Empirismo: corriente filosófica inglesa de los siglos XVII y XVIII
EL EMPIRISMO: Corriente filosófica inglesa de los siglos XVII y XVIII que afirma que el
conocimiento humano se obtiene por la experiencia sensible. Se opone al racionalismo en sus tesis
básicas, principalmente la del innatismo. Sus mayores representantes son Locke, Berkeley y Hume.
Locke postuló que la mente humana es como una hoja de papel en blanco (tabula rasa ) en la que
las vivencias van imprimiendo marcas.
Todo conocimiento deriva de la experiencia sensible, ésta es la única fuente de conocimiento, y sin
ella no se lograría saber alguno.
El empirismo encuentra el ideal del conocimiento en las ciencias naturales y tácticas, en
las ciencias de observación, cuyos juicios son particulares y contingentes (a posteriori).
El empirismo tiende a negar la posibilidad de la metafísica y a encerrar el conocimiento a los
fenómenos, a las fronteras de la experiencia: no hay más conocimiento de las cosas
y procesos que el que se logra mediante la sensibilidad; la razón no puede tener otra función más
que ordenar lógicamente los materiales que los sentidos nos ofrecen.
La corriente empirista establece que toda ciencia se funda en la experiencia, que el
único método de conocimiento científico consiste en la observación y la experimentación, y
construye en consecuencia la teoría de la inducción: Inducción es el razonamiento que va de lo
individual a lo general.
Según Hume, todo conocimiento procede de la experiencia, sea de la experiencia externa, que es
la que proviene de los sentidos, o de la experiencia intima, la autoexperiencia.
El estudio de Hume consiste en el análisis de los hechos de la propia experiencia, lo que Hume
llama percepciones del espíritu (donde percepción es sinónimo de cualquier estado de conciencia)
Hay dos tipos de percepciones:
Impresiones: que son percepciones que se dan de modo directo.
Impresiones de la sensación: las que provienen de los sentidos (tacto, vista, oído), las que
están referidas al mundo exterior. (por ejemplo un color o un sabor determinado)
Impresiones de la reflexión: las que provienen de nuestra propia interioridad (por ejemplo,
estado de tristeza)
Ideas: que son las percepciones derivadas, son los fenómenos derivados de la memoria o la
fantasía.
Las impresiones son todas nuestras percepciones más vivaces cuando oímos, vemos o palpamos
(por ejemplo), en cambio las ideas son percepciones más débiles de las que somos conscientes
cuando reflexionamos sobre cualquier sensación antes mencionada (impresión).
Tanto las ideas como las impresiones pueden ser a su vez simples o complejas, son distinguibles
unas de otras.
Todo nuestro conocimiento deriva directa o indirectamente de impresiones, incluso las ideas o
nociones más complejas.
El espíritu humano no tiene otra posibilidad que no sea mezclar o componer, dividir o unir los
materiales que las impresiones suministran, y en esta actividad el espíritu responde a las leyes de
asociación de las ideas:
Asociación por semejanza (por ejemplo, un cuadro conduce nuestros pensamientos al
original)
Asociación por contigüidad en espacio y tiempo (por ejemplo, cuando se menciona un
departamento de un edificio naturalmente se sugiere una conservación o pregunta acerca
de los otros)
Asociación por causa y efecto (por ejemplo, si pensamos en una herida, no podemos evitar
que nuestra reflexión se refiera al dolor consiguiente)
Principio fundamental del empirismo
"Todos los materiales del pensar se derivan de nuestras sensaciones externas o internas. Sólo la
mezcla y composición de éstas pertenece al espíritu y la voluntad.
Todas nuestras ideas, o percepciones más débiles, son copia de nuestras impresiones o
percepciones más vivaces."
Las ideas siempre derivan de las impresiones:
Si nos ponemos a analizar nuestras ideas, por más complejas o simples que sean, por más alejadas
de la sensibilidad que parezcan, se verá que derivan siempre de las impresiones.
Por ejemplo, la idea de Dios es la idea de un ente infinitamente sabio, infinitamente poderoso,
infinitamente bueno, etc. Pero Hume se pregunta de dónde procede esa idea y observa que esta
idea no es más que la reunión y multiplicación al infinito de ideas de cualidades características de
nuestro propio espíritu. Para Hume la idea de Dios es una idea construida por el espíritu sobre la
base del material que proporcionan impresiones de la reflexión.
Criterio para determinar la validez de una idea:
Toda idea deriva de una impresión, pero para que la idea tenga un valor objetivo es preciso que
copie o represente una impresión, es decir, que le corresponda una impresión con el mismo
significado que posee la idea. Una idea es válida en cuanto concuerda con las impresiones. Si la
impresión faltase, la idea sería inválida, no seria una idea objetiva, sino que sería una idea
irreal, producto solo de la imaginación.
