Objetivos:
Objetivos generales: Proporcionar información sobre la energía eólica.
Objetivos específicos: Investigar su origen, los beneficios y tipos.
Energía eólica:
¿Qué es?
La energía eólica es una de las más antiguas, es la energía que se obtiene del viento a través de un
generador eólico que transforma la energía cinética de las corrientes de aire en energía eléctrica. Para
que esto funcione tenemos que tener en cuenta el factor que se hace responsable de que esto suceda, y
este, es el sol. Es la radiación solar (energía emitida por el sol a través de ondas electromagnéticas) quien
al calentar el aire junto al mar y a la tierra provoca que se produzca el viento.
Tipos:
Existen dos tipos de energía eólica en función de dónde se genera la electricidad: el modelo de
producción de energía eólica en tierra, u onshore, y los aerogeneradores instalados en el mar que
producen energía, conocida como energía eólica offshore.
Energía eólica terrestre:
Los parques eólicos están formados por un conjunto de aerogeneradores los cuales están conectados a
la electricidad y son realmente potentes, son ubicados con frecuencia en lugares donde el viento está
presente como en estepas o regiones costeras.
Energía eólica marina:
No es muy diferente a la terrestre ya que en ambas se aprovecha la fuerza del viento para producir
electricidad, la única diferencia es que los aerogeneradores se colocan en medio del océano por los
fuertes vientos que se producen en el mar. En medio de las aguas, el viento no encuentra obstáculos a su
paso y es más regular. Esto hace que la energía eólica marina sea más productiva que la terrestre, ya que
el viento es más fuerte y ejerce más presión al golpear las aspas de los molinos.
¿Dónde se puede poner?
Los parques eólicos se instalan normalmente en áreas rurales despobladas, aisladas de los núcleos de
población, para evitar que el ruido moleste a los habitantes. A la hora de elegir la ubicación de un parque
eólico terrestre, hay que considerar varias cuestiones: El impacto ambiental.
¿Cómo funciona un aerogenerador?:
El proceso de funcionamiento de un aerogenerador es aparentemente simple: el rotor, activado por el
viento, transmite su rotación a un eje de alta velocidad, que a su vez acciona el generador eléctrico. Los
llamados sistemas de guiñada u orientación permiten orientar la góndola según la dirección del viento.
El rotor solo entra en funcionamiento cuando la velocidad del viento supera los 10 km/h, mientras que
por encima de los 90 km/h el aerogenerador se detiene como medida de seguridad.
Si pasamos al detalle, el rotor convierte la energía cinética del viento en energía mecánica. Un
multiplicador transforma la lenta rotación de las palas (entre 18 y 25 revoluciones por minuto) en una
rotación más rápida (de hasta 1.800 revoluciones por minuto) capaz de hacer funcionar el generador
eléctrico. El generador eléctrico convierte la energía mecánica recibida en energía eléctrica. Un
transformador transfiere la electricidad de un circuito a otro (la red eléctrica, en este caso), modificando
sus características.
Evolución en la historia:
La utilización del viento como un recurso de energía nos lleva a miles de años atrás. En ese tiempo se
usaba para propulsar los barcos, bombear el agua o moler el grano gracias a los tradicionales molinos de
viento hasta bien entrado el siglo XIX. Fueron los pobladores del Medio Oriente quienes llevaron esta
idea a Europa, lo que hizo posible que los habitantes de los Países Bajos adaptaran el molino de viento
para drenar lagos y pantanos en el delta del río Rin. Esta tecnología llegó hasta Estados Unidos con la
migración de finales del siglo XVIII y principios del XIX, sirviendo no solo como vehículo para moler el
grano sino también como recurso para generar electricidad destinada a los hogares y la industria. En la
segunda mitad del siglo XIX se dio a conocer un popular molino multipala americano y de ese modelo se
sacó la inspiración para hacer los molinos de la actualidad. En 1887, el científico estadounidense Charles
F. Brush construyó la primera turbina eólica para la generación de electricidad, que tenía un diámetro de
rotor de 17 metros y 144 palas de rotor hechas de madera de cedro, y el científico danés Poul la Cour
descubrió más tarde que los molinos con menos palas eran más eficientes a la hora de producir energía
que las multipalas, construyendo así en 1889 el primer generador eólico moderno, pero para aprovechar
al máximo esos recursos era necesaria una ley, fue el físico alemán Albert Betz quien estableció las bases
teóricas del porque se tenía que aprovechar la energía del viento para generar electricidad en la segunda
década del siglo XX, creando una ley que llevaría su nombre, formulada por primera vez en 1919.
Beneficios:
Dicha energía trae consigo beneficios, al ser una fuente de energía renovable (que proviene de una
fuente inagotable, mayormente de la naturaleza tal y como lo es el viento) no produce contaminación y
reduce el uso de combustibles fósiles ya que cuando son quemados liberan Co2 y otros tipos de gases
siendo estos los que atrapan el calor en nuestra atmosfera y producen el cambio climático junto al
calentamiento global.
Es una fuente accesible para la mayor parte del planeta lo que genera empleo y su uso de forma correcta
ayuda a que se mantenga el desarrollo sostenible (es cuando, mediante ciertos recursos, se satisface las
necesidades humanas presentes en la actualidad sin que a largo plazo estos recursos afecten de forma
negativa a nuevas generaciones manteniendo en equilibrio el medio ambiente, la economía y el
bienestar de la sociedad) también es una fuente que no produce sustancias tóxicas ni contamina el aire,
lo que puede ser perjudicial al ambiente y gracias al avance de la tecnología esta energía es más fácil de
costear, tanto el coste por kW producido como su mantenimiento es bastante bajo, en zonas donde el
viento sopla más fuerte el beneficio es aún mayor.
Puede instalarse en espacios no aptos para otros fines, por ejemplo, en zonas desérticas, próximas a la
costa, en laderas áridas o muy empinadas para ser cultivables y también
puede convivir con otros usos del suelo, como por ejemplo el suelo ganadero o cultivos bajos como el
trigo, maíz, etc.
Su inclusión en una red eléctrica permite, cuando las condiciones del viento son adecuadas, ahorrar
combustible en las centrales térmicas y/o agua en los embalses de las centrales hidroeléctricas.
Principales desventajas o inconvenientes de la energía eólica:
Falta de la circulación del viento:
Muchas veces el viento no corre con tanta fuerza o simplemente es nulo, este motivo impide que la
energía eólica se use como única fuente de energía eléctrica, aunque esto podría solucionarse utilizando
dispositivos de almacenamiento de energía.
La velocidad:
Si la velocidad del viento excede la capacidad de la turbina se pueden provocar daño en el eje y la
producción se va a ver disminuida, por lo que se requieren sistemas que desconecten el aerogenerador o
modificar las aspas.
Líneas de alta tensión:
Para distribuir la energía eléctrica desde los parques eólicos, es necesario construir líneas de alta tensión
capaces de conducir el máximo de electricidad generada.
Impacto medioambiental:
La instalación de parques eólicos causa daños y muertes de aves y murciélagos y supone también un
impacto visual sobre los parajes naturales. Los nuevos diseños de aerogeneradores están cambiando
esta tendencia.
Ocupación de grandes áreas:
Los aerogeneradores deben estar separados, aunque esta misma zona pueda ser aprovechada
simultáneamente para otros fines.
¿Cómo se selecciona y evalúa un sitio para la instalación de aerogeneradores?
Evaluación del recurso eólico:
El primer paso es evaluar el recurso eólico en la ubicación potencial. Esto implica la medición de la
velocidad del viento a diferentes alturas durante un período de tiempo significativo (a menudo un año o
más). Los datos del viento ayudarán a determinar si el sitio tiene un viento suficientemente constante y
fuerte para generar electricidad de manera rentable.
Estudio de factibilidad técnica:
Se realizan estudios para determinar si el sitio es adecuado desde el punto de vista técnico. Esto incluye
la topografía del terreno, la capacidad del suelo para soportar las estructuras de los aerogeneradores y la
proximidad a infraestructuras como carreteras y líneas de transmisión.
Impacto ambiental y permisos:
Se deben realizar evaluaciones es de impacto ambiental para evaluar cómo la instalación de
aerogeneradores afectará a la fauna, la flora y el entorno circundante. Se deben obtener los permisos
necesarios de las autoridades locales y gubernamentales.
Factibilidad económica:
Se realiza un análisis económico para determinar la viabilidad financiera del proyecto. Esto implica
calcular los costos de inversión, operación y mantenimiento, así como los ingresos esperados por la
venta de energía. También se consideran los incentivos fiscales y las tarifas de alimentación a la red
eléctrica.
Condiciones de acceso y logística:
Se evalúa la accesibilidad al sitio y la logística necesaria para transportar los componentes de los
aerogeneradores y realizar su montaje. También se considera la disponibilidad de mano de obra y
servicios locales.
Estudios de interferencia electromagnética y radar:
Se realizan estudios para evaluar si la instalación de aerogeneradores podría interferir con sistemas de
radar o comunicaciones cercanos, como los utilizados en aeropuertos.
Impacto en la comunidad local:
Se debe evaluar el impacto social y económico del proyecto en la comunidad local. Esto incluye la
creación de empleo, el desarrollo de la infraestructura local y la participación de la comunidad en el
proceso.
Planificación a largo plazo:
La ubicación de los aerogeneradores debe ser planificada considerando el crecimiento futuro de la
capacidad eólica en la zona y su integración en el sistema eléctrico.
Energía eólica en Uruguay: