ABC Micaela
Contenidos Mínimos
Presidente de la Nación
Dr. Alberto Ángel Fernández
Vicepresidenta de la Nación
Dra. Cristina Fernández de Kirchner
Jefe de Gabinete de Ministrxs de la Nación
Ing. Agustín Rossi
Ministra de las Mujeres, Géneros y
Diversidad de la Nación
Prof. Ayelén Mazzina Guiñazú
Subsecretaria de Formación, Investigación y
Políticas Culturales para la Igualdad
Lic. Julieta Gonzalez Salinas
Directora de Capacitación del
Sector Público en Género y Diversidad
Mg. Cristina Oroño
Índice
Capítulo 1: ¿Quién era Micaela García? 6
Recorrido histórico y marco normativo 8
Capítulo 2: Perspectiva de género y diversidad 12
Eje 1 - Género: el concepto en boca de todas, todes y todos 14
Si el género se construye… ¿dónde, cómo y cuándo sucede? 16
Roles y estereotipos de género 18
Identidad de género 24
Expresión de género 26
Orientación sexual 27
¿Existe solo una masculinidad posible? 28
Eje 2 – ¿Qué es eso que llamamos “Patriarcado”? 31
Heteronormatividad y cisnormatividad 32
División sexual del trabajo 33
Perspectiva de género e interseccionalidad 38
Capítulo 3: Violencias por motivos de género 40
¿Qué son las violencias por motivos de género? 41
Mitos del “amor romántico” 48
Visibilizar, reconocer y nombrar las violencias 51
De los mitos sobre la violencia por motivos de género hacia la
construcción de una mirada con perspectiva de género y
diversidad 59
Femicidios, travesticidios, transfemicidios 64
¿Qué es un travesticidio o un transfemicidio? 66
Hacia un cambio de paradigma para abordar las violencias de
género 69
Reconocer las violencias de género 73
Capítulo 4: Transversalización de la Perspectiva
de Género y Diversidad 77
Un poco de historia para pensarnos 79
Responsabilidad, corresponsabilidad y reparación del Estado
ante las situaciones de violencia por motivos de género 83
Herramientas y estrategias para la transversalización 86
ANEXO Capítulo 1 114
Equipos de trabajo
Este material recupera la experiencia del curso virtual “ABC Ley
Micaela” y es resultado del trabajo conjunto de los equipos de la
Dirección de Capacitación del Sector Público en Género y Diversidad del
Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad con el equipo
pedagógico y tutorxs del curso.
Agradecimientos
A los equipos que llevaron adelante ell proceso de escritura y diseño de
la propuesta pedagógica del material: Emilse Ayelén Zacarías, Natalia
Letizia Payero, Laura Butafuoco (Dirección de Capacitación al Sector
Público en Género y Diversidad), Paula Costas (coordinadora
pedagógica del ABC Ley Micaela).
A lxs tutorxs y coordinadorxs que potenciaron los contenidos de este
material y los transformaron en herramientas para la acción en el marco
de la formación: Jesica Croce y Josefina Rosales, Lucía Mazzotta; Daniela
Bustos; Malena Galicer; Valeria Ayala; Sabrina Acosta; Magalí Freire;
Andrea Gonzalez Britos; Victoria Caselles; Agustina Buján; Natalia Laski;
Fernando Sanchez; María José Castro; María Doleres Covacevich; María
Belén Castiglione; Maria Eugenia Dichano; Lucia Ines Carrera; Nayla Pis
Diez, Cecilia Tamer; María Cecilia Matarazzo; Emilse Zacarías; Cristina
Oroño; Ana Rodriguez Flores; Laura Butafouco.
Al equipo de gestión de la Dirección de Capacitación al Sector Publico:
Emilse Ayelén Zacarías, Natalia Letizia Payero, Cristina Noemí Oroño,
Tatiana Bances Lange, Ana Rodríguez Flores, Ana Sofía Gavazza, Camila
Ureña, Gregoria Cochero, Cecilia Matarazzo, Mariela Sarlinga y Laura
Butafuoco
Lorem ipsum
Capítulo 1:
¿Quién era
Micaela García?
ABC Micaela
La Ley N° 27.499 lleva el nombre de Micaela García, una joven de 21
años, militante del Movimiento Evita y “Ni Una Menos”, que fue víctima
de femicidio. El hecho fue perpetrado – por Sebastián Wagner,
condenado a una pena de nueve años por la violación de dos mujeres
que, en ejercicio de la libertad condicional, asesinó a Micaela.
El femicidio ocurrido en Gualeguay (Provincia de Entre Ríos), sacudió al
país. La conmoción social ante la violencia institucional que develó el
caso, en el marco de las movilizaciones del “Ni Una Menos” y de debates
emergentes de luchas sociales y cambios socioculturales, dieron fuerza
a demandas históricas que exigían transformaciones urgentes en todos
los ámbitos de la sociedad. En la dimensión institucional, se puso en
primer plano la necesidad de capacitación en perspectiva de género y
diversidad de los organismos del Poder Legislativo, el Poder Ejecutivo y
el Poder Judicial y a todas, todos y todes les agentes que los conforman
en sus distintos niveles y jerarquías.
7
ABC Micaela
Micaela era una joven con cientos de proyectos, con una
vida que abrazaba a su comunidad, comprometida con los
derechos humanos, con la realidad que la rodeaba y con el
valor de la vida. En este video, te compartimos algunos
momentos de la vida de Micaela:
Para más información, consultá acá:
Recorrido histórico y marco
normativo
La violencia contra las mujeres y lesbianas, gays, bisexuales, travestis,
trans, intexsex, no binaries y otras identidades de género y orientacio-
nes sexuales (LGBTI+) es un tema que está en la agenda social y política
de la mayoría de los países del mundo. Desde mediados del siglo
pasado, los Estados hacen esfuerzos para poner fin a las violencias de
género. En Argentina contamos con leyes fundamentales que amplían
la mirada para prevenir y erradicar los modos en que se manifiestan las
violencias por motivos de género. Contamos con leyes pioneras en la
región y el mundo que representan avances históricos en la protección
de los derechos de las mujeres y LGBTI+.
8
ABC Micaela
En este primer capítulo, recorreremos una línea de tiempo con algunos
hitos históricos e instrumentos para la protección de los derechos de las
mujeres y LGBTI+. Durante la lectura, es importante prestar atención a
la relación entre los compromisos asumidos a nivel internacional y los
avances en materia de derechos a nivel nacional.
Para más información, consultá acá:
Ni Una Menos
El 10 de mayo de 2015, Chiara Paez, una adolescente de 14 años fue ase-
sinada por su novio. La conmoción por el crimen sucedido en Rufino,
Santa Fe, dio paso a uno de los movimientos más importantes en la his-
toria reciente de Argentina: el “Ni una menos”.
El movimiento nació a partir de la suma creciente de femicidios (325 en
2015) y la falta de respuesta en la justicia. La convocatoria a la moviliza-
ción hizo eco en todo el país y el 3 de junio, cientos de miles de mujeres
salieron a las calles con una misma consigna “Ni Una Menos”. La
demanda colectiva, que llamó a pedir respuestas y acciones concretas
ante los femicidios, se volvió un lema de los feminismos locales y lati-
noamericanos.
9
ABC Micaela
El “3J” fue la primera de muchas movilizaciones que instauraron a “Ni
Una Menos” como movimiento y como organización feminista. En ellas
se exigen acciones concretas por parte del Estado para responder a la
violencia por motivos de género. Por ejemplo, se demanda la profundi-
zación en la implementación de la Ley N° 26.485, el fortalecimiento de
las políticas públicas que acompañan a mujeres en situación de violencia
de género y se demandan respuestas efectivas al Poder Judicial.
Aproximarnos a esta mirada histórica para observar los avances en ma-
teria de derechos de las mujeres y diversidades, nos permite visualizar
que se lograron en contextos de movilizaciones, luchas y demandas
sociales que pusieron en agenda estas temáticas que, con el paso del
tiempo, se fueron convirtiendo en legislaciones y políticas públicas a
partir de decisiones estatales.
Por ejemplo, recién a mediados del siglo pasado nuestro país consiguió
el derecho al voto femenino, algo tan básico para la construcción de una
sociedad igualitaria. Para sostener esta vulneración histórica existieron
argumentos que describían una supuesta falta de capacidad de las mu-
jeres para ejercer tal responsabilidad pública y, en muchos casos, se res-
paldaban en “razones médicas”. Hoy en día, la capacidad de las mujeres
para ejercer su voto no es algo que esté puesto en debate. Pero otros
asuntos, como la desigualdad en los espacios de representación política
o en el ámbito laboral, se discuten en la agenda pública hace relativa-
mente poco tiempo.
Otro ejemplo es el tratamiento de la violencia por motivos de género
que, como tema de legislación y acción por parte del Estado y no sólo
del ámbito de lo privado (de lo que pasa en cada hogar o de la personali-
dad o psiquis de cada persona), llegó a considerarse recién en 2009. Lo
mismo sucede con la Ley de Identidad de Género, no fue hasta 2012 que
el Estado reconoció el derecho a la identidad de trans, travestis y trans-
género.
10
ABC Micaela
Cuando nos preguntamos cómo se traduce aquello que se plasma en
leyes a nuestros espacios de trabajo y a la cotidianeidad institucional, es
necesario, en primer lugar, conocer cómo y por qué surgió cada una y de
qué trata para luego aprehenderlas y pensarlas en su aplicabilidad más
concreta. ¿Cómo garantizamos, por ejemplo, el trato digno en la aten-
ción prevista por la Ley de Identidad de Género? ¿Cómo nombramos en
los formularios que utilizamos? ¿Cómo se distribuyen las tareas en cada
ámbito? ¿Existen trabajos o tareas que se asignan más a varones que a
mujeres y diversidades? ¿Por qué les parece que sucede? Pensemos en
otros ejemplos concretos que interpelen los propios lugares y dinámicas
de trabajo. En los próximos capítulos, trabajaremos en torno a revisar
desde estos marcos, prácticas, hábitos y costumbres, en pos de visibili-
zar los aportes que cada quien puede realizar desde su cotidianeidad
laboral.
Para finalizar, les compartimos un fragmento (entre el minuto 44.20 y el
55.25) de una conferencia a cargo de la socióloga, intelectual y referenta
de los movimientos feministas Dora Barrancos, en el marco de la imple-
mentación de la Ley Micaela, que tuvo lugar en la provincia de San Luis.
Pueden acceder a la conferencia completa acá:
Pueden acceder a la conferencia completa acá:
11
Capítulo 2:
Perspectiva
de género y
diversidad
ABC Micaela
En este capítulo vamos a revisar algunos conceptos que nos servirán de
herramientas para entender la sociedad en la que vivimos y la base invi-
sible de las violencias y desigualdades de género: un entramado de rela-
ciones que ha permitido que durante muchos años estas problemáticas
se mantuvieran en el ámbito de lo privado y doméstico, y no como un
asunto público y de Estado. Buscaremos aproximarnos a la perspectiva
de género y diversidad para volver a mirar en esa clave nuestros espa-
cios de trabajo, de intervención, las políticas públicas e incluso, nuestra
vida cotidiana.
Para muchas personas, este sea tal vez un primer acercamiento a estos
temas. Por esto, es una valiosa oportunidad para ejercitar la reflexión
colectiva y la revisión de las propias trayectorias, historias de vida,
marcos de ideas, creencias y crianzas, en clave de género.
Les proponemos abordar este marco conceptual en dos ejes:
→ Eje 1 - GÉNERO: trabajaremos el género como
categoría de análisis de las relaciones de poder, la
socialización genérica, los roles y estereotipos de
género, las identidades sexuales y las
masculinidades.
→ Eje 2 - PATRIARCADO: abordaremos las
desigualdades estructurales y el patriarcado como
sistema de opresión, la cisnormatividad y la
heteronormatividad, la división sexual del trabajo y
la perspectiva de género desde el concepto de
interseccionalidad.
13
ABC Micaela
Eje 1 - Género: el concepto
en boca de todas, todes y
todos
En este último tiempo, resulta cada vez más frecuente escuchar expre-
siones como “perspectiva de género”, o “violencia de género”, entre
otras, pero ¿de qué hablamos cuando decimos “género”?
En primer lugar, es importante saber que se trata de una categoría que
no existe desde siempre, sino que su incorporación en la teoría social se
hace visible en la década de 1970, de la mano con los avances del movi-
miento feminista (Tarducci y Zelarallan, 2010). Este concepto surgió con
la intención de visibilizar las desigualdades sociales existentes entre
varones, mujeres y diversidades por lo que ha sido un gran aporte histó-
rico.
El género abarca un conjunto de creencias, actitudes, cos-
tumbres y roles que tenemos y que dan forma a nuestra
identidad. Abarca desde la ropa que usamos, el largo de
nuestro pelo, lo que nos gusta, las tareas que realizamos,
las decisiones que tomamos, hasta cómo nos relacionamos
con nuestras parejas, amistades o familias.
El género no es algo natural, sino que refiere a una construcción social y
cultural. Esto quiere decir que a ser varones y mujeres
según lo que las sociedades van definiendo como lo propio de lo feme-
nino y lo masculino. El asunto es que, aquello que vamos aprendiendo a
lo largo de nuestras vidas según estos esquemas, implica fuertes des-
igualdades entre los géneros que es preciso revisar.
14
ABC Micaela
¿Cuáles son estas desigualdades? Podemos pensar en nuestros ámbitos
familiares y observar cómo se distribuyen las tareas domésticas y de
crianza; reflexionar sobre los vínculos de pareja o sexoafectivos en rela-
ción a cómo se establecen allí las decisiones y los cuidados entre las per-
sonas; en los espacios educativos que hemos transitado y recordar qué
esperaban de cada quien según se nos identificara como mujeres o
varones; o preguntarnos porqué la mayoría de los roles docentes aún
son ocupados por mujeres. También podemos reflexionar sobre los ám-
bitos de participación política, sobre la ocupación de cargos jerárquicos
y la distribución de tareas en los espacios laborales y de toma de deci-
siones; o en cómo se da la circulación de la palabra en esos lugares. Esto
último también podemos tomarlo para pensar qué sucede en los ámbi-
tos de trabajo en los que nos encontramos actualmente.
Según nuestra identidad de género ocupamos un lugar en una estructu-
ra social que establece jerarquías. Éstas se presentan como "dadas" o
"naturales", pero en realidad no lo son. La estructura social nos clasifica
y, a la vez, nos condiciona a lo largo de nuestras vidas a través de la
transmisión cultural de lo esperable para cada género. Es así que nues-
tros afectos, discursos, cuerpos, relatos, lenguajes y percepciones se
encuentran atravesadas por el género y las relaciones de poder que esta
categoría devela, sin que muchas veces reflexionemos al respecto.
Una idea impregnada en el sentido común es que “el género” remite
exclusivamente a las mujeres, pero no es así. El concepto de género nos
permite analizar y reflexionar sobre las relaciones de poder existentes
–entre mujeres, varones, travestis, mujeres trans, varones trans, lesbia-
nas, no binaries y otras identidades de género–, que en tanto estructu-
ras de desigualdad que se reproducen a lo largo de la historia, son posi-
bles de ser cuestionadas y transformadas.
15
ABC Micaela
Si el género se construye…
¿dónde, cómo y cuándo sucede?
Más arriba decíamos que “aprendemos a ser varones y mujeres”. Esta
idea nos lleva a preguntarnos: ¿cómo llegamos a internalizar los manda-
tos y las formas de relacionarnos?
Aunque todas las personas nacen con un cuerpo con determinadas
características genéticas, hormonales y fisiológicas que las ciencias mé-
dicas, como parte de la cultura dominante, llaman “sexo”, nadie nace
como niña o niño, ni como mujer o varón. En todo caso, se nos asigna un
sexo y un género y nos identificarnos o no con esa identidad durante los
“procesos de socialización”.
Cuando hablamos de “procesos de socialización” podemos dar cuenta
de que aquello que se espera de lo femenino y lo masculino nos fue
enseñado: en nuestra familia, en la comunidad, en la escuela, a través de
los medios de comunicación (que todo el tiempo exponen “modelos” de
cómo ser) y por medio del Estado, a través de distintos usos, costum-
bres, dinámicas y formas de comunicar que aún reproducen estos mo-
delos.
Desde que nacemos, comenzamos a recibir un trato diferenciado de
acuerdo a cómo nos identifican (si como "mujer” o como “varón”) desde
nuestro entorno más cercano (familia, amistades, comunidad), pero
también desde las instituciones. Se nos asignan atributos, capacidades
e inclusive las posibilidades en función de nuestro género. Por la misma
razón, recibimos un trato social diferenciado a lo largo de nuestra vida.
Pero ¿por qué vamos tan atrás en la biografía para explicar los roles de
género?
16
ABC Micaela
Porque las ideas sobre lo que se espera socialmente de cada persona se
empiezan a construir muy tempranamente, incluso antes de arribar al
mundo social ya se depositan expectativas en lo que seremos o podría-
mos llegar a ser. De allí que los roles se perciban como “naturales”, en la
medida en que nacemos en un entorno que nos inscribe bajo estas cos-
tumbres y con estos códigos de lectura y clasificación de los cuerpos.
Hagamos un ejercicio en conjunto. ¿Alguna vez escucharon que se cues-
tione que se vista a las niñas de rosa y se les regale muñecas mientras
que a los niños se les elige ropa celeste y se les ofrece una pelota? Si
escucharon este cuestionamiento, es posible que alguna vez hayan
pensado: ”Pero ahora es diferente”, o “es una exageración que se cues-
tionen los juguetes y los colores”. Y, efectivamente, sería una exagera-
ción cuestionar la división sexual de juguetes y colores si no reflexioná-
ramos primero sobre qué tipos de juegos enseñamos a las infancias
según sean clasificadas como niñas o como niños y qué aprendizajes
sociales conlleva cada uno de estos juegos.
Cuando a un niño se le dice que no puede jugar con una muñeca, se lo
priva de aprender a cuidar a otras personas. ¿Acaso no han visto a un
niño cocinar una torta de pasto y tierra o confeccionar una ropita con un
mantel? Estos juegos le permiten ir ensayando el cuidado y también el
autocuidado, y descubrir que hay tareas comunes a toda la familia.
17
ABC Micaela
Cuando le decimos a una niña que no puede jugar a la pelota, la priva-
mos de que ejercite su fuerza y destreza física, de que aprenda a jugar
en equipo y a que sienta que puede recibir apoyo y reconocimiento en
una grupalidad.
De esta forma, solemos presentar el mundo a las infancias o bien como
un lugar a explorar (donde ensuciarse, correr, trepar, entre
otros), o como un lugar a cuidar (donde mantener la prolijidad,
la atención en los detalles y las formas). Cabe aclarar que no es un pro-
blema transmitir estos aprendizajes en sí, en tanto se pueda reflexionar
sobre el sesgo de género en los procesos de socialización y se pueda
prestar atención a que no sea sólo una parte del mundo la que ofrece-
mos. Es decir, cuando acompañamos a las crianzas e inclusive cuando
nos vinculamos entre pares, es importante preguntarse: a esta persona
¿qué parte del mundo le fue ofrecida como posible y qué parte le fue
negada? ¿Qué partes le ofrezco yo como mundo posible y qué partes le
niego?
Roles y estereotipos de género
Lo que aprendemos a través de la socialización de género va a repercu-
tir en cómo nos comportamos, sentimos, pensamos en el cotidiano,
cómo somos mujeres y varones, y va a impactar en las desigualdades
que se establecen en nuestra participación en la sociedad.
A lo largo de la vida, ejercemos distintos roles: somos estudiantes, tra-
bajadores, trabajadoras, profesionales, docentes, amigas, amigos y ami-
gues, parientes, entre otros. Como vimos en el proceso de socialización
genérica, los roles y la forma de desempeñarlos se aprenden pero tam-
bién varían con el tiempo y con el momento histórico-social. ¿Cómo era
la infancia para sus abuelos?
18
ABC Micaela
¿Se esperaba que la mujer trabajase en los años 40? ¿Era socialmente
aceptado que un padre cambiara los pañales hace 30 años?
Nuestro entorno –inmediato y general– nos enseña a cumplir determi-
nados roles y lo hace aprobando o sancionando nuestra conducta según
se adecue o no a lo que se espera de cada quien. El comportamiento que
“corresponde” a las personas según se las vea como varones o como
mujeres es algo en lo que la sociedad nos educa apenas nacemos.
19
ABC Micaela
¿De qué nos hablan estas imágenes?
Podríamos decir que representan la educación dicotómica que recibi-
mos en función de nuestro género, en la que, por ejemplo, se nos
enseña que los varones deben ser fuertes, imponentes y valientes, y las
mujeres sensibles, amables y contemplativas. Por tanto, se espera que
los varones tengan la capacidad para dirigir, mandar y gobernar. Mien-
tras que de las mujeres, se espera la disposición para obedecer, acompa-
ñar, atender y cuidar de las demás personas. El mundo “visible” para
ellos, el mundo “invisible” para ellas.
Y, ¿qué son los estereotipos de género? Son justamente atribuciones
binarias que recaen sobre cada persona y descansan en el imaginario
social. Son modelos que se imponen como los “correctos”, “buenos”,
“bellos” o “deseables”, para cada género, lo cual restringe y limita la
posibilidad de expresión de la diversidad y deja por fuera la complejidad
y heterogeneidad de cada persona. Dentro de estas pautas transmiti-
das, que son entendidas como “naturales”, se reproducen estructuras
de poder, desigualdad y opresión.
20
ABC Micaela
Para seguir investigando, te invitamos a ver el
video ¿Qué son los roles y estereotipos de
género? acá:
Por lo general los estereotipos de género son rígidos y binarios. Y a su
vez, generan una presión muy grande porque transmiten la necesidad
de cumplir –– con los mandatos sociales que establecen.
Por ejemplo, que la mujer debe ser madre para ser una “mujer comple-
ta”; o que el varón debe sostener económicamente al hogar pues de lo
contrario no es “lo suficientemente hombre”.
21
ABC Micaela
En la construcción de nuestras identidades el contexto social impone
una mirada hegemónica sobre los cuerpos, que se construye desde una
perspectiva binaria. Es decir, que la diversidad de corporalidades, identi-
dades y formas de ser queda reducida a sólo dos opciones posibles: ser
varón o ser mujer.
¿Qué pasa con las personas que no se adecúan a esos moldes? ¿Cómo
podríamos reflexionar críticamente acerca de estos estereotipos?
Pensar el género desde una perspectiva no binaria nos permite visibili-
zar, reconocer y respetar las múltiples identidades que conforman el
entramado social. Ello implica que todas las personas deben contar con
igualdad de oportunidades en el marco de respeto a los Derechos Hu-
manos.
¿Sabías que el Estado y sus agentes
tienen un compromiso ineludible de
incidir y fomentar relaciones
igualitarias entre las personas?
En nuestro país existe la Ley N° 26.150 del
Programa Nacional de Salud Sexual Integral
que tiene entre sus objetivos “Asegurar la
igualdad de trato y oportunidades, la no
discriminación y un acceso igualitario a la
Educación Sexual Integral…” para todas las
niñas, niños, niñes y jóvenes de todos los
niveles educativos (inicial, primaria y
secundaria).
22
ABC Micaela
Algunas conclusiones:
• Hablar de género es hacer visibles el sistema
en que todas las personas somos socializadas.
• Hablar de género nos permite reflexionar
sobre las oportunidades, el acceso a derechos
y a recursos a los que accedemos o no, en fun-
ción de nuestra identidad.
• Nos permite reflexionar sobre los mandatos y
libertades, las opresiones y los privilegios vi-
venciados a causa de la misma.
• Hablar de género nos permite ver las relacio-
nes de poder en que se estructuran las familias,
los espacios educativos, el trabajo y que tien-
den a reproducir formas de violencia y discri-
minación en la vida cotidiana.
• Hablar de género no es solo hablar de la po-
blación LGBTI+ o de mujeres es hablar de De-
rechos Humanos
23
ABC Micaela
Identidad de género
Llegado a este punto, seguramente estén pensando: ¿todo lo que
somos está atravesado por el género? Y la respuesta indudablemente
es: sí. Por esta razón, cobra mucha relevancia el concepto de identidad
de género, pues es una identidad que tenemos, que mostramos, que
nos asignan, que habla de (o por) nosotras, nosotres y nosotros y en
todos los ámbitos.
Para empezar con este concepto les proponemos reflexionar por un
momento sobre lo siguiente: ¿se sienten identificadas, identificades o
identificados con el género que les asignaron al nacer?
En el video Pibxs un grupo de adolescentes nos
habla sobre cómo se sienten y cómo se identifi-
can:
La identidad de género refiere a la “vivencia interna e individual del
género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no
con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia
personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apa-
riencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúr-
gicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido.
24
ABC Micaela
También incluye otras expresiones de género como la vestimenta, el
modo de hablar y los modales” (artículo 2 de la Ley N° 26.743).
En nuestro país, todas las personas tenemos la posibilidad y el de-
recho de realizar la transición al género con el que nos identifica-
mos.
Comúnmente se cree que sólo quienes desean cambiar el género que les
fue asignado al nacer poseen “identidad de género”. Pero como ya veni-
mos viendo, todas las personas tenemos una identidad de género que
se construye a lo largo de nuestras vidas. Si frente a la formulación de la
pregunta del comienzo sobre si se sienten identificadas, identificades o
identificados con el género que les asignaron al nacer, la respuesta es sí,
que existe una identificación con el género que les asignaron al nacer,
entonces estamos ante personas cis-genero (el prefijo “cis” significa
“del mismo lado”).
Si por el contrario, no hay una correspondencia con el género que les
asignaron al nacer, estamos ante personas transgénero (el prefijo
“trans” significa “al otro lado”). También existen personas que no se
sienten ni varones ni mujeres, sino que se identifican como “no bina-
ries”, o bien quienes se perciben con un “género fluido”.
La incorporación de estos términos nos sirve para nombrar y visibilizar
diferentes identidades, así como la existencia de múltiples posibilidades
de autopercepción. De todos modos siempre será importante, tal como
plantea Susan Stryker (2017), “reconocer que todas las personas, inde-
pendientemente de que sean cis o trans, se encuentran sujetas a prácti-
cas sociales de género no consensuadas que privilegian a algunas y dis-
criminan de forma desfavorable a otras”. Y esto es lo que buscamos
revertir.
25
ABC Micaela
El debate sobre la “identidad de género” tomó mucha relevancia en
nuestro país frente a la promulgación de la ley que la estableció como
un derecho. Es posible que para las personas cis no haya cambiado
mucho la realidad, pero sí para quienes se identifican comotrans pues
sobre el desconocimiento legal de su propia identidad se asientan
muchas de las desigualdades y violencias que atraviesan.
Es importante saber que LGBTI+ son excluidxs y discriminadxs en espa-
cios laborales a causa de su orientación sexual o su identidad de género.
En contextos económicos desfavorables, la visibilidad de una orienta-
ción sexual, identidad o expresión de género no hegemónica ocasiona
una disminución de oportunidades, lo que lleva a las personas a estar
más expuestas a situaciones de riesgo para lograr subsistir.
Expresión de género
Las expresiones de género refieren a la vestimenta, el modo de hablar,
el lenguaje, la apariencia, los gestos, las actitudes o las construcciones
de género socialmente asociadas a imágenes de masculinidad y femini-
dad culturalmente establecidas.
No todas las personas se sienten necesariamente cómodas con las
formas y expresiones preestablecidas para el género con el que se iden-
tifican.
Cada persona puede y tiene derecho a elegir de qué manera expresar su
género, ya sea a través de sus modos de hablar, la forma en que se
visten cómo usa su pelo e incluso en sus características corporales.
Esto quiere decir que una persona (sea trans o cis) puede elegir tener el
pelo largo o corto, vestirse de tal o cual manera o realizarse cirugías sin
que esto ponga en cuestión su identidad de género. Escindir estas dos
26
ABC Micaela
ideas (identidad y expresión de género) que durante muchas décadas
estuvieron asociadas, nos ayuda a ser amigables con las experiencias y
vivencias de las otras personas, respetarlas y valorarlas sin juzgar cómo
viven sus cuerpos.
Orientación sexual
La orientación sexual es otro aspecto de la identidad de las personas.
Para definir este concepto podemos remitirnos a la definición utilizada
en los Principios de Yogyakarta:
“
”.
La atracción afectiva, erótica y/o sexual tiene múltiples formas de
expresarse, tantas como personas hay en el mundo. Por ello, la cons-
trucción de la sexualidad es también una dimensión del género. En
nuestra sociedad, la práctica de una orientación no heterosexual puede
implicar una ruptura con las expectativas sociales, roles y estereotipos
de género. Existen personas heterosexuales, homosexuales, bisexuales,
asexuales, pansexuales, entre otras posibilidades.
La heterosexualidad hace referencia a la atracción entre varones y mu-
jeres. La homosexualidad hace referencia a la atracción entre personas
27
ABC Micaela
del mismo género. Las personas bisexuales sienten atracción por varo-
nes o mujeres indistintamente. Las pansexuales sienten atracción por
las personas sin importar el género que porten o les asignen. Las
asexuales no sienten atracción sexoafectiva por otras personas.
La orientación sexual puede cambiar o mantenerse igual a lo largo de la
vida de una persona. Es importante que cada quien pueda elegir con
libertad su identidad y expresión de género, así como su orientación
sexual y que esas decisiones no sean patologizadas sino respetadas. Si
comprendemos que cada quien desea y siente de forma diversa, enten-
deremos que ninguna orientación sexual implica un “problema” a resol-
ver, sino una elección que debemos respetar.
¿Existe solo una masculinidad
posible?
Entre los temas que atañen a la construcción personal del género, es
importante reflexionar sobre la masculinidad hegemónica. Esta noción
se refiere a un modelo de comportamiento masculino que busca impo-
nerse por sobre las mujeres, otras formas de ejercer la masculinidad y
otras identidades. Decimos que es “hegemónico” porque es el modelo
dominante para entender y practicar la masculinidad. ¿En qué consiste
este modelo? En cumplir con los estereotipos tradicionales asociados a
la idea de “varón” y que, en general, se refieren a una imagen de varón
cis, heterosexual, blanco, y de clase media o alta. Las características de
este modelo (como el ser fuerte, racional, proveedor, entre otros) se
asocian popularmente a la idea de “macho”. Sin embargo, se trata de un
“modelo”, un “estereotipo” que sostiene un “deber ser” y que, como tal,
es inalcanzable en su completud y resulta opresivo.
28
ABC Micaela
Según Bonino (2002), la masculinidad hegemónica “está relacionada
con la voluntad de dominio y control, es un relato construido sociohistó-
ricamente, de producción ideológica, resultante de los procesos de
organización social de las relaciones mujer/ hombre a partir de la cultura
de dominación y jerarquización masculina”.
Esta masculinidad es medida a través del cumplimiento de determina-
dos mandatos:
Ser proveedor (especialmente en lo económico dentro del ámbito
familiar; tiene gran importancia el trabajo remunerado)
Ser protector/valiente/fuerte (respecto de las mujeres y las infancias)
Ser independiente (refiere a los distintos tipos de autonomía)
Ser potente/viril/heterosexual
Ser procreador (aún sin asumir la paternidad)
Según Olavarría (2001), la masculinidad hegemónica apela a un modelo
de varón que no debe tener rasgos femeninos, ni infantiles, ni homo-
sexuales. Se presenta como superior a las mujeres, a LGBTI+ y los varo-
nes menos “masculinos”, y esta jerarquización es respetada sin cuestio-
namiento.
Asimismo, tal como se menciona en la publicación Masculinidades sin
violencia (MMGyD, 2021), “la masculinidad hegemónica tiene costos
para los propios varones que se identifican con ella. Estos son costos
emocionales, por no poder expresar ciertos sentimientos; sanitarios, por
la falta de cuidado de la propia salud y los comportamientos de riesgo;
familiares, ante el empobrecimiento de los lazos afectivos y de la comu-
29
ABC Micaela
nicación; y sociales, entre muchos otros. No obstante, todos estos
costos no suelen ser registrados como tales por los varones, sino por el
contrario, son asimilados como ‘leyes de la vida’ incuestionables.
Más aún, su cuestionamiento es tomado como un signo de debilidad:
‘hay que bancársela’”.
¿Por qué es importante reflexionar sobre el modelo de masculinidad
hegemónica? Porque el ejercicio y la construcción de tal masculinidad
constituye la base para el desarrollo de múltiples desigualdades y vio-
lencias hacia otras personas.
En la actualidad, es usual escuchar el concepto de “deconstrucción”
ligado a otras masculinidades (en plural para diferenciarse de la mascu-
linidad hegemónica) que disputan los roles dominantes. En este senti-
do, “es innegable que muchos varones comenzaron a cuestionarse las
prácticas, creencias, ideales y valores en que basan y construyen su
identidad masculina. Sin embargo, persiste como corriente dominante
de esa identidad aquella de los varones que quedan ajenos a estos pro-
cesos de transformación y que activamente actúan, sostienen y repro-
ducen los estereotipos de género homo-odiantes y las violencias hacia
las mujeres y LGBTI+ en todas sus formas” (MMGyD, 2021).
Tal como venimos diciendo, nos encontramos frente a modelos socio-
culturales construidos a lo largo de la historia que, en cuanto tales, se
pueden modificar. No es una tarea sencilla, pero sí posible y necesaria.
Es un trabajo, que precisa ser continuo y cotidiano, de cuestionamiento
de los privilegios que la sociedad en la que vivimos otorga a los varones
por el sólo hecho de serlo. Esta revisión identitaria debe ser individual y
colectiva. Así como dentro del movimiento feminista, de mujeres y de
los colectivos LGBTI+ se producen debates y procesos de autoforma-
ción continuamente, es parte necesaria para cambiar el paradigma
patriarcal que los varones también puedan darse estos debates dentro
30
ABC Micaela
de sus ámbitos de socialización. Cada paso que se dé en este sentido y
cada varón que se sume a este proceso contribuirá a la conformación de
nuevas formas de ser, de hacer y de relacionarse que impidan la repro-
ducción de desigualdades y violencias.
Eje 2 – ¿Qué es eso que
llamamos “Patriarcado”?
Cuando hablamos de patriarcado nos referimos al sistema social, políti-
co, cultural y económico en el que vivimos que se basa en la supremacía
de la masculinidad hegemónica y su capacidad de ejercicio del poder
como autoridad.
Esta forma de organización social reproduce un modelo conforme al
cual los varones son ubicados en posiciones de privilegio respecto de las
mujeres y otras identidades de género por lo que se establecen relacio-
nes de poder asimétricas entre sí. Esto constituye una situación de
injusticia y falta de equidad que está en la base de las diferentes formas
de violencia contra mujeres y LGBTI+. Este orden está naturalizado y
socialmente legitimado.
En este video hecho por la Universidad Nacional
General Sarmiento se explica de forma sencilla
qué es el patriarcado y se aborda la diferencia y
relación con lo que llamamos “machismo”.
31
ABC Micaela
Para reflexionar sobre lo que propone este capítulo es interesante revi-
sar nuestras propias trayectorias personales, educativas, familiares,
entornos y espacios de participación. Seguramente encontraremos
similitudes con lo visto en este capítulo. Del mismo modo, si revisamos
la historia argentina, podremos encontrar un sinnúmero de hitos y
hechos históricos que reflejan estos modelos. Por ejemplo, en los últi-
mos años se revalorizaron figuras como las de Juana Azurduy y María
Remedios del Valle, cuyas hazañas no fueron reconocidas sino hasta
hace poco tiempo. Las historias nacionales contadas y enseñadas sólo a
partir de los logros masculinos mientras se invisibilizan los aportes de
las mujeres y otras identidades, han sido, sin dudas, productos del
patriarcado.
Para seguir pensando: ¿qué otras mujeres de la historia que consideres
que no han sido verdaderamente reconocidas podés traer a tu memo-
ria?
Heteronormatividad y
cisnormatividad
Para comprender cabalmente la estructura social que llamamos patriar-
cado es necesario analizar la cultura que oprime y violenta a las identi-
dades travestis, trans y no binarias y a las orientaciones sexuales no
heterosexuales.
La heteronormatividad refiere al hecho de dar por supuesto que todas las
personas son heterosexuales. La fijación de roles, identidades y conduc-
tas heterosexuales va de la mano con el rechazo y la violencia que con-
lleva el no adecuarse a la orientación sexual y a la identidad de género
que se espera de cada persona según el sexo que le fue asignado al
nacer.
32
ABC Micaela
Por otro lado, llamamos cisnormatividad al sistema que organiza las
expectativas, prácticas e instituciones sociales sobre el supuesto de que
todas las personas son cisgénero, es decir que aquellas personas que
fueron asignadas al sexo masculino son y serán varones y que aquellas
personas que fueron asignadas al sexo femenino son y serán mujeres.
Tanto una como otra son normas culturales que, al ser presupuestas por
la lógica patriarcal, producen prejuicios y discriminaciones hacia LGBTI+
¿Escucharon hablar de homofobia, transfobia, lesbofobia o bifobia? Es
muy importante entender que no se trata de “fobia” en tanto ésta es un
problema de salud mental. Por esta razón los organismos internaciona-
les y activistas LGBTI+ recomiendan el uso de términos como “discrimi-
nación por orientación sexual, identidad de género y/o diversidad cor-
poral”.
División sexual del trabajo
Cuando hablamos de división sexual del trabajo, nos referimos a cómo
se distribuyen las tareas entre varones, mujeres e identidades no bina-
rias, y cómo se reparte el trabajo en la sociedad en función del género,
es decir, quién hace qué cosas. ¿Quién cocina? ¿Quién cuida? ¿Quién
toma decisiones? ¿Cuál es la tasa de desempleo de mujeres? ¿Y la de
varones?
33
ABC Micaela
En este sentido, podemos clasificar los trabajos:
• Trabajo remunerado: empleos a los que se les
otorga valor económico y visibilidad social. Dentro de
esta categoría, podemos pensar los trabajos de pro-
ducción, tanto de bienes materiales como de servi-
cios.
• Trabajo no remunerado: trabajos que se suelen rea-
lizar en la esfera doméstica. Se considera que quienes
realizan estas tareas tienen capacidades innatas
para hacerlas. Este tipo de trabajo no cuenta con
rédito económico ni visibilización social, aunque sin él
no se podría sostener el sistema social. Dentro de esta
categoría, se encuentran las tareas domésticas, los
cuidados de otras personas, las tareas de crianza,
entre otras.
¿Cocinar todos los días en casa o en un merendero es un trabajo social-
mente valorado? ¿Cuidar cotidianamente a personas mayores o a infan-
cias es remunerado económicamente? ¿Quiénes son las personas que
mayoritariamente se forman para ser enfermeras o docentes? Estos
trabajos, roles y tareas suelen estar asociadas a las identidades femini-
zadas (mujeres, lesbianas, travestis, entre otras). Es decir que, mediante
la división sexual del trabajo se produce una “feminización” de los cuida-
dos y de las tareas reproductivas y una “masculinización” del mundo
“productivo” y salarial.
En los últimos años, debido a las sucesivas crisis económicas que atra-
34
ABC Micaela
vesamos, todo el mundo tuvo que “salir” a trabajar, es decir, a buscar un
empleo asalariado, pero ¿esto implicó una redistribución de las tareas
domésticas y de cuidado? En algunos casos, es posible que las tareas se
hayan “democratizado”, pero ello no significa que la cuestión se encuen-
tre zanjada. Por lo general, las mujeres o identidades feminizadas
buscan empleos remunerados pero continúan realizando las tareas del
hogar. Este fenómeno se denomina “doble o triple jornada laboral feme-
nina”, concepto que da cuenta cómo las mujeres, lesbianas, travestis,
trans y no binaries cargan con la jornada de trabajo en el mercado labo-
ral, junto a la realización de las tareas domésticas y de cuidado e incluso,
en ocasiones, con el cumplimiento de actividades o tareas comunitarias
en el barrio.
¿De qué trabajos se ocupa cada persona en nuestra sociedad? ¿Cuántas
mujeres ingenieras conocen? ¿Y cuántos varones secretarios? ¿Conocen
mujeres o personas no binarias que sean albañiles o electricistas?
¿Cuántos maestros de nivel inicial han visto en las escuelas? ¿Cuántas
mujeres son choferes de colectivo? ¿Cuántos varones se emplean como
niñeros? ¿Cuántas mujeres o identidades feminizadas ocupan cargos de
mayor jerarquía tanto en el sector público como en el privado?
Para seguir pensando esto, podemos traer el concepto de “uso del
tiempo”, que refleja que aún en los casos donde hay una mejor redistri-
bución de las tareas domésticas y de cuidado siguen siendo las identida-
des feminizadas quienes ocupan más tiempo de sus vidas realizando
estas tareas, (pre)ocupándose y pensando en asuntos como qué se
puede cocinar, qué hay que comprar, cuándo es la reunión de “padres” o
cuándo alguien de la familia tiene que ir a un control médico.
Cuando se habla de “brecha de género” en el ámbito laboral se hace
referencia a esta desigualdad que se evidencia en el salario. Las mujeres
o identidades feminizadas cobran menos por ejecutar la misma tarea
35
ABC Micaela
que un varón. Por otra parte, las profesiones, oficios o roles a los que se
dedican las identidades feminizadas en mayor medida suelen ser las
peores pagas, si es que lo están. Ambas situaciones hacen que en la
actualidad las mujeres e identidades feminizadas perciban ingresos me-
nores que los varones. Ese porcentaje se denomina “brecha salarial”.
Para profundizar, les invitamos a ver dos videos sobre el
tema:
¿De qué hablamos cuando hablamos de cuidados?
Eso que llaman amor es trabajo no pago
Si bien algunas de estas cuestiones se fueron modificando con el paso
del tiempo, aún persisten barreras invisibles que influyen en la vida de
las personas. Una de ellas es la que se conoce como “techo de cristal”, un
concepto que busca visibilizar cómo los estereotipos de género inciden
en los ámbitos laborales, a partir de lo cual las mujeres y las personas
LGBTI+ no suelen ser las que ocupan los puestos de decisión.
36
ABC Micaela
En el video del Programa Nacional para la Igual-
dad de Géneros en CTI, Agostina Mileo aborda
este concepto:
Si pensamos en la división sexual del trabajo ¿cuántas travestis, trans o
personas no binarias hemos visto en ámbitos de 1 trabajo formal? No
existe un registro exhaustivo de esta situación pero a modo ilustrativo
podemos mencionar la investigación “La revolución de las mariposas. A
diez años de "La Gesta del Nombre Propio”, que encuestó una muestra
de población travesti-trans de la Ciudad de Buenos Aires, en la que casi
el 90% de las personas encuestadas declaraba no estar inserta en el
mercado formal de trabajo. Estas cifras son preocupantes y muestran,
una vez más, que la cisnormatividad tiene un impacto material muy tan-
gible.
37
ABC Micaela
Perspectiva de género e
interseccionalidad1
Existen una variedad de determinaciones que constituyen el lugar de
poder de cada sujeto y que se intersectan con el género, tal como la
raza, la clase social, la edad, la discapacidad, entre otras. Estas diferentes
formas de jerarquizar los cuerpos y las vidas componen una diversidad
de lugares y condiciones de vulnerabilidad que se suman a la cuestión
de género. Una persona que atraviesa diferentes situaciones de vulne-
rabilidad, cuenta con mayores obstáculos para el acceso a sus derechos
y a una vida libre de violencias de género.
“
¹ Este concepto fue introducido a fines de los 80 por un movimiento de mujeres afrodescendientes en
[Link]. para dar cuenta de que la categoría de mujer no podía abarcarlas al igual que a las mujeres
estadounidenses blancas de clase media en la medida en que existen otras opresiones y formas de
dominación que se solapan y afectan de manera diferencial a las mujeres en función de la raza y la
clase social a la que pertenecen. En un sentido similar, ya en la década del 60, feministas negras de
Brasil promovieron el concepto de tríada de opresiones: raza- clase- género para complejizar las expe-
riencias que el feminismo blanco dominante ignoraba. El desarrollo de estos paradigmas teóricos,
entre otros similares, permitieron visibilizar las diferentes experiencias y opresiones que atravesamos
no sólo en función de nuestra identidad de género, sino también en función de nuestra orientación
sexual, educación, clase social, raza-etnia, franja etaria, si somos o no migrantes, si contamos o no con
recursos económicos, discapacidades mentales o motoras, entre otras situaciones.
38
ABC Micaela
(Crenshaw, 2002)”.
En esta entrevista, la referenta activista travesti
Amancay Diana Sacayan, comparte un testimo-
nio que le da cuerpo a la interseccionalidad:
A lo largo de este capítulo trabajamos una serie de conceptos e ideas
con el objetivo de visibilizar las desigualdades existentes y comenzar a
comprender las formas en que se reproducen las violencias por motivos
de género entendiendo que éstas no responden a un orden “natural”
sino que se ligan con cuestiones sociales, políticas, decisiones humanas,
personales y colectivas.
La perspectiva de género y diversidad es un marco conceptual necesario
para la elaboración de propuestas antidiscriminatorias en el conjunto de
programas, proyectos, planes y soluciones normativas, jurídicas, educa-
tivas y comunicativas destinadas a erradicar las desigualdades. Como
personas, no estamos condenadas por “naturaleza” a vivir en una socie-
dad plagada de injusticias sino que, por el contrario, tenemos posibilida-
des para revertir situaciones de discriminación y violencia y construir un
mundo con igualdad y justicia.
39
Capítulo 3:
Violencias
por motivos de
género
ABC Micaela
¿Qué son las violencias por
motivos de género?
Desde la perspectiva propuesta en este material abordaremos a las vio-
lencias por motivos de género, sus modalidades y tipos como parte de
una desigualdad estructural dentro del patriarcado. En este sentido,
cabe preguntarnos qué entendemos por violencia y específicamente,
qué entendemos por la que tiene motivos de género.
41
ABC Micaela
¿Algunas de estas palabras surgieron en la respuesta que pensaron?
Ellas se refieren a acciones que excluyen o dañan a una persona o grupo,
que también dan cuenta de formas de vincularse, de cómo algunas
características son más o menos valoradas en un persona, así como
también de acciones dirigidas a una persona o grupo por una condición
que le es tan propia como su identidad.
Para comenzar, recuperamos algunas definiciones:
“
”.
“
”.
“
”.
Estas citas corresponden al texto de la Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida
también como Convención de Belém do Pará (1994), incorporada a la
Constitución Nacional, una ley fundamental que dio antecedencia y
marco a los principios plasmados en la Ley N° 26.485 de protección
integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las
mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones
interpersonales.
Por otro lado, en las definiciones formuladas en los Principios de Yog-
yakarta (2006) sobre la aplicación de la legislación internacional de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos se refiere que:
42
ABC Micaela
“
”.
Avancemos un paso más en relación a las ideas previas que tenemos
sobre la violencia por motivos de género. ¿La siguiente imagen les resul-
ta conocida?: “
”.
Si bien la imagen cumple el objetivo de alertar frente a la gravedad de la
violencia de género, es importante que podamos ir detectando que
cuando hablamos de violencia por motivos de género, nos referimos a
desigualdades estructurales previas, y a sus distintas manifestaciones
en términos de violencias. Por esto, les proponemos ampliar la mirada
sobre de qué se trata la violencia de género, como por ejemplo: “una
persona transgénero que no puede acceder a la educacion formal”, “una
mujer indígena a la que se niega un parto humanizado que respete las
prácticas de su cultura”, “una mujer a la que se le prohibe o cuestiona
asumir la responsabilidad de sus hijas, hijos o hijes por tener una discap-
cidad” o “una familia homoparental que es agredida en la vía pública”. La
motivación de estas distintas situaciones tiene que ver con el género. Es
decir, debemos tener presente que la violencia por motivos de género tiene
una direccionalidad: se ejerce específicamente contra mujeres y
43
ABC Micaela
LGBTI+, por el valor que la feminidad y las identidades feminizadas
tienen en las sociedades patriarcales, por el lugar que estas perso-
nas ocupan frente al mandato patriarcal y de la masculinidad hege-
mónica.
El concepto de Violencia por motivos de Género, en un
principio surgió con el objetivo de visibilizar aquellas
agresiones contra las mujeres por parte de varones, ge-
neralmente sus parejas o familiares, que ocurrían en el
ámbito doméstico. De esta manera, por mucho tiempo,
la violencia de género se tradujo como “violencia fami-
liar” y luego como “violencia contra las mujeres”. Hoy
esta definición se ha ampliado ya que, “
”, se ejerce violencia sobre mujeres y LGBTI+ por
su identidad de género y/u orientación sexual.
Cuando hablamos de violencias por motivos de género, esta debe
comprenderse como un fenómeno sociocultural, vincular e histórico
y, fundamentalmente, que estamos hablando de desigualdades.
¿De qué hablamos cuando nos referimos a desigualdades estructu-
rales y a sus distintas manifestaciones en términos de violencias de
género?
44
ABC Micaela
Significa que todas las personas somos parte de un sistema que históri-
camente ha promovido una supremacía masculina del varón cis-hetero-
sexual. La aceptación implícita del privilegio de la masculinidad cis-hete-
rosexual se refleja en el modo en que hablamos, en nuestras aspiracio-
nes y finalmente en el modo de relacionarnos. La violencia física ha sido
tolerada y permitida para los varones, incluso alentada, ya que forma
parte de los atributos socialmente deseados para la masculinidad hege-
mónica².
Afirmar que la violencia física ha estado permitida socialmente, tal vez
resulte muy chocante de leer, pero ¿a qué nos estamos refiriendo con la
validación social de ese atributo?
El poder que ejerce el patriarcado sobre las mujeres y LGBTI+ funciona
de manera muy compleja. La mayoría de las acciones y dichos que suce-
den en nuestra vida cotidiana no los identificamos como violentos pero
en verdad sí lo son, en tanto restringen libertades y autonomías de las
personas. En ocasiones, se van encadenando y van allanando el camino
hacia las manifestaciones de violencias más extremas.
Esto se grafica en el Iceberg de la Violencia de Género. Arriba, a la
vista, el asesinato (femicidio/travesticidio/transfemicidio), la agresión
física, la violación, el abuso sexual, los gritos, las amenazas el insulto…
Abajo, invisible a los ojos de los demás: las humillaciones, el desprecio, el
chantaje emocional, la culpa.
2 Retomamos este concepto, trabajado en el capítulo 2: “Esta noción se refiere a un modelo de
comportamiento masculino que busca imponerse por sobre las mujeres, otras formas de ejercer la
masculinidad y otras identidades. Decimos que es “hegemónico”, porque es el modelo dominante
para entender y practicar la masculinidad. ¿En qué consiste este modelo? En cumplir con los estereo-
tipos tradicionales asociados a la idea de “varón” y que, en general, se refieren a una imagen de un
varón cis, heterosexual, blanco, y de clase media o alta. Las características de este modelo (como el
ser fuerte, racional, proveedor, etc.) se asocian popularmente a la idea de “macho”. Sin embargo, se
trata de un “modelo”, un “estereotipo” que sostiene un “deber ser” y que, como tal, es inalcanzable
en su completitud y resulta opresivo.
45
ABC Micaela
Como vemos, a veces, las conductas violentas son muy visibles, como en
el caso de las agresiones físicas, y otras veces éstas son más “invisibili-
zadas” y difíciles de identificar, y por lo tanto suelen pasar más desaper-
cibidas. Para éstas últimas, suele utilizarse el término “micromachis-
mos”, donde lo “micro” tiene que ver con la dificultad o imposibilidad de
poder ser “leídas” como formas de violencia, y no con el nivel de daño
que producen. Los micromachismos atentan contra la libertad de elec-
ción de las mujeres y personas LGBTI+ y buscan mantener la relación de
subordinación. Algunos ejemplos pueden ser: cuando el varón participa
de las tareas del hogar, que se diga que “ayuda”, dando a entender que
46
ABC Micaela
son tareas que corresponderían a las mujeres; que en un restaurante, al
pedir la cuenta, le sea entregada al varón; en una reunión saludar con un
beso a las mujeres y dar la mano a los varones; que los varones utilicen
más espacio para sentarse en el transporte público –piernas abiertas por
ejemplo– y que a las mujeres se les enseñe a cruzar o juntar las piernas
–y por ende a ocupar menos lugar–; asumir que Juana y Marcela son
amigas y no pareja cuando llegan juntas; preguntarle a una persona
trans si pensó o tiene pensado operarse, entre otros ¿Qué otros ejem-
plos de micromachismos se les ocurren?
Estos videos forman parte de la campaña #ArgentinaSinViolencias del
MMGyD nos permiten reconocer y desnaturalizar algunas situaciones
cotidianas donde opera la violencia de género. Hacer conscientes y visi-
bles todas estas creencias y acciones permite emprender un proceso de
reflexión para prevenir formas de violencias más profundas, y asimismo,
impacta en dos dimensiones: para quienes sufren violencias, este proce-
so ayuda a visibilizarlas; y para quienes las ejercen, puede ser una opor-
tunidad para reconocerlas y desandarlas:
1. ¿Te pasó? #ArgentinaSinViolencias
2. ¿Situaciones de todos los días?
#ArgentinaSinViolencias
3. Empecemos a pensarlo.
#ArgentinaSinViolencias
4. ¿Alguna vez dijiste o escuchaste una frase
como esta? #ArgentinaSinViolencias
47
ABC Micaela
Mitos del “amor romántico”
Las relaciones de pareja y los vínculos sexo afectivos estan atravesados
por representaciones y estereotipos que, en ocasiones, generan violen-
cias por motivos de género. En nuestro imaginario social, existen mitos
que funcionan señalando cómo deberían ser los sentimientos, compor-
tamientos y creencias cuando estamos frente a eso que llamamos
“amor”. Están presentes en la mayoría de las producciones culturales:
cuentos, canciones y películas, entre otros. Muchas películas infantiles
tradicionales se han apoyado en estos mitos, tales como “La Cenicien-
ta”, “Aladín”, o “La bella durmiente”.
Estos mitos que se entraman con la idea de “amor romántico” y con las
expectativas relacionadas con éste, reproducen estereotipos y manda-
tos de género y sostienen asimetrías de género que se trasladan tam-
bién al vínculo de pareja. Los mitos románticos funcionan como un con-
junto de creencias socialmente compartidas sobre la supuesta verdade-
ra “naturaleza del amor”. Revisar nuestros vínculos más cercanos desde
una perspectiva de género y diversidad, nos permitirá promover formas
de relacionarnos más sanas y libres de violencia de género. Analicemos
algunos de estos mitos:
• La media naranja. Supone que existe una persona que está predestinada
a ser nuestra pareja y que funciona como complemento, nuestra mitad
perfecta. Insinúa que esa persona sería la única opción o elección posi-
ble. Si estamos en una relación que no está funcionando, esta falsa
creencia nos llevaría a tolerar cosas que no son de nuestro agrado y que
incluso nos pueden poner en riesgo, o a esforzarnos para hacer funcio-
nar una relación que sería mejor terminar. Y sobre todo, nos lleva a pen-
sarnos como personas incompletas en caso de no tener pareja. ¿Qué
nos faltaría, o a qué no podríamos acceder si nos falta nuestra “media
naranja”?
48
ABC MIcaela
• Mito del emparejamiento. Se refiere a la idea de que es natural y universal
que las personas formen parejas, y que éstas sean, además, hetero-
sexuales. Invisibiliza que se puedan elegir como pareja personas del
mismo u otros géneros y también limita la posibilidad de pensar otras
configuraciones de familia, por ejemplo, dos padres o madres con sus
hijas, hijes o hijos.
• Los celos son una muestra de amor. En este mito, los celos, lejos de ser vistos
como una forma de manipulación y control, serían un requisito indis-
pensable para que el amor sea verdadero. Si no hay celos o demostra-
ciones de control en una relación, se suele entender que esto es indife-
rencia o falta de amor.
• Mito de la omnipotencia. Se representa con la idea de que el amor todo lo
puede, todo lo cura y/o todo lo soluciona. En este mito, el amor verdade-
ro superaría todos los obstáculos, tanto los externos como los internos
a la relación. Este mito se vincula con la idea de “el poder mágico del
amor” para reparar todas las relaciones, incluso cuando en éstas hay
situaciones que ameritan finalizar el vínculo.
• Mito del libre albedrío. Se vincula con la creencia de que nuestros senti-
mientos amorosos son íntimos, y que no están influenciados o determi-
nados por factores sociales y culturales ajenos a nuestra voluntad. En
este caso, no se percibe que las formas de construir y expresar el amor
se relacionancon con el proceso de socialización que atravesamos todas
las personas, el cual impacta fuertemente en la construcción de estereo-
tipos de género, mandatos y roles, que se trasladan también a nuestras
ideas y expectativas sobre los vínculos sexo-afectivos.
49
ABC Micaela
• Mito de la perdurabilidad. Este mito supone que la pasión es eterna, y que
por lo tanto debería sostenerse el mismo nivel de intensidad y pasión de
los primeros meses, a lo largo de toda la vida. Cuando esto no sucede, se
entiende que hay un fracaso en nuestra capacidad de mantener ese vín-
culo.
• Mito del amor como dolor o pelea. ¿Cuántas veces hemos escuchado la frase
“los que se pelean se aman” o “si te hace sufrir es porque te ama”?
Según este mito, el dolor, el sufrimiento, la violencia y el amor, serían
compatibles.
Los mitos sustentan la idea tradicionalmente extendida de que en el
amor no se ven los defectos, y que por lo tanto el amor es incondicional,
irrenunciable, para siempre y no acepta cuestionamientos, ni dudas, ya
que de otra forma no sería un amor “verdadero”. Por esto, el “amor
romántico” como lo llamamos, incluye celos, posesión, control, dolor.
Desde los movimientos feministas se ha cuestionado fuertemente el
ideal y la práctica del amor romántico como fuente de felicidad y de rea-
lización personal. Y esto es porque sobre esta idea se reproducen
dependencias materiales, afectivas, sociales y subjetivas. Esta concep-
ción del amor romántico suscita desigualdades de género al no
reconocer que con su práctica se reproducen mandatos y violencias
de la cultura patriarcal.
50
ABC Micaela
Al considerar las reflexiones compartidas, podemos decir que es preciso
prestar atención a la reproducción de desigualdades de género, tam-
bién, a través de la idea del amor romántico. Asimismo, existen diversi-
dad de amores, parejas y relaciones que construyen nuevos tipos de
vínculos y que superan esta noción. Revisar estas ideas que muchas
veces tenemos incorporadas, nos da la posibilidad de modificar la forma
en que nos relacionamos para construir nuevos vínculos, en condiciones
de igualdad y libres de violencia. Así como también, nos muestra la
oportunidad de prestar atención a los significados que transmitimos y
reproducimos en nuestros diferentes vínculos y ámbitos de participa-
ción.
La música y compositora Rosario Ortega
escribió la canción “Viento y sombra” para
hablar de vínculos sanos y libres. Este recur-
so es parte del ciclo #EstamosEnLínea144,
organizado en el marco de la Campaña Na-
cional de Prevención contra las Violencias
por Motivos de Género.
Visibilizar, reconocer y nombrar
las violencias
Tipos y modalidades
La Ley N° 26.485 define la violencia por motivos de género como: “
51
ABC Micaela
”. La violencia indirecta es toda conducta, acción, omisión, dis-
posición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en des-
ventaja con respecto al varón (artículo 4°).
La ley identifica tipos y modalidades de violencia de género:
El tipo de violencia por motivos de género se refiere a la forma o carac-
terística de esa violencia y del daño o perjuicio que produce. Si bien la
violencia afecta a la persona en su totalidad, los “tipos” de violencias en
base al género se refieren a la o las dimensiones de la vida de las perso-
nas que se verían más afectadas. Entre los tipos de violencia reconoci-
das en la ley, podemos encontrar la violencia física, la psicológica, la
sexual, la económica y patrimonial, la simbólica y la política.
Violencia física Violencia psicológica Violencia sexual
Cuando se lastima el Cuando se afectan las Cuando se afecta la
cuerpo de las mujeres o emociones y se lastima la libertad de decidir sobre
personas LGBTI+, y/o se autoestima (amenazas, la vida sexual y repro-
lo pone en riesgo (gol- humillación, aislamiento, ductiva (mediante pre-
pes, empujones, pelliz- control, entre otros). sión, acoso, abuso sexual,
cos, entre otros). trata, entre otros).
Violencia económica y Violencia simbólica Violencia política
patrimonial Se desarrolla a través de Cuando se dificulta la
Cuando se perjudican mensajes y valores que participación política de
losrecursos económicos, colocan a las mujeres o las mujeres o personas
limitando la libertad (con- personas LGBTI+, en una LGBTI+ (por ejemplo,
trol de plata o documentos posición de inferioridad censurando su palabra o
personales, al cobrar un (publicidades sexistas, participación política).
menor salario, entre otros). comentarios sexistas, entre
otros).
52
ABC Micaela
Las modalidades de violencia por motivos de género refieren a los
diferentes ámbitos en los cuales los tipos de violencia tienen lugar. Res-
ponde a la pregunta:
Violencia doméstica Violencia laboral
Es ejercida por un integrante del grupo Cuando ocurre en el espacio de trabajo
familiar (generalmente la pareja). (acoso, maltrato, cobrar un menor
sueldo, entre otros).
Violencia institucional Violencia mediática
Ejercida por agentes de organismos Cuando en los medios de comunicación
públicos que dificultan el acceso a masivos se difunden mensajes estéreo-
políticas públicas (por ejemplo, al mal- tipados que fomentan la discriminación
tratar y excluir, al negar el acceso a la (publicidades sexistas, contenido sexis-
salud y educación, entre otros). ta en programas, entre otros).
Violencia obstétrica Violencia contra la libertad
Ejercida por personal de salud, afectan- reproductiva
do los derechos reproductivos de las Cuando se afecta el derecho a decidir
mujeres o personas LGBTI+ (al no sobre los aspectos reproductivos (tener
considerarlas en las decisiones, no hijos/as/es o no, cuándo, cuántos, entre
informar sobre prácticas, maltratarlas, otros).
entre otros).
Violencia pública-política Violencia en el espacio público
Cuando se dificulta el ejercicio de los Cuando se ejerce en un lugar público o
derechos políticos (acceder a un cargo de acceso público (plaza, calle, medios
político, silenciar su palabra, entre de transporte).
otros).
53
ABC Micaela
Violencia digital
Las nuevas tecnologías son un campo en el cual se replican, circulan y
sostienen también, formas particulares de las violencias de género. Si
bien no quedan comprendidas en los tipos y modalidades reconocidos
en la Ley N° 26.485, las situaciones de acoso y violencia en el espacio
virtual son cada vez más recurrentes. En los espacios virtuales y en las
redes sociales, se suelen replicar imágenes sin consentimiento, es decir,
se viralizan contenidos personales sin debida autorización, comprome-
tiendo la intimidad e integridad de las personas; o bien se sostienen
comunicaciones que trascienden el vínculo profesional o personal con-
sensuado, entre otras formas posibles de violencia.
En términos generales, podemos reconocer tres modos de expresión de
esta violencia digital:
• : es la utilización de los medios de comunicación digitales
para perseguir, hostigar, amenazar, extorsionar, humillar a una persona
a través de internet, redes sociales, telefonía móvil, entre otras platafor-
mas posibles. También es ciberacoso recibir mensajes de índole sexual
sin consentimiento, la difusión de material íntimo sin autorización (ob-
tenido por de datos, o en el marco de una relación donde fue
consensuado el intercambio, pero no así la difusión del mismo), los
insultos y los mensajes humillantes tanto públicos como privados.
• : refiere al acoso sexual a través de medios informáticos a
infancias y/o adolescentes. El es un delito de instancia penal
(artículo 131 del Código Penal).
• : es acoso por medios informáticos a infancias y/o adoles-
centes por parte de pares, por diversos motivos (culturales, clase social,
origen migrante, religión, género, entre otros).
54
ABC Micaela
En el video ¿Cuáles son las violencias por moti-
vos de género? se presentan los tipos y modali-
dades de violencia por motivos de género que
contempla la Ley N° 26.485:
Estos ejemplos, nos ayudan a identificar los distintos tipos y modalida-
des de violencias por motivos de género que hemos ido revisando.
Violencia en el espacio público
“
”.
Violencia psicológica
“
”.
55
ABC Micaela
Violencia laboral
“
”.
Violencia obstétrica
“
”.
Violencia contra la libertad reproductiva
“
”.
56
ABC Micaela
La Ley N° 27.610 de interrupción voluntaria y legal del embarazo garan-
tiza el derecho a decidir de las personas gestantes tienen sobre su
cuerpo y su salud, una demanda que tiene una larga historia de lucha en
el movimiento de mujeres en la Argentina. A partir de su sanción, las
instituciones de salud de todo el país deben acompañar estas decisiones
y, de haber un profesional que exprese su “objeción de conciencia”, se
debe procurar que intervenga otro efector o derivar inmediatamente a
otro centro de salud.
Existe un Protocolo de atención3 para lxs profesionales de la salud
sobre el cual deben orientar sus prácticas. No cumplir con este derecho,
también es violencia de género.
Para más información sobre esta ley y este
derecho, te invitamos a conocer la “Guía
para el acceso a la interrupción voluntaria y
legal del embarazo” acá:
También podés consultar acá:
3 Disponible en: [Link]
cion-integral-de-las-personas-con-derecho-la-interrupcion-voluntaria
57
ABC Micaela
Para conocer los avances de la implementa-
ción de esta ley:
La violencia por motivos de género, cualquiera sea el tipo o modalidad
en el que se ejerza, sea más o menos explícita, es el mecanismo que
tiene el sistema patriarcal para garantizar el sometimiento de mujeres y
LGBTI+. Por esto, es importante visibilizar, reconocer y nombrar las vio-
lencias, para aportar a un proceso social que las desarme y participar de
la construcción de relaciones igualitarias y vínculos saludables.
58
ABC Micaela
De los mitos sobre la violencia
por motivos de género hacia la
construcción de una mirada con
perspectiva de género y
diversidad
Los mitos son creencias populares estereotipadas, sostenidas de forma
amplia y persistente en nuestra sociedad. La vigencia y propagación de
estos mitos o falsas creencias, se basa en el desconocimiento popular de
datos empíricos y una falta de mirada con perspectiva de género y
diversidad, por lo que su repetición en el imaginario social contribuye a
la reproducción de las desigualdades y violencias de género.
Para desmontar estas ideas es preciso contar con información. Estos
son algunos de los mitos que más se repiten sobre las violencias de
género:
Mito 1: “
”.
Desde una mirada con perspectiva de género y diversidad: la depen-
dencia económica, la falta de relaciones afectivas o redes donde apoyar-
se, y el estado emocional en el que se encuentran las personas en situa-
ción de violencia de género son, muchas veces, los motivos por los
cuales es muy complejo desarticular los contextos de violencias. La vio-
lencia psicológica comprende la manipulación, el aislamiento, la culpabi-
lización, la vigilancia constante, la exigencia de obediencia/sumisión,
59
ABC Micaela
inclusive la indiferencia o el abandono, esto suele afectar la salud psico-
lógica y la autodeterminación. Referimos esto aquí porque muchas
veces a este mito de “se quedan por que les gusta que les peguen”, se
asocia “no se van porque les mantienen” o porque “sus amistades o
familia no les quieren”, como si la dependencia económica y afectiva,
fuera “culpa” de la persona en situación de violencia de género.
Mito 2: “
”.
Desde una mirada con perspectiva de género y diversidad: este es
uno de los mitos más extendidos que se desmiente estadísticamente
–ya que las denuncias falsas son muy inusuales4–, además desconoce
los inmensos costos que implica el acto de denunciar: los problemas
familiares, laborales, el miedo, los señalamientos, los ataques, las deci-
siones adversas y la revictimización institucional.
Mito 3: “
”.
Desde una mirada con perspectiva de género y diversidad: cual-
quier mujer o LGBTI+ puede sufrir una agresión por motivos de género.
No hay un perfil para ser sujeto de maltrato o de agresión sexual. Esta
idea, estigmatiza a quienes han sufrido violencia de género y le quita
credibilidad a quienes no cumplen con el estereotipo.
4 De 114.693 casos atendidos –desde el 15 de septiembre de 2008 y hasta el 31 de mayo del 2020– se ha
constatado y condenado sólo en una ocasión a una persona por haber hecho una falsa denuncia en La
Oficina de Violencia Doméstica. Disponible en: [Link]
do-hay-violencia-notequedesencasa/
60
ABC Micaela
Mito 4: “
”.
Desde una mirada con perspectiva de género y diversidad: una
vida libre de violencias de género es un derecho humano, que debe
garantizarse tanto a quien se encuentre en una situación de violencia
por motivos de género, como a las infancias que puedan estar siendo
afectadas. La violencia nunca es algo que se deba “aguantar”. Es impor-
tante acompañar sin juzgar, a que las madres o quienes asumen un ma-
ternaje, puedan fortalecer vínculos de respeto y cuidado con sus hijas,
hijes, hijos en un contexto seguro para todas las personas.
Mito 5: “
”.
Desde una mirada con perspectiva de género y diversidad: si bien
es cierto que algunas cosas están cambiando, los datos de femicidios,
transfemicidio y crímenes por prejuicio dan cuenta de que seguimos
viviendo en una sociedad profundamente desigual, y que muchos de los
varones que ejercen violencia en sus distintos tipos y modalidades, son
personas jóvenes.
Mito 6: “ ”.
Desde una mirada con perspectiva de género y diversidad: estas
personas no son monstruos que actúan de manera aislada, sino que, por
el contrario, muchas veces se pueden desempeñar muy bien en su tra-
bajo y ser respetados en su círculo social. Llamarlos “monstruos” es des-
humanizarlos y aislarlos de una sociedad que también es responsable
en el proceso de socialización, sobre todo de aquellos códigos y valores
vinculados a la masculinidad hegemónica.
61
ABC Micaela
Mito 7: “
”.
Desde una mirada con perspectiva de género y diversidad: esta
idea fue apoyada por mucho tiempo por la ciencia hegemónica. Las
ciencias se han presentado como núcleos de saber objetivo e incuestio-
nable, ocultando su sesgo heteronormativo y biologicista que tiene con-
secuencias concretas sobre las vidas de LGBTI+. El acceso a los estudios
universitarios, como derecho conquistado por parte de mujeres y
LGBTI+, fue significativo a la hora de construir información científica
con menos sesgos discriminatorios. A nivel internacional, recién en el
año 2018 la OMS removió de la lista de patologías mentales a la transe-
xualidad.
Mito 8: “
”.
Desde una mirada con perspectiva de género y diversidad: nada
justifica el acoso. Estos comentarios deslizan la responsabilidad hacia la
persona que transita la violencia, en vez de poner el foco sobre quien la
ejerce.
Mito 9: “ ”.
Desde una mirada con perspectiva de género y diversidad: la asig-
nación de valores que se suponen como universales sobre las experien-
cias por fuera de la heterosexualidad, desde la mirada heteronormativa,
resulta estigmatizante y refuerza la idea de “desvío” o “atentado a la
moral”, como argumento que encubre el prejuicio y la discriminación.
Estas representaciones suelen ponerse en juego a través de chistes,
comentarios y actitudes, que resultan en formas de violencia simbólica
sobre LGBTI+.
62
ABC Micaela
Mito 10: “”.
Desde una mirada con perspectiva de género y diversidad: el ma-
chismo es un discurso que busca promover la superioridad de los varo-
nes por sobre mujeres y LGBTI+. Los feminismos, por el contrario,
luchan contra esta desigualdad, y contra las violencias sostenidas y
reproducidas por el sistema patriarcal, sin pretender la superioridad de
un género por sobre otros.
Mito 11: “
”.
Desde una mirada con perspectiva de género y diversidad: llama-
mos “violencia intragénero” a aquella que se produce en el seno de las
relaciones afectivas y sexuales entre personas del mismo género, cons-
tituyendo –al igual que la violencia dirigida hacia mujeres y LGBTI+
desde la masculinidad hegemónica– un ejercicio de poder. Es decir,
existe violencia ntragénero, cuando en estas relaciones se reproduce la
misma lógica patriarcal. Este tipo de violencia suele ser invisibilizada por
diversos motivos. Uno de ellos tiene que ver con la discriminación social
de las relaciones lésbicas u homosexuales, lo cual hace que se subestime
o no se de importancia a las manifestaciones o denuncias expresas de
violencia, dificultando de este modo, la adopción de medidas necesarias
para su prevención y erradicación.
63
ABC Micaela
Femicidios, travesticidios,
transfemicidios
Las manifestaciones socialmente más reconocidas y visibles de las vio-
lencias por motivos de género son los femicidios, travesticidios y trans-
femicidios.
Llamamos femicidios a “
” (MESECVI, 2008). Durante años, estos crímenes
fueron presentados en los medios de comunicación como “crímenes
pasionales”, expresión que justificaba el derecho patriarcal a disponer
sobre el cuerpo y la vida de las mujeres y LGBTI+. La lucha desde los mo-
vimientos sociales y feministas por evidenciar esa violencia simbólica, es
lo que permitió nombrar adecuadamente estos crímenes y visibilizarlos
como formas extremas de violencia por motivos de género.
Es importante comprender que no toda muerte violenta de una mujer
es un femicidio. El asesinato de una mujer en ocasión de robo, no consti-
tuye un femicidio. Debe existir una motivación de género para calificar
este tipo de muertes violentas como femicidios.
El caso de Ivana Rosales
La posibilidad de nombrar a los femicidios cómo tal permite exigir justi-
cia y reparación ante la manifestación extrema del patriarcado y el ma-
chismo con el que opera. En estos casos, no sólo se manifiesta la violen-
cia física, psicológica y simbólica sino que también, en ocasiones, se
puede dilucidar también la violencia institucional. Esto sucede cuando
64
ABC Micaela
se producen actos directos de revictimización por parte de los agentes
estatales y también, de manera indirecta, cuando el Estado no intervie-
ne con las medidas adecuadas para resolverlo. En esas situaciones, las
personas pueden poner en marcha mecanismos de protección interna-
cionales.
En 2017, Ivana Rosales muere debido a secuelas directas de los intentos
de femicidio por parte de su expareja, Mario Edgardo Garoglio. Ivana
sostuvo varias instancias de denuncia hasta llevar su caso y el de abuso
sexual a sus hijas, ambos perpetuados por el mismo agresor, al Poder
Judicial de la provincia Neuquén. En el juicio, el fiscal y los jueces repitie-
ron actos de revictimización, discriminación, y tomaron decisiones basa-
das en estereotipos y roles de género, reproduciendo la violencia ma-
chista y patriarcal.
Este caso es paradigmático debido a las consecuencias de la violencia
institucional perpetradas por el Estado (la muerte de Ivana y el suicidio
de su hija Mayka) por lo que Argentina tuvo que pedir perdón a Ivana y
sus hijas ante la CIDH en el 2021 en un
5.
5 Para más información, consultar: [Link]
conocio-su-responsabilidad-en-un-caso-de-violencia-de-genero-y-ante
65
ABC Micaela
¿Qué es un travesticidio o un
transfemicidio?
Los travesticidios y transfemicidios es la forma en que se nombra a los
crímenes hacia la población travesti trans. Fueron denominados de esa
forma recién en el año 2018, en la histórica sentencia por el homicidio de
la activista por los derechos humanos y de la comunidad trans, Diana
Sacayán.
Según la sentencia los travesticidios y transfemicidios son “
” (UFEM, 2019).
66
ABC Micaela
Las situaciones de violencia de género y sus expresiones más extremas
no son hechos aislados, ni se reducen a las relaciones interpersonales,
íntimas, sino que tienen una raíz social e histórica. Detrás de la violencia
por motivos de género se evidencia la reproducción y sostenimiento de
las relaciones de poder y de la dominación patriarcal.
Otra categoría de análisis de la violencia que recae sobre travestis y
trans, es la denominada , es decir, las muertes como
consecuencia de la falta de acceso a derechos básicos, como salud, tra-
bajo y educación: la expulsión del hogar a edades tempranas, las pocas
variables de inserción laboral, y/o la falta de acceso a salud integral con-
llevan, entre otras cosas, a una corta expectativa de vida que transitan
en su mayoría mujeres trans y travestis.
67
ABC Micaela
Es muy importante tener presente que junto al género, entran en juego
otras formas de exclusión que influyen de forma simultánea en cómo se
experimenta la desigualdad de género, tanto individual como colectiva-
mente.
Por ejemplo, una adolescente indígena, quechua hablante, que reside en
una comunidad rural, recorre varios kilómetros para asistir a una posta
sanitaria donde la información para acceder a sus derechos sexuales y
reproductivos no está en su lengua. En este caso seguramente la jóven
experimente de forma cruda tanto segregación racial, como sexismo.
Del mismo modo, una persona trans, puede encontrarse en una situa-
ción de violencia en sus relaciones interpersonales, pero difícilmente
recurra a las fuerzas de seguridad para su protección debido a la parti-
cular violencia institucional que históricamente dicha institución ejerce
sobre las personas trans. Por eso, decimos que las violencias son multi-
causales y que para pensar formas integrales de erradicarlas, es funda-
mental saber cómo se originan y sobre qué estructuras se sostienen.
68
ABC Micaela
Hacia un cambio de
paradigma para abordar
las violencias de género
El abordaje que se ha utilizado hasta hace un tiempo para trabajar situa-
ciones de violencia, se ha enfocado en que las personas que las atravie-
san, realicen denuncias, y que los casos se judicialicen. De esta manera,
no se abordaban sus particularidades, ni se contemplaban las causas
estructurales que sostienen los casos de violencia por motivos de
género. Tampoco se contemplaba una mirada interseccional de estas
situaciones.
En este sentido, el Estado nacional, a través del MMGyD, se propone
reflexionar sobre los viejos paradigmas, y construir un nuevo abordaje
integral de las violencias.
¿En qué consiste el paradigma del abordaje integral de las violencias de género?
Las políticas públicas para el abordaje de las violencias de género se
basaban principalmente en el modelo de “ruta crítica”. Este viejo para-
digma, aún existente, impulsa un abordaje individualista de las situacio-
nes de violencias de género en la que el Estado no responde de manera
integral a una problemática que no es individual ni privada, sino que
tiene un carácter social y estructural. El aumento constante de las
denuncias de violencia por motivos de género, el crecimiento de las
tasas de femicidios, travesticidios y transfemicidios, y la cantidad de
causas y medidas judiciales incumplidas, son representaciones de la
ineficacia de este modelo.
El modelo de abordaje integral de las violencias implica un proceso de
69
ABC Micaela
cambio cargado de tensiones, ya que supone una transformación pro-
funda de prácticas, sentidos y discursos que están enmarcados en la
“ruta crítica”.
El abordaje integral asume que el Estado es responsable de generar
políticas públicas con el objetivo de reducir y poner fin a las situaciones
de violencia de género que atraviesan mujeres y LGBTI+, así como de
proveer recursos que allanen el camino permitiendo un cambio social
para eliminar las causas y mecanismos que permiten y perpetúan esas
violencias. Asimismo, se propone brindar asistencia, atención y acom-
pañamiento a las personas que atraviesan situaciones de violencia por
motivos de género reconociendo la necesidad de aportar recursos (ma-
teriales y simbólicos) para que puedan desarrollar un proyecto de vida
independiente a través de estrategias conjuntas entre los diferentes
actores sociales implicados.
Por ejemplo, ante una situación de violencia de género no sólo se va a
pensar en una estrategia que requiera mediación policial como único o
principal componente, sino que se reconoce la necesidad de articular
con distintos ámbitos de intervención: jurídico, económico, de salud, de
educación, entre otros.
Para lograr un acompañamiento integral de las situaciones de violencia
de género, es necesario que el Estado, a través de sus agentes, garanti-
ce gratuidad, celeridad, equidad, transparencia y un abordaje interdisci-
plinario mediante un trato digno y humanizado.
La construcción del abordaje integral requiere pensar en el contexto
social particular en el cual se da la situación de violencia de género, para
que las estrategias sean efectivas y no repitan recetas del viejo paradig-
ma.
70
ABC Micaela
“Circuito de abordaje integral”
o paradigma actual
→ Estado como agente activo.
→ Se elaboran estrategias de asistencia y
acompañamiento según la situación y contexto.
→ Se generan articulaciones con otros
organismos.
→ Se entiende a la persona en situación de
violencia como un sujeto activo de derecho con
trayectoria de vida y redes de pertenencia.
→ Se centra en el consentimiento expreso.
71
ABC Micaela
Planes Nacionales de Acción
contra las Violencias de Género
Como ejemplo de la puesta en marcha de
políticas públicas integrales contra las
violencias por motivos de género, el MMGyD
presentó en 2020 el Plan Nacional de Acción
contra las violencias por motivos de género
2020/2022, y en 2022 se lanzó su continuación
en el Plan Nacional de Acción contra las
Violencias por Motivos de Género 2022-2024.
Estos planes fueron alcanzados luego de un
proceso federal y participativo, incluyen cientos
de compromisos de otros organismos y
ministerios, y reúnen la visión estratégica y las
políticas públicas diseñadas para poner fin a las
violencias de género. Podés consultar los planes
acá:
72
ACB Micaela
Reconocer las violencias
de género
Puede suceder que estemos cerca de alguien que transita una situación
de violencia de género o, incluso, lo podemos estar experimentando de
forma personal. La Ley Micaela es un compromiso de acción ante las
injusticias basadas en el género, por lo que los procesos de formación
que surgen a partir de ella constituyen un gran aporte para reflexionar
y visibilizar estas violencias.
Reconocer y detectar señales tempranas de violencias de
género, es una herramienta fundamental para contribuir al
proceso de desnaturalizar, problematizar y erradicar las
desigualdades estructurales entre los géneros. La Guía de
herramientas para la detección de señales tempranas de las
violencias por motivos de género brinda información precisa
y herramientas para la detección de estas situaciones.
La podés consultar acá:
Línea 144
Brinda atención, contención y asesoramiento a mujeres y LGBTI+ en
situación de violencia de género las 24 horas, los 7 días de la semana, los
365 días del año en todo el país.
73
ABC Micaela
Esta compuesto por equipo es interdisciplinario integrado por profesio-
nales de las áreas del derecho, la psicología, el trabajo social y otras
áreas afines, con capacitación y/o especialización en perspectiva de
género.
En la atención se contemplan todos los tipos y modalidades de violencia
de género reconocidos en la Ley N° 26.485: física, psicológica, sexual,
económica y patrimonial, simbólica, política, doméstica, institucional,
laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica, mediática, pública
política y en el espacio público.
La comunicación puede ser por teléfono, WhatsApp, correo electrónico
o a través de la APP 144. A partir de un llamado o contacto por cualquier
vía, la persona que se comunique recibe contención, asesoramiento e
información para elaborar una estrategia de acuerdo a la situación.
Además, recibe información sobre espacios institucionales, organizacio-
nes y otros ámbitos que pueden intervenir en estos casos.
Podés comunicarte de manera gratuita las 24 hs, los
365 días:
→ Llamando al 144,
→ Por WhatsApp al 1127716463,
→ Por correo electrónico a linea144@[Link]
→ Descargando la APP 144 Para más información, con-
sultá acá:
74
ABC Micaela
No es un espacio de denuncia ni de
emergencia.
Es importante que, en caso de riesgo,
la persona se comunique al 911.
La linea 144 es un recurso disponible para situaciones de
violencia en el ámbito laboral
Las situaciones de discriminación y violencias de género en el ámbito
laboral tienen la particularidad de que quienes la padecen dependen del
vínculo laboral y puede implicar consecuencias económicas y de desarro-
llo profesional a la hora de llevar adelante denuncias concretas.
Frente a esta realidad, se refuerza la responsabilidad de quienes ocupan
posiciones jerárquicas de garantizar entornos libres de violencia de
género mediante acciones de prevención, intervención y sanción de
dichas conductas. Es necesario realizar acciones de sensibilización, for-
mación especializada de las áreas de recursos humanos y el fortaleci-
miento de los mecanismos institucionales para la recepción de quejas y
denuncias.
Desterrar el patriarcado también implica la transformación de las culturas
institucionales que contribuyen a sostenerlo, mediante la identificación e
intervención temprana ante la vulneración de derechos, con protocolos
eficaces y con presupuestos especiales destinados.
75
ABC Micaela
Muchas veces presenciamos situaciones de discriminación y violencia en
el ámbito laboral, familiar o incluso en el espacio público. Manifestar
nuestro desacuerdo en cada circunstancia es también una forma de
romper con ese continuum de violencias y con los mecanismos con que
funciona el patriarcado.
El Convenio 190 adoptado por la OIT, que Argentina ratificó en diciembre
de 2020, reconoce el derecho de todas las personas a un ambiente de tra-
bajo libre de violencia y acoso, incluida la violencia y el acoso por motivos
de género. Como características principales cabe destacar las siguientes:
→ Ampara a las personas que trabajan tanto en los sectores públicos
como privados, independientemente de su situación contractual.
→ Identifica los diversos lugares en donde puede ocurrir la violencia,
desde una perspectiva amplia. Estas situaciones pueden tener lugar “du-
rante el trabajo, en relación con el trabajo o como resultado del mismo”
→ Determina que la violencia y el acoso por motivos de género en el
ámbito laboral pueden constituir una violación o un abuso de los dere-
chos humanos.
En este capítulo abordamos los distintos tipos y modalidades de violencia
por motivos de género. Buscamos dar cuenta de que estas situaciones
demuestran, siempre, una desigualdad de poder estructural, producto de
las costumbres culturales que se reproducen en el marco de nuestras
sociedades patriarcales. Al reconocer estas cuestiones a través de los
micromachismos, las ideas del amor romántico y los diferentes mitos, y
comprender la multicausalidad de las formas extremas de violencia como
son los femicidios, travesticidios y transfemicidios; podremos entender
que es necesario y urgente revisar nuestros roles en cada uno de los ám-
bitos en los que participamos.
76
Capítulo 4:
Transversalización
de la Perspectiva
de Género y
Diversidad
ABC Micaela
Llegamos al final de este recorrido donde buscamos reflexionar colecti-
vamente acerca de las prácticas y discursos naturalizados en torno a las
violencias por motivos de género, para identificarlas, prevenirlas y tam-
bién para promover la adecuada intervención en los ámbitos laborales
del sector público.
A esta altura, ya sabemos que las violencias por motivos de género no
son un problema de “otras personas” sino que, en realidad, están pre-
sentes en nuestra vida cotidiana y son producto de una desigualdad
estructural que atraviesa a nuestra sociedad.
Hemos visto que los estereotipos y mandatos de género condicionan
actitudes, modos de ser y proyectos de vida transversalmente. Y que
muchas veces, los reproducimos sin saber que desencadenan situacio-
nes de discriminación y violencias contra mujeres y LGBTI+.
En este sentido, es importante saber que todas las personas tenemos la
posibilidad de (re)pensar prácticas y conductas –que muchas veces
naturalizamos o minimizamos y que reproducen o legitiman las violen-
cias por motivos de género– para construir, a partir de una mirada con
perspectiva de derechos humanos, género y diversidad, maneras más
justas e igualitarias de relacionarnos.
Ahora bien, para lograr una transformación estructural, necesitamos un
cambio cultural profundo, y en ello, el Estado tiene un rol central para
garantizar el derecho a una vida libre de violencias de género.
Por esto, en este capítulo, vamos a indagar acerca de qué implica trans-
versalizar la perspectiva de género y diversidad en los organismos del
Estado y en las políticas públicas que diseñan e implementan, así como
también qué responsabilidades tenemos en esta tarea.
Buscaremos dar cuenta de que, además de la necesidad de promover la
78
ABC Micaela
prevención y la adecuada intervención ante situaciones de violencia de
género en nuestros ámbitos de trabajo, es fundamental generar cultu-
ras laborales más justas, igualitarias y libres de violencia de género, así
como también, incorporar la perspectiva de género y de la diversidad en
el diseño e implementación de las políticas públicas.
Por esto, lxs instamos a leer lo que sigue como una invitación, como
una oportunidad y también como una responsabilidad. La primera,
refiere a visibilizar que las herramientas que ofrece este curso nos invi-
tan a recorrer un camino de reflexiones que nos enriquecen como per-
sonas y como sociedad. La segunda, evidencia la oportunidad que tene-
mos para aportar al cambio cultural, en tanto cada quien es un actor
fundamental desde el ámbito laboral en el que participa y el rol que
desarrolla. Y por último, la responsabilidad que tenemos como agentes
del Estado en la protección y promoción de los derechos en pos de su
cumplimiento, para poder dejar atrás las discriminaciones y violencias
que nos atraviesan.
Un poco de historia para
pensarnos
La transversalización de la perspectiva de género, como enfoque trans-
formador en las políticas públicas y como estrategia al interior de las
instituciones para integrar las cuestiones de género en los programas
sociales, quedó establecida como estrategia global para promover la
igualdad entre los géneros en la Plataforma de Acción adoptada en la
Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, cele-
brada en Beijing en 1995. La Plataforma resaltó la necesidad de garanti-
zar que la igualdad entre los géneros sea un objetivo primario en todas
las áreas del desarrollo social.
79
ABC Micaela
En 1997, el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECO-
SOC) definió el concepto de la transversalización de la perspectiva de
género en los siguientes términos:
“Transversalizar la perspectiva de género es el proceso
de valorar las implicaciones que tiene para los hombres y
para las mujeres cualquier acción que se planifique, ya se
trate de legislación, políticas o programas, en todas las
áreas y en todos los niveles. Es una estrategia para conse-
guir que las preocupaciones y experiencias de las muje-
res, al igual que las de los hombres, sean parte integrante
en la elaboración, puesta en marcha, control y evalua-
ción de las políticas y de los programas en todas las esfe-
ras políticas, económicas y sociales, de manera que las
mujeres y los hombres puedan beneficiarse de ellos
igualmente y no se perpetúe la desigualdad. El objetivo
final de la integración es conseguir la igualdad de los gé-
neros” (ONU, s/f).
80
ABC Micaela
La lucha del movimiento LGBTI+ logró que se incorpo-
rara la perspectiva de la diversidad, remarcando la
necesidad de diseñar políticas integrales para el
abordaje de las violencias de género, no sólo contra
las mujeres, sino también contra LGBTI+.
Argentina, como Estado Parte de la ONU, adhiere a in-
corporar esta transversalización a través de leyes y
políticas públicas. Ejemplo de esto son las leyes que
vimos en el capítulo 1,e incluso la implementación de
este curso para la APN.
En el marco de la Ley N° 26.485 de Protección Integral
Para Prevenir, Sancionar, Erradicar la Violencia
Contra las Mujeres, como parte de sus Principios Rec-
tores (artículo 7) se destaca, por un lado, la integrali-
dad en el abordaje de las violencias de género, y por
el otro, la transversalización de la perspectiva de
género:
Inciso c) La asistencia en forma integral y oportuna de
las mujeres que padecen cualquier tipo de violencia,
asegurándose el acceso gratuito, rápido, transparente
y eficaz en servicios creados a tal fin, así como promo-
ver la sanción y reeducación de quienes ejercen vio-
lencia.
81
ABC Micaela
Inciso d) La adopción del principio de transversa-
lidad estará presente en todas las medidas, así
como en la ejecución de las disposiciones norma-
tivas, articulando interinstitucionalmente y coor-
dinando recursos presupuestarios.
Es decir, los organismos del Estado deben incorporar la perspec-
tiva de género en los planes, proyectos, presupuestos, como así
también en la legislación vigente.
Por último, la ley ofrece una serie de lineamientos
básicos para las políticas públicas. En su artículo 10
señala que: “el Estado nacional deberá promover y
fortalecer interinstitucionalmente a las distintas
jurisdicciones para la creación e implementación
de servicios integrales de asistencia a las mujeres
que padecen violencia y a las personas que la ejer-
cen”.
82
ABC Micaela
En este marco, el Estado argentino reconoció la urgencia de formar a
sus agentes estatales en la temática de género y violencia por motivos
de género a través de la Ley N° 27.499, Ley Micaela. Desde el año 2019,
el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación es el res-
ponsable de certificar los contenidos de las capacitaciones a integrantes
de la Administración Pública Nacional. Hoy, todas las provincias adhie-
ren a la Ley Micaela que, mediante distintos dispositivos, contribuye a
transversalizar la perspectiva de género y diversidad en el Estado.
Responsabilidad,
corresponsabilidad y reparación
del Estado ante las situaciones
de violencia por motivos de
género
Un punto de acuerdo que surge de las comisiones y conferencias inter-
nacionales, ratificadas por el Estado argentino, afirma que la protección
de los derechos humanos y el compromiso con la vida libre de violencias
de mujeres y LGBTI+ debe poner un foco crítico sobre el arraigo a la cul-
tura patriarcal. El desafío se presenta en generar y adoptar una real
conciencia de género, que busque interpelar y transformar los patrones
culturales sobre los cuales se sostienen la exclusión social, marginación,
violencias y desigualdad en el acceso a derechos humanos básicos por
parte de estas poblaciones.
La voluntad política de ratificar los acuerdos y tratados internacionales
se traduce en leyes internas que redoblan el compromiso y la responsa-
bilidad estatal ante las situaciones de violencia por motivos de género.
Según el derecho internacional, existe responsabilidad del Estado allí
83
ABC Micaela
donde se registra vulneración de los derechos humanos. Los Estados
parte tienen la obligación de proceder con la diligencia debida, adoptar
medidas que sean eficaces para impedir estas vulneraciones, investigar
allí cuando sucedan y procesar a quienes les perpetran. También, con
relación a las personas afectadas por las violencias, la debida diligencia
insta a buscar formas adecuadas de indemnización, rehabilitación y
resarcimiento. No es una obligación exclusiva del Poder Judicial, sino de
todos los poderes del Estado, que deben dar cuenta, de los derechos de
las personas desde la perspectiva de género y diversidad.
A continuación, compartimos dos casos que ejemplifican la mirada esta-
tal desde la perspectiva de transversalidad. Ambos casos reflejan la
importancia de transversalizar la perspectiva de género y diversidad en
todo el Estado. No solo en el marco de acuerdos y convenios legales,
sino que otorga la posibilidad de construir antecedentes simbólicos que
orientan el actuar estatal.
Caso Olga del Rosario Díaz
Olga del Rosario Díaz fue víctima de tentativa de femicidio en 2017 por
parte de su expareja. Si bien había realizado una denuncia previa, al mo-
mento del ataque no contaba con medidas de protección. El incumpli-
miento de las-- normativas y tratados nacionales e internacionales fue
denunciado ante la CEDAW, resultando en el reconocimiento de la res-
ponsabilidad por parte del Estado en 2021. Entre las medidas expresa-
das a modo de compromiso para la no repetición de la violencia por mo-
tivos de género, se enunció y aprobó la evaluación de los conocimientos
de género de aspirantes a la magistratura y la creación de un registro de
denuncias presentadas contra jueces/as por violencia de género en el
ámbito del Consejo de la Magistratura. Entre otros puntos, se manifestó
la necesidad de crear un protocolo de articulación institucional para la
coordinación de acciones, así como la ampliación del patrocinio gratuito
y especializado ante las situaciones de violencia por motivos de género.
84
ABC Micaela
Para más información, consultá acá:
Caso Rosales
En el capítulo anterior conocimos la historia que llevó al Estado a pedir
perdón en Acto de Reparación del Estado y Responsabilidad Internacio-
nal. Para el caso de Ivana Rosales, esto implicó la firma de acuerdos y
compromisos para la garantía de no repetición de las violencias por mo-
tivos de género. Algunos de ellos fueron:
→ El compromiso de realizar acciones concretas dirigidas a fortalecer el
acceso a la justicia.
→ Capacitaciones y sensibilizaciones sobre la temática.
→ Efectiva implementación del Estado Nacional del Plan Nacional de
Acción contra las Violencias por Motivos de Género 2020-2022.
→ Políticas de gestión de la información que permitan contar con datos
fiables.
→ Medidas para asegurar la efectiva implementación de programas de
atención y acompañamiento integral a personas en situación de violen-
cia por motivos de género.
85
ABC Micaela
Herramientas y estrategias
para la transversalización
Transversalizar la perspectiva de género y diversidad, implica visibilizar
y analizar las desigualdades entre los géneros, las relaciones de poder, e
intervenir para modificarlas. Es decir, implica incluir la perspectiva de
género y diversidad en todas sus acciones y avanzar en la construcción
de políticas públicas capaces de transformar las estructuras desiguales
existentes. En este sentido, la igualdad de género debe ser uno de los
principios que guíe el diseño, la ejecución y la evaluación de todos sus
planes, programas y proyectos.
Nuestra principal herramienta de transformación son las políticas públi-
cas de las cuales participamos como trabajadoras y trabajadores, todos
los días. Las estrategias son las diferentes formas y modos que pode-
mos implementar estas políticas para llevar a cabo esa transformación.
Frente a la pregunta ¿Cómo podemos comenzar a implementar este
enfoque en nuestros organismos? Lo primero a tener en cuenta es que
no hay una única receta para hacerlo. No obstante, y en segundo lugar,
el análisis y los registros de prácticas significativas en las que ha habido
avances en este sentido nos permiten identificar posibles recorridos y
estrategias.
Una estrategia general, es llevar el análisis de género y diversidad a
todas las etapas de un proyecto, programa o formulación de una nor-
mativa, desde la identificación del problema, el diseño, la ejecución, el
seguimiento y la evaluación. Aunque , en algunas ocasiones, la estrate-
gia podrá identificar por dónde es conveniente iniciar este proceso, para
luego visualizar qué aspectos o dimensiones se presentan factibles de
ser modificados (ya sea por su urgencia o por sus condiciones de posibi-
86
ABC Micaela
lidad). Esto no quiere decir que haya que dejar de lado dimensiones o
postergar acciones, sino más bien mirar de modo estratégico nuestros
ámbitos de trabajo para lograr identificar de qué forma podemos apor-
tar a este proceso desde el lugar que ocupa cada persona.
Dimensiones de la transversalización
87
ABC Micaela
Para contribuir a la identificación de las diferentes formas, maneras y
etapas para organizar el proceso de institucionalización de la
perspectiva de género y diversidad, se propone una estrategia me-
todológica desde una perspectiva transversal e integral
Las dimensiones que se presentan a continuación se desarrollan de un
modo esquemático pero en la realidad suelen presentarse de manera
interrelacionada y con sus propias particularidades.
→ La reflexión personal y colectiva
→ La revisión, diseño e implementación de la perspectiva de género en
las políticas públicas de cada sector
→ La organización de la cultura laboral
→ El abordaje de lo que irrumpe
→ La relación del organismo con otros actores
Revisaremos a continuación, cada una de estas dimensiones:
1 - La reflexión personal y colectiva
Esta es una dimensión central para implementar la transversalización
en tanto apela a reflexionar sobre ideas previas, resistencias, necesida-
des e inquietudes. Esta es una reflexión necesaria para iniciar un proce-
so de revisión desde la perspectiva de género y diversidad en donde es
preciso reconocer desde qué punto partimos, para pensar hacia dónde
vamos. Este ejercicio propone (re)mirarnos para resignificar nuestras
prácticas, no se trata –solamente– de un proceso “previo” a la planifica-
ción e implementación de determinada línea de acción, sino que es una
tarea para realizar de modo permanente y cotidiano.
88
ABC Micaela
Esta dimensión apela a reflexionar sobre lo que nos sucede tanto a nivel
personal como colectivo. En este sentido, refiere a la importancia de
iniciar y promover espacios de formación interna que den lugar a con-
versar sobre estos temas priorizando trabajos apoyados en la experien-
cia y lo vivencial. Para esto, es fundamental la idea de y de l
, es decir, trabajar desde las realidades de cada agente estatal.
Dentro de esta dimensión, podemos mencionar acciones como la capa-
citación a las altas autoridades realizadas en el marco del cumplimiento
de la Ley Micaela6, como así también el proceso de formación que uste-
des están realizando en el marco de este curso.
Asimismo, podemos traer como ejemplo la experiencia de PAMI que, en
enero de 2020, dispuso la capacitación en perspectiva de género para
todo el personal del organismo7. La iniciativa se enmarcó en el cumpli-
miento de la implementación de la Ley Micaela y busca incorporar la
perspectiva de género y diversidad en la labor cotidiana, así como tam-
bién promover el lenguaje inclusivo y no sexista en las disposiciones,
circulares e instrumentos normativos. En cuanto a las particularidades
que cada organismo presenta, el PAMI suma a esta iniciativa una pers-
pectiva gerontológica que busca garantizar los derechos de todas las
personas afiliadas y, en particular, visibilizar las injusticias que atravie-
san las mujeres y LGBTI+ mayores.
Los temas abordados en este material conllevan procesos de reflexión
paulatina y de deconstrucción, a la vez que movilizan vínculos y mode-
los aprendidos. Por esta razón, es importante que en los organismos
existan espacios de encuentro, sostenidos y permanentes, que den
lugar a la reflexión y a la formación y que permitan construir nuevos
6 Para más información pueden ingresar a [Link]
[Link]
7 RESOL-2020-103-INSSJP-DE#INSSJP disponible en [Link]
nes_inssjp/[Link]
89
ABC Micaela
acuerdos que favorezcan y aseguren la igualdad de oportunidades y el
respeto por la diversidad.
Les compartimos la historia de Angel, un
trabajador que cuenta su experiencia en el
marco de la capacitación en Ley Micaela:
2 - La revisión, diseño e implementación de la perspectiva de
género y diversidad en las políticas públicas de cada sector
Esta dimensión apela a la posibilidad de revisar, prever, proyectar, pla-
nificar e implementar políticas públicas que incorporen una mirada de
género y diversidad, poniendo de manifiesto la necesidad y la posibili-
dad de decidir acerca de las formas y los modos de avanzar en este reco-
rrido. Asimismo, da cuenta de que tales decisiones pueden tomarse en
distintos niveles e instancias del desarrollo de una política pública.
Cuando nos referimos a “transversalización”, estamos aludiendo a la
idea de que esta perspectiva atraviese todos los niveles de una política
pública. Por lo tanto, este proceso no será igual en cada una de ellas sino
que adquirirá sus particularidades según el caso. Veamos algunos ejem-
plos:
90
ABC Micaela
En el plano de los instrumentos normativos, podemos retomar una de
las normativas trabajadas en el Capítulo 1. En julio de 2010, Argentina se
convirtió en el primer país de Latinoamérica en reconocer el derecho a
matrimonio entre personas del mismo sexo a nivel nacional. El artículo 2
de la Ley N° 26.618 de Matrimonio Civil (conocida como la Ley de Matri-
monio Igualitario) establece que “
”8.
Desde este hito, intentemos reflexionar sin prejuicios y sin asumir nada
por obvio. Antes de promulgarse la Ley N° 26.618 ¿las uniones sexoa-
fectivas de personas del mismo género tenían reconocimiento legal?
¿Estas parejas podían acceder a los mismos derechos que las parejas cis
y heterosexuales? ¿Contaban con recursos o herramientas para acom-
pañar la salud de las personas a su cargo? ¿Accedían a la herencia del
cónyuge? ¿Asumían la crianza de las infancias frente a las instituciones
públicas? ¿Podían inscribirlas en la escuela y/o firmar los boletines como
responsables a cargo? ¿Qué derechos humanos fueron vulnerados en la
invisibilización de estas trayectorias de vida? ¿Conocen proyectos de
familia monoparentales?
Las, los y les trabajadores que redactaron estas leyes modelo, el colecti-
vo LGBTI+ y el movimiento feminista, cada quien desde su espacio y en
conjunto, problematizaron el entramado de desigualdades que se sos-
tuvieron y justificaron históricamente, que asume como referencia de
ciudadanía y como estructura de familia el modelo de pareja cisgénero y
heterosexual.
A esta normativa, le sucedió la Ley de Identidad de Género. Fue Lohana
8 Se destaca este hito entendiendo el derecho como un entretejido de discursos y prácticas sociales, y
no pura normatividad, como sostiene Alicia Ruiz desde una teoría crítica que devela que el discurso
jurídico, como organizador de conductas, no sólo refleja la realidad sino que también la configura y la
modela. Ruiz, Alicia E. C. (2006) Idas y vueltas: por una teoría crítica del derecho. Bs As. Ed. del Puerto.
91
ABC Micaela
Berkins, activista por los derechos de la diversidad sexual e impulsora
de esta ley, quien expresó: “
”.
Hoy podemos escuchar hablar de géneros en plural, infancias trans,
crianzas libres de sexismos y vejeces trans o travestis, porque los avan-
ces normativos basados en el principio de igualdad están siendo acom-
pañados por un progresivo cambio cultural.
La Ley N° 27.610 de Interrupción legal del embarazo establece que
todas las mujeres y personas con capacidad de gestar tienen derecho a
la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 (inclusive), y
cumplido ese plazo, a la interrupción legal del embarazo según se
encuentren en determinadas situaciones (peligro para la vida o salud
integral de la persona gestante, o si el embarazo fuera resultado de una
violación).
Esta norma, se sancionó en un contexto de fuerte demanda social, se
forjó en el marco de la lucha que –por muchos años– llevaron adelante
los movimientos feministas, y en particular, la Campaña por el derecho
al aborto legal, seguro y gratuito. La ley reconoce el derecho humano
que las personas tienen a decidir sobre su cuerpo y su salud, y su vez, lo
convierte en un asunto de salud pública. En este sentido, y a partir de la
norma, el Estado nacional tiene a su cargo el diseño y la implementación
de políticas públicas que permitan que este derecho se haga efectivo.
En su artículo 13, la ley refiere a la necesidad de capacitar a profesionales
de la salud. docentes y funcionarias/os, en perspectiva de género y
diversidad sexual, con el objetivo de brindar atención, contención y
seguimiento adecuados a quienes soliciten realizar una interrupción
voluntaria del embarazo.
Con la ley vigente, el Ministerio de Salud de la Nación supervisa y acom-
paña al sistema de salud y sus instituciones con el fin de que atiendan a
92
ABC Micaela
la ley, a la vez que se forma a profesionales de la salud en pos de brindar
un acceso seguro a la práctica. Asimismo, desde el Ministerio de Educa-
ción de la Nación se continúa trabajando para la implementación de la
Educación Sexual Integral y la formación docente, en pos del fortaleci-
miento de las, les y los estudiantes en el ejercicio de sus derechos
sexuales y reproductivos. Desde el MMGyD, se trabaja por los derechos
de las mujeres y diversidades, para eliminar las violencias por motivos
de género y favorecer la toma de decisiones autónomas. De esta
manera, las líneas de acción que cada organismo asume en relación a
este tema, dan cuenta de un proceso a partir del cual un derecho se
plasma en políticas públicas atravesadas por la perspectiva de género y
diversidad9.
Otro ejemplo de diseño de políticas públicas con perspectiva de género,
es la creación de la Mesa interministerial de Políticas de Cuidado10. Se
trata de una iniciativa impulsada y coordinada por el MMGyD para reo-
rientar con perspectiva de género las acciones y políticas que se imple-
mentan desde el Estado en materia de cuidado. Esta iniciativa busca
visibilizar los patrones estructurales en relación a las tareas de cuidado,
que históricamente han recaído sobre las mujeres. Nos referimos tanto
a los cuidados de infancias y adolescencias, como así también las tareas
de acompañamiento a personas adultas mayores y personas con disca-
pacidad. El objetivo es promover formas igualitarias de cuidado, es
decir, por un lado, que las tareas de cuidado sean asumidas en condicio-
nes de igualdad en los entornos familiares, pero también, fortalecer las
políticas públicas por parte del Estado apoyando estas tareas, para que
las obligaciones familiares puedan combinarse con las responsabilida-
des laborales y con la participación en la vida pública.
9 Para más información sobre IVE/ILE pueden acceder a: [Link]
ceso-la-interrupcion-del-embarazo-ive-ile
10
Disponible en: [Link]
terial-de-politicas-de-cuidado
93
ABC Micaela
Es por ello que la Mesa Interministerial de Políticas de Cuidado “
”.
Otra iniciativa reciente, es la incorporación del cupo laboral travesti
trans a través del decreto 721/202011 que garantiza un mínimo del 1% de
la totalidad de cargos y contratos para personas travestis, transexuales
y transgénero, y la posterior sanción de la Ley N° 27.636 de promoción
del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y
transgénero “Diana Sacayán-Lohana Berkins”12. Este hecho busca
reparar las consecuencias sufridas como producto de la desigualdad
estructural, dando cuenta que el derecho al trabajo es uno de los cuales
las personas travestis trans ven vulnerados, en tanto sufren grandes
dificultades para conseguir trabajo digno. La normativa estipula que “
”.
11 Disponible en: [Link]
12 Disponible en: [Link]
sessionid=62330227C007444DFFF8405ACE3E4097?id=351815
94
ABC Micaela
En este video, Lautaro comparte su expe-
riencia con el cupo laboral travesti trans:
En esta línea de revisión de las políticas públicas, el Ministerio de Turis-
mo y Deportes de la Nación se encuentra implementando los Foros Re-
gionales13, con el objetivo de “
”. En
paralelo, lanzó una capacitación online sobre “género y deportes”, y ela-
boró el material "Abrir el juego: Estrategias para la erradicación de la
violencia de género y la construcción de un deporte más justo"14 para
trabajar la prevención de violencia por motivos de género en el deporte.
En esta tarea que implica impulsar y promover procesos de transversali-
zación de la perspectiva de género y diversidad en las políticas públicas,
es fundamental recuperar lo trabajado en el capítulo 2, en relación a
incorporar una mirada interseccional del género, es decir, visibilizar
13 Disponible en: [Link]
14 Disponible en: [Link]
95
ABC Micaela
cómo el género se entrama con otras categorías (como clase, etnia,
orientación sexual, edad, residencia urbana o rural, entre otros), en
virtud de lo cual la magnitud y las formas en que las desigualdades afec-
tan a las mujeres y diversidades necesitan de iniciativas que tengan en
cuenta estas diferencias para ser eficaces.
Por ejemplo, si planificamos programas integrales en el acompañamien-
to a personas en situación de violencia de género, se podría trabajar
sobre dos preguntas: ¿Cuáles son los obstáculos existentes para el
acceso a recursos en los distintos sectores sociales? y ¿cuáles son los
apoyos y ajustes necesarios para garantizar el acceso a esos recursos?
En esta línea podríamos detectar, por ejemplo, las necesidades de:
a) descentralizar de los cascos urbanos los recursos de atención espe-
cializada o adoptar aquellas medidas de organización y de gestión que
resulten conducentes para garantizar el acceso a la población rural;
b) incorporar intérpretes de lengua de señas argentina (LSA) en los
circuitos de atención, con perspectiva de género;
c) trabajar con las mujeres indígenas alojando las diferentes formas en
que enuncian las violencias y las relaciones de género, entre otras inicia-
tivas posibles.
En el año 2020, el MMGyD presentó el Plan Nacional de Acción contra
las Violencias por motivos de Género que involucró a todo el Poder Eje-
cutivo Nacional. Con este plan se propuso la implementación de políti-
cas públicas de prevención y erradicación de todas las formas de violen-
cia por motivos de género. Su construcción fue resultado de un proceso
de participación que recogió propuestas e ideas de personas de todas
las regiones del país, de sectores públicos y de la sociedad civil. Se lleva-
ron a cabo tres modalidades de participación: foros participativos fede-
96
ABC Micaela
rales presenciales y virtuales, un cuestionario virtual y la recepción de
propuestas por correo electrónico.
Para acceder a los lineamientos que fun-
damentan este Plan, consultar acá:
El Plan Nacional de Igualdad en la Diversidad 2021-202315 en el marco del
MMGyD, es la consolidación de una política de Estado que busca inter-
venir de manera estratégica e integral a fin de superar las desigualdades
estructurales de género, resultado de un proceso de construcción y
coordinación colectiva. En este sentido, es una conquista colectiva cons-
truída junto a ministerios nacionales y organizaciones de todo el país
para transformar cada ámbito y promover una vida más justa, libre y
soberana para todas las personas.
En la línea de visibilizar cómo cada una de las políticas públicas aportan
a un cambio de paradigma, no podemos dejar de mencionar al Progra-
ma Nacional de Educación Sexual Integral16. La sanción de la Ley N°
26.150 de Educación Sexual Integral dio paso a las primeras acciones
instituyentes, tal como fue la convocatoria a una Comisión Asesora
Interdisciplinaria e Intersectorial para la redacción y aprobación de los
15
Disponible en: [Link]
16
Disponible en: [Link]
97
ABC Micaela
Lineamientos Curriculares de Educación Sexual Integral y posterior
creación del Programa Nacional. La Educación Sexual Integral permite
abordar, desde los primeros años y en todas las escuelas del país, conte-
nidos que apuntan a la desnaturalización de las desigualdades estructu-
rales de género y dar lugar a la construcción de nuevas relaciones socia-
les, libres de discriminación y violencia, justas e igualitarias. Hoy, luego
de 15 años de sancionada la Ley, hay un gran recorrido transitado en
relación a la formación docente, a la producción de materiales, a la arti-
culación y acompañamiento a las políticas locales y jurisdiccionales.
Queda mucho por recorrer, pero la ESI ya es una herramienta del
Estado, de docentes y estudiantes, para seguir aportando a este cambio
cultural.
Una de sus líneas de acción se vio fortalecida con la sanción de la Ley N°
27.234 educar en igualdad: prevención y erradicación de la violencia de
género en el año 2016, que se propone contribuir a que estudiantes y
docentes desarrollen y afiancen actitudes, saberes, valores y prácticas
que promuevan la prevención y la erradicación de la violencia de género.
En este sentido, establece la obligatoriedad de la realización de las jor-
nadas “Educar en igualdad” en todos los establecimientos educativos
del país.
En el ámbito de la salud, podemos mencionar otra política pública con
años de recorrido en como es la de derechos sexuales y reproductivos.
Como parte de la Dirección Nacional de Salud Sexual y reproductiva, se
llevan a cabo dos Programas: el Programa Nacional de Salud Sexual y
Reproductiva (PNSSR)17 y el Plan Nacional de Prevención del Embarazo
no Intencional en la Adolescencia (ENIA)18. Esta dirección nacional tiene
como objetivo promover la salud sexual y la salud reproductiva de la
población, desde un enfoque de derechos, equidad social y con perspec-
tiva de género.
17
Disponible en: [Link]
18
Disponible en: [Link]
98
ABC Micaela
Desde Trenes Argentinos se estableció un convenio con el MMGyD que
dispuso la capacitación en perspectiva de género para todo el personal
del organismo y la puesta en marcha de acciones transversales para la
prevención, asistencia y atención de situaciones de violencia por moti-
vos de género así como para la promoción y protección de los derechos
de las mujeres y población LGBTI+. Entre estas figuran la difusión de la
Línea 144 y otros programas de promoción de derechos y la instalación
de oficinas de abordaje integral de las violencias en distintas estaciones
del ferrocarril.
Además, el Ministerio de Transporte realizó un encuentro federal para
coordinar políticas públicas de género y seguridad en el transporte,
atendiendo las cuestiones generales y particulares de cada provincia,
con la visión de incluir en la participación laboral y en el diseño de las
políticas, a mujeres y LGBTI+.
En el marco del Plan de Obras Públicas, existieron distintas líneas de
acción para su desarrollo desde una perspectiva de género, consideran-
do tales políticas una herramienta para reducir las brechas de desigual-
dad que aún existen y revertir el privilegio masculino en el sector. Se
trata, no sólo de la ejecución de obras de construcción y equipamiento
para aquellos espacios destinados a la atención y protección de los
derechos de las mujeres y personas LGBTI+, sino también de incluir a las
mujeres y diversidades en los procesos productivos a través del Plan
Argentina Hace y de la elaboración de un manual para la gestión de
obras públicas con perspectiva de género donde se brindan recomenda-
ciones y herramientas para los gobiernos provinciales, municipales y
contratistas19.
19
Para más información pueden ingresar aquí [Link]
cas-con-perspectiva-de-genero/
99
ABC Micaela
El Ministerio de Seguridad de la Nación creó en diciembre de 2019 la
Subsecretaría de Derechos, Bienestar y Género, que se propone incor-
porar una mirada de género y diversidad en las fuerzas de seguridad
federales (la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y la Policía de
Seguridad Aeroportuaria) tanto al interior de sus ámbitos de trabajo,
como en su relación con la ciudadanía. La agenda de trabajo busca revi-
sar las desigualdades en las condiciones de trabajo, atender a las políti-
cas de cuidado, generar espacios de formación, fortalecer todo lo rela-
cionado con el acompañamiento a situaciones de violencia por motivos
de género, entre otras cosas.
Así, cuando hablamos de transversalizar la perspectiva de género y de
diversidad, estamos buscando transformar las acciones, los lenguajes,
estereotipos y mandatos, al revisar los mecanismos de toma de decisio-
nes y de asignación de recursos en el marco de las legislaciones, políti-
cas, planes o programas, a fin de detectar si efectivamente contribuyen
a la construcción de igualdad.
Para profundizar en el tema, te invitamos a
ver el video Estrategias y Tensiones de los
Feminismos acá:
100
ABC Micaela
Por último, y con el objeto de continuar aportan-
do elementos que enriquezcan el diseño, la eje-
cución y la implementación de las políticas pú-
blicas, les compartimos la presentación Presu-
puesto con Perspectiva de Género de la Direc-
ción Nacional de Planificación, Seguimiento y
Gestión de la Información del MMGyD acá:
3 - Organización de la cultura laboral
Esta dimensión apela a desnaturalizar los guiones invisibles que esta-
blecen regulaciones, rituales y prácticas que en diversos actos y escena-
rios transmiten saberes y reproducen visiones acerca del género, de lo
esperable, permitido o prohibido, lo jerarquizado, o las opresiones/cen-
suras, a través del lenguaje utilizado -y también del lenguaje corporal-,
del uso de los espacios, de los agrupamiento habituales, los roles al inte-
rior de los espacios de trabajo, de las expectativas según el género,
entre otros.
A menudo existen, en nuestros espacios de trabajo, maneras, formas,
costumbres sobre las que no reflexionamos y que se encuentran tan
instaladas en la cotidianeidad que se convierten en “algo natural”.
En este sentido, incorporar la perspectiva de género en nuestros espa-
cios de trabajo permite desnaturalizar el conjunto de estereotipos y
101
ABC Micaela
roles que condicionan los lugares que ocupan las personas en nuestra
sociedad, según el género. ¿Quiénes toman nota en las reuniones?
¿Quiénes preparan y sirven habitualmente el café en la oficina? ¿Cómo
se aborda la cuestión de la lactancia? ¿Existe un lactario en mi organis-
mo? Si trabajo en atención al público, ¿cómo me posiciono frente a una
persona que consulta? ¿Cómo la trato? ¿Cómo la llamo? ¿Qué cuestio-
nes doy por sentado? ¿Cómo contemplan la perspectiva de género los
documentos y formularios con los que trabajamos? ¿Cuáles son los chis-
tes que circulan en la oficina? ¿Qué actitud adoptamos frente a esos
“chistes” o comentarios? ¿Cuántas mujeres y cuántos varones hay en mi
lugar de trabajo? ¿Hay personas travestis/trans? ¿A qué se debe esta
proporción?
Asimismo, transversalizar la perspectiva de género en el ámbito laboral
se traduce en, por ejemplo, poner fin al acoso sexual y cerrar las brechas
de género en las áreas de participación, de igualdad salarial y de lideraz-
go. Sobre esto último, sabemos que continúa sucediendo aquello que
los estudios de género llaman “techo de cristal”, en tanto existen un
conjunto de normas o guiones invisibles (no escritas, sino como parte de
las costumbres de los organismos) que dificultan que las mujeres y las
LGBTI+ accedan a puestos jerárquicos o roles de dirección.
Otro modo de revisar la cultura laboral desde una perspectiva de género
y diversidad es a través del lenguaje. Las formas de nombrar y de expre-
sarnos pueden ser profundamente discriminatorias y transmitir senti-
dos que reproducen desigualdades, y por lo tanto, distintas formas de
violencias. Revisar los usos del lenguaje en un sentido inclusivo es un
proceso que propone nombrar a aquellas personas e identidades que
históricamente no han sido nombradas, y por lo tanto, se las ha silencia-
do e invisibilizado.
Como trabajadoras y trabajadores del Estado, y siendo parte de las
tareas orientadas a garantizar los derechos humanos, es importante
102
ABC Micaela
reflexionar sobre la promoción del uso de un lenguaje que incluya a
todas las personas, grupos o colectivos que formamos parte de la socie-
dad.
Para profundizar en el tema, te recomenda-
mos consultar la guía “Re (nombrar) Guía
para una comunicación con perspectiva de
género” acá:
Por otra parte, un material que refleja estos procesos de cambios en la
cultura laboral e institucional es la Guía del BCRA para una comunica-
ción inclusiva20 en la que se observa una interesante propuesta situada
en función del lenguaje específico de ese organismo.
Asimismo, varias facultades y universidades de nuestro país han avan-
zado en este sentido. Aquí compartimos a modo de ejemplo la Resolu-
ción 460/19 de la Universidad del Comahue21, que forma parte de un
conjunto de unidades académicas que se vienen dando este proceso.
20 Disponible en: [Link]
cacio%CC%81n%20Inclusiva%20para%20el%20BCRA%[Link]
21 Disponible en: [Link]
B%20GAB%20N%200460%2019%20Programa%20Integral%20de%20Perspectiva%20de%[Link]
103
ABC Micaela
Otro ejemplo, es el de la Red Interuniversitaria por la Igualdad de
Género (RUGE), que elaboró diversos materiales pedagógicos para la
implementación de la Ley Micaela en universidades22.
Cambiar la cultura organizacional supone una responsabilidad para
quienes desde los roles de coordinación y dirección realizan los proyec-
tos, programas y planes de acción, así como también, para quienes
toman decisiones en su ejecución e implementación. Pero también es
tarea cotidiana de las, los, y les trabajadores y trabajadoras que, como
agentes de la Administración Pública Nacional, tienen la posibilidad y el
desafío de realizar grandes aportes. Por ejemplo, es posible (y necesa-
rio):
→ Desde los equipos profesionales, garantizar la atención integral de las
personas afectadas por las violencias por motivos de género.
→ Desde la atención al público, conocer los recursos necesarios para
realizar orientaciones integrales y respetuosas.
→ Desde las/los/les efectoras/es de salud, garantizar el acceso a la salud
integral y con perspectiva de género y diversidad.
→ Desde las áreas de recursos sociales, garantizar la obtención de
dichos recursos; y fortalecer redes sociales e institucionales.
→ Desde los servicios de justicia, brindar asesoramiento legal desde el
respeto a las decisiones de las personas que lo requieren. Y promover
una justicia que no reproduzca relaciones de poder opresivas.
22 Disponible en: http:⁄⁄[Link]⁄ley-micaela⁄cuadernillos-ley-micaela
104
ABC Micaela
→ Desde cada lugar en el que participamos, atender a que la presencia
de las mujeres y diversidades es importante y reflexionar, asimismo,
sobre la naturaleza de su participación: ¿Quién toma la palabra? ¿A
quién representa? ¿Cómo ejerce ese poder o representatividad? ¿Quié-
nes y cómo toman las decisiones?
Cómo verán, la transversalización de la perspectiva de género y diversi-
dad no es simplemente un proceso técnico, sino que implica un proceso
de revisión y transformación cultural y político que pone en juego una
redistribución de recursos y de poder.
4 - Abordaje de lo que irrumpe
A menudo sucede que, en los ámbitos en los que nos desempeñamos,
irrumpen situaciones vinculadas a los temas que abordamos en este
curso que pueden alterar la dinámica cotidiana. Tal alteración puede
suceder por el carácter abrupto de lo sucedido, pero también por tratar-
se de algo inesperado. Generalmente, estos eventos alteran el cotidiano
habitual de un espacio y en ocasiones –aunque no siempre- implican
algún tipo de conflicto o tensión.
Puede ser que irrumpa una situación que implique una vulneración de
derechos y allí será necesario activar institucionalmente distintas inter-
venciones, abordajes o protocolos pertinentes. Pero también, puede
tratarse de episodios que hacen “ruido” vinculados, por ejemplo, a la
sexualidad u otros temas aquí trabajados, que nos dejan pensando y
sobre los cuales no sabemos cómo actuar.
Podría ser que se presente la situación de una compañera que está atra-
vesando una situación de violencia por motivos de género en donde
será necesario acompañar, según lo que vimos en capítulo 3, poniendo
105
ABC Micaela
a disposición las herramientas con las que cuenta el Estado (dentro o
fuera del organismo), siempre en el marco de derechos, el respeto de la
confidencialidad y la escucha de los procesos y deseos de quien atravie-
sa tal situación.
Pero podría ser, también, que se presente un conflicto entre compañer-
xs entorno a una situación de discriminación a una persona por ser les-
biana, gay, trans o travesti. Aquí será fundamental intervenir desde el
marco de derechos para desarmar tal vulneración y aportar los elemen-
tos necesarios para que no continúe sucediendo.
En cualquiera de los casos, y otros ejemplos que quizás estén recordan-
do, estos episodios deben ser abordados desde el marco de derechos
que vimos en los capítulos previos.
Por último, es importante tener en cuenta que los episodios que irrum-
pen son oportunidades para abrir espacios de pensamiento y reflexión
colectiva en los organismos, en tanto sabemos que cualquiera de las
situaciones que se presenten siempre referirán a cuestiones estructura-
les propias de nuestras sociedades y culturas sobre las que debemos
reflexionar.
106
ABC Micaela
5 - La relación del organismo con otros actores
Esta dimensión apela a la articulación con otras instituciones, públicas o
privadas, ministerios de otros sectores, la relación con movimientos
sociales, organizaciones sociales, sindicales, familias, entre otros. El vín-
culo con otras instancias siempre enriquece y fortalece los propios abor-
dajes.
Establecer o profundizar estos vínculos de trabajo intersectorial y con la
comunidad es también una manera de poder identificar problemas aso-
ciados a la violencia estructural, para revisar el propio rol de los organis-
mos y de las políticas implementadas.
La elaboración de consensos, acuerdos, alianzas, asociaciones y conve-
nios que posibiliten, faciliten, habiliten y/o fortalezcan el proceso de
transversalización de género y diversidad en cada organismo, será
siempre una línea de acción importante a tener en cuenta.
Un ejemplo de esto es el Programa de Escuelas Populares de Formación
en Género y Diversidad “Macachas y Remedios” del MMGyD que se
propone acompañar y fortalecer, con apoyo técnico y económico, pro-
yectos desarrollados en organizaciones sociales y culturales de todo el
país. A través de esta iniciativa se busca acompañar la incorporación de
la perspectiva de género y diversidad de manera situada, para desarmar
y desterrar aquellas desigualdades estructurales que persisten.
En la misma línea, el Programa Articular del MMGyD busca fortalecer y
acompañar a las organizaciones de la sociedad civil en la formulación e
implementación de proyectos en ámbitos comunitarios vinculados en
temas referidos a las violencias por motivos de género, la organización
de los cuidados y la promoción de la diversidad, a través de transferen-
cias de recursos y también con asistencia técnica.
Asimismo, muchas de las legislaciones, políticas e iniciativas descritas
107
ABC Micaela
más arriba, son producto de articulaciones interministeriales que forta-
lecen la transversalización de la perspectiva de género y diversidad.
A modo de síntesis
Tal como indica la Ley N° 26.485, todas las áreas estatales deben abor-
dar la problemática de las violencias por motivos de género y no solo el
área especializada.
En ese abordaje:
• Prestar atención a generar procesos de reflexión personales y colecti-
vos.
• Revisar las políticas públicas en marcha y/o incluir la perspectiva de
género y diversidad en los nuevos diseños, planificaciones e implemen-
taciones.
• Reflexionar y accionar en nuestra cultura laboral para revertir los pro-
cesos de desigualdad y discriminación, y construir nuevas pautas cultu-
rales inclusivas, igualitarias y respetuosas.
• Tomar lo que irrumpe en la cotidianeidad desde una perspectiva de
género y diversidad. Cuando se trate de una situación de violencia por
motivos de género, entenderla como una problemática multicausal,
arraigada en la cultura patriarcal, para poder realizar o promover inter-
venciones integrales en cada situación.
• Buscar apoyos interinstitucionales y en red, evitar el aislamiento. La
institucionalización de redes específicas de trabajo en género es en sí
una política pública, y ayuda a sostener y garantizar el acceso a dere-
chos. Tener en cuenta todas las herramientas con las que cuenta el
Estado.
108
ABC Micaela
En el video ¿Qué significa transversalizar la
perspectiva de género en las políticas públi-
cas? se presenta una síntesis sobre el tema
desarrollado en el capítulo:
“Ley Micaela: formarnos para transformar(-
nos)” es un material de lectura que reco-
mendamos porque sintetiza lo que hemos
trabajado en este curso y otorga herramien-
tas para continuar el camino de la forma-
ción situada en cada organismo.
109
ABC Micaela
Bibliografía sugerida:
Barrancos, D. (2008). Mujeres, entre la casa y la plaza. Sudamericana.
Bonino Méndez, L. Masculinidad hegemónica e identidad masculina.
Dossiers feministes, [en línea], 2002, n.º 6, pp. 7-35. Disponible en:
[Link]
view/102434/153629
Bonino Méndez, L. (1998). Micromachismos: la violencia invisible en la
pareja. Disponible en: [Link]
dos/informacion/material/es_gizonduz/adjuntos/[Link]
Carli, S. (2010). Notas para pensar la infancia en la Argentina
(1983-2001): Figuras de la historia reciente. Educação em Revista, Belo
Horizonte, v.26, (01) pp. 351-382.
Fonseca, C. (1999). Derechos de los más y menos humanos. Horizontes
Antropológicos, año 5(10).
Incerti, M. (2018). La revolución de las Mariposas. A diez años de La
Gesta del Nombre Propio. Revista Punto Género, (8), pp. 118 - 121. Dis-
ponible en: [Link]
cle/view/48402/50988
Lamas, M. (1998). La violencia del sexismo. UNAM. México. Disponible
en: [Link]
V_1998_Lamas_Marta_191_198.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Malacalza, L. (2020). El desafío de la Integralidad en El cohete a la luna.
Disponible en: [Link]
tegralidad/
110
ABC Micaela
Mattio, E. (2012). ¿De qué hablamos cuando hablamos de género? Dis-
ponible en: [Link]
de-quc3a9-hablamos-cuando-hablamos-de-gc3a9nero-una-introducci
[Link]
Mc Manus, S. (2020). Hacia una nueva metafísica del género. Debate
Feminista,60. Disponible en: [Link]
f_ojs/[Link]/debate_feminista/article/view/2206/1971
Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación (2021).
Guía de herramientas para la detección de señales tempranas de las vio-
lencias por motivos de género. Editorial Mingeneros. Disponible en:
[Link]
— (2021). Violencias por motivos de género. Editorial Mingeneros:
[Link]
— (2020). Masculinidades sin violencia. Editoria Mingeneros. Disponible
en [Link]
des_sin_violencias.pdf
Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (2016): “De la Ley a la prácti-
ca. Conceptos desde un paradigma igualitario”. Disponible en:
[Link]
ploads/2015/08/5.-De-la-Ley-a-la-pr%C3%A1c- [Link]
Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad ONU Mujeres (s/f).
Incorporación de la perspectiva de género. Disponible en:
[Link]
tion/gender-mainstreaming
111
ABC Micaela
Segato, R. (2013). La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en
Ciudad Juárez. Tinta Limón
Stolke, V. (2004). La mujer es puro cuento: la cultura del género. Dispo-
nible en: [Link]
d=S0104-026X2004000200005
Stryker, S. (2017). Historia de lo trans. Editorial Continta me tienes.
Velázquez, S. (2003). Violencias cotidianas, violencia de género. Escu-
char, comprender, ayudar. Buenos Aires: Editorial Paidós.
Villalta, C. (comp.) (2010). Infancia, justicia y derechos humanos. Buenos
Aires. Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes.
Viveros Vigoya, M. (2016). La interseccionalidad una aproximación
situada a la dominación. Disponible en: [Link]
vlet/articulo?codigo=6047763
Tarducci M. y Zelarallan M. (2010). Nuevas historias: géneros, conven-
ciones e instituciones en Demarco, de Isla e Isnardi (comps.), La igualdad
y la diversidad de género desde los primeros años. Las Juanas Editora.
112
ABC Micaela
Normativa nacional e internacional:
Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
contra la Mujer (CEDAW). ONU, 1979.
Convención de los Derechos del Niño 1989.
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Vio-
lencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará). 1994.
Ley N° 26.743 de Identidad de Género.(2012). Publicada en Boletín Ofi-
cial del 9 de mayo de 2012. Argentina. Disponible en: [Link]
f o l e g . g o b . a r / i n f o l e g I n t e r n e t / a n e -
xos/195000-199999/197860/[Link]
Ley N° 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y
Adolescentes (2005). Publicada en Boletín Oficial del 26 de Octubre de
2005. Argentina. Disponible en: [Link]
gInternet/anexos/110000-114999/110778/[Link]
Ley N° 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradi-
car la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus
relaciones interpersonales. (2009) Publicada en Boletín Oficial del 14 de
abril 2009. Argentina. Disponible en: [Link]
folegInternet/anexos/150000-154999/152155/[Link]
Ley N° 27.499. Ley de Capacitación obligatoria en género para todas las
personas que integran los tres poderes del Estado. (2018) Publicada en
Boletín Oficial del 19 de diciembre de 2018. Argentina. Disponible en:
[Link]
xos/315000-319999/318666/[Link]
113
ABC Micaela
ANEXO Capítulo 1
1948: Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH)
Habiendo leído detenidamente la línea del tiempo, veamos cómo se
refleja en el texto de la DUDH mediante algunos ejemplos:
→ En su preámbulo expresa el compromiso de los Estados en relación a
«la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de dere-
chos de hombres y mujeres».
