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Amor Prohibido: Romeo y Julieta

La adaptación de 'Romeo y Julieta' presenta la historia de amor entre Romeo Montesco y Julieta Capuleto en un contexto de enemistad familiar en Verona. A lo largo de los actos, se desarrolla su romance prohibido, marcado por la pasión y la tragedia, mientras enfrentan las consecuencias de su amor en medio de la rivalidad entre sus familias. La obra culmina en un desenlace trágico que resalta la lucha entre el amor y el odio.

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Amor Prohibido: Romeo y Julieta

La adaptación de 'Romeo y Julieta' presenta la historia de amor entre Romeo Montesco y Julieta Capuleto en un contexto de enemistad familiar en Verona. A lo largo de los actos, se desarrolla su romance prohibido, marcado por la pasión y la tragedia, mientras enfrentan las consecuencias de su amor en medio de la rivalidad entre sus familias. La obra culmina en un desenlace trágico que resalta la lucha entre el amor y el odio.

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UN AMOR

CAPUTESCO
Adaptación de la obra Romeo y Julieta de Wiliam Shakespeare

1
PERSONAGES
ROMEO: Jan Ramon
JULIETA: Marta Conesa
MONTESCO:
CAPULETO:
NARRADORA: Tasnem Ararou
TIBALDO:
NODRIZA: Noa García
BENVOLIO:
FRAY LORENZO:
SEÑORA DE CAPULETO: Frida Camps
PARÍS:
BALTASAR:
PRÍNCIPE:

2
PRIMER ACTO
ESCENA 1:
SALA DE LOS CAPULETO
Narradora: En la ciudad de Verona (Italia), en el siglo XIV o
XV, dos familias mantienen viejas rencillas desde hace años.
Partidarios de los dos bandos se encuentran en la calle y se
enfrentan en una pelea. El Príncipe, máxima autoridad de la
ciudad, se presenta y los separa. Mientras, Romeo, el joven
Montesco, que no interviene en la pelea, busca la soledad para
llorar sus penas de amor.
Capuleto: ¡Caballeros bienvenidos! Llego el momento, bellas
damas. Las que tengan los pies ligeros, que nos lo prueben
haciendo bailar a estos señores. ¿Quién podría resistirse a tal
tentación? Y las que se hagan las difíciles es porque tienen callos
(empieza la música y se abre el baile)
(Entra Romeo)
Romeo: (con los ojos fijos en Julieta) ¡Oh! que mujer más bella,
en medio de la noche oscura brilla como un diamante. Es una
belleza demasiado exquisita para la tierra ¿A caso y he querido a
alguien hasta ahora? No, jamás hasta hoy.
ESCENA 2:
(Sale Romeo y entra Tibaldo)

3
Tibaldo: ¡He oído esa voz antes! Y por mi vida que es la de un
Montesco. ¡Servidor! Ve a buscarme mi espada. Ese miserable se
ha atrevido a entrar a mi fortaleza a burlarse de mí y de mi
familia, a disfrutar de nuestros placeres, juro por mis antepasados
que lo mataré sin piedad, ni arrepentimientos.
Capuleto: ¡Y bien! ¿Qué es lo que tienes, sobrino? ¿Qué significa
esa cólera? ¿Por qué tanto alboroto?
Tibaldo: Tío, ¡Veis ese hombre! ¡Pues es un Montesco! ¡Es un
enemigo, un infame que ha venido a burlarse y a insultar la fiesta
de nuestra casa!
Capuleto: ¿No es el joven Romeo?
Tibaldo: ¡Él es! ¡El miserable!
Capuleto: ¡Calma! Veamos, a ver querido sobrino, si os
reportáis. Hasta ahora el comportamiento del tal Romeo es de un
joven bien educado; y a decir verdad toda Verona habla del como
un joven valiente y honrado, no quisiera por toda la riqueza del
mundo que la fiesta terminara en disputa. Vamos sobrino,
paciencia no fijes la atención en él. Así lo quiero. Y si me respetas
deja esa actitud insociable y brusca que sienta muy mal en una
fiesta.
ESCENA 3:
Romeo: (aproximándose a Julieta y tomándola de la mano)
¿He profanado esta mano encantadora? Porque en tal caso mis
labios repararan el ultraje que mi mano ha cometido, borrando
con un beso una impresión tan grosera.
Julieta: ¿Por qué tan injusto? No ha mostrado hasta ahora más
que devoción y cortesía; y le aseguro que su mano no ha cometido
ningún delito.

