Tema 8:LA DICTADURA FRANQUISTA (1939-1975).
1. Fundamentos ideológicos y evolución política.
Aún se discute entre los historiadores si el régimen franquista fue o no una dictadura fascista,
pero, lo que sí queda claro, es que nos encontramos ante una dictadura militar donde todo el
poder se concentraba en las manos de Francisco Franco, y donde se creo toda una parafernalia de
culto a la personalidad del dictador.
La ideología del régimen era la siguiente:
• Anticomunismo entendido también como antidemocracia.
• Nacionalcatolicismo unión entre la iglesia y el estado.
• Tradicionalismo basado en la unidad de la patria.
• Militarismo exaltación de lo militar que impregna toda la sociedad.
Esta ideología se creó en los años de la guerra y estuvo activa hasta la muerte de Franco, sí bien, a
partir de los años 60, tiende a debilitarse.
Los apoyos sociales del régimen se encuentran entre la oligarquía terrateniente, industrial y
financiera, las clases medias rurales del norte y de Castilla, el ejército, la iglesia y los nuevos
cargos de la administración y la educación. El resto de la sociedad se mantuvo indiferente ante el
franquismo e, incluso, acomodaticia, y sólo una minoría luchó activamente contra la Dictadura.
A pesar de la apariencia de unidad del gobierno de Franco, dentro de este existían diferentes
corrientes ideológicas que son conocidas como las "familias":
• Los falangistas: poco tenían que ver con las ideas fascistas de José Antonio y
únicamente se caracterizaban por su férrea lealtad hacia Franco. Su máximo
poder se sitúa entre 1939-44, con la derrota nazi su influencia disminuirá.
• El ejército: los generales que habían hecho la guerra con Franco siempre
fueron bien recibidos en su gobierno y gozaron de gran poder hasta 1950.
Aquellos militares más críticos fueron pronto apartados del poder.
• Los católicos: principalmente miembros del Opus Dei, fueron los cuadros
más jóvenes y técnicos del régimen (de ahí que se les conozca también como
tecnócratas). Su influencia aumentó a partir de los 60.
• Los monárquicos: colaboraron con el régimen esperando que Franco diese
paso al reinado de Don Juan de Borbón. Los enfrentamientos de este con
Franco hizo que el dictador contase poco con ellos.
• Los carlistas: fueron el grupo menos importante.
De estas "familias" salían los ministros y colaboradores de Franco, y, en todo gobierno, aunque
podía predominar una de las tendencias, se buscaba un cierto equilibrio entre ellas.
La represión contra toda oposición fue una constante del gobierno franquista y alcanzó sus
momentos más virulentos en los años 40, con miles de ejecuciones y más de 200.000 presos políticos
en las cárceles.
Una de las labores más complejas del nuevo régimen fue la organización del nuevo estado.
Algunas de las medidas para ello habían sido tomadas durante la guerra pero a partir de 1939 la
labor se aceleró. Franco fue nombrado máximo dirigente de Falange y se arrogo la posibilidad de
dictar leyes sin consultar con su gobierno, por lo que el dictador se convertía en algo parecido a un
rey absoluto al acaparar todos los poderes: legislativo, ejecutivo y judicial.
Lógicamente, una constitución era impensable pero se crearon una serie de Leyes Fundamentales
que recogían el funcionamiento del nuevo estado:
• Ley de Cortes (1942): Cortes monocamerales elegidas por designación de
Franco y que únicamente pueden aprobar las leyes del gobierno.
• Fuero de los Españoles (1945): declaración de derechos y deberes muy
restrictiva (censura).
• Ley de Referéndum Nacional (1945): posibilidad de plebiscitos populares
para aprobar determinadas leyes.
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• Ley de Sucesión (1946): Franco es la única persona que puede nombrar a su
sucesor (aprobada mediante referéndum en 1947).
La evolución política de los años 40 estuvo dominada por la figura de Serrano Suñer, el principal
ministro de Franco. Suñer era un seguidor del fascismo que intentó imitar el modelo político de la
Alemania nazi, incluida la política económica autárquica. En 1939, España firma una alianza con las
potencias fascistas (Alemania, Italia y Japón) pero se niega a participar en la Segunda Guerra
Mundial (entrevista Franco-Hitler en Hendaya en 1940). A pesar de todo, la invasión nazi de la
U.R.S.S. en 1941 provocó la creación de una unidad de voluntarios que combatirá al lado de los
alemanes: la División Azul. El inicio de la derrota nazi en 1942 llevó a la caída de Serrano Suñer
y a la retirada de la División Azul.
