RESUMEN
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El nódulo tiroideo es una lesión histopatológica que causa un aumento de
volumen circunscrito dentro de la glándula tiroides.
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La incidencia de enfermedad maligna es mayor en los nódulos únicos, sólidos
y gammagráficamente fríos.
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Los métodos diagnósticos en cualquier tumoración tiroidea son la
gammagrafía, la ecografía, la PAAF, la RM y la TC. El diagnóstico definitivo lo
aporta el estudio histopatológico extemporáneo o de la pieza quirúrgica.
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Los tumores malignos de la glándula tiroides son relativamente infrecuentes.
La mayoría son de estirpe epitelial, siendo los tumores diferenciados (papilar y
folicular) los más comunes. Suelen presentarse como un nódulo tiroideo
solitario, en general asintomático.
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El tratamiento de los nódulos (excepto los coloides) y del cáncer tiroideo es
eminentemente quirúrgico . Las técnicas más frecuentes son la
loboistmectomía y la tiroidectomía subtotal o total.
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Nódulo tiroideo
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Concepto
Las enfermedades tiroideas se presentan como:
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Procesos difusos (bocios difusos) con afectación de toda la glándula, que
generalmente son tributarios de atención endocrinológica.
• •
Lesiones circunscritas. Nódulo tiroideo (bocio nodular), definido como aquella
lesión tisular que causa un aumento circunscrito de volumen dentro de la glándula
tiroides. Puede ser único o múltiple. La incidencia de enfermedad maligna en las
lesiones multinodulares es bastante más baja que en el nódulo solitario.
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Etiopatogenia
La aparición de nódulos tiroideos es mucho más frecuente en las mujeres de edades
intermedias. Sin embargo, son más sugestivos de malignidad los que se diagnostican en
hombres y en la infancia o la adolescencia, o cuando existan antecedentes de irradiación,
sobre todo si se administró en la niñez sobre la cabeza y el cuello.
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Sintomatología y diagnóstico
Los nódulos tiroideos con frecuencia son asintomáticos. La mayor parte de los pacientes
consultan por una tumoración palpable. Cuando presentan síntomas, suelen ser dolor local o
disfonía por compresión del nervio recurrente. En ocasiones, los nódulos muy grandes
pueden producir síntomas compresivos con disnea y/o disfagia.
La actitud diagnóstica ante un nódulo tiroideo se sistematiza en la figura 47-1 . Se basa en la
realización de una serie de acciones, dirigidas a caracterizar y definir el tipo de nódulo al
objeto de hacer una previsión de su futura conducta. Estas acciones son las siguientes:
• •
Exploración clínica. Mediante inspección y palpación glandular y cervical.
• •
Exploración funcional:
o –
Estudios de laboratorio: las determinaciones de hormonas tiroideas (T 3 y
T 4 ) y de TSH deben realizarse sistemáticamente ante cualquier paciente
que consulte por una patología tiroidea, con el fin de hacer una valoración
global de la función glandular.
o –
Gammagrafía (escintigrafía) de tiroides: es la representación gráfica de la
distribución de un trazador radioisótopo en el tejido tiroideo. Según la
capacidad de captar el trazador respecto al parénquima sano, distinguimos
entre nódulos hipercaptantes, con hiperactividad funcional («calientes»)
cuando en la zona del nódulo hay un acusado depósito del trazador,
y nódulos hipocaptantes o sin actividad funcional (nódulos «fríos»)
cuando hay un depósito mínimo o no lo hay ( fig. 47-2 A). Un nódulo
gammagráficamente frío puede ser la manifestación de gran cantidad de
procesos, por lo que no establece un diagnóstico etiológico. No obstante, se
estima que la incidencia de malignidad en el nódulo único frío es del orden
del 15%.
Figura 47-2
Exploración del nódulo tiroideo.
A) En la gammagrafía se aprecia una asimetría de los lóbulos. Nódulo frío en el lóbulo
reducido de tamaño en la imagen. B) En la ecografía se aprecia un nódulo
hiperecogénico, bien delimitado por un halo hipoecogénico. Estos datos sugieren
benignidad.
• •
Diagnóstico por la imagen:
o –
Ecografía ( fig. 47-2 B): tiene gran valor. Permite detectar nódulos aun
cuando no sean palpables y también adenopatías cervicales. La imagen
maligna típica es la de un nódulo sólido, hipoecogénico y de contornos
imprecisos o con focos de calcificación. La existencia de una lesión quística
no es sinónimo de benignidad, aunque sí es bastante sugerente de ello.
También es particularmente útil para guiar la biopsia por punción (ECO-
PAAF).
o –
TC y RM: el interés de estas técnicas se centra en la valoración de la
extensión nodular, siendo de gran ayuda en la determinación de una posible
infiltración de estructuras vecinas, la extensión retrotraqueal o mediastínica,
el grado de desplazamiento vascular, la compresión traqueal, la destrucción
del cartílago, etc.
• •
Estudio anatomopatológico:
o –
Citología: se lleva a cabo tras una PAAF. Es muy útil, pero no es un test
diagnóstico definitivo. En efecto, un resultado de PAAF benigno no siempre
se corresponde con la histopatología; sin embargo, cuando la PAAF indica
malignidad, la correlación con la histopatología se suele cumplir.
o –
Biopsia extemporánea: es muy fiable, pero tiene limitaciones por la
naturaleza de la técnica histopatológica. La biopsia diferida realizada sobre
la pieza quirúrgica es la concluyente.
Figura 47-1
Actitud diagnóstica y terapéutica ante un nódulo tiroideo.
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Tratamiento
Los nódulos quísticos se tratan mediante enucleación/resección. Los nódulos fríos y
calientes se tratan mediante loboistmectomía. Generalmente se realiza una biopsia
extemporánea; si se informa como benigna, se da por terminado el tratamiento, y si el
informe es de carcinoma, se realiza una tiroidectomía total.