4
Romeo: Permite que mis labios santa mía remplacen a mi mano,
atiende a los ruegos de este peregrino para que su alma no caiga
en demencia
Julieta: La santa se deja rogar, pero no se mueve.
Romeo: Entonces permanece inmóvil, santa mía, mi oración será
escuchada y yo seré dichoso.
(Romeo le da un beso a Julieta)
Romeo: Tus labios han borrado mis faltas, todas mis culpas han
sido perdonadas.
Julieta: El pecado es mío ahora; mi boca lo ha tomado.
Romeo: ¡Oh! La más dulces de las faltas, el más encantador de
los reproches vuelve a tocar ese pecado.
(Entra la nodriza)
Nodriza: (a Julieta) Señorita vuestra madre quiere decirle unas
palabras
Julieta: Enseguida voy (alejándose de Romeo y la nodriza)
Romeo: (a la nodriza) ¿Quién es su madre?
Nodriza: Caballerito, su madre es la señora de esta casa; una
buena señora prudente y virtuosa a fe mía. Yo he criado a su hija,
a esa a quien habláis ahora.
Romeo: ¡La hija de los Capuleto!... ¡¿Ella?!... ¡Mi vida está en las
manos de mi enemiga!
(Benvolio se aproxima a Romeo)
Benvolio: Vamos, marchémonos que la fiesta ha llegado a su fin.
Romeo: Si vámonos que la turbación de mi alma está en su
colmo.

5
(Salen todos menos Julieta y la nodriza)
Julieta: Nodriza, dime (enseñándole un joven que pasa) ¿Cómo
se llama ese caballero?
Nodriza: El hijo único de un viejo ricachón.
Julieta: ¿Y aquel otro, próximo a marcharse? (señala a Romeo)
Nodriza: No lo se.
Julieta: Ve a informarte de su nombre.
(La nodriza sale al instante)
Julieta: Espero que no sea casado, sino el sepulcro será mi lecho
de bodas.
Nodriza: (volviendo) ¡Es un Montesco! Se llama Romeo. Y es
enemigo de vuestra familia.
Julieta: ¡El solo hombre a quien debería aborrecer es el único a
quien amo!, ¿Lo he amado demasiado pronto, o lo he conocido
demasiado tarde? ¡A él a quien debe detestar la hija de los
Capuleto!
(Salen todos, se cierra el primer acto)
SEGUNDO ACTO
ESCENA 1:
EL JARDÍN DE JULIETA
Narradora: Julieta viene a eclipsar con su lumbre a la belleza
que mataba de amores a Romeo. Él, tan amado como amante,
busca en una raza enemiga su ventura. Ella ve pendiente de
enemigo anzuelo el cebo sabroso del amor. Ni él ni ella pueden
declarar su anhelo. Pero la pasión buscará medios y ocasión de
manifestarse.