En 1946 se rechaza la entrada de España en la O.N.U. por su ayuda a los nazis y este organismo
decreta un bloqueo económico y diplomático contra España que impide que nos lleguen las ayudas
del Plan Marshall. De esta forma, la autarquía se convierte en una obligación y solo E.E.U.U. (que
nos vendía petróleo) y Argentina (que nos suministraba carne y cereales) rompieron el embargo de la
O.N.U.
En 1948 el bloqueo empieza a relajarse ante la aparición de la Guerra Fría y Franco empieza a dar
más poder a los católicos que a los falangistas de cara a la opinión pública internacional. Este
proceso culminará en 1951 con la llegada al poder de políticos jóvenes como Arburúa o Carrero
Blanco dispuestos a "modernizar" al régimen.
Ya en 1950 la O.N.U. rompe el bloqueo contra España debido a las presiones de [Link]. Esta
potencia se encontraba envuelta en un enfrentamiento contra la U.R.S.S. (Guerra Fría) y buscaba
todo tipo de alianzas por el mundo. El anticomunismo de Franco y la magnífica situación
geográfica de España propiciaron la alianza hispano-estadounidense.
En 1953 Franco y Eisenhower (presidente de E.E.U.U.) firman el tratado hispano-americano
mediante el cual España cedía bases militares (Torrejón de Ardoz, Zaragoza, Morón, Rota) a
cambio de 1.200 millones de dólares (que permitieron resucitar la economía nacional) y a
diferentes acuerdos comerciales.
En 1953 también se firma un Concordato con el Vaticano y en 1955 se permite la entrada de España
en la O.N.U. En 1956 se concede la independencia a Marruecos, aunque se mantienen las colonias
de Sidi Ifni y el Sahara Occidental, además de la de Guinea Ecuatorial. En 1957 se produce una
pequeña guerra en Sidi Ifhi y el Sahara Occidental contra Marruecos que intentó, infructuosamente,
recuperar estos territorios.
En la política interna, los años 50 fueron años de una cierta apertura propiciada por el ministro
Ruiz-Giménez que permitió el nombramiento de una serie de catedráticos universitarios más
críticos con el régimen. Falange, dirigida por Arrese, se opondrá duramente a esta medida y
conseguirá el cese de Ruiz Jiménez, a la vez que presentará un proyecto de ley que convertía a esta
fuerza en el principal elemento del régimen. Las demás "familias" logran frustrar estos planes y,
desde ese momento, queda patente el debilitamiento de los falangistas.
Los años 50 vieron también nuevas leyes entre las que destaca la Ley de Principios del
Movimiento Nacional (1958), donde se recogía el programa de gobierno del franquismo, basado en
un equilibrio entre los deseos de todas las "familias".
Como veremos más adelante, a partir de 1959 se produce una liberalización económica de mano de
los nuevos políticos tecnócratas del Opus (Navarro Rubio, López Rodó), pero la liberalización
económica no significó el principio de una liberalización política. Franco se sentía fuerte
gracias al nuevo respaldo internacional (visita de Eisenhower en 1959), y al crecimiento
económico, e intentó mejorar su imagen exterior con la inclusión de jóvenes ministros de talante
más liberal, como Fraga Iribarne y López Bravo. En 1966, Fraga crea su famosa Ley de Prensa que
permitió un cierto relajamiento de la censura. En ese mismo año se aprobó la última de las leyes
fundamentales: la Ley Orgánica del Estado, aprobada por referéndum, y que presentaba la
organización definitiva del régimen franquista como una democracia orgánica. En 1969, Don
Juan Carlos (hijo de Don Juan) era nombrado sucesor de Franco.
En el plano internacional, España acabó de desprenderse de los últimos restos de su imperio colonial.
En 1968 se concedió la independencia a Guinea Ecuatorial. Y en 1969 Sidi Ifni se integró en
Marruecos. Sin embargo, aún quedaba en el aire el caso del Sahara Occidental que ansiaba su
independencia pero que Marruecos reclamaba como parte de su territorio nacional.
