Aurora y la Maldición de las Hadas
En un reino lejano, la princesa Aurora creció creyendo que sus tres hadas madrinas—
Flora, Fauna y Primavera—eran sus guardianas. Pero lo que nunca supo fue que ellas
no eran tan bondadosas como parecían.
Desde su nacimiento, Maléfica, la protectora del equilibrio mágico, advirtió a los reyes
Estéfano y Leah sobre el peligro que corría su hija. Las tres hadas, aunque parecían
tiernas y gentiles, escondían un oscuro propósito: querían manipular el destino de
Aurora para mantener su propio poder sobre el reino.
Cuando Aurora cumplió dieciséis años, comenzó a sentirse extrañamente ansiosa y
estresada. Las hadas la presionaban para que siguiera sus órdenes sin cuestionarlas. Le
decían que su único destino era casarse con el príncipe Felipe y gobernar el reino, sin
darle opción de elegir su propio camino.
El Encuentro con Maléfica
Un día, mientras paseaba por el bosque para despejar su mente, Aurora se encontró
con una mujer de imponente presencia vestida de negro y verde. Para su sorpresa, la
mujer no intentó hacerle daño, sino que le habló con una voz firme pero comprensiva.
—Aurora, yo no soy tu enemiga —dijo Maléfica—. Te han contado una historia
equivocada.
Intrigada y cansada de sentirse atrapada, Aurora escuchó. Maléfica le explicó que las
hadas la habían encantado para que nunca desafiara su destino. El hechizo no era una
maldición de sueño, sino una manipulación de su mente para que jamás cuestionara su
futuro.
—Si quieres ser libre —le dijo Maléfica—, debes despertar por tu cuenta.
La Rebelión de Aurora
Con la ayuda de Maléfica, Aurora comenzó a descubrir su verdadero poder. No era una
princesa frágil que debía ser rescatada, sino una joven fuerte con la capacidad de
decidir su propio destino.
Cuando Felipe llegó para “salvarla” y cumplir la voluntad de las hadas, Aurora se negó.
—No necesito que me despierten con un beso —dijo con firmeza—. Yo decidiré
cuándo y cómo despertar.
Las hadas intentaron detenerla, pero Maléfica las enfrentó con su magia ancestral. Con
un destello de luz verde, las hadas perdieron su poder sobre Aurora y se desvanecieron
en la nada.
Los reyes, al ver la verdad, agradecieron a Maléfica y aceptaron que su hija era libre de
elegir su propio destino.
El Final de Aurora
Aurora decidió explorar el mundo antes de pensar en casarse. Felipe, en lugar de ser su
salvador, se convirtió en su amigo y compañero de aventuras. Y Maléfica, lejos de ser
la villana, se convirtió en su mentora y protectora.
Así, la princesa dejó de ser una prisionera de las expectativas y se convirtió en la dueña
de su propia historia.
Guion Teatral: “Aurora y la Maldición de las Hadas”
Personajes:
Aurora – Una joven atrapada en un destino impuesto, que descubre su
verdadera fuerza.
Maléfica – Protectora del equilibrio mágico, quien intenta liberar a Aurora.
Flora, Fauna y Primavera – Tres hadas que han manipulado a Aurora para
cumplir sus propios fines.
Príncipe Felipe – Un joven noble que descubre que el amor no es cuestión de
destino.
Rey Estéfano y Reina Leah – Padres de Aurora, engañados por las hadas, pero
que buscan el bienestar de su hija.
ACTO 1: La Jaula Dorada
(El escenario muestra el castillo real. Aurora está en su habitación, sentada junto a la
ventana, mirando el bosque con nostalgia. Entran las tres hadas.)
ESCENA 1: La presión de las hadas
FLORA: (con voz dulce) ¡Mi querida Aurora! Ya casi cumples dieciséis años. Qué
emoción, ¿verdad?
FAUNA: Sí, querida, y pronto te casarás con el apuesto príncipe Felipe. ¡El destino
perfecto para una princesa como tú!
AURORA: (suspiro) No sé… últimamente me he sentido extraña. Como si… no estuviera
tomando mis propias decisiones.
PRIMAVERA: (riendo) ¡Qué ocurrencias, niña! Las princesas no toman decisiones, el
destino lo hace por ellas.
(Aurora frunce el ceño, pero no dice nada. Se siente atrapada.)
ACTO 2: El Encuentro con Maléfica
(Aurora escapa al bosque. Entra Maléfica, envuelta en una brisa oscura. Aurora la ve
con temor al principio.)
ESCENA 2: La verdad revelada
MALÉFICA: No tengas miedo, Aurora. No soy tu enemiga.
AURORA: (confundida) Pero… todos dicen que eres malvada.
MALÉFICA: (seria) ¿Y quiénes te han dicho eso?
AURORA: (pensativa) Las hadas…
MALÉFICA: Ellas te han manipulado. Te han criado para ser una muñeca, una reina sin
voluntad propia.
AURORA: (con angustia) Pero… ellas me cuidan.
MALÉFICA: No. Ellas te controlan.
(Silencio. Aurora asimila la verdad.)
AURORA: ¿Cómo puedo ser libre?
MALÉFICA: Tienes que desafiar tu destino.
ACTO 3: La Rebelión de Aurora
(Aurora regresa al castillo. Las hadas están esperando junto a los reyes. También está
Felipe, nervioso.)
ESCENA 3: La batalla por el destino
PRIMAVERA: ¡Ahí estás! Rápido, Felipe, bésala y despiértala.
FELIPE: (confundido) ¿Despertarla? Pero… ella no está dormida.
FLORA: (impaciente) No importa, es solo un símbolo. ¡Debe ser así!
AURORA: (con firmeza) ¡No!
(Todos se sorprenden.)
AURORA: Yo decidiré mi propio futuro. No quiero casarme solo porque me lo ordenan.
REY ESTÉFANO: (sorprendido) ¿Pero no es lo que quieres?
AURORA: Nunca me preguntaron qué quería.
(Las hadas intentan usar su magia, pero Maléfica entra y se interpone.)
MALÉFICA: Su poder sobre Aurora ha terminado.
(Las hadas atacan, pero Maléfica contraataca. Con un último destello de magia, las
hadas desaparecen.)
REINA LEAH: (conmovida) Perdóname, hija.
AURORA: (sonríe) No es tarde para empezar de nuevo.
(Felipe se acerca.)
FELIPE: (sonriendo) No quiero ser tu destino… pero si algún día quieres un compañero
de aventuras, aquí estaré.
AURORA: (sonríe) Me gusta esa idea.
ACTO 4: El Nuevo Amanecer
(Aurora mira al horizonte. Por primera vez, es libre.)
MALÉFICA: (sonriendo) El verdadero despertar es darse cuenta de que eres dueña de
tu vida.
(Luces se apagan. Fin.)