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Enfoques. Version Final

El ensayo analiza la crisis multidimensional en Venezuela, destacando la ineficacia de las estrategias implementadas para abordar problemas sociales y económicos. A pesar de los esfuerzos por diversificar la economía y mejorar la calidad de vida, las políticas han enfrentado obstáculos significativos, como la falta de infraestructura y la corrupción. Se enfatiza la necesidad de un enfoque más inclusivo y participativo, así como la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas para lograr un futuro sostenible y equitativo.

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Enfoques. Version Final

El ensayo analiza la crisis multidimensional en Venezuela, destacando la ineficacia de las estrategias implementadas para abordar problemas sociales y económicos. A pesar de los esfuerzos por diversificar la economía y mejorar la calidad de vida, las políticas han enfrentado obstáculos significativos, como la falta de infraestructura y la corrupción. Se enfatiza la necesidad de un enfoque más inclusivo y participativo, así como la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas para lograr un futuro sostenible y equitativo.

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"Transformación y desafíos: Un análisis crítico de los enfoques estratégicos en la

realidad social venezolana."

Alberto José León Reyes.

Un gran número de factores, fundamentalmente históricos, políticos y económicos han


impactado de forma directa en la situación social en Venezuela, llevándola a convertirse en una
crisis multidimensional. Se habla de, que en unos veinte años, el país ha sufrido inmensas
transformaciones en sus políticas públicas, básicamente impulsadas por planes estratégicos
ideados para solucionar problemáticas, no solo en el ámbito social sino también el productivo.
Ante esto, se hace necesario señalar que la efectividad de estas estrategias ha sido objeto de
discusión tanto en el país como fuera de él. A través de este ensayo, se busca reflexionar sobre lo
que significan estos nuevos enfoques estratégicos implementado hasta la fecha, su impacto en el
panorama social de la nación y fijar posición sobre la efectividad de estas estrategias, desde una
perspectiva constructiva y critica.

Haciendo una retrospectiva de todas las acciones que, como las políticas públicas en
Venezuela se han venido cumpliendo a lo largo de los años, muchos de ellos enfocados en
mejorar muchas de las situaciones relacionadas con el aspecto social del país, pensaríamos en
primer lugar en los Planes de la Patria, considerados como líneas estratégicas que buscan orientar
el desarrollo del país bajo principios de justicia social, soberanía y transformación económica. Es
importante señalar que el más reciente de estos planes, (Plan de la Patria 7 T, 2025-2031) sugiere
siete motores de transformación productiva que se consideran ejes esenciales para revitalizar la
economía y mejorar las condiciones de vida de la población, ya que abarcan sectores
fundamentales como la industria, el turismo, la agricultura, las energías renovables y las
telecomunicaciones.

Si buscamos la razón de ser de estos motores o el objetivo de los mismos, este apunta a la
disminución de la dependencia a la renta petrolera, con la diversificando de la actividad
económica; una tarea por demás ambiciosa tomando en cuenta la seria crisis económica que
atraviesa el país. No obstante, investigaciones recientes señalan que, aunque el diseño teórico de
estos motores es prometedor, su puesta en práctica ha encontrado obstáculos significativos como,
por ejemplo, la ausencia de infraestructura adecuada que restringe la generación de empleos y
por ende, no otorga un verdadero bienestar social. Un ejemplo claro de esto se ve, con la
implementación del motor agrícola, que intentando fortalecer la seguridad alimentaria ha
mostrado resultados variados. A pesar de iniciativas como el otorgamiento de créditos a quienes
cultivan a pequeña y/o gran escala y la entrega de tierras, la producción agrícola continúa siendo
insuficiente y no satisface a totalidad la demanda interna, lo que obliga al país a seguir
dependiendo de las importaciones. Ante este escenario se evidencia claramente una desconexión
entre las políticas que se implementan y las necesidades reales de los venezolanos.

Es de conocimiento público y notorio que nuestra realidad social se ha caracterizado


desde hace muchos tiempo, por altos niveles de pobreza, desigualdad y migración forzada; esto
queda en evidencia a través de datos obtenidos en estadísticas del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2023). Sostienen que más del 50% de los venezolanos se
encuentra en situación de precariedad, mientras que otro gran número de personas han optado
por abandonar el país, en busca de mejores oportunidades y mayor estabilidad. Ante este
panorama, los enfoques estratégicos propuestos por el Estado y en algunos casos, por el sector
privado, han tratado de abordar estas crisis a través de programas sociales relacionados con la
alimentación, subsidios de diferentes tipos y hasta un Sistema Nacional de Misiones.

Al igual que en el caso descrito anteriormente, (motores productivos) el impacto de estas


iniciativas ha sido limitado. Un ejemplo de esto podemos verlo con las Misiones, que en su
momento fueron reconocidas internacionalmente por sus alcances y de alguna manera, han
perdido eficacia debido a la reducción de recursos y la burocratización en algunos procesos. Por
otro lado, las decisiones monopolizadas y la falta de intervención ciudadana efectiva, siguen
dificultado la implementación de estas políticas a algunas realidades locales, dejando en
evidencia que las comunidades venezolanas requieren soluciones más descentralizadas e
inclusivas para enfrentar sus desafíos.

Asimismo, no podemos obviar que la falta de transparencia en la administración pública


y la continuidad de prácticas clientelistas (buscando beneficios particulares) han comprometido
la confianza en la mayoría de las instituciones. Por otro lado, la crisis económica ha magnificado
problemas estructurales como la inflación, inseguridad y escasez de medicamentos. Aunque se
han promovido opciones o medidas como el control de precios y hasta hace un tiempo, la
implementación de monedas digitales, sus efectos no han sido significativos en la calidad de vida
de los ciudadanos. Queda claro entonces, que los objetivos planteados en estos nuevos enfoques
estratégicos, son loables y responden a necesidades apremiantes, pero desde la escasez de
recursos hasta la oposición de intereses políticos y económicos has representado obstáculos para
su ejecución efectiva.

Ante esta realidad y en la continua búsqueda de soluciones que redunden en obtener


resultados exitosos, se convierten en puntos focales la transparencia y la rendición de cuentas,
además de una mayor inversión en educación y tecnología, que deben establecerse como
prioridades reales, para edificar un futuro más sostenible y equitativo.

Igualmente, algo que debe ser preponderante para el logro de los objetivos planteados, es
la participación ciudadana. Experiencias exitosas de otras naciones indican, que cuando las
comunidades participan activamente en el diseño y ejecución de las políticas públicas, resultan
muy efectivas. Queda claro entonces que, si se busca que los enfoques estratégicos sean
realmente eficaces, la creación de espacios de diálogo y colaboración entre el Estado, el sector
privado y la participación de la sociedad civil, son muy necesarios.

En definitiva, los nuevos enfoques estratégicos implementados hasta la fecha, representan


un esfuerzo significativo que busca impactar positivamente en la resolución de las problemáticas
sociales y económicas de gran complejidad que aquejan al país. A pesar de su impacto limitado
siguen manteniéndose como una opción, cuya implementación apunta a soluciones integrales y
sostenibles. Si se busca su efectividad, se hace prioritario replantear estas estrategias desde una
óptica más inclusiva, transparente y participativa. Solo así, se podrá vislumbrar un futuro, donde
las políticas públicas transformen realmente la vida de los venezolanos. La clave para lograrlo
estará, en aprender de las fallas del pasado y trabajar unidos por un horizonte más próspero y
justo. Debemos tomar esta oportunidad, para ayudar a reajustar nuestro país.
Concluyendo: la transformación de nuestra Venezuela debe pasar necesariamente, por
lograr un consenso en el propósito y visión a largo plazo de la vocación, no de la
fragmentación, del país que queremos.

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