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Antecedentes

Las causas de la Segunda Guerra Mundial incluyen la invasión de Polonia por Alemania y la invasión japonesa de China, lo que llevó a la declaración de guerra por parte de los países agredidos. El descontento en Alemania tras el Tratado de Versalles, junto con la Gran Depresión, facilitó el ascenso del nazismo y la figura de Adolf Hitler, quien utilizó el rencor social para justificar la militarización y la expansión territorial. La consolidación del poder de Hitler se vio marcada por la represión de opositores y la manipulación de elecciones, culminando en su nombramiento como canciller en 1933.
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Antecedentes

Las causas de la Segunda Guerra Mundial incluyen la invasión de Polonia por Alemania y la invasión japonesa de China, lo que llevó a la declaración de guerra por parte de los países agredidos. El descontento en Alemania tras el Tratado de Versalles, junto con la Gran Depresión, facilitó el ascenso del nazismo y la figura de Adolf Hitler, quien utilizó el rencor social para justificar la militarización y la expansión territorial. La consolidación del poder de Hitler se vio marcada por la represión de opositores y la manipulación de elecciones, culminando en su nombramiento como canciller en 1933.
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Antecedentes

Artículo principal: Causas de la Segunda Guerra Mundial

La Liga de la asamblea de las Naciones,


celebrada en Ginebra, Suiza, 1930.

Las causas bélicas del estallido de la Segunda Guerra Mundial son,


en Occidente, la invasión de Polonia por las tropas alemanas; y
en Oriente, la invasión japonesa de China, las
colonias británicas y neerlandesas y posteriormente el ataque a Pearl
Harbor.

La Segunda Guerra Mundial estalló después de que estas acciones


agresivas recibieran como respuesta una declaración de guerra, la
resistencia armada o ambas, por parte de los países agredidos y
aquellos con los que mantenían tratados. En un primer momento,
los países aliados estaban formados tan solo por Polonia, Reino
Unido y Francia, mientras que las fuerzas del Eje las constituían
únicamente Alemania e Italia en una alianza llamada el Pacto de
Acero. A medida que la guerra progresó, los países que iban entrando
en ella (por ser atacados o tener tratados con los países agredidos) se
alinearon en uno de los dos bandos, dependiendo de cada situación.
Ese fue el caso de los Estados Unidos y la URSS, atacados
respectivamente por Japón y Alemania. Algunos países,
como Hungría o Italia, cambiaron sus alianzas en las fases finales de
la guerra.

En Europa

Artículo principal: Hechos anteriores a la Segunda Guerra Mundial en


Europa
Mapa político de Europa en 1923, tras el
final de la Primera Guerra Mundial y la firma de los tratados de paz.

Expansión de Alemania de 1935 a 1939

El Tratado de Versalles, establecía la compensación


que Alemania debía pagar a los vencedores de la Primera Guerra
Mundial. El Reino Unido obtuvo la mayor parte de las colonias
alemanas en África y Oceanía (aunque algunas fueron a parar a
manos de Japón y Australia). Francia, en cuyo suelo se libraron la
mayor parte de los combates del frente occidental, recibió como pago
una gran indemnización económica y la recuperación
de Alsacia y Lorena, que habían sido anexionadas a Alemania por Otto
von Bismarck tras la Guerra Franco-prusiana en 1870.

En el Imperio ruso, la Dinastía Románov había sido derrocada y


reemplazada por un gobierno provisional que a su vez fue derrocado
por los bolcheviques de Lenin y Trotski. Después de firmar el Tratado
de Brest-Litovsk, los bolcheviques tuvieron que hacer frente a
una guerra civil, que vencieron, creando la URSS en 1922. Sin
embargo, ésta había perdido mucho territorio por haberse retirado
prematuramente de la
guerra. Estonia, Letonia, Lituania y Polonia resurgieron como naciones
a partir de una mezcla de territorios soviéticos y alemanes tras el
Tratado de Versalles.

En Europa Central, aparecieron nuevos estados tras el


desmembramiento del Imperio
Austrohúngaro: Austria, Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia.
Además, el extinto Imperio tuvo que ceder territorios a la
nueva Polonia, a Rumanía y a Italia.
En Alemania, el Tratado de Versalles tuvo amplio rechazo popular:
Bajo su cobertura legal se había desmembrado el país, la economía
alemana se veía sometida a pagos y servidumbres a los Aliados
considerados abusivos, y el Estado carecía de fuerzas de defensa
frente a amenazas externas, sobre todo por parte de la URSS, que ya
se había mostrado dispuesta a expandir su ideario político por la
fuerza. Esta situación percibida de indefensión y represalias abusivas,
combinada con el hecho de que nunca se llegó a combatir en
territorio alemán, hizo surgir la teoría de
la Dolchstoßlegende (puñalada por la espalda), la idea de que en
realidad la guerra se podía haber ganado si grupos extranjeros no
hubieran conspirado contra el país, lo que hacía aún más injusto el
ser tratados como perdedores. Surgió así un gran rencor a nivel social
contra los Aliados, sus tratados, y cualquier idea que pudiera surgir
de ellos.

