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Historia de América Latina en Japón

Kishiro Ohgaki Kodam, en su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Historia, reflexiona sobre la evolución de los estudios latinoamericanos en Japón desde 1950, destacando la influencia de obras clave y pioneros en la historiografía. Resalta la importancia de las relaciones históricas entre Japón y México, así como el impacto de la emigración japonesa en América Latina. Finalmente, expresa su deseo de que la historia de México sea más conocida en Japón.

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Historia de América Latina en Japón

Kishiro Ohgaki Kodam, en su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Historia, reflexiona sobre la evolución de los estudios latinoamericanos en Japón desde 1950, destacando la influencia de obras clave y pioneros en la historiografía. Resalta la importancia de las relaciones históricas entre Japón y México, así como el impacto de la emigración japonesa en América Latina. Finalmente, expresa su deseo de que la historia de México sea más conocida en Japón.

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Discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Historia

correspondiente de la Real de Madrid

Ciudad de México, julio de 2017

Kishiro Ohgaki Kodam


investigador emérito
Instituto de Estudios Latinoamericanos
Universidad de Estudios Extranjeros de Kioto, Japón

Aproximación histórica a los estudios latinoamericanos en Japón


De la Historia de la sociedad occidental a la Historia universal (1950-2016)

Introducción

Para mí, el ingreso a la Academia Mexicana de la Historia era mi más


remoto sueño, pero en esta ocasión se ha convertido en una grata realidad.
Estoy profundamente honrado y agradecido a los Académicos por haber
considerado que mi trabajo reúne los méritos para hacer realidad ese sueño.
Recuerdo dos obras de cuando era estudiante, una es Historia moderna y
contemporánea de España, de José Luis Comellas, y la otra es Historia
mínima de México, de varios autores y publicada por El Colegio de México.
Estas obras me estimularon para tener interés por la historia de España y de
México. Los dos libros fueron publicados en la década de los sesenta y la
década de los setenta respectivamente. El primer libro lo conocí cuando
estaba en España, coincidiendo con el último período de la dictadura de
Francisco Franco, y el segundo lo conocí en México, cuando el Presidente de
México era Luis Echeverría Álvarez. Así son los primeros pasos por los que
1
iba a dedicarme a estudiar la historia de España y de México. Además, tuve
la suerte de conocer en persona estos dos países en 1965. El año anterior
habían tenido lugar los Juegos Olímpicos de Tokio y ese año, si no recuerdo
mal, fue cuando a los japoneses nos permitieron a viajar al exterior de forma
particular y libre después del fin de la Segunda Guerra mundial.
Hoy, me gustaría hacer una pequeña aproximación histórica a los estudios
latinoamericanos en Japón, considerando los inicios de la historiografía en
esta área, los investigadores pioneros, y los estudios latinoamericanos
posteriores a las Olimpiadas de Tokio. Finalmente, expondré mis reflexiones,
más bien deseos, para que, de hoy en adelante, la historia de México sea más
conocida y comprensible para el público general en mi país.

1. Los inicios de la historiografía latinoamericana en Japón

En Japón, el interés por la historia universal hasta alrededor del año 1950
seguía las corrientes de la historiografía occidental como en otros países, es
decir, nos acercábamos a la historia universal a través del estudio de la
historia de la sociedad occidental. Tradicionalmente, en Japón estudiábamos
la historia occidental y no nos llamaban mucho la atención los dominios de
ultramar de España y de Portugal. En esa situación, la publicación en 1924
del libro sobre el galeón de Nueva España San Francisco, naufragado en
1609 en la costa de Chiba (cerca de Tokio) en el camino de regreso de Manila
a Acapulco, fue una gran sorpresa. Después de ese naufragio, el capitán del
barco, Rodrigo de Vivero, tuvo la ocasión de visitar al Primer shogún de los
Tokugawa. Durante el año de su estancia en Japón, en espera de que se
construyera un nuevo barco para poder regresar, aprovechó para viajar de
Tokio hasta Kyushu, isla sur de Japón, por la misma ruta que habían seguido
los 26 Mártires de 1597. Gracias a las Memorias escritas por Rodrigo de
Vivero esta historia es bien conocida en Japón, y nos gusta explicarla a los
mexicanos con una serie de anécdotas de los 21 japoneses embarcados junto
con Rodrigo de Vivero hasta Acapulco.
Ahora bien, la situación de la historiografía cambió con la que puede ser
considerada primera obra de historia general de América Latina publicada
en Japón, que es Introducción General a la Historia de América Latina, dos.
2
vols., escrita por el Dr. Kotaro Tanaka (1890-1974), abogado y Presidente de
la Corte Suprema de Justicia, publicada en 1949. Esta obra nos dio una
visión general de qué es América Latina, empezando con la historia de la
conquista y la colonización por España y Portugal. A partir de entonces la
historia de América Latina llamó la atención del público general,
invitándonos ese libro a conocer la historia peculiar de cada país
latinoamericano.
El Dr. Tanaka fue enviado para hacer una gira de inspección en Brasil,
Argentina, Chile, Perú y México por cinco meses por la División de América
del Norte del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón en 1939. Cuando
visitó México hizo una serie de visitas y tuvo encuentros con los personajes
de la década de los treinta. Y publicó el diario, “Viaje a la América Latina” en
1940, en que habla de la vivencia de los países visitados.
En México visitó la UNAM, la Sociedad de Geografía y Estadística, la
Escuela Libre de Derecho, la Academia de Jurisprudencia entre otros. Tuvo
la oportunidad de conocer a los Dres. Salvador Reynoso, y Trivio Esquivel
Obregón entre otros personajes. Se hospedó en el hotel Montejo, y también
conoció el restaurante, “Las cazuelas” en el centro, en donde le gustaron sus
comidas. (Viaje a la América Latina, 453-455).
Otros libros y fuentes bibliográficas sobre la historia de América Latina
que deben mencionarse son los siguientes: El Compendio de América Latina
(segunda edición en 1961), y El Manual de América Latina (primera
publicación en 1958), que fueron editados por La Asociación japonesa de
América Latina y el Caribe (fundada en 1958). Del primero se han publicado
varias ediciones revisadas, y el segundo es una publicación periódica que
sigue apareciendo trimestralmente.
Las publicaciones de La Asociación japonesa de América Latina y el
Caribe tenían una gran importancia para el conocimiento sobre América
Latina del público general cuando no teníamos otros medios para conseguir
información reciente sobre los países de América Latina, porque la prensa
japonesa informaba muy poco sobre los hechos acaecidos en esos países. Por
eso, podemos suponer que el público en general no mostraba mucho interés
por América Latina debido a la falta de informaciones sobre esa región. Por
supuesto, aún en ese período, los profesores e investigadores acudían a la
historiografía extranjera a través de las universidades y de las instituciones

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latinoamericanas, de Europa y de los Estados Unidos de América, y de la
Organización de las Naciones Unidas. Mientras los académicos son capaces
de acudir a la historiografía extranjera, el público general tiene que buscar
los libros traducidos del original al japonés. Por eso ha transcurrido cierto
tiempo hasta que el público japonés ha adquirido conocimientos sobre
América Latina a través de los libros traducidos al japonés.
Por cierto, ¿saben ustedes que la escritura japonesa se compone de tres
escrituras distintas? Una de ellas es la de los kanjis, o letras chinas, y las
otras dos, denominadas hiragana y katakana, se inventaron en Japón
posteriormente a partir de los kanjis. Desde el siglo I manteníamos
relaciones culturales y comerciales con China, gracias a las cuales llegó la
escritura china a Japón a partir del siglo III. En el siglo IV se introdujo en
Japón un cierto número de libros de religión budista en chino, denominados
Kanseki. Las letras con las que están escritos estos libros se denominan
Kanjis, palabra que significa letras del Han chino, y son ideogramas, es decir
que cada letra representa una idea. Pero, esta escritura en Japón fue
utilizada sólo por la clase intelectual hasta el siglo XII. Incluso su uso se
limitaba sólo a los varones. Por ejemplo, la Novela de Guenji, una obra
representativa de Japón del siglo XI, se escribió básicamente no con letras
chinas sino con la escritura Hiragana porque el autor era una mujer. El uso
de los kanjis no se llegó a popularizar hasta la Era Meiji, a partir de 1868.
Hoy en día escribimos usando de forma combinada las tres escrituras. Cada
una de las dos escrituras originales de Japón, el hiragana y el katakana,
consta de cincuenta y una letras que representan sílabas. El hiragana lo
usamos básicamente para realizar funciones gramaticales, y el katakana
para escribir palabras con origen extranjero. Por otro lado, usamos los kanjis
para escribir la mayoría de las palabras, y su número es elevadísimo,
considerándose necesario aprender de memoria por lo menos 1.500
caracteres, con su doble manera de lectura, para poder leer en general.
Ahora bien, volvamos a la historiografía sobre América Latina en Japón.
Un tema que ha despertado mucho interés en Japón son las relaciones entre
México y Japón. Posteriormente a la visita inesperada de Rodrigo de Vivero
en 1609, Don Sebastián Vizcayno, el Embajador de la Nueva España, visitó
Japón en 1611, pero su barco fue destruido poco después de su llegada a
Japón y tuvo que regresar a Acapulco en el mismo barco de la delegación del
samurái Hasekura, el año 1614. Éste visitó México en su camino hacia
4
España y Roma, atravesando el Océano Pacífico y el Atlántico. El propósito
del viaje era conseguir permiso de la metrópoli para establecer una ruta
comercial directa de Japón con Nueva España y Filipinas. Sin conseguir el
propósito del viaje, Hasekura regresó a Japón vía Acapulco y Manila en 1621.
Ese año fue cuando Japón cerró la puerta completamente al exterior, y se
desarrolló el Período de Aislamiento del país hasta la llegada del comodoro
Perry en 1852.
Otro hecho importante es la visita a Japón de Francisco Díaz Covarrubias
en 1874 (ya después del Período de Aislamiento), llegando a Yokohama con
una misión científica para investigar la distancia entre la Tierra y el Sol en
una situación astronómica que se produce raramente: el paso de Venus sobre
la órbita del Sol. Se conoce bien este acontecimiento histórico y su resultado
para Japón, porque condujo a la firma del Tratado de Amistad, Comercio y
Navegación con México, que fue el primer tratado de igualdad entre Japón y
las potencias del mundo del siglo XIX, poco después de la Revolución Meiji.
Japón recuerda bien este acontecimiento por la audaz decisión diplomática
para la firma del Tratado en Washington, entre los Embajadores Matías
Romero y Munemitsu Mutsu, en 1888.
Afortunadamente, tuve la suerte de que se me encargara la traducción al
japonés las Memorias originales en español de la visita a Japón de Francisco
Díaz Covarrubias en 1874 (que fue su primera traducción al japonés), y
también de las Memorias de la visita de Rodrigo de Vivero en 1609 (la cual
fue una revisión de la primera traducción realizada por Naojiro Murakami).
Aquí hay que mencionar que hay una obra interesante de Francisco
Bulnes, titulada Sobre el Hemisferio Norte, Once Mil Leguas, publicada en
1876, que presenta una imagen menos favorable de Japón que las Memorias
de Francisco Díaz Covarrubias. Ese autor fue uno de los cinco miembros de la
Comisión mexicana del tránsito de Venus en Japón y un historiador
destacado. Sabemos que es autor de varios libros, entre ellos Juárez y las
revoluciones de Ayutla y Reforma.
Así vemos como, a lo largo de los años 50 y 60 del siglo XX, se desarrolló en
Japón el interés por la historia de Latinoamérica y de las relaciones entre
México y Japón, con lo cual los estudios denominados de “historia universal”
ampliaron su campo de estudio a América Latina y dejaron de ser estudios de

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historia de la sociedad occidental, desarrollándose realmente el estudio de la
historia universal.