→ En su artículo 2° afirma: «Toda persona tiene los derechos y liberta-
des proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza,
color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole,
origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier
otra condición».
→ El artículo 23° se refiere al derecho a trabajar y elegir libremente la
ocupación, en «condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo [...],
sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual».
→ En el artículo 24° se afirma que cada persona tiene «derecho al des-
canso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la dura-
ción del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas».
→ Por último el artículo 25° expresa que tanto la situación de materni-
dad como la infancia tienen derecho a cuidados y asistencias especiales.
De los derechos aquí descritos y muchos otros, los Estados y sus agen-
tes son los responsables de darles cumplimiento y garantía.
114
ABC Micaela
1979: Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Dis-
criminación contra la Mujer (CEDAW)
¿Cuáles son los puntos centrales de la CEDAW? En este instrumento se
da por primera vez una definición clara de lo que significa y compone la
discriminación contra la mujer.
«Toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga
por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce
o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la
base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y
las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social,
cultural y civil o en cualquier otra esfera» (artículo 1°).
Y marca medidas que los Estados parte deben tomar para:
→ Transformar «patrones socioculturales de conducta de hombres y
mujeres» y erradicar prejuicios y prácticas «que estén basados en la idea
de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en funcio-
nes estereotipadas de hombres y mujeres» (artículo 5°, inciso a); es
decir que los Estados deben buscar la forma de revertir estructuras de
desigualdad que históricamente posicionaron a las mujeres en una lugar
de inferioridad o desventaja con respecto a los varones generando vul-
neraciones en el ejercicio de sus derechos con efectos concretos en el
desarrollo y la calidad de vida de éstas.
→ «Garantizar que la educación familiar incluya una comprensión ade-
cuada de la maternidad como función social y el reconocimiento de la
responsabilidad común de hombres y mujeres» (artículo 5°, inciso b);
con este artículo se busca desarmar la idea preconcebida de que existen
determinadas tareas asignadas a un género específico.
115
ABC Micaela
→ Asegurar «las mismas oportunidades para el acceso a becas y subsi-
dios, como así también para el ejercicio del deporte» (artículo 10°);
→ Asegurar el acceso, la permanencia y la igualdad de condiciones y
salario respecto a los hombres (artículo 11), esto refiere a la noción de
brecha salarial que existe entre varones y mujeres que incumple con la
noción de igual remuneración por igual tarea.
La Recomendación N° 19 del Comité para la Eliminación de la Discrimi-
nación contra la Mujer, del año1990, entiende a la violencia contra las
mujeres como una forma de discriminación.
Asimismo, la Recomendación N° 35 del año 2017 contiene precisiones
importantes en relación con los estándares sobre el derecho de las mu-
jeres a una vida libre de violencias.
La Convención fue suscripta por Argentina en 1980 y ratificada en 1985
por la Ley Nº 23.179, que podés leer acá:
[Link]
xos/25000-29999/26305/[Link]
Como veremos, cuando se reforma la Constitución Nacional en 1994, la
CEDAW adquiere jerarquía constitucional.
1994: Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erra-
dicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará)
Algunos ítems centrales de la Convención de Belém do Pará:
→ Afirma: «la violencia contra la mujer constituye una violación de los
derechos humanos y las libertades fundamentales y limita total o par-
116
ABC Micaela
cialmente a la mujer el reconocimiento, goce y ejercicio de tales dere-
chos y libertades».
→ Define a la violencia contra la mujer como «cualquier acción o con-
ducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento
físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como
en el privado» (artículo 1°).
Define de modo amplio las formas de violencia física, sexual y/o psicoló-
gica contra las mujeres (artículo 3°). Estos tres tipos de violencia son
tomados más adelante por nuestras leyes internas y ampliados en la ley
26.485 que agrega nuevos tipos y modalidades en los que se configura
la violencia por motivos de género.
Cada Estado parte de la Convención debe, entre otros compromisos,
→ Disponer políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar la vio-
lencia contra las mujeres, absteniéndose de reproducirla en sus institu-
ciones e invitando a sus funcionarios y personal a desempeñarse de
acuerdo con esta indicación (artículo 7°).
→ Fomentar y apoyar programas de educación gubernamentales y del
sector privado destinados a concientizar al público sobre los problemas
relacionados con la violencia contra la mujer, los recursos legales y la
reparación que corresponda.
Nuestro país incorporó esta convención bajo la Ley 24.632 del año 1996.
Podés leerla entrando en: [Link]
t/anexos/35000-39999/36208/[Link]
1994: Reforma de la Constitución Nacional
117
ABC Micaela
En 1994 se reformó por última vez nuestra Constitución Nacional.
Con esta reforma se superaron los debates que existían sobre la impor-
tancia y jerarquía que tenían los Tratados Internacionales de Derechos
Humanos que nuestro país había suscrito (aceptado y adoptado) hasta
el momento. Queda decretado en el artículo 75, inciso 22, que estos Tra-
tados tienen jerarquía constitucional, es decir que se encuentran en el
escalafón más alto dentro de nuestro sistema de normas. Entre ellos se
encuentra la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer.
Podemos ver de qué tratados hablamos acá: [Link]
[Link]/?page_id=63
1994: Ley Nacional N° 24.417 de Protección contra la Violencia Fa-
miliar
Si bien es una norma deficiente, incluso para los parámetros de la época
marcados por la Convención de Belém do Pará, es la primera ley nacio-
nal que encuadra distintas situaciones de violencia por motivos de
género y dispone que “toda persona que sufriera lesiones o maltrato
físico o psíquico por parte de alguno de los integrantes del grupo fami-
liar podrá denunciar estos hechos ante el juez con competencia en asun-
tos de familia y solicitar medidas cautelares conexas”.
1999: Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación
de todas las formas de discriminación contra la mujer
En este protocolo se establece que la recepción de denuncias es amplia
ya que pueden ser presentadas ante el Comité para la Eliminación de la
Discriminación contra la Mujer por personas individuales o grupos de
118
ABC Micaela
personas que, estando bajo la jurisdicción del Estado parte de la OEA
(dentro de su territorio o a quienes se les aplique sus leyes), «aleguen
ser víctimas de una violación por ese Estado parte de cualquiera de los
derechos enunciados en la convención, o en nombre de esas personas o
grupos de personas» (artículo 2°), es decir que cualquier persona que
tome conocimiento de la violación de los derechos reconocidos por la
convención puede realizar la denuncia ante el Comité.
El haber aceptado y formar parte de este protocolo obliga al Estado
parte que sea denunciado, dentro de los 6 meses siguientes a la presen-
tación de la denuncia, a exponer ante el comité «por escrito explicacio-
nes o declaraciones en las que se aclare la cuestión y se indiquen las me-
didas correctivas que hubiere adoptado el Estado parte, de haberlas»
(artículo 6°, inciso 2).
El protocolo indica el modo específico en que se debe actuar para dar
seguimiento a la denuncia en cada territorio, investigando y monito-
reando las acciones que el Estado parte realice para rectificar, sancionar
y/o reparar los daños sufridos por la o las víctimas (artículo 7° y siguien-
tes).
Podemos conocer más detalles sobre este instrumento de protección de
derechos de las mujeres, en su sitio oficial: [Link]
p/professionalinterest/pages/[Link]
2007: Principios de Yogyakarta
Estos principios y recomendaciones son utilizados como estándares
jurídicos internacionales en todo el mundo y abordan entre otros:
→ La violación y otras formas de violencia basada en el género.
119
ABC Micaela
→ La ejecución Extrajudicial.
→ La tortura y otras formas de tratos crueles, inhumanos y degradan-
tes.
→ Los abusos médicos.
→ La represión de la libertad de expresión y reunión.
→ La discriminación en el trabajo, en ámbitos e instituciones de salud,
educación, vivienda, acceso a la justicia e inmigración.
Si te interesa leer los principios más detalladamente podes hacerlo en
este enlace: [Link]
2009: Ley Nacional Nº 26.485 de protección integral para preve-
nir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ám-
bitos donde desarrollen sus relaciones interpersonales
Esta ley contiene muchas definiciones que nos ayudan a entender de
qué hablamos cuando hablamos de violencia por motivos de género. Si
bien la ley refiere a muchos aspectos que vimos anteriormente, también
incorpora la noción de violencia por motivos de género de manera
amplia para garantizar los mismos derechos y protecciones tanto a mu-
jeres como a, lesbianas, gays, personas trans, travestis, transgénero,
transexuales, bisexuales, intersexuales y otras identidades de género
no binarias dado que las vulneraciones y violencias que atraviesan
tienen una base común en el sistema de dominación patriarcal que posi-
cionó históricamente a los varones en un lugar de superioridad por
sobre el resto de las identidades, incluso de las masculinidades no hege-
mónicas.
Podemos ver como la ley define esta violencia en base al género como:
120
ABC Micaela
«Toda conducta, acción y omisión, que de manera directa o indirecta,
tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación
desigual de poder, afecta su vida, libertad, dignidad, integridad física,
psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su segu-
ridad personal» (artículo 4°).
Esta definición incluye las acciones de violencia que pudieran ser ejerci-
das desde el Estado por sus agentes.
Por otro lado, «se considera violencia indirecta, toda conducta, acción y
omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la
mujer en desventaja con respecto al varón».
La ley reconoce, en su artículo 5°, distintos tipos de violencia: física, psi-
cológica, sexual, económica y patrimonial, simbólica y política.
Existen, a su vez, diferentes modalidades por las que se pone de mani-
fiesto la violencia contra las mujeres que se encuentran en el artículo 6°
de la ley: doméstica, institucional, laboral, contra la libertad reproducti-
va, obstétrica, y mediática y en el espacio público (callejera), y pública y
política.
El trabajo de prevención, sanción y erradicación de toda forma de vio-
lencia contra las mujeres debe ser realizado con el despliegue de meca-
nismos y protección de los derechos aquí mencionados mediante la
acción conjunta de los tres poderes del Estado, tanto a nivel nacional
como provincial (artículo 7°).
En el año 2019 se modifica por última vez la ley y se incorporan el tipo
de violencia política y las modalidades de violencia en el espacio público
y la violencia pública y política, comprendiendo la violencia en los espa-
cios públicos y los espacios de representación que ocupan las mujeres
en el ámbito de deliberación público-político.
121
ABC Micaela
A medida que avancemos en el curso vamos a analizar esta ley con
mayor profundidad pero pueden ir leyendo el texto actualizado de la
norma entrando a: [Link]
xos/150000-154999/152155/[Link]
2010: Ley Nacional Nº 26.618 de Matrimonio Igualitario
Además de lo recorrido en la línea de tiempo, nuestro Código Nacional
Civil y Comercial también establece que:
“Ninguna norma puede ser interpretada ni aplicada en el sentido de
limitar, restringir, excluir o suprimir la igualdad de derechos y obligacio-
nes de los integrantes del matrimonio, y los efectos que éste produce,
sea constituido por dos personas de distinto o igual sexo”.
Pueden leer la ley en: [Link]
nexos/165000-169999/169608/[Link]
2012: Ley Nacional Nº 26.743 de Identidad de Género
Si bien el reconocimiento, la garantía, la defensa, la protección y la pro-
moción de los derechos humanos de las personas LGTBI+ tienen sus-
tento legal a nivel nacional e internacional, las prácticas discriminatorias
arraigadas ennuestra sociedad -que está signada por el paradigma
heteronormativo, binario y patriarcal- afectan la vida y los derechos de
las personas de la diversidad sexual.
La Ley de Identidad de Género sancionada en mayo de 2012 nos aporta
muchas definiciones útiles, entre ellas en su art. 1° establece que todas
las personas tienen derecho:
→ Al reconocimiento de su identidad de género;
122
ABC Micaela
→ Al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género;
→ A ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular,
a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su
identidad respecto de el/los nombre/s de pila, imagen y sexo con los que
allí es registrada.
Y define la identidad de género en su artículo 2° como “la vivencia inter-
na e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede
corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento,
incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la mo-
dificación de la apariencia o la función corporal a través de medios far-
macológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libre-
mente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la
vestimenta, el modo de hablar y los modales.”
También nos aporta nociones sobre el modo en que desde el Estado, las
Instituciones y todos los ámbitos donde se desarrolle la persona debe-
mos actuar para garantizar un trato digno, libre de violencia y discrimi-
nación (artículo 12°).
Para leer más sobre esta ley pueden entrar acá: [Link]
[Link]/infolegInternet/anexos/195000-199999/197860/[Link]
2018: Ley Nacional N° 27.499 (Ley Micaela) de capacitación obli-
gatoria en género para todas las personas que integran los tres
poderes del Estado
Entre los puntos más importantes de la Ley Micaela se destacan:
123
ABC Micaela
→ Establecer el Programa Nacional Permanente de Capacitación Insti-
tucional en la temática de género y violencia contra las mujeres con el
objetivo de capacitar y concientizar a todo el funcionariado público de
los tres poderes del Estado, sin importar jerarquía ni forma de contrata-
ción ni el ámbito en el que desempeñe sus funciones.
→ La ley tiene por objetivo capacitar a quienes integran los diferentes
estamentos del Estado a los fines de dar cumplimiento a un deber que
asumió nuestro país al firmar la Convención Interamericana para preve-
nir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer (CEDAW).
→ Corresponderá al Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad -ex
Instituto Nacional de las Mujeres (ex INAM)-, la aplicación de dicha ley y
quien se encargue de formar directamente a las máximas autoridades
de los tres poderes del Estado en la temática.
→ En cada uno de los organismos estatales, las capacitaciones se harán
en colaboración con sus propias oficinas de género, si es que ya se
encuentran en funcionamiento. Para eso se crearán materiales y pro-
gramas nuevos, o se adaptarán los existentes, de acuerdo con la norma-
tiva establecida por “las convenciones vinculadas a la temática de
género y violencia contra las mujeres suscriptas por el país”.
→ El Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad controlará la cali-
dad de esos materiales y las capacitaciones deberán estar en funciona-
miento dentro del año de puesta en vigencia de la ley, en sintonía con el
cumplimiento la Ley N° 26.485 de protección integral para prevenir,
sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.
→ Mediante su página web, el Ministerio de las Mujeres, Géneros y
124
ABC Micaela
Diversidad publicará información pública respecto al grado de cumpli-
miento de las formaciones en la temática de género y la violencia contra
las mujeres en cada uno de los organismos del Estado y realizará infor-
mes de seguimiento sobre su impacto. Se considerará como una “falta
grave”, pasible de una sanción disciplinaria, que algún/a agente del
Estado se negase, “sin causa justa”, a participar de las capacitaciones.
Pueden leer más sobre esta ley en: [Link]
gInternet/anexos/315000-319999/318666/[Link]
2018: Primera Condena por Travesticidio en Argentina
Esta sentencia marcó un hito en la región para el avance de los derechos
humanos de travestis y trans, dando visibilidad y nombre propio a estos
atroces crímenes, cuya gravedad no había sido reconocida hasta enton-
ces. Esta sentencia crea jurisprudencia y un precedente en el abordaje
de crímenes de odio basados en la identidad o expresión de género y la
orientación sexual.
2019: Ley Nacional Nº 27.452 de Régimen de Reparación para
Niñas, Niños y Adolescentes
Consultá el texto completo de la ley acá: [Link]
[Link]/infolegInternet/anexos/310000-314999/312717/[Link]
2020: Ley N° 27.580
La Argentina convierte en ley la ratificación del Convenio 190 sobre la
eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajoEsta norma
considera a la violencia y el acoso en el mundo del trabajo como una
"violación o abuso de los derechos humanos". Asimismo, define como
125
ABC Micaela
"violencia y acoso" en el mundo del trabajo a "un conjunto de comporta-
mientos y prácticas inaceptables, o de amenazas de tales comporta-
mientos y prácticas, ya sea que se manifiesten una sola vez o de manera
repetida, que tengan por objeto, que causen o sean susceptibles de
causar, un daño físico, psicológico, sexual o económico, e incluye la vio-
lencia y el acoso por razón de género".
Aquí compartimos el acceso al texto de la ley:[Link]
[Link]/infolegInternet/anexos/345000-349999/345170/[Link]
2020: Ley N° 27.610 de Interrupción Voluntaria y legal del Emba-
razo y Ley N° 27.611 Atención y cuidado de la salud integral duran-
te el embarazo y la primera infancia
Estas leyes constituyen conquistas que responden a una demanda his-
tórica del movimiento feminista, de mujeres y disidencias para adecuar-
se a los marcos normativos internacionales en la ampliación de dere-
chos. La Ley N° 27.610, reconoce el derecho de las mujeres y de las per-
sonas con capacidad de gestar que tienen otras identidades de género,
a decidir y acceder a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE)
dentro de las primeras 14 semanas de gestación. También pueden
hacerlo después si el embarazo pone en riesgo la salud o la vida, o si es
producto de un abuso sexual o violación a través de lo que se conoce
como interrupción legal del embarazo (ILE). En todas las situaciones, las
personas embarazadas tienen el derecho a recibir asesoramiento com-
pleto, acompañamiento y atención por parte del sistema de salud. Esto
significa que no deben solicitarles autorizaciones judiciales ni denuncias
policiales que puedan retrasar innecesariamente la atención médica.
Además, las personas víctimas de violencia sexual deben recibir a la
mayor brevedad la asistencia adecuada para resguardar su salud física
y psíquica.
126
ABC Micaela
La Ley N° 27.611 de Atención y Cuidado de la Salud Integral durante el
Embarazo y la Primera Infancia tiene por objeto fortalecer el cuidado
integral de la salud y la vida de las mujeres y otras personas gestantes,
y de los niños y las niñas en la primera infancia.
Consultá los textos completos de la ley acá:
[Link]
xos/345000-349999/346231/[Link]
[Link]
xos/345000-349999/346233/[Link]
2021: Ley N° 27.636 Promoción del Acceso al Empleo Formal para
Personas Travestis, Transexuales y Transgénero “Diana Sacayán
– Lohana Berkins”
Esta ley tiene por objeto establecer medidas de acción positiva orienta-
das a lograr la efectiva inclusión laboral de las personas travestis, tran-
sexuales y transfenero, con el fin de promover la igualdad real de opor-
tunidades en todo el territorio de la república argentina.
Consultá el texto de la ley acá: [Link]
ternet/anexos/350000-354999/351815/[Link]
2021: Decreto N° 476 - DNI no binario
Este decreto reconoce las identidades por fuera del binomio masculino
y femenino al incorporar la nomenclatura “X” en el Documento Nacional
de Identidad (DNI) como opción, para todas las personas que no se
identifiquen como varón o como mujer.
127
ABC Micaela
El reconocimiento de la identidad de género de las personas que se
identifican por fuera de las normas binarias de género es un gran
avance para toda la sociedad, ya que termina con la imposición obliga-
toria de las categorías “masculino” o “femenino”. El decreto implementa
los derechos reconocidos por la Ley de Identidad de Género, interpre-
tando sus alcances más allá del binarismo.
Consultá el decreto acá: [Link]
[Link]?id=352187
128