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Chile

El fútbol en Chile se introdujo a finales del siglo XIX gracias a marineros ingleses, con la formación de los primeros clubes en Valparaíso y Santiago. Santiago Wanderers, fundado en 1892, es el club más antiguo y ha tenido una historia de ascensos y descensos, mientras que Colo Colo, creado en 1925, se convirtió en el club más popular y exitoso del país. Everton, fundado en 1909, también ha tenido un impacto significativo en el fútbol chileno, destacándose por su rivalidad con Santiago Wanderers.

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El fútbol en Chile se introdujo a finales del siglo XIX gracias a marineros ingleses, con la formación de los primeros clubes en Valparaíso y Santiago. Santiago Wanderers, fundado en 1892, es el club más antiguo y ha tenido una historia de ascensos y descensos, mientras que Colo Colo, creado en 1925, se convirtió en el club más popular y exitoso del país. Everton, fundado en 1909, también ha tenido un impacto significativo en el fútbol chileno, destacándose por su rivalidad con Santiago Wanderers.

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CHILE

Santiago Wanderers • Everton • Colo Colo • Magallanes • Universidad de Chile • Universidad


Católica • Audax Italiano • Palestino • Unión Española • Cobreloa • O’Higgins • Rangers • San
Felipe • Cobresal • Coquimbo Unido • Huachipato • Deportes Concepción • Universidad de
Concepción

Como no podía ser de otra manera, el ingreso del fútbol a la República de Chile llegó
gracias a los marineros ingleses que arribaban a los diferentes puertos del país. Fue en las últimas
dos décadas del siglo XIX cuando el nuevo deporte hizo su entrada en Valparaíso y otras puertas
de acceso. Los marineros ingleses descendían de los barcos para darse el gusto de pisar tierra
firme y, en los extensos despoblados vecinos, jugaban entre ellos. Curiosos, los habitantes nativos
se acostumbraron a verlos y el virus del fútbol comenzó a introducirse. Los primeros equipos de
fútbol se formaron en colegios ingleses, como el Mackay y el Sutherland, y también por iniciativa
de las casas comerciales británicas instaladas en buen número en los puertos y en Santiago de
Chile. Allí florecieron y tuvieron sus cuadros de fútbol el Rogers Football Club, el Club Unión y el
Valparaíso FC. El 19 de junio de 1894 se hizo la primera reunión entre las flamantes entidades, que
pensaban armar un Committee of Sportspara organizar el fútbol y demás actividades.
En aquel encuentro, realizado en la Casa de Botes de Valparaíso, participaron muchachos
de Valparaíso FC, National Football Club, Chillán FC, Mackay and Sutherland School FC y del
Colegio San Luis. Al año siguiente, con el agregado de Victoria Rangers, Valparaíso Wanderers y
Athletic, quedó constituida la Football Association of Chile. En 1912 cambió su nombre por
Asociación de Football de Chile y en 1913 se afilió a la FIFA. El crecimiento del fútbol en Santiago,
la capital del país, fue acompañado por roces permanentes con los ingleses que manejaban el
deporte desde Valparaíso. Las disputas recién se zanjaron en 1929, cuando se resolvió crear, por
gestión del gobierno, la nueva Federación de Fútbol de Chile, que tenía alcance nacional. La vieja
Asociación de Valparaíso quedó confinada a atribuciones regionales. Ya por entonces, el fútbol
chileno había participado en torneos sudamericanos y se habían fundado los principales clubes
que serían los protagonistas de los campeonatos chilenos.

El primer club de todos, el decano del fútbol chileno, es Santiago Wanderers de Valparaíso,
fundado el 15 de agosto de 1892. El agregado de “Santiago” al nombre de un club barrial que se
llamaba Valparaíso Wanderers se relacionaba con darle carácter nacional al nuevo club. Gracias a
las ganas y al entusiasmo de Gilberto Hidalgo –elegido como primer presidente–, un grupo de
jóvenes se juntó en los alrededores del Cerro Arrayán y creó la nueva entidad. Existen indicios que
señalan la fundación del club entre los últimos meses de 1895 y los primeros de 1896, pero los
documentos que la certificaban se perdieron tras el terremoto de 1906. Desde su fundación y
hasta 1908 utilizó una camiseta blanca y negra, con las iniciales “SW” cosidas en hilo negro, con
pantalón y medias blancos. Después, llegó una casaca blanca con una franja diagonal negra. En
1907, el británico James MacLean viajó a su país con un pedido del club para comprar camisetas
azules y marrones. Sin embargo, cuando regresó trajo dos juegos de camisetas nacionales
irlandesas, verdes con vivos blancos, con pantalones blancos, y ropa negra para los arqueros. Así
quedaron determinados los colores del club.

