Rodríguez Jiménez, José Luis: Historia
contemporánea del Japón, Madrid, Síntesis, 2020,
314 páginas.
Roberto Muñoz Bolaños
Universidad del Atlántico Medio - Universidad
Camilo José Cela (España)
Cuando en el año 1989 comencé mis estudios universitarios en la
licenciatura de Geografía e Historia uno de los hechos que más me sorprendió
fue la ausencia de interés de los historiadores españoles por áreas que a mí
me parecían fascinantes: Asia Central, Japón o China. Esa omisión pude
suplirla entonces gracias a la colección Historia Universal Siglo XXI, que
incluía interesantes volúmenes sobre esos territorios, o la maravillosa obra
de Paul Akamatsu Meiji: 1868. Revolución y contrarrevolución en Japón
(Madrid, Siglo XXI, 1977). El paso de los años no ha aumentado el atractivo
por la historia de estas zonas, especialmente Japón, en nuestra nación, más
allá de los libros del catedrático de Historia de la Comunicación Social de la
Universidad Complutense de Madrid Florentino Rodao García (La soledad del
país vulnerable. Japón desde 1945, Barcelona, Crítica, 2019, y la editada junto
a Antonio López Santos, El Japón contemporáneo, Salamanca, Universidad
de Salamanca, 1998) y del veterano jesuita Federico Lanzaco Salafranca
(Introducción a la cultura japonesa. Pensamiento y religión, Valladolid,
Universidad de Valladolid, 2000, y Religión y espiritualidad en la sociedad
japonesa contemporánea, Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza,
2008), los dos únicos japonólogos académicos españoles.
En este contexto historiográfico, que solo puede calificarse de humilde,
se sitúa la obra del profesor titular de Historia Contemporánea y del Mundo
Actual de la Universidad Rey Juan Carlos José Luis Rodríguez Jiménez. Su
autor, a diferencia de Rodao y Lanzaco, no es un especialista en la historia
del país del Sol Naciente, sino un buen conocedor del tema que ha realizado
un libro de alta divulgación dentro de una colección que edita la editorial
Síntesis bajo la dirección de la catedrática de Historia Contemporánea de la
Universidad Autónoma de Madrid Pilar Toboso. Por tanto, no se trata de un
texto que pretenda plantear nuevas hipótesis explicativas sobre la evolución
de Japón desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días, sino realizar una
síntesis de la historia de este país en ese periodo. Para lograr este objetivo
no maneja fuentes primarias sino, un conjunto de fuentes bibliográficas que
aparecen recogidas al final del libro, y estructura su obra en siete capítulos más
Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54.
Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 801-805. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.37
802 Roberto Muñoz Bolaños
una colección de anexos que recogen un conjunto de textos históricos y una
cronología que se extiende desde 1603 hasta 2019.
Si bien se trata de una obra de síntesis, como ya hemos indicado, la
consideramos útil y valiosa para un académico o un lector culto que quiera
introducirse en la historia del Japón por las siguientes razones.
La primera, la estructura diacrónica que articula la obra, que facilita a
un lector no familiarizado con la historia de este país la comprensión de los
principales acontecimientos y procesos históricos que se desencadenaron en el
mismo desde el siglo XIX.
La segunda, el primer capítulo donde se realiza un resumen de la historia
del país del Sol Naciente hasta el siglo XIX, en el que se abordan no sólo
los aspectos más tradicionales en una monografía nacional –política, sociedad,
economía o relaciones internacionales–, sino también otros considerados
tradicionalmente secundarios, como la estructura familiar. Este contenido dota
al lector de una sólida base para comprender las transformaciones que tuvieron
lugar a partir de 1868.
La tercera, el análisis que realiza sobre la Revolución Meiji (1864-1894),
que si bien carece de la profundidad propia de una obra académica, permite al
lector comprender las dinámicas que distinguieron la modernización japonesa.
En este sentido, destaca dos puntos. Por un lado, el autor aborda todos los
aspectos de esta dinámica de cambio vinculada con Occidente, desde los
políticos –con un magnífico análisis de la constitución de 1889– a los sociales
y económicos, pasando por los culturales y militares, que posteriormente
tendrán una gran trascendencia en la historia del Japón. Por otro, porque señala
los límites de esa modernización, especialmente patentes en la religión o el
papel de la mujer en la sociedad, donde el peso de la tradición japonesa impide
cualquier modificación.
La cuarta, la explicación sobre el ascenso del Japón a potencia mundial
entre 1894 y 1937, resultando especialmente detallada en relación a los
cambios operados en la estructura económica y al impacto de la crisis de 1929;
la progresiva intervención japonesa en China; la dicotomía en política interior
entre liberalismo y nacionalismo, resuelta con el triunfo del segundo y, vinculada
con esta dinámica, la descripción de las sociedades secretas de extrema derecha
y de sus proyectos violentos cuyo objetivo era tomar el poder, así como de la
progresiva militarización de la vida política del Japón. Tal vez el análisis de
estas organizaciones constituye uno de los aspectos más acabados de la obra.
