plaza de la localidad.
Manolo caza el micrófono y dice:
—¡Exclusividad, su abuelita ranquetela! Manuelita hablará sólo por FM Quelonio,
dirigida por un servidor, Manolo, ex esposo de la visitante oriunda de esta ciudad.
La banda Calandrias Pop se desinfla de tanto llenar con música el largo rato hasta que
Manuelita aparece y dice a todos:
—Manuelita, presente.
Manolo la abraza y le presenta a su tercera esposa y a los hijitos de una, de otro, de los
dos, más los de Manuelita que salen a besuquear a su mamá, muy emocionados.
La recepción es transmitida enterita y en directo por la FM, y después festejan tomando
mate de leche chocolatada.
Termina el programa al caer la tarde, y la familia y los vecinos escuchan sin pestañear
los cuentos de la tortuga viajera.
Pasa de regreso el malón de los Ranqueteles, que no pudo encontrarla ni con lupa.
Empieza a lloviznar y l’agüita aplaca la polvareda.
Después de varios días en familia y de respirar el aire puro de sus pagos, Manuelita
decide seguir viaje.
Su ex esposo y actual amigo del alma, Manolo, la abraza deseándole que descubra
muchas maravillas. Y que a su regreso se las cuente en exclusividad a los oyentes de FM
Quelonio.
Sus hijos le prometen que estudiarán hasta quemarse las pestañas que no tienen.
—¡Feliz viaje, traenos muchos cuentos!
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