LOS FORJADORES DE NUESTRA FE
Ismael E. Amaya
(La Reforma Religiosa del Siglo Dieciséis)
Introducción:
El término Reforma se usa en los círculos religiosos para referirse a la convulsión religiosa
que destruyó la unidad de la iglesia cristiana en Europa occidental durante el siglo dieciséis
y que dio origen a principios religiosos en torno a los cuales todavía «vivimos, nos
movemos, y somos» en el siglo veintiuno. Pero este movimiento, además de ser una
reforma de la fe cristiana, fue también una verdadera protesta, y aun podríamos decir
revolución en contra de las prácticas y abusos de la iglesia medieval. Es por eso que sería
también apropiado hablar de la «revuelta» o la «revolución» protestante del siglo dieciséis.
Muchos y variados fueron los movimientos y los líderes que bajo el común
denominador de la Reforma, sacudieron el fundamento de la iglesia cristiana del siglo
dieciséis. El luteranismo privó a Roma de la obediencia incondicional de la mayoría de los
alemanes y escandinavos. Los anabaptistas condujeron a grandes masas de las clases bajas
de Alemania y de los Países Bajos fuera del seno de la fe católica. Los sacramentistas
atacaron una de las doctrinas fundamentales de la iglesia, la eucaristía, Juan Zwinglio hizo
que muchos de los cantones suizos abandonaran la fe católica tradicional. Juan Calvino
infectó con la fe protestante a Suiza, Francia, los Países Bajos, y a otros europeos. En
Inglaterra Enrique VIII dio origen a una iglesia estatal que comenzó rechazando la
autoridad papal obedeciendo a un capricho personal del monarca, pero que pronto
sucumbió a la influencia luterana, zwingliana, y calvinista. La Reforma alcanzó una
magnitud tal que en monos de cuarenta años la mayoría de los países noreuropeos había
abrazado la fe protestante y la Iglesia Católica Romana lanzó un movimiento de
contrarreforma que a duras penas le permitió «salvar» los países latinos del sur de Europa.
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