La desmovilización forzosa del ejército hasta la fuerza máxima de cien


mil hombres permitida por el tratado (un tamaño casi testimonial
respecto al anterior) dejó en la calle a una cantidad enorme de
militares de carrera que se vieron obligados a encontrar un nuevo
medio de subsistencia en un país vencido, con una economía en
pleno declive, y tensión social. Todo eso favoreció la creación y
organización de los Freikorps, así como otros grupos paramilitares. La
lucha de los Freikorps y sus aliados contra los movimientos
revolucionarios alemanes como la Liga Espartaquista (a veces con la
complicidad o incluso el apoyo de las autoridades) hizo que tanto
ellos como los segmentos de población que les apoyaban se fueran
inclinando cada vez más hacia un ideario reaccionario y autoritario,
del que surgiría el nazismo como gran aglutinador a finales de los
años 20 e inicios de los 30. Hasta entonces, había sido un partido en
auge, pero siempre minoritario; un intento prematuro de hacerse con
el poder por la fuerza (el Putsch de Múnich) acabó con varios
muertos, el partido ilegalizado y Hitler en la cárcel. Durante ese
periodo de encarcelamiento Hitler escribió el Mein Kampf (Mi lucha),
el libro en el que sintetizó su ideario político para Alemania.

Discurso político de Benito Mussolini en la


tribuna de la plaza de Milán en mayo de 1930
El caldo de cultivo existente a nivel social, combinado con la Gran
Depresión de inicios de los 30, hizo que la débil República de
Weimar no fuera capaz de mantener el orden interno; los continuos
disturbios y conflictos en las calles incrementaron la exigencia de
orden y seguridad por parte de sectores de la población cada vez más
amplios. Sobre esa ola de descontento y rencor, el Partido Nazi,
liderado por Adolf Hitler se presentó como el elemento necesario para
devolver la paz, la fuerza y el progreso a la nación. Los ideólogos del
partido establecieron las controvertidas teorías que encauzarían el
descontento y justificarán su ideario: La remilitarización era
imprescindible para librarse del yugo opresor de las antiguas
potencias aliadas; la inestabilidad del país era ocasionada por
movimientos sociales de obediencia extranjera (comunistas) o grupos
de presión no alemanes (judíos), culpables además de
haber apuñalado por la espalda a la Gran Alemania en 1918; además,
Alemania tiene derecho a recuperar los territorios que fueron suyos,
así como asegurarse el necesario espacio vital (Lebensraum) para
asegurar su crecimiento y prosperidad. Todas estas ideas quedaron
plasmadas en el Mein Kampf.

Partiendo de la sensación de afrenta originada por el Pacto de


Versalles, los nazis potenciaron, alimentaron y extendieron la
necesidad de reparación en la sociedad alemana, mezclando los
problemas reales con las necesidades de su propio programa político,
presentando el militarismo y la adherencia a la
disciplina fascista como las únicas vías capaces de reconducir la
situación. Así se justificó la represión brutal de cualquiera que no
pensara del mismo modo o fuera percibido como un enemigo del
Estado. Y el clima existente a causa del Pacto hizo que aparte de la
sociedad no le preocupase lo más mínimo el incumplimiento de
cualquier tipo de tratado internacional. Hasta 1932, el NSDAP fue
incrementando su cuota electoral en las elecciones federales,
manteniendo un estilo político igual de bronco y agresivo que el que
practicaba en la calle.

Sturmabteilung (SA) en Berlín, 1932.


En noviembre de 1932 tienen lugar las octavas elecciones federales
alemanas, en las que el NSDAP logra un 33.1 % de votos (aunque bajó
algo más de un 4 %). Al ser la lista más votada y ante la imposibilidad
de lograr una opción de consenso entre las demás fuerzas políticas, el
presidente Hindenburg nombra canciller a Hitler y le ordena formar
gobierno.

El 27 de febrero de 1933, un incendio arrasa el Reichstag, la sede del


parlamento alemán. A raíz de este suceso, Hitler declara el estado de
excepción. Pronto surge desde el partido nazi la acusación de que los
comunistas son los instigadores de la quema, y Hitler logra que un
Hindenburg ya muy mermado de salud firme el Decreto del Incendio
del Reichstag, aboliendo tanto al partido comunista como a cualquier
organización afín a ese partido.

Con sus principales enemigos políticos ilegalizados, Hitler procedió a


convocar las novenas elecciones federales alemanas el 5 de marzo de
1933. Esta vez logra un 43.9 % de votos y pasa a gobernar, en
coalición con el DNVP, en mayoría absoluta. Una vez conseguido el
poder político, para lograr el apoyo de la cúpula del ejército
(Reichswehr), ordenó asesinar a los dirigentes de las SA, en la
llamada noche de los cuchillos largos, la noche del 30 de junio al 1 de
julio de 1934.

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