En 1969 se produjo el escándalo MATESA, uno de los casos de corrupción más graves del
gobierno franquista. Este escándalo provoco la caída del gobierno y su sustitución por un nuevo
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ejecutivo claramente dominado por el Opus y donde destacaba López Bravo en Exteriores (que llevó
adelante una eficaz acción diplomática) y Villar Palasí en Educación (creador en 1970 de la primera
ley educativa moderna española).
Sin embargo, la gran duda que se planteaba la sociedad española era el futuro. Franco estaba ya
muy enfermo y no se sabía muy bien que ocurriría tras su muerte. Entre los propios franquistas
existían dos posturas:
• Los aperturistas (Fernández Miranda, Cabanillas, Fraga): partidarios de una
lenta evolución hacia el parlamentarismo.
• El Bunker (Girón, Blas Piñar): defensores del mantenimiento de una rígida
dictadura militar.
A esto había que sumar el aumento de las acciones de la oposición con huelgas en empresas,
manifestaciones universitarias y acciones terroristas de E.T.A. y el F.R.A.P. Además, la iglesia
(dirigida por el cardenal Tarancón) había iniciado una política de crítica y alejamiento del
régimen. Sin olvidar, la creciente presión internacional, en especial desde los gobiernos
socialdemócratas europeos.
En 1973, la mala salud hace que Franco deje, por primera vez, la jefatura del gobierno que queda en
manos de un viejo colaborador suyo: el almirante Carrero Blanco, más cercano al Bunker que a
los aperturistas. A los pocos días, Carrero Blanco es asesinado por E.T.A. y Arias Navarro se
convierte en el nuevo jefe de gobierno. Aunque nos encontramos ante otro político afín al Bunker,
su gobierno también contaba con numerosos aperturistas.
1974 fue otro año lleno de terrorismo, huelgas, manifestaciones y presión internacional que llevo a
un endurecimiento del régimen (aumento de las penas de muerte), situación agravada por la
brutal crisis del petróleo desencadenada el año anterior.
Para agravar todavía más la situación, se plantea la posibilidad de una guerra con Marruecos que
exige la anexión de nuestra colonia del Sahara Occidental y que organiza la llamada Marcha
Verde para conseguirlo.
En 1975 Franco cae enfermo y Don Juan Carlos se convierte en jefe de estado provisional con
Arias Navarro como Jefe de Gobierno. La muerte del dictador ese mismo año convierte a Juan
Carlos I en rey de España pero deja al país sumido aún en una gran incertidumbre sobre su futuro.
En conclusión, el franquismo se fundamentó en una ideología autoritaria, nacionalista y
conservadora, con una fuerte influencia de la Iglesia Católica y un rechazo al comunismo y al
liberalismo. Su evolución política estuvo marcada por la centralización del poder en torno a la figura
de Francisco Franco, la represión de la oposición y el aislamiento internacional durante sus primeros
años. A medida que avanzaba el régimen, adoptó una política de autarquía económica, seguida de
aperturas limitadas, como el Plan de Estabilización . Tras la muerte de Franco, el franquismo dio
paso a una transición hacia la democracia, con una descomposición gradual de sus estructuras.
2. Sociedad y economía en el franquismo: de la autarquía al desarrollismo.
En lo económico, el objetivo primordial del régimen era la recuperación tras las destrucciones de la
guerra. Imitando los modelos fascistas italoalemanes se decide eliminar la económica liberal
capitalista y sustituirla por una economía dirigida en la que el estado lo controla todo (producción,
precios, salarios). Además, se implanta una política de autarquía o autosuficiencia: el país tiene que
ser capaz de cubrir todas sus necesidades ya que el comercio exterior queda prácticamente prohibido.
Junto a las teorías del gobierno hay que recordar otros factores importantes: la destrucción de la
industria y, por tanto, el predominio del sector agrícola, y el aislamiento internacional de España
debido a su alianza con la Alemania nazi.
Las consecuencias de estos hechos fueron desastrosas, la economía, lejos de mejorar,
prácticamente se colapso y esto dio lugar al hambre, el racionamiento, la pobreza, la corrupción y
el mercado negro. El posterior bloqueo de la O.N.U. hizo que la autarquía fuese la única salida para
una España aislada. Habrá que esperar hasta 1950 para recuperar el nivel de vida de 1935.