La primera vez que usaron la nueva vestimenta fue el 18 de septiembre de 1908 y no


cambiaron más. Otra versión sobre el origen de los colores de la camiseta fue publicada en el
tradicional diario El Mercurio en 1942. Según palabras del ex futbolista Francisco Avaria, un
irlandés llamado Knott había enviado las camisetas de su país a fines de 1909 como un gesto de
afecto al club. Lo concreto es que el equipo comenzó a jugar los torneos zonales. En 1910,
convocaron un jugador suyo, llamado Arturo Acuña, a la selección chilena. Pese a eso, Santiago
Wanderers recién llegó a la Primera División del torneo Nacional en 1937: en su debut realizó una
pésima campaña y perdió los 12 partidos que disputó. Luego de alejarse para volver a la liga
aficionada de Valparaíso, porque no tenía dinero, regresó en 1944. Fue subcampeón en 1949 y en
1956. Obtuvo su primer campeonato en 1958, bajo la conducción del entrenador argentino José
Pérez. En un final cerradísimo, superó por un punto a Colo Colo y a Deportes La Serena. Repitió el
mismo festejo al quedarse con el torneo de 1968, un punto por encima de las dos Universidades:
la Católica y la de Chile. Gracias a eso accedió a la Copa Libertadores por primera vez y logró
clasificarse para la segunda fase, tras una definición increíble luego de que los cuatro participantes
de su grupo (Wanderers, Sporting Cristal, la “U” Católica y Juan Aurich) empataran la posición con
seis puntos. Disputaron un cuadrangular para desempatar y los dos cuadros chilenos pasaron de
ronda. En la segunda fase no pudo superar a Nacional de Montevideo y Deportivo Cali.

Descendió por primera vez en 1977, cuando perdió la categoría tras 34 años. Volvió al año
siguiente y cayó de nuevo en 1980. Dos años después lo ascendieron por decreto: eran tiempos de
dictadura y se lo consideró “representante de una plaza importante en función de la cantidad de
gente que concurre a sus partidos”. Increíble, ¿para qué existirán los torneos y la justicia de los
resultados, no? Ganó su tercer torneo en 2001, y jugó la Copa 2002, en la que hizo una buena
campaña: perdió un solo partido, pero quedó eliminado por haber salido tercero, detrás de Boca y
Montevideo Wanderers. Su cancha es conocida como “Playa Ancha”, porque está situada en el
cerro de ese nombre. Fue inaugurada el 25 de diciembre de 1931, cuenta con 18 mil ubicaciones y
es propiedad del Instituto Nacional de Deportes. Para los aficionados, son los “porteños”, por el
puerto de Valparaíso, o los “caturros”, en relación con un loro pequeño de color verde.
Al ganar la Copa Chile de 2017, Wanderers accedió a la Copa Libertadores por tercera vez.
Superó a Melgar de Perú, pero no pudo pasar a Independiente Santa Fe y se despidió antes de la
fase de grupos. En 2021 ocupó el último puesto del campeonato chileno y retrocedió de nuevo a la
segunda categoría. Al finalizar 2022, quedó noveno entre diecisiete equipos y se mantiene allí.
También nacido en Valparaíso, pero una década y media más tarde, Everton Football Club
es el dueño de Viña del Mar. Lo crearon varios escolares que tenían en común su fanatismo por el
fútbol. Eran, en su mayoría, descendientes de ingleses y, con la conducción de David Foxley,
resolvieron armar la nueva entidad a la que bautizaron Everton, en homenaje al equipo de
Liverpool que tan buena impresión había causado en la Argentina. Sin embargo, otra versión
atribuye el nombre a un famoso caramelo de la época, que se consumía masivamente en Chile. El
club se fundó el 24 de junio de 1909 y Frank Boundy fue su primer presidente. Debutó en los
torneos locales recién tres años más tarde: el 21 de abril de 1912, cuando perdió 4-0 ante Gold
Cross, en la Tercera División regional. Ascendió a la primera de la Liga de Valparaíso y allí se
mantuvo hasta 1944, cuando llegó al fútbol nacional. En 1950 ganó su primer campeonato: luego
de igualar la punta del torneo con Unión Española en 30 puntos, lo superó 1-0 en el desempate.
Repitió el título en 1952, con tres puntos de ventaja sobre Colo Colo.

Dos décadas después, retrocedió a Segunda División. Volvió en 1975 y obtuvo su tercera
estrella en 1976, luego de definir nuevamente el título con Unión Española. Como en 1950, ambos
cuadros empataron el primer lugar en 53 puntos. Jugaron dos finales: la primera la empataron sin
goles y en la segunda, el club de Viña del Mar venció 3-1. Así, consiguió su ingreso a la Copa
Libertadores de 1977. No hizo una mala campaña: sumó dos victorias. Sin embargo, quedó
eliminado en primera ronda porque Libertad de Paraguay ganó su grupo. El primer triunfo de
Everton fue en su debut, el 1° de abril de 1977, ante la Universidad de Chile 2-0. En la misma
temporada, consiguió el subcampeonato, dos puntos detrás de la Unión Española. Para 1977,
Everton llevaba cincuenta años con el mismo uniforme: azul con una banda horizontal amarilla,
como la que siempre usó Boca Juniors.
Según los indicios recogidos por los investigadores, Everton comenzó a jugar con una
camiseta roja oscura, pantalón blanco y medias azules. En 1926, la dirigencia quiso cambiar los
colores y eligió una casaca similar a la del argentino Rosario Central: azul y amarilla a rayas
verticales. Pero el encargado de conseguirlas –el futbolista argentino José Boffi– no pudo
obtenerlas y optó por traer camisetas de Boca. Mismos colores, diseño diferente y un apodo
original elegido por su gente que quedaría para siempre: “cielo y oro”. Everton se mudó de
Valparaíso a Viña del Mar en 1935. Desde aquel momento utiliza el Estadio Sausalito, propiedad
del municipio local. La cancha tiene capacidad para 18 mil personas y es una de las más antiguas
del país, ya que fue inaugurada en 1929. Ese estadio, que fue remodelado varias veces, fue
escenario permanente del clásico porteño entre Everton y Santiago Wanderers. Es uno de los más
antiguos de Chile y se disputa desde 1910 con una paridad asombrosa.

En 2008, el cuadro “ruletero” –apodado así por el popular Casino de Viña del Mar– ganó el
Torneo Apertura, dirigido por el reconocido entrenador Nelson Acosta. En la final, ante Colo Colo,
levantó el 0-2 del partido de ida y ganó 3-0 en el Estadio Sausalito. Así pudo dar la vuelta olímpica
por primera vez en su cancha. Gracias a eso, jugó su segunda y última Copa Libertadores, en la
que, a pesar de haber reunido ocho puntos, lo eliminaron en los grupos. Consiguió ganar en
Argentina, al superar 2-1 a Lanús, pero el empate 1-1 como local ante Guadalajara lo dejó fuera de
la clasificación por un punto. Regresó a la gran Copa en 2022, pero no pasó la fase inicial, al perder
con Estudiantes de La Plata.

No pertenece al grupo de los clubes más viejos del fútbol chileno, pero su irrupción en el
panorama nacional provocó una conmoción. Es el único cuadro que obtuvo la Libertadores y el
más popular del país. Y nació como fruto de una rebelión juvenil, del enojo que explotó entre
varios futbolistas del pionero del fútbol en Santiago: Deportes Magallanes. Allí se cocinaba a fuego
lento la división entre sus huestes, porque los deportistas más jóvenes querían pasar al
profesionalismo y la mayoría de los socios y directivos se oponían. David Arellano, buen jugador,
era el líder del reclamo y, además, pretendía hacer cambios en el equipo, dado que los resultados
no eran tan buenos y los más chicos no tenían oportunidades para demostrar su valor. Cuando en
una elección le quitaron la capitanía del equipo a David Arellano, éste renunció al club y pegó un
portazo acompañado por buena parte del plantel y algunos socios. Se juntaron en el bar
Quitapenas, ubicado en la vieja calle El Panteón. Esa noche, 4 de abril de 1925, resolvieron crear
un nuevo club y para eso se reunieron una vez más: en esta ocasión, en la casa de la familia
Arellano, cerca de la Estación Central.

La cita definitiva fue el 19 de abril en el Estadio El Llano: ahí nació la nueva entidad y
empezó la discusión por el nombre. Después de descartar llamarlo Arturo Prat o Independiente u
O’Higgins, la propuesta de Luis Contreras fue aceptada por mayoría: serían Colo Colo, en
homenaje al cacique mapuche. ¿Quién fue Colo Colo? Si bien en algunos escritos se duda de su
existencia, parece haber evidencia suficiente para asegurar que fue un sabio mapuche, que tenía
alrededor de 50 años cuando se produjeron los tremendos ataques mapuches sobre los españoles
que comandaba Pedro de Valdivia. Parece que Colo Colo fue el responsable de reunir a los jefes y
convencerlos de la necesidad de elegir a Caupolicán como líder militar. Este jefe y el audaz Lautaro
fueron los que lograron derrotar a las tropas conquistadoras en la batalla de Tucapel, en 1553. Se
cree que el cacique Colo Colo falleció pocos años después, tras firmar un acuerdo de paz con los
españoles, que ya habían asesinado a los jóvenes líderes mapuches.

Alberto Parodi fue elegido como primer presidente y la cuestión de los colores a utilizar en
los torneos de fútbol se resolvió a favor de la camiseta blanca, que simbolizaba la pureza y la paz,
pantalones negros, que expresaban seriedad, y medias blancas con algún vivo negro. Comenzaron
a jugar ese mismo 1925 en la liga santiaguina. Debutaron ganando 6-0 al English, un equipo de la
colectividad inglesa, el 31 de mayo. En octubre, se midieron por primera vez con su “padre”
Deportes Magallanes y lo derrotaron 2-0. Ganaron el torneo y se inició, desde entonces, el mito
del “invencible”, en referencia al cuadro de David Arellano. En 1927, el equipo emprendió una gira
por Europa, la primera en la historia de un club chileno. Jugó ante Eiriña en la ciudