Especialización en enseñanza de Escritura y Literatura en la escuela secundaria
Modulo Literatura Latinoamericana como proceso
Clase 3
Vanguardias y manifestaciones vanguardistas en el
siglo XX
¡Hola! ¡Bienvenidos a la clase 3!
En oportunidades anteriores reflexionamos sobre literatura y región, y analizamos algunas
figuras de autores y autoras en el siglo XIX. En esta clase vamos a pensar juntos cómo las
vanguardias históricas renovaron la literatura latinoamericana; cómo el vanguardismo excedió
esas coordenadas históricas y se extendió a otras manifestaciones con su vocación de ruptura.
Hemos elegido algunos autores conocidos y otros no tanto, con el objeto de rearmar un corpus
que nos acerque a otra perspectiva y pueda reordenar el canon literario. Por eso, entre otras
cosas, de la variada lista de nombres de la poesía de la década de 1960 leeremos a dos
mujeres poetas excepcionales: Alejandra Pizarnik, con una producción muy importante y muy
trabajada por la crítica; María Emilia Cornejo, con publicaciones póstumas e intervenidas por
poetas varones. Ambas con biografías que concluyen de la misma trágica manera.
Exploraremos algunos ejes conceptuales sobre la vanguardia y sus realizaciones en
Latinoamérica y pensaremos qué proyecciones tiene este gesto rupturista con la poesía
posterior.
La vanguardia y sus ancestros textuales
Las vanguardias artísticas y literarias poseen un elemento común: el ávido interés por la
novedad. Comenzaremos diferenciando el término vanguardias históricas, que remite al
conjunto del arte y la literatura innovadores del período de entreguerras y de la primera
preguerra del siglo XX, de la etapa histórica en la que se legitimó el discurso vanguardista. Se
ha empleado la denominación de vanguardia clásica para hacer referencia a una parte del
nuevo arte europeo cercano a 1910. El pensamiento del siglo XX ha producido, por otra parte,
una gran cantidad de material ensayístico en torno a lo que se ha afianzado como teoría de la
vanguardia. La vanguardia, en este sentido, se ha transformado en instancia “representativa”
de lo moderno.
Uno de los teóricos más importantes de la vanguardia, el alemán Peter Bürger, plantea que,
ante el panorama del arte del siglo XX, es fundamental reemplazar el concepto de obra de arte
por el de manifestación: “En lugar de obra vanguardista conviene hablar de manifestación
vanguardista. Un acto dadaísta no tiene carácter de obra, pero es una auténtica manifestación
de la vanguardia artística.” (Bürger, 2000). Si bien su reflexión se centra en las
manifestaciones específicas realizadas por las vanguardias históricas europeas, es cierto que
convoca a un marco mayor de aplicación. La noción de manifestación vanguardista puede
ampliarse a la de manifestación artística para designar un espectro mayor de producciones que
las realizadas específicamente por las vanguardias. A lo largo del siglo XX se hace más que
evidente una transformación radical del concepto de obra de arte. La noción de manifestación
ciertamente desborda las producciones particulares de las vanguardias para definir fenómenos
localizados por fuera de ellas.
Para repensar lo leído:
¿Pueden hacer una breve lista de cinco manifestaciones vanguardistas que hayan
sido producidas en los últimos treinta años en Latinoamérica? Anoten los elementos
de ruptura que los decidieron a incluirlos.
Consideremos el caso de las vanguardias latinoamericanas. El teórico brasileño Jorge Schwartz
(1991) propone una periodización que nos parece apropiada. Usualmente se ubica a las
vanguardias en la franja de la década de 1920, pero él plantea una primera posibilidad de
iniciar ese lapso en 1909, año en que Marinetti publica en Europa su manifiesto con
importantes repercusiones en América Latina. Más adelante propone el lanzamiento de “Non
serviam”, el manifiesto del poeta chileno Vicente Huidobro, en 1914. Hugo Verani (1986), las
fecha entre 1916 y 1935. Mientras que en Europa el último de los ismos es el surrealismo
(cuyo primer manifiesto data de 1924), en Latinoamérica lo es el Movimiento de Vanguardia de
Nicaragua, de 1931. De gran importancia fue también la Semana del Arte Moderno en Brasil,
conocida como Semana del 22; de hecho, Ángel Rama toma esta fecha como el comienzo de
las vanguardias latinoamericanas.
Si bien la delimitación temporal está muy discutida, es posible determinar un segmento que
va desde la segunda mitad de la década del 10 hasta terminada la del 20.
Aquí pueden consultar el manifiesto firmado por Vicente
Huidobro: [Link]
Algunas voces vanguardistas: entre el caligrama y la poesía
mural
César Vallejo, el gran poeta peruano, definió la ruptura que produjeron las vanguardias con
respecto a la literatura anterior en su “Contra el secreto profesional”, de 1917 (Osorio, 1988),
donde lista sus aportes:
nueva ortografía
nueva caligrafía del poema
nuevos asuntos
nueva máquina para hacer imágenes
nuevas imágenes
nueva conciencia cosmogónica de la vida
nuevo sentimiento político y económico
Sin embargo, Vallejo confecciona esta lista con un manifiesto enojo contra la gente de
su generación. Esos muchachos, dice, no hacen otra cosa que cambiar de rótulos a las
convenciones de los hombres que nos precedieron. En la lucha y aceptación de esa tradición,
precisamente, se funda esta retórica de las vanguardias: México con José Juan Tablada y el
Estridentismo de Manuel Maples Arce, nutrido de posiciones futuristas y dadaístas; la República
Dominicana con el Postumismo; Puerto Rico, con el Euforismo; en Cuba, el Minorismo, al lado
de las proclamas creacionistas de Huidobro, las ultraístas de Borges, o la reflexión que
Mariátegui inicia en 1926 en Amauta.
Veamos dos expresiones netamente vanguardistas: el caligrama y la revista mural:
El caligrama, al ser una asociación explícita entre ambos planos gráficos,
termina por converger en una poesía experimental que lleva a la palabra
escrita más allá de su propia linealidad, haciendo intervenir a la escritura en
el espacio para explorar sus características visuales, lejos de permanecer
como un significante estático que solamente adquiere sentido por la
disposición continua de sus letras. De esta manera, los poemas ideográficos
de Tablada sugieren la existencia de un sinnúmero de posibilidades para el
signo lingüístico, al evidenciar sus características plásticas –aunque sin
abandonar su semántica, como sí lo hicieron por ejemplo los futuristas o
dadaístas (…)-. La creación de caligramas sugiere una nueva percepción
respecto al signo lingüístico; una búsqueda constante de la estética de las
letras y las palabras, que ahonda en las posibilidades representativas del
signo y permite constatar que el vínculo icónico-verbal se desarrolla bajo
diferentes vertientes, las mismas que resaltan la importancia de la
constante comunicación entre la literatura y la plástica. (Hernández
Viramontes, 2015, “La poesía experimental: genealogía de las prácticas
textuales”.
Leamos algunos caligramas:
[Link]
Para pensar
¿Cómo definirían caligrama y poesía mural? ¿Cómo se lo plantearían a sus
alumnos?
Una posibilidad para plantear este tema a los alumnos puede ser la exploración
visual de revistas murales en la web y de caligramas y, a partir de allí, plantearles
que realicen una revista mural donde lo visual sea el sello principal. La idea es que
utilicen pizarras en la escuela y que salga del aula. Podrán incluir sus propios
poemas, caligramas o narraciones breves (microrrelatos) e ilustraciones, a
propósito de estas.
¿Qué otras formas de plantear este tema se les ocurren?