Sin embargo, aunque el profesor Rodríguez Jiménez analiza el golpe de Estado
del 26 de febrero de 1936, no explica que su objetivo era la sustitución del
emperador Hiro-Hito por su hermano Mikasa. Esta omisión puede ser debida a
que no maneja la obra de Edward Behr, Hiro-Hito: el emperador desconocido
(Barcelona, Salamandra, 1993).
Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54.
Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 801-805. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.37
Rodríguez Jiménez, José Luis: Historia contemporánea del Japón 803
La quinta, la descripción del paradigma de guerra desarrollado por el
Japón en China a partir de 1937, caracterizado por su extrema violencia con
la población civil y los prisioneros de guerra. Si bien esta dinámica ya había
sido abordada por Anthony Beevor en su obra La Segunda Guerra Mundial
(Barcelona, Pasado y Presente, 2012), Rodríguez Jiménez ha tenido el mérito
de presentar una visión resumida y clara de la misma.
La sexta, el detallado análisis que hace de la ocupación norteamericana
tras la derrota en el segundo conflicto mundial y las consecuencias que
se derivaron de ella, destacando tres aspectos. El primero, el estudio de las
pérdidas de las pérdidas humanas y económicas que esta contienda ocasionó
a Japón. El segundo, la explicación clara y completa de la política seguida por
el general Douglas MacArthur, jefe de las Fuerzas de Ocupación, entre 1945 y
1949, especialmente en el plano político, con la aprobación de la constitución
de 1946 y en el económico, con la reformas realizadas en el campo y en el
mundo del trabajo, que sentaron las bases sobre las que se articula Japón hasta
nuestros días. El tercero, la magnífica descripción que el autor realiza de los
procesos contra los criminales de guerra japoneses, incluyendo el papel jugado
por la Unidad 731.
La séptima, la explicación de la evolución de Japón desde 1949 hasta 2019,
que ocupa parte del capítulo cinco y la totalidad del seis y del siete. Se trata, sin
duda, de la parte más destacada del libro. Es cierto que carece de la profundidad
de la obra de Florentino Rodao, La soledad del país vulnerable. Japón desde
1945, que presenta la ventaja de centrarse exclusivamente en la historia del
Japón desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días. Por el
contrario, el análisis que realiza Rodríguez Jiménez es menos profundo, pero
tiene el acierto de ofrecer una visión diáfana, completa y comprensible de las
principales dinámicas que han convertido a este país en la tercera potencia
económica del mundo. En este sentido destaca la explicación que realiza de su
evolución política, marcada por la hegemonía del Partido Liberal Demócrata
(PLD) y por el surgimiento de un movimiento terrorista de extrema izquierda en
la década de los setenta del siglo XX; del establecimiento de una sólida relación
con Estados Unidos que se prolonga hasta nuestros días; de los principales
problemas que afectan a la sociedad japonesa, especialmente el envejecimiento
de su población y, por último, de sus manifestaciones culturales, con especial
atención al Manga.
No obstante, junto a los aspectos positivos que presenta la obra, también
se pueden citar algunos aspectos menos felices que consideramos de cierto
relieve.
La primera, la ausencia de obras significativas sobre la historia del Japón
en este periodo como: las de Francis Pike Hirohito’s War: The Pacific War
1941-1945 (Londres, Bloomsbury Publishing Ltd. 2015) y Empires at War:
Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54.
Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 801-805. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.37
804 Roberto Muñoz Bolaños
A Short History of Modern Asia since World War II (Londres, IB Tauris &
Co Ltd, 2009); de Edward Miller sobre los planes de guerra de los Estados
Unidos contra Japón en el periodo de entreguerras (The U.S. Strategy to
Defeat Japan, 1897-1945, Anápolis, Naval Institute Press, 2007), o sobre
todo la de Jonathan Parshall y Anthony Tully y Jonathan Parshall Shattered
Sword: The Untold Story of the Battle of Midway (Dulles, Virginia, Potomac
Books, 2005), que cambió la visión sobre la batalla más decisiva en el teatro
de operaciones del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Igualmente se
echa de menos alguna cita de las memorias del comodoro Mathew Perry, The
Japan expedition, 1852-1854: the personal journal of Commodore Matthew C.
Perry (Washington D. C., Smithsonian Institution Press, 1968) cuando el autor
explica los tratados desiguales, ya que en las mismas aparece de forma muy
explicita la estructura del Shogunato, así como la visión de un occidental del
siglo XIX sobre la cultura japonesa.
La segunda, la omisión de una introducción donde el autor podía haber
recogido las últimas tendencias historiográficas sobre la historia del Japón,
las hipótesis sobre su proceso de modernización o la ausencia de estudios
significativos sobre su historia en España. Puede que esta ausencia sea
consecuencia de las características de la colección donde se inserta este libro,
pero la consideramos una falla importante.
La tercera, la inexistencia de una visión comparada de las reacciones
de las élites de Japón y China ante el intervencionismo occidental durante la
segunda mitad del siglo XIX. Esta omisión la consideramos importante porque
el proceso de modernización de la primera de estas naciones fue posible por
la aparición de un proyecto de cambio aceptado por la casi totalidad de su
élite, que no solo permitió salvar el sistema imperial, sino convertir a Japón
en una gran potencia. Por el contrario, la ausencia de un consenso en la élite
china conllevó la desaparición del imperio en 1911 y el inició de un periodo de
inestabilidad que se prolongó hasta el triunfo comunista en 1949.
La cuarta, la omisión de dinámicas tan trascendentales como la “guerra
fría” que Japón sostuvo con Australia en el Pacífico a partir de 1910 y que
determinó la política del Reino Unido en relación con Tokio en los inicios de la
Primera Guerra Mundial y la acción de la Comonwealth británica en esta región
durante dicho conflicto, tal como ha explicado Neville Meaney The Search
for Security in the Pacific 1901-1914: A History of Australian Defence and
Foreign Policy 1901-23 (Sydney, Sydney University Press, vol. I, 2009).
La quinta, la ausencia de referencias al impacto que la victoria del Japón
sobre el Imperio ruso en la guerra de 1904-1905 tuvo en el universo colonial
de los pueblos no blancos. En este sentido resulta significativo que el autor
no cite la obra de Panjak Mishra De las ruinas de los imperios: La rebelión
contra Occidente y la metamorfosis de Asia (Barcelona, Galaxia Gutemberg,
Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54.
Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 801-805. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.37
Rodríguez Jiménez, José Luis: Historia contemporánea del Japón 805
2014), donde se recoge el siguiente párrafo: “La victoria de Japón impulsó la
idea de que el sometimiento a las potencias occidentales no era una fatalidad
insuperable, sino que se les podía plantar cara y aspirar a cambiar las relaciones
de fuerzas. Y así lo entendieron personajes determinantes en el destino de estos
pueblos como Gandhi, Atatürk, Nehru o Sun Yat-sen” (p. 11). De hecho, al
explicar este conflicto con San Petersburgo, Rodríguez Jiménez se limita a
hacer un análisis centrado exclusivamente en las consecuencias que tuvo para
Japón.
La sexta, la escasa importancia que el autor confiere a los enfrentamientos
ruso-japoneses en la frontera de Mongolia en el periodo de 1938-1939, cuando
fueron claves en la definición de la estrategia japonesa posterior, pues como
señaló Behr, la derrota del Ejército de Manchuria provocó que se abandonase la
doctrina de “Golpear al Norte”, defendida por el Ejército y cuyo objetivo era la
conquista de Siberia para explotar sus enormes recursos naturales, en favor de
la de “Golpear al Sur”, apoyada por la Armada y que suponía la conquista del
Sudeste Asiático y por tanto la guerra contra los imperios occidentales.
La séptima, la forma superficial con la que trata el proyecto de crear
una esfera de prosperidad asiática en torno al Japón y libre de las injerencias
occidentales en los territorios conquistados durante el segundo conflicto
mundial. Aunque este objetivo nunca se cumplió al ser Tokio derrotado
militarmente, la ocupación militar y el auge del nacionalismo en estos
territorios, auspiciado por los japoneses, unido a las derrota de las naciones
europeas, supuso el comienzo del fin de los imperios occidentales en este
continente, como demostraron Christopher Bayly y Tim Harper en su obra
Forgotten Wars: The end of Britain’s Asian Empire (London, Penguin, 2008).
La octava, la carencia de una conclusión y de una prospectiva sobre el
futuro del Japón, donde el autor podría haber explicado su implicación en la
“Segunda Guerra Fría” que ha estallado en el Pacífico y donde Tokio es uno de
los principales aliados de Washington junto a Canberra y Londres.
No obstante, estas omisiones y ausencias tienen menos peso que los
aspectos positivos de la obra, que son los que la definen, pudiémdose afirmar,
a modo de conclusión, que constituye una aportación importante desde un
planteamiento de alta divulgación para el conocimiento de la evolución del
Japón desde el siglo XIX. Este es era el principal objetivo que perseguía el
profesor Rodríguez Jiménez cuando la escribió y constituye, sin duda, su
principal logro.
Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 54.
Tercer cuatrimestre de 2023. Pp. 801-805. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2023.i54.37
© 2023. This work is published under (the
“License”). Notwithstanding the ProQuest Terms
and Conditions, you may use this content in
accordance with the terms of the License.
https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/