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Note Parte21

Marlene y sus amigos se encuentran con un sabio que les enseña que el conocimiento está en los dibujos de los animales. Tras limpiar el caparazón de Manuelita, una tortuga que se une a ellos, el anciano revela que los dibujos significan que 'el sol brilla y la lluvia moja'. Manuelita considera que el descubrimiento es trivial después de una semana de estudio.

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Note Parte21

Marlene y sus amigos se encuentran con un sabio que les enseña que el conocimiento está en los dibujos de los animales. Tras limpiar el caparazón de Manuelita, una tortuga que se une a ellos, el anciano revela que los dibujos significan que 'el sol brilla y la lluvia moja'. Manuelita considera que el descubrimiento es trivial después de una semana de estudio.

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repugnante.

Entonces se acerca Macanapur Panchapán, etcétera, y los saluda con una reverencia,
llevándose las manos juntas a la nariz.
El truchimán, que habla en 34 idiomas pero por señas, los invita a seguirlo. Al rato
largo, con las zapatillas hechas puré y las mochilas zaparrastrosas, se sientan bajo un
árbol a comer un dátil entre todos.
El sabio les dice que no hace falta ir a ningún instituto. Lo que necesitan aprender está
escrito en los dibujos que adornan a algunos animales o insectos: alas de mariposa, o
caparazones de tortuga, o manchas de jirafa, o lunares de langosta: sólo hay que descifrar
el mensaje.
Marlene y sus amigos están cansados y ya les parece que el anciano es un charlatán,
pero igual lo siguen escuchando respetuosamente.
No ven animales con dibujos por ningún lado, y Marlene piensa qué bueno hubiera
sido meter en el equipaje a la tortuga del Jardín, pero se quedó allá en Mar del Plata.
Entonces oyen una voz cantarina que dice:
—Manuelita, presente.
Qué casualidad, Manuelita ha viajado a la India en ese mismo tren, para visitar a la
Madre Teresa, y justo justito se topa con Marlene y sus amigos, que le presentan al sabio.
El anciano les dice que estudien el caparazón de Manuelita muy atentamente. Entre
todos, a fuerza de mucha saliva, la limpian de tierra, briznas, pelusas, abrojos y hasta un
piojo adquiridos en tan largo viaje.
Se acuclillan alrededor de Manuelita como si fuera un mapa o un rompecabezas,
mientras el sabio sigue con su flaco dedo los dibujos del caparazón.
Una semana después, el anciano les revela su descubrimiento:
—Estos dibujos quieren decir... que el sol brilla y la lluvia moja.
—¡Pero miren qué pavada! —dice Manuelita—. Tenerme aquí una semana para
semejante tontería.

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