Los años 50 serán el momento del cambio en la política franquista. En 1950 se acepta el fracaso de
la autarquía y la economía dirigida. El gobierno de Carrero Blanco y Arburúa, basado en el
pragmatismo, inicia una nueva reactivación de la economía. Se decide volver tímidamente a la
economía capitalista y, en esa línea, se liberalizan los precios y el comercio en 1952 (lo que
permitió el fin del racionamiento) y se consigue acabar con el déficit energético gracias a la
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construcción masiva de pantanos. Los acuerdos hispano-estadounidenses de 1953, con su
inyección de divisas, fueron otro factor decisivo para esta reactivación económica. Sin embargo,
habrá que esperar hasta 1959 para el despegue definitivo de la economía española.
1959 fue el año de la llegada al poder de los tecnócratas del Opus encargados de conseguir el
despegue de la economía española. Para lograrlo llevaron adelante una serie de medidas
aprobadas por [Link]. y la O.N.U. cuyo fin era lograr una autentica economía capitalista. Desde
1958, España pertenecía al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial y, gracias a ello,
consiguió un crédito de 500 millones de dólares que serán la base del resto de las medidas. En 1959
se aprueba el Decreto-Ley de Nueva Ordenación Económica, también conocido como Plan de
Estabilización, que significara la muerte definitiva de la autarquía y el principio de la
liberalización económica. El objetivo de esta ley era lograr las bases para un rápido crecimiento
económico y para ello se llevaban a cabo las siguientes medidas:
• Desaparición de trabas burocráticas.
• Reducción de salarios.
• Reducción de la circulación monetaria.
• Recorte del gasto público.
• Subida de precios de los servicios públicos.
• Subida de los tipos de interés.
• Restricción de los créditos bancarios.
• Liberalización de los precios.
• Cambio dólar-peseta más real.
• Liberalización del comercio y de las inversiones extranjeras.
Las consecuencias de esta ley no se hicieron esperar. El periodo 1959-60 fueron años de parón
económico que permitieron reducir el déficit y acumular capitales, de tal forma que entre 1961 y
1973 la economía creció de media un 6 % anual, especialmente en la industria y los servicios.
La masiva llegada de capital extranjero provocó una dependencia total de la economía española
respecto al exterior y un fuerte déficit comercial. Para equilibrar el déficit, el gobierno recurrió
al turismo y los sueldos de los emigrantes, lo que permitía recibir divisas extranjeras. Para intentar
organizar este crecimiento caótico se crean los llamados Planes de Desarrollo (1963-69),
articulados alrededor de los Polos de Desarrollo, que supusieron un auténtico fracaso.
La principal consecuencia social de la liberalización económica fueron las migraciones exteriores
e interiores. Las migraciones interiores se basaron en un tremendo Éxodo Rural hacia Madrid,
Barcelona, Bilbao, Valencia y Alicante que afecto a unas 750.000 personas y que produjo la
desertización del campo y su mecanización ante la falta de mano de obra. La migración exterior
afecto a más de un millón de personas y se dirigió a Francia, Alemania, Suiza y Bélgica, logrando
el descenso del paro en España.
La liberalización produjo otras consecuencias:
• Desequilibrios en el reparto de la riqueza debido a los sueldos bajos e
impuestos injustos.
• Mayor pobreza en el campo y las provincias interiores.
• Mayor riqueza en las ciudades y en las provincias periféricas.
• Escasa inversión en servicios públicos. Especialmente grave en la
construcción de viviendas.
Todo esto llevó a un cambio social radical al aparecer por primera vez la actual sociedad de
consumo que chocaba abiertamente con la ideología franquista. La bonanza económica provocó una
auténtica oleada de nacimientos que dieron lugar, ante la necesidad de formar obreros más
cualificados, a la construcción de nuevas escuelas y la creación de una enseñanza pública a gran
escala ante la imposibilidad de la iglesia de hacer frente a semejante demanda. Esta explosión
educativa se notó especialmente en la universidad.
En 1963 se promulgó la Ley de Bases de la Seguridad Social, que creaba el germen del actual
sistema de sanidad pública, subsidio de desempleo y bajas laborales.
Finalmente, los sesenta fueron también la época en que la mujer empezó a llegar de forma masiva al
mercado laboral.
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En 1973 estalla la gravísima crisis del petróleo que afecta a todo el mundo pero especialmente a
los países consumidores y no productores como España. La crisis traerá una fortísima inflación, la
vuelta de los emigrantes y el aumento del desempleo. Lógicamente, esta coyuntura sólo logra
agravar más aún la situación política del país.
En conclusión, durante el franquismo, la economía pasó de una autarquía inicial, basada en el
aislamiento y control estatal, a un modelo de desarrollismo en los años 60. La autarquía, marcada por
políticas proteccionistas y la intervención estatal, condujo a una economía estancada y con escasez.
Sin embargo, con el desarrollismo impulsado por los tecnócratas, España experimentó un crecimiento
económico sostenido, impulsado por la inversión extranjera, la industrialización y la modernización
de infraestructuras. A nivel social, el franquismo consolidó una estructura jerárquica y conservadora,
donde la Iglesia y las élites tradicionales mantenían una influencia dominante.
3. Represión y oposición política al régimen franquista.
Al finalizar la Guerra Civil más de medio millón de personas se exiliaron de España,
principalmente a Francia, México y la U.R.S.S. Durante la Segunda Guerra Mundial fueron
perseguidos y encarcelados por los nazis y, al menos, 20.000 murieron en los campos de
exterminio. Otros muchos lucharán al lado de los aliados en la Resistencia y los ejércitos francés y
ruso.
El Exilio fue una auténtica catástrofe para España, ya que el país perdió a sus mejores
intelectuales, políticos, científicos, universitarios, técnicos, etc.
Desde el Exilio y desde el interior se organizo rápidamente una oposición antifranquista que
vivió diversa suerte.
Dentro del Exilio la oposición estuvo encarnada en los republicanos y los monárquicos. Los
republicanos mantuvieron un gobierno en el exilio (al igual que los catalanes y los vascos) formado
por todos los antiguos partidos políticos (republicanos, nacionalistas, socialistas, comunistas)
pero que se encontraba muy dividido y enfrentado entre si. En 1944 se consiguió un mínimo
de unidad al crearse la Alianza Nacional de las Fuerzas Democráticas que esperaba que el fin de la
Segunda Guerra Mundial trajese la caída de Franco. Entre 1946-49, con el bloqueo de la O.N.U.,
volvieron a despertar las esperanzas republicanas, pero, a partir de 1950, con el fin del bloqueo,
el gobierno republicano en el exilio languideció sin hacer nada efectivo, aunque logró sobrevivir
hasta 1975. De todos los partidos, solo los comunistas consiguieron aceptación dentro de la
población española.
Los monárquicos estaban encabezados por Don Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII, que reclamaba
el trono de España y que vivía en Estoril (Portugal). Don Juan mantuvo siempre contactos con
Franco a través de los ministros monárquicos, pero nunca tuvo una buena relación con él, relación
que prácticamente desapareció en 1945, cuando Don Juan publicó la Declaración de Lausana, donde
defendía la creación de una monarquía parlamentaria y democrática. A pesar de todo, Don Juan
logrará que su hijo Don Juan Carlos sea educado en España y que, a la larga, sea nombrado sucesor
de Franco.
La oposición interior estuvo controlada por el P.C.E., con el P.S.O.E. en un papel muy secundario y
los anarquistas prácticamente extinguidos. La durísima represión franquista de los años 40 hizo
imposible la creación de ninguna organización interior y el P.C.E. recurrió a la lucha armada
mediante la guerra de guerrillas (los maquis), que estuvo activa entre 1939 y 1948 y que se cerró
con un rotundo fracaso.
Las primeras protestas interiores efectivas fueron las huelgas de 1946 en Barcelona, 1947 en
Bilbao y 1952 en toda España, que se quejaban del bajo nivel de vida y que llevaron al cambio en
la política económica franquista. Aunque estas huelgas tuvieron un carácter bastante espontáneo
pronto fueron controladas por los comunistas.
A partir de los años 50 aparece una nueva generación de luchadores antifranquistas que no han
conocido la Guerra Civil y que tiene como principal centro de actuación la universidad. En 1956,
la apertura de Ruiz Giménez llevó a la derrota de los falangistas en las elecciones a delegados de
alumnos dentro de la Universidad Complutense de Madrid, los falangistas respondieron con la
violencia, lo que dio lugar a grandes manifestaciones estudiantiles. La respuesta del gobierno fue
la habitual: represión y cárcel.
Los años 60 verán una mayor organización de la oposición y una mayor diversifícación de sus
actuaciones. Lo más espectacular será la aparición de una oposición nacionalista, tímida en
Cataluña (detención en 1959 de Jordi Pujol por repartir propaganda anti-franquista en catalán)
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y mucho más violenta en el País Vasco (fundación de E.T.A. - Euskadi Ta Askatasuna, País Vasco
y Libertad - en 1959).
El crecimiento económico y el desigual reparto de la riqueza llevarán al aumento de las huelgas y al
inicio de las negociaciones colectivas. Pronto la acción obrera estará dirigida por un nuevo sindicato
comunista clandestino: Comisiones Obreras, el cual coordinará una importante huelga en la minería
asturiana en 1962.
Ese mismo año, España solicita su ingreso en la Comunidad Económica Europea y esto lleva a una
reunión en Múnich de los opositores internos y externos que solicitan a Europa la no admisión de
España hasta que esta no sea un estado democrático. El Contubernio de Múnich (nombre que
recibió esta acción en la prensa franquista) molestó mucho al régimen que aumentó el número de
detenciones y de penas de muerte (ejecución de Julián Grimau en 1963). Esta radicalización hizo que
algunos opositores se plantearan la lucha armada como única forma de acabar con el gobierno de
Franco.
La universidad seguirá inmersa en sus manifestaciones y protestas (cada vez más controladas por
los comunistas) que llevará, muy a menudo, a su cierre. Algunos profesores (como Tierno
Galván, Aranguren o García Calvo) apoyarán a los estudiantes y serán expulsados de sus cátedras y
obligados a exiliarse.
En 1968, E.T.A. cometía su primer asesinato, recibiendo bastante apoyo por parte de todos los
sectores anti-franquistas. En 1970 tiene lugar el proceso de Burgos, donde se dictan nueve
sentencias de muerte contra miembros de E.T.A., la presión internacional logró que dichas
sentencias fueran conmutadas por las de cadena perpetua. En 1973 aparece otro grupo terrorista de
extrema izquierda: el F.R.A.P. (Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico). El gobierno cree
que esto se debe a su "blandura" en el proceso de Burgos y en 1975 realiza doce ejecuciones de
miembros de E.T.A. y del F.R.A.P. pese al rechazo internacional.
El papel de la oposición en la caída del régimen no está aún muy claro, para algunos su papel fue
fundamental, para otros apenas anecdótico.
Documento 1
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Documento 2
Documento 3
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Documento 4
Documento 5
ACUERDO POLÍTICO DEL CONGRESO DE MÚNICH EN 1962.
El Congreso del Movimiento Europeo reunido en Múnich los días 7 y 8 de junio de
1962 estima que la integración, ya en forma de adhesión, ya de asociación de todo país
a Europa, exige de cada uno de ellos instituciones democráticas, lo que significa en el
caso de España, de acuerdo con la Convención Europea de Derechos del Hombre y la
Carta Social europea, lo siguiente:
1. La instauración de instituciones auténticamente representativas y democráticas que
garanticen que el gobierno se basa en el consentimiento de los gobernados.
2. La efectiva garantía de todos los derechos de la persona humana, en especial los de
libertad personal y de expresión, con supresión de la censura gubernativa.
3. El reconocimiento de la personalidad de las distintas comunidades naturales.
4. El ejercicio de las libertades sindicales sobre bases democráticas y de la defensa por
los trabajadores de sus derechos fundamentales, entre otros medios por el de la huelga.
5. La posibilidad de organización de corrientes de opinión y de partidos políticos con
el reconocimiento de los derechos de la oposición.
El Congreso tiene la fundada esperanza de que la evolución con arreglo a las anteriores
bases permitirá la incorporación de España a Europa, de la que es un elemento
esencial; y toma nota de que todos los delegados españoles, presentes en el Congreso,
expresan su firme convencimiento de que la mayoría de los delegados españoles desean
que la evolución se lleve a cabo de acuerdo con las normas de la prudencia política, con
el ritmo más rápido que las circunstancias permitan, con sinceridad por parte de todos y
con el compromiso de renunciar a toda violencia activa o pasiva, durante y después
del proceso evolutivo”.
Congreso del Movimiento Europeo celebrado en Múnich los días 7 y 8 de junio de
1962.