J. 26. XLI.
RECURSO DE HECHO
Juri, Carlos Alberto s/ homicidio culposo
Ccausa N° 1140C.
Buenos Aires, 27 de diciembre de 2006.
Vistos los autos: ARecurso de hecho deducido por la que-
rella en la causa Juri, Carlos Alberto s/ homicidio culposo
Ccausa N° 1140CA, para decidir sobre su procedencia.
Considerando:
1°) Que el Tribunal Oral en lo Criminal N° 16 de esta
ciudad resolvió absolver a Carlos Alberto Juri por el delito
de homicidio culposo previsto en el art. 84 del Código Penal
que le fuera imputado, sobre la base de la aplicación del
principio consagrado en el art. 3° del Código Procesal Penal de
la Nación.
Dicha decisión fue impugnada por la parte quere-
llante mediante la interposición de un recurso de casación
cuyo rechazo determinó la presentación directa ante la Sala II
del tribunal a quo; órgano jurisdiccional que se pronunció en
favor de su desestimación. Para así decidir, partió del límite
objetivo establecido por el art. 458 del Código Procesal Penal
de la Nación en cuanto restringe el acceso a aquella instancia
respecto de la querella Cen razón de la remisión que a dicha
norma efectúa el art. 460 del citado ordenamiento procesalC,
cuando ella ha solicitado una pena privativa de la libertad
inferior a la allí establecida Ctres años, en el casoC.
Contra esta última resolución se dedujo el recurso
extraordinario cuyo rechazo dio origen a esta queja.
2°) Que en la apelación extraordinaria el recurrente
planteó la inconstitucionalidad de las limitaciones a la
posibilidad de recurrir en casación por parte de la querella,
contenidas en los mencionados arts. 458 y 460 del Código Pro-
cesal Penal de la Nación, por cuanto afectaban la garantía
prevista en el art. 8.2.h de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos.
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3°) Que en lo que al planteo formulado atañe, el
señor Procurador Fiscal sostuvo que correspondía declarar
procedente la queja interpuesta porque lo resuelto por el a
quo implicaba una negativa a resolver la cuestión federal
planteada, cercenando indebidamente las facultades recursivas
de la querella, lo que descalificaba a la sentencia como acto
jurisdiccional válido. También destacó que la solución propi-
ciada era la que más se adecuaba a las pautas fijadas por la
Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso "Herrera
Ulloa, Mauricio s/ Costa Rica" (2 de julio de 2004).
4°) Que la apelación extraordinaria resulta formal-
mente procedente por cuanto la sentencia impugnada reviste el
carácter de definitiva Cpuesto que pone fin al pleitoC, pro-
viene del tribunal superior de la causa Cen tanto se impugna
el fallo de la Sala II de la Cámara Nacional de Casación Pe-
nalC y suscita cuestión federal suficiente al invocarse no
sólo la doctrina de la arbitrariedad de sentencias sino tam-
bién el derecho al recurso consagrado para la querella en
nuestro bloque de constitucionalidad.
5°) Que la regulación de la legitimidad subjetiva de
la querella para recurrir en casación surge del juego armónico
de los arts. 458 y 460 del Código Procesal Penal de la Nación,
el primero de los cuales establece, en lo que aquí interesa,
que "El ministerio fiscal podrá recurrir, además de los autos
a que se refiere el artículo anterior: 1) De la sentencia
absolutoria, cuando haya pedido la condena del imputado a más
de tres (3) años de pena privativa de la libertad, a multa de
doscientos mil australes o a inhabilitación por cinco años o
más". Por su parte cabe destacar que la norma aludida en
segundo término se limita a disponer que "La parte querellante
podrá recurrir en los mismos casos en que puede hacerlo el
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ministerio fiscal".
6°) Que las constancias de la causa permiten advertir
que la querella, al formular su alegato, imputó a Carlos
Alberto Juri la comisión del delito tipificado en el art. 84
del Código Penal y solicitó la pena de tres años de prisión
más la inhabilitación que prevé dicha norma Csegún el texto
anterior a la reforma introducida por la ley 25.189 (B.O. 28
de octubre de 1999)C (ver específicamente fs. 1529 de los
autos principales).
7°) Que si bien no fue individualizado el quantum
solicitado respecto de la pena de inhabilitación, lo cierto es
que el tipo penal Ccuya aplicación al caso pretendía el
particular ofendidoC ya preveía en este sentido un monto mí-
nimo de cinco años; es decir que establecía una conminación
respecto de esa clase de pena que no estaba alcanzada por la
limitación contemplada en el art. 458 del Código Procesal
Penal de la Nación.
En consecuencia, la denegación de la vía casatoria
se apoyó exclusivamente en la doctrina corriente del tribunal
de Casación Nacional según la cual cuando un delito se en-
cuentre amenazado con distintas clases de pena debe atenderse
a la cualitativamente más grave al considerarse la limitación
prevista en la citada norma procesal; pues de lo contrario
ésta no se habría aplicado al sub lite como fundamento del
rechazo de aquella vía.
8°) Que, por ende, el tribunal a quo soslayó por
completo el requerimiento de pena de inhabilitación efectuado
por el particular ofendido, sustentando únicamente su decisión
en la circunstancia de que dicha parte no había solicitado una
pena de prisión mayor de tres años Cla cual, por cierto,
tampoco podía requerir de acuerdo con la conminación de esa
naturaleza legislada en el tipo penal en cuestión al momento
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de los hechosC.
