdicción
administrativa y legislativa, y considera a la jurisdicción como la actividad desplegada por un órgano facultado para
ello, a fin de resolver un conflicto entre partes, aplicando el dcho. A nosotros nos interesa la jurisdicción como
función judicial, como potestad mediante la cual los órganos judiciales del Estado administran justicia en los casos
litigiosos.
Es la potestad del juez para resolver un conflicto. La tienen todos los jueces.
La jurisdicción es el poder - deber del Estado destinado a solucionar conflictos de intereses e incertidumbres
jurídicas en forma exclusiva y definitiva, a través de órganos especializados que aplican el derecho que corresponde
al caso concreto, utilizando su imperio para que sus decisiones se cumplan de manera ineludible.
Elementos Clásicos:
2) Vocatio: facultad para compeler (en rigor, para generar cargas) a las partes para que comparezcan al proceso;
facultad del juez compeler al justiciable para que comparezca a su presencia
3) Coertio: facultad de emplear la fuerza pública para el cumplimiento de las medidas ordenadas dentro del proceso,
a fin de hacer posible su desenvolvimiento. Se ejerce sobre personas y cosas;
facultad del juez de castigar o sancionar a quienes no cumplan sus mandatos
5) Executio: facultad de ejecutar, mediante el uso de la fuerza pública, la sentencia no acatada espontáneamente
por las partes, a fin de no tornar meramente ilusorias las facultades antes mencionadas. (Alvarado Velloso).
facultad del juez de hacer efectiva la decisión o hacer cumplir su sentencia
Arazi considera la “jurisdicción” como la actividad desplegada por un órgano facultado para ello, a fin de
resolver un conflicto entre partes. “Juris-dicción” significa “decir” y en cierta medida “hacer” realidad el derecho.
Elementos modernos:
PODER DE DECISIÓN/Cognición:
Dirigir el curso del proceso (a través de providencias y resoluciones interlocutorias).
Resolver el conflicto (objeto del proceso) dictando sentencia de fondo y mérito (non liquet, art. 3
CCCN).
PODER DE EJECUCIÓN: Tiende a la satisfacción del mandato judicial contenido en la decisión.
PODER DE COERCIÓN: Se expresa a través de la facultad del órgano jurisdiccional de imponer sanciones a
quienes obstaculicen o perjudiquen los fines de la función jurisdiccional.
PODER DE INSTRUMENTACIÓN: Consiste en la potestad de dar categoría de instrumento público o auténtico a
las actuaciones procesales, así como de conservarlas y custodiarlas.
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Los jueces aparecen en el proceso como una autoridad dotada de ciertas atribuciones o facultades
distintivas que se las denomina en su conjunto elementos de la jurisdicción y se las individualiza con seis vocablos
latinos que hacen referencia al contenido de cada potestad:
IMPULSO: hace referencia a la potestad que tiene los jueces de citar y emplazar a las partes a comparecer a
estar a derecho bajo apercibimientos de declararlos rebeldes y seguir el proceso sin su efectiva presencia.
CONOCIMIENTO: hace referencia a la facultad que tienen los jueces de conocer en los asuntos a los que se
los convoca, de inmiscuirse en ellos, de investigar, en ciertos casos aún de manera oficiosa (procesos
penales, contencioso administrativo, por ejemplo).
La facultad de conocer por regla general se ejerce a petición de parte. Por excepción los tribunales podrán
actuar de oficio para abocarse al conocimiento de un asunto determinado.
DIRECCION: El principio de dirección judicial del proceso delega en la figura de juez constitucional el poder-
deber de controlar razonablemente la actividad de las partes, promoviendo la consecución de los fines del
proceso de manera eficaz y pronta. Convierte al Juez en el conductor del proceso, otorgándole atribuciones e
imponiéndole deberes que se encaminan al logro y alcance de los fines del proceso que conoce.
DECISION: hace referencia al poder de decidir imperativamente. Corresponde a la facultad de juzgar. Por lo
tanto, los tribunales tienen la facultad de dictar sentencia poniendo fin al litigio en forma definitiva (efecto
de cosa juzgada).
EJECUCION: hace referencia a la potestad que ostentan los jueces de hacer cumplir sus decisiones, es decir,
de imponer el cumplimiento del mandato jurisdiccional.