"cuando se sospeche de que un término filosófico se emplea sin ninguna idea o significación,
debemos preguntarnos: ¿de que impresión deriva esta supuesta idea? Y si es imposible asignarle
alguna esto servirá para confirmar nuestra sospecha"
Conocimiento demostrativo y conocimiento fáctico: Relaciones de ideas y los hechos
Hume distingue dos tipos fundamentales de objetos de la razón humana, de conocimientos y de
ciencias:
- Relaciones entre las ideas: se valen tan solo de la razón, cuyas verdades son necesarias, a priori,
no dependen para nada de la realidad sino que se fundan únicamente en el pensamiento, es el
ejemplo de las matemáticas ciencia demostrativa. Por ejemplo: tres veces cinco es igual a la mitad
de treinta. Este tipo de proposiciones pueden descubrirse por el mero trabajo del pensamiento sin
que dependan de algo existente en alguna parte del universo.
- Los hechos: se refiere a las cosas existentes, es un tipo de saber diferente al de relaciones de
ideas ya que sus afirmaciones son siempre contingentes , no necesarias y a posteriori.
Todos los razonamientos que se refieren a los hechos parecen fundarse en la relación causa y
efecto. Solo mediante una relación podemos ir más allá de nuestra memoria y de los sentidos.
IDEA DE CAUSALIDAD:
La idea de causalidad es de enorme significación, y es una noción que se nos impone y usamos
constantemente. Por ejemplo, si estamos en una habitación a oscuras y escuchamos una voz
inmediatamente suponemos que esa voz proviene de una persona, porque a nadie se le puede
ocurrir que esa no procede de alguien que la haya emitido. En este caso establecemos un enlace
causal entre la voz (efecto) y la fuente productora, es decir la persona que la emite (causa). Y de
modo semejante esperamos en el futuro que las mismas causas irán acompañadas del mismo
efecto.
Se trata de una idea compleja que revela cuatro componentes:
- Causa: es el primer hecho, que inicia el proceso
- Efecto: otro hecho como término del proceso causal
- Relación temporal entre Causa y Efecto, una sucesión: primero aparece la causa y más tarde el
efecto.
- Relación causal: el primer hecho (causa) tiene que producir el segundo hecho (efecto). El primer
hecho tiene una fuerza o energía tal que hace que aparezca el segundo. Dado el primer hecho el
otro necesariamente tiene que darse. "la relación de causalidad es una relación de conexión
necesaria"
LA CRÍTICA DE LA IDEA DE CAUSALIDAD: consiste en suprimir el valor teorético de la noción de
causalidad
La experiencia nos muestra solo sucesiones –que después del movimiento de la primera bola
ocurre el segundo- pero no nos enseña nada más. No nos dice de ningún modo que entre los
hechos haya una relación necesaria tal que dado el primer hecho forzosamente tenga que ocurrir
el segundo.
Con la razón simplemente –sin recordar lo que ya sabemos y sin ningún otro recurso de la
experiencia- simplemente pensando sobre un hecho, nunca se llegara a saber qué efecto podrá
producir, porque racionalmente son pensables sin contradicción las más diversas posibilidades.
Entonces la idea de conexión necesaria no procede de la razón.
El hombre no se limita a comprobar meras sucesiones, sino que afirma reacciones causales y
está seguro que los objetos similares irán acompañados por efectos similares.
Con solo ver el primer movimiento infiere el segundo. El principio que ha permitido la inferencia es
lo que se llama hábito o costumbre, esa especie de mecanismo mental que es el hábito se forma
por el proceso de repetición. Con solo percibir el primer movimiento inmediatamente acude a la
imaginación el segundo, y así se lo anticipa antes de que realmente haya ocurrido.
"Este principio, el que explica la inferencia es la costumbre o el habito. Porque siempre que la
repetición de un acto u operación particular produce una tendencia a renovar el mismo acto u
operación, sin ser estimulado por ningún razonamiento o proceso del entendimiento, decimos que
esta tendencia o instinto es efecto de la costumbre"
Esa noción de fuerza o conexión necesaria que constituye el núcleo de la idea de causalidad no nos
lo proporciona la razón ni hay tampoco ninguna impresión de ella, no es nada más que el
resultado del habito (como cada vez que se acerca la mano al fuego se siente calor, termina por
inferirse que hay una conexión forzosa entre el fuego y el calor).
La impresión de la que proviene la idea de conexión necesaria es la impresión o sentimiento que el
espíritu experimenta, del tránsito usual de una idea a otra asociada con ella. Pero esta idea de
causalidad no es teoréticamente válida, no nos da conocimiento de las cosas mismas porque no
tiene el mismo sentido que tiene la impresión. La impresión se refiere a la forzosidad del hábito, de
manera que es el sentimiento de una necesidad subjetiva; en cambio, la idea de conexión
necesaria está referida a las cosas mismas. La conexión resulta de una proyección de las cosas
mismas de lo que es un hábito: la conversión de la relación subjetiva en una relación objetiva.
