Capibara
Capibara: así es el roedor más grande y tranquilo del mundo
Las curiosas capibaras encabezan, junto con la rata topo gigante, la
lista de los roedores más grandes del mundo
Su cuerpo está completamente adaptado al medio acuático
Las capibaras viven junto a ríos y humedales, por lo que su cuerpo
está perfectamente adaptado a la vida acuática. De
hecho, dependen del agua para sobrevivir. Así, por ejemplo,
tienen unos pies palmeados, con unas patas traseras dotadas de
una membrana interdigital que les ayuda a nadar con facilidad.
Además, tienen un pelaje denso y resistente al agua que les sirve
para mantener la temperatura corporal y a desplazarse con facilidad.
La colocación de sus ojos, en la parte alta de la cabeza, les es de gran
ayuda a la hora de desplazarse por el agua, pues pueden ver, e
incluso respirar, cómodamente mientras nadan.
Sus afilados dientes incisivos siempre crecen
Se alimentan principalmente de hierbas y plantas acuáticas, y,
ocasionalmente, de cortezas y frutos. Tienen unos dientes
prominentes y afilados que pueden causar daño si se sienten
amenazadas. Sus incisivos no paran de crecer, y se van
desgastando a lo largo de su vida, como ocurre con muchos roedores.
Tienen un pelaje impermeable
El pelaje de las capibaras es impermeable por varios factores. Por un
lado, cuentan con unas glándulas sebáceas que producen
una sustancia aceitosa que les ayuda a marcar el territorio y
también para repeler el agua. Por otra parte, sus pelos son densos y
gruesos, lo que les permite mantener la piel seca incluso cuando
están sumergidos.
Son animales gregarios y sociales
A las capibaras les gusta vivir en comunidad. Generalmente, se
agrupan en comunidades de unos 10 individuos, aunque durante la
estación seca pueden formar comunidades de hasta 100
ejemplares. Son animales crepusculares, con lo que están más
activos durante la salida o la puesta del sol, aunque si se sienten
amenazados pueden permanecer despiertos durante toda la noche