COERCION: se hace referencia a la facultad de ejercer el uso de la fuerza sobre cosas y personas, tal como
ocurre cuando un testigo renuente a comparecer es conducido al tribunal por la fuerza pública o cuando el
juez ordena el secuestro de alguna cosa ya sea para cautelarla o para asegurarla como prueba.
d) CARACTERES:
- Unidad: solo existe una jurisdicción del estado, como función, derecho y deber de este, pero suele hablarse
de sus varias ramas para indicar la forma como la ley distribuye su ejercicio entre diversos órganos y
funcionarios especializados, para el mejor cumplimiento de sus fines.
no es concebible la fragmentación de la función jurisdiccional
- Indelegabilidad: siendo la jurisdicción atributo de la soberanía, que por la CN y las leyes le corresponde
ejercer a determinados funcionarios, en principio puede decirse que es indelegable. Un funcionario no
puede otorgarle la calidad de tal a un particular sin el nombramiento para el cargo.
solo puede ser ejercida por el juez a quien compete entender en ese conflicto
- Exclusiva y Excluyentemente ejercida por un organismo del Estado, que además debe ser independiente,
imparcial e impartial.
- Sustitutiva: Couture: en el juicio de conocimiento, el juez sustituye con su voluntad la voluntad de las partes
y de los terceros; en el proceso de ejecución, la sustitución consiste en que los funcionarios del Estado,
coactivamente, realizan los actos que debió hacer el obligado omiso.
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INDEPENDECIA, IMPARCIALIDAD E IMPARTIALIDAD DE SUS ORGANOS.
- Impartialidad: refiere a que el juez no debe estar colocado en la posición de parte, ya que nadie puede ser
actor o acusador y juez al mismo tiempo
- Imparcialidad: Vinculado directamente al tema de la independencia del Poder Judicial se encuentra el de la
imparcialidad, requisito, a su vez, del debido proceso que garantizan la Constitución nacional y la provincial.
La imparcialidad, supone la equidistancia entre el Juez y las partes en un juicio.
Es decir, el magistrado que resuelva el conflicto llevado a su decisión debe ser un tercero sin ningún tipo
de interés en el proceso ni en su resultado.
Así, no podrá ser juez de un caso concreto, quien sea pariente de uno de los litigantes o sus apoderados;
o tenga con él amistad; o sea su deudor o acreedor.
Para asegurar la imparcialidad del Juzgador, las leyes procesales han previsto ciertos mecanismos. Así,
cuando se presente alguno de los supuestos antes mencionados u otros previstos en el Código Procesal, que
puedan inclinar al juez a resolver de una manera determinada la causa, las partes podrán recusarlo, con lo cual se
logrará el apartamiento del Juez y la causa pasará al conocimiento de otro magistrado.
Igualmente, cuando el propio juzgador advierte que se encuentra en una situación como la recién descripta
deberá excusarse y, consecuentemente, dejar de intervenir en ese juicio que pasará a otro juez.
En el caso de los funcionarios del Ministerio Público, secretarios y empleados administrativos que se
encuentren incursos en esas causales, si bien no pueden ser recusados por las partes, el Juez o Tribunal podrá darlos
por separados del proceso.
¿Cuáles son los casos que deben resolver ineludiblemente los jueces? Siempre que medie un conflicto entre
particulares, o entre un particular y el Estado, referente a derechos subjetivos privados de aquéllos, o se
encuentre en tela de juicio la aplicación de alguna sanción de naturaleza penal, la intervención de un órgano
judicial es constitucionalmente ineludible.
Así lo imponen los arts. 18 y 109 de la Constitución Nacional. El primero, porque la garantía de la defensa
en juicio supone, básicamente, que todos los habitantes tienen, en situaciones como las señaladas, el derecho de
concurrir ante algún órgano judicial a fin de obtener el amparo de los derechos que estimen amenazados o
lesionados. Y el segundo, porque al prohibir al presidente de la República ejercer funciones judiciales, descarta el
poder de dicho funcionario, e implícitamente, el de los funcionarios y organismos administrativos, en el sentido de
conocer y decidir el mencionado género de conflictos. Tal es, por lo demás, la doctrina establecida por la Corte
Suprema de Justicia de la Nación en numerosos precedentes.
Por lo que, la función del PJ es la de resolver conflictos de intereses en su calidad de 3ero imparcial. El
conflicto surge por la no adecuación de la conducta de los sujetos a lo previsto en la norma.
Además, en nuestro sistema, el juez está sujeto al principio de legalidad (jurisdicción de derecho), esto significa que
le corresponde a él aplicar la ley al caso concreto, sin hacer valoraciones de justicia que, en principio, corresponden
al legislador.
CONTENCIOSA
NO CONTENCIOSA (“VOLUNTARIA”): No hay “conflicto” entre partes. En rigor, no cumple los requisitos que
exigen ineludiblemente la intervención del poder judicial (podrían ser transferidas estas funciones a otros
órganos administrativos).
“Jurisdicción (judicial) voluntaria” (cont):
Acto judicial que tiene por objeto integrar, constituir o acordar eficacia a ciertos estados o relaciones
jurídicas privadas.
Ejemplos:
homologación de acuerdo,
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aprobación de un testamento en proceso sucesorio,
proceso sucesorio ab intestato,
acciones de mensura y deslinde
autorizaciones de venta bienes menores de edad
CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVA
La Forma o modo de desenvolverse y llevarse a cabo esta actividad o función jurisdiccional, se encuentra -
principalmente*- regulada en los CÓDIGOS PROCESALES.
Sistemas de control: el control de constitucionalidad es una tarea que debe llevar a cabo el estado a través de
alguno de sus órganos. 2 importantes sistemas de control:
- SISTEMA POLITICO: el control está a cargo de un órgano de naturaleza política, ya sea que se trate de un
órgano político ordinario como el Congreso, o de un órgano político extraordinario, es decir aquel creado
exclusivamente para ejercer ese control. Este sistema tiene sus antecedentes en la Constitución Francesa
de 1852 la cual establecía que todas las leyes debían ser revisadas por el Senado antes de su
promulgación. Su fundamento radica en que el Parlamento, cuando dictaba las leyes, estaba
representando la voluntad popular, ya que sus integrantes eran elegidos por el pueblo, entonces, para
controlar la constitucionalidad de estas leyes debe designarse un órgano político porque representa
mejor al pueblo que un órgano judicial. Estaba mal visto que un juez, que nunca es elegido por el pueblo,
declarara la inconstitucionalidad de una ley. En el transcurso del siglo XX, la mayoría de los países se
apartaron de este sistema y adoptaron el sistema judicial ya que es considerado más eficaz.
- SISTEMA JUDICIAL: la función de velar por la supremacía de la Constitución le corresponde a un órgano
judicial. La mayoría de las constituciones modernas se inclinan por este sistema. El antecedente está en el
caso “MARBURY vs. MADISON”. Fundamentos: afirman que es mucho más eficaz, sostienen que la tarea
de verificar si una ley o acto contradice a la Constitución es una función esencialmente jurídica, y es por
ello que dicha tarea debe atribuírsele a los órganos mejor preparados en la materia, es decir, órganos
judiciales. Los jueces no analizan la conveniencia o utilidad de la ley, solo se limitan a verificar si
contradice a la Constitución.
SISTEMAS PROVINCIALES: en algunas provincias además de la vía incidental se utiliza la vía directa, es decir, se pide
directamente la inconstitucionalidad de la norma ante el Superior Tribunal Provincial. En ciertas provincias también,
la declaración de inconstitucionalidad por medio del Superior Tribunal Provincial produce la derogación de la norma.
CONTROL DE CONVENCIONALIDAD
El control de convencionalidad puede darse a nivel tanto internacional como interno y, cuando se utiliza
bien, contribuye a que las fuentes internas e internacionales del derecho vigente en cada Estado puedan aplicarse
por todas las autoridades de manera ordenada, lógica, armónica y coherente. Así, entonces, la premisa del control
de convencionalidad "reside en la idea -que rige el comportamiento del Estado parte en un tratado internacional- de
que la norma de este carácter obliga al Estado en su conjunto. Es éste, y no sólo algunos órganos o agentes, quien
asume los compromisos y los deberes de carácter internacional. Así las cosas, ningún sector del Estado -nacional o
regional, federal o local- podría sustraerse al cumplimiento de esos deberes; en consecuencia, los tribunales internos
deberían analizar la observancia de aquéllos y ajustar sus decisiones a estos imperativos. De ahí que ejerzan un
control de convencionalidad que se extiende tanto a la actuación de órganos no jurisdiccionales como a la de
órganos jurisdiccionales, cuando esta actuación queda sujeta a revisión por parte del tribunal que ejerce el control"3.
El control de convencionalidad en el Sistema Interamericano sirve de paradigma para demostrar que no sólo la
ley cumple efectos generales en cada país, sino también las sentencias y decisiones que los comprometen
internacionalmente, pasando de un Estado Social de Derecho, de carácter eminentemente nacional, donde impera
un control de legalidad y un control de constitucionalidad, a un Estado Convencional de Derecho, en el cual se habla
de un Control de Conven-cionalidad. De ahí se deriva que, a lo largo del artículo, encontremos que la cosa juzgada en
las decisiones jurisdiccionales ya no se configuraría como derivada de la Constitución (cosa juzgada constitucional),
ni de la ley (cosa juzgada legal), sino de la Convención (cosa juzgada convencional).
El proceso es una serie concatenada de actos procesales realizados por las partes, el juez y los auxiliares de
justicia con el propósito de obtener una sentencia, mediante la cual el estado, por medio de sus órganos
jurisdiccionales (ejercicio de la función jurisdiccional), establece cual es la protección que corresponde a un
determinado interés. El proceso es el ámbito adecuado para el desarrollo de la actividad jurisdiccional.
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g) Órganos jurisdiccionales. Estructuración. El poder judicial. Órganos unipersonales y pluripersonales.
Rol de las cortes supremas. La doble instancia.
h) Organización del poder judicial en nuestro país. Órganos supranacionales. Eficientismo y poder
judicial.
El sistema de justicia de la República Argentina está compuesto por el Poder Judicial de la Nación y el Poder
Judicial de cada una de las provincias, además del Ministerio Público Fiscal, el Ministerio Público de la Defensa y el
Consejo de la Magistratura.
La CN prevé la llamada justicia federal, mientras que las constituciones provinciales organizan su propia
administración de justicia. En los territorios provinciales convergen la justicia nacional o federal con la justicia
provincial.
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LA PLURALIDAD DE INSTANCIA JUDICIAL: NATURALEZA Y FINALIDAD.
¿Instancia única o instancia múltiple?
La actividad de juzgar es realizada por una sola persona que puede cometer errores que generen situaciones
de injusticia. El posible error judicial que no cumple el postulado básico del sistema debe ser revisable por otro
juzgador que, debe estar por encima del primero. Así es como en orden a la función que cumple cada uno de los
jueces, el ordenamiento legal establece un doble grado de conocimiento: un juez unipersonal de primer grado (o
primera instancia) emite su sentencia resolviendo el litigio, tal sentencia es revisable por el tribunal que actúa en
segundo grado de conocimiento (o en segunda instancia).
Este doble conocimiento judicial recibe la denominación de ordinario. El conocimiento ordinario de un
asunto justiciable se agota con el mencionado doble grado. De tal modo, la sentencia de segunda instancia es
definitiva y gana los efectos propios de ella. Sin embargo para ciertos casos particulares, la ley amplia el sistema
llevándolo a un triple grado de conocimiento ordinario (por ejemplo cuando la nación es parte litigante y el pleito
versa sobre pretensión monetaria que supera una cantidad determinada).
Además del conocimiento ordinario existe un grado más de conocimiento extraordinario en el cual no pueden
plantearse cuestiones de hecho sino exclusivamente de derecho (en nuestro país, solo relativas al orden
constitucional).
La función que cumple el juzgador de cada grado de conocimiento es diferente:
- En el primer grado ordinario: tiene amplias facultades para interpretar y evaluar los hechos que originaron el
litigio y de aplicar a ellos la norma jurídica que crea que corresponda al caso, a fin de absolver o condenar al
demandado.
- El de segunda instancia ordinaria carece de tales facultades, solo debe decidir acerca de los argumentos que,
seria y razonablemente, expone el perdidoso respecto de la sentencia que le fue adversa. Aunque el
juzgador superior no esté de acuerdo con la interpretación que de los hechos ha efectuado el juzgador
inferior, no puede variarla sino media queja expresa del perdidoso en tal sentido.
- El de tercer grado: debe proceder de modo similar al de segundo grado, con una variante importante: no ha
de conocer ningún argumento que presente el quejoso, sino solo de aquel que tenga relevancia
constitucional.
Se comienza por grados, excepcionalmente, hay casos que corresponden a la Corte como tribunal originario,
cuando la causa involucre gravedad institucional suficiente.
PRIMER GRADO JURISDICCIONAL: juez de paz, pasa a ser juez comunal, ahora denominado juez comunitario
(denominados letrados). Existe al menos un juez comunal por cada comuna.
- El agrupamiento de varias comunas conforma un circuito: es una división geográfica que consiste en el
agrupamiento de varias comunas. Por lo menos hay un juez de circuito por cada circuito.
- El agrupamiento de varios circuitos forma un distrito, por lo menos hay un juez por distrito.
- El agrupamiento de varios distritos forma una CIRCUNSCRIPCION: en cada circunscripción hay por lo menos
una cámara de apelación. En la provincia de santa fe hay 5 circunscripciones: Rafaela, Santa Fe, Venado
Tuerto, Reconquista.
- El agrupamiento de varias circunscripciones forma una PROVINCIA: por lo menos hay una corte por
provincia.
El PJ está desempeñado por los jueces de la Nación y de las provincias, con quienes colaboran los funcionarios,
empleados y auxiliares.
Auxiliares de Justicia. Son los funcionarios que cooperan con los Tribunales en el ejercicio de sus funciones
jurisdiccionales. Funcionarios que menciona el Código Orgánico de Tribunales: la Fiscalía Judicial, los Defensores
Públicos, los Secretarios, los administradores de tribunales con competencia en lo criminal, los Receptores, los
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notarios, los Archiveros, el abogado, Ministerio público, Defensores de menores y de pobres y ausentes, Auxiliares
de Jueces. (EN BOL 6 TRATADOS NUEVAMENTE)
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ORGANOS SUPRANACIONALES
La jurisdicción internacional en el Pacto de San José de Costa Rica
La Corte Interamericana de Derechos Humanos es una instancia jurisdiccional supraestatal, con competencia
para entender en presuntas violaciones de nuestro estado a los derechos y libertades reconocidos por el Pacto de
San José de Costa Rica.
Al ratificar la República Argentina la Convención Americana de Derechos Humanos, acató la jurisdicción
internacional de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por tiempo indefinido, y la de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos bajo condición de reciprocidad, conforme lo estableció la ley 23.054,
aprobatoria de la mencionada convención. El art. 2º de dicha ley dispuso: “reconócese la competencia de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos por tiempo indefinido, y de la Corte Interamericana de Derechos
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Humanos sobre todos los casos relativos a la interpretación o aplicación de esta convención, bajo condición de
reciprocidad”.
La jurisdicción internacional de la Corte Interamericana no configura “prórroga” de la jurisdicción interna
argentina. La Corte Interamericana es un tribunal internacional (supraestatal) y no un tribunal de un estado
extranjero; no se sustituye el juzgamiento por los tribunales argentinos, ya que para el acceso de un caso a la Corte
Interamericana, previa intervención de la Comisión, los particulares denunciantes de violaciones al Pacto de San José
deben agotar, como principio, las instancias internas ante los tribunales argentinos (las pocas excepciones a este
principio no llegan a desvirtuar nuestra afirmación);
La jurisdicción internacional de la Corte Interamericana no implica violación a la “cosa juzgada” interna. El
juzgamiento internacional no implica una instancia de apelación revisora de la previa sentencia argentina. El
acatamiento argentino a la jurisdicción internacional de la Corte Interamericana no implica instituir una suerte de
juicio en dos instancias (una interna y otra internacional), porque la Corte Interamericana no actúa como tribunal de
alzada respecto del tribunal argentino que falló en sede interna, ni revisa su sentencia. Se trata de un proceso
internacional que es independiente del tramitado ante tribunal argentino, o sea, de un “nuevo juicio” distinto del
anterior finiquitado en sede interna.
El juzgamiento internacional no implica un nuevo juicio sobre la “misma materia” juzgada en sede interna. Lo
que la Corte Interamericana decide con fuerza de cosa juzgada versa sobre la interpretación y aplicación de la
Convención (Pacto de San José), en orden a establecer si el estado parte ha violado o no un derecho o una libertad
contenidos en la misma Convención.
La jurisdicción de la Corte Interamericana y nuestra jurisdicción interna: Se trata de dos jurisdicciones separadas
que no intervienen en un mismo proceso, porque cada una se mueve en su órbita propia, y las respectivas
intervenciones no configuran instancias sucesivas de un mismo proceso.
Consiste en la actividad que despliegan los órganos administrativos tanto en la aplicación de sanciones a los
administrados o a los funcionarios o agentes de la propia administración, como en el conocimiento de las
reclamaciones y recursos que tienen por objeto asegurar el imperio de la legitimidad dentro de la esfera
administrativa.
Esas decisiones son, en principio, revisables por los jueces y tribunales de justicia, salvo que versen sobre
materias privativas del poder administrador.
Son los propios jueces y, en última instancia, la Corte Suprema quienes deben apreciar si corresponde o no la
revisión, según las circunstancias y valoraciones que rodean a cada caso particular. Según la jurisprudencia, la
constitucionalidad de la jurisdicción administrativa debe quedar sujeta a control judicial suficiente, a fin de que
aquellos ejerzan un poder absolutamente discrecional, sustraído a toda revisión posterior.
El alcance del control judicial ha de ser más o menos extenso y profundo según las modalidades de cada
situación jurídica. La medida de control judicial requerido deberá ser la que resulte de un conjunto de factores y
circunstancias variables y contingentes.
ENTONCES-> LA JURISDICCIÓN ADMINISTRATIVA PRECISA DEL CONTROL JUDICIAL CONFORME LO DISPONEN LOS
ARTS. 108 Y 109 DE LA CN.
En algunos casos, por la forma en la que cumplen sus funciones, esas dependencias administrativas son
designadas como tribunales de la Administración o tribunales administrativos. Dichos tribunales no ejercen
funciones judiciales ya que ello está expresamente prohibido por el art 18 de la CN, y específicamente por el 109.
La diferencia entre las atribuciones de los llamados tribunales administrativos y las de los miembros del PJ surge con
nitidez puesto que en los primeros falta el carácter de tercero imparcial que revisten los segundos. Cuando un
tribunal fiscal decide acerca de la deuda impositiva del contribuyente, no está actuando como tercero imparcial sino
como un organismo de la Administración pública que entiende en el conflicto entre esta y aquel, es decir que la
administración seria en este supuesto, juez y parte, caracteres incompatibles en la función jurisdiccional.
No debe confundirse dicha jurisdicción administrativa con la competencia que las leyes asignan al poder judicial
para conocer de los conflictos que se suscitan cuando el Estado, en su carácter de poder público, y en ejercicio de
facultades regladas, afecta un derecho subjetivo del administrado. En estos casos, en efecto, se trata de jurisdicción
judicial y de competencia denominada "contencioso-administrativa".
Dentro de la jurisdicción administrativa se encuentra comprendida la jurisdicción militar, reglamentada en el art.
108 de la ley 14.029, modificado por la ley 23.049 (Código de Justicia Militar). La jurisdicción militar comprende los
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delitos y faltas esencialmente militares, considerándose como de este carácter todas las infracciones que, por
afectar la existencia de la institución militar, exclusivamente las leyes militares prevén y sancionan.
Esta forma de jurisdicción es la que caracteriza los orígenes del derecho en las épocas primitivas, donde se
formulaba el derecho para cada caso en particular. Hoy en la materia de los Estados impera el sistema de legalidad,
distinguiéndose de manera particular, la jurisdicción de equidad.
La jurisdicción de equidad consiste en que el juez no requiere atenerse a condicionamientos superiores
preestablecidos, sino que, basta con resolver el conflicto de voluntades ateniéndose a su conciencia, es decir, a su
leal saber y entender.
No obstante, la decisión del juez de equidad no es arbitraria o caprichosa: la jurisdicción de equidad existe
de manera objetiva en la conciencia general, en el conocimiento común de las cosas o como dice SAVIGNY “vive en
la conciencia común del pueblo”.
De tal suerte, que el Juez que toma su decisión con arreglo a la equidad, no requiere fundamentar su
decisión en una norma jurídica preestablecida, pero debe hacerlo con fundamento en los criterios generales de la
equidad imperantes en la conciencia de la colectividad donde juzga, de tal forma que su decisión no sea el producto
del capricho, sino de la fuerza de convicción que le impone la conciencia colectiva. Todo se reduce a que el juez
obrando en sede de jurisdicción de equidad tiene un ámbito espacio-temporal al que debe ceñirse, todo en cuanto a
la objetividad del deber ser que palpita en la conciencia del pueblo en el momento de ser aplicada.
Es importante destacar que, así como el juez de equidad está en el deber de observar al decidir los conflictos
de intereses, de acuerdo a la conciencia colectiva, de igual manera, debe observar rigurosamente las disposiciones
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procesales objetivas pertinentes al desarrollo del proceso y los principios del derecho procesal en cuanto al
establecimiento de los hechos y apreciación de las pruebas. De igual manera deberá acatar todas aquellas
disposiciones procesales relativas a la elaboración de la sentencia, el deber de motivarlas y de darles la
correspondiente fundamentación.
En el derecho actual de manera excepcional se contempla como fuente de regulación de conflictos, la
jurisdicción de equidad.
STEIN: “Lo que el Juez, basándose en el conocimiento de las circunstancias de la vida, considere como contenido
normal, típico, obtenido por inducción a partir de numerosas observaciones, eso será Derecho”
Es aquella en que las partes someten la decisión de sus diferencias a un juez privado (arbitro o amigables
componedores). No todas las controversias pueden someterse a este tipo de proceso, por ejemplo, no pueden serlo
los procesos voluntarios, sólo los contenciosos que pueden ser objeto de transacción (bajo pena de nulidad).
Los jueces deben su jurisdicción a la Constitución y al marco jurídico previsto para la administración de justicia
en el Poder Judicial. En el caso de árbitros su jurisdicción depende en forma mediata de la Constitución y de la norma
que establece la administración de su sentencia particular de administración de justicia, en la que los litigantes que
los nombran para resolver un caso concreto, los facultan a juzgar en forma inmediata. Su jurisdicción es limitada al
no poder pronunciarse sobre asuntos que no le han sido sometidos, y deben laudar (resolver) dentro de un plazo
expresa o tácitamente concedida por las partes.
Por lo demás la jurisdicción de los árbitros, a diferencia de los jueces estatales, no es permanente ni
genérica, sino limitada a cuestiones comprendidas y a un tiempo determinado que las partes otorgan para la
excepción del laudo.
Los árbitros no pueden ir más allá de lo que las partes señalen en el convenio arbitral, o en su defecto, el que
surja de las disposiciones legales supletorias (Art. 48, ley 26572).
Toda cuestión entre partes, salvo las que estén expresamente excluidas, "podrá ser sometida a la decisión de
jueces árbitros, antes o después de deducida en juicio y cualquiera fuera el estado de éste", pudiendo tal sujeción
ser convenida en el contrato o en un acto posterior. Igual principio rige tratándose de amigables componedores.
pp
Limitada* a los casos (materia) previstos en el art. 116 CN, que no pueden ser ampliados por la ley.
Privativa**
Improrrogable*** (casos de competencia federal por razón de la materia)
“Prorrogable”: competencia federal por razón de las personas.
“Corresponde a la CS y a los tribunales inferiores de la Nación, el conocimiento y decisión de todas las causas que
versen sobre puntos regidos por la Constitución y por las leyes de la Nación, con la reserva hecha en el inc. 12 del
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art. 75; y por los tratados con las naciones extranjeras; de las causas concernientes a embajadores, ministros
públicos y cónsules extranjeros; de las causas de almirantazgo y jurisdicción marítima; de los asuntos en que la
Nación sea parte* ; de las causas que se susciten entre dos o más provincias; entre una provincia y los vecinos de
otra; entre los vecinos de diferentes provincias; y entre una provincia o sus vecinos, contra un Estado o ciudadano
extranjero”
La materia (La materia lleva el propósito de afirmar atribuciones del gobierno federal en las causas
relacionadas con la Constitución, tratados y leyes nacionales, así como las concernientes al almirantazgo y
jurisdicción marítima) y las personas (Las competencia en razón de las personas procura asegurar
imparcialidad de la decisión cuando se plantean pleitos entre vecinos de diferentes provincias, siempre que
tales causas no versen sobre cuestiones de Derecho Público local, materia excluida de la competencia federal
y propia de los jueces locales) constituyen categorías distintas de casos cuyo conocimiento atribuye la
Constitución a la Justicia Federal.
Fundamento del privilegio del fuero federal entre vecinos de diferentes provincias: dar al litigante el medio
de garantizarse un juez extraño al orden local ante la sospecha parcialidad del juez local a favor de sus
comprovincianos.
UNIPERSONALES o COLEGIADOS:
Regla general:
1ª Instancia UNIPERSONAL: con apelación ante Tribunales colegiados o pluripersonales
(Cámaras)
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Excepción: Tribunales Colegiados de instancia única
Ej: Pcia Santa Fe: Tribunales Orales de Responsabilidad Extracontractual y Familia, (órganos judiciales de
1º instancia colegiados
3.2
a) COMPETENCIA. CONCEPTO.
Mecanismo aplicable al trabajo jurisdiccional, que determina por medio de reglas especiales, las facultades y
deberes concretos de los órganos judiciales para legitimar su potestad de juzgar, en las causas que se le someten o
en las que resulten llamados a intervenir por opción propia de los justiciables.
La competencia es distinta a la jurisdicción. Se puede tener jurisdicción y carecer de competencia, pero no se puede
tener competencia careciendo de jurisdicción. La competencia es entonces: la aptitud funcional para ejercer ese
poder jurisdiccional en determinados conflictos, según sea lo que determina la ley.
Reglas técnicas relativas a la competencia: tratado en artículos 1 a 8 del CPCCSF.
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1) La competencia objetiva: proviene exclusivamente de la ley (excepto la territorial, que puede surgir de la
convención), son pautas objetivas externas. El turno judicial está regulado por el propio PJ, es una pauta
objetiva interna.
Reglas:
1. La competencia territorial: todo juez ejerce sus funciones dentro de un límite territorial que casi siempre
está perfecta y geográficamente demarcado por la ley. ¿Ante cuál de todos ellos debe instar un particular
que se halla en conflicto? Las leyes procesales establecen varios lugares de demandabilidad:
- el del lugar donde se realizó el contrato o el hecho por el cual se reclama;
- el del domicilio real del demandado;
- el del lugar de cumplimiento de la obligación;
- el del lugar donde está situada la cosa litigiosa.
2. La competencia material: los jueces que ejercen su actividad dentro del mismo territorio suelen dividir el
conocimiento de los diversos asuntos litigiosos de acuerdo con la materia.
4. La competencia cuantitativa: dos jueces que tienen idéntica competencia territorial e idéntica competencia
material pueden ostentar diferente competencia cuantitativa sobre la base de una cantidad patrón.
Excepciones:
1. La prórroga de la competencia: específica y excepcionalmente la propia ley autoriza que se alteren las
pautas explicadas precedentemente, con lo cual se permite que las partes desplacen la competencia de un
juez a otro.
En la Argentina, y en general, las leyes establecen la improrrogabilidad de las competencias material, funcional y
cuantitativa. En cambio, autorizan la prorrogabilidad de las competencias territorial, cuando se trata exclusivamente
de litigios que versan sobre intereses patrimoniales transigibles; y personal, en los casos de extranjeros y vecinos de
diferentes provincias, a quienes constitucionalmente corresponde ser juzgados por la justicia federal y que, sin
embargo, pueden someterse a la justicia ordinaria provincial.
Requisitos: 1) que sea un juez competente (no árbitro); 2) que se prorrogue en un juez incompetente en cuanto a la
competencia prorrogada pero competente en las demás; 3) consentimiento de ambas partes, expreso o implícito
(cuando la parte actora demanda ante un juez incompetente y la demandada no cuestiona la incompetencia); 4) que
el litigio sea sobre cuestiones patrimoniales que puedan ser objeto de transacción; 5) que la ley no atribuya
competencia territorial exclusiva y excluyente a un determinado juez.
2. El fuero de atracción: en algunos juicios está necesariamente involucrada la totalidad del patrimonio de una
persona, denominados juicios universales (concurso y sucesión). Resulta menester concentrar ante un
mismo y único juez todos los litigios que están vinculados en ciertos aspectos con tal patrimonio. Se produce
un desplazamiento de la competencia que opera exclusivamente respecto de pretensiones patrimoniales
personales (no reales) deducidas en contra (no a favor) del patrimonio cuya universalidad se trata de
preservar.
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3. El sometimiento a arbitraje: toda persona capaz de transigir puede acordar el sometimiento al juicio de un
árbitro de todo asunto litigioso que verse exclusivamente sobre derechos transigibles. Son las propias partes
litigantes quienes deciden descartar la respectiva competencia judicial, y otorgar competencia arbitral.
4. La conexidad y la afinidad procesal: la conexidad aparece cuando dos relaciones litigiosas diferentes tienen
en común un elemento (conexidad subjetiva, objetiva y causal) o dos (conexidad mixta subjetivo-causal y
objetivo-causal).
La afinidad aparece cuando dos relaciones litigiosas diferentes no tienen ningún elemento idéntico, pero ostentan
uno de los sujetos en común (no los dos) y el hecho que es la causa de pedir (no la imputación jurídica que el acto
hace a base de él).
Resulta conveniente o necesario tramitar y/o sentenciar en un mismo acto de juzgamiento todas las pretensiones
conexas o afines, mediante el instituto de acumulación de procesos.
5. La dispensa: Exención de una condición de fondo o de forma establecida por los poderes públicos o por la
ley respecto a una persona, antes de la conclusión de un acto, de la atribución de un estado o de una
función. Así, un joven no puede casarse antes de los dieciocho años cumplidos de edad, salvo dispensa
concedida por el Procurador de la República.
2) La competencia subjetiva: estas pautas tienen en cuenta sólo la persona del juzgador, con total y absoluta
prescindencia de las pautas objetivas. Un juez puede ser objetivamente competente y no serlo subjetivamente,
por hallarse comprendido respecto de alguno de los litigantes (o representantes, o patrocinadores) o de la misma
cuestión litigiosa en una situación tal que genera un interés propio del juez para que la sentencia se emita en un
cierto y único sentido.
Si las partes guardan silencio al respecto, la propia ley impone al juez el inexorable deber de excusarse de entender
en el litigio.
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