9°) Que dicha postura se revela como un proceder
claramente arbitrario en la medida en que se sustenta en una
interpretación forjada al margen del texto legal y en función
de la cual se produce el indebido cercenamiento del derecho a
recurrir de la víctima del delito o de su representante a
partir de las normas internacionales sobre garantías y pro-
tección judicial previstas en los arts. 8, ap. 1° y 25 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos Cmás allá de que
el recurrente haya pretendido fundar la inconstitucionalidad
de los límites aludidos en la disposición del art. 8.2.h de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, lo cual, por
cierto, este Tribunal no comparte en razón de los fundamentos
expuestos en el caso "Arce" (Fallos: 320:2145)C.
Ello es así porque de la simple lectura del art.
458, inc. 1°, del Código Procesal Penal de la Nación se des-
prende con claridad que Cincluso mediante el empleo de la
conjunción disyuntiva Ao@C el legislador ha establecido tres
hipótesis distintas en las que procede el recurso de casación,
en las que carece de toda relevancia el orden de gravedad de
las penas de diferente naturaleza a los efectos de la
unificación en los casos de pluralidad de delitos (arts. 5 y
57 del Código Penal), las pautas legales para determinar la
competencia (art. 34 del ordenamiento adjetivo), así como la
circunstancia de que la inhabilitación sea absoluta o espe-
cial, o se aplique como pena única o conjunta.
10) Que, por lo demás, el criterio censurado tampoco
se ajustaría a la doctrina de esta Corte según la cual
"siempre que se invoquen agravios de naturaleza federal que
habiliten la competencia de esta Corte, por vía extraordinaria
en el ámbito de la justicia penal nacional conforme el
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Juri, Carlos Alberto s/ homicidio culposo
Ccausa N° 1140C.
ordenamiento procesal vigente, estos deben ser tratados pre-
viamente por la Cámara Nacional de Casación Penal, en su ca-
rácter de tribunal intermedio, constituyéndose de esta manera
en tribunal superior de la causa para la justicia nacional en
materia penal, a los efectos del art. 14 de la ley 48" (Fa-
llos: 328:1108).
Por ello, y lo dictaminado en sentido concordante por el
señor Procurador Fiscal, se hace lugar a la queja, se declara
procedente el recurso extraordinario interpuesto y se deja sin
efecto la sentencia apelada. Reintégrese el depósito.
Agréguese la queja al principal y vuelvan los autos al tribu-
nal de origen para que, por quien corresponda, se dicte un
nuevo pronunciamiento con arreglo a lo aquí dispuesto (art.
16, 1ra. parte de la ley 48). Notifíquese, acumúlese y remí-
tase. ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI (según su voto)- ELENA I.
HIGHTON de NOLASCO - JUAN CARLOS MAQUEDA - E. RAUL ZAFFARONI -
RICARDO LUIS LORENZETTI.
ES COPIA
VO -//-
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Juri, Carlos Alberto s/ homicidio culposo
Ccausa N° 1140C.
-//-TO DEL SEÑOR PRESIDENTE DOCTOR DON ENRIQUE SANTIAGO
PETRACCHI
Considerando:
Que el infrascripto coincide con los considerandos
1° al 8° del voto de la mayoría.
9°) Que dicha postura se revela como un proceder
claramente arbitrario en la medida en que se sustenta en una
interpretación forjada al margen del texto legal y en función
de la cual se produce el indebido cercenamiento del derecho a
recurrir de la víctima del delito o de su representante a
partir de las normas internacionales sobre garantías y pro-
tección judicial previstas en los arts. 8, ap. 1° y 25 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Ello es así porque de la simple lectura del art.
458, inc. 1°, del Código Procesal Penal de la Nación se des-
prende con claridad que Cincluso mediante el empleo de la
conjunción disyuntiva "o"C el legislador ha establecido tres
hipótesis distintas en las que procede el recurso de casación,
en las que carece de toda relevancia el orden de gravedad de
las penas de diferente naturaleza a los efectos de la
unificación en los casos de pluralidad de delitos (arts. 5 y
57 del Código Penal), las pautas legales para determinar la
competencia (art. 34 del ordenamiento adjetivo), así como la
circunstancia de que la inhabilitación sea absoluta o espe-
cial, o se aplique como pena única o conjunta.
10) Que, por lo demás, el criterio censurado tampoco
se ajustaría a la doctrina de esta Corte según la cual
"siempre que se invoquen agravios de naturaleza federal que
habiliten la competencia de esta Corte, por vía extraordinaria
en el ámbito de la justicia penal nacional conforme el
ordenamiento procesal vigente, estos deben ser tratados pre-
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viamente por la Cámara Nacional de Casación Penal, en su ca-
rácter de tribunal intermedio, constituyéndose de esta manera
en tribunal superior de la causa para la justicia nacional en
materia penal, a los efectos del art. 14 de la ley 48" (Fa-
llos: 328:1108).
Por ello, y lo dictaminado en sentido concordante por el
señor Procurador Fiscal, se hace lugar a la queja, se declara
procedente el recurso extraordinario interpuesto y se deja sin
efecto la sentencia apelada. Reintégrese el depósito.
Agréguese la queja al principal y vuelvan los autos al Tribu-
nal de origen para que, por quien corresponda, se dicte un
nuevo pronunciamiento con arreglo a lo aquí dispuesto (art.
16, 1ra. parte de la ley 48). Notifíquese, acumúlese y remí-
tase. ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI.
ES COPIA
Recurso de hecho interpuesto por el Dr. Osvaldo Nelo Tieghi (letrado patrocinante
de la querella)
Tribunal de origen: Sala II de la Cámara Nacional de Casación Penal
Tribunales que intervinieron con anterioridad: Tribunal Oral en lo Criminal N° 16 de
Capital Federal
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