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Penélope y su astuta espera por Ulises

Después de la guerra de Troya, Ulises no regresa a Ítaca, donde su esposa Penélope enfrenta la presión de los pretendientes que desean casarse con ella. Ingeniosa, Penélope promete elegir un nuevo marido solo cuando termine de tejer una manta, pero deshace su trabajo cada noche para ganar tiempo. Finalmente, Ulises regresa y expulsa a los pretendientes, cumpliendo así la esperanza de Penélope.

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Penélope y su astuta espera por Ulises

Después de la guerra de Troya, Ulises no regresa a Ítaca, donde su esposa Penélope enfrenta la presión de los pretendientes que desean casarse con ella. Ingeniosa, Penélope promete elegir un nuevo marido solo cuando termine de tejer una manta, pero deshace su trabajo cada noche para ganar tiempo. Finalmente, Ulises regresa y expulsa a los pretendientes, cumpliendo así la esperanza de Penélope.

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TEXTO 2

La guerra de Troya había terminado hacía tiempo y Ulises no volvía a su casa


en Ítaca donde le esperaba su esposa Penélope y su hijo Telémaco. Resulta que
Ulises se entretuvo en el camino con las sirenas y con muchos otros seres
mágicos mientras que en su palacio de Ítaca, Penélope ya no sabía cómo
despistar a todos los pretendientes que querían casarse con ella.
Como Ulises no volvía de la guerra de Troya, los caballeros de Ítaca se
acercaron al palacio de la reina Penélope para que eligiera otro marido. Pero
Penélope solo quería a Ulises y estaba dispuesta a esperarle todo el tiempo.
Además, ninguno de los pretendientes le gustaba ni siquiera un poco.
- Ulises ha muerto en la guerra de Troya, porque si no, ya tendría que haber
vuelto - le decían los pretendientes. Pero Penélope sabía en el fondo de su
corazón que Ulises no había muerto y que antes o después volvería a casa.
Pasaba el tiempo y Ulises no volvía. Y los pretendientes se ponían cada vez más
pesados para que Penélope eligiera un nuevo marido. Así que no le quedó más
remedio que ceder un poco, pero como era tan ingeniosa como Ulises, se le
ocurrió una idea para ganar tiempo antes de elegir un pretendiente. Porque
ella estaba segurísima de que algún día Ulises volvería, solo había que tener
un poco de paciencia.
- Elegiré a uno de vosotros cuando termine de tejer esta manta que estoy
haciendo - dijo Penélope. Y les enseñó un trozo de una manta que estaba
tejiendo.
Los pretendientes se quedaron satisfechos aunque no sabían muy bien cuánto
tardaría Penélope en hacer la manta. Así que se pasaban los días esperando y
esperando y a veces iban a ver a Penélope en el telar, pero la manta seguía
igual que el primer día.
- No lo entiendo - decía un pretendiente - nunca termina de tejer la manta.
Lo que no sabían los pretendientes era que Penélope era más lista que todos
ellos juntos. Durante el día veían a Penélope tejer durante horas y horas, pero
no veían lo que hacía por la noche. Porque Penélope no podía dormir de las
ganas que tenía de volver a ver Ulises, así que se levantaba de la cama, se iba
hasta su telar y deshacía todo lo que había hecho durante el día. Así nunca
acabaría de tejer la manta. La paciencia de Penélope tuvo su premio porque
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un buen día, tal y como ella intuyó siempre, Ulises volvió y echó a todos los
pretendientes de allí.

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