2. Los investigadores sobre América Latina pioneros en Japón

Veamos ahora quiénes fueron los investigadores pioneros de la historia


latinoamericana en Japón a partir de 1950. En primer lugar, podemos
mencionar a los Profesores. Yoshio Masuda (1929-2016), Minoru Izawa,
Eiichiro Ishida (1903-1963) y Seichi Izumi (1915-1970). Entre ellos
tendremos que destacar al profesor Masuda, quien, con la colaboración de
esos otros pioneros, recuperó la memoria historiográfica y documental de
América Latina desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII. Su recopilación, que
se titula Colección documental de la Gran Era de los Navegantes, consta de
25 volúmenes de documentos históricos y empezó a publicarse en 1967,
completándose en 1984. El profesor Masuda se dedicó con gran fervor a su
vocación profesional, el estudio de la historia.
Tengo entendido que la Dra. Josefina Vázquez, quien está presente hoy,
coincidió con el Dr. Masuda en la universidad de Harvard en 1965.
También tenemos que destacar a los Profesores. Izawa e Ishida, que son
investigadores pioneros en la Antropología y la Arqueología de América
Latina, y que se han concentrado en la historia prehispánica de México y
Perú. Sus trabajos son monumentales y fueron una fuente valiosa para los
estudiosos de la década de los setenta. Seguramente estos profesores tenían
influencia de los estudios occidentales sobre Egipto y Oriente Medio, que ya
eran conocidos en Japón en esa época. Sabemos que estos investigadores
pioneros fueron a estudiar a universidades extranjeras, sobre todo a Estados
Unidos de América y a Europa, al principio de la década de los cincuenta y de
los sesenta. Que yo sepa, ningún investigador o profesor japonés en el campo
de los estudios latinoamericanos posterior a esa generación ha podido pasar
por alto sus trabajos.
Sin embargo, aquí no podemos olvidar que los estudios monográficos de
América Latina en general vendrían después de esa primera generación.
Aunque, también hay que mencionar que los seguidores, o, en otras palabras,

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la segunda generación de investigadores japoneses sobre América Latina, se
dedicaron a trabajar en los diversos temas de estudio gracias a la ilustración
académica que les había dejado la primera generación.
Paralelamente, en este periodo de 1955 a 1965, se publicó una serie de
obras sobre la historia de los emigrantes japoneses a Brasil, Bolivia, Perú,
México y Argentina principalmente. Por supuesto, sabemos que la primera
emigración japonesa a Brasil fue en 1908 (año 41 de la Era Meiji), y, después
de un periodo de suspensión, se reanudó la emigración en 1953, después de la
Segunda Guerra Mundial. En un siglo fueron alrededor de un millón de
japoneses a Brasil. Hoy en día contamos unos tres millones de descendientes
de japoneses radicados en diferentes países del mundo. Las Memorias e
Informes de los emigrantes japoneses en América Latina nos han ofrecido
fuentes valiosas de noticias directas para conocer cómo eran esos países y su
historia. Sin duda, esas obras iban a estrechar los lazos entre Japón y los
países destino de la emigración japonesa. Esos emigrantes establecieron
lazos de mestizaje con la población del lugar donde residían, y la cuarta
generación de descendientes hoy en día constituye un vínculo humano que
une Japón con América Latina, y al mismo tiempo son testigos vivos de la
historia de las relaciones entre Japón y América Latina.

3 Los estudios latinoamericanos en Japón posteriores a los Juegos Olímpicos


de Tokio

El último periodo que me gustaría tratar se inicia a partir de los Juegos


Olímpicos de Tokio en 1964 y llega hasta la actualidad. He elegido ese año de
inicio porque las Olimpiadas de Tokio marcaron la plena integración de
Japón en la sociedad internacional y el inicio del periodo de gran desarrollo
económico en este país.
Los investigadores de este periodo todavía están vivos y produciendo en
sus áreas de investigación, por eso hay que ser delicados al mencionar
nombres concretos y sus méritos. Sin embargo, quiero mencionar a dos
personas a las que se ha galardonado con el Premio Nobel, el novelista
Kenzaburo Óe en 1994, que por cierto fue profesor invitado en la década de
los setenta por El Colegio de México; y Octavio Paz, galardonado en 1990,
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que estuvo en la Embajada de México en Tokio como diplomático en la década
de los cincuenta. Estas dos grandes figuras nos han dado la oportunidad de
conocer América Latina en general, y de una manera especial México y su
historia. Además, los trabajos que estos dos autores han presentado en su
campo de actividad profesional nos han provocado simpatía hacia el mundo
latinoamericano. Aunque aquí se destaque solo a estos autores, no olvidamos
que hay otros galardonados con el Premio Nobel en América Latina, como
son Miguel Ángel Asturias (1967), Pablo Neruda (1971), García Márquez
(1982), Vargas Llosa (2010), etc.
En la novela de Óe Women listening to the “Rain Tree” (1982), el capítulo
quinto trata precisamente de la vida estudiantil y de los profesores de El
Colegio de México cuando el autor estuvo viviendo en el mismo durante seis
meses. Recuerdo que, cuando leí esta novela, me causó una impresión
impactante porque las personas que aparecen en sus páginas, aunque con
nombres ficticios, eran personas a quienes yo había conocido personalmente
con sus nombres reales. Es una obra de ficción, pero describe la imagen viva
de la institución en la que Óe vivió. Hay otras novelas escritas por Óe que
tratan sobre México, cuyos títulos más conocidos son The Pinch Runner
Memorandum (1976) y The Game of Contemporaneity (1979).
Por otro lado, sobre Octavio Paz, por mencionar solo uno entre sus
numerosos trabajos, quiero destacar la traducción al español del original de
Sendas de Oku, de Basho Matsuo, en 1957. La obra es conocidísima en
Japón por su profunda comprensión de la cultura y literatura japonesas,
sobre todo de los Haiku. Gracias al puente construido entre Japón y
América Latina por estos importantes personajes, se estimuló grandemente
en Japón el interés no sólo por México, sino también por el mundo
latinoamericano en general.
Debemos mencionar otro tema de interés, desde el punto de vista no
estrictamente de la historia, que es el estudio de la literatura de América
Latina como una forma de aproximarnos al mundo latinoamericano. Se
publicó en japonés una colección de 19 volúmenes de obras literarias
latinoamericanas en 1976; y otra colección de 18 volúmenes, con obras
diferentes de las incluidas en la colección anterior, se publicó en 1983.
Posteriormente, se han publicado las obras compilatorias Un Esquema
Literario de Diez Obras Principales de América Latina (2011) y Introducción

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a la Literatura Latinoamericana (2016).
Por otro lado, tampoco hay que olvidarse de la primera historia de
América Latina del tipo de publicación de gran tiraje, estilo libro de bolsillo,
por el Prof. Yoshio Masuda en 1998, cuyo título es Breve Historia General de
América Latina, a la que han seguido, escritas por otros profesores,
Compendio de Historia de México (2002) y Breve Historia General de México
(2008).
De esta forma, no solo los libros estrictamente de historiografía, sino
también la literatura y publicaciones dirigidas al público general, han
estimulado el interés por Latinoamérica y han contribuido a difundir el
conocimiento de la historia latinoamericana en Japón.

4. Para terminar

Como se darán cuenta ustedes, esta ponencia no abarca suficientemente la


historia de los estudios latinoamericanos en Japón, y tal vez ha dado énfasis
básicamente a la historia de los estudios sobre México. Pero es un intento de
hacer un esquema de los caminos que hemos seguido para la comprensión de
América Latina en Japón desde 1950 hasta la fecha. Tenemos que decir que
actualmente existen organismos estatales dedicados a la información pública,
relaciones políticas, el comercio, las investigaciones y las publicaciones sobre
América Latina. Entre ellos, se estableció la División de Asuntos
Latinoamericanos y del Caribe dentro del Ministerio de Asuntos Exteriores
de Japón en 1979. También, en el ámbito académico, se creó la División de
Estudios Latinoamericanos en el Departamento de Estudios de Área en la
Universidad de Tokio en 1980, y también en el mismo año, se fundó el Centro
de Estudios Mexicanos en la Universidad de Estudios Extranjeros de Kioto.
Hoy en día contamos con varias asociaciones de estudios latinoamericanos,
que realizan estudios en diversos campos de investigación y que abarcan

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toda América Latina. Entre ellas, destaca la Asociación para los Estudios
Latinoamericanos, fundada también en 1980.
Los investigadores de la historia han escrito trabajos interesantes sobre la
misma; pero también otras personas, que realizan su actividad en diversas
áreas profesionales, como son la literatura, el arte, el cine, la arquitectura, la
moda, el comercio y la industria, entre otras áreas, ofrecen frutos válidos
para comprender la historia. A veces, sus producciones son más impactantes
para conocer la historia de un país que algunos libros de historia. En este
sentido, me permito citar las palabras del arquitecto mexicano Teodoro
González de León, autor de Viaje a Japón, libro en el que narra las vivencias
de su visita a Japón, y a quien tuve la oportunidad de conocer. Es el
arquitecto del edificio de El Colegio de México, como ustedes saben. En su
libro, recoge en forma de diario sus notas de viaje, fotos, comentarios y
croquis que realizó en un interesante peregrinaje por la arquitectura
contemporánea y tradicional japonesa durante su viaje. Visitó el Museo Siglo
XXI, en Kanazawa, el miércoles primero de junio de 2005 (antes de construir
el Museo Universitario de Arte Moderno de la UNAM en 2008). Sobre ese día
dice lo siguiente:

En la tarde decidimos visitar el barrio de los Samurái en lugar del castillo.


Fue una decisión afortunada. Calles estrechas que conservan sus bardas
(pequeñas murallas coronadas con tejas). Canales con jardines
atraviesan las calles con agua limpia y muy rápida. Visitamos tres casas
–la de Nomura fue mi primera experiencia del espacio interior y exterior
fundidos; 4 ó 5 estancias mínimas con sus tatamis, que se abren a un
jardín (del cual no se ve el límite, a pesar de la escala pequeña). ¡Qué
invención! Ninguna cultura en la historia creó algo semejante como
escenario de la vida diaria. Presumen que vienen desde del siglo VIII y IX
(las casas visitadas son del XVI). (...) Fue una revelación, a pesar de que
todo ya lo sabía (lo había estudiado en textos, fotos y planos), pero las
cuatro dimensiones, las tres del espacio y la del tiempo al recorrerlo,
revelan el misterio. La arquitectura moderna adoptó la relación interior-
exterior a través de Mies van der Roe y Frank Lloyd Wright, y es tal vez
uno de sus postulados más sólidos y válidos. (Teodoro González de León,
2006: 22-23).

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Este, aun siendo un diario de viaje centrado en la arquitectura, es
realmente un libro de historia que nos presenta la cultura y la gente de un
país, en este caso Japón. Es cierto que hay varias formas de aproximarse a la
historia y cualquier forma será válida mientras uno tenga la curiosidad y el
interés por el objeto o la realidad de estudio. La oportunidad de conocer
puede venir tarde, pero siempre viene para aquellos que la buscan.

¡Muchas gracias!

Bibliografía
1 Kotaro Tanaka, 1949, Introducción general a la historia de América Latina,
2 vols. Tokio: Editorial Iwanami.
2 Yoshio Masuda, et al., 1967- 1984, Colección documental de la Gran Era de
los Navegantes, 25 vols. Tokio: Editorial Iwanami.
3 Yoshio Masuda, 1998, Breve Historia general de América Latina. Tokio:
Editorial Chuohkohron.
4 Iyo Kunimoto, 2002, Compendio de Historia de México. Tokio: Editorial
Shinhyoron.
5 Teodoro González de Léon, 2006, Viaje a Japón. México: Editorial El
Colegio Nacional de México.
6 Kishiro Ohgaki, 2008, Breve Historia general de México. Tokio: Editorial
Chuohkohron.
7 Eiichi Kimura, 2011, Un esquema literario de diez obras principales de la
literatura de América Latina. Tokio: Editorial Iwanami.
8 Ryukichi Terao, 2016, Introducción a la Literatura latinoamericana. Tokio:
Editorial Chuohkohron.

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