Formación en Eritropatología Online
Formación en Eritropatología Online
actividad de formación
continuada online
www.formacioneritropatologia.com
Modulo 1.
Eritropoyesis
Coordinadora: Beatriz Arrizabalaga Amuchástegui
con el aval:
Índice
Lección 1.
Eritropoyesis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
Tabita Magalhães Maia, Celeste Bento, Maria Leticia Ribeiro
Lección 2.
Clasificación de las enfermedades del hematíe.
Algoritmos diagnósticos básicos en el estudio
de la anemia y la eritrocitosis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
Maria Leticia Ribeiro, Tabita Magalhães Maia
Lección 3.
Anemia aplásica congénita . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39
Eva Gálvez de la Villa, Julián Sevilla Navarro
Lección 4.
Aplasia medular adquirida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
Juan Carlos Vallejo Llamas
Lección 5.
Aplasia pura de serie roja congénita . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91
Cristina Beléndez Bieler, Áurea Cervera Bravo
Lección 6.
Aplasia pura de serie roja adquirida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115
María Pilar Ricard Andrés
Lección 7.
Anemias diseritropoyéticas congénitas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139
Marta Morado Arias, M.ª José Morán Jiménez
Lección 8.
Anemias sideroblásticas congénitas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163
Mayka Sánchez Fernández
3
Eritropoyesis
Tabita Magalhães Maia, Celeste Bento,
Maria Leticia Ribeiro
Unidade de Eritropatologia e Metabolismo do Ferro.
Serviço de Hematologia Clínica. Centro Hospitalar
e Universitário de Coimbra. Coimbra, Portugal
1. Introducción
La eritropoyesis produce glóbulos rojos maduros a partir de células madre hematopoyéti-
cas, en un proceso estrictamente regulado. Durante la hematopoyesis normal se produ-
cen aproximadamente 1010 glóbulos rojos por hora para mantener el nivel de hemoglobina
(Hb) dentro de límites bastante estrechos. La producción puede aumentar rápidamente si
las necesidades aumentan, como en el contexto de pérdida de sangre o hemólisis.
La eritropoyesis está regulada por los efectos combinados de factores intrínsecos a los
precursores eritroides, factores nucleares, factores microambientales y de crecimiento.
Mientras que los factores nucleares regulan la transcripción de genes implicados en el
establecimiento del fenotipo eritroide, los factores microambientales y de crecimiento
promueven la supervivencia, proliferación y/o diferenciación de progenitores eritroides.
A nivel celular y molecular, la eritropoyesis es uno de los linajes hematopoyéticos me-
jor estudiados debido a 4 razones específicas: 1) las diferentes etapas de la eritropoyesis
pueden definirse por marcadores fenotípicos; 2) las enfermedades eritroides están bien
caracterizadas y en la mayoría de los casos se han encontrado sus causas moleculares;
3) la diferenciación eritroide terminal depende solo de un factor de crecimiento exógeno,
la eritropoyetina (Epo); y 4) la mayoría (si no todos) de los factores de transcripción que
regulan la eritropoyesis son conocidos.
1. oleada
a
2. oleada
a
Lecho
vascular SHC Médula εγ β
(región AGM) (definitiva) ósea
RBC definitivo
RBC primitivo
AGM
SHC SHC Médula
3.a oleada ósea
Hígado fetal
Figura 1. Ontogenia de la eritropoyesis. La primera oleada de eritrocitos embrionarios primitivos (EryP-CFC) se forman en el
saco de Yolk. La segunda oleada proviene del saco de Yolk y la placenta, los primeros progenitores definitivos –EMP– migran
al hígado fetal. La tercera oleada se genera en la región AGM (aorta-gónada-mesonefros), dando lugar a las primeras células
madre hematopoyéticas (SHC), que migran al hígado fetal y de aquí a la médula ósea. Cada oleada supone cambios en la síntesis
de cadenas de la globina beta. Modificado de: Dzierzak E. Cold Spring Harb Perspect Med. 2013;3:a011601. McGrath KE. Blood.
2011;117:4600-8. Baron MH. Blood Cells Mol Dis. 2013;51:213-9.
En el primer año de vida toda la médula ósea es hematopoyética, pero durante la infan-
cia hay reemplazo graso progresivo de la médula a lo largo de los huesos largos, de modo
que en la vida adulta la médula hematopoyética se limita al esqueleto central y los ex-
tremos proximales de fémur y húmero. En estas áreas hematopoyéticas, en los adultos,
aproximadamente el 50 % de la médula consiste en grasa. El resto de la médula grasa
es capaz de reversión de la hemopoyesis y en muchas enfermedades también hay ex-
pansión de la hemopoyesis por los huesos largos(1). Además, el hígado y el bazo pueden
reanudar su función hematopoyética fetal (hemopoyesis extramedular), como se observa
en algunas anemias hemolíticas congénitas, como las formas graves de talasemia.
3. Eritropoyesis
La eritropoyesis es un proceso muy dinámico y complejo a través del cual las células
madre hematopoyéticas pluripotentes (HSC) localizadas en el microambiente de la mé-
6
T. Magalhães Maia, C. Bento, M.L. Ribeiro
dula ósea se diferencian en eritrocitos maduros. Las HSC son células con capacidad
de autorrenovarse y de producir distintos linajes celulares a través de progenitores he-
matopoyéticos comprometidos y restringidos en su potencial de desarrollo. Los prime-
ros precursores comprometidos a la serie eritroide son las burst-forming units eritroides
(BFU-E), que se expanden y se diferencian en unidades formadoras de colonias eritroides
que responden a Epo (CFU-E). Las CFU-E se diferencian además en proeritroblastos,
las primeras células eritroides reconocibles morfológicamente, que luego se diferencian
secuencialmente en eritroblastos basófilos, eritroblastos policromáticos y eritroblastos
ortocromáticos(2). En esta etapa los núcleos se expulsan para formar reticulocitos que
abandonan la médula ósea y maduran en eritrocitos circulantes, que permanecen en cir-
culación durante aproximadamente 120 días.
Los eritrocitos maduros tienen la forma de disco bicóncavo, en su interior están llenos
de Hb y están desprovistos de mitocondrias u otros orgánulos. La Hb, compuesta de
subunidades de globina y grupos heme, está implicada en el intercambio de oxígeno y
dióxido de carbono (O2 y CO2) en todo el cuerpo.
Después de que los eritrocitos han estado en circulación durante un periodo prolonga-
do, empiezan a expresar fosfatidilserina en su capa lipídica externa; esta molécula es re-
conocida por los macrófagos del sistema reticuloendotelial, que degradan los eritrocitos
senescentes y reciclan la mayoría de los componentes de los glóbulos rojos.
En un adulto sano normal, el número de eritrocitos circulantes y sus precursores perma-
necen más o menos constantes, con un equilibrio entre la pérdida continua de los eritrocitos
senescentes y la eritropoyesis en la médula ósea. Para mantener un hematocrito normal, un
adulto promedio necesita producir casi 200.000 millones de glóbulos rojos diariamente.
A El paradigma PU.1:GATA-1. Hay un antagonismo cruzado de los factores de transcripción. El PU.1, si está en
altas concentraciones, se une a GATA-1 y favorece la diferenciación hacia la línea monogranulopoyética. Para la
diferenciación eritroide PU.1 ha de estar bajo o no existir.
a d CBP Rb
PU.1 Suv39H
HP1
b CBP GATA-1
GATA H3K9Me
c e
B Modelo GATA-Switch e interacción con otros factores de transcripción. El factor de transcripción nuclear GATA-1
reprime el locus GATA-2, desplazando GATA-2 de sus múltiples funciones reguladoras. Existen varios factores de
transcripción implicados en la eritropoyesis, algunos se unen a regiones ZnF del gen GATA-1.
Actividad del
GATA-1 proteasoma Transactivación Finger zinc
GATA-1 GATA motif binding
FOG-1 FOG-1N FOG-1
C GATA-1 M K ZnF ZnF
N GATA-2 N GATA-2 N GATA-1
C C C
1 83 137 200 315 413
WGATAA WGATAA MG132 o WGATAA
lactacistina CBP
Diferenciación FOG-1 EKLF
Célula madre/progenitora Célula progenitora/ MED1 FU.1
diferenciada comprometida
Figura 2. La diferenciación eritroide. Modificado de: Graf T, Enver T. Nature. 2009;462:587-94. Wang F. Nucleic Acids Res
2014;42:442-57. Baron MH. Blood Cells Mol Dis. 2013;51:213-9.
Modelo de diferenciación eritroide. Están involucrados varios factores de crecimiento (SCF; EPO). Se producen factores
reguladores como la eritroferona (Erfe) o el factor de diferenciación de crecimiento15 (GDF15) y experimentan cambios los receptores
celulares (receptores de la activina II, respondedores a ACE 536 y ACE 011).
Expansión ño
ma od
e
ció
n la
de tica
de tar entobina nsa ar iónasmá ció
n
ón
ci lu la m
re l de
n ucle ac
c pl clea
duc ce Inc emog o
C n ifi
d a Enu
Re h Mombran
me
Eritropoyesis tardía: diferenciación y maduración
SCF
Dependiente de Epo
ACE-536/ACE-011 sensible
Erfe
Figura 3. Modelo de diferenciación eritoride. Modificado de Arlet JB. Curr Opin Hematol. 2016;23:181-8.
uniformes. La maduración de los reticulocitos tarda generalmente 1-2 días desde que en-
tran en la circulación. Los eritrocitos maduros permanecen en circulación durante aproxima-
damente 120 días. Después de ese periodo prolongado, empiezan a expresar fosfatidilseri-
na en su capa lipídica externa. Esta molécula es reconocida por los macrófagos del sistema
reticuloendotelial, del bazo, el hígado y la médula ósea, que fagocitan y degradan estos
eritrocitos senescentes y reciclan la mayoría de sus componentes(4).
KLF1 β-globina
4. Regulación de la eritropoyesis
Muchas citocinas y factores de transcripción están implicados en el control del desarrollo
de glóbulos rojos a partir de las células madre hematopoyéticas, siendo la producción
de la Epo y su relación con su receptor (EPOR), junto con la vía sensora del oxígeno, los
2 componentes principales que regulan la eritropoyesis.
4.1. Eritropoyetina
La Hb transporta el oxígeno de los pulmones y lo entrega a todos los tejidos. El número
de eritrocitos circulantes es el principal determinante de la oxigenación tisular; en conse-
cuencia, una disminución de los niveles de Hb conduce a un aumento de la producción
de reticulocitos. Cuando se normaliza el número de eritrocitos circulantes, la producción
de reticulocitos disminuye para evitar la eritrocitosis de rebote. La Epo es responsable de
este control homeostático finamente regulado por la oxigenación tisular. El rango normal
de concentraciones séricas de Epo es relativamente bajo (5-30 mU/mL) y, en condiciones
fisiológicas, una disminución lineal en el hematocrito tiene como resultado un aumento
exponencial de la Epo sérica.
En el feto, cuando la eritropoyesis se encuentra predominantemente en el hígado,
este es el principal órgano productor de Epo. En el adulto, el riñón es el sitio primordial de
producción de Epo, pero también se produce Epo en el hígado adulto. Además de la Epo
renal y hepática, se ha detectado mARN EPO en neuronas y células gliales, tejido pul-
monar, cardiomiocitos, células de médula ósea, bazo, folículos pilosos, tejidos del tracto
genitourinario masculino y femenino, y osteoblastos(5). Aunque no se cree que estos tipos
de células contribuyan sustancialmente a los niveles de Epo plasmática en condiciones
fisiológicas, podrían tener un papel en la eritropoyesis de estrés.
Las células del riñón productoras de Epo son un subconjunto de células intersticiales
corticales situadas adyacentes a los túbulos proximales. El número de células que pro-
ducen Epo aumenta exponencialmente con disminuciones lineales en el hematocrito.
En el hígado adulto, las células productoras de Epo son los hepatocitos y las células
intersticiales, y su número también aumenta dramáticamente a medida que disminuye
el hematocrito.
Las BFU-E, los primeros precursores dirigidos a la serie eritroide, se expanden y dife-
rencian en CFU-E que se adhieren a macrófagos(2) formando islotes eritroblásticos. Den-
tro del islote eritroblástico, las CFU-E y los proeritroblastos pierden sensibilidad al stem
cell factor (SCF) y al factor de crecimiento similar a la insulina-1 (IGF-1) suministrado por el
microambiente medular(6) y se vuelven dependientes de la Epo, el principal regulador de
la eritropoyesis. Las CFU-E no sobreviven in vitro en ausencia de Epo(7).
El targeting del gen EPO revela que la Epo no es necesaria en una etapa temprana de
la eritropoyesis, incluyendo las BFU-E(8); sin embargo, interactúa sobre un subconjunto
de BFU-E maduro, que requiere Epo para su supervivencia y maduración terminal. Un
subconjunto de las BFU-E, presumiblemente menos maduro, sobrevive a la privación
de Epo, si otros factores de crecimiento hematopoyéticos como la IL-3 o GM-CSF es-
tán presentes(9). En contraste, la administración de Epo aumenta dramáticamente el
11
Eritropoyesis
Epo
EpoR
P P
JAK2 JAK2 Membrana celular
ética
gen P
c ión STAT5 SHC P
rip SOS Raa P
Raf
c
ns
GRB P
P13K
Tra
MEK1/2
Núcleo
Antiapoptosis P
P
P AKT ERK1/2
STAT5
Antiapoptosis Proliferación
Proliferación Diferenciación
Figura 5. Las vías de señalización estimuladas por el receptor EpoR al unirse a la eritropoyetina (Epo). En: Elliott S, et al.
Ann Hematol. 2014;93:181-92 (modificado de: Elliott S, Sinclair AM. Biologics: Targets and Therapy. Volume 6. The effect of
erythropoietin on normal and neoplastic cells. 2012. pp. 163-89).
VHL Ub Ub
Ub Ub
VHL
OH OH
OH OH
P P
P P H
O2 HIF-α HIFα α
P PHD
P N N
Proteasoma IF
HIF-α
N
LDHA
p300/CBP
HIF-β Epo VEGF
MMP9
HRE HIF genes diana
oct-4
Figura 6. Regulación dependiente del oxígeno de HIF-α y sus genes diana. En situaciones de normoxia, HIF-α se vuelve
constantemente hidroxilado por los PHD y posteriormente sufre degradación proteasomal después de la unión con el VHL (parte
superior de la imagen). Bajo condiciones de hipoxia, el HIF-α se estabiliza, se transloca al núcleo, se une al HIF-β, así como a
otros cofactores, y conduce a la activación transcripcional de sus genes diana (parte inferior de la imagen). Tomado de: Franke K,
et al. Blood. 2013;122(7):1122-8.
es clave para regular la actividad del HIF. La degradación del HIF dependiente del oxígeno
se inicia mediante PHD1, PHD2 y PHD3.
Estas enzimas usan oxígeno para hidroxilar HIF-α en residuos específicos de prolina.
PHD2 es la principal hidroxilasa que regula la actividad HIF bajo normoxia. Mutaciones
en PHD2 que inhiben su actividad catalítica se asocian con el desarrollo de eritrocitosis
congénita. El HIF-1α hidroxilado interactúa con la proteína supresora de tumores VHL que
recluta una ubiquitina E3 ligasa. La poliubiquitinización de HIF-1α señala la proteína para la
degradación por el proteasoma, impidiendo así que HIF-1α active la transcripción génica
(Figura 6).
Bajo condiciones de hipoxia, las proteínas PHD2 son incapaces de modificar HIF-α,
permitiéndolo escapar del reconocimiento de VHL y posterior degradación. El HIF-α esta-
bilizado forma entonces un complejo transcripcional activo con la subunidad HIF-β nuclear
y aumenta la expresión de numerosos genes, incluido el de la Epo(1).
La vía del HIF regula y coordina la eritropoyesis a múltiples niveles:
• Estimulando la producción de Epo renal y hepática.
• Promoviendo la captación y utilización del hierro.
15
Eritropoyesis
16
T. Magalhães Maia, C. Bento, M.L. Ribeiro
5. Conclusiones
• Durante la hematopoyesis normal se producen aproximadamente 1010 glóbulos
rojos por hora para mantener el nivel de hemoglobina (Hb) dentro de límites bas-
tante estrechos. La producción puede aumentarse rápidamente si las necesidades
aumentan, como en el contexto de pérdida de sangre o hemólisis.
• La eritropoyesis empieza con la diferenciación de las células madre hematopoyéticas
pluripotentes (HSC) en células progenitoras eritroides: el PU.1 y el GATA-1 convier-
ten las HSC en progenitores megacariocíticos-eritroides bipotentes (MEP) y el KLF1
promueve su diferenciación a las BFU-E (los progenitores eritroides más inmaduros).
• Los proeritroblastos son las primeras células eritroides reconocibles morfológicamente.
• La eritropoyetina (Epo) es el principal regulador de la eritropoyesis: aumenta el numero
de precursores eritroides y disminuye su apoptosis por reducción de los niveles de FAS.
•L a hipoxia es un estímulo básico de la eritropoyesis. La vía de los sensores del
oxígeno (HIF-PHD2-VHL) es crucial en la regulación de la eritropoyesis: aumenta
los niveles de Epo pero también optimiza la absorción y utilización de hierro, ya que
aumenta la transcripción de DMT1, Dcytb, ALAS2, TFR1, y FPN.
•L a eritropoyesis tiene 2 fases distintas, la primera Epo dependiente y la segunda
dependiente de la presencia de hierro para la formación de la Hb.
17
Eritropoyesis
6. Bibliografía
1. Haase VH. Regulation of erythropoiesis by hypoxia-inducible factors. Blood Rev. 2013;27(1):41-53. [PubMed]
2. Morrison SJ, Scadden DT. The bone marrow niche for haematopoietic stem cells. Nature. 2014;505(7483):327-
34. [PubMed]
3. Mancini E, Sanjuan-Pla A, Luciani L, Moore S, Grover A, Zay A, et al. FOG-1 and GATA-1 act sequentially to specify
definitive megakaryocytic and erythroid progenitors. EMBO J. 2012;31:351-65. [PubMed]
4. Camaschella C, Pagani A, Nai A, Silvestri L. The mutual control of iron and erythropoiesis. Int J Lab Hematol. 2016;38
Suppl 1:20-6. [PubMed]
5. Dame C, Bartmann P, Wolber E, Fahnenstich H, Hofmann D, Fandrey J. Erythropoietin gene expression in different
areas of the developing human central nervous system. Brain Res Dev Brain Res. 2000;125:69-74. [Enlace]
6. Koury MJ, Sawyer ST, Brandt SJ. New insights into erythropoiesis. Curr Opin Hematol. 2002;9:93-100. [PubMed]
7. Koury MJ, Haase VH. Anaemia in kidney disease: harnessing hypoxia responses for therapy. Nat Rev Nephrol.
2015;11:394-410. [PubMed]
8. Gao X, Lee HY, da Rocha EL, Zhang C, Lu YF, Li D, et al. TGF-β inhibitors stimulate red blood cell production by enhanc-
ing self-renewal of BFU-E erythroid progenitors. Blood. 2016;128:2637-41. [Enlace]
10. Muta, K, Krantz SB. Apoptosis of human erythroid colony “forming cells is decreased by stem cell factor and insulin“
like growth factor I as well as erythropoietin. J Cell Physiol. 1993;156:264-71. [PubMed]
11. Oburoglu L, Romano M, Taylor N, Kinet S. Metabolic regulation of hematopoietic stem cell commitment and erythroid
differentiation. Curr Opin Hematol. 2016;23:198-205. [PubMed]
12. Rubiolo C, Piazzolla D, Meissl K, Beug H, Huber JC, Kolbus A, Baccarini M. A balance between Raf-1 and Fas expres-
sion sets the pace of erythroid differentiation. Blood. 2006;108:152-9. [PubMed]
13. De Maria R, Testa U, Luchetti L, Zeuner A, Stassi G, Pelosi E, et al. Apoptotic role of Fas/Fas ligand system in the
regulation of erythropoiesis. Blood. 1999;93:796-803. [PubMed]
14. Koury MJ. Erythropoietin: the story of hypoxia and a finely regulated hematopoietic hormone. Exp Hematol.
2005;33:1263-70. [PubMed]
15. Kuhrt D, Wojchowski DM. Emerging EPO and EPO receptor regulators and signal transducers. Blood. 2015;125:3536-
41. [PubMed]
18
T. Magalhães Maia, C. Bento, M.L. Ribeiro
16. Liang R, Ghaffari S. Advances in understanding the mechanisms of erythropoiesis in homeostasis and disease. Br J
Haematol. 2016;174(5):661-73. [PubMed]
17. Witthuhn BA, Quelle FW, Silvennoinen O, Yi T, Tang B, Miura O, Ihle JN. JAK2 associates with the erythropoietin re-
ceptor and is tyrosine phosphorylated and activated following stimulation with erythropoietin. Cell. 1993;74:227-36.
[PubMed]
18. Socolovsky M, Fallon AE, Wang S, Brugnara C, Lodish HF. Fetal anemia and apoptosis of red cell progenitors in Stat5a-
/-5b-/- mice: a direct role for Stat5 in Bcl-X(L) induction. Cell. 1999;98:181-91. [PubMed]
19. Meyer L, Deau B, Forejtníková H, Duménil D, Margottin-Goguet F, Lacombe C, et al. beta-Trcp mediates ubiquitination
and degradation of the erythropoietin receptor and controls cell proliferation. Blood. 2007;109:5215-22.
20. Koulnis M, Porpiglia E, Hidalgo D, Socolovsky M. Erythropoiesis: from molecular pathways to system properties. Adv
Exp Med Biol. 2014;844:37-58. [PubMed]
19
Clasificación de
las enfermedades
del hematíe. Algoritmos
diagnósticos básicos
en el estudio de la anemia
y la eritrocitosis
Maria Leticia Ribeiro, Tabita Magalhães Maia
Unidade de Eritropatologia e Metabolismo do Ferro.
Serviço de Hematologia Clínica. Centro Hospitalar
e Universitário de Coimbra. Coimbra, Portugal
1. Introducción
Los hematíes circulantes son células enucleadas que, en condiciones normales, tienen
una supervivencia media de aproximadamente 120 días. La hemoglobina (Hb) representa
cerca de 90 % del contenido proteico de los hematíes y tiene como una de sus princi-
pales funciones entregar oxígeno a los tejidos. Un valor de Hb 2 desviaciones estándar
por debajo de la media de valores de la población normal, según la edad y el sexo, es
considerado como anemia.
Al contrario que en la anemia, cuando las cifras de Hb suben por encima de 2 des-
viaciones estándar del valor normal para la edad y el sexo, tenemos una poliglobulia o
eritrocitosis que resulta de una desregulación, congénita o adquirida, de la producción de
eritrocitos. La historia clínica personal y familiar, junto con la cuantificación de la eritropo-
yetina (Epo), es la clave para la orientación de la investigación diagnóstica.
Idiopática
3. Parámetros hematológicos(1-9)
Una interpretación cuidadosa de los índices hematimétricos y de la morfología de la sangre
periférica es la piedra angular para el diagnóstico de las enfermedades de los hematíes y
de las complicaciones hematológicas asociadas a otras enfermedades. Hay que tener pre-
sentes los parámetros de la normalidad y sus variaciones con la edad, el sexo y las etnias.
Los niveles de Hb son más elevados en los neonatos, disminuyen hasta cerca del 2.º
mes de vida, aumentan gradualmente hasta los 15-18 años de edad y permanecen esta-
bles en la edad adulta. A partir de la adolescencia, la Hb es cerca de 1,5 g más elevada
en el sexo masculino (Tabla 2). En las poblaciones negras, los niveles de Hb son 0,5 a 1 g
Figura 1. Parámetros hematológicos y RDW (red cell distribution width) en la ferropenia y en la β-talasemia minor. En la ferropenia
hay eritrocitos con talla normal y otros microcíticos (volumen corpuscular medio –VCM– bajo, RDW elevado); en la talasemia los
eritrocitos son uniformemente más pequeños (VCM bajo, RDW ligeramente elevado). Para los mismos valores de VCM y hemoglobina
(Hb) corpuscular media (HCM), en la ferropenia los niveles de Hb son más bajos y el RDW es más elevado. CHCM: concentración de
hemoglobina corpuscular media; RBC: glóbulos rojos.
24
M.L. Ribeiro, T. Magalhães Maia
Figura 2. El RDW (red cell distribution width) es el primer parámetro que se eleva en la respuesta al tratamiento con Fe. En el histograma
de la izda., la anemia es severa y el RDW es bajo, ya que los eritrocitos son uniformemente microcíticos. En el de la dcha. se puede
observar un alargamiento de la base debido a la coexistencia de dos poblaciones, una microcítica y otra normocítica, ya suficiente en
Fe. CHCM: concentración de hemoglobina corpuscular media; Hb: hemoglobina; HCM: hemoglobina corpuscular media; RBC: glóbulos
rojos; VCM: volumen corpuscular medio.
de parámetros normales
Tabla 9. Clasificación morfológica de las anemias (Tabla 2).
más frecuentes en la práctica clínica La ferropenia es la
• Ferropenia causa más frecuente de
Adquiridas • Enfermedad inflamatoria anemia hipocrómica y mi-
• Intoxicación con plomo crocítica, se observa en
• Talasemia todos los estratos socioe-
Hipocrómicas y • Algunas hemoglobinas inestables
conómicos y es frecuente
microcíticas • Alteraciones congénitas del
metabolismo del heme - anemias en niños con 1 a 2 años y
Congénitas en adolescentes.
sideroblásticas
• Alteraciones congénitas del A las enfermedades in-
metabolismo del hierro. flamatorias se asocia una
Por ejemplo, IRIDA
anemia ligera a moderada,
Megaloblásticas resultante de un déficit de
• Déficit de vitamina B12
• Déficit de ácido fólico
hierro disponible para la
eritropoyesis, como con-
No megaloblásticas secuencia de un aumento
• Enfermedad hepática de la hepcidina.
• Alcoholismo En la intoxicación con
Macrocíticas • Hipotiroidismo
• Secundarias a drogas
plomo, además de la hipo-
• Algunas anemias hemolíticas cromía y la microcitosis,
• Fallo medular se encuentran erit rocitos
– Anemia diseritropoyética congénita con punteado basófilo
– Anemia aplásica grosero.
– Síndrome mielodisplásico
– Anemia de Blackfan-Diamond Las talasemias son las
anemias hipocrómicas y
• Anemias hemolíticas
• Anemia por hemoglobinas con baja afinidad por el microcíticas congénitas
Normocrómicas y oxígeno más frecuentes. La detec-
normocíticas • Hemorragia aguda ción de portadores es muy
• Hiperesplenismo importante para identificar
• Enfermedad renal crónica
parejas en riesgo de tener
IRIDA: iron refractory iron deficiency anaemia hijos con formas graves
de la enfermedad.