Las vanguardias de la década de 1960
Hemos hecho referencia a la presencia de la vanguardia fuera del período histórico antes
señalado. Ahora nos referiremos a uno de esos casos -la productiva década de 1960- y nos
centraremos en el cono sur.
No es conveniente trazar una serie de rasgos comunes, porque solo en cuanto a la poesía
argentina de los 60 se refiere, es incorrecto encuadrarla exclusivamente en una poética política
o militante (Óscar Galindo V., 2010). Los poetas de los 60 exploraron fundamentalmente
un realismo cotidiano, un lenguaje conversacional poetizado y politizado, marcado
por el voseo y por una amplia libertad sintáctica. La irrupción de la voz de las mujeres,
que se había ido incorporando ya a partir de figuras como Alfonsina Storni u Olga Orozco,
entre otras, hace eclosión. Si bien poetas como Susana Thénon, Alejandra Pizarnik o Juana
Bignozzi comparten un cierto tono generacional, tampoco entran en la fórmula aplicada para
describir el denominado sesentismo.
Las poetas malditas: Alejandra Pizarnik y María Emilia Cornejo
Las figuras de poetas que hemos elegido para este módulo son anómalas en el campo literario
del que formaban parte. Fueron singulares por sus temas, sus lenguajes y sus vidas. La
argentina Alejandra Pizarnik, desde sus comienzos, había leído a los simbolistas franceses y
románticos alemanes, y su madurez escrituraria se consolidó en Francia, donde pasó cuatro
años formándose (1960 a 1964). No perdió, sin embargo, contacto con sus contemporáneos
argentinos y, a su regreso a Buenos Aires, ya había logrado una voz propia, difícilmente
encasillable en una corriente precisa. Sobre Los trabajos y las noches, poemario de 1965,
escribe Venti (2007)
La escritora habla con el cuerpo, lo cual conlleva sublevarse al principio del sujeto,
el lenguaje le habla y así se insubordina al código de la lengua. Los elementos
autobiográficos no están camuflados, tienen un tono intimista. A lo largo del
poemario se observan imágenes cargadas de sugestión y ambigüedad, el uso
reiterado de ciertos recursos poéticos, en especial, la paranomasia y la iconización.
(Patricia Venti, 2007, “Alejandra Pizarnik en el contexto argentino”).
Leamos uno de los poemas allí publicados:
Reconocimiento
Tú haces el silencio de las lilas que aletean
en mi tragedia del viento en el corazón.
Tú hiciste de mi vida un cuento para niños
en donde naufragios y muertes
son pretextos de ceremonias adorables.
Entre el oxímoron, el cromatismo de las imágenes y la oscuridad siempre presentes en los
temas del yo que bordea Pizarnik, la poeta va construyendo otro lenguaje que se separa no
solo de las voces predominantemente masculinas sino de otras voces generacionales. Ese
lenguaje provoca una ruptura y sobrevive a una propuesta fechada, marca un hito.
Pizarnik, que había nacido en Buenos Aires en 1936, murió 1972, de una sobredosis de seconal
mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada. Ese
mismo año, similar destino tendría la poeta peruana María Emilia Cornejo.
María Emilia Cornejo nació en Lima en 1949 y murió en 1972. En su corta vida
no publicó ningún libro, pero al poco de morir de propia mano salieron
algunos versos suyos en el primer número de la revista Eros (1973) que
pasaron a integrar diferentes antologías. Haber perdido su embarazo de tres
meses la angustió profundamente. Se suicidó en 1972 con una sobredosis de
pastillas. En 1989, la organización feminista Flora Tristán publicó la
recopilación de sus poemas bajo el título En la mitad del camino recorrido, no
solo verso de uno de sus textos, sino también alusión a su muerte prematura.
Se sabe que estuvo en México, cuyo paso fue, según ella, el inicio de una
escritura más disciplinada. Por la temática del erotismo y la sexualidad
femenina, pero a su vez de la disconformidad, de la represión, el miedo ante
el deseo, se la considera una de las precursoras, al menos en el plano
cronológico, de la generación de poetas peruanas de la década del ochenta
como, entre otras, Rocío Silva Santisteban, Mariela Dreyfus y Giovanna
Pollarolo.
