ENTRENAMIENTO PARA CRECER
LECCIÓN II
INTERCESIÓN
Ezequiel 22:30-31 “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se
pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la
destruyese; y no lo hallé. Por tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el ardor de mi
ira los consumí; hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice
Jehová el Señor.”
¿Crees que Dios te ha llamado a testificarle al mundo?Sí___ No _____
¿Cómo te ha dicho que lo hagas? ________________________________
INTERCESIÓN ES HABLAR A FAVOR DE ALGUIEN.
Filemón 1:4-6 “Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de tí en mis
oraciones, 5 porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el SeñorJesús, y para
con todos los santos; 6 para que la participación de tu fe sea eficaz en el
conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús.”
La intercesión se hace a través de la oración, cuando nos dirigimos a Dios, pero no
exactamente para pedir por nosotros, sino para clamar a favor de alguien para conseguir
un beneficio o pedir misericordia para que sea librado de un mal. Intercedemos, no
exactamente porque las personas no sepan cómo orar, sino porque Dios nos permite
tener una perspectiva desde lo espiritual acerca de esa persona.
Para ser intercesores debemos saber orar, tenemos que conocer a Dios, debemos sentir
compasión y dejarnos guiar por el Espíritu Santo que es el que conoce el corazón de
Dios. resumiendo, la intercesión en una frase sería: Oramos a nuestro Dios a favor de
alguien impulsados por la compasión y dirigidos por el Espíritu Santo.
LA INTERCESIÓN ES INDISPENSABLE EN LA EVANGELIZACIÓN
La intercesión se aplica generalmente a la oración que hacemos por otras personas, sus
situaciones, sus necesidades y las cosas que vemos en el espíritu que le pedimos a Dios
que intervenga a SU FAVOR. L intercesión es indispensable en el proceso de
evangelización, para que las personas sean tocadas por el Espíritu Santo y
tengan una conversión genuina.
Deuteronomio 9:27-29 “Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires
a la dureza de este pueblo, ni a su impiedad ni a su pecado, no sea que digan los
de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo Jehová introducirlos en la
tierra que les había prometido, o porque los aborrecía, los sacó para matarlos en
el desierto. Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu granpoder y
con tu brazo extendido.”
Deuteronomio 9:25-26 “Me postré, pues, delante de Jehová; cuarenta días y
cuarenta noches estuve postrado, porque Jehová dijo que os había de destruir. Y
oré a Jehová, diciendo: Oh Señor Jehová, no destruyas a tu pueblo y a tu heredad
que has redimido con tu grandeza, que sacaste de Egipto con mano poderosa.”
Dios busca intercesores porque son las personas que no solo orarán a favor de un pueblo,
sino que asumirá la responsabilidad de alertar por su desobediencia.
1. Juan 5:14-15 “Y esta es la confianza que tenemos en Él, que, si pedimos alguna
cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en
cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le
hayamos hecho.”
Los mejores argumentos que se presentan en la intercesión son las promesas que Dios
nos hadado en Su Palabra para creerlas y vivirlas. No nos corresponde a nosotros mirar
quien se las merece o no, pues Dios tiene misericordia del que Él quiera tener
misericordia. Nuestro deber es conocer las promesas, creerlas y clamar a Dios porque
se cumplan conforme a Su voluntad y en el tiempo oportuno. Dios es fiel a Su Palabra,
por eso responderá a la intercesión que se basa en lo que Él dijo.
Lamentaciones 3:22-23 “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos,
porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es
tu fidelidad.”
La intercesión se basa en pedir por MISERICORDIA Y GRACIA. Es decir, debemos
apelar al amor de Dios que hizo que Jesús muriera por nosotros aun siendo pecadores,
y por Su infinita gracia que es la que pone a la persona en una posición de salvación.
Habacuc 3:2 “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra
en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira
acuérdate de la misericordia.”
Jonás 4:2 “Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía
estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo
que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia,
y que te arrepientes del mal.”
La intercesión no se hace basada en el castigo que merece la persona, sino apelando a
la misericordia de Dios. Tampoco intercedemos porque la persona merezca ser
perdonada, sino porque estamos hablándole al Dios que está lleno de gracia y bondad.
EN LA EVANGELIZACIÓN SE HACE GUERRA ESPIRITUAL
Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra
principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este
siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”
Al orar por las personas estamos desatando una guerra en el mundo espiritual. Por eso,
mientras la intercesión le habla a Dios a favor de las personas, la GUERRA ESPIRITUAL
es enfrentar a las tinieblas con la espada del Espíritu. De igual manera ya estamos
involucrados en esa guerra. No estamos peleando solo por nosotros, sino también por
las personas que estamos evangelizando para que ellos salgan de las tinieblas a la
luz admirable que es Cristo.
La intercesión y la guerra espiritual son un arma poderosa contra las tinieblas, pues
mientras el enemigo está acusando a las personas delante de Dios, nosotros nos estamos
levantando para clamar a favor de sus vidas. La intercesión actúa en dos vías, evitar los
castigos y pedir beneficios a favor de las personas. Todo esto basado en la
misericordia, gracia y designios Divinos, que se nos revelan a través de toda la Biblia.
El Espíritu Santo nos revela los planes de las tinieblas en contra de las personas para
que en la autoridad espiritual que nos ha dado Jesucristo echemos fuera toda fuerza del
enemigo que quiera hacer daño.
INTERCEDEMOS POR NUESTROS DISCÍPULOS.
1 Samuel 12:23-25 “Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando
de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto.
Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues
considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros. Más si perseverareis en
hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceréis.”.
Dios nos ha hecho un llamado para bendecir a quienes nos rodean, La intercesión no se
hace una sola vez, es un tiempo donde no solo le pedimos a Dios por las personas, sino
que Dios nos muestra lo que nosotros podemos hacer por ellas y aún podemos ser
fuentes de bendición para darle mensajes de parte de Dios.
Juan 17:19-21 “Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean
santificados en la verdad. Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los
que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú,
oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos seanuno en nosotros; para que el
mundo crea que tú me enviaste.”
La intercesión es la manera más sencilla de ser cobertura. En ocasiones no sabemos
qué decir, pero si podemos orar a favor de ese discípulo. En función del llamado a ganar
y hacer discípulos, la intercesión sirve para preparar el ambiente, pedirle a Dios que
prepare el corazón y lo haga sensible a una conversación, a una invitación, a una
ministración y un sinfín de cosas que no podríamos lograr tratando de convencer a la
persona con argumentos.
Dios busca intercesores para transformar y rescatar muchas vidas. Nuestra respuesta al
llamado de ganar y discipular empieza con intercesión. Así como un padre y una madre
hacen lo posible para que sus hijos tengan las mejores atenciones, igual pasa con la
intercesión.
EL intercesor ora porque cree que verá lo que pide a favor de otros. No tenemos que ser
expertos, es solo ser sensibles a la voz del Espíritu Santo.
La intercesión es una ORACIÓN QUE GENERA CRÉDITOS. Es decir, mientras
oramos por otras personas, nuestros asuntos están bajo la intercesión que está
haciendo alguien más por nosotros, y aún el mismo Espíritu Santo se anticipa a darnos
lo que necesitamos.