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Tiranos 7

El documento reflexiona sobre la naturaleza del alma humana, dividiéndola en dos aspectos: el alma racional, que es única del ser humano y está infundida por Dios, y el alma sensible, que es similar a la de los animales y se relaciona con las emociones y pasiones. Se argumenta que la educación y el entendimiento del alma son esenciales para criar a los hijos, destacando que las familias simples del pasado lograban educar mejor a sus hijos sin necesidad de un conocimiento profundo. La modernidad ha complicado esta tarea, alejando al hombre de su esencia y racionalidad.

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Tiranos 7

El documento reflexiona sobre la naturaleza del alma humana, dividiéndola en dos aspectos: el alma racional, que es única del ser humano y está infundida por Dios, y el alma sensible, que es similar a la de los animales y se relaciona con las emociones y pasiones. Se argumenta que la educación y el entendimiento del alma son esenciales para criar a los hijos, destacando que las familias simples del pasado lograban educar mejor a sus hijos sin necesidad de un conocimiento profundo. La modernidad ha complicado esta tarea, alejando al hombre de su esencia y racionalidad.

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Todo el tiempo (siempre y mucho) afectos, cariños,

sensiblerías, besos.

No lo queremos sorprender o usar algún "golpe bajo". Seríamos casi como


"animalitos" o peores que ellos. Nada más alejado de nuestra intención.
Sepa que seguimos queriendo que sus hijos resulten no sólo un tirano, allá
por los 28 años (?) más o menos; sino un ser incontrolable.
La gráfica que hemos escogido es una representación muy simplista del
alma de un hombre, por lo tanto de su hijo. Un dibujo, una representación,
son de las formas más efectivas para darnos a entender al tratar de
conversar sobre ¿cómo es nuestra alma? (la de su hijo). Sí, no lo queremos
sorprender, no queremos sugerir ni en modo mínimo que para poder educar
Ud. a su hijo, debe conocer cómo es y cómo se nos ofrece en acción, el alma
de un niño. Por cierto que si una simple familia, una madre tuvo a su hijo en
pleno y agreste campo en el año 864 de nuestra era, y se trataba de
personas sin cultivo intelectual, simples, con sólo la disposición de su alma
para ofrecerla al Creador y vivir según su voluntad; con la sencillez de una
vida ordenada por el Creador, ellos podían (y lo han hecho) educar a su hijo
del mejor modo. Ellos y la gran mayoría han hecho lo citado a lo largo de la
historia con escasos elementos y lo han hecho bien. Mucho mejor que lo que
podríamos hacerlo en estos tiempos. Esto "era" así. Mas el "culto" mundo
moderno ha venido a complicarnos bastante nuestra tareíta.
Esa sencilla y sana familia ha de haber tenido en sus kilómetros de cercanía
algún familiar, porqué no sus padres, otros miembros de su familia, algún
compadre, una lejana capilla, etc. En el inmenso campo algún "colega" como
ellos vivían de sus ovejas, vacas, cultivo de su tierra; tal vez vendiendo en el
poblado lejano al que iban dos o tres veces al año, sus productos. Esas
almas rudas, elementales, sí, educaban a sus hijos mucho mejor que hoy y
no requerían de ningún conocimiento especial del alma de sus hijos. La
razón de ello se puede otear fácilmente pero es de larga tela si intentamos
describirla.
Sirva saber que el "hombre moderno" ha perdido su esencia. Ha perdido, en
varios sentidos, su alma racional infundida por Dios, en el fárrago de la
"cultura" contemporánea. Este modelaje de nuestras mentes y cuerpos por
esta "cultura" nos ha dejado inermes y pusilánimes como pavotes que sólo
consumimos y consumimos, que es para lo que nos necesitan. Así en esos
menesteres, nuestra racionalidad la hemos ido perdiendo por el vertiginoso y
nauseoso mundo moderno que nos da empellones para hacernos deslizar
por la pendiente del hombre hacia el "animal". No deseamos movernos como
el animal en el propio sentido de su alma. Hoy entonces sí necesitamos
conocer lo que hemos perdido al ser orgullositos ignorantes. El campesino
todo esto lo sabía por estar en continua presencia de su Creador en la