6
Romeo: Cualquiera se burla de mi dolor porque no lo ha vivido.
(Julieta aparece en el balcón) ¡Silencio! Se abre una ventana…
¡Es Julieta, mi sol y estrella! No mire más su belleza, Romeo,
olvídala… pero no puedo, la amo. Si tan solo lo supiera… ¡Habla!
No, solo su mirada lo dice todo. ¿Le respondo? No, no es a mí a
quien habla. Sus ojos brillan en la oscuridad como estrellas. ¡Oh,
cómo apoya sus manos en sus mejillas! Ojalá pudiera ser ellas
para acariciarla.
Julieta: (creyendose sola) ¡Hay de mí!
Romeo: ¡Ha hablado! ¡Vuelve hablar ángel del cielo y que tu voz
llene de alegría la oscura y silenciosa noche, tu estas allí sobre mi
cabeza como el ángel que está en la cabeza de todos los hombres!
Julieta: Romeo, ¿Por qué eres tú Romeo? Reniega de tu padre,
abjura de tu nombre; jura que me amaras y yo dejare de ser Julieta
Capuleto.
Romeo: ¿Debo continuar escuchándola o debo hablarle?
Julieta: Tú no eres mi enemigo; solo es tu nombre, ese apellido
de Montesco. ¿Qué es un Montesco? ¿No lo eres tú mismo? Esos
brazos, esos pies, cabeza, ojos. ¿No componen un Montesco? No,
eso todo se compone a ti… Cambia de nombre, un nombre no es
nada, solo por eso no debemos dejar de agradarnos y tómame a mí
a cambio. ¡Oh! Tómame a mi entera.
Romeo: ¡Oh! Julieta pido la palabra, solo dime amado mío y
dejare de ser por siempre Romeo de Montesco.
Julieta: (viendo hacia abajo del balcón) ¿Quién interrumpe mis
pensamientos secretos? ¿A quién envuelve las sombras de la
oscura noche?
Romeo: No me atrevo a pronunciar mi nombre, es un nombre que
aborrezco, como enemigo que es de la mujer que amo.

7
Julieta: Has pronunciado pocas palabras y ninguna se ha
escapado de mis oídos, he conocido esa voz. ¿No eres tú Romeo?
Romeo: Ni lo uno, ni lo otro, ¡Oh! ¡Mi bella santa, si lo uno y lo
otro te disgusta!
Julieta: ¿Cómo has llegado hasta aquí? ¿Por qué estás aquí?
Dímelo. Los muros de este jardín son muy altos y difíciles de
escalar, en este lugar esta innegablemente la muerte para ti.
Romeo: El amor me presto sus alas y desaparecieron todos los
obstáculos.
Julieta: ¡Pero si te viesen, te matarían!
Romeo: Mas le temo a tus ojos, por ti enfrentaría a veinte espadas
desvainadas.
Julieta: No quisiera por nada en el mundo que te encontraran
aquí.
Romeo: ¿No dirás nada más, no harás nada por mí?
Julieta: ¿Qué más podría decirte?
Romeo: Cambiemos nuestro juramento. Jura amarme como yo te
he amado.
Julieta: Ya lo he jurado antes de que me lo hubieras pedido.
(Romeo besa a Julieta)
Romeo: ¡Noche de delicia, noche que el cielo bendice! Dios mío.
¿Esto será un sueño?
Julieta: Tres palabras más y despidámonos enseguida. Si tu
pasión es honrada, si quieres cásate conmigo, házmelo saber
mañana por medio de un mensajero que te enviare, de cómo y
cuándo quieres celebrar la sagrada ceremonia.

8
Nodriza: ¡Señorita!
Julieta: (responde a la nodriza) ¡Allá voy! (le dice a romeo)
Adiós, mil veces adiós.
Romeo: Adiós amada mía (Romeo baja lentamente del balcón
y se retira)
TERCER ACTO:
ESCENA 1:
(En el jardín de los Capuleto)
Narradora: Tres días después del encuentro de Romeo y Julieta;
Julieta se encuentra desesperada por saber la respuesta de su
amado.
(Entra la nodriza)
Julieta: ¡Buenos días por fin has venido! ¿Qué noticias me trae,
mi querida nodriza? ¿Lo has encontrado? ¿Por qué esa cara? ¡Son
malas las noticias que traes! Dime.
(La nodriza se sienta en uno de los bancos del jardín)
Nodriza: ¡Oh! Estoy cansada mis pobres piernas. ¡Ay! Señorita
que viaje tan largo.
Julieta: Quisiera estar tan cansada como tú, con tal de saber ya lo
que tienes que decirme.
Nodriza: Dios niña que prisa, no puedes esperar un minuto.
Julieta: Si tienes tanto aliento para decirme qué te está ahogando,
no esperare un minuto.
Nodriza: Haz fe mía señorita, no quiero felicitarla por la elección
que ha hecho, usted no entiende mucho de eso; no es que yo tenga
algo en contra de Romeo, sino por su apellido.

9
Julieta: No pero aun no me haz dicho absolutamente nada.
Háblame del matrimonio.
Nodriza: (evitando la conversación) ¡Ay! Que jaqueca tengo
¡Oh! Una jaqueca atroz.
Julieta: Nodriza siento mucho verte así, pero te ruego mi querida
nodriza que me digas lo que el te ha encargado.
Nodriza: Que impaciente es usted, en verdad, mi bella señorita lo
siento mucho. Tienes un buen modo de aliviar mi cansancio, a fe
mía, que en adelante va a tener que ejecutar los encargos usted
misma
Julieta: Cuantos preámbulos, vamos. ¿Que te ha dicho Romeo?
Nodriza: Que esta tarde puede ir a confesarse.
Julieta: ¿Si?
Nodriza: Si señora es necesaria que valla a la celda del Fray
Lorenzo, allí encontraras un marido completamente dispuesto…
¡Hey, ya se colorean de rubor sus mejillas!
Julieta: Si, correré a buscar mi felicidad. Adiós querida nodriza.
(Julieta sale por un lado y la nodriza por el otro)
ESCENA 2:
La celda de fray Lorenzo:
(Entran fray Lorenzo y Romeo)
Fray Lorenzo: Ya esta todo arreglado. ¡Quiera el cielo sonreír a
la santa ceremonia y que a las horas del porvenir no dejen de ser
dichosas!
Romeo: Que así sea padre mío, une nuestras manos con tus santas
palabras, y después ya puede venir el monstruo que devora todos

10
los amores, la muerte; que yo no le temo, todo lo que anhelo es
que Julieta sea mía.
Fray Lorenzo: Joven Romeo modera tu amor, su duración,
calmando tus arrebatos. Apresurándose demasiado se llega mas
tarde que cuando caminas con prudencia… Pero ve allí la joven
esposa que se acerca.
(Entra Julieta)
Julieta: (dice al fraile) Mi santo director (Julieta saluda)
Fray Lorenzo: Romeo te dará las gracias por él y por mi hija
mía.
Julieta: Saludos también a Romeo, y que sus gracias sean
merecidas.
Romeo: ¡Oh! Julieta mía, participas tú de la alegría que llena mi
alma, ahora que el aire que nos rodea se llena con tu aliento.
Julieta: Puedo sentir esa misma dicha. Los tesoros de mi sincero
amor superan los más brillantes discursos.
Fray Lorenzo: Vamos jóvenes es necesario que me sigan pronto
terminaremos. A pesar de vuestra aroza impaciencia es preciso
que aguarden, para hablar de amores, a que nuestra santa iglesia
os allá unido para siempre.
(Salen todos)
CUARTO ACTO:
ESCENA 1:
Cuarto de Julieta.
Narradora: Romeo es expulsado de Verona por una riña con los
Capuleto, por haber herido de muerte a Tibaldo. Romeo va a
despedirse de Julieta antes de irse definitivamente de Verona.

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(Se encuentran Romeo y Julieta)
Romeo: Amada mía, me ha llegado la hora de partir. La noche ha
quemado ya sus ultimas luces, y se perciben en las cima de los
montes los primeros arboles de la alegre mañana. Es necesario
que te deje para poder vivir, porque quedarme seria morir.
Julieta: No es la claridad del día, es una claridad fantástica que
marchara delante de ti esta noche y te guiara. ¡Quédate! ¡Quédate!
¿Por qué me abandonas tan pronto?
Romeo: Tienes razón me quedo. ¡Que me encuentren! ¡Que me
maten! ¡Que me maten! Que me importa soy dichoso; además me
lo ordenas tú.
(Entra la nodriza)
Nodriza: (corriendo) ¡Señora!
Julieta: ¿Qué pasa nodriza?
Nodriza: Señora su madre viene a hablar con usted, aquí mismo.
(Sale la nodriza)
Julieta: (camino a Romeo) ¡Romeo! Abandóname.
Romeo: Un solo beso y podre marchar en paz. (Besa a Julieta y
desaparece de prisa)
Julieta: Es necesario que yo reciba noticias tuyas cada hora del
día, porque cada hora de tu ausencia oscurece mi vida.
Romeo: Adiós amor querido. (Se marcha Romeo)
ESCENA 2:
(entra la señora de Capuleto)
Señora de Capuleto: ¿Qué es esto? ¿Qué tienes Julieta?

12
Julieta: No estoy bien señora.
Señora de Capuleto: ¡Llorando siempre la muerte de vuestro
primo!00
Julieta: Es una perdida que me ha afligido con demasiada
intensidad madre mía, permítame que la llore.
Señora Capuleto: Si no lo has de resucitar llorando.
Julieta: Pues por eso es porque lloro.
Señora de Capuleto: Di que lloras porque el monstruo que lo
mato vive todavía.
Julieta: ¡¿Monstruo?! ¿De quién hablas madre?
Señora de Capuleto: De Romeo. De ese miserable, de ese
asesino
Julieta: ¡Ah! Miserable y Romeo son dos palabras que no
conciertan… ¡Que Dios lo perdone! Por mi parte le perdono
desde el fondo de mi corazón.
Señora de Capuleto: Si. Si tu deploras que de ese asesino esté
aun con vida
Julieta: ¿Por qué no esta aquí? ¿Por qué no se habían de encargar
mis manos solas de la venganza?
Señora de Capuleto: Ya nos vengaremos. Ya no llores mas, yo
tengo mis designios, un hombre de toda mi confianza marchara
pronto a buscar al fugitivo; que le hará enseguida compañía a
Tibaldo.
Julieta: ¿Estaré entonces contenta ¿yo?... No estaré contenta
hasta que no vuelva a ver a Romeo, hasta que no lo vea muerto.
¡Cuán profundamente me ha afligido este acontecimiento!

13
Señora de Capuleto: Inventa un medio de venganza que te
satisfaga, porque el hombre que se ha encargado de todo ya esta
dispuesto… Por cierto niña, tengo alegres noticias.
Julieta: ¿De qué hablas señora?
Señora Capuleto: Muy pronto un noble conde, un elegante
caballero llamado París te concederá ser su esposa.
Julieta: ¡Alegre dichosa! Tanta prisa me asombra, os ruego
madre que digas a mi padre y a mi señor que no estoy dispuesta a
casarme todavía… Antes me casaría, estando segura de ello con
ese Romeo a quien detesto.
Señora Capuleto: Mira tu padre llega y verás lo que desea.
(Entra Capuleto y la nodriza)
Capuleto: ¡Diantres señorita! Que torrentes de lágrimas es
necesario un poco de calma, o la barca zozobrará y así
terminaremos el viaje. (A la señora Capuleto) ¿Señora habéis
indicado a Julieta mis indicaciones?
Señora de Capuleto: Si señor; pero ha sido trabajo inútil.
Capuleto: ¡Ah diablos! Veamos eso esposa mía, enterémonos
bien. ¿Con qué la señorita esta orgullosa? La señorita reúsa y da
las gracias.
Julieta: Yo no tengo orgullo padre, al contrario, estoy muy
agradecida. ¿Cómo debería yo estar orgullosa por una cosa que
aborrezco?
Capuleto: ¿Qué es eso, con que la señorita discute? ¿Con qué nos
equivocamos? ¡No reúsa por orgullo sino por gratitud!
Señora Capuleto: ¡Quitad allá señor! ¿Estáis loco?

14
Julieta: (de rodilla suplicando) Padre de rodillas os suplico que
os calméis un poco, escuchadme solo dos palabras.
Capuleto: ¡Id al diablo hija desobediente! Andad perversa os
advierto muy frontalmente que se verificara el matrimonio, y no
me tenéis que hablar mas de este asunto.
ESCENA 3:
Interior de la celda del fray Lorenzo
(Entra el fray Lorenzo y el conde parís)
Fray Lorenzo: ¿El jueves decís señor? Me parece muy pronto.
París: Tal es la voluntad del señor Capuleto padre mío. Me ha
parecido peligrosa tanta precipitación, pero ha sido en vano todos
los obstáculos que he tenido que obtener para que la boda se
aplace.
Fray Lorenzo: Según me has dicho, ¿Ignoráis todavía las
intenciones de vuestra prometida? Todo esto me agrada poco.
París: Desde la muerte de su primo Tibaldo, Julieta esta
sumergida en un pesar que no puede desechar, rehúsa toda clase
de consuelos y no quiere oír de amor.
Fray Lorenzo: (pensativo) También se demasiado. ¡Ay de mi!
Los motivos que se para suspender ese asunto.
(Entra Julieta)
París: Es una dicha para mí ver entraros a vos que muy pronto
habéis de ser mi esposa.
Julieta: Cuando me case señor, entonces. tal vez podrás ser lo
que me dices.
París: Cuento con esa dicha que me esta reservada; el jueves
debo ser vuestro esposo.

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Julieta: Lo que deba ser, será.
Fray Lorenzo: Palabra del evangelio.
París: ¿Vendréis, sin duda, a confesaros con este buen monje?
Julieta: Si os contestase seria vos conde, mi confesor.
París: Pues bien decidme que me amas.
Julieta: Bueno me contentare con decirte que lo amo a él.
(París sale de la habitación)
Fray Lorenzo: ¡Ay Julieta! Comprendo tu dolor, lo se todo, y mi
espíritu se fatiga en vano por hallar un remedio.
Julieta: Padre, no vuelvas a decir remedio si no tienes remedio
que ofrecerme. ¿No encuentras en tu sabiduría ningún remedio?
Fray Lorenzo: ¡Un instante hija mía! Tienes un rayo de
esperanza pero la solución que necesitas es tan desesperada como
el crimen que quisiera evitar.
Julieta: Dime padre.
Fray Lorenzo: ¿Estás completamente decidida a perecer por tu
propia mano antes que casarte con el conde parís? ¿Es bastante
fuerte tu voluntad? Si fuese así todavía, hay remedio de evitar la
vergüenza que te amenaza; abrazando un partido extremo, que es
casi la muerte a la que tendrás que mirar frente a frente.
Julieta: ¡Oh! Antes de casarme con París estoy dispuesta a todo.
Fray Lorenzo: Pues entonces escuchad mis instrucciones; vuelve
a casa de tu padre con ánimo, complaciente y alegre; y dile que
aceptas el matrimonio que te ha propuesto. Mañana que es
miércoles procura quedarte sola en tu cuarto por la noche. Procura
alejar a tu nodriza, y después que estés acostada te bebes el licor
destilado que contiene este frasquito que te entrego en ese

16
momento. Extenderá por tus venas un frío glacial, cesará
completamente tus pulsos y tu calor, y tu vida parecerá extinguida
por cuarenta y ocho horas.
ESCENA 4:
El cuarto de Julieta
Narradora: Julieta llega a su casa a seguir las indicaciones que
les dio el padre.
Julieta: Así es como debo estar, ataviada, déjame sola esta noche
mi buena nodriza; te lo pido por favor me hace falta orar mucho a
dios. Tú sabes que soy muy desgraciada, y que el pecado y el
pesar llenen mi vida.
Señora de Capuleto: ¿Qué haces hija mía? ¿Quieres que te
ayude?
Julieta: No señora, os ruego que me dejes quedarme sola y que
mi nodriza pase la noche en su aposento.
Señora de Capuleto: Como quieras hija mía, que pases buenas
noches. (se retira la señora de Capuleto)
ACTO CINCO:
ESCENA 1:
Narradora: A la mañana del jueves, la nodriza se dirige a la
habitación de Julieta para prepararla para la boda.
Nodriza: Señorita Julieta vamos despierta que ya es hora de la
boda. (La agarra por un brazo y trata de despertarla) Este es
el sueño mas extraño que he visto. Despierta señorita que ya llega
el novio. ¡Oh! Esta fría ¡ESTÁ MUERTA! ¡Señora de Capuleto
venga rápido! ¡SOCORRO! ¡SOCORRO!
Señora de Capuleto: ¿Qué es este escándalo?

