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Resolución de Problemas en Termodinámica

La resolución de problemas en termodinámica es esencial para el aprendizaje de la física, y aunque puede parecer laboriosa al principio, resulta beneficiosa a largo plazo. Los estudiantes que resuelven problemas por sí mismos desarrollan habilidades que les permiten enfrentar nuevos desafíos, mientras que aquellos que solo estudian soluciones tienden a acumular conocimientos sin comprensión. Se proponen cuatro fases para resolver problemas: comprender el enunciado, formar un plan, calcular y resolver, y comprobar e interpretar los resultados.

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Resolución de Problemas en Termodinámica

La resolución de problemas en termodinámica es esencial para el aprendizaje de la física, y aunque puede parecer laboriosa al principio, resulta beneficiosa a largo plazo. Los estudiantes que resuelven problemas por sí mismos desarrollan habilidades que les permiten enfrentar nuevos desafíos, mientras que aquellos que solo estudian soluciones tienden a acumular conocimientos sin comprensión. Se proponen cuatro fases para resolver problemas: comprender el enunciado, formar un plan, calcular y resolver, y comprobar e interpretar los resultados.

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Apéndice D

Resolución de problemas
en Termodinámica

La resolución de problemas juega un papel fundamental en el apren-


dizaje y dominio de cualquier parte de la Fı́sica. Sin embargo, mu-
chos alumnos parecen creer que una buena colección de problemas
resueltos –por otros– puede sustituir ventajosamente el esfuerzo de
resolverlos uno mismo. Este punto de vista se basa en la observación,
bien documentada, de que cuando uno intenta resolver un primer
problema por sı́ mismo, el tiempo empleado (normalmente hasta que
finalmente se decide a ver cual es la solución) es tal que si se aplica
linealmente dicho tiempo a la resolución de los demás problemas, el
tiempo empleado en ello puede exceder una vida. Pero el error del ra-
zonamiento anterior estriba en el supuesto carácter lineal de la ley de
resolución de problemas. En efecto, el primer problema puede costar
mucho, pero ese esfuerzo debe hacer que el segundo se resuelva en
menos tiempo, el tercero en mucho menor y ası́ sucesivamente.
La resolución por uno mismo de los problemas es una forma de
proceder que parece tener inconvenientes iniciales, pero a la larga
resulta beneficioso en varios aspectos.
En primer lugar, un alumno que sólo lee la solución y la entiende
tarda aproximadamente el mismo tiempo en ver y entender cada pro-
blema de su colección. El alumno que intenta resolver el primer
problema puede tardar dos o tres horas en lograrlo, una hora con el
segundo, media con el tercero, etc.. De esta forma el segundo alumno
puede añadir más y más problemas y llegar a tener una colección in-
mensa de problemas resueltos con muy poco esfuerzo final, mientras
que para el primer alumno el tiempo que debe emplear crece lineal-

313
314 Apéndice D. Resolución de problemas en Termodinámica

mente con su colección de problemas y cada uno que añade le cuesta


el mismo esfuerzo que el primero.
En segundo lugar, el primer alumno no puede enfrentarse a nuevos
problemas o a problemas de los que no tenga la solución. Pero el
segundo alumno sı́ puede hacerlo. Ha rentabilizado su tiempo de tal
forma que ante nuevas situaciones reacciona con cierta rapidez, cosa
que no hace el primero.
Y en tercer lugar, resolver problemas en Termodinámica no es
esencialmente distinto de hacerlo en Electromagnetismo, Óptica o
Mecánica. Lo que se haya aprendido en este sentido en una asig-
natura servirá esencialmente en las demás. Coleccionando soluciones
de problemas, cada asignatura es un nuevo territorio intelectual que
para ser superado –posiblemente sin comprenderlo– necesita que se
vuelva a hacer todo el esfuerzo memorı́stico que se hizo en todas las
anteriores asignaturas. Nada se ha construido y, como un montón
de arena que logró alcanzar por acumulación una cierta altura y que
luego el viento se lleva, hay que volver a levantar de nuevo el montón
con otros materiales. Sin embargo, el alumno que haya entendido
que el esfuerzo inicial es rentable, en cada nueva asignatura tiene
más y más parte construida, esencialmente buenos cimientos, por lo
que levantar nuevos pisos no le resulta difı́cil.
Además, en aquellas ocasiones en las que se puedan manejar li-
bros en un examen, y presumiblemente los problemas hayan sido
inventados por el profesor, el primer alumno tenderá a confundir sus
deseos con la realidad, copiando de su colección un problema que en
su opinión es igual al que se le plantea (lo que casi nunca sucederá).
Para el segundo tipo de alumno, será un problema más a resolver,
normalmente sin particulares dificultades.
Por estas razones, la habitual queja de los alumnos sobre que
no tienen tiempo para asimilar los conocimientos a la vez que se les
van proporcionando en clase remite al problema de cómo estudiar 1 .
Cualquier parte de la Fı́sica no puede ser memorizada, por lo que
es preciso adoptar estrategias de entendimiento que lleven a tener
la cabeza bien amueblada antes que muy llena de datos, nociones y
ecuaciones inconexos. El alumno de Fı́sicas que no entienda pronto
1
La vuelta de tuerca adicional de ir a unas academias externas a la universidad
en la que otros explican las citadas colecciones de problemas no es sino un intento
de comprar conocimientos. Se puede comprar información, pero no conocimientos,
que deben ser elaborados por uno mismo para serlo. Esta estrategia mercantilista
puede proporcionar algún aprobado, pero es nefasta desde el punto de vista de
dominar la propia voluntad e inútil desde un punto de vista intelectual.
315

esto está condenado a arrastrarse de asignatura en asignatura en un


esfuerzo agónico y, posiblemente, inútil.
Pero como nadie nace enseñado, también la resolución de pro-
blemas exige una serie de técnicas que pueden ser aprendidas. Si se
compara la forma de resolver problemas de un estudiante primerizo
con la forma de hacerlo de uno experimentado o de un profesional,
saltan a la vista fundamentalmente dos diferencias. El novato suele
lanzarse al problema como el que se lanza a una piscina, aplica al-
gunas fórmulas y se queda bastante satisfecho cuando llega a algún
resultado numérico. En cambio el que ya está fogueado sabe que la
primera idea no es siempre la mejor, que hay que ver el problema
desde diferentes puntos de vista y que la parte más importante de la
resolución de un problema es analizar la solución que se ha obtenido
a la luz de los datos proporcionados y de los conocimientos de la asig-
natura, pues ningún resultado debe ser aceptado sin comprobación.
Una buena táctica para resolver problemas puede estar basada en
las siguientes cuatro fases [257].
1. Comprender el enunciado. Aunque resulte sorprendente, cier-
tos alumnos universitarios tienen dificultades para comprender
enunciados sencillos, tendiendo a confundir lo que se les pide
con lo que ellos han estudiado. Es necesario leer cuidadosa-
mente el enunciado, y más de una vez, hasta garantizarse que
uno está entendiendo lo que se le dice, lo que se le pide y los
datos que se le proporcionan. Ésta serı́a una forma de ver que
la piscina tiene agua antes de lanzarse a ella.
2. Formarse un plan. Los datos proporcionados se deben poner en
un contexto tal que con la ayuda de ecuaciones y diversos razo-
namientos lleven hasta la respuesta a la pregunta realizada. Se
deben sopesar cuidadosamente la clase de hipótesis que se van a
considerar, las magnitudes que se deben calcular, las ecuaciones
que se van a necesitar, y el resultado que se debe obtener. En
este punto muchos alumnos aplican un método, que se puede
calificar de aleatorio, en el que, con alegre despreocupación, se
mezclan ecuaciones sin ningún sentido.
3. Calcular y resolver. Se escriben las ecuaciones elegidas en la
segunda fase y se resuelven realizando todos los cálculos nece-
sarios para llegar al resultado final.
En este punto es necesario llamar la atención sobre dos cues-
tiones importantes.
316 Apéndice D. Resolución de problemas en Termodinámica

• Principio de Wheeler. En primer lugar debe recordarse lo


que John Archibald Wheeler 2 denomina primer principio
moral de un fı́sico:
Nunca se debe hacer un cálculo sin conocer
antes el resultado.
Aunque esta afirmación parezca un oxı́moron, pues se
supone que uno hace el cálculo precisamente para conocer
el resultado, lo que se quiere decir es que antes de cualquier
cálculo numérico preciso se deben hacer consideraciones
y estimaciones sencillas, posiblemente incluso aproxima-
ciones crudas, que permitan conocer aproximadamente la
solución 3 . Si esto no se hace de forma sistemática, la
probabilidad de equivocarse al hacer cálculos tiende a uno
con inusitada rapidez. Una revisión de las dimensiones de
las magnitudes empleadas y de la coherencia dimensional
de las expresiones a las que se ha llegado suele ser una
buena forma, y rápida, de detectar posibles errores.
• Uso de calculadoras. El punto anterior está directamente
relacionado con el uso indiscriminado de calculadoras de
bolsillo en la resolución numérica de problemas. Suele
parecer a los a los alumnos que, puesto que se dispone de
un medio de cálculo infalible, no es necesario plantearse
más problemas de los estrictamente necesarios y que es ir-
relevante ir haciendo las cuentas según se van produciendo
sin necesidad de esperar al final. Sin embargo debe recor-
darse aquı́ que las calculadoras funcionan bien si se aprie-
tan las teclas adecuadas, lo que no siempre sucede. De
hecho, cualquier problema numérico que se plantee en un
examen da lugar a tanta variedad de respuestas numéricas
como alumnos –y calculadoras– han intervenido en él. Tra-
bajar sistemáticamente con números expresados en forma
de potencias de 10 ayuda mucho en los cálculos, sobre
todo a la hora de simplificar expresiones complejas. Es-
tas estimaciones deben proporcionar al menos el orden de
magnitud del resultado buscado.
En este mismo sentido es importante intentar conservar
2
El inventor del nombre agujero negro y del concepto de que los agujeros negros
no cumplen el Segundo Principio de la Termodinámica.
3
Enrico Fermi y Lev Landau son conocidos por su especial habilidad para hacer
esto en las situaciones más variadas.
317

hasta el final las variables en forma literal, sin sustituirlas


por sus valores numéricos cada vez que aparecen, y sólo
sustituirlas en la expresión final. De esta forma se tarda
menos tiempo en el cálculo, pues muchos pasos intermedios
se evitan al simplificarse entre sı́, y hay que hacer muchos
menos cálculos. Uno de los riesgos que acechan constan-
temente a los cientı́ficos en su trabajo es hacer cálculos, a
veces largos, tediosos y extenuantes, que luego no sirven
para nada.

4. Comprobar e interpretar. Esta es, sin duda, la parte más im-


portante, y más difı́cil de sistematizar, de la resolución de un
problema. Aunque nunca es posible saber si un problema está
realmente bien resuelto 4 , siempre es posible saber si la solución
no es la correcta. La solución encontrada debe someterse a es-
crutinio exhaustivo para ver si tiene sentido fı́sico en ciertos
lı́mites cuyas soluciones son conocidas, si el orden de magnitud
obtenido tiene sentido y si todo resulta dimensionalmente cor-
recto 5 . Extrapolar a situaciones sencillas, cuyas soluciones son
bien conocidas, es tal vez la manera interesante de comprobar
que la solución obtenida puede tener sentido fı́sico. En caso de
no comportarse bien en los lı́mites en los que debe hacerlo, debe
descartarse y hay que volver al principio. En cualquier caso, es
siempre más importante destacar que uno sabe que la solución
encontrada no es correcta a dejarla tal cual ha sido obtenida,
con grave riesgo de cometer errores importantes.
Una forma de proceder muy interesante es la de intentar re-
solver el mismo problema de varias formas diferentes, lo que
casi siempre es posible en Termodinámica. Si por dos caminos
diferentes se obtiene el mismo resultado, la probabilidad de que
el problema esté bien resuelto aumenta (aunque nunca se puede
tener la certeza completa). Si, por el contrario, se obtienen re-
sultados diferentes por diferentes procedimientos, una de las
respuestas está equivocada o bien ambas. Ésta es otra forma
de comprobar el resultado obtenido.

Hay que ser concientes de que resolver problemas como lo han


4
Y no sólo al criterio del profesor, pues también él está obligado a demostrar
que la solución que propone es verosı́mil y tiene sentido fı́sico.
5
Resultados tales como temperaturas absolutas negativas e incrementos nega-
tivos de la entropı́a del universo deben ser evitados con especial cuidado.
318 Apéndice D. Resolución de problemas en Termodinámica

podido hacer Einstein, Fermi o Landau, o como lo pueden hacer hoy


en dı́a otros genios de la Fı́sica, no está al alcance de cualquiera.
Pero tampoco es eso lo que se pretende. En cierto sentido resolver
problemas en fı́sica es como resolver problemas en cualquier otro con-
texto. Hacer que un coche averiado funcione, plantea el mismo tipo
de metodologı́a. Una persona sin formación mecánica puede inten-
tar arreglarlo apretando tornillos aquı́ y allá, soplando bujı́as, etc.
Muy al contrario un profesional se enterará primero bien de qué es
lo que parece no funcionar, hará algunas pruebas inicialmente hasta
hacerse una idea de lo que pasa; luego se planteará qué piezas deben
ser sustituidas y que herramientas va a tener que emplear; y sólo en-
tonces se ensuciará las manos hasta lograr cambiar las piezas, supues-
tamente, defectuosas o eliminar las posibles dificultades surgidas. Al
final tendrá que comprobar que todo vuelve a funcionar bien. En
caso de que el coche siga sin funcionar o no lo haga correctamente
tiene que volver al punto inicial.

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