naturaleza tal y como salió de manos del Omnipotente. Veamos aquí el
sentido del gráfico.
El alma del hombre, del niño, es UNA. Es un ente, decían los antiguos. Es el
"animae", lo que nos anima. Lo que nos da ánimo. Es el "soplo de vida" (" ....
e insufló en sus narices aliento de vida de modo que el hombre vino a ser
alma viviente") según el libro del Génesis donde se relata que Dios infundióle
vida al hombre en un "soplo". Cuando dejamos de existir en el tiempo,
nuestra anima se separa de nuestro cuerpo y deja de "animarlo" y se nos
muestra sin "vida". Si observamos un hermoso cóndor, también tiene
vida...... El dibujo trata de enseñarnos que toda nuestra alma es una sola,
decimos. Para que nuestra pobre inteligencia alcance a comprender estos
importantes saberes, necesitamos aclarar, simplificar, mostrar un dibujo que
tiene una raya horizontal y divide nuestra alma en dos almas. Nuestra alma
posee dos "aspectos" o esencias en una sola. Nuestro cuerpo podemos decir
es uno, es un cuerpo, pues nadie se asombra ni nos va a cuestionar si
decimos que es uno pero que está formado por dos brazos, un pulmón, un
hígado, un cerebro. Que la totalidad de sus elementos "forman" un cuerpo.
Pues nuestra alma la dividimos artificialmente en dos "tipos" de almas: una
"superior" llamada alma "espiritual", "racional", y una "inferior" (inferior no
porque está debajo, sino inferior (menos superior) que denominamos
"animal" pues es semejante al alma de los animales. No igual, semejante.
Nuestra alma en una sola "contiene" dos almas, como vemos.
El alma "racional" sólo es propia del hombre (del ser humano) y de los
ángeles y su esencia es la "razón", la facultad (como un órgano) de razonar.
Racional. Es la augusta inteligencia que nos distingue de los animales que
SOLO tienen el alma sensible, animal, inferior, intrascendente; por oposición
a nuestra alma trascendente que por esto cuando se separa de nuestro
cuerpo sigue su vida, trasciende, va más allá de nuestra corporalidad. Esta
alma es por cierto, la infundida por Dios al crearnos.
El alma animal la recibimos de nuestros padres cuando nos generan. El alma
espiritual de Dios que gratuitamente y por su amor inefable nos la crea para
siempre, para la eternidad bienaventurada o la eternidad temible del
infierno. Pero eterna. Sólo por ser semejante a Dios. La inteligencia nos
distingue de los animales, dijimos, porque ella nos permite conocer de forma
razonable, por sucesivos actos de razonamiento y así vamos alcanzando un
conocimiento de las cosas esenciales de algo. Conocemos una mesa,
sabemos para qué sirve y aunque sea redonda, cuadrada, chica, grande, de
madera, de vidrio, de distintos colores o formas, sabemos que es una mesa
porque por la inteligencia alcanzamos el saber que es para apoyar, para
usarla de base al comer, al estudiar, al conversar con ella entre quienes
hablamos. es decir sabemos su "esencia". La esencia de la mesa no son sus
colores o distintas formas o materiales, sino que sirva de mesa. Esto lo
conocemos sólo por nuestra inteligencia que, decimos, alcanza la esencia de
las cosas. Nuestro perrito conoce también la mesa, y a veces se estira y nos
roba algún buñuelo, pero nunca supo ni podrá saber que eso es una mesa ni
qué es una mesa. El conoce por los sentidos, es sensible por el ojo, sus
patas, el olfato, que eso tiene arriba un buñuelo que el alcanza y se come.
El alma racional además tiene otra facultad, otro órgano siendo una, que es
la voluntad. No parece necesario hablar mucho de ella.
El alma sensible, la que posee o está formada por los sentidos contiene en sí
los afectos, los miedos, las emociones, la ira, las rabietas, la alegría "baja", la
agresividad, el miedo. Todas estas facultades o "partes" del alma sensible o
animal se denominan "pasiones". Es el alma que conocemos más como
emociones. Nos emocionamos de alegría o con tristeza por algo y reímos o
lloramos, ello es a nivel de este alma. Besamos, queremos, abrazamos a
nuestros padres, lo hacemos por este alma. Nuestro perrito hace también
esas cosas: se alegra, nos "acaricia" a su manera, se enoja, etc. es su única
alma sensible o animal.

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