17
Nodriza: ¡Desgraciado día! ¡Desgraciado día!
Señora Capuleto: ¡Oh por Dios! Julieta hija de mis entrañas.
Mírame, abre los ojos. ¡Socorro! ¡Socorro!
(Entra Capuleto)
Capuleto: ¿Qué es esto? ¿Por qué tanto escándalo? Díganle a
Julieta que su esposo la espera.
(La nodriza sollozando)
Nodriza: Esta muerta.
Capuleto: (acercándose a Julieta) Desdichado de mí. ¡Esta fría!
La muerte se ha apoderado de mi hija.
(Entra fray Lorenzo y París)
Capuleto: ¡Oh! Padre avisadle al conde París que un monstruo ha
entrado al cuarto de su desposada y se llevo su alma.
París: He esperado tanto tiempo para este momento y ahora
presentar semejante espectáculo.
(La nodriza y la señora Capuleto sollozan quejándose de la
desgracia. Todos comienzan a llorar y a reclamar su desdicha)
Fray Lorenzo: ¡Silencio, calma! Esta niña tan joven y tan pura
no os pertenece a vos, solo Dios es su padre y se la ha llevado
porque la ama, ella vive ahora en la gloria eterna cerca de dios.
Morir joven es morir dichoso nuestras lágrimas son muy débiles;
la naturaleza nos a hecho así.
Capuleto: Preparábamos festejos y ahora nos espera funerales.
Las perlas que deberían adornar la frente de la desposada
adornaran su cadáver.
Fray Lorenzo: Acompaña a vuestro esposo y retiraos todos de la
habitación.

18
(Se retiran todos)
ESCENA 2:
Narradora: Llega Baltasar y le da las noticias de la muerte de
Julieta a Romeo y sale enseguida a Verona.
Romeo: ¿Baltasar traes noticias de Verona? Dime ¿Cómo está
Julieta?
Baltasar: (con tristeza) Señor Julieta es ya dichosa, pues duerme
su último sueño en la tumba de los Capuleto.
Romeo: (con cara de nostalgia momento de silencio) Nada esta
bien, ¡Destino yo te desafío! (a Baltasar) Prepara los caballos que
esta noche descansare junto a mi Julieta.
ESCENA 3:
La llegada de Romeo a Verona
(Llega Romeo y se encuentra con París)
Romeo: Cima de la muerte. Monstruo ávido, avariento y
detestable. Yo quiero ver esas entrañas tuyas, en donde has
encontrado la mas preciosa criatura que la tierra ha producido,
sede a mis esfuerzos que yo te daré otras victimas que engullirlas.
(París se acerca y observa)
París: Yo conozco a este hombre, es el Montesco, el asesino de
Tibaldo. Dicen que la noble Julieta a muerto de la pesadumbre
que le causo este homicida… ¡Y viene ahora a insultar su
cadáver! (Se acerca más a Romeo y lo agarra por un brazo)
¡Obrero de las tinieblas! ¡Vil Montesco! ¿Quieres quizás llevar tu
venganza mas allá del sepulcro? Es preciso que mueras
miserable.

19
Romeo: ¿Qué yo muera? Ya lo se. Que es preciso como que he
venido aquí para morir. Huye lejos y déjame, no abrumes mi
inculpable cabeza con un nuevo pecado.
París: Te desprecio, a ti y a tus presagios y tus amenazas; camina,
me apodero de tu persona.
Romeo: ¿Ah? ¿Me desprecias? Me provocas. (Saca la espada y
se arroja sobre él) Pues muere niño.
París: ¡Ah! Soy muerto… Montesco si hay algún resto de piedad
en tu alma abre esa tumba y colócame cerca de Julieta.
Romeo: Por mi alma te juro que lo haré. (Toma el frasco que
tiene veneno y bebe de él)
(Entra fray Lorenzo)
Fray Lorenzo: (Llamando) ¡Romeo! ¡Sangre, cielos! ¿Por qué
están estos dos aceros aquí en medio de la paz de la muerte? (Se
acerca a las espadas) ¡Otro cadáver es París! Y esta bañado en su
sangre (se acerca a Julieta, Julieta se mueve y despierta)
Julieta: (Mira a Fray Lorenzo) Eres tú. Buen frailera, mi apoyo
y mi consuelo… Dime ¿Dónde está mi Romeo?
Fray Lorenzo: Shh. Se escuchan ruidos, vamos hija salgamos de
aquí. ¡Ven Julieta, Romeo tu esposo esta cerca de ti! Pero está
muerto el conde París.
Julieta: Pues bien déjame aquí yo me quedo con él ¿Qué es esto?
(toma el frasquito que tiene Romeo en su mano) Un frasco en
la mano del que yo amaba tanto, ya comprendo, el veneno ha
acabado con su vida. (Examina el frasco) Romeo se ha tomado
todo, no me ha dejado nada, ni una gota siquiera para dejar este
mundo. (Se arroja sobre el cadáver de Romeo) Déjame besar
tus labios a ver si encuentro en ellos un poco de tu veneno.

20
(Julieta besa a Romeo) ¡Oh! Que calientes están aún tus labios.
(Se oye llegar el guardia)
Guardia: ¿Por aquí o por allí?
Julieta: (después de haber escuchado) Más ruidos, ya llegan,
muy pronto abre acabado. (Le quita a Romeo su puñal) Buena y
bienhechora daga, aquí tienes mi pecho para que sirva de funda;
ocúltate y permanece aquí clavada hasta que yo muera. (Cae
sobre Romeo y expira, llega la guardia guiada por el paje de
parís)
(Entra el príncipe con su comitiva)
Príncipe: Que motivo tan grave hay para que se turbe así nuestro
reposo, que terrible desgracia inicia el día de hoy. (Entra
Capuleto y la señora Capuleto y su comitiva)
Capuleto: ¡Que gritos! ¡Que tumulto!
Señora Capuleto: Se oye gritar a todo el pueblo. ¡Romeo y
Julieta y el conde París!
(Entra Montesco seguido de muchos de sus deudos)
Príncipe: Ven Montesco. Te haz levantado muy temprano para
ver a tu hijo, a tu heredero en el sepulcro.
Montesco: ¡Ay de mi señor! Mi mujer ha muerto esta noche el
destierro de su hijo Romeo; le ha ocasionado un pesar que le ha
costado la vida, que nueva desgracia amenaza a este pobre viejo.
Príncipe: Mira y verás; es necesario saber el origen del misterio
de esta muerte y averiguar detalles de esta extraña historia
Fray Lorenzo: Sobre mi deben caer las principales sospechas el
momento y las circunstancias me acusan de ese horrible asesinato.
¡Ay de mí, nada he podido evitar!

21
Príncipe: ¿Qué? ¡Habla de una vez! Di todo lo que sepas.
Fray Lorenzo: Seré breve: este cadáver es el esposo de Julieta, y
ella, la esposa apasionada de Romeo. Yo los casé en secreto el
mismo día que Romeo fue desterrado por la muerte de Tibaldo.
Julieta, afligida, fue forzada a casarse con París, por lo que me
pidió ayuda. Le di un narcótico que la hizo parecer muerta por 48
horas, esperando luego reunirla con Romeo.
Príncipe: Según la carta de Baltasar el religioso dice la verdad, la
historia de su amor y el error de Romeo por la muerte de la joven;
dice que después de enterarse compró un mercader de droga y se
envenenó para reposar con Julieta. Capuleto, Montesco, venid y
arrepentíos de sus conflictos. ¡Que mande la humildad y el amor
entre familias!
Capuleto: ¡Oh! Amigo Montesco déjeme estrechar tu mano en
honor a mi hija; es lo único que pido.
Montesco: Yo quiero darte más, quiero que ella reviva. Y que
una estatua de oro puro conserve su imagen. Mientras Verona
exista, quiero que se vea que no ha habido mujer más bella y
apasiona que la fiel Julieta.
FIN

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