En algunas variantes
de Hb –variantes talasémicas– hay una síntesis reducida de la respectiva cadena globíni-
ca, lo que resulta en hipocromía y microcitosis. Los ejemplos más comunes son las Hb
Lepore, la Hb E y la Hb Constant Spring.
Las alteraciones congénitas del metabolismo del heme –anemias sideroblásticas– son
raras y tienen una gravedad muy heterogénea. De ellas cabe señalar 3 características: el
RDW es muy elevado, hay un dimorfismo acentuado en sangre periférica y sideroblastos en
anillo en la médula ósea. De las alteraciones congénitas del metabolismo del hierro que cur-
san con anemia destacan IRIDA (iron refractory iron deficiency anaemia) y la enfermedad
de la ferroportina. Son patologías muy raras que todavía podrían estar infradiagnosticadas.
29
Clasificación de las enfermedades del hematíe. Algoritmos diagnósticos...
Las anemias macrocíticas suelen ser megaloblásticas –déficits de vitamina B12 o de ácido
fólico– o no megaloblásticas –secundarias a diversas drogas o patologías, en especial enfer-
medad hepática, hipotiroidismo, fallo medular y mielodisplasia–. Las anemias megaloblásticas,
congénitas o adquiridas, pueden cursar con trombocitopenia y neutropenia, y presentan neu-
trófilos hipersegmentados en frotis de sangre periférica.
La macrocitosis, con o sin anemia, puede ocurrir en enfermedad hepática, hipotiroi-
dismo, hemólisis, aplasia, infiltración o displasia de la médula ósea. La corrección de los
parámetros hematológicos depende de la resolución de la enfermedad de base.
Las anemias diseritropoyéticas congénitas y la anemia de Blackfan-Diamond son las
anemias no megaloblásticas congénitas más frecuentes.
Las causas más frecuentes de anemia normocítica son: hemorragia aguda, proce-
sos hemolíticos, enfermedad renal, hiperesplenismo y síndromes de fallo medular. Una
anemia puede ser normocítica en estadio inicial y evolucionar a micro- o macrocítica.
Cuando hay asociación de varios factores etiológicos, por ejemplo, en las patologías del
tubo digestivo con malabsorción de ácido fólico y/o vitamina B12 y carencia de hierro, la
anemia puede ser normocítica con RDW elevado.
Las anemias hemolíticas crónicas se pueden dividir en esferocíticas –esferocitosis
hereditaria y anemia hemolítica autoinmune– y no esferocíticas, dependiendo de la
presencia, o no, de esferocitos en sangre periférica. En la esferocitosis la concentración
de Hb corpuscular media (CHCM) está elevada. En la eliptocitosis, cuyo diagnóstico es
con frecuencia un hallazgo en la observación del frotis de sangre periférica, el VCM y la
CHCM suelen estar en el límite inferior de la normalidad.
Las anemias hemolíticas resultantes de hemoglobinopatías, en general, cursan con
hipocromía, microcitosis y anisopoiquilocitosis, cuya exuberancia depende de la grave-
dad del cuadro clínico. En los pacientes con drepanocitosis hay una cantidad variable de
drepanocitos en sangre periférica.
Al contrario que en las anemias hemolíticas congénitas por defectos en la membrana
del eritrocito o por hemoglobinopatías, las anemias hemolíticas crónicas por déficits de
enzimas de la vía glucolítica no presentan alteraciones significativas en la morfología de
los eritrocitos, excepto postesplenectomía.
ANEMIA
Hipocrómica No hipocrómica
y/o microcítica ni microcítica Macrocítica
Enfermedad hepática
Hemoglobinopatía Anemia ferropénicaa
Estomatocitos
Errores alimentarios
β-talasemia mayor Xerocitosis hereditaria
β-talasemia intermedia
Enfermedad de la Hb H Hemorragia crónicab
Drepanocitosis Sin alteraciones Déficits enzimáticos
(Sβ-talasemia) Malabsorción específicas Algunas variantes de Hb
Drepanocitosis
c/ α-talasemia
Talasemia Drepanocitos Drepanocitosis
Dimorfismo
Microangiopatía PTT, DIC, SHU
Anemia de enfermedades
Anemia sideroblástica inflamatorias
Eliptocitos, Piropoiquilocitosis,
poiquilocitos eliptocitosis hereditaria
IRIDA
Enfermedad ferroportina Estrés oxidativo Déficit G6PD, Hb
inestable
Dimorfismo Punteado basófilo Déficit P5’N
a
Las anemias por déficit de Anemia sideroblástica Esferocitos TAD – Esferocitosis
hierro, vitamina B12 o ácido hereditaria
fólico suelen presentarse Punteado basófilo
con un cifra de reticulocitos TAD + Test DL +
baja, que se eleva con la
suplementación terapéutica; Intoxicación por Pb
b
parasitosis, divertículo de Enfermedad Infección
Meckel, hemangioma HPF
autoinmune viral
Figura 3. Algoritmo de orientación diagnóstica para las anemias más frecuentes. No es exhaustivo, no contempla las patologías
hematooncológicas ni las situaciones en que hay más de un factor etiológico incluido, o patologías muy raras. DBA: anemia de
Blackfan-Diamond; DIC: coagulación intravascular diseminada; DL: test de Donath-Landsteiner; G6PD: glucosa-6-P deshidrogena-
sa; Hb: hemoglobina HPF: hemoglobinuria paroxística a frigore; IRIDA: iron refractory iron deficiency anaemia; P5’N: pirimidina 5’
nucleotidasa; PTT: púrpura trombocitopénica trombótica; SHU: síndrome hemolítico urémico; TAD: test de antiglobulina directo.
32
M.L. Ribeiro, T. Magalhães Maia
Eritrocitosis
(excluidas poliglobulias secundarias a enfermedades no hematológicas y la mutación JAK2 V617F)
Sec. EPOR
Epo normal/alta
P50 normal
Sec. EPAS1
Positiva Sec. EGLN1
Figura 4. Algoritmo de orientación diagnóstica para las eritrocitosis congénitas. Epo: eritropoyetina sérica; HPLC: high performance
liquid chromatography; Sec.: secuenciación
Si la Epo es normal o alta y la P50 es normal, se investigan los genes de la vía de los
sensores del oxígeno. Aquí la historia familiar puede ser útil: si no se conocen otros
elementos de la familia con eritrocitosis, se investigan mutaciones en el gen VHL; si
hay otros elementos afectados, se investigan los genes EPAS1 y/o EGLN1.
Hoy en día, con la disponibilidad de NGS (next generation sequencing) es posible
hacer el estudio molecular de las eritrocitosis de forma más eficiente, con paneles
extendidos de genes, donde se incluyen genes candidatos.
9. Conclusiones
• De una forma general, se pueden clasificar las enfermedades del hematíe en
2 grandes grupos: anemia y poliglobulia (Tabla 1). Las anemias, a su vez, las pode-
mos dividir en 2 grupos distintos: las hemolíticas y las anemias no hemolíticas, en
las que el recuento de reticulocitos nos ayuda a hacer la distinción.
• La historia clínica completa, con síntomas asociados a la anemia (bien tolerada o no),
información nutricional, historia de sangrado, clínica de hemólisis, enfermedades cróni-
cas, historia familiar, los índices de los hematíes (volumen corpuscular medio –VCM–,
hemoglobina –Hb– corpuscular media –HCM–, RDW –red cell distribution width– y
reticulocitos) y completar la información con la morfología del frotis de sangre periféri-
ca son la clave para el diagnóstico diferencial de las múltiples alteraciones del hematíe.
• Hay alteraciones morfológicas en el frotis que son muy sugestivas de algunas
enfermedades: drepanocitos en la drepanocitosis, esferocitos en la esferocitosis o
en la anemia hemolítica autoinmune, los eritrocitos fragmentados en las microan-
giopatías, la presencia de cuerpos de Heinz en las Hb inestables o déficits enzimá-
ticos de la vía de pentosas.
• No todo lo que es anemia o eritrocitosis es enfermedad hematológica. Una gran par-
te de las alteraciones en las cifras de Hb son secundarias a múltiples enfermedades.
• En las eritrocitosis, la historia clínica y el examen físico son igualmente importan-
tes, ya que en la mayoría de los casos la poliglobulia es secundaria a patología
cardiaca o respiratoria. La evaluación del paciente, de su historia analítica previa y
de la historia familiar, junto con la medición de la eritropoyetina (Epo), son la clave
para la orientación diagnóstica de las eritrocitosis.
• Siempre que se diagnostica una patología congénita de cualquier etiología, deben
ser efectuados estudios familiares y señalada la probabilidad de ocurrencia de for-
mas graves de anemia.
37
Clasificación de las enfermedades del hematíe. Algoritmos diagnósticos...
10. Bibliografía
1. Hoffman R, Benz EJ, Silberstein LE, Heslop H, Weitz J, Anastasi J. Hematology: Diagnosis and Treatment (e-book).
Elsevier Health Sciences; 2013.
2. Beutler E, Waalen J. The definition of anemia: what is the lower limit of normal of the blood hemoglobin concentration?
Blood. 2006;107(5):1747-50. [Enlace]
3. Tefferi A. Anemia in adults: a contemporary approach to diagnosis. Mayo Clin Proc. 2003;78:1274-80. [PubMed]
4. Dhaliwal G, Cornett P, Tierney LM. Hemolytic anemia. Am Fam Physician. 2004;69(11):2599-606. [Enlace]
5. Lewis S, Bain B, Bates I. Dacie and Lewis Practical Haematology. 10th ed. Churchill Livingstone; 2006.
6. Orkin S, Nathan D, Ginsburg D, Thomas Look A, Fisher D, Lux S. Nathan and Oski’s Hematology of Infancy and
Childhood. 7th edition. Saunders; 2009.
7. Kiss JE, Steele WR, Wright DJ, Mast AE, Carey PM, Murphy EL, et al. Laboratory variables for assessing iron
deficiency in REDS-II Iron Status Evaluation (RISE) blood donors. Transfusion. 2013;53(11):2766-75. [Enlace]
8. Radtke H, Meyer T, Kalus U, Röcker L, Salama A, Kiesewetter H, Latza R. Rapid identification of iron deficiency in
blood donors with red cell indexes provided by Advia 120. Transfusion. 2005;45(1):5-10. [PubMed]
9. Urrechaga E, Borque L, Escanero J. Clinical value of hypochromia markers in the detection of latent iron deficiency
in nonanemic premenopausal women. J Clin Lab Anal. 2016;30:623-7. [PubMed]
10. Patnaik MM, Tefferi A. The complete evaluation of erythrocytosis: congenital and acquired. Leukemia.
2009;23(5):834-44. [PubMed]
11. Huang LJ, Shen YM, Bulut GB. Advances in understanding the pathogenesis of primary familial and congenital
polycythaemia. Br J Haematol. 2010;148(6):844-52. [Enlace]
12. McMullin MF. Idiopathic erythrocytosis: a disappearing entity. Hematology Am Soc Hematol Educ Program.
2009:629-35. [PubMed]
13. Percy MJ, Butt NN, Crotty GM, Drummond MW, Harrison C, Jones GL, et al. Identification of high oxygen affinity
hemoglobin variants in the investigation of patients with erythrocytosis. Haematologica. 2009;94:1321-2.
[Enlace]
38
Anemia aplásica
congénita
Eva Gálvez de la Villa, Julián Sevilla Navarro
Servicio de Hematología y Oncología Pediátricas.
Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid
1. Definición
La anemia aplásica se caracteriza por una pancitopenia de la sangre periférica, con dismi-
nución o ausencia de los progenitores hematopoyéticos de la médula ósea (MO).
Si bien el término anemia aplásica sigue siendo de manera general empleado en todos
aquellos casos de etiología adquirida, en el caso de los cuadros de origen congénito, se
usa de manera más generalizada el término de fracaso, o fallo, medular. Fundamental-
mente se debe a que se describen gran número de síndromes congénitos que asocian a
su variado cuadro clínico un fallo de la MO (FMO) que conduce en muchos de ellos a un
fracaso de su función, con pancitopenia grave. Muchos de estos síndromes presentan
como manifestación clínica más común el fracaso medular, pero esta alteración de la fun-
ción medular no solo se manifiesta por pancitopenia periférica, sino que además presenta
mayor incidencia de síndromes mielodisplásicos (SMD) y leucemias. Otra característica
de muchos de ellos es la mayor toxicidad a quimioterapia y/o radioterapia. Estas toxicida-
des no solo se reflejan en el daño a la MO con citopenias más prolongadas, sino también
a otros niveles, con mucositis graves, fallo hepático, insuficiencia renal…
En los siguientes apartados incidiremos en las características generales de todos estos
síndromes, en la heterogeneidad de sus manifestaciones clínicas y en las dificultades
diagnósticas, para más adelante centrarnos en algunos de ellos. En concreto, revisare-
mos la anemia de Fanconi (AF), la disqueratosis congénita (DC), el síndrome de Shwach-
man-Diamond (SSD), además de revisar muy someramente otros síndromes que pueden
asociar fracaso medular en el apartado final.
Determinación
Síndrome de Malabsorción, talla
Neutropenia, de isoamilasa
Shwachman- 0-5 baja y alteraciones AR
pancitopenia pancreática y
Diamond esqueléticas
tripsinógeno
AD: autosómico dominante; AR: autosómico recesivo; DEP: diepoxibutano; MMC: mitomicina C
manifestaciones clínicas, que presentan la misma base genética que otros pacientes que
desarrollan fallo medular grave en la primera década de la vida.
La historia clínica y la exploración física deberían orientar al diagnóstico de estos pa-
cientes aunque, en muchas ocasiones, solo podremos aproximarnos a la sospecha de
fallo medular congénito, sin ser capaces de orientar dentro de este gran grupo de síndro-
mes cuál puede ser el más probable.
En muchos de estos pacientes las malformaciones físicas están presentes desde el
nacimiento; sin embargo, solo se orienta su diagnóstico cuando comienzan a manifestar
el fallo medular. Se resumen en la Tabla 1 las características de la AF, la DC y el SSD.
En general, el fallo medular se puede manifestar clínicamente por cansancio, palidez,
intolerancia al ejercicio, todo ello típico de la anemia que sufren estos pacientes. Sin em-
bargo, con mayor frecuencia, la primera y más significativa alteración del fracaso medular
es la trombocitopenia, que se manifestará por petequias, hematomas ante mínimo trau-
matismo y, en los casos más graves, por sangrado clínico.
La presentación inicial de muchos de estos síndromes es a través de las malformacio-
nes asociadas, como rasgos dismórficos, talla baja o fallo de medro. Si en el estudio de
estas alteraciones se realiza un hemograma que demuestra macrocitosis de los hematíes
o una elevación de la hemoglobina (Hb) F por encima de los rangos adecuados a la edad,
debemos sospechar un fallo medular. Estas pueden ser las primeras manifestaciones de
la enfermedad, antes incluso que la trombocitopenia, que con frecuencia será la primera
40
E. Gálvez de la Villa, J. Sevilla Navarro
línea celular afectada. Además, debemos tener muy presente la historia familiar, ya que las
citopenias no explicadas, los casos previos familiares de leucemia o SMD, algún otro tipo
de cáncer en edades tempranas de la vida, la excesiva toxicidad a los quimioterápicos y/o la
radioterapia u otras malformaciones típicas pueden orientar en gran medida el diagnóstico.
Hay que tener muy presente que cada vez es más frecuente encontrar casos paucisin-
tomáticos en los familiares de primer grado, que han alcanzado la edad adulta sin haber
requerido asistencia médica. En muchos casos solo una historia clínica bien dirigida es
capaz de encontrar estos antecedentes.
imposibilidad que implicaba relacionar cada gen con una manifestación clínica característica.
Más recientemente, se están afianzando los estudios de secuenciación masiva con paneles
de genes específicos de todo este grupo de enfermedades(1,2). Esta tecnología obtiene un
gran rendimiento, ya que permite alcanzar el diagnóstico de entidades muy heterogéneas
en sus manifestaciones clínicas, abordando la secuenciación de gran número de genes al
mismo tiempo. En caso de no alcanzarse el diagnóstico con esta aproximación, se debería
incluir a estos pacientes en estudios de investigación, con secuenciación masiva de sus
exomas, para la búsqueda de nuevos genes implicados en el desarrollo de estos síndromes.
4. Anemia de Fanconi
4.1. Definición
La AF es un síndrome complejo, tanto desde el punto de vista genético como fenotípico,
que se caracteriza por insuficiencia medular progresiva, anomalías somáticas constitu-
cionales e hipersensibilidad a agentes que producen entrecruzamientos en las cadenas
del ADN, tales como mitomicina C (MMC) y diepoxibutano (DEB). Fue por primera vez
descrito en 1927 por el pediatra suizo Guido Fanconi, cuando reportó 3 hermanos con
malformaciones congénitas y aplasia de MO.
Además, es característica de la enfermedad una mayor predisposición a desarrollar
SMD, leucemias agudas y tumores sólidos.
La prevalencia de la AF es de 1-5 pacientes por millón, con una frecuencia de portadores
heterocigotos de entre 0,3 y 1 %, y se distribuye en todas las razas y grupos étnicos(3,4).
4.2. Etiopatogenia
Desde el punto de vista genético, se conocen 21 genes asociados a la enfermedad. La heren-
cia es autosómica recesiva en casi todos los casos. Son la excepción los casos relacionados
con el gen FANCB, localizado en el cromosoma X, y los que afectan al gen FANCR (RAD51),
que es de herencia dominante. De entre todos los genes FA, las mutaciones en el gen FANCA
son las que están más representadas, ya que más del 50 % de los pacientes FA poseen muta-
ciones en este gen. En nuestro entorno, llega a representar entre un 70 y un 80 %.
Las proteínas de la AF se pueden clasificar en 3 grandes grupos. El primer grupo incluye
las proteínas del core y comprende las proteínas FANCA, FANCB, FANCC, FANCE, FANCF,
FANCG, FANCL, FANCM (muy discutida su capacidad patogénica en la actualidad) y 3 pro-
teínas asociadas, FAAP100, FAAP24 y FAAP20. Este complejo posee actividad ubiquitina
ligasa E3, que reside en FANCL. La presencia de todas las proteínas del core es esencial
para la activación por monoubiquitinación de las proteínas FANCD2 y FANCI. Ambas pro-
teínas componen el complejo central de la ruta, denominado “complejo ID”, necesario
para que las proteínas del tercer grupo puedan translocarse a las regiones dañadas del
ADN. Este tercer grupo de proteínas está integrado por FANCD1/BRCA2, FANCJ/BRIP,
FANCN/PALB2, FANCO/RAD51C, FANCP/SLX4, FANCQ/XPF, FANCR/RAD51, FANCS/
BRCA1, FANCU/XRCC2 y FANCV/REV7(5).
42
E. Gálvez de la Villa, J. Sevilla Navarro
Esta ruta está estrechamente regulada y se encarga de la reparación del ADN. Sin embar-
go, el fracaso medular parece relacionado con otros muchos factores y no solo con el daño al
ADN. Así, se ha implicado con el fracaso medular y la mayor incidencia de tumores el exceso
de radicales libres de oxígeno en la células de Fanconi. También se han descrito algunos
defectos mitocondriales, incluyendo el bloqueo de la mitofagia, que consiste en la degrada-
ción y el reciclaje selectivo de las mitocondrias mediante su transporte al compartimento
hidrolítico de la célula, lo que favorecerá aún más el aumento de radicales libres de oxígeno.
expansión de células sanguíneas a partir de células que han revertido una de las mutacio-
nes patogénicas. Estas poblaciones celulares, sin fenotipo de AF, pueden generar resulta-
dos inciertos o incluso negativos al test de fragilidad cromosómica. De ahí que, ante sos-
pechas clínicas de AF con test de fragilidad cromosómica en sangre periférica dudosos o
incluso negativos, es recomendable realizar el test diagnóstico en fibroblastos de la piel.
Los fibroblastos de la piel no suelen presentar reversión de las mutaciones patológicas y,
por tanto, el fenómeno de mosaicismo en esta población celular es inexistente.
Las pruebas de fragilidad cromosómica deben realizarse en todos los niños y jóvenes
con aplasia medular, fallos medulares congénitos y SMD. En casos de LMA y en algunos
tumores en pacientes con malformaciones también debe valorarse realizar esta prueba.
Durante el desarrollo intrauterino, también es posible realizar el diagnóstico prenatal en
células de las vellosidades coriónicas o de líquido amniótico.
Actualmente, es imprescindible completar el diagnóstico de la enfermedad con la ca-
racterización del subtipo (caracterización del gen responsable de la enfermedad) e incluso
de las mutaciones patogénicas responsables de la enfermedad. Durante muchos años se
ha discutido la necesidad o no de realizar el diagnóstico genético, pero hoy en día nadie
lo discute, ya que confirma el diagnóstico, posibilita la detección de portadores y facilita
el diagnóstico prenatal y el diagnóstico genético preimplantacional.
Más arriba hemos visto cómo en el pasado se abordaba este estudio genético median-
te aproximaciones de secuenciación dirigida a los genes sospechosos de ser responsa-
bles de la enfermedad. En la actualidad, estos estudios se realizan mediante técnicas de
secuenciación masiva que resultan mucho más rentables(1,2).
4.5. Tratamiento
4.5.1. Malformaciones
Los pacientes diagnosticados de AF precisan en muchos casos tratamiento específico
por algunas de las malformaciones que asocian. Por ejemplo, con frecuencia precisan de
seguimiento por nefrología o urología por las malformaciones del sistema renal y urinario.
Es frecuente la insuficiencia renal por complicaciones derivadas de las malformaciones
(reflujo, riñón hipoplásico…).
Las malformaciones esqueléticas también precisan con frecuencia tratamiento. La co-
rrecta cirugía de las malformaciones del miembro superior puede evitar la pérdida de
funcionalidad futura. Por ejemplo, la resección de pulgares hipoplásicos, de escasa fun-
cionalidad, y la pulgarización del segundo dedo en edades tempranas permiten una fun-
cionalidad excelente tras el desarrollo.
grupos han optado por eliminar por completo la ICT, sustituyéndola por busulfán, siendo
también en estos casos los resultados muy buenos.
Aunque la indicación de TPH en los pacientes con LMA o SMD es evidente, todavía
existen controversias en el procedimiento. No está aclarada la necesidad de utilizar qui-
mioterapia citorreductora antes del trasplante y tampoco los regímenes de acondiciona-
miento a utilizar, porque aunque es conocido que los regímenes de intensidad reducida
(como el mini-FLAG) han sido bien tolerados, el riesgo de recaída aconseja realizar un
régimen de acondicionamiento más intensivo.
En relación con la fuente de progenitores, la MO es la más utilizada, aunque la sangre
periférica también puede utilizarse, siempre que se realicen técnicas de depleción celular.
La sangre de cordón umbilical ha sido la fuente más utilizada en aquellos pacientes que
no disponen de un donante adecuado. La indicación de la utilización de esta fuente se
realizó en función de un estudio de Eurocord-Netcord de la European Group for Bone Mar-
row Transplant (EBMT). En este estudio, el análisis de 93 pacientes que recibieron sangre
de cordón umbilical entre 1994 y 2006 demostró que el injerto de neutrófilos ocurrió en
el 60 % y la supervivencia global fue del 40 %, obteniendo mejores resultados (injerto leu-
cocitario y supervivencia global) en aquellos pacientes que recibieron fludarabina y en los
que la unidad tenía un número de células nucleadas/kg del receptor superior a 4,9 × 107.
Igualmente, la supervivencia venía influenciada también por el grado de compatibilidad
HLA del cordón (6 de 6: 74 %; 5 de 6: 48 %; y 4 de 6: 29 %).
Con arreglo a la experiencia actual, podría decirse que los pacientes de riesgo interme-
dio (< 18 años de edad, sin disfunción orgánica y con ausencia de LMA o SMD) deberían
ser sometidos a TPH cuando desarrollen de manera persistente citopenias moderadas
(neutrófilos < 500 × 109/L; Hb < 8 g/dL; y plaquetas < 20 × 109/L). Los pacientes de alto
riesgo (los > 18 años, aquellos que tienen disfunción de órgano, infección no controlada
y/o donante desfavorable) tienen igualmente indicación de trasplante, pero deben ser
evaluados uno a uno(8).
Además, tienen criterio de trasplante los enfermos con SMD o LMA, así como los
pacientes con alguna de las mutaciones específicas de alto riesgo (FANCD1/BRCA2), que
tienen un riesgo muy elevado de desarrollar leucemia.
Por último, dado el limitado número de pacientes y la peculiaridad de la terapia de los mis-
mos, estos tratamientos deben ser realizados en unidades muy especializadas.
se encontraron con dificultades para insertar de manera eficaz los genes terapéuticos
en estas células.
Afortunadamente, durante los últimos años se han descubierto potentes fármacos
movilizadores de células madre que han resultado muy eficaces en otras patologías. Asi-
mismo, los avances en el campo de la biotecnología han permitido también desarrollar
nuevos vectores virales, tales como los vectores lentivirales, de mucha mayor eficacia y
seguridad respecto a los vectores gamma-retrovirales utilizados en los primeros ensayos
de terapia génica. La utilización de los nuevos fármacos movilizadores y el desarrollo de
un nuevo vector lentiviral portador del gen de Fanconi A han permitido a la Red Española
de Investigación en AF poner en marcha un novedoso ensayo clínico (EC) que tiene por
objeto demostrar la seguridad y la eficacia de la terapia génica lentiviral en pacientes con
AF del subtipo A.
5. Disqueratosis congénita
5.1. Definición
La DC es un síndrome de fallo medular congénito poco frecuente cuya base patológica
se asocia a una alteración en la biología telomérica. Se caracteriza principalmente por
alteraciones mucocutáneas conocidas como la tríada clásica de leucoplasia oral, distrofia
ungueal (Figura 2) y alteración de la pigmentación cutánea(10). La incidencia estimada de
DC es menor de 1/1.000.000 de recién nacidos. Los pacientes con DC pueden asociar a
las alteraciones cutáneas una combinación de fallo medular, fibrosis pulmonar, enferme-
dad hepática o carcinomas escamosos de cabeza y cuello(11).
5.2. Etiopatogenia
Como ya comentamos anteriormente, la DC es una enfermedad asociada a defectos en el
mantenimiento de los telómeros, que tienen la función de proteger y estabilizar el geno-
ma. Los telómeros son hexanucleótidos (TTAGGG) repetidos en tándem que se localizan
49
Anemia aplásica congénita
CTC1
TIN2 STN1 TEN1
TPP1
RAP1
5’ TTAGGG T T
POT 3’
R R
F F 1
2 1
TIN2
AATCCC
TERC
TCAB1
TERT
DKC1
NOP10 NHP2
Gn + 2 Gn + 1 Gn
12
10
Longitud telomérica (kb)
8 99 %
90 %
6
50 %
Disqueratosis 10 %
4
congénita 1%
Fibrosis
Anemia pulmonar
2 Síndrome de aplásica
Hoyeraal-
Hreidarsson
0
0 10 20 30 40 50 60 70
Edad (años)
Figura 4. Figura que representa la longitud telomérica de una población control dividida en percentiles desde el 99 % al
1 %. Los enfermos con disqueratosis congénita tienen una longitud telomérica por debajo del percentil 1. En el síndrome de
Hoyeraal-Hreidarsson, que es una forma mas agresiva de esta enfermedad, el acortamiento se observa a una edad más tem-
prana. En la anemia aplásica el acortamiento asociado a la enfermedad se detecta a edades más avanzadas y, finalmente, la
fibrosis pulmonar idiopática cursa con un acortamiento menos acentuado entre los 50 y los 60 años de edad.
54
E. Gálvez de la Villa, J. Sevilla Navarro
5.5. Tratamiento
Dado que la DC es una enfermedad multisistémica, el tratamiento debe ir dirigido prin-
cipalmente a aquellos órganos que pudieran verse afectados. Entre ellos, el FMO es
una de las complicaciones más frecuentes y graves en los pacientes con DC, siendo la
principal causa de fallecimiento, seguido de la predisposición a cáncer y el fallo pulmonar
secundario a FPI.
En cuanto al FMO en los pacientes con DC, el único tratamiento curativo es el TPH;
sin embargo, aquellos pacientes que carecen de donante compatible deben recibir tra-
tamiento sustitutivo basado en el soporte transfusional y los derivados androgénicos(6).
El tratamiento con inmunosupresores no es eficaz. En la DC, parece que entre el 50 y
el 70 % de los pacientes puede responder al tratamiento con andrógenos, alcanzando
incluso independencia transfusional en algunos casos. Esta respuesta parece tener su
explicación en que la telomerasa podría estar regulada por las hormonas sexuales. Habi-
tualmente los más usados son la oximetolona (2-4 mg/kg/día) y el danazol (5 mg/kg/día).
En aquellos pacientes en tratamiento con derivados androgénicos es esencial monitorizar
los parámetros analíticos de colesterol, triglicéridos y función hepática, así como descar-
tar el desarrollo de adenomas hepáticos.
En cuanto al TPH, debe realizarse sin demora en aquellos pacientes con pancitopenia
grave. Para ello, es preciso evaluar la función pulmonar y hepática previa al TPH y des-
cartar genéticamente la enfermedad en los donantes familiares. Los regímenes de acon-
dicionamiento intensivos están contraindicados por la elevada toxicidad relacionada con
el procedimiento, siendo de elección los regímenes de intensidad reducida. La principal
causa de muerte es el fallo de implante y las complicaciones pulmonares. Los datos más
recientes del Center for International Blood and Marrow Transplant Research (CIBMTR)
estiman la supervivencia en un 57 % a 5 años, con mejores resultados en el grupo tras-
plantado a partir del año 2000 (65 %).
5.6. Pronóstico
El pronóstico de la DC puede variar considerablemente, desde la muerte en la infancia
(generalmente debida al FMO) hasta llegar a la séptima década de la vida. Las principales
causas de muerte se relacionan con el FMO, el cáncer y la enfermedad pulmonar, en
particular la fibrosis. Hasta el 80 % de los pacientes tendrá FMO a la edad de 30 años.
El cáncer (hematológico y no hematológico) suele desarrollarse después de la tercera
década. Los tumores malignos sólidos más frecuentes son los carcinomas de células
escamosas de cabeza y cuello(10).
6. Síndrome de Shwachman-Diamond
6.1. Definición
El síndrome de SSD es una rara enfermedad congénita multisistémica caracterizada por
insuficiencia pancreática exocrina, hematopoyesis alterada y predisposición a la leucemia.
55
Anemia aplásica congénita
principales (Tabla 7). Sin embargo, existe una considerable variabilidad fenotípica entre los
individuos e incluso dentro del mismo individuo a través del tiempo, lo que dificulta el
diagnóstico particularmente en pacientes mayores, donde síntomas como la esteatorrea
pueden haberse resuelto, o la neutropenia puede ser leve e intermitente.
En esos casos, es fundamental identificar las posibles variantes patológicas en el gen
SBDS, asociado al desarrollo de la enfermedad, ya que sirve para corroborar los datos
clínicos e identificar familiares afectos. El análisis mutacional debe ir dirigido a la identifi-
cación de las variantes patogénicas más comunes: c.183_184delinsCT y c.258 2T>C, o la
combinación de ambas. En el 90 % de los individuos afectados se detecta al menos una
variante patogénica y ambas en aproximadamente el 62 %.
No obstante, sigue habiendo un porcentaje de pacientes clínicamente compatibles con
SSD en los que no se detecta mutación patogénica en este gen. Por ello, varios grupos in-
ternacionales están intentando avanzar en la identificación de nuevos genes que puedan
ser responsables de esta patología. Recientemente, el grupo de Toronto ha identificado
mutaciones bialélicas en el gen DNAJC21 causantes de SSD(18).
6.5. Tratamiento
En los pacientes afectos de SSD se recomienda el tratamiento y el seguimiento multidis-
ciplinares por parte de hematología, gastroenterología, genética médica, traumatología,
endocrinología, inmunología y psicología, dada la complejidad del cortejo clínico y las
implicaciones multisistémicas de la enfermedad.
En cuanto al tratamiento de la insuficiencia pancreática exocrina, se recomienda la
administración de enzimas pancreáticas y vitaminas liposolubles. En aproximadamente el
50 % de los pacientes la esteatorrea se resuelve con la edad, por lo que este tratamiento
posiblemente no será de por vida.
Para el tratamiento de las citopenias, se considerará la transfusión de plaquetas o
hematíes según el caso y se recomienda la evaluación de las mismas cada 4-6 meses,
así como un estudio de MO anual. Cuando existe neutropenia grave, está indicado el
tratamiento con G-CSF a la dosis más baja que permita tener una cifra de neutrófilos
segura.
Como en otros síndromes de fallo medular congénito, el TPH es el único tratamiento
curativo. Debe realizarse en aquellos pacientes con donante HLA idéntico no respon-
dedores a G-CSF, aquellos que evolucionan a fallo medular o desarrollan SMD/LMA. La
experiencia en esta patología es muy escasa, aunque parece haber mejores resultados
de supervivencia en aquellos pacientes que han desarrollado fallo medular con respecto
a los que se trasplantan con SMD/LMA.
6.6. Pronóstico
El pronóstico de los pacientes afectos por SSD vendrá determinado por la gravedad de
la presentación clínica y la edad. Las principales causas de mortalidad en la infancia es-
tán relacionadas con los trastornos asociados a malabsorción, infecciones secundarias a
neutropenia grave y distrofia torácica. Sin embargo, en el paciente adulto las causas de
muerte dependerán principalmente de la evolución a aplasia medular, SMD o LMA y de
la sintomatología que derive de ello.
En los pacientes trasplantados se estima una supervivencia alrededor del 60 % a los
5 años; sin embargo, la experiencia en estos pacientes es escasa y los datos son muy
limitados.
59
Anemia aplásica congénita
Herencia AR
Gen mayormente afecto SCKL1
Síndrome de Seckel Defectos en los sistemas de respuesta al daño de ADN
Microcefalia, retraso mental y CIR
Pueden desarrollar aplasia medular y/o LAM
AR: autosómico recesivo; ADN: ácido desoxirribonucleico; CIR: crecimiento intrauterino retardado; LAM: leucemia aguda mieloblástica
8. Conclusiones
• Los síndromes congénitos con fallo medular son un grupo heterogéneo de enfermeda-
des que asocian con gran frecuencia malformaciones congénitas, riesgo de tumores
y fracaso medular progresivo. Existe un gran solapamiento en su presentación, lo que
dificulta su diagnóstico basándose exclusivamente en las manifestaciones clínicas.
• En los últimos años las técnicas de secuenciación masiva dirigidas están demostran-
do ser una herramienta útil y eficaz en el diagnóstico de todo este grupo de enferme-
dades.
• La variable penetrancia de los defectos genéticos asociados a estos síndromes y los
casos paucisintomáticos han provocado que en la actualidad muchos de estos pacien-
tes sean diagnosticados en la edad adulta. Por este motivo, se hace imprescindible
realizar su diagnóstico diferencial en los pacientes adultos con fracaso medular.
• La anemia de Fanconi es el síndrome más frecuente de todo este grupo. En los últi-
mos años, los excelentes resultados del trasplante de progenitores hematopoyéticos
han conseguido que la mayoría de los pacientes sobrevivan al fracaso medular, siendo
ahora el momento de evitar las complicaciones a largo plazo de esta terapia y de me-
jorar los resultados en el tratamiento de las neoplasias asociadas.
• La disqueratosis congénita pertenece al grupo de telomeropatías y, dentro del grupo
de los síndromes que asocian fallo medular congénito, es la más frecuentemente
diagnosticada en el adulto. Debe realizarse diagnóstico diferencial no solo en los casos
que presenten fallo medular, sino también en casos de fibrosis hepática o pulmonar
de presentación atípica.
62
E. Gálvez de la Villa, J. Sevilla Navarro
9. Bibliografía
1. Ghemlas I, Li H, Zlateska B, Klaassen R, Fernandez CV, Yanofsky RA, et al. Improving diagnostic precision, care
and syndrome definitions using comprehensive next-generation sequencing for the inherited bone marrow failure
syndromes. J Med Genet. 2015;52(9):575-84. [PubMed]
2. Sekiya Y, Xu Y, Muramatsu H, Okuno Y, Narita A, Suzuki K, et al. Clinical utility of next-generation sequencing-based
minimal residual disease in paediatric B-cell acute lymphoblastic leukaemia. Br J Haematol. 2017;176(2):248-257.
[PubMed]
3. Río P, Bueren J. Bases moleculares de los síndrome congénitos con fallo de médula ósea y síndromes relacionados.
En: Madero L, Lassaletta A, Sevilla J (eds.). Hematología y Oncología Pediátricas. 3.ª edición. Majadahonda, Madrid:
Ergon; 2015. pp. 31-45.
4. Madero L. Anemia aplásica congénita. Síndromes de fracaso medular congénito. En: Madero L, Lassaletta A, Sevilla
J (eds.). Hematología y Oncología Pediátricas. 3.ª edición. Majadahonda, Madrid: Ergon; 2015. pp. 47-65.
5. Barnum JL, Petryk A, Zhang L, DeFor TE, Baker KS, Steinberger J, et al. Endocrinopathies, bone health, and insulin
resistance in patients with fanconi anemia after hematopoietic cell transplantation. Biol Blood Marrow Transplant.
2016;22(8):1487-92. [Enlace]
6. Dietz AC, Mehta PA, Vlachos A, Savage SA, Bresters D, Tolar J, et al. Current knowledge and priorities for future
research in late effects after hematopoietic cell transplantation for inherited bone marrow failure syndromes:
consensus statement from the Second Pediatric Blood and Marrow Transplant Consortium International Conference
on late effects after pediatric hematopoietic cell transplantation. Biol Blood Marrow Transplant. 2017;23(5):726-35.
[PubMed]
7. MacMillan ML, DeFor TE, Young JA, Dusenbery KE, Blazar BR, Slungaard A, et al. Alternative donor hematopoietic
cell transplantation for Fanconi anemia. Blood. 2015;125(24):3798-804. [PubMed]
8. MacMillan ML, Wagner JE. Haematopoeitic cell transplantation for Fanconi anaemia - when and how? Br J Haematol.
2010;149:14-21. [PubMed]
9. Adair JE, Sevilla J, de Heredia CD, Becker PS, Kiem HP, Bueren J. Lessons learned from two decades of clinical trial
experience in gene therapy for Fanconi anemia. Curr Gene Ther. 2017;16(5):338-348.
10. Savage S. Dyskeratosis congenita. En: Pagon RAAM, Ardinger HH,Wallace SE, et al. (eds.). GeneReviews. Seattle:
Seattle (WA): University of Washington; 1993-2016. Updated 2016. [PubMed]
11. Alter BP, Giri N, Savage SA, Rosenberg PS. Cancer in dyskeratosis congenita. Blood. 2009;113:6549-57. [Enlace]
63
12. Martínez P, Blasco MA. Telomeric and extra-telomeric roles for telomerase and the telomere-binding proteins. Nat Rev
Cancer. 2011;11:161-76. [PubMed]
13. Bertuch AA. The molecular genetics of the telomere biology disorders. RNA Biol. 2016;13:696-706. [Enlace]
14. Dokal I. Dyskeratosis congenital. Hematology Am Soc Hematol Educ Program. 2011;2011:480-6.
15. Fernández García MS, Teruya-Feldstein J. The diagnosis and treatment of dyskeratosis congenita: a review. J Blood Med.
2014;5:157-67. [Enlace]
16. Ruggero D, Shimamura A. Marrow failure: a window into ribosome biology. Blood. 2014 Oct 30;124(18):2784-92. [Enlace]
17. Donadieu J, Fenneteau O, Beaupain B, Beaufils S, Bellanger F, Mahlaoui N, et al. Classification of and risk factors for
hematologic complications in a French national cohort of 102 patients with Shwachman-Diamond syndrome. Haematologica.
2012;97(9):1312-9. [Enlace]
18. Dhanraj S, Matveev A, Li H, Lauhasurayotin S, Jardine L, Cada M, et al. Biallelic mutations in DNAJC21 cause Shwachman-
Diamond syndrome. Blood. 2017;129(11):1557-62. [PubMed]
19. Dalle JH, Peffault de Latour R. Allogeneic hematopoietic stem cell transplantation for inherited bone marrow failure
syndromes. Int J Hematol. 2016;103:373-9. [PubMed]
E. Gálvez de la Villa, J. Sevilla Navarro
CASO CLINICO
Motivo de consulta
Se trata de una paciente de 3 años valorada por trombopenia crónica.
Antecedentes familiares
Madre de 26 años, sana. Padre de 27 años, sano. Sin otros antecedentes familiares
de interés.
Antecedentes personales
Embarazo controlado y parto en la semana 38 con retraso del crecimiento. Peso de la
recién nacida (PRN): 2.500 g. Dermatitis atópica. En estudio por microcefalia. Calendario
vacunal correcto.
• Historia hematológica: se trata de una niña de 3 años diagnosticada de trombopenia
en febrero de 2015 con 35.000 plaquetas/μL. El estudio se realizó en el seno de una in-
fección aguda por virus herpes 6. Ante la sospecha de una trombopenia inmune, recibe
tratamiento con inmunoglobulinas, sin obtener respuesta. Se realiza estudio de médula
ósea, donde se descarta proceso leucémico. Posteriormente, el recuento de plaquetas
se recupera hasta cifras de 90.000 plaquetas/ μL y continúa seguimiento ambulatorio. Un
año después, coincidiendo con un proceso febril, se realiza analítica donde se objetiva
nueva disminución de las cifras de plaquetas (24.000/ μL), que se acompaña de neutro-
penia moderada (850/ μL) y macrocitosis. Desde entonces, mantiene cifras de plaquetas
estables con recuento entre 24 y 53 × 103/μL.
Exploración física
Peso: 13,4 kg (p. 13); talla: 91 cm (p. 4,5). Buen estado general. Manchas café con
leche: 2 pequeñas en miembros inferiores, una mayor (4 cm de diámetro) en el tórax.
Auscultación cardiopulmonar normal. Abdomen sin masas ni megalias. No se detectan
adenopatías. Sin otras alteraciones significativas.
Estudios genéticos
Estudio familiar gen FANCA con la técnica MLPA (multiplex ligation-dependent probe
amplification):
• Paciente: afecta y portadora de la deleción del exón 16-43 y la deleción del exón 9-15,
ambas en heterocigosis.
• Madre: portadora sana de la deleción del exón 9-15 en heterocigosis.
• Padre: portador sano de la deleción del exón 16-43 en heterocigosis.
66
E. Gálvez de la Villa, J. Sevilla Navarro
Juicio clínico
Anemia de Fanconi subtipo A.
Comentario
Se trata de una paciente que debuta, en el seno de un proceso infeccioso, con una
trombopenia que mantiene a lo largo de su seguimiento. Inicialmente, se sospecha un
cuadro autoinmune, motivo por que el que se pauta tratamiento con inmunoglobulinas
y se realiza el estudio completo, incluyendo serologías y perfil de autoinmunidad. Sin
embargo, en el hemograma destaca, además de neutropenia moderada que presenta de
forma intermitente, un volumen corpuscular medio alto y cifras de hemoglobina F muy
elevadas para la edad de la paciente. Asimismo, el estudio de médula ósea informa de
una hipoplasia medular sin datos de infiltración neoplásica. A toda esta circunstancia se
le suma el hecho de que la paciente no respondió al tratamiento con inmunoglobulinas
y que los diferentes estudios de autoinmunidad realizados fueron negativos, lo que hace
pensar que no estamos ante citopenias de origen inmune o periférico.
Por otra parte, es de destacar en la exploración el bajo peso y la talla baja de la pacien-
te, encontrándose en percentiles muy bajos para su edad; así como la presencia de mi-
crocefalia y manchas café con leche. A estos hallazgos en la exploración se añaden unos
antecedentes de crecimiento intrauterino retardado y bajo peso al nacer.
Por tanto, nos encontramos ante una paciente de corta edad con citopenias de origen
central y anomalías físicas características (bajo peso, talla baja, microcefalia y manchas café
con leche). Todos estos datos deben hacernos pensar que podemos estar ante un caso de
síndrome de fallo medular congénito (SFMC). Estos se caracterizan principalmente por la
presencia de insuficiencia medular, que viene dada como consecuencia del fracaso de pro-
ducción de células sanguíneas y conduce al desarrollo de una o varias citopenias en sangre
periférica. Dentro del estudio de SFMC podemos encontrarnos macrocitosis o hemoglobina F
elevadas como primera manifestación de la enfermedad; sin embargo, la trombopenia suele
ser la primera línea celular afectada, como en el caso de nuestra paciente. Hay que tener en
cuenta que, además de la insuficiencia medular, los SFMC se caracterizan por la presencia de
anomalías físicas características como rasgos dismórficos, talla baja o fallo de medro.
Los SFMC incluyen un amplio abanico de enfermedades, habiéndose descrito más de
30 síndromes diferentes. Dentro de todos ellos, el más frecuente es la anemia de Fan-
coni, por lo que ante la sospecha de un SFMC se aconseja realizar el despistaje para la
misma mediante el test de fragilidad cromosómica. En esta prueba se analizan las roturas
cromosómicas y cromatídicas inducidas por agentes que producen entrecruzamientos en
el ADN, tales como DEB o mitomicina. Así, en nuestro caso, dada la sospecha de SFMC,
se realizó el estudio de fragilidad cromosómica que resultó positivo. Por tanto, una vez
confirmada la sospecha de anemia de Fanconi, se realizó la caracterización molecular con
el fin de identificar el gen responsable, ya que de esta forma podemos confirmar el diag-
nóstico a nivel molecular, podemos detectar los portadores y facilitamos el diagnóstico
prenatal y el diagnóstico genético preimplantacional. Finalmente, la paciente fue diagnos-
ticada de anemia de Fanconi grupo A (gen FANCA).
67
Anemia aplásica congénita
Conclusiones
• Los SFMC se caracterizan por la presencia de malformaciones congénitas, riesgo de
tumores y fracaso medular progresivo.
• En pacientes con citopenias de larga evolución es muy importante realizar una ade-
cuada valoración clínica, ya que las manifestaciones típicas de estos síndromes suelen
estar presentes en estos pacientes desde el nacimiento y pueden pasar desapercibidas.
• Ante la sospecha de SFMC, se recomienda realizar inicialmente el despistaje de la
anemia de Fanconi, ya que es el fallo medular congénito más frecuente. No obstante, si el
paciente es joven y presenta citopenias y anomalías físicas, la sospecha de SFMC puede
ser muy sugerente aun con un estudio de fragilidad cromosómica negativo, por lo que el
proceso diagnóstico deberá dirigirse a descartar otros tipos de síndromes que asocien
fallo medular.
• Realizar el diagnóstico correcto de este tipo de síndromes va a permitir aplicar el
tratamiento más adecuado, predecir el curso de la enfermedad en función del desarrollo
del fallo medular y la predisposición a cáncer, dar consejo genético al paciente y los fami-
liares, y seleccionar el donante más idóneo en el caso de que sea necesario realizar un
trasplante de progenitores hematopoyéticos.
68
Aplasia medular
adquirida
Juan Carlos Vallejo Llamas
Servicio de Hematología. Hospital Universitario Donostia.
Gipuzkoa
1. Definición
Las insuficiencias medulares (IM) constituyen un grupo heterogéneo de enfermedades
que se caracterizan por el fracaso de la función hematopoyética, hecho que comporta una
inadecuada producción de hematíes (anemia), leucocitos (leucopenia) y/o plaquetas (trom-
bopenia). Las IM pueden ser cuantitativas (por disminución de la hematopoyesis: hipo/
aplasia medular) o cualitativas (por hematopoyesis anómala: displasia medular) y pueden
afectar a 1, a 2 o a las 3 líneas hematopoyéticas, dando lugar a monocitopenias, bicitopenias
o pancitopenias, respectivamente. La Tabla 1 refleja la clasificación de las principales IM
cuantitativas. La aplasia medular (o “anemia aplásica”) adquirida (AM) es una IM cuantitati-
va que afecta, en mayor o menor medida, a las 3 series hematopoyéticas(1).
2. Etiopatogenia
En una minoría de ocasiones, la AM se atribuye a algún factor etiológico (secundaria)
(Tabla 2). Pero en la mayoría de los casos no se identifica una causa desencadenante de la
enfermedad y la AM es calificada de idiopática(1).
69
Aplasia medular adquirida
Ligando Fas
TNF
Interleucina 2 TNF
IRF-1
Receptor TNF
↓ transcripción ↑ NOS
Receptor IFN-γ
Expansión
de clones ↓ ciclo celular
Receptor Fas Apoptosis NO
de células T
Toxicidad para
otras células
Figura 1. Patogenia de la aplasia medular(2). IFN: interferón; TNF: factor de necrosis tumoral.
3. Epidemiología
La incidencia de la AM en nuestro medio está entre 2 y 3 casos nuevos al año por cada
millón de habitantes(1,3-5). En algunos países, como Japón o México, la incidencia es de 2 a
3 veces superior. Estas diferencias podrían deberse a factores ambientales y no raciales,
ya que los ciudadanos procedentes de estos países que residen en Europa o Estados
Unidos parecen presentar la misma incidencia que la población nativa(1,3).
La AM es una enfermedad que se presenta fundamentalmente en el adulto joven,
aunque existe un segundo pico de incidencia a partir de los 60 años. La AM puede
afectar a ambos sexos, aunque en algunas de las grandes series predominan los va-
rones(1,3).
4. Clínica
El inicio de la enfermedad puede ser lentamente progresivo o subagudo, con síntomas y
signos dependientes de la intensidad de las citopenias: síndrome anémico, diátesis he-
morrágica (preferentemente mucocutánea: epistaxis, gingivorragias, metrorragias, púrpura,
71
Aplasia medular adquirida
72
J.C. Vallejo Llamas
• Mielograma
• Estudio de los depósitos de hierro medular
Aspirado y biopsia de • Cariotipo
médula ósea (MO) • Biopsia ósea
• En personas jóvenes y/o si sospecha de anemia de Fanconi: test de fragilidad
cromosómica espontánea o provocada (con diepoxibutano o mitomicina C)
• Radiografía de tórax
Pruebas de imagen • Ecografía abdominal
• Ocasionalmente: RM de médula óseaa, radiografía de senos paranasales, serie ósea
• Electrocardiograma
• Mantoux y/o cuantiferón
Otros
• Estudio de histocompatibilidad (HLA) del paciente y familiares (en potenciales candidatos
a trasplante)
a
En manos expertas, permite distinguir entre MO hematopoyética y grasa
ANA: anticuerpos antinucleares; CMF: citometría de flujo; CMV: citomegalovirus; FISH: hibridación in situ fluorescente; HLA: antígenos
leucocitarios humanos; LDH: lactato deshidrogenasa; PCR: reacción en cadena de la polimerasa; RM: resonancia magnética; TP: tiempo
de protrombina; TTPA: tiempo de tromboplastina parcial activado; VEB: virus de Epstein-Barr; VHA: virus de la hepatitis A; VHB: virus de la
hepatitis B; VHC: virus de la hepatitis C; VIH: virus de la inmunodeficiencia humana; VSG: velocidad de sedimentación globular
73
Aplasia medular adquirida
Criterios obligatorios • ≥ 2 citopenias (hemoglobina < 10 g/dL, neutrófilos < 1,5 × 109/L, plaquetas < 50 × 109/L)
+
• BO con celularidad < 25 % (o 25-50 % con < 30 % células residuales hematopoyéticas)
+
• Ausencia de otras causas que las justifiquen (véase el diagnóstico diferencial)
BO: biopsia ósea
Figura 2. Biopsia ósea en paciente con aplasia medular. Tinción con hematoxilina-eosina. A: × 1 aumento. B: × 5 aumentos.
Cortesía del Dr. Agustín Acevedo.
74
J.C. Vallejo Llamas
6. Pronóstico(1,3,6)
El pronóstico de la enfermedad está en relación con la intensidad de la disfunción medu-
lar. En la Tabla 7 se exponen los criterios pronósticos de la AM.
Si se emplea únicamente tratamiento de soporte (transfusiones, antibióticos y fac-
tores estimulantes de colonias de granulocitos), la supervivencia de la AM grave es in-
ferior al 20 % en el primer año tras el diagnóstico y la mayoría de los pacientes fallecen
por hemorragia o infección. La intensidad y la duración de la neutropenia es el factor
que más se correlaciona con la supervivencia. En concreto, una cifra de neutrófilos
inferior a 200/μL define al subgrupo de peor pronóstico (AM muy grave), seguido de la
AM grave (neutrófilos entre 200 y 500/μL). La tercera categoría (la AM menos grave,
definida por una cifra de neutrófilos > 500/μL) se subdivide en 2 subgrupos en función
7. Manejo terapéutico
a
El más empleado es la ciclosporina A; sin embargo, la experiencia del propio autor, así como algunos reportes bibliográficos puntuales con
tacrolimus, son muy favorables; b frente a progenitores hematopoyéticos de sangre periférica (PHSP). El trasplante de gemelo univitelino
sería la excepción, prefiriéndose el empleo de PHSP en este caso.
ATG: globulina antitimocítica; CMV: citomegalovirus; CNT: células nucleadas totales; ICT: irradiación corporal total; TH: trasplante hema-
topoyético; TIS: tratamiento inmunosupresor
77
Aplasia medular adquirida
82
J.C. Vallejo Llamas
No Sí No Sí
Eltrombopag Sí No
Respuesta Alo-TMO de
DNE 10/10
Figura 3. Algoritmo terapéutico para pacientes diagnosticados de aplasia medular (modificado de Vallejo C)(1). a Alo-TPH-DA
(donante alternativo): familiar haploidéntico, familiar o donante no emparentado parcialmente incompatible (mismatched),
progenitores de sangre periférica, sangre de cordón umbilical, etc. Alo-TMO-hermano: trasplante de médula ósea de hermano
histocompatible; alo-TPH-DA: trasplante de progenitores hematopoyéticos de donante alternativo; CsA: ciclosporina A;
DNE: donante no emparentado; PH: progenitores hematopoyéticos; TIS: tratamiento inmunodepresor.
85
Aplasia medular adquirida
8. Conclusiones
8.1. Diagnóstico
• En el aspirado de médula ósea (AMO) de los pacientes con aplasia medular (AM)
la celularidad suele ser pobre, pero ocasionalmente puede ser normal o incluso
aumentada, ya que en la AM pueden persistir focos de hematopoyesis activa (mé-
dula “en damero”). Por ello, es fundamental la valoración de una buena muestra de
biopsia ósea (BO). En la BO, la celularidad hematopoyética es característicamente
pobre, en un porcentaje variable, que se debe hacer constar en el informe anato-
mopatológico.
• En los pacientes con AM, el hallazgo de clonas HPN (hemoglobinuria paroxística
nocturna) es frecuente (hasta 1 de cada 4 pacientes). Su presencia no implica el
diagnóstico de HPN hemolítica e, interesantemente, los pacientes que las presen-
tan tienen más posibilidades de responder al tratamiento inmunosupresor (TIS) que
los que no las tienen. Sin embargo, dichas clonas pueden expandirse con mayor o
menor rapidez. En algunas ocasiones, la AM puede evolucionar a HPN y solaparse
o sustituirse la insuficiencia medular (IM) central característica de la primera con
la hemólisis intravascular crónica de la segunda. Existen, asimismo, formas mixtas
de las dos enfermedades (síndrome AM/HPN). Cada condición (AM y HPN) puede
progresar de forma independiente y requerir un manejo terapéutico diferencial. Por
todo ello, el seguimiento de las clonas HPN es obligatorio en los pacientes con AM.
8.2. Tratamiento
• Sea cual fuere la alternativa terapéutica empleada, es importante empezar el trata-
miento lo antes posible desde el diagnóstico (idealmente en las 3 primeras sema-
nas tras el mismo), ya que el tratamiento precoz ha demostrado impacto claramen-
te favorable en la respuesta y en la supervivencia de los pacientes.
8.2.1. Trasplante
• Indicaciones del trasplante hematopoyético (TH):
– En primera línea:
- Si se dispone de un hermano/a HLA-idéntico: a) menores de 40-50 años con
AM grave o muy grave; y b) niños y adolescentes con AM menos grave con
requerimientos transfusionales (de hematíes y/o plaquetas) o infecciones gra-
ves y/o de repetición.
- Si existe un gemelo univitelino: tratamiento de elección en menores de 70 años
con AM.
86
J.C. Vallejo Llamas
87
Aplasia medular adquirida
9. Bibliografía
1. Vallejo C, Osorio S. Insuficiencias medulares. Aplasia Medular. En: Pregrado de Hematología. 4.ª edición. Ed. Luzán 5;
2016. pp. 189-203.
2. Young NS, Maciejewski M. The pathophysiology of acquired aplastic anemia. N Engl J Med. 1997 May 8;336(19):1365-72.
[PubMed]
3. Vallejo C. Insuficiencias medulares: aplasia medular adquirida. En: Sanz MA, Carreras E (eds.). Manual Práctico de
Hematología Clínica. 5.ª edición. Ed. Antares; 2015. pp. 103-14.
4. Montané E, Ibáñez L, Vidal X, Ballarín E, Puig R, García N, et al. Epidemiology of aplastic anemia: a prospective
multicenter study. Haematologica. 2008 Apr;93(4):518-23. [Enlace]
5. López I, Amarika I, Díez RA, et al. Incidence and epidemiology of aplastic anemia. A retrospective study of the
Northern Society of Hematology (ASOVASNA). EBMT; 2016.
6. Vallejo C. Aplasia medular. En: Carreras E (ed.). Manual de Trasplante Hematopoyético. 5.ª edición. Ed. Antares; 2016.
pp. 99-109.
7. Lee JW, Yoon SS, Shen ZX, Ganser A, Hsu HC, Habr D, et al. Iron chelation therapy with deferasirox in patients
with aplastic anemia: a subgroup analysis of 116 patients from the EPIC trial. Blood. 2010 Oct 7;116(14):2448-54.
[Enlace]
8. Bacigalupo A, Socié G, Hamladji RM, Aljurf M, Maschan A, Kyrcz-Krzemien S, et al. Current outcome of HLA identical
sibling versus unrelated donor transplants in severe aplastic anemia: an EBMT analysis. Haematologica. 2015
May;100(5):696-702. [Enlace]
9. Schrezenmeier H, Passweg JR, Marsh JC, Bacigalupo A, Bredeson CN, Bullorsky E, et al. Worse outcome and more
chronic GVHD with peripheral blood progenitor cells than bone marrow in HLA-matched sibling donor transplants for
young patients with severe acquired aplastic anemia. Blood. 2007 Aug 15;110(4):1397-400. [Enlace]
10. Anderlini P, Wu J, Gersten I, Ewell M, Tolar J, Antin JH, et al. Cyclophosphamide conditioning in patients with severe
aplastic anaemia given unrelated marrow transplantation: a phase 1-2 dose de-escalation study. Lancet Haematol
2015;2(9):e367-e375. [PubMed]
11. Georges GE, Storb R. Hematopoietic stem cell transplantation for acquired aplastic anemia. Curr Opin Hematol. 2016
Nov;23(6):495-500. [Enlace]
12. Vallejo C, González AJ, Montesinos P, et al. ATG plus cyclosporine in aplastic anemia patients unresponsive to a first
immunosuppressive therapy course. EBMT; 2016.
88
J.C. Vallejo Llamas
13. Scheinberg P, Nunez O, Weinstein B, Scheinberg P, Biancotto A, Wu CO, Young NS. Horse versus rabbit antithymocyte
globulin in acquired aplastic anemia. N Engl J Med. 2011 Aug 4;365(5):430-8. [PubMed]
14. Vallejo C, Montesinos P, Polo M, Cuevas B, Morado M, Rosell A, et al.; Bone Marrow Failure Spanish Study Group
(Pethema-GETH). Rabbit antithymocyte globulin versus horse anti-thymocyte globulin for treatment of acquired
aplastic anemia: a retrospective analysis. Ann Hematol. 2015 Jun;94(6):947-54. [Enlace]
15. Chuncharunee S, Wong R, Rojnuckarin P, Chang CS, Chang KM, Lu MY, et al. Eficacy of rabbit antithymocyte globulin as first-
line treatment of severe aplastic anemia: an Asian multicenter retrospective study. Int J Hematol. 2016 Oct;104(4):454-61.
[PubMed]
16. Bacigalupo A, Oneti R, Schrezenmeier H, Dufour C, Seiji K, Surapol I, et al. First line treatment of aplastic anemia with
thymoglobuline in Europe and ASIA: outcome of 955 patients treated 2001-2012. Am J Hematol. 2018 May;93(5):643-8.
[PubMed]
17. Olnes MJ, Scheinberg P, Calvo KR, Desmond R, Tang Y, Dumitriu B, et al. Eltrombopag and improved hematopoiesis in
refractory aplastic anemia. N Engl J Med. 2012 Jul 5;367(1):11-9. [Enlace]
18. Desmond R, Townsley DM, Dumitriu B, Olnes MJ, Scheinberg P, Bevans M, et al. Eltrombopag restores trilineage
hematopoiesis in refractory severe aplastic anemia that can be sustained on discontinuation of drug. Blood. 2014 Mar
20;123(12):1818-25. [Enlace]
19. Townsley DM, Dumitriu B, Scheinberg P, Desmond R, Feng X, Rios O, et al. Eltrombopag added to standard
immunosuppression for aplastic anemia accelerates count recovery and increases response rates. ASH; 2015.
20. Bacigalupo A. How I treat acquired aplastic anemia. Blood. 2017 Mar 16;129(11):1428-36. [Enlace]
89
Aplasia pura de serie
roja congénita
Cristina Beléndez Bieler1, Áurea Cervera Bravo2
1
Servicio de Hematología-Oncología Pediátricas.
Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Madrid
2
Servicio de Pediatría.
Hospital Universitario de Móstoles. Madrid
1. Definición
La aplasia pura de serie roja congénita (APSRC) es una enfermedad genética rara que
forma parte de un grupo de enfermedades congénitas hereditarias caracterizadas por
presentar insuficiencia medular –que en esta enfermedad es selectiva para la serie roja– y
que se asocian a malformaciones congénitas y predisposición al cáncer. Fue descrita por
Diamond y Blackfan en 1938, por lo que la enfermedad también recibe el nombre de anemia
de Blackfan-Diamond (ABD)(1). El diagnóstico clásico se establece por la aparición precoz
(en el primer año de vida) de una anemia normocrómica y generalmente macrocítica, con
reticulocitopenia intensa y médula ósea normocelular con deficiencia selectiva de los
precursores de la serie eritroide. La incidencia es de 4-5/1.000.000 nacidos vivos.
2. Etiopatogenia
La APSRC se produce mayoritariamente como consecuencia de alteraciones genéticas
heterocigotas que afectan a genes de proteínas ribosomales y que se transmiten con
carácter autosómico dominante. Tras el descubrimiento del primer gen implicado en el
25 % de los casos, el RPS19, se han descrito otros 16 genes adicionales de proteínas
ribosomales (Tabla 1)(1,2). La mayoría de las alteraciones genéticas se deben a mutaciones
puntuales, pequeñas inserciones o deleciones(2). En el 5-20 % de los casos son
consecuencia de grandes deleciones o reordenamientos que no se detectan por técnicas
de secuenciación(2,3). La gran mayoría de las mutaciones producen una haploinsuficiencia;
solo en algunos casos se han identificado cambios del ARN-m que alteran su estabilidad
o su capacidad de traducción proteica(4). Recientemente, se han descrito casos ligados
a genes del cromosoma X: el gen GATA1(1), un regulador temprano de la transcripción
eritroide, y el TSR2(5); este último codifica una proteína chaperona de RPS26, cuyo gen
ya ha sido descrito como uno de los causantes de la enfermedad (Tabla 1). En algo más
de la mitad de los pacientes (del 55 al 80 % según las series) las mutaciones aparecen
de novo y el resto son de origen familiar(1,2). Todas las alteraciones genéticas descritas
solo justifican del 50 al 70 % de los casos de APSRC, quedando un porcentaje amplio de
casos sin diagnóstico genético. Se han descrito casos de hermanos afectos con padres
91
Aplasia pura de serie roja congénita
a
Descripción aislada en un único paciente pero con estudios funcionales que apoyan la etiología
AD: autosómico dominante; CIA: comunicación interauricular; CIV: comunicación interventricular; EP: estenosis pulmonar;
LX: recesivo ligado a X
92
C. Beléndez Bieler, Á. Cervera Bravo
como por desequilibrio con la globina, cuya síntesis se encuentra disminuida(8). El heme
y el hierro se acumulan dentro de los precursores eritroides y se produce un daño
mitocondrial, con liberación de especies reactivas de oxígeno tóxicas al citoplasma, a
las que son más sensibles las células deplecionadas de proteínas ribosomales. Como
consecuencia, se afecta la proliferación y diferenciación de los progenitores eritroides
tempranos, con incremento de la apoptosis(4). Además, el exceso de heme tiene un efecto
inhibidor sobre el metabolismo y el crecimiento del cartílago, lo que podría justificar las
malformaciones esqueléticas. Las células eritroides que disminuyen el contenido de
heme celular bien disminuyendo su síntesis (menor ALAS2) o favoreciendo su salida (más
FLVCR1) mejoran su coordinación con la globina y son capaces de sobrevivir y madurar(8).
Muchos de los mecanismos moleculares descritos no explican completamente la
especificidad tisular, especialmente en la eritropoyesis, y tampoco la presencia de la
enfermedad por genes que provocan una afectación de la biogénesis ribosomal frente
a otro –el GATA1– que es un regulador de la transcripción eritroide, o el porqué de la
predisposición al cáncer. Recientemente, se ha descrito que el factor transcripcional
GATA1 regula de forma directa la transcripción de genes de proteínas ribosomales en
la línea eritroide, abriendo la posibilidad de que haya otros factores transcripcionales
que tengan mutado el elemento regulador de los genes de proteínas ribosomales como
posible mecanismo de la enfermedad en pacientes en los que no se han encontrado
alteraciones de los genes de proteínas ribosomales(9).
3. Clínica(1,10,11)
La forma clásica de APSRC se caracteriza por la presencia de una anemia grave (con
cifras de hemoglobina tan bajas como 2-3 g/dL), de aparición precoz (en el primer año de
vida), con reticulocitopenia, una cifra normal de leucocitos y plaquetas y una médula ósea
normocelular con deficiencia selectiva de los precursores eritroides. Según el registro de
APSRC de Norteamérica (DBAR), el 50 % de los pacientes se diagnostica a los 3 meses
de vida, el 75 % a los 6 meses y el 92 % durante el primer año de vida(1,10). Solo un 10 %
se manifiesta con anemia clínicamente significativa al nacimiento y muy raramente como
hydrops fetalis(1). Un 25 % presenta bajo peso al nacer. De forma atípica, el diagnóstico
puede retrasarse hasta la edad adulta(1,11). Con la identificación de las mutaciones de
los genes relacionados con APSRC, se están describiendo muchos casos de APSRC no
clásica(1,11).
La primera consulta, en ausencia de antecedentes y/o malformaciones, viene derivada
de la anemia. Se observará palidez, dificultad para las tomas y retraso ponderal.
Un 50 % de los pacientes asocia malformaciones congénitas y, de estos, hasta el 25 %
puede asociar más de una(10). Las más comunes son(1,11):
• Craneofaciales (50 %): microcefalia, micrognatia, microtia, baja implantación de las
orejas, línea de implantación baja del pelo en la frente, hipertelorismo, epicanto, ptosis,
labio leporino, paladar hendido, paladar ojival, puente nasal ancho y deprimido.
• Oftalmológicas: glaucoma congénito, cataratas congénitas, estrabismo.
• Cuello: cuello corto, cuello alado o pterigium colli, escápula alta o deformidad de
94
C. Beléndez Bieler, Á. Cervera Bravo
Blackfan Anemia Registry) se estima que la tasa general de cáncer observado frente al
esperado es del 4,75 % (con intervalo de confianza 95 %: 3,15-6,86)(13). Las neoplasias
descritas son los síndromes mielodisplásicos (SMD), la leucemia mieloblástica aguda,
carcinomas gastrointestinales (colon, esófago y gástrico), cáncer de mama y genital
femenino y el osteosarcoma. Algunos pacientes han presentado más de una neoplasia.
La media de edad para un tumor sólido en un paciente que no ha sido trasplantado es de
35 años.
El riesgo de mielodisplasia es elevado y, según datos del registro americano, es
similar al observado en la disqueratosis congénita y la anemia de Fanconi. Estiman
un riesgo de SMD del 50 % a los 30 años de edad en ausencia de otros riesgos
asociados(13). Al igual que en la disqueratosis congénita y la anemia de Fanconi, la
edad de aparición de las neoplasias es más temprana que en la población general
y el tratamiento es difícil. Se ha descrito una mayor toxicidad hematológica a
la quimioterapia, lo que dificulta el tratamiento adecuado, con retrasos en la
administración. Debe perseguirse la detección precoz de las neoplasias. La remisión
espontánea no evita el riesgo de cáncer(6).
96
C. Beléndez Bieler, Á. Cervera Bravo
4. Diagnóstico y diagnóstico
diferencial
El diagnóstico se establece por una
combinación de criterios clínicos,
analíticos y/o la identificación de
alguna de las variantes patogénicas
descritas en las proteínas ribosomales
GATA1 o TSR2 asociadas con APSRC
(Tablas 1 y 2).
El diagnóstico de APSRC clásica
se puede establecer si se cumplen
todos los siguientes criterios(1,10):
Figura 1. Biopsia de médula ósea: celularidad global normal o discre- • Anemia macrocítica sin otras
tamente hipocelular. Por cortesía de la Dra. M. J. Fernández Aceñero. citopenias asociadas.
• Reticulocitopenia.
• Médula ósea normocelular con
eritroblastopenia.
• Edad menor de 1 año.
La anemia suele ser grave,
persistente, macrocítica y
normocrómica y con reticulocitopenia.
El estudio de médula ósea muestra
una celularidad normal o levemente
disminuida, eritroblastopenia
con marcada disminución de los
normoblastos y unos precursores
mieloides y megacariocíticos
normales (Figuras 1 y 2). Un 80-85 %
de los pacientes tiene unos niveles
aumentados de ADA-e, lo que
apoya el diagnóstico, aunque una
actividad normal no lo excluye. Debe
Figura 2. Extensión de médula ósea: eritroblastopenia. Por cortesía del determinarse antes de la primera
Dr. J. Sánchez-Guilarte. transfusión o al menos 3 meses
después de la última. Al igual que en
otros fallos medulares, los niveles de
hemoglobina fetal están aumentados, indicador de estrés medular(1). Apoyan el diagnóstico
una historia familiar positiva y la presencia de malformaciones descritas en la APSRC.
El diagnóstico definitivo, aunque no es esencial, es la detección de una mutación de
una variante patogénica de APSRC o deleciones/duplicaciones en los genes descritos.
Debido al gran número de genes afectos, las técnicas de secuenciación tradicional son
demasiado costosas y laboriosas. La secuenciación masiva ha permitido simplificar el
estudio de dichas mutaciones y es una buena aproximación inicial. Para descartar grandes
97
Aplasia pura de serie roja congénita
5. Tratamiento(1,10,11)
5.1. Corticoides
Los corticoides constituyen el principal tratamiento en esta enfermedad, aunque se
desconoce su mecanismo de actuación. No parece que la acción esté relacionada con
el defecto específico del ADN, ya que responden a ellos tanto los que tienen defectos
genéticos en las subunidades ribosomales grande o pequeña, como las mutaciones en los
genes recientemente descritos del cromosoma X, GATA1 o TSR2(1,5). Los polimorfismos
del receptor de los glucocorticoides modifican de forma importante la respuesta al
tratamiento con esteroides(1). Aunque inicialmente responden el 80 % de los pacientes,
solo el 40 % sigue manteniendo la respuesta de forma estable. El 40 % es dependiente
de transfusiones bien desde el principio, porque acaba haciéndose refractario a los
corticoides o debido a sus efectos secundarios. Aproximadamente en un 20 % de los
pacientes se puede suspender el tratamiento con corticoides o las transfusiones. Estas
remisiones aparecen normalmente en la primera década de la vida y se pueden mantener
durante largos periodos de tiempo o de por vida.
La dosis de inicio de prednisona o prednisolona es de 2 mg/kg/día y no se recomienda
99
Aplasia pura de serie roja congénita
menores de 9 años, del 93,8 ± 6,1 %(1). Por encima de los 10 años el pronóstico empeora
mucho(1,17). También ha mejorado la supervivencia del trasplante no emparentado, desde
el 32 ± 12 % de la década de los noventa hasta el 86 ± 13 % desde el año 2000 en el
registro americano(1,11) o el 70 % del registro italiano(17). Los mejores resultados de los
trasplantes de donantes alternativos se deben a factores como la mejor resolución del
tipaje HLA, un pool mayor de donantes y un mejor manejo de la sobrecarga férrica previo
al trasplante.
Lo ideal si se decide realizar el trasplante por dependencia transfusional es realizarlo
antes de los 10 años, generalmente entre los 2 y los 5, cuando el paciente se ha hecho
refractario al tratamiento con corticoides y presente menor sobrecarga de hierro, antes
de que haya recibido una carga transfusional excesiva (más de 20-25 transfusiones): los
niveles altos de ferritina también se asocian con un peor pronóstico(17).
Las indicaciones actuales del trasplante son:
1. No respuesta a corticoides tras 2 intentos de tratamiento, con dependencia
transfusional y dificultades para la quelación del hierro.
2. Aparición de aloinmunización(10,18).
3. Respuesta a corticoides pero dependiendo de ellos a dosis de > 0,5 mg/kg/día.
4. Evolución a aplasia medular.
5. Evolución a SMD o leucemia mieloide aguda.
Si se realiza trasplante familiar HLA-idéntico hay que estar seguro de que el donante
no tiene la enfermedad, aunque esté en ese momento aparentemente asintomático, o si
se emplea la sangre del cordón umbilical, porque puede ser una de las causas del fracaso
del trasplante(17).
La decisión de realizar un trasplante no emparentado debe ser individualizada y con una
buena comunicación con la familia para sopesar bien las posibles ventajas y los riesgos.
En cuanto a las fuentes, la médula ósea es preferible a la sangre periférica; la sangre de
cordón umbilical también ha sido eficaz en el seno del trasplante familiar(17).
En la actualidad no existe un tratamiento estandarizado para el acondicionamiento a
emplear en el trasplante y varía mucho de unos centros trasplantadores a otros. Como
la mayoría de los pacientes son niños con poca comorbilidad, generalmente se emplean
regímenes mieloablativos evitando la radiación corporal total(10). Una publicación reciente
refiere un acondicionamiento de intensidad reducida en niños menores de 2 años con
buenos resultados(18).
103
Aplasia pura de serie roja congénita
6. Pronóstico(1,10,11,13)
El pronóstico general es bueno. Según lo recogido en los distintos registros, un 40 % de
los pacientes es dependiente de transfusiones, un 40 % dependiente de corticoides y un
20 % se encuentra en remisión. Las complicaciones del tratamiento y la mayor incidencia
de cáncer son las principales causas de morbimortalidad. La gravedad de la enfermedad
viene marcada por la respuesta al tratamiento y la calidad de los cuidados recibidos. En los
pacientes que reciben transfusiones regulares la calidad de vida se ve claramente alterada
y, a pesar de la mejoría del tratamiento quelante actual, la hemosiderosis secundaria a las
transfusiones sigue siendo una causa importante de muerte en estos pacientes. Según
el registro americano para APSRC, la tasa de supervivencia global a los 40 años de edad
es de 75,1 ± 4,8 %, siendo de 86,7 ± 7 % para los pacientes en tratamiento esteroideo
frente al 57,2 ± 8 % de los pacientes dependientes de transfusión. Se puntualiza que en
este resultado puede influir el hecho de que el trasplante de médula ósea se ha realizado
exclusivamente en el grupo de los pacientes dependientes de transfusión. Del registro se
extrae que aproximadamente el 70 % de las muertes se debe al tratamiento: infecciones
(neumonía por Pneumocystis jirovecii, varicela o pseudomona, sepsis y de origen
desconocido), secundaria a sobrecarga férrica, complicaciones asociadas a los catéteres
intravasculares y asociado al trasplante de médula ósea. El 30 % restante de las muertes
está asociado directamente a la enfermedad y se debe al desarrollo de neoplasias y de
anemia aplásica grave.
Por otro lado y como ya se ha mencionado, hasta un 20 % de los pacientes tiene
remisiones hematológicas espontáneas o inducidas por el tratamiento. Son independientes
del genotipo y suceden tanto en el grupo de pacientes que responden a corticoides
como en los que son dependientes de transfusiones. El 70 % de las remisiones ocurre
en la primera década de la vida, siendo mantenidas en la mayoría de los casos. Algunos
pacientes presentan más de una remisión a lo largo de su vida. En los pacientes con
dosis muy bajas de corticoides (que se mantienen con dosis administradas 2-3 veces en
semana), debe intentarse la retirada para comprobar si se encuentran o no en remisión.
Con frecuencia, las recaídas suceden después de infecciones virales. El embarazo puede
desencadenar recaídas, que pueden ser transitorias.
7. Seguimiento(11)
En el seguimiento hematológico, si hay estabilidad clínica, se recomienda la realización de
una hematimetría completa cada 3-4 meses. En los pacientes en régimen transfusional será
cada 3-5 semanas según la frecuencia del mismo. Hay que estar atento a posibles contactos/
infecciones por parvovirus. Algunos pacientes cursarán con neutropenia. No se conoce la
incidencia de neutropenia, pero en general no tiene implicación clínica. Es excepcional la
necesidad de tratamiento con factores estimulantes de colonias granulocíticas. El desarrollo
de trombocitopenia es más indicativo de progresión a un fallo medular y requiere un
seguimiento cuidadoso. Se realizará un aspirado y biopsia de médula ósea al diagnóstico y
siempre que se observe alguna citopenia y/o empeoramiento de la respuesta al tratamiento
actual. El estudio de médula debe incluir, además de los estudios básicos habituales, una
104
C. Beléndez Bieler, Á. Cervera Bravo
105
Aplasia pura de serie roja congénita
8. Conclusiones
• La aplasia pura de serie roja congénita (APSRC) es una enfermedad rara, con una
incidencia de 4-5/1.000.000 de nacidos vivos, caracterizada por presentar insuficien-
cia medular selectiva para la serie roja que se manifiesta de forma precoz, puede
acompañarse de malformaciones congénitas y asocia predisposición al cáncer.
• La APSRC es secundaria a alteraciones genéticas que originan haploinsuficien-
cia de genes de proteínas ribosomales que, a través de diferentes mecanismos,
producen una aplasia precoz y selectiva de la serie roja. Se han descrito 17 genes
de proteínas ribosomales (con herencia autosómico dominante) y 2 en genes del
cromosoma X. La mayoría de las alteraciones genéticas son por pequeñas mu-
taciones, deleciones o inserciones, pero puede haber hasta un 20 % de grandes
deleciones que no se detecten por secuenciación. Existe una gran heterogeneidad
clínica incluso en el seno de una misma familia con la misma mutación; algunos
miembros afectos pueden ser incluso portadores silentes. En más de la mitad de
los casos las mutaciones se producen de novo. A pesar de los avances en el cono-
cimiento de los genes implicados en la enfermedad, todavía queda alrededor de un
30 % de casos sin diagnóstico genético.
• El mecanismo principal de producción de la enfermedad es por alteración en la
biogénesis ribosomal. Como efectos secundarios se han descrito los siguientes:
a) un aumento de la actividad de p53 que da lugar a apoptosis y paralización del
ciclo celular; b) una disminución o alteración de la síntesis proteica, especialmente
de proteínas implicadas en el ciclo y la diferenciación celular, por la mayor sensi-
bilidad de ARN-m a la disfunción ribosomal; c) una disminución de la señalización
de mTOR, importante regulador de la síntesis proteica y del crecimiento celular; y
d) una toxicidad del heme en los progenitores eritroides tanto por disminución de
su transportador como por su desequilibrio con la globina. La eritropoyesis sería
más sensible a todos esos mecanismos por sus altos requerimientos de traduc-
ción proteica.
• Los criterios clásicos de APSRC son una anemia normocrómica, macrocítica, de
aparición precoz (primer año de vida) con reticulocitopenia y una médula ósea nor-
mocelular con eritroblastopenia selectiva y normalidad de los precursores mieloi-
des y megacariocíticos. En ocasiones pueden cursar con neutropenia leve, muy
poco frecuentemente grave. El recuento plaquetario suele ser normal o aumenta-
do; ocasionalmente cursa con trombopenia. La confirmación diagnóstica, aunque
no es esencial, es la detección de una mutación de una variante patogénica de
APSRC o deleciones/duplicaciones en los genes descritos. El 50 % asocia malfor-
maciones congénitas. A pesar de que no se observa correlación entre genotipo y
fenotipo, gravedad hematológica, respuesta a corticoides, remisión ni predisposi-
ción al cáncer, las mutaciones en RPL5, RPS26 y RPL11 se asocian a malformacio-
nes orofaciales (paladar hendido) y anomalías del pulgar.
106
C. Beléndez Bieler, Á. Cervera Bravo
107
Aplasia pura de serie roja congénita
9. Bibliografía
1. Vlachos A, Blanc LB, Lipton JM. Diamond Blackfan anemia: a model for the translational approach to understanding
human disease. Expert Rev Hematol. 2014;7(3):359-72. [PubMed]
2 Farrar JE, Vlachos A, Atsidaftos E, Carlson-Donohoe H, Markello TC, Arceci RJ, et al. Ribosomal protein gene
deletions in Diamond-Blackfan anemia. Blood. 2011;118:6943-51. [Enlace]
3. Quarello P, Garelli E, Brusco A, Carando A, Mancini C, Pappi P, et al. High frequency of ribosomal protein gene
deletions in Italian Diamond Blackfan anemia patients detected by Multiplex Ligation-dependent Probe Amplification
(MLPA) assay. Haematologica. 2012;97:1813-7. [Enlace]
4. Horos R, von Lindern M. Molecular mechanisms of pathology and treatment in Diamond Blackfan Anaemia. Br J
Haematol. 2012;159:514-27. [Enlace]
5. Gripp KW, Curry C, Olney AH, Sandoval C, Fisher J, Chong JX; UW Center for Mendelian Genomics, et al. Diamond-
Blackfan anemia with mandibulofacial dysostosis is heterogeneous, including the novel DBA genes TSR2 and RPS28.
Am J Med Genet. 2014;164:2240-9. [Enlace]
6. Ruggero D, Shimamura A. Marrow failure: a window into ribosome biology. Blood. 2014,124:2784-92. [Enlace]
7. Porter JB, Walter PB, Neumayr LD, Evans P, Bansal S, Garbowski M, et al. Mechanisms of plasma non-transferrin bound
iron generation: insights from comparing transfused Diamond Blackfan anaemia with sickle cell and thalassaemia
patients. Br J Hematol. 2014;167:692-6. [Enlace]
8. Yang Z, Keel SB, Shimamura A, Liu L, Gerds AT, Li HY, et al. Delayed globin synthesis leads to excess heme and
the macrocytic anemia of Diamond Blackfan anemia and del (5q) myelodisplastic syndrome. Sci Transl Med.
2016;8(338):338ra67. [Enlace]
9. Amanatiadou EP, Papadopoulos GL, Strouboulis J, Vizirianakis IS. GATA1 and PU.1 bind to ribosomal protein genes in
erythroid cells: implications for ribosomopathies. PLoS One. 2015 Oct 8;10(10):e0140077. [Enlace]
10. Vlachos A, Ball S, Dahl N, Alter BP, Sheth S, Ramenghi U, et al.; Participants of Sixth Annual Daniella Maria Arturi
International Consensus Conference. Diagnosing and treating Diamond Blackfan anaemia: results of an international
clinical consensus conference. Br J Haematol. 2008;142:859-76. [Enlace]
11. Vlachos A, Muir E. How I treat Diamond-Blackfan anemia. Blood. 2010;116:3715-23. [PubMed]
12. Faivre L, Meerpohl J, Da Costa L, Marie I, Nouvel C, Gnekow A, et al. High risk pregnancies in Diamond-Blackfan
anemia: a survey of 64 pregnancies from the French and German registries. Hematologica. 2006;91:530-3. [Enlace]
108
C. Beléndez Bieler, Á. Cervera Bravo
13. Vlachos A, Rosenberg PS, Kang J, Atsidaftos E, Alter BP, Lipton JM. Myelodysplastic syndrome and gastrointestinal
carcinomas characterize the cancer risk in Diamond Blackfan Anemia: a report from the Diamond Blackfan Anemia
Registry. Blood. 2016;128:333 (abstract). [Enlace]
14. Berdoukas V, Nord A, Carson S, Puliyel M, Hofstra T, Wood J, Coates TD. Tissue iron evaluation in chronically
transfused children shows significant levels of iron loading at a very young age. Am J Hematol. 2013;88:E283-5.
[Enlace]
15. Roggero S, Quarello P, Vinciguerra T, Longo F, Piga A, Ramenghi U. Severe iron overload in Blackfan-Diamond anemia:
a case-control study. Am J Hematol. 2009;85:729-32. [PubMed]
16. Papneja K, Bhatt MD, Kirby-Allen M, Arora S, Wiernikowski JT, Athale UH. Fanconi syndrome secondary to
deferasirox in Diamond-Blackfan anemia: case series and recommendations for early diagnosis. Pediatr Blood Cancer.
2016;63(8):1480-3. [PubMed]
17. Fagioli F, Quarello P, Zecca M, Lanino E, Corti P, Favre C, et al. Haematopoietic stem cell transplantation for Diamond
Blackfan anaemia: a report from the Italian association of Paediatric Haematology and Oncology Registry. Br J
Haematol. 2014;165:673-81. [PubMed]
18. Crazzolara R, Kropshofer G, Haas OA, Matthes-Martin S, Kager L. Reduced-intensity conditioning and stem cell trans
[Enlace]
19. Ear J, Huang H, Wilson T, Tehrani Z, Lindgren A, Sung V, et al. RAP-011 improves erythropoiesis in zebrafish model of
Diamond-Blackfan anemia through antagonizing lefty 1. Blood. 2015;126:880-90. [Enlace]
20. D’Allard D, Liu J. Towards RNA repair of Diamond-Blackfan anemia hematopoietic stem cells. Hum Gene Ther.
2016;27:792-801. [PubMed]
109
Aplasia pura de serie roja congénita
CASO CLINICO
Motivo de consulta
Se presenta una anemia grave en un lactante de 2 meses de edad detectada en un
control analítico programado. Aparentemente asintomático, no refiere problemas de can-
sancio con la alimentación.
Antecedentes personales
Embarazo normal. Nacimiento por cesárea programada por presentación podálica a
las 37 semanas de gestación (SG), sin complicaciones. Peso al nacimiento: 1.920 g (<
percentil 3). Talla: 44 cm (< percentil 3). Ingresado a los 3 días de vida por pérdida del
11% del peso e hiperbilirrubinemia. En control analítico a los 6 días de vida se observó
anemia leve no isoinmune (madre grupo sanguíneo B–, hijo AB–, test de Coombs direc-
to negativo) con leve aumento de proteína C reactiva, por lo que recibió antibioterapia
intravenosa (cultivos negativos) y fue dado de alta a la semana. La anemia se interpretó
como de origen obstétrico y en el contexto de infección. Se realizó analítica de control a
los 15 días de vida con acentuación de la anemia (Tabla 1). Se descartó el sangrado activo
mediante ecografías cerebral y abdominal, que fueron normales. Se realizó una transfu-
sión de concentrado de hematíes. Se programó un nuevo control analítico realizado a los
2 meses de edad (Tabla 1).
Antecedentes familiares
Padres jóvenes y sanos, no consanguíneos. Sin hermanos. Sin antecedentes de enfer-
medades hematológicas en la familia.
Exploración física
Peso: 2.340 g; talla: 45 cm; perímetro craneal (PC): 33 cm (todos < percentil 3). Hi-
porreactivo, palidez cutánea, soplo sistólico II-III/VI. Sin lesiones cutáneas, alteraciones
fenotípicas ni visceromegalias. El resto, normal.
Exploración complementaria
Los hallazgos analíticos se muestran en la Tabla 1.
Tras una segunda transfusión sanguínea a los 2 meses se realizó un aspirado y una
biopsia de médula ósea que mostró una celularidad normal y depleción aislada de precur-
110
C. Beléndez Bieler, Á. Cervera Bravo
sores eritroides con series mieloide y megacariocítica normales (Figuras 1 y 2). La reacción
en cadena de la polimerasa para parvovirus en médula ósea fue negativa.
El estudio familiar de ambos padres mostró hemograma, hemoglobina fetal y adenosi-
na-deaminasa eritrocitaria (ADA-e) normales.
A los 4 años se realizó estudio genético que mostró una pequeña deleción en hetero-
cigosis del gen RPS26 (ribosomal protein small 26) que produce una proteína truncada.
Juicio clínico
Aplasia pura de serie
roja congénita (APSRC)
o anemia de Black-
fan-Diamond.
Evolución posterior
El paciente recibió
2 ciclos de corticoides
sin respuesta (en el
primer y en el noveno
años de vida), por lo
que es dependiente de
transfusiones y precisa
quelación. No se han
encontraron donantes
Figura 1. Biopsia de médula ósea que muestra celularidad normal y escasez de precur- familiares HLA idénti-
sores eritroides. cos para trasplante de
111
Aplasia pura de serie roja congénita
Comentario
Es un caso clínico de APSRC “clásica” con presencia de anemia grave hiporregenera-
tiva de forma precoz, en los primeros 3 meses de vida, cuando se diagnostican hasta un
50% de los pacientes. Aunque presentaba ya reticulocitopenia grave a los 15 días, ese
dato fue pasado por alto en el Servicio de Neonatología. El diagnóstico se sospechó a los
Figura 3. Deformidad de la epífisis humeral en la radiografía (flecha morada) debido al puente óseo objetivado en la resonancia
magnética (flecha roja).
112
C. Beléndez Bieler, Á. Cervera Bravo
Pruebas
2 años 3 años 4 años 7 años 9 años 10 años
complementarias
Ferritina (ng/mL) 1.577 1.810 547 459 458 638
RM hígado µmol/g
300 (16,8)a 300 (16,8)a 180 (10)b 75 (4,2)c 55 (3)3 65 (3,6)c
(mg/g)
RM cardiaca (T2*)
- 40d - 23e “Normal” 41
msg
a
sobrecarga grave; b sobrecarga moderada; c sobrecarga leve (grados de sobrecarga considerados en pacientes
con hemosiderosis); d normal (sin sobrecarga); e depósito de Fe no significativo en miocardio
RM: resonancia magnética
113
Aplasia pura de serie roja congénita
Conclusiones
La APSRC se debe sospechar en todo paciente menor de un año con anemia hipo-
rregenerativa. El diagnóstico se confirma tras el estudio de médula ósea, que muestra
celularidad normal y deficiencia selectiva de precursores de eritroides, y es definitivo si se
demuestra una alteración genética compatible. Puede haber anomalías congénitas que
no sean evidentes al diagnóstico y la talla baja es frecuente. El tratamiento transfusional
en los que no responden a corticoides se asocia con sobrecarga férrica importante y hace
difícil el tratamiento quelante.
Bibliografía
1. Boris I, Garelli E, Gazda HT, Aspesi A, Quarello P, Pavesi E, et al. The ribosomal basis of Diamond-Blackfan anemia:
mutation and database update. Hum Mutat. 2010 Dec;31(12):1269-79.
2. Doherty L, Sheen MR, Vlachos A, Choesmel V, O’Donohue MF, Clinton C, et al. Ribosomal protein genes RPS10 and
RPS26 are commonly mutated in Diamond-Blackfan anemia. Am J Hum Genet. 2010 Feb 12;86(2):222-8.
3. Pospisilova D, Cmejlova J, Ludikova B, Stary J, Cerna Z, Hak J, et al. The Czech National Diamond-Blackfan Anemia
Registry: clinical data and ribosomal protein mutations update. Blood Cells Mol Dis. 2012 Apr 15;48(4):209-18.
114
Aplasia pura de serie
roja adquirida
María Pilar Ricard Andrés
Unidad de Hematología y Hemoterapia.
Hospital Universitario Fundación Alcorcón. Madrid
1. Introducción y definición
La aplasia pura de células rojas (APCR) es un síndrome definido por anemia arregenerati-
va normocítica normocrómica con marcada reducción o ausencia de precursores eritroi-
des en la médula ósea (MO)(1,2). La lesión está limitada a la serie roja. Puede ser congénita
o adquirida(1,2). En el adulto, la APCR adquirida suele ser primaria o idiopática(3,4).
En su forma adquirida (Tabla 1), puede ser tanto primaria como secundaria a otro desen-
cadenante o a otra patología y/o exposición a diversos fármacos y químicos(1,5). La forma
primaria es una enfermedad autoinmune frecuentemente mediada por anticuerpos(1).
La forma secundaria puede presentarse de forma aguda y autolimitada (sobre todo en
niños) o como enfermedad crónica, que más frecuentemente se da en adultos(1,2). Puede
asociarse a patologías colágeno-vasculares, síndromes linfoproliferativos (en especial leu-
cemia de linfocitos grandes granulares –LLGG– y leucemia linfática crónica), infecciones
(particularmente parvovirus B19), timoma y otros tumores sólidos, así como a otras diver-
sas patologías, fármacos y/o agentes tóxicos(1-3,5,6). Según la causa, el curso clínico puede
ser agudo y autolimitado o crónico, con raras remisiones espontáneas(2).
La APCR adquirida comprende heterogeneidad de entidades y su tratamiento debe ba-
sarse en la fisiopatología subyacente(2). La APCR tanto primaria como secundaria que no
responde al tratamiento de la enfermedad de base se trata como una patología inmunoló-
gicamente mediada(2,5) y su tratamiento típicamente es inmunosupresión, aunque deter-
minados subtipos patogénicos pueden determinar abordajes terapéuticos específicos(1).
• La eritroblastopenia transitoria de
Tabla 1. Clasificación de la aplasia pura la infancia (ETI) como variante de APCR
de células rojas (APCR) primaria adquirida, infrecuente y auto-
Congénita limitada, que se produce en niños des-
de los 3 meses a los 4 años de edad y
Anemia de Diamond-Blackfan
que en la mayoría de los casos sería un
Adquirida problema autoinmune, con cese tem-
Primaria poral de la eritropoyesis(1,7). Es la forma
APCR primaria autoinmunea más frecuente de APCR en los niños y
APCR primaria mielodisplásica es probable que la mayoría de los casos
Secundaria, asociada a: sean subclínicos(7). Debe sospecharse en
un niño por lo demás sano que presenta
• Patología autoinmune colágeno-vascular
LES, artritis reumatoide, enfermedad inflamatoria intestinal,
anemia y reticulocitopenia. No suele ser
síndrome de Sjögren necesario un estudio complementario
• Otros mecanismos inmunológicos exhaustivo, siendo el volumen corpuscu-
TPH-AB0 incompatible, pioderma gangrenoso lar medio (VCM) normal y si la morfolo-
• Patología linfoproliferativa gía de la extensión de sangre periférica
LLC, LLGG, linfoma de Hodgkin, linfomas no Hodgkin, no sugiere eritropatía ni leucemia(7). La
linfadenopatía angioinmunoblástica, mieloma múltiple, etiología se desconoce; posibles causas
macroglobulinemia de Waldenström, gammapatía serían viriasis, inhibidores séricos contra
monoclonal, enfermedad de Castleman
las células progenitoras eritroides y su-
• Otras neoplasias hematológicas presión de la eritropoyesis mediada por
LMC, LMMC, mielofibrosis con metaplasia mieloide,
trombocitemia esencial, leucemia linfoblástica
células(7). En aproximadamente la mitad
de los casos, los niños tienen historia de
• Tumores sólidos
Timoma, cáncer gástrico, cáncer de mama, cáncer de vía enfermedad viral en los 2-3 meses prece-
biliar, cáncer de pulmón, cáncer de tiroides, carcinoma de dentes, sin predominio estacional claro(7).
células renales, carcinoma de origen primario desconocido Se han asociado al desarrollo de ETI eco-
• Infecciones virales virus 11, herpesvirus humano 6, virus de
Parvovirus B19, VIH, virus de la leucemia/linfoma de células Epstein-Barr (EBV), virus de la hepatitis A,
T del adulto, mononucleosis infecciosa, virus hepatitis B y C (VHA, VHB, VHC), virus de la inmu-
(A, B, C y E), citomegalovirus
nodeficiencia humana (VIH) y parvovirus
• Infecciones bacterianas (particularmente el serotipo 19)(7). El curso
Estreptococo grupo C, tuberculosis, sepsis bacteriana
clínico habitual es anemia de 1-2 meses
• Fármacos y tóxicos
de duración, seguida de completa recu-
APCR inducida por anticuerpos anti-rHuEpo, otros fármacos
(Tabla 2) peración. En el momento de la presen-
tación, un 5-10 % de los pacientes está
• Otros
Gestación en fase de recuperación, mientras que
Deficiencia de riboflavina el 80 % se recuperará dentro del primer
a
Incluye la eritroblastopenia transitoria de la infancia mes de evolución y el resto lo harán en el
LES: lupus eritematoso sistémico; LLC: leucosis linfática crónica; plazo de 2 meses(7).
LLGG: leucemia de linfocitos grandes granulares; LMC: leucemia mie- La forma de APCR adquirida secun-
loide crónica; LMMC: leucemia mielomonocítica crónica; TPH: trasplan-
te de progenitores hematopoyéticos; VIH: virus de la inmunodeficiencia daria se puede asociar a (Tabla 1) en-
humana fermedades colágeno-vasculares y/o
116
M.P. Ricard Andrés
autoinmunes, síndro-
Tabla 2. Fármacos asociados a aplasia pura de células
mes linfoproliferativos
rojas
(particularmente leuce-
Alemtuzumab Interferón-α
mia linfática crónica),
Alopurinol Interleucina-2 infecciones (sobre todo
Ampicilina Isoniazida por parvovirus B19,
Azatioprina Lamivudina también por otros virus
Carbamazepina Leuprolide como VHA, VHC, VIH,
Cefalotina Linezolid coinfección VIH/VHC,
EBV y citomegalovirus),
Cladribina Micafungina
gestación, neoplasias
Cloranfenicol Micofenolato de mofetilo
hematológicas y no
Clorpropamida Nilotinib hematológicas (la aso-
Cloroquina Penicilamina ciación con el timoma
Clopidogrel Procainamida es la mejor conocida),
Dapsona/pirimetamina Ribavirina así como fármacos y
agentes tóxicos(1-3,5,6)
Difenilhidantoína Rifampicina
(Tabla 2). Muchos de
Eritropoyetina recombinante Sulfasalazina
los mecanismos sub-
Estrógenos Sulindaco yacentes son inmu-
Fenilbutazona Tacrolimus nológicos, aunque no
Fenoprofeno Trimetoprim/sulfametoxazol siempre mediados por
Fludarabina Valproato anticuerpos, lo que es
Imatinib Zidovudina particularmente cierto
en las enfermedades
Búsqueda en PubMed realizada en noviembre de 2016
colágeno-vasculares(1).
La APCR puede estar
mediada por células T y NK, así como por mecanismo dependiente de anticuerpos(2).
En ciertos casos de entidades menos frecuentemente asociadas a APCR (sobre todo
en neoplasias hematológicas no linfoproliferativas, como la leucosis mieloide crónica, o
tumores sólidos –no timoma–) el curso clínico de la APCR puede evolucionar indepen-
dientemente de la patología asociada, sugiriendo que la asociación sea por coincidencia
más que fisiopatológica(1). En muchos casos de APCR se desconoce su patogenia(2). Se
podrían distinguir los siguientes síndromes específicos de APCR adquirida secundaria:
• APCR asociada a infección por parvovirus B19. Este virus ADN monocatenario
causa en inmunocompetentes eritema infeccioso en los niños, crisis aplásicas en pa-
cientes con anemias hemolíticas crónicas e hydrops fetalis(1,2,7) (el parvovirus es causa
del 10-15 % de los hydrops fetalis no inmunes)(7) y muerte fetal intraútero(2); y, en pacien-
tes inmunocomprometidos, puede producir anemia crónica(1) (por falta de producción
de anticuerpos específicos)(2). El parvovirus B19 infecta directamente los progenitores
eritroides humanos a través del antígeno P (globósido)(1-3) como receptor primario para
la entrada del virus(2), de forma que aquellos individuos que no expresen el antígeno P
son resistentes a la infección(1). La replicación viral está restringida a los precursores
117
Aplasia pura de serie roja adquirida
un estudio de los mecanismos subyacentes(1-5). Las APCR asociadas con fármacos como
la difenilhidantoína y la rifampicina se han relacionado con inhibición de la eritropoyesis
mediada por IgG(1). Otros agentes clásicos serían el benceno, el halotano, la metazolami-
da, el fenobarbital, el sulfatiazol, el tianfenicol y la tolbutamida(1).
• Gestación: también se ha asociado a APCR, que habitualmente se resuelve tras el
parto, aunque no siempre. No necesariamente recurre en posteriores gestaciones. Siem-
pre debe considerarse la posibilidad de infección(1).
• Alotrasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH) AB0 incompatible, más fre-
cuente en caso de donante de grupo A y receptor de grupo 0(1). Se ha descrito APCR en
un 7,5 % de los TPH AB0 incompatibles(1). Se produce APCR por las isohemaglutininas
existentes, particularmente anti-A, que reaccionan con los antígenos eritrocitarios incom-
patibles en los progenitores eritroides, correlacionándose directamente el tiempo hasta
la desaparición de la isoaglutinina con el tiempo hasta la regeneración reticulocitaria(3). A
menudo se resuelve espontáneamente tras un periodo de soporte transfusional que pue-
de durar meses, pero finalmente el 30-40 % evolucionará como APCR crónica precisando
medidas adicionales, ya que la isohemaglutinina incompatible puede estar producida por
células plasmáticas de larga permanencia derivadas del huésped(1,2).
Aunque en muchos casos de APCR se desconoce su patogenia, es crítico estudiar la
posibilidad de un aumento de LGG, ya que puede haber síndromes linfoproliferativos cró-
nicos NK en asociación con neoplasias hematológicas y sólidas, infecciones, vasculitis,
neuropatía y enfermedades autoinmunes(2).
El estadio madurativo eritroide suprimido suele ser entre la unidad formadora de co-
lonias (CFU) y el proeritroblasto, que en general está ausente en las MO de pacientes
con APCR. En aproximadamente el 60 % de los pacientes APCR tanto su suero como su
fracción IgG inhiben el crecimiento de los progenitores eritroides propios y de sujetos
normales. En las formas de APCR autoinmune, la supresión de la eritropoyesis parece
mediada por linfocitos T(3).
Respecto de la APCR asociada a Ac anti-rHuEpo, existen varias formulaciones comer-
ciales de rHuEpo de diversos fabricantes que se diferencian unas de otras y a su vez de
la hormona nativa en cuanto a glicosilación y contenido de ácido siálico(8). La gran mayoría
de los casos de APCR asociada a Ac anti-rHuEpo han ocurrido en pacientes tratados con
el producto epoetina-α Eprex® en jeringas monodosis(8). Se ha sugerido la antigenicidad
alterada de este producto como la causa subyacente de la producción de Ac anti-rHuEpo,
siendo la posible explicación el uso de polisorbato como agente estabilizante y la presen-
cia de compuestos orgánicos en las formulaciones implicadas(8). En muchos preparados
de rHuEpo se usa albúmina humana como estabilizante, pero en otros se usa polisorbato
por el riesgo potencial de transmisión de agentes infecciosos a través de la albúmina hu-
mana(8). Los productos rHuEpo que incorporan polisorbatos son Eprex®, con polisorbato
80, y NeoRecormon® (epoetina-β), con polisorbato 20. Al ser Eprex® la más utilizada por
los pacientes que desarrollaron APCR, el aumento de su inmunogenicidad se relacionaría
con el tipo de polisorbato, sobre todo en condiciones inapropiadas de conservación y ma-
nipulación, como altas temperaturas, propiciando que las moléculas de rHuEpo puedan
agregarse y desencadenar una respuesta de anticuerpos(8).
119
Aplasia pura de serie roja adquirida
Las publicaciones sugieren que la causa de más APCR con Eprex® son los compuestos
orgánicos solubilizados por el polisorbato y por lixiviación de los tapones de goma no re-
cubiertos de las jeringas monodosis precargadas, compuestos que no se encuentran en
formulaciones de Eprex® con polisorbato en jeringas con tapones de goma recubiertos ni
en preparados con albúmina humana(8). Estos agentes pueden actuar como adyuvantes
aumentando la antigenicidad de Eprex®, siendo la frecuencia de APCR significativamente
mayor tras la exposición a Eprex® en esta presentación farmacéutica(8). La mayoría de
los casos de APCR recibieron la medicación por vía subcutánea, vía en otros fármacos
asociada a mayor inmunogenicidad que la intravenosa (i.v.). Estas circunstancias urgieron
al fabricante a reemplazar los tapones de goma no recubiertos por otros recubiertos de
fluororesina y a modificar las instrucciones de administración del Eprex® con polisorbato
a la vía exclusivamente i.v. en pacientes con enfermedad renal crónica. Los cambios en
el uso y la conservación, eliminando la administración subcutánea, tuvieron el resultado
de una rápida caída de la incidencia del problema asociado al uso de Eprex® subcutáneo
en pacientes con enfermedad renal crónica(8). Existen casos excepcionales descritos en la
literatura asociados al uso de otras formulaciones de rHuEpo como NeoRecormon® (epoe-
tina-β), Epogen® y Procrit® (epoetina-α), e incluso darbepoetina. Las epoetinas biosimilares
también se han asociado al desarrollo de anticuerpos neutralizantes anti-rHuEpo(1-3,5,8).
El ataque inmune en la APCR resulta en una marcada disminución o ausencia de los pre-
cursores eritroides reconocibles en la MO y una ausencia de reticulocitos en la sangre perifé-
rica. El ataque inmune no afecta a los precursores eritroides más maduros de la MO ni a los
hematíes circulantes, de modo que no se producen ni eritropoyesis ineficaz ni hemólisis, y el
único resultado es anemia por cese total o casi total de la eritropoyesis(3). La anemia se de-
sarrolla lentamente, permitiendo al organismo compensar la disminución de la capacidad de
transporte de oxígeno, de forma que el paciente afecto puede no manifestar síntomas hasta
que la anemia es tan grave que los mecanismos compensatorios resultan insuficientes(3).
3. Datos clínicos
La presentación clínica de la APCR primaria adquirida es inespecífica, generalmente sin
más que signos y síntomas propios de anemia(1). Como se trata de una anemia genuina-
mente hipoproliferativa, la anemización es gradual y permite al paciente cierto grado de
adaptación, de forma que la sintomatología sería menor de lo esperable para el grado de
anemia(1). Los primeros síntomas en un paciente sin patología previa podrían ser palidez
y/o intolerancia al ejercicio(3). Los pacientes con APCR secundaria mostrarían además un
cuadro clínico atribuible a la patología asociada subyacente(1,3) (Tabla 1). La historia clínica
debe incluir una evaluación precisa del uso de fármacos(1-3) (Tabla 2).
Debe sospecharse la posibilidad de APCR asociada a anticuerpos anti-rHuEpo en caso
de anemización –disminución de la concentración de hemoglobina (Hb) > 2 g/dL por
mes– o si la cifra de reticulocitos es < 20.000/μL en un paciente tratado con rHuEpo que
ha respondido previamente, a pesar del uso continuado de rHuEpo a dosis iguales o ma-
yores(8). Generalmente, no se da APCR hasta que el paciente ha estado en tratamiento al
menos 3-4 semanas y típicamente suele aparecer tras 6-18 meses de exposición(8).
120
M.P. Ricard Andrés
4. Diagnóstico
La evaluación analítica debe perseguir la búsqueda de patología asociada, como ciertos
fármacos, timoma, SMD hipoplásico, síndromes linfoproliferativos e infecciones virales
(Tabla 1), debiendo incluir para ello(3):
• Estudio de sangre periférica. Hematimétrica y morfológicamente, los hematíes
son normales. La cifra de reticulocitos absoluta es siempre < 10.000/μL (< 1 %) e
incluso mucho menor, de forma que el diagnóstico de APCR sería cuestionable con
reticulocitos más altos(1). Las demás series hemoperiféricas, tanto leucocitos como
plaquetas, son normales en las formas idiopáticas, aunque pueden estar alteradas u
observarse células anormales en pacientes con patología hematológica subyacente
(LLC, LLGG)(1,3). Si existe inflamación concurrente, puede existir cierta reducción de la
cifra de leucocitos y quizá ligera linfocitosis relativa, así como leve aumento o disminu-
ción de la cifra de plaquetas(1).
En la ETI, los pacientes generalmente tienen Hb 6-8 g/dL con reticulocitopenia, pue-
de existir leve neutropenia en más del 50 % de los casos y la cifra de plaquetas puede
estar normal o elevada. Las cifras previas de Hb a la presentación de la ETI serían
normales y el VCM es normal al diagnóstico, si bien puede aumentar ligeramente en la
fase de recuperación por la reticulocitosis(7). No es unánime que la cifra de neutrófilos
se normalice previamente a la aparición de los reticulocitos(7).
Como no existe en la APCR eritropoyesis ineficaz ni anemia hemolítica, los niveles
de bilirrubina indirecta, haptoglobina y lactato deshidrogenasa (LDH) son normales y el
test de Coombs directo es negativo(3).
Una vez que en la MO se detiene la eritropoyesis, cesa la transferencia de hierro
plasmático a la MO, causando aumento de la sideremia a menudo al nivel de la totali-
dad de la capacidad de transporte de hierro, con saturación de la transferrina que puede
alcanzar el 100 %(3).
• Estudio de MO. El diagnóstico de APCR requiere de un estudio de MO (aspira-
do, biopsia o ambos) para demostrar que el elemento hematopoyético que falta es
la serie roja(1-3). En la APCR primaria adquirida (autoinmune), la celularidad medular,
así como la maduración mieloide y megacariocítica, son normales(1-3). El diagnóstico
de APCR se basa en la ausencia o casi ausencia de eritroblastos (< 1 % de eritro-
blastos) en una MO sin otras anomalías(1-3) (Figura 1). En algunos casos pueden
observarse algunos proeritroblastos y/o eritroblastos basófilos, sin exceder el 5 %
de la celularidad(1-3).
121
Aplasia pura de serie roja adquirida
Si se observan proeritroblastos
gigantes con citoplasma vacuolado
y/o mamelones, el hallazgo sería su-
gestivo de infección por parvovirus,
pero no es diagnóstico(1).
Puede existir ligera linfocitosis,
agregados linfoides y cierta plasmo-
citosis, reflejando activación inmune
y/o inflamación(1) (Figura 2). También
es posible observar células anorma-
les y/o citomorfología propia de pato-
logía hematológica subyacente (LLC,
LLGG)(1,3) (Figura 3).
Figura 1. Médula ósea × 40, tinción de Wright. Aplasia pura de células La tinción de hierro es típicamen-
rojas adquirida idiopática en varón de 39 años. La imagen muestra ce- te normal. Dada la eritroblastopenia,
lularidad mieloide e hipoplasia roja extrema con < 1 % de serie eritroi- es muy difícil hallar sideroblastos en
de, constituida por proeritroblastos y algunos eritroblastos basófilos anillo, pero si existen se debe consi-
sin estadios madurativos posteriores. derar la posibilidad de un SMD, así
como si existe hipercelularidad(1).
• Inmunología celular y citoge-
nética, que debe estudiarse siem-
pre, como en todo examen de MO
motivado por citopenias, incluyendo
estudio de clonalidad del TCR(1). Una
citogenética anormal en un contexto
morfológico de APCR sugeriría un
diagnóstico de variante mielodisplá-
sica de APCR(1). Si existe aumento
de linfocitos y/o de células plasmáti-
cas, debería ser policlonal en caso de
tratarse de APCR adquirida inmune(1).
Si existen linfocitos clonales, se tra-
Figura 2. Médula ósea × 40, tinción de Wright. Aplasia pura de célu- taría de APCR secundaria a síndrome
las rojas adquirida idiopática en varón de 39 años. La imagen muestra linfoproliferativo, debiéndose realizar
hipoplasia roja extrema con < 1 % de serie eritroide, constituida por rutinariamente estudio de reordena-
proeritroblastos (flechas de color rojo) y algunos eritroblastos basófilos miento genético del TCR(1).
sin estadios madurativos posteriores, junto con linfocitosis de distribu- En la citometría de flujo deben es-
ción nodular, inmunofenotípicamente normal. tudiarse CD2, CD3, CD4, CD5, CD8,
CD16, CD56 y CD57, ya que es crucial
evaluar cuidadosamente la posibilidad
de aumento de LGG, así como reordenamiento TCR, esenciales para descartar LLGG(2). Este
diagnóstico es difícil en pacientes sin linfocitosis, que pueden ser diagnosticados de APCR
idiopática y, por ello, no recibir tratamiento como APCR asociada a LLGG(2).
122
M.P. Ricard Andrés
5. Tratamiento
Como consideraciones generales del tratamiento, cabe destacar(1-3):
• La forma de APCR adquirida mielodisplásica primaria precisa un abordaje propio
de SMD.
• Si el paciente está recibiendo alguna medicación asociada a APCR (Tabla 2) y no existe
otra patología asociada a APCR, se debe retirar el fármaco potencialmente causal.
• Ante una causa infecciosa asociada a APCR, procede iniciar tratamiento específico.
• En caso de LLC, linfomas de Hodgkin y no Hodgkin u otras patologías linfoproliferati-
vas a las que se asocia la APCR, se deben tratar.
• Ante APCR primaria adquirida autoinmune, APCR asociada a LLGG, APCR asociada
a tumores sólidos y timoma, APCR con Ac anti-rHuEpo y APCR secundaria refractaria al
tratamiento (no recuperación de la eritropoyesis tras 1 mes de tratamiento definitivo), la
terapia que procedería es la inmunosupresión.
• En principio, la APCR asociada a entidades de autoinmunidad colágeno-vascular pue-
de responder al tratamiento dirigido a estas patologías, pero en la práctica su tratamiento
es la inmunosupresión; además, en aquellos casos en los que se usan agentes modula-
dores de la enfermedad como alternativa terapéutica, esta es inefectiva sobre la APCR.
• Si existe anemia sintomática, procede transfundir al paciente.
El objetivo terapéutico es lograr una Hb normal sin requerimiento transfusional. Sería
respuesta parcial la independencia transfusional con Hb subóptima aunque clínicamente
aceptable(1). También son objetivos terapéuticos evitar la sobrecarga de hierro, la forma-
ción de anticuerpos y otros riesgos asociados a la transfusión(10).
La inmunosupresión/inmunomodulación produce respuestas en aproximadamente
dos tercios de los pacientes con APCR. La pauta terapéutica más habitual se inicia
con esteroides (habitualmente prednisona) a dosis de 1 mg/kg hasta remisión(1-3), que
produce un 40 % de remisiones en 4 semanas(1) (no se recomienda prolongar el intento
más de 12 semanas)(2). Una vez que el hematocrito alcanza el 35 %, se debe disminuir
la dosis de prednisona muy lentamente, hasta suspenderla tras 3-4 meses(2). Si la re-
misión no se logra, se usaría en asociación con otros fármacos(1). Los esteroides serían
la primera elección, sobre todo en adultos jóvenes(2). La recaída es frecuente, de forma
que el 80 % de los pacientes recae a lo largo de la pauta descendente del fármaco, du-
rante los 24 meses tras la remisión(2). La principal razón para suspender los esteroides,
además de la recurrencia de la anemia, son los efectos adversos inaceptables, como
miopatía, infección, hiperglucemia, osteoporosis y fracturas a las dosis necesarias para
mantener la remisión(2). El tratamiento de las recaídas es favorable, lográndose segun-
das y terceras remisiones(1-3).
Se han utilizado los esteroides en algunos pacientes ETI, pero no existe evidencia de
que afecten el plazo de recuperación y, como los niños generalmente toleran la anemia
muy bien, las transfusiones solo serían necesarias en los casos en que los síntomas car-
diorrespiratorios y/o el síndrome anémico interfieran con la calidad de vida(7).
El agente inmunosupresor más efectivo es la ciclosporina A (CsA). Globalmente, la res-
puesta a la misma es de más del 75 %. Puede considerarse el inmunosupresor de elección
en la APCR, para algunos como agente de segunda línea tras el tratamiento esteroideo(1-3).
124
M.P. Ricard Andrés
La dosis de comienzo sería 6-10 mg/kg/día(1-3) (hasta 12 mg/kg/día, dosis total variable de
200 a 600 mg/día)(3) dividida en 2 dosis iguales y con posterior ajuste de dosis(3), en oca-
siones asociada a prednisona 30 mg/día(1). Con la monitorización de sus niveles en sangre,
el objetivo debe ser mantenerlos en 150-250 ng/mL(1,3) a las 6 horas de la ingesta del fár-
maco(3). El tiempo medio de respuesta sería de 12 semanas en los pacientes con APCR
adquirida primaria(2). Es necesario vigilar la función renal y hepática(1). Debe mantenerse
aproximadamente 3 meses si existe respuesta(3) y, una vez normalizada la Hb, se debe
disminuir la dosis paulatina y lentamente(1).
El tratamiento combinado con CsA puede alargar la duración de la remisión lograda con
esteroides(2). Pero los pacientes tratados con CsA no mantienen la remisión si la CsA se
suspende(2), pudiendo ser necesaria en pauta de mantenimiento(1), cuya interrupción se
correlaciona claramente con recaída en 3 meses como promedio, a diferencia de lo que
sucede con el tratamiento esteroideo, con el cual los pacientes recaen durante la terapia de
mantenimiento(2). El tratamiento con CsA de mantenimiento reduce la recaída de la anemia
y el riesgo de eventos adversos de la transfusión(2).
Se han usado agentes citotóxicos como azatioprina y ciclofosfamida(1) (esta usada por
vía oral a dosis de 2-3 mg/kg/día(3), generalmente en combinación con esteroides orales)
(1)
en pacientes que no responden a los esteroides en monoterapia durante 2-3 meses(1,3)
o en pacientes que no responden a CsA o bien que no la toleran o en los que está con-
traindicado este fármaco(1,3). En este contexto, las respuestas alcanzarían el 40 %(1). La
APCR asociada a LLGG se ha tratado con quimioterapia, como ciclofosfamida con o sin
esteroides, CsA, esteroides o metotrexato(2). La respuesta a ciclofosfamida ± esteroides
es del 66-100 %, con una duración media de la respuesta de 32-53 meses(2). Pero la ciclo-
fosfamida tiene diversidad de toxicidades, preocupando particularmente el riesgo a largo
plazo de neoplasia y la toxicidad gonadal, así como hasta un 8 % de SMD, de forma que
se prefieren estrategias que minimicen la duración de la exposición a la ciclofosfamida
y, con ello, sus riesgos a largo plazo(2). Se ha propuesto especulativamente que el mejor
rol de la ciclofosfamida en el tratamiento de la APCR podría ser inducir la remisión con
tratamiento oral durante no más de 6 meses, rotando a un fármaco menos tóxico como
la CsA para el mantenimiento(2).
El tacrolimus también es efectivo en la APCR y podría plantearse como alternativa a la
CsA, pero también se ha descrito como causa de APCR(1).
El rituximab (anticuerpo monoclonal humanizado anti-CD20) parece tener eficacia en
la APCR primaria autoinmune como recurso terapéutico en casos refractarios a las me-
didas estándar(1,11), aunque se usa principalmente en la APCR secundaria a síndromes
linfoproliferativos(1). Se ha publicado éxito terapéutico con ibrutinib en pacientes con
APCR asociada a LLC(1). También se han inducido remisiones con el anticuerpo mono-
clonal anti-CD52 alemtuzumab(2,3), que debe intentarse en casos refractarios(3). Aunque
los anticuerpos monoclonales dirigidos contra clonas linfoides neoplásicas pueden ser
potencialmente efectivos en la APCR asociada a síndromes linfoproliferativos, su efica-
cia a largo plazo se desconoce(2).
La globulina antitimocítica tiene un 50 % de respuestas en la APCR primaria autoinmu-
ne a las dosis habitualmente usadas en la anemia aplásica(1).
125
Aplasia pura de serie roja adquirida
Se desconoce por qué la APCR en recaída es más refractaria al tratamiento, aunque ha-
bría varias explicaciones posibles(5). Una posibilidad es la evolución de las clonas de linfocitos
T patogénicos, ya que en la APCR crónica adquirida existe evidencia reiterada y acumulada
de expansión clonal T, que puede proliferar adquiriendo características neoplásicas o no(5).
Otra explicación sería la emergencia de hemopoyesis clonal durante el tratamiento inmuno-
supresor; de hecho, la APCR puede preceder al diagnóstico de mielodisplasia, como en el
caso de la anemia aplásica, aconsejándose el estudio morfológico y citogenético de la MO si
no existe respuesta al retratamiento inmunosupresor(5). Los tratamientos de segunda línea
deben elegirse según los factores del paciente y el perfil de toxicidad del fármaco(10).
Ciertos tipos de APCR tendrían connotaciones terapéuticas determinadas, como las
siguientes:
• APCR asociada a parvovirus B19. Conviene recordar que este agente infeccioso
debe estudiarse en todo paciente con APCR(1). La mayoría de los sujetos sanos no preci-
san tratamiento para la APCR asociada a parvovirus(7). En pacientes inmunocomprometi-
dos, su diagnóstico es indicación de Ig i.v. como terapia específica y muy eficaz, a dosis
de 2 g/kg fraccionada en 2-5 días(1); incluso se ha recomendado dosis de 400 mg/kg en
infusión única en 2-3 h(3). Esta APCR suele responder en un 93 % de pacientes a un pri-
mer curso de Ig i.v., aunque recaería la tercera parte aproximadamente y en un tiempo
medio de 4,3 meses(1). En pacientes con inmunosupresión continuada, como en aquellos
con infección VIH, procede monitorizar la posibilidad de recurrencia de la infección; son
pacientes que pueden beneficiarse de infusiones de Ig i.v. de mantenimiento(7).
• APCR asociada a timoma. Si el paciente afecto de APCR presenta timoma, en general
se debe resecar, aunque la remisión se produciría en no más de una tercera parte de pa-
cientes, con respuestas subóptimas que no llegarían a normalizar la Hb(1-3). Son frecuentes
las recaídas. Incluso la APCR puede desarrollarse tras la exéresis del timoma en pacientes
que no habían tenido APCR previamente. En general, suele precisarse tratamiento inmuno-
supresor adyuvante, con excelentes respuestas a CsA, que también previene recaídas(1-3,6).
• APCR tras alo-TPH AB0 incompatible. El procedimiento puede causar la producción
de isohemaglutininas dirigidas contra los antígenos eritrocitarios del donante también
expresados en los precursores eritroides, resultando en APCR(1-3). Es muy frecuente que
se resuelva espontáneamente, pero puede ser necesario un periodo prolongado de de-
pendencia transfusional. Si las isohemaglutininas anti-donante persisten más de 2 meses
tras el TPH, sería improbable la remisión espontánea. Aminorar este problema requiere
un ajuste del tratamiento inmunosupresor, infusión de leucocitos del donante, recambio
plasmático y/o tratamiento con rituximab. Anecdóticamente, se han descrito respuestas
a recambio plasmático, columnas de inmunoadsorción, reducción de la dosis de inmuno-
supresores, infusión de linfocitos del donante, esteroides, Epo e Ig i.v.(3).
• APCR mediada por Ac anti-rHuEpo. Conocer los factores contribuyentes al desarro-
llo de los Ac anti-rHuEpo en pacientes con fracaso renal y desarrollo de APCR ha suprimi-
do este mecanismo patogénico como causa de nuevos casos de APCR(1,8). El tratamiento
de comienzo será transfusión (si la anemia es sintomática) y suspender cualquier produc-
to de rHuEpo, así como tratamiento inmunosupresor (recomendación de grado 1B) para
erradicar los anticuerpos. La recomendación de evitar cualquier formulación de rHuEpo
127
Aplasia pura de serie roja adquirida
se debe a que los Ac anti-rHuEpo tienen reacción cruzada con la hormona endógena y con
todas las moléculas rHuEpo(8).
Para la inmunosupresión, las recomendaciones de tratamiento no están basadas en
ensayos aleatorizados(1,8). Se considera probablemente de elección la CsA (con o sin este-
roides), que resulta en la más rápida respuesta(1,8). Se ha recomendado prednisona (1 mg/
kg/día) asociada a ciclofosfamida oral (50-100 mg/día) durante un máximo de 3-4 meses(8).
También se ha descrito respuesta a rituximab, que puede intentarse en pacientes que
no responden a otros tratamientos(8). La duración óptima de la inmunosupresión en este
problema se desconoce, aunque se recomienda continuar el tratamiento hasta que los
niveles de anticuerpos sean indetectables o si no hay respuesta en los 3-4 primeros me-
ses tras iniciar el tratamiento(8). Se precisa monitorizar la Hb semanalmente para valorar la
necesidad transfusional, así como la cifra de reticulocitos y los niveles de Ac anti-rHuEpo
cada 2 semanas durante el tratamiento(8).
Se debe considerar el trasplante renal si existe posibilidad(1-3,8).
En general, no se recomienda reintentar tratamiento con rHuEpo por considerarse práctica
de alto riesgo(1,8), que puede causar respuesta anamnéstica de anticuerpos y reacciones alérgi-
cas tanto cutáneas locales como sistémicas (cuadros anafilácticos)(8), y aunque parece que su
uso i.v. sería menos inmunogénico, se ha descrito recurrencia de la APCR(1,3).
• APCR asociada a gestación. Por la rareza de este problema, existe muy poca expe-
riencia(1). En la mayor parte de las pacientes la APCR se resolverá al final del embarazo y
se propone el soporte transfusional y los esteroides como tratamiento inmunosupresor. La
mayoría de los casos publicados terminan con recién nacido vivo y a término si se controló
la anemia. La CsA y otros agentes inmunosupresores pueden tener efectos adversos y
causar morbilidad en el feto y en la madre, por lo que deberían evitarse. Es preciso valorar la
posibilidad de infección por parvovirus y, si se confirma, realizar su tratamiento específico(1).
6. Pronóstico
Solo el 14 % de los pacientes con APCR tiene remisiones espontáneas de la misma,
como casos asociados a gestación, algunos casos de infección por parvovirus o asocia-
dos a fármacos (Tabla 2), no requiriendo más tratamiento que soporte transfusional en
caso de anemia sintomática y suspender el fármaco potencialmente implicado en su
caso(3). No debe olvidarse que la eritroblastopenia en la MO puede ser un signo precoz de
SMD(4). En los demás pacientes, la APCR suele ser un problema crónico que, aunque sus-
ceptible de remisión con tratamiento inmunosupresor, tiene alta frecuencia de recaída al
suspender el tratamiento. La duración de la remisión varía según la pauta de tratamiento
aplicada y si se ha establecido pauta terapéutica de mantenimiento o no(3).
La supervivencia para la APCR idiopática o primaria sería de más de 10 años para el
95 % de los pacientes, con la infección como principal causa de morbimortalidad, proba-
blemente por efectos secundarios del tratamiento con fármacos como los glucocorticoi-
des y la ciclofosfamida(3).
Los estudios epidemiológicos de cohortes (Japanese PRCA Consortium) han permi-
tido disponer de datos a largo plazo de pacientes con APCR tras tratamiento inmuno-
128
M.P. Ricard Andrés
7. Conclusiones
• Se debe sospechar aplasia pura de células rojas (APCR) en el paciente con anemia
aislada arregenerativa, aunque su diagnóstico requiere el estudio de médula ósea
(MO), que debe demostrar la ausencia o casi ausencia de eritroblastos en una MO
por otra parte normal.
• La evaluación diagnóstica de la APCR adquirida debe dirigirse a identificar pacientes
con síndromes mielodisplásicos (SMD) que se presenten con hipoplasia eritroide
o APCR asociada a fármacos, infección por parvovirus B19, timoma y/o síndromes
linfoproliferativos, para los que se propone un tratamiento específico.
• En la mayor parte de los pacientes con APCR no se demuestra patología asociada
y, por tanto, es primaria o idiopática. Los demás presentan APCR en asociación
con otro problema o secundaria, principalmente a fármacos, enfermedades auto
inmunes, síndromes linfoproliferativos como leucosis linfática crónica (LLC) y leu-
cemia de linfocitos grandes granulares, infecciones (parvovirus y otros), timoma y
SMD hipoplásico.
• Para los pacientes con APCR adquirida primaria o secundaria sin particularidades
específicas de tratamiento por su etiopatogenia, el tratamiento de elección es la
inmunosupresión, siendo la ciclosporina A (CsA) (con o sin esteroides asociados)
el fármaco inmunosupresor más efectivo en monoterapia y como terapia de man-
tenimiento para prevenir la recaída en la mayoría de los pacientes. De obligado
cumplimiento en los pacientes inmunosuprimidos es la prevención y el tratamiento
adecuados de las infecciones asociadas a este estado.
• La mayoría de los pacientes tendrán un curso clínico crónico, con remisiones y
recaídas, que pueden precisar soporte transfusional y/o tratamiento inmunosupre-
sor, que suele preferirse gradual, iniciándolo con esteroides y añadiendo CsA si no
existiera respuesta inicial.
• Son factores de mal pronóstico(5) la refractariedad al tratamiento inmunosupresor
y la recaída.
129
Aplasia pura de serie roja adquirida
8. Bibliografía
1. Means RT Jr. Pure red cell aplasia. Blood. 2016 Nov 24;128(21):2504-9. [Enlace]
2. Sawada K, Hirokawa M, Fujishima N. Diagnosis and management of acquired pure red cell aplasia. Hematol Oncol
Clin North Am. 2009 Apr;23(2):249-59. [PubMed]
3. Schrier SL, Mentzer WC, Timauer JS. Acquired pure red cell aplasia in the adult. UpToDate. 2016. [Enlace]
4. Gunes G, Malkan UY, Yasar HA, Eliacik E, Haznedaroglu IC, Demiroglu H, et al. Clinicopathological associations of
acquired erythroblastopenia. Int J Clin Exp Med. 2015 Dec 15;8(12):22515-9. [Enlace]
5. Hirokawa M, Sawada K, Fujishima N, Teramura M, Bessho M, Dan K, et al. Long-term outcome of patients with
acquired chronic pure red cell aplasia (PRCA) following inmunosuppresive therapy: a final report of the nationwide
cohort study in 2004/2006 by the Japan PRCA collaborative study group. Br J Haematol. 2015 Jun;169(6):879-86.
[PubMed]
6. Bernard C, Frih H, Pasquet F, Kerever S, Jamilloux Y, Tronc F, et al. Thymoma associated with autoimmune diseases:
85 cases and literature review. Autoimmun Rev. 2016 Jan;15(1):82-92. [PubMed]
7. Sandoval C, Mahoney DH, Amsby C. Anemia in children due to decreased red blood cell production. UpToDate. 2016.
8. Berns JS, Schwab SJ, Schrier SL, Sheridan AM. Pure red cell aplasia due to anti-erythropoietin antibodies. UpToDate.
2016. [Enlace]
9. Steinway SN, LeBlanc F, Loughgran TP. The pathogenesis and treatment of large granular lymphocyte leukemia. Blood
Rev. 2014;28:87-94. [Enlace]
10. Rogers KA, Woyach JA. Secondary autoimmune cytopenias in chronic lymphocytic leukemia. Semin Oncol.
2016;43:300-10. [PubMed]
11. Nicola P. Primary acquired chronic pure red cell aplasia refractory to standard treatments: remission with rituximab.
Blood Res. 2016;51:133-47. [Enlace]
130
M.P. Ricard Andrés
CASO CLINICO
Motivo de consulta
Se trata de una mujer de 69 años, remitida a hematología el 24 de agosto de 2011 desde
consultas de neurología por anemia grave con hemoglobina (Hb) de 5,7 g/dL. Refiere aste-
nia (que no le impide sus tareas diarias) sin pérdida de peso, sin datos de sangrado ni otros
síntomas. Analíticas previas muestran las cifras de Hb siguientes: mayo de 2010 Hb de 12,2
g/dL, marzo de 2011 Hb de 7,2 g/dL (se transfunde 1 concentrado de hematíes en el ingreso
por meningoencefalitis), mayo de 2011 Hb de 10,6 g/dL, agosto de 2011 Hb de 7,2 g/dL.
Exploración física
Tensión arterial (TA): 95/61; frecuencia cardiaca (FC): 83 lpm, consciente y orientada,
eupneica, palidez mucocutánea. Auscultación cardiaca (AC): sin soplos ni extratonos; aus-
cultación pulmonar (AP) normal. Abdomen blando y depresible, no doloroso y sin masas
ni megalias; no presenta irritación peritoneal. Puñopercusión renal bilateral (PPRB) nega-
tiva. Extremidades sin edemas, pulsos presentes bilaterales.
Exploraciones complementarias:
• Hemograma: leucocitos 6,09 × 109/L, hematíes 1,69 × 1012/L, Hb 5,70 g/dL, hema-
tocrito 15,70%, volumen corpuscular medio (VCM) 92,50 fL, plaquetas 511,00 × 109/L,
reticulocitos/L 0,60 × 109/L, reticulocitos 0,04%.
• Bioquímica sérica: bilirrubina total 0,10 mg/dL, lactato deshidrogenasa (LDH) 192,00
U/L, haptoglobina 179,00 mg/dL, eritropoyetina (EPO) 765 mU/mL.
• CD 3+, con significación clínica. Grupo O Rh positivo. CD monoespecífico IgG 3+,
resto negativo. Fenotipo eritrocitario C+ D+ E– c+ e+, Kell–, Jka+, Lea–, Leb+, M+, N+,
P1–, Fya+, Fyb+, S+, s+ y Jkb+. Anticuerpos irregulares positivos; panel de identificación:
panaglutinina, con refuerzo en 3 células en ficina (2 de ellas E+). Crioaglutininas: Anti-I,
título 1/20. Autoadsorbido con
PEG negativo, no se demues-
tra aloanticuerpo. Conclusión:
AHAI de tipo caliente o mixto.
• Serologías virales: virus de
la hepatitis B (VHB), virus de
la hepatitis C (VHC) y virus de
la inmunodeficiencia humana
(VIH) negativos, citomegalovi-
rus (CMV) Ac IgG > 250,0 UA/
mL y Ac IgM positivo UA/mL,
virus de Epstein-Barr (VEB) Ac
VCA IgG positivo Ac VCA IgM.
• Anticuerpos antinucleares
positivos. Patrón homogéneo.
Título: 1/640. Figura 2. Biopsia ósea (H/E, 25×). Diagnóstico de aplasia pura de células
• TC 29/08/2011: cambios rojas (APCR) en médula ósea (MO). Prácticamente nula representación de
posquirúrgicos (suturas de es- la serie roja. El diagnóstico de APCR requiere del estudio de MO (aspirado,
ternotomía media y clips en biopsia o ambos) y se basa en la ausencia o casi ausencia de eritroblastos
mediastino anterior). Sin ade- (< 1%) en una MO sin otras anomalías.
132
M.P. Ricard Andrés
Juicio clínico
• AHAI por anticuerpos calientes
o mixta con APCR asociada en el
contexto de enfermedad autoinmu-
ne, probable conectivopatía, en pa-
Figura 4. Biopsia ósea (CD117 –cKit–, 25×). Diagnóstico de aplasia pura ciente con antecedente de timoma.
de células rojas (APCR) en médula ósea (MO). Prácticamente nula repre- • Recidiva de herpes zóster
sentación de la serie roja. El diagnóstico de APCR requiere del estudio de metamérico glúteo, tratada favo-
MO (aspirado, biopsia o ambos) y se basa en la ausencia o casi ausencia rablemente con valaciclovir oral.
de eritroblastos (< 1%) en una MO sin otras anomalías. El estadio madu- Indicación de profilaxis indefinida
rativo eritroide suprimido suele ser entre la unidad formadora de colonias (probable encefalitis herpética en
(CFU) y el proeritroblasto, en general ausente en las MO de pacientes con abril de 2011, con hallazgos en
APCR. Mostramos CD117 negativo que en nuestra paciente demuestra la electroencefalograma –EEG– y
ausencia de progenitores y precursores eritroides por inmunohistoquímica. RM sugerentes pero con PCR
Bain BJ, Thompson M. Expression of CD117 by proerythroblasts. AJH Edu- negativa), importante inmunosu-
cational Material; 2009. presión actual (glucocorticoides,
rituximab, ciclosporina).
Comentarios
Se trata de una mujer de 69 años que ingresa el 24 de agosto de 2011 por AHAI por
anticuerpos calientes con ANA positivos y con reticulocitopenia extrema secundaria a
APCR subyacente (PCR parvovirus B19 negativa) en paciente con infección por herpes
y probable primoinfección por CMV (PCR CMV negativa), tratada con foscarnet, 7 días.
En la TC, no presenta masa mediastínica; anticuerpos marcadores de recidiva de timoma
disponibles negativos. Descartado un síndrome linfoproliferativo (TC y MO). Recibió tra-
tamiento con:
• Esteroides (prednisona a 1,5 mg/kg).
• Inmunoglobulinas intravenosas (Ig i.v.) poliespecíficas 1 g/kg, 2 cursos.
• Rituximab 3 dosis (1 dosis a la semana, × 3 semanas).
• Ciclosporina (CsA).
• Hematínicos.
El estudio de MO fue diagnóstico de APCR, con IgG positiva para parvovirus B19 (PCR
negativa) y con reticulocitopenia extrema propia de APCR, sin respuesta esteroides ni a Ig
134
M.P. Ricard Andrés
i.v., precisando transfusión por anemia grave sintomática en 4 ocasiones durante el ingre-
so (aproximadamente cada 10 días). Tras iniciar CsA y recibir la tercera dosis de rituximab,
al alta Hb estable en 7,5 g/dL, sin hemólisis activa, en pauta descendente de esteroides y
con CsA ajustada a niveles. Alta con prednisona 70 mg/día, CsA, omeprazol, valaciclovir,
sulfato ferroso 200 mg de hierro elemental/día, vitamina B12 intramuscular (i.m.)/mensual,
escitalopram, enalapril, ácido fólico. Con revisiones posteriores en hematología, comple-
tó de forma ambulatoria rituximab semanal hasta un total de 6 dosis (la última en octubre
de 2011), manteniendo una Hb de 9-10,5 g/dL. Desde noviembre de 2011 en tratamiento
con prednisona (pauta descendente) + CsA, sin requerimientos transfusionales.
En esta situación, se produce un nuevo ingreso el 11 de diciembre de 2011 por neu-
monía bilobar adquirida en la comunidad (lóbulo superior izquierdo –LSI– + lóbulo inferior
izquierdo –LII–) en paciente en tratamiento inmunosupresor (CsA + esteroides a dosis
bajas). Mala evolución del proceso neumónico, con infiltrados intersticiales bilaterales
+ insuficiencia respiratoria. Broncoscopia con lavado broncoalveolar (BAL) y TC torácica
diagnósticos de neumonía bilateral por Pneumocystis jirovecii. Al ingreso se inició trata-
miento con piperacilina-tazobactam y ciprofloxacino, y posteriormente rotado a mero-
penem asociado a glucopéptido (teicoplanina) y amikacina. Ajuste posterior a linezolid,
carbapenem, amikacina y oseltamivir para cubrir una posible gripe A, y secuencialmente
cotrimoxazol y ganciclovir por PCR positiva para CMV. Por mejoría clínica, el 12 de enero
de 2012 se suspende cotrimoxazol terapéutico para pautarlo a dosis de profilaxis; también
se suspende ganciclovir para pautar profilaxis con valganciclovir. Mala evolución coinci-
dente con cotrimoxazol en pauta de mantenimiento, que plantea reintroducirlo a dosis
plenas y solicitar antígenos de neumococo y Legionella en orina. Evolución posterior a
desaturación a pesar de oxigenoterapia de alto flujo y mal estado general, ingresando en
la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), con empeoramiento radiológico sobre todo en
lóbulos pulmonares superiores y cuadro confusional, siendo finalmente exitus letalis.
Discusión y conclusiones
Se trata de una paciente con APCR adquirida secundaria, con antecedente de ti-
moma, AHAI y ANA positivos (no diagnosticada una conectivopatía concreta) como aso-
ciaciones clásicamente reconocidas. La APCR adquirida secundaria se puede asociar a
enfermedades colágeno-vasculares y/o autoinmunes, síndromes linfoproliferativos (parti-
cularmente leucemias linfática crónica –LLC– y/o de linfocitos grandes granulares), infec-
ciones (sobre todo parvovirus B19, otros virus como virus de la hepatitis A –VHA–, VHC,
VIH, coinfección VIH/VHC, VEB y CMV), gestación, neoplasias hematológicas y no hema-
tológicas (la asociación con timoma es la mejor conocida), fármacos y tóxicos. Muchos
mecanismos fisiopatológicos subyacentes son inmunológicos y no siempre mediados
por anticuerpos, en particular en las enfermedades colágeno-vasculares. La APCR puede
estar mediada por células T, NK y por mecanismo dependiente de anticuerpos. Es cono-
cido que la APCR puede desarrollarse tras la exéresis del timoma en pacientes que no
habían tenido APCR previamente, como en esta paciente. Se excluyeron otras etiologías
de APCR como parvovirus B19, síndromes linfoproliferativos, mielodisplasia, fármacos y
otras infecciones.
135
Aplasia pura de serie roja adquirida
Bibliografía
1. Saha M, Ray S, Kundu S, Chakrabarti P. Pure red cell aplasia following autoimmune hemolytic anemia: an enigma. J
Postgrad Med. 2013;59:51-3.
2. Qin X, Yu Y, Yan S, Wang R, Liu X, Chen C. PRCA and autoimmune hemolytic anemia sequentially occurring in a
patient with large granular T-lymphocytic leukemia. Intern Med. 2016;55:1491-6.
3. Yoshimi M, Kadowaki Y, Kikuchi Y, Takahashi T. Coombs-negative autoinmune hemolytic anemia followed by
anti-erythopoietin receptor antibody-associated pure red cell aplasia: a case report and a review of the literature.
Intern Med. 2016;55:511-4.
4. Shelly S, Agmon-Levin N, Altman A, Shoenfeld Y. Thymoma and autoimmunity. Cell Mol Inmunol. 2011;8:199-202.
137
Anemias
diseritropoyéticas
congénitas
Marta Morado Arias1, M.ª José Morán Jiménez2
1
Servicio de Hematología y Hemoterapia.
Hospital Universitario La Paz. Madrid
2
Instituto de Investigación del Hospital Universitario
12 de Octubre. Grupo: Porfirias, Hemocromatosis y Anemias.
Hospital Universitario 12 de Octubre. Madrid
1. Introducción
Las anemias diseritropoyéticas congénitas (ADC) constituyen un grupo heterogéneo e in-
frecuente de anemias hereditarias, caracterizadas por un trastorno selectivo en la madura-
ción de la serie eritroide que se manifiesta con alteraciones morfológicas de los hematíes
y de sus precursores medulares de forma exclusiva, manteniendo la normalidad en las
series megacariocítica y mieloide. El termino ADC fue utilizado por primera vez por Crooks-
ton JH, et al. en 1996 para referirse a lo que luego sería la ADC de tipo II y por Wendt F y
Heimpel H en 1967 para la ADC de tipo I. La ADC de tipo III fue descrita en 1951 por Wolff
JA y VonHofe FH. La tipificación específica no se realizó hasta 1968 cuando Heimpel H, en
función de la morfología, propuso una clasificación en 3 grandes grupos. Posteriormente,
se añadió un cuarto grupo y otras formas variantes incluidas en los grupos clásicos(1).
Todas las ADC tienen en común la presencia de anemia variable, desde asintomática
hasta hidropesía fetal, con cifras de reticulocitos anormalmente bajas, eritropoyesis inefi-
caz, hemólisis periférica y sobrecarga férrica incluso en los casos no transfundidos. Si bien
el diagnóstico se realiza en función de la morfología eritroide en médula ósea, recientemen-
te se han identificado algunos de los genes cuyas variantes patogénicas explican la mayoría
de los casos de ADC. El tratamiento dependerá de la gravedad de la anemia, con transfusio-
nes, esplenectomía o interferón, manteniendo siempre un buen control de la quelación del
hierro. El único tratamiento curativo es el trasplante alogénico de médula ósea.
1.1. Incidencia
La incidencia real de estas anemias se desconoce debido a su heterogeneidad clínica, a la
presencia de formas asintomáticas y a la dificultad diagnóstica en ausencia de aspirado me-
dular. Desde hace años se realiza un registro de los casos diagnosticados en Europa y hasta
el 2012 han incluido 712 casos de 614 familias, 169 casos de 143 familias con ADC tipo I y
454 casos de 356 familias de ADC de tipo II(2). Se estima que la incidencia es de 0,5 casos
por millón de habitantes de forma global, con una frecuencia 3 veces mayor para la ADC de
tipo II (0,71 casos/millón) que para la ADC de tipo I (0,24 casos/millón). La ADC de tipo III
es la variedad menos frecuente de las 3 clásicas y la mayoría son casos familiares descritos
139
Aplasia pura de serie roja adquirida
en Suecia y los EE. UU., con unos 60 casos descritos para la forma familiar y menos de 20
casos para la forma esporádica. Se han descrito aislados casos de ADC de tipo IV y de las
formas variantes. No hay claras diferencias de incidencia por sexo o grupo étnico(2,3).
2. Etiopatogenia
Las ADC, independientemente del tipo y de la alteración molecular, conllevan la presencia
de diseritropoyesis que produce aborto eritroide intramedular con producción insuficiente
de reticulocitos y hematíes. Esto produce anemia hiporregenerativa de grado variable con
valores de reticulocitos inadecuadamente bajos para el grado de anemia. En la ADC de
tipo I predomina la eritropoyesis ineficaz. En la ADC de tipo II se asocia un componente
hemolítico periférico debido a la hipoglicosilación de la proteína banda 3 eritrocitaria que
se agrupa en la superficie del hematíe y facilita su destrucción esplénica. Ambos meca-
nismos, eritropoyesis ineficaz y hemólisis periférica, producen grados variables de icteri-
cia por hiperbilirrubinemia indirecta, colelitiasis y esplenomegalia.
A largo plazo, la necesidad de transfusiones produce sobrecarga férrica en estos pa-
cientes. La hipoxia y la anemia crónica de estos pacientes resultante de la eritropoyesis
ineficaz regula a la baja la producción de hepcidina, a través de la producción de eritrofe-
rrona, GDF15, TWSG1 y SMAD7, lo que produce el aumento de la absorción intestinal de
hierro y la liberación del hierro de los depósitos macrofágicos, aumentando su presencia
en plasma. Este mecanismo explica la sobrecarga de hierro incluso en los pacientes no
dependientes de transfusión.
3. Clínica
La clínica fundamental es la anemia, que suele detectarse en la primera década de la vida,
aunque en los casos leves el diagnóstico puede retrasarse debido a que son incorrecta-
mente diagnosticados de esferocitosis hereditaria (EH) (sobre todo la ADC de tipo II), ta-
lasemia, hemoglobinopatías inestables o anemia megaloblástica. El patrón de herencia es
difícil de establecer, ya que algunos casos familiares pasan desapercibidos. Esto, unido a
la escasa frecuencia de este tipo de anemias y a la poca sintomatología, hace que en más
del 60 % de los casos el diagnóstico se haga en la edad adulta.
La clave para el correcto diagnóstico es la presencia de anemia familiar no filiada con
características hemolíticas discretas (ictericia, hiperbilirrubinemia indirecta, elevación de
lactato deshidrogenasa y descenso de haptoglobina) en ausencia de causas inmunes, ca-
renciales y mecánicas, con respuesta reticulocitaria inadecuadamente baja para el grado
de anemia y presencia de sobrecarga férrica, aun sin transfusión(3,4).
La gravedad de la anemia es variable y heterogénea incluso dentro de los miembros de
la misma familia. La hemoglobina (Hb) varía de 6-8 g/dL a 11-14 g/dL, aunque algunos pa-
cientes solamente desarrollan anemia en el contexto de infecciones o embarazos. Otros
casos debutan intraútero con hidropesía fetal.
Las complicaciones derivadas de la anemia hemolítica crónica son esplenomegalia, icteri-
cia y colelitiasis, pudiendo existir aplasia eritroide transitoria en el contexto de infecciones vi-
140
M.P. Ricard Andrés
aminoácido/terminación
inserciones/deleciones
Pequeñas inserciones
Pequeñas deleciones
Procesamiento ARN
Grandes deleciones
Reguladoras
Pequeñas
Cambio
Tipos Gen
Total
OMIM
(herencia) (locus)
Ia (AR) 224120 CDAN1 (15q15.2) 28 3 – 5 6 – 1 43
Ib (AR) 615631 C15orf41 (15q14) 2 – – – – – – 2
II (AR) 224100 SEC23B (20p11.23) 53 22 2 7 2 1 1 88
III (AD) 105600 KIF23 (15q23) 3 – – – – – – 3
IV (AD) 613673 KLF1 (19p13.13) 42 1 3 8 9 – – 63
Ligada a X 300367 GATA-1 (Xp11.23) 10 2 – 1 – 1 – 14
Datos recogidos de The Human Gene Database (HGMD ), http://www.hgmd.cf.ac.uk/ac/index.php. Datos actualizados a 7 de febrero de 2017
®
4. Clasificación
La clasificación inicial data de 1968 cuando Heimpel H dividió la ADC en 3 grandes grupos.
Posteriormente, ha sido tipificado un cuarto grupo a nivel molecular(5,6), aunque existen
otras formas variantes que no pueden ser incluidas en los grandes grupos clásicos. Desde
el punto de vista genético, actualmente se reconocen 6 entidades(7) (Tabla 1).
supernumerarios, ausencia de uñas, talla baja, deformación del tórax, disqueratosis cutánea o
déficits neurológicos(4). La hiperplasia eritroide produce deformación en cepillo de los huesos
planos. Se han descrito casos de pacientes con estrías angioides retinianas y anormalidades
maculares, con pérdida de agudeza visual antes de los 60 años. Los pacientes con ADC de
tipo I también desarrollan sobrecarga férrica y masas paravertebrales. La colelitiasis es menos
frecuente que en la ADC de tipo II, ya que la hemólisis periférica no es tan evidente(3,8,9).
los otros tipos de ADC, el número de reticulocitos puede ser normal o estar elevado. Los
pacientes desarrollan sobrecarga férrica por las transfusiones y por el aumento de absor-
ción intestinal de hierro. Estos pacientes se asocian con talla baja, fenotipo facial similar
a la talasemia mayor, esplenomegalia y anomalías genitales(3,5-7,9,13).
5. Diagnóstico
A B
C D
Figura 1. Características diagnósticas de pacientes con anemia diseritropoyética congénita (ADC) de tipo I. Morfología en
sangre (A y B): importante anisopoiquilocitosis (a) con macrocitosis (m) y dacriocitos (d). Morfología en aspirado medular
(C y D): hiperplasia eritroide con macrocitosis y cromatina de aspecto perlado y puentes internucleares (*).
los núcleos y en el citoplasma aparecen a partir del estadio de proeritroblasto, siendo más
llamativas en los eritroblastos policromatófilos (presente en el 30-60 % de ellos). Las anoma-
lías de la cromatina y los puentes internucleares son las alteraciones más características y
específicas. Las anomalías de la cromatina afectan a su aspecto, megaloblástico y “espon-
joso”, con zonas densas hipercromáticas alternando con áreas claras, reflejo de la anormal
condensación cromatínica. Los puentes internucleares entre dos núcleos de la misma cé-
lula o entre células distintas incompletamente divididas son muy característicos pero poco
frecuentes (0,6-3 %). Pueden observarse células eritroides multinucleadas con núcleos de
distinto tamaño y afinidad tintorial, pero en escaso porcentaje (< 10 %) o núcleos de contor-
no irregular.
Los eritroblastos megaloblásticos presentan además asincronismo madurativo con he-
moglobinización retrasada respecto a la maduración nuclear. A nivel citoplasmático se ob-
serva defecto de hemoglobinización y vacuolización. Otras anomalías son cariorrexis, mitosis
anormales, picnosis o fragmentación nuclear de tipo I(1,4,7,8,16).
144
M.P. Ricard Andrés
A B
C D
Figura 2. Características diagnósticas de pacientes con anemia diseritropoyética congénita (ADC) de tipo II. Morfología
en sangre (A y B): marcada anisopoiquilocitosis (a) con esferocitos (e) y punteado basófilo (p). Morfología en aspirado
medular (C y D): hiperplasia eritroide, eritroblastos ortocromáticos binucleados con núcleos de igual tamaño y picnóticos
(*) e histiocitos azul marino “pseudo-Gaucher” (h).
forma parte del complejo COP II (coat protein II) que forma las vesículas de revestimiento
que participan en el paso de material del retículo endoplásmico al aparato de Golgi, sien-
do imprescindible para la expresión de moléculas de membrana y secreción de factores
extracelulares. Esto explica las anomalías en la glicosilación de determinadas proteínas
que se detectan en estos pacientes. La glicosilación aberrante de proteínas implicadas en
la división celular explicaría las alteraciones morfológicas detectadas. Las variantes pato-
génicas son bialélicas en la mayor parte de los pacientes (86 %) y se han descrito más de
80, la mayoría de cambio de aminoácido o terminación prematura. En el área mediterrá-
nea, las variantes Glu109Lys, Arg14Trp son las más prevalentes y explican el 50 % de los
casos, mientras que en el Sudeste Asiático/India, la variante Tyr462Cys supone el 91 % de
los casos. En Oceanía las variantes más frecuentes son Arg18His y Ala524Val(22). El feno-
tipo de los pacientes parece correlacionarse con el tipo de variante genética, de tal forma
que los pacientes dobles heterocigotos para una variante de cambio de aminoácido y una
de terminación prematura tienen una clínica más grave que los homocigotos o dobles
heterocigotos para dos de cambio de aminoácido(23,24). No se conocen casos con variante
homocigota de terminación prematura, por lo que se asume que la carencia completa
de esta proteína es incompatible con la vida. Un 14 % de los pacientes presenta variante
patogénica en un solo alelo, lo que sugiere que deben existir otros eventos secundarios
añadidos todavía no descritos(22). La presencia de dos alelos hipomórficos produce formas
moderadas de este tipo de anemia. Se sugiere que puede existir un efecto compensador
de SEC23A que contrarreste el defecto de SEC23B(9).
anisocromía y los reticulocitos se alteran de forma más marcada que los hematíes adultos.
La diferencia entre patogenias también explica que el cociente entre reticulocitos absolutos
y bilirrubina sea mucho mayor en EH que ADC de tipo II (etiología hemolítica versus eritro-
poyesis ineficaz)(25). El índice de respuesta medular (reticulocitos absolutos multiplicados
por el cociente entre la Hb del paciente y la Hb normal) ha sido descrito recientemente para
discriminar ambas entidades. Un punto de corte de < 121 tiene una sensibilidad del 90,4 %
y una especificidad del 64,9 % para identificar los casos de ADC II frente a la EH(22). Recien-
temente, otras técnicas de citometría de flujo como la técnica de 5-eosina maleimida y la
expresión de CD44 se utilizan para diferenciar estas dos entidades(19).
El diagnóstico de ADC debe tenerse en cuenta también en casos de anemias hemo-
líticas congénitas no esferocíticas (membranopatías, enzimopatías, hemoglobinopatías
inestables), por lo que un estudio medular puede ser de utilidad en estos pacientes.
También los defectos congénitos del metabolismo de la vitamina 12 o ácido fólico pueden
cursar con diseritropoyesis. Hay que recordar que cierto grado de diseritropoyesis puede
detectarse en situaciones de estrés medular o hipoxia.
Dentro de las causas adquiridas de diseritropoyesis hay que citar los síndromes
mielodisplásicos, especialmente de tipo anemia refractaria (con o sin sideroblastos en
anillo), el déficit de vitamina B12 o folato, hierro o vitaminas B6 y E, tratamiento con
metotrexato, hidroxicarbamida o quimioterápicos, tóxicos (alcohol), infecciones (parvo-
virus B12, virus de la inmunodeficiencia humana –VIH–), aplasia medular, enfermedades
autoinmunes o trasplantes.
6. Tratamiento
El tratamiento de la ADC depende del tipo de ADC, del grado de anemia, de la edad del
paciente y de sus comorbilidades. Ya que en la mayor parte de los casos los pacientes no
son dependientes de transfusiones, el manejo será de soporte, encaminado a tratar las
complicaciones derivadas de la eritropoyesis ineficaz y la hemólisis(3,4).
Fallo injerto
Bu, Cy secundario
Tipo I 5 años Hermano 6 años 1
Bu, Cy, MF + ATG Segundo alo-TPH:
curación
Tipo II + Normalización Hb
Adolescente Hermano Bu, TT, Flu 2 años 2
β-talasemia en 2 m con QC
Normalización Hb
Tipo II 13 meses Hermano Bu, Cy 2 años 3
con QC eritrocitaria
Normalización MO
Tipo I 1,8 años Hermano Bu, Cy + ATG 5 años 4
y Hb
Normalización MO
Tipo I 10 años Hermano Bu, Cy + ATG 2,5 años 4
y Hb
Normalización MO
Tipo I 4,4 años Hermano Bu, Cy + ATG 2 años 4
y Hb
No Independencia Tx
Tipo II 5 años Bu, Cy, Flu, TT 133 días 6
relacionado con QC
No Normalización Hb
Tipo II 11 meses Bu, Cy, MF 2 años 7
relacionado con QC
Independencia Tx
Tipo II 5 años Hermano Bu, Cy + ATG 6,5 años 8
con QC
Normalización con
Tipo II 5 años Hermano Bu, Cy + ATG 33 meses 9
QC
alo-TPH: trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos; ATG: globulina antitimocítica; Bu: busulfán; Cy: ciclofosfamida; Flu:
fludarabina; Hb: hemoglobina; MF: melfalán; MO: médula ósea; QC: quimera completa; TT: tiotepa
1. Ariffin WA, Karnaneedi S, Choo KE, Normah J. Congenital dyserythropoietic anaemia: report of three cases. J Paediatr Child Health.
1996;32(2):191-3
2. Iolascon A, Sabato V, de Mattia D, Locatelli F. Bone marrow transplantation in a case of severe, type II congenital dyserythropoietic
anaemia (CDA II). Bone Marrow Transplant. 2001;27(2):213-5
3. Remacha AF, Badell I, Pujol-Moix N, Parra J, Muniz-Diaz E, Ginovart G, et al. Hydrops fetalis-associated congenital dyserythropoietic
anemia treated with intrauterine transfusions and bone marrow transplantation. Blood. 2002;100(1):356-8
4. Ayas M, al-Jefri A, Baothman A, al-Mahr M, Mustafa MM, Khalil S, et al. Transfusion-dependent congenital dyserythropoietic anemia
type I successfully treated with allogeneic stem cell transplantation. Bone Marrow Transplant. 2002;29(8):681-2
5. Nair V, Das S, Sharma A. Hematopoietic stem cell transplantation in children with genetic defects. Indian Pediatr. 2009;46(3):241-3
6. Buchbinder D, Nugent D, Vu D, Soni A, Stites J, Hsieh L, et al. Unrelated hematopoietic stem cell transplantation in a patient with
congenital dyserythropoietic anemia and iron overload. Pediatr Transplant. 2012;16(3):E69-73
7. Braun M, Wolfl M, Wiegering V, Winkler B, Ertan K, Bald R, et al. Successful treatment of an infant with CDA type II by intrauterine
transfusions and postnatal stem cell transplantation. Pediatr Blood Cancer. 2014;61(4):743-5
8. Unal S, Russo R, Gumruk F, Kuskonmaz B, Cetin M, Sayli T, et al. Successful hematopoietic stem cell transplantation in a patient with
congenital dyserythropoietic anemia type II. Pediatr Transplant. 2014;18(4):E130-3
9. Modi G, Shah S, Madabhavi I, Panchal H, Patel A, Uparkar U, et al. Successful Allogeneic Hematopoietic Stem Cell Transplantation
of a Patient Suffering from Type II Congenital Dyserythropoietic Anemia A Rare Case Report from Western India. Case Rep Hematol.
2015;2015:792485
153
Aplasia pura de serie roja adquirida
7. Pronóstico
El pronóstico depende de la gravedad de la anemia y de la eficacia del tratamiento que-
lante. En la mayoría de los casos la anemia es moderada y la supervivencia viene condi-
cionada por un buen control del tratamiento quelante.
8. Conclusiones
• El diagnóstico de anemia diseritropoyética congénita (ADC) requiere la presencia de
anemia congénita con características hemolíticas pero con respuesta reticulocitaria
inadecuadamente baja para el grado de anemia y sobrecarga férrica independiente
de la transfusión. La morfología de la serie eritroide en sangre y médula orienta el
diagnóstico. Actualmente, las técnicas de biología molecular permiten confirmar el
diagnóstico en la mayoría de los casos.
• Las principales características de los distintos subtipos se resumen en:
– ADC de tipo I: puentes internucleares, cromatina de aspecto esponjoso. Varian-
tes patogénicas en los genes CDAN1 o c15orf41.
– ADC de tipo II: precursores eritroides binucleados, histiocitos “pseudo-Gaucher”,
doble membrana celular, hipoglicosilación de la proteína banda 3 o 4.5 eritrocita-
ria. Variantes patogénicas en el gen SEC23B.
– ADC de tipo III: multinuclearidad y gigantismo celular. Variantes patogénicas en
el gen KIF23.
– ADC de tipo IV: intensa eritroblastosis, aumento de HbF. Variantes patogénicas
en el gen KLF1.
• El diagnóstico diferencial con otras anemias hemolíticas o diseritropoyéticas resulta
esencial para un correcto tratamiento. La principal dificultad reside en diferenciar la
ADC de tipo II de la esferocitosis hereditaria (EH).
• El tratamiento dependerá de la gravedad de la anemia y se basará en transfusio-
nes, α-interferón (ADC de tipo I) o esplenectomía (ADC de tipo II con dependen-
cia transfusional). El trasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH) se reserva
para pacientes con anemia grave, dependientes de transfusión, que no respondan
al tratamiento de primera línea. En todos los pacientes, independientemente de
sus requerimientos transfusionales, es imprescindible una correcta quelación de la
sobrecarga férrica.
154
M.P. Ricard Andrés
9. Bibliografía
1. Wickramasinghe SN, Wood WG. Advances in the understanding of the congenital dyserythropoietic anaemias. Br J
Haematol. 2005;131(4):431-46. [PubMed]
3. Iolascon A, Esposito MR, Russo R. Clinical aspects and pathogenesis of congenital dyserythropoietic anemias: from
morphology to molecular approach. Haematologica. 2012;97(12):1786-94. [Enlace]
4. Heimpel H. Congenital dyserythropoietic anemias: epidemiology, clinical significance, and progress in understanding
their pathogenesis. Ann Hematol. 2004;83(10):613-21. [PubMed]
5. Arnaud L, Saison C, Helias V, Lucien N, Steschenko D, Giarratana MC, et al. A dominant mutation in the gene
encoding the erythroid transcription factor KLF1 causes a congenital dyserythropoietic anemia. Am J Hum Genet.
2010;87(5):721-7. [Enlace]
6. Jaffray JA, Mitchell WB, Gnanapragasam MN, Seshan SV, Guo X, Westhoff CM, et al. Erythroid transcription factor
EKLF/KLF1 mutation causing congenital dyserythropoietic anemia type IV in a patient of Taiwanese origin: review
of all reported cases and development of a clinical diagnostic paradigm. Blood Cells Mol Dis. 2013;51(2):71-5.
[PubMed]
7. Gambale A, Iolascon A, Andolfo I, Russo R. Diagnosis and management of congenital dyserythropoietic anemias.
Expert Rev Hematol. 2016;9(3):283-96. [PubMed]
8. Heimpel H, Schwarz K, Ebnother M, Goede JS, Heydrich D, Kamp T, et al. Congenital dyserythropoietic anemia
type I (CDA I): molecular genetics, clinical appearance, and prognosis based on long-term observation. Blood.
2006;107(1):334-40. [Enlace]
9. Iolascon A, Heimpel H, Wahlin A, Tamary H. Congenital dyserythropoietic anemias: molecular insights and
diagnostic approach. Blood. 2013;122(13):2162-6. [Enlace]
10. Heimpel H, Anselstetter V, Chrobak L, Denecke J, Einsiedler B, Gallmeier K, et al. Congenital dyserythropoietic
anemia type II: epidemiology, clinical appearance, and prognosis based on long-term observation. Blood.
2003;102(13):4576-81. [Enlace]
11. Liljeholm M, Irvine AF, Vikberg AL, Norberg A, Month S, Sandstrom H, et al. Congenital dyserythropoietic anemia
type III (CDA III) is caused by a mutation in kinesin family member, KIF23. Blood. 2013;121(23):4791-9. [Enlace]
12. Sandstrom H, Wahlin A. Congenital dyserythropoietic anemia type III. Haematologica. 2000;85(7):753-7.
[Enlace]
155
Aplasia pura de serie roja adquirida
14. Ciovacco WA, Raskind WH, Kacena MA. Human phenotypes associated with GATA-1 mutations. Gene. 2008;427(1-
2):1-6. [Enlace]
15. Gao J, Chen YH, Peterson LC. GATA family transcriptional factors: emerging suspects in hematologic disorders. Exp
Hematol Oncol. 2015;4:28. [Enlace]
16. Heimpel H, Kellermann K, Neuschwander N, Hogel J, Schwarz K. The morphological diagnosis of congenital
dyserythropoietic anemia: results of a quantitative analysis of peripheral blood and bone marrow cells.
Haematologica. 2010;95(6):1034-6. [Enlace]
17. Dgany O, Avidan N, Delaunay J, Krasnov T, Shalmon L, Shalev H, et al. Congenital dyserythropoietic anemia type I is
caused by mutations in codanin-1. Am J Hum Genet. 2002;71(6):1467-74. [Enlace]
18. Babbs C, Roberts NA, Sanchez-Pulido L, McGowan SJ, Ahmed MR, Brown JM, et al. Homozygous mutations
in a predicted endonuclease are a novel cause of congenital dyserythropoietic anemia type I. Haematologica.
2013;98(9):1383-7. [Enlace]
19. Singleton BK, Ahmed M, Heimpel H, Wozniak MJ, Ranjha L, et al. CD44 as a potential screening marker for
preliminary differentiation between congenital dyserythropoietic anemia type II and hereditary spherocytosis.
Cytometry B Clin Cytom. 2018 Mar; 94(2): 312-26. [PubMed]
20. Bianchi P, Fermo E, Vercellati C, Boschetti C, Barcellini W, Iurlo A, et al. Congenital dyserythropoietic anemia type II
(CDAII) is caused by mutations in the SEC23B gene. Hum Mutat. 2009;30(9):1292-8. [PubMed]
21. Schwarz K, Iolascon A, Verissimo F, Trede NS, Horsley W, Chen W, et al. Mutations affecting the secretory
COPII coat component SEC23B cause congenital dyserythropoietic anemia type II. Nat Genet. 2009;41(8):936-40.
[PubMed]
22. Russo R, Gambale A, Langella C, Andolfo I, Unal S, Iolascon A. Retrospective cohort study of 205 cases with
congenital dyserythropoietic anemia type II: definition of clinical and molecular spectrum and identification of new
diagnostic scores. Am J Hematol. 2014;89(10):E169-75. [PubMed]
23. Bianchi P, Schwarz K, Hogel J, Fermo E, Vercellati C, Grosse R, et al. Analysis of a cohort of 101 CDAII patients:
description of 24 new molecular variants and genotype-phenotype correlations. Br J Haematol. 2016;175(4):696-
704. [PubMed]
24. Iolascon A, Russo R, Esposito MR, Asci R, Piscopo C, Perrotta S, et al. Molecular analysis of 42 patients with
congenital dyserythropoietic anemia type II: new mutations in the SEC23B gene and a search for a genotype-
phenotype relationship. Haematologica. 2010;95(5):708-15. [Enlace]
156
M.P. Ricard Andrés
25. Danise P, Amendola G, Nobili B, Perrotta S, Miraglia Del Giudice E, Matarese SM, et al. Flow-cytometric analysis
of erythrocytes and reticulocytes in congenital dyserythropoietic anaemia type II (CDA II): value in differential
diagnosis with hereditary spherocytosis. Clin Lab Haematol. 2001;23(1):7-13. [PubMed]
26. Lavabre-Bertrand T, Ramos J, Delfour C, Henry L, Guiraud I, Carillo S, et al. Long-term alpha interferon treatment is
effective on anaemia and significantly reduces iron overload in congenital dyserythropoiesis type I. Eur J Haematol.
2004;73(5):380-3. [PubMed]
157
Aplasia pura de serie roja adquirida
CASO CLINICO
Se trata de una paciente de 19 años remitida por el médico de atención primaria para
estudio de anemia “adquirida” detectada en el contexto de patología ginecológica benig-
na. Presenta hemoglobina (Hb) de 8,9 g/dL, con volumen corpuscular medio (VCM) nor-
mal (93 fL), reticulocitos elevados (2%; 84.700 × 109/L), asociado a signos de hemólisis
con hiperbilirrubinemia (bilirrubina –BR–: 2,96 mg/dL) a expensas de indirecta (BRd: 0,62
mg/dL) con haptoglobina indetectable (< 6 mg/dL) aunque lactato deshidrogenasa (LDH)
normal. No tiene antecedentes familiares claros de anemia. A la exploración presenta
discreta esplenomegalia, confirmada por ecografía (15,5 cm). Se descartan causas inmu-
nológicas y carenciales y, dada la edad, se sospecha causa congénita para la anemia. El
estudio de hemoglobinopatías no presenta alteraciones. El estudio de fragilidad osmótica
presenta aumento de fragilidad osmótica con desplazamiento de la curva a la derecha,
que podría ser compatible con esferocitosis hereditaria (EH).
Dado que la paciente presenta niveles de Hb bajos (máximo 10 g/dL), con episodios
de anemización en el contexto de infecciones (Hb mín. 7,3 g/dL), se decide realizar esple-
FROTIS SANGRE
Figura 1.
158
M.P. Ricard Andrés
Médula osea
Figura 2.
nectomía. La intervención no presenta complicaciones y al mes de realizada se observa
mínimo incremento en la cifra de Hb (10,5-11 g/dL). Se descarta la presencia de bazos
accesorios.
Ante la mínima respuesta, se revisa el diagnóstico de EH, ya que, siguiendo con las
guías internacionales, el diagnóstico de anemia diseritropoyética congénita de tipo II (AD-
CII) debe plantearse ante la falta de respuesta a esplenectomía de una supuesta EH. Se
realiza frotis (Figura 1) y se confirma gran anisopoiquilocitosis con punteado basófilo, esfe-
rocitos, esquistocitos y dacriocitos. Los valores de reticulocitos, a pesar de estar siempre
elevados en porcentaje, son inapropiadamente bajos, sin superar los 100.000 × 109/L,
para Hb menor de 10 g/dL. Se realiza test de 5-eosina maleimida (Dra. Álvarez, BR Salud)
y se obtiene patrón patológico, aunque no totalmente compatible con EH.
Con la sospecha de ADC se realiza aspirado de médula ósea (Figuras 2 y 3). Se observa
hiperplasia eritroide con un 25% de eritroblastos binucleados, picnóticos, con histiocitos
pseudo-Gaucher, compatible con el diagnóstico sugerido de ADCII. Se envía estudio ge-
nético a la Dra. Morán (Hospital Universitario 12 de Octubre), que concluye que la pacien-
te presenta la mutación c.325G>A P.E109K en homocigosis del gen SEC23B.
Diagnóstico
Anemia diseritropoyética congénita de tipo II homocigota para la mutación E109K del
gen SEC23B.
La paciente permanece estable postesplenectomía con Hb estable (máx. 11,9 g/dL).
Precisa realización de colecistectomía por litiasis biliar. A pesar de haber sido trasfundida
nada más que en 4 ocasiones en los últimos 5 años, presenta sobrecarga férrica severa
159
Aplasia pura de serie roja adquirida
Figura 3.
por resonancia magnética (RM) (200 micromoles/g; normal < 36) con ferritina máxima de
243 ng/dL con IS 87%, por lo que se inicia tratamiento quelante con deferasirox Exjade®
a dosis de 20 mg/kg/día. Tras 10 meses, se suspende la quelación por buena respuesta.
Discusión
El diagnóstico de ADC debe incluirse dentro del diagnóstico diferencial (DD) de otras
causas de anemias congénitas de características hemolíticas. La principal entidad con la
que hay que hacer dicho DD es con la EH ya que en los pacientes con ADCII puede de-
tectarse también aumento de fragilidad osmótica por presencia de microesferocitos. De
hecho, el diagnostico de ADCII debe tenerse en cuenta en los casos de EH refractarias
o con respuesta parcial a esplenectomía. El dato más importante para sospechar que se
trate de ADC es la morfología eritrocitaria en frotis de sangre, ya que en la EH básica-
mente se ven esferocitos, mientras que en la ADCII la anisopoiquilocitosis es mayor. Otro
dato de gran importancia es la reticulocitosis inadecuada para el grado de anemia:
las ADCII tienen reticulocitos < 150.000 × 109/L (0,1-5%; 25-100 × 109/L) en la práctica
totalidad de los casos, a diferencia de la EH, en la que la cifra de reticulocitos es muy ele-
vada (5-10%). El índice de respuesta medular (reticulocitos absolutos multiplicados por
el cociente entre la Hb del paciente y la Hb normal) ha sido descrito recientemente para
discriminar ambas entidades. Un valor de corte de < 121 tiene una S90,4% y E64,9%
para diferenciar ambas entidades, siendo menor en los casos de ADC. Otros parámetros
utilizados son: el cociente entre el ancho de distribución eritrocitaria (RDW) y ancho de
distribución de la hemoglobina (HDW) (mayor en ADCII vs. EH); el cociente entre el ancho
de distribución del contenido de Hb de hematíes frente a reticulocitos (mayor en EH vs.
160
M.P. Ricard Andrés
Conclusiones
• Ante toda sospecha de EH, comprobar con frotis y reticulocitos que no se trate de
un posible caso de ADCII.
• La esplenectomía mejora los niveles de Hb, reduce las necesidades transfusionales,
con incrementos modestos de Hb, estando indicada en pacientes con ADC y anemia
grave dependiente de trasfusión.
• A largo plazo, la sobrecarga férrica es el principal problema de estos pacientes, pre-
cisando quelación farmacológica.
161
Anemias sideroblásticas
congénitas
Mayka Sánchez Fernández
Laboratorio Iron Metabolism: Regulation and Diseases.
Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras.
Badalona. BloodGenetics, S. L. Esplugues de Llobregat, Barcelona.
1. Introducción
Las anemias sideroblásticas pueden ser adquiridas o congénitas. Las anemias side-
roblásticas congénitas (ASC) son trastornos hematopoyéticos hereditarios heterogé-
neos con una utilización del hierro defectuosa en el eritroblasto, una eritropoyesis
ineficaz y una sobrecarga sistémica de hierro variable. Las ASC se caracterizan por
el depósito patológico de hierro en las mitocondrias de los precursores eritroides,
observándose mediante tinción de azul de Prusia dichos depósitos que forman un
anillo alrededor del núcleo del eritroblasto y dando nombre a dicho eritroblasto como
sideroblasto en anillo.
Las formas congénitas pueden tener características sindrómicas asociadas o ser no
sindrómicas. Las ASC son debidas a mutaciones en los genes que codifican para las
proteínas implicadas en la biosíntesis del grupo hemo, la biogénesis del clúster de hie-
rro-azufre o la síntesis de proteínas mitocondriales.
El diagnóstico preciso de estos trastornos se basa en una cuidadosa evaluación
clínica y de laboratorio, incluido el análisis genético-molecular. Los tratamientos de
apoyo generalmente proporcionan un pronóstico favorable y a menudo una supervi-
vencia normal.
Glicina ALA
CP’ geno III
ARNt SLC25A38
PUS1
Glicina ALAS2 PPIX
YARS2
ALA Fe +2 cadena β
+ FECH
PMPS Ciclo Succinil-CoA
Krebs Hemo
Fe+2
ADNm Apo cadena α Hemo
GLRX5 Hemoglobina
Ribosa
Holo grupos
Tiamina Fe/S Fe/S
SLC19A2 ABCB7
Fe+2
Fe
+2
IRP1 Fe+3
– Fe
+ Fe STEAP3
IRP1 ALAS2 TFR1
Represión
Fe+3 Tf-Fe+3
Tf
Figura 1. Proteínas involucradas en la anemia sideroblástica congénita. Representación esquemática de parte de un eritro-
blasto en el que se observa una mitocondria en la parte superior y la membrana citoplasmática en la inferior; entre ambas,
una vesícula representa un endosoma. Se muestran los genes implicados en anemia sideroblástica congénita (en letra
roja), junto con el nivel funcional en el que intervienen (véase la explicación en el texto). CP’geno III: coproporfirinógeno III;
IRP1: iron regulatory protein 1, proteína reguladora de hierro 1; PP IX: protoporfirina IX; Tf: transferrina; TFR1: receptor de
transferrina 1.
166
M. Sánchez Fernández
4.2.1. C
línica de la anemia sideroblástica congénita autosómica recesiva por muta-
ciones en el gen GLRX5
El paciente italiano presentaba inicialmente una anemia moderada sin complicaciones.
En la quinta década de la vida la anemia empeoró, se observaron sideroblastos en
167
Anemias sideroblásticas congénitas
anillo en bajo número en la médula ósea y apareció diabetes mellitus de tipo II, piel
bronceada, elevación de enzimas hepáticas y hepatoesplenomegalia, en relación con
sobrecarga de hierro, que evolucionó en las dos décadas siguientes a cirrosis hepática
e hipogonadismo por sobrecarga de hierro grave.
Las transfusiones empeoraron la anemia, mientras que la quelación con deferoxa-
mina mejoró los valores del hemograma.
4.2.2. G
enética y fisiopatología de la anemia sideroblástica congénita autosómica
recesiva por mutaciones en el gen GLRX5
El paciente italiano presenta una mutación homocigota del sitio de empalme 5’ del ARN
(splice donor site) del primer intrón del gen glutarredoxina 5 mitocondrial (GLRX5) loca-
lizado en cromosoma 14q32.13. El paciente chino presenta 2 mutaciones missense en
heterocigosis compuesta en el gen GLRX5.
La proteína GLRX5 está implicada en la biogénesis de los conglomerados o centros de
sulfuro y hierro (iron-sulphur clusters). Experimentos in vitro han indicado que la pérdida
de centros de Fe-S en la proteína reguladora de hierro 1 (IRP1) bloquea la traducción de
ALAS2 al unirse al elemento de respuesta al hierro (IRE) de la 5’UTR del ARNm de la
ALAS2, estableciendo, de nuevo, una unión de este proceso con la biogénesis del grupo
hemo (Figura 1).
Los 2 hermanos afectados del probando tenían datos bioquímicos y morfológicos si-
milares. La hermana durante su infancia presentaba una anemia más leve; sin embargo,
presentó requerimientos transfusionales regulares a partir de los 15 años. El hermano
menor tenía una forma más grave de anemia desde la infancia, requerimiento transfu-
sional desde los 7 años, retraso en el crecimiento, hepatoesplenomegalia masiva, alta
sobrecarga de hierro, manchas “café con leche” en la piel e insuficiencia suprarrenal y
tiroidea latente.
Además, todos ellos presentaban hipogonadismo, con azoospermia en los varones y
atrofia de las gónadas en la hermana.
Los pacientes con MLASA por mutaciones en el gen YARS2 presentan un grado varia-
ble de miopatía y ASC similar a los casos con mutación de PUS1, pero no padecen retraso
intelectual ni alteraciones del desarrollo y pueden presentar miocardiopatía.
171
Anemias sideroblásticas congénitas
7. D
iagnóstico diferencial de anemia sideroblástica congénita con anemia
sideroblástica adquirida en síndromes mielodisplásicos
Los siguientes puntos son importantes a tener en cuenta a la hora de diferenciar una ASC
de una anemia sideroblástica adquirida(18):
• Mutaciones en el gen SF3B1 (localizado en 12q33.1). Las mutaciones de este gen son
características, pero no exclusivas, del síndrome mielodisplásico (SMD) con sideroblastos en
anillo, incluida la anemia refractaria con sideroblastos en anillo (ARSA), pudiendo presentarse
también en anemia refractaria con exceso de blastos, mielofibrosis idiopática, trombocitosis
esencial, leucemia mieloide aguda (LMA), leucemia mielomonocítica crónica, leucemia linfá-
tica crónica y tumores sólidos. Mutaciones en este gen no se han descrito en casos de ASC.
• Las alteraciones citogenéticas características de los SMD no se presentan en la ASC.
• Historia familiar. Las ASC son enfermedades hereditarias, a pesar de lo cual y debido
al tamaño reducido de las familias y a que muchas presentan un patrón de herencia auto-
sómica recesivo y una presentación tardía de la clínica (late onset) en XLSA, a veces no
es posible encontrar otros miembros de la familia con afectación.
• Edad. Los SMD son de aparición tardía y, en general, las ASC se detectan a edades
tempranas, aunque no siempre.
• Transformación en LMA. Los SMD pueden evolucionar a malignidad; esto nunca se
da en una ASC.
• Se ha descrito que el nivel de hemoglobina es significativamente más bajo en la ASC
que en los SMD y el del hierro más elevado(18).
9. Conclusiones
• Las anemias sideroblásticas congénitas (ASC) son trastornos hematopoyéticos
hereditarios heterogéneos caracterizados por el depósito patológico de hierro en
las mitocondrias de los precursores eritroides (sideroblastos en anillos).
• Las ASC pueden ser no sindrómicas o sindrómicas (con afectación adicional a otros
órganos no hematopoyéticos).
• Las ASC son debidas a mutaciones en los genes que codifican para las proteínas
implicadas en la biosíntesis del grupo hemo, la biogénesis del clúster de hierro-azu-
fre o la síntesis de proteínas mitocondriales.
• El diagnóstico preciso de estos trastornos se basa en una cuidadosa evaluación
clínica y de laboratorio, incluido el análisis genético-molecular.
• Los tratamientos de apoyo generalmente proporcionan un pronóstico favorable y a
menudo una supervivencia normal.
10. Bibliografía
1. Fleming MD. Congenital sideroblastic anemias: iron and heme lost in mitochondrial translation. Hematology Am Soc
Hematol Educ Program. 2011;2011:525-31.
2. Fujiwara T, Harigae H. Pathophysiology and genetic mutations in congenital sideroblastic anemia. Pediatr Int. 2013
Dec;55(6):675-9.
3. Camaschella C. Hereditary sideroblastic anemias: pathophysiology, diagnosis, and treatment. Semin Hematol. 2009
Oct;46(4):371-7.
4. Iolascon A, De Falco L, Beaumont C. Molecular basis of inherited microcytic anemia due to defects in iron acquisition
or heme synthesis. Haematologica. 2009 Mar;94(3):395-408.
5. DL, Jiang H, Campagna DR, Evans SC, Ferguson M, Kellogg MD, et al. Mutations in mitochondrial carrier family gene
SLC25A38 cause nonsyndromic autosomal recessive congenital sideroblastic anemia. Nat Genet. 2009 Jun;41(6):651-3.
6. Allikmets R, Raskind WH, Hutchinson A, Schueck ND, Dean M, Koeller DM. Mutation of a putative mitochondrial iron
transporter gene (ABC7) in X-linked sideroblastic anemia and ataxia (XLSA/A). Hum Mol Genet. 1999 May;8(5):743-9.
7. Camaschella C, Campanella A, De Falco L, Boschetto L, Merlini R, Silvestri L, et al. The human counterpart of zebrafish
shiraz shows sideroblastic-like microcytic anemia and iron overload. Blood. 2007 Aug 15;110(4):1353-8.
8. Liu G, Guo S, Anderson GJ, Camaschella C, Han B, Nie G. Heterozygous missense mutations in the GLRX5 gene cause
sideroblastic anemia in a Chinese patient. Blood. 2014 Oct 23;124(17):2750-1.
173
Anemias sideroblásticas congénitas
9. Grandchamp B, Hetet G, Kannengiesser C, Oudin C, Beaumont C, Rodrigues-Ferreira S, et al. A novel type of congenital
hypochromic anemia associated with a nonsense mutation in the STEAP3/TSAP6 gene. Blood. 2011 Dec 15;118(25):6660-6.
10. Blanc L, Papoin J, Debnath G, Vidal M, Amson R, Telerman A, et al. Abnormal erythroid maturation leads to microcytic
anemia in the TSAP6/Steap3 null mouse model. Am J Hematol. 2015 Mar;90(3):235-41.
11. Bergmann AK, Campagna DR, McLoughlin EM, Agarwal S, Fleming MD, Bottomley SS, et al. Systematic molecular
genetic analysis of congenital sideroblastic anemia: evidence for genetic heterogeneity and identification of novel
mutations. Pediatr Blood Cancer. 2010 Feb;54(2):273-8.
12. Bykhovskaya Y, Casas K, Mengesha E, Inbal A, Fischel-Ghodsian N. Missense mutation in pseudouridine synthase 1
(PUS1) causes mitochondrial myopathy and sideroblastic anemia (MLASA). Am J Hum Genet. 2004 Jun;74(6):1303-8.
13. Riley LG, Cooper S, Hickey P, Rudinger-Thirion J, McKenzie M, Compton A, et al. Mutation of the mitochondrial ty-
rosyl-tRNA synthetase gene, YARS2, causes myopathy, lactic acidosis, and sideroblastic anemia--MLASA syndrome.
Am J Hum Genet. 2010 Jul 9;87(1):52-9.
14. Ardissone A, Lamantea E, Quartararo J, Dallabona C, Carrara F, Moroni I, et al. A Novel Homozygous YARS2 Mutation
in Two Italian Siblings and a Review of Literature. JIMD Rep. 2015;20:95-101.
15. Diaz GA, Banikazemi M, Oishi K, Desnick RJ, Gelb BD. Mutations in a new gene encoding a thiamine transporter
cause thiamine-responsive megaloblastic anaemia syndrome. Nat Genet. 1999 Jul;22(3):309-12.
16. Fleming JC, Tartaglini E, Steinkamp MP, Schorderet DF, Cohen N, Neufeld EJ. The gene mutated in thiamine-re-
sponsive anaemia with diabetes and deafness (TRMA) encodes a functional thiamine transporter. Nat Genet. 1999
Jul;22(3):305-8.
17. Labay V, Raz T, Baron D, Mandel H, Williams H, Barrett T, et al. Mutations in SLC19A2 cause thiamine-responsive
megaloblastic anaemia associated with diabetes mellitus and deafness. Nat Genet. 1999 Jul;22(3):300-4.
18. Ohba R, Furuyama K, Yoshida K, Fujiwara T, Fukuhara N, Onishi Y, et al. Clinical and genetic characteristics of congen-
ital sideroblastic anemia: comparison with myelodysplastic syndrome with ring sideroblast (MDS-RS). Ann Hematol.
2013 Jan;92(1):1-9.
174