Los manglares son ecosistemas costeros de alta productividad y biodiversidad que se
desarrollan en regiones tropicales y subtropicales, sirviendo como eslabones esenciales
entre los ambientes marinos y terrestres. Su vegetación, compuesta por especies como
Rhizophora mangle (mangle rojo), Avicennia germinans (mangle prieto) y Laguncularia
racemosa (mangle blanco), ha desarrollado adaptaciones fisiológicas para resistir la
salinidad y la hipoxia del sustrato, incluyendo raíces especializadas como neumatóforos y
rizóforos que facilitan la oxigenación, estos bosques desempeñan funciones clave en la
estabilización de las costas, reduciendo la erosión y el impacto de fenómenos extremos
como huracanes y tsunamis.
Además, son sumideros naturales de carbono, contribuyendo a mitigar el cambio climático al
almacenar grandes cantidades de CO₂ en sus suelos anóxicos. En términos ecológicos, los
manglares proporcionan hábitat y refugio a especies marinas, aves migratorias y mamíferos
amenazados. No obstante, su supervivencia está comprometida por la expansión urbana, la
contaminación y el cambio de uso de suelo, factores que han provocado una reducción del
23% de su superficie mundial en las últimas décadas.
La conservación de estos ecosistemas es prioritaria, impulsando estrategias como la
restauración ecológica y la implementación de áreas protegidas para asegurar su resiliencia a
largo plazo.
Rodríguez-Zúñiga, M. T., Troche-Souza, C., Vázquez-Lule, A. D., Márquez-Mendoza, J. D.,
Vázquez-Balderas, B., Valderrama-Landeros, L., Velázquez-Salazar, S., Cruz-López, M. I.,
Ressl, R., Uribe-Martínez, A., Cerdeira-Estrada, S., Acosta-Velázquez, J., Díaz-Gallegos, J.,
Jiménez-Rosenberg, R., Fueyo-Mac Donald, L., & Galindo-Leal, C. (2013). Manglares de
México: Extensión, distribución y monitoreo. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso
de la Biodiversidad (CONABIO). CDMX, México: CONABIO