La necesidad de los hábitos no es una verdadera necesidad, sino que es válida únicamente para
cada individuo en función de las experiencias que cada uno haya tenido, no es una necesidad
objetiva como la del juicio "la suma de los ángulos interiores de un triangulo es igual a dos rectos"
Que la noción de causalidad pueda tener alcance objetivo es más que creencia nuestra, pero no
hay duda que es de gran importancia práctica ya que la vida humana sin ella sería imposible. Pero
una creencia por más solida que parezca no es más que una convicción subjetiva, carente de
fundamento en la realidad, por eso la idea de causalidad es una idea inválida. Si bien dentro del
campo de la experiencia constituye una guía útil e indispensable pero resulta totalmente engañosa
si pretende emplearse en la metafísica.
CRÍTICA DE LA IDEA DE SUBSTANCIA: NO EXISTE UNA IMPRESIÓN DE SUBSTANCIA SINO
DE SUS ACCIDENTES.
La idea de substancia es lo que unifica a los accidentes variados y cambiantes, constituyendo su
fundamento permanente, permitiendo que por ejemplo, esta mesa siga siendo la misma aunque la
pinte de verde o le saque una pata, etc.
¿Tenemos impresión de substancia? No solo tenemos impresiones de sus accidentes, vemos su
color, palpamos su dureza, pero no tenemos impresión de la mesa sino de sus accidentes. Hay
sensaciones de color, textura, gusto, sonido, pero no hay sensaciones de cosas o substancias.
"si la substancia nos fuese comunicada por nuestros sentidos debería ser un color un sabor, un
sonido, pero nadie afirma que la substancia sea un color ni un sabor."
Entonces, es necesario afirmar que no vemos esta substancia, esta manzana, ni la olemos ni la
tocamos, lo único que vemos, tocamos, olfateamos, etc. son sus accidentes, no la manzana misma,
no la substancia misma.
La idea de substancia viene dada por la repetición regular de un mismo conjunto, relativamente
constante de impresiones contiguas. El hábito nos lleva a creer que esas impresiones contiguas, no
solo se acompañan unas a otras, sino que están enlazadas entre si por algo que las une, que es lo
que llamamos cosa o substancia. Y esta substancia se la proyecta en la realidad, suponiendo que
existe a lo largo del tiempo como soporte de los accidentes, pero esto no hace más que confundir
una necesidad subjetiva con una objetiva:
"la substancia no es más que un conjunto de ideas que están unidas por la imaginación y poseen
un nombre particular asignado a ellas, por el cual somos capaces de recordar, para nosotros
mismos o los otros, este conjunto"
Lo que llamamos "esta manzana" no es una cosa o substancia sino un conjunto de ideas simples
contiguas (idea de rojo, de dureza) que designamos con un nombre (manzana) con el propósito de
facilitar el recuerdo o la mención, para saber en una palabra a que conjunto de impresiones nos
referimos en particular.
"la idea se substancia, como no tiene acceso al espíritu a través de ninguno nuestros sentidos o
sentimientos, ya que de ella no hay impresión alguna, no es más que un centro imaginario de
unión entre las diferentes y variables cualidades que pueden encontrarse en cada trozo
de materia que nos ofrezca la experiencia.
CRÍTICA A LA IDEA DE ALMA
La idea de alma es paralela a la de substancia material: este pensamiento que ahora pienso, o este
dolor, o este deseo particular son estados pasajeros, manifestaciones o accidentes del alma
misma, de la substancia pensante que soy yo. Pero no hay una impresión del alma sino que tengo
impresiones –impresión de la reflexión- de mi dolor, o de que deseo algo, tengo impresión de
accidentes de mi alma. Pero no tengo impresión del alma, de la cual este acto de pensar, este
recuerdo, este deseo sería expresiones o estados pasajeros:
"cuando penetro en lo que llamo yo mismo, encuentro solo percepciones particulares, calor o
frio, luz o sombra, amor u odio, dolor o placer."
Lo que yo percibo en mi mismo es siempre algún estado en particular (este recuerdo, este placer).
Pero no encuentro ninguna impresión de mi alma o yo.
De acuerdo a la teoría substancialista, mi yo o alma debiera ser algo diferente a mis estados
particulares, pero ocurre que no tengo impresión ni percepción de mí mismo fuera de estos
estados particulares, por lo tanto no se si hay alma o no.
Suprimida toda percepción particular –suprimido todo accidente- parce que se suprime a la vez el
yo, la substancia pensante.
Lo que llamamos "alma" o "yo" no es más que el conjunto de mis percepciones o estados
anímicos. La substancia pensante es solo un haz o conjunto de diferentes percepciones que se
suceden las unas a las otras con rapidez inconcebible y que se hallan en flujo y movimiento
perpetuo"
Para Hume se trata de una serie de percepciones que se suceden rápidamente en continuo flujo:
esta corriente, considera como totalidad, lo que se llama "yo".