La autoría de Cornejo está sospechada en tres de sus poemas más antologados. José Rosas
Ribeyro y Elqui Burgos han confesado que “Soy la muchacha mala de la historia”, “Como tú lo
estableciste” y “Tímida y avergonzada”, de Cornejo, “(…) son resultado de un trabajo de
montaje y construcción que en 1973 hicimos al año de su muerte (la de Cornejo, en 1972 )”.
En la revista Intermezzo Tropical 5 -año 5, número 5, diciembre del 2007- se da a conocer
esta operación que pone en entredicho no la apropiación de los grupos feministas de la poesía
de Cornejo, sino cómo se construyó a posteriori su figura de autora. Con todo, esta aventura
poética nos deja también un lenguaje peculiar.
Leamos:
Como tú lo estableciste
Sola,
descubro que mi vida transcurrió perfectamente
como tú lo estableciste.
Ahora
cuando la sensación de algo inacabado,
inacabado y ajeno
invade de escrúpulo mis buenas intenciones,
sólo ahora
cuando me siento en la mitad de todos mis caminos
atada a frases hechas
a cosas que se hacen por haberlas aprendido
como se aprende una lección de historia,
puedo pensar
que de nada sirvieron los consejos
ni las interminables conversaciones con tu madre,
y esas largas horas de mi vida
perdidas
en aprendizajes extraños sobre pesas y medidas,
colores
sabores
en el vano intento de ir
tras el sol tras el vuelo de los pájaros,
de repente quiero acabar
con mi baño de todas las mañanas,
con el café pasado,
con mi agenda cuidadosamente estructurada
de citas y visitas
a las que asisto puntualmente;
pero es tarde
hace
frío y estoy sola.
[Link]
Revista-Intermezzo-Tropical-5
En este link pueden acceder a la nota en la que Rosas Ribeyro explica
cómo los textos de Cornejo le fueron proporcionados por H. Pérez Grande
un año después de la muerte de la poeta (pp. 124-127)
Notamos en este poema más que una renovación en el lenguaje una imposición de los temas
del yo femenino, de la propuesta de ruptura con el mandato del patriarcado al que se ha
seguido pero se cuestiona al leer de otro modo sus ejes simbólicos (la rutina doméstica a la
que se la relega, el saber letrado manejado por varones, etc.).
Cada una a su manera y desde una perspectiva intimista, Pizarnik y Cornejo recuperan la
voluntad de ruptura de las vanguardias y las reescriben desde sus poemas comprometidos con
una estética singular que no se ajusta exactamente a una marca de época.
Hacia una conclusión
Concluiremos con una reflexión sobre las vanguardias poéticas, que son las que hemos
recortado de un amplio espectro de posibilidades: el carácter experimental llevó a los poetas
comprometidos en esta estética a violentar al lenguaje, a hacerlo decir más a través de formas
de la propaganda política, como los manifiestos o la poesía mural o la interpelación a los
lectores. Muchas veces esos manifiestos promovían ideales progresistas y esta actitud será el
eje de ese “modo vanguardista” del que hemos venido hablando.
En su poema Ojos primitivos, Pizarnik escribió: “Alguien canta una canción del
color del nacimiento: por el estribillo pasa la loca con su corona plateada. Le
arrojan piedras. Yo no miro nunca en el interior de los cantos. Siempre, en el
fondo, hay una reina muerta”. El círculo se cierra. El lenguaje, desnudado, se
revela como carnalidad aniquilada. La poesía coincide con la imposibilidad de
nombrar. María Negroni, “Alejandra Pizarnik y el castillo de la escritura”,
disponible en
[Link]
Nos despedimos con una reflexión de la escritora María Negroni
Bibliografía
Obligatoria
Caligramas y poemas que figuran en la clase
Bürger, Peter, “La obra de arte vanguardista”, en Teoría de la vanguardia, Buenos
Aires,
Las cuarenta, 2010[M5] . Recuperado de:
[Link]
Hernández Viramontes, Eloísa, “La poesía experimental: genealogía de las prácticas
textuales”, en Revista electrónica Imágenes del Instituto de Investigaciones
Estéticas,
UNAM, enero de 2015. Recuperado de:
[Link]
De consulta
Base de datos: [Link]
Vásquez, Claudio A., “Huidobro y la creación textual: fundamento rítmico de los
caligramas”, en Homenaje al profesor Ambrosio Rabanales BFUCh XXXVIi
(1998-1999): 1223-1245. Recuperado de:
[Link]
Schwartz, Jorge, “Introducción”, en Las vanguardias latinoamericanas. Textos
programáticos y críticos, México, FCE, 1991. Recuperado de:
[Link]
_jorge._las_vanguardias_latinoamericanas._introduccion._fce_mexico.pdf
Utilizada
Bürger, Peter, “La obra de arte vanguardista”, en Teoría de la vanguardia, Buenos
Aires,
Las cuarenta, 2010.
Galindo V., Óscar, “El lugar de lo real: la poesía del cono sur en los años sesenta”,
en
Estudios Filológicos 45: 23-33, 2010. Recuperado de:
[Link]
Osorio T., Nelson (edición, selección, prólogo, notas y bibliografía), Manifiestos,
proclamas y polémicas de la vanguardia literaria hispanoamericana, Caracas,
Biblioteca
Ayacucho, 1988.
Schwartz, Jorge, Las vanguardias latinoamericanas. Textos programáticos y críticos,
México, FCE, 1991.
Venti, Patricia, “Alejandra Pizarnik en el contexto argentino” en Espéculo. Revista de
estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid, (2007). Recuperado de:
[Link]
Verani, Hugo J., “Introducción”, en Las vanguardias literarias en Hispanoamérica
(manifiestos, proclamas y otros escritos), Roma, Bulzoni, 1986.
Actividades
Leer la clase y la bibliografía obligatoria.
En esta clase les proponemos trabajar sobre las estrategias de
vanguardia y la práctica docente.
Para ello, los/as invitamos a elegir un texto literario poético de alguno/a de
los/as siguientes autores/as:
César Vallejo
Oliverio Girondo
Jorge Luis Borges
Vicente Huidobro
Posteriormente, deberán realizar un análisis de las estrategias de
vanguardia que identifican en el poema y proponer dos preguntas que
les harían a sus alumnos/as para debatir en clase, y que apunten a abordar
estrategias de la vanguardia.
La actividad es de carácter obligatorio e individual, y está pensada como
preparación para el trabajo final (si los/as cursantes seleccionaran los temas
vinculados con la con la vanguardia literaria).
La consigna para esta actividad la encontraran al final de la Clase, en el
espacio Actividades. Deberán adjuntar el archivo correspondiente y en
ese mismo espacio recibirán una devolución del/a tutor/a una vez que el
trabajo esté corregido.
El archivo deberá estar renombrado: apellido_Clase [Link]
La actividad tiene carácter obligatorio; el tutor/a les indicará el día de
entrega.
Ante cualquier duda, cuentan con el foro de consultas, que permanecerá
abierto a lo largo de todo el módulo.
Al final de la Clase, en la sección Material de estudio, encontraran las pautas
del Trabajo Final.
Autor :Equipo Especialización
Cómo citar este texto:
Equipo Especialización (2016). Modulo Literatura Latinoamericana como proceso. Clase 3. Vanguardias y
manifestaciones vanguardistas en el siglo XX . Especialización en Enseñanza de Escritura y Literatura
para la escuela secundaria. Ministerio de Educación y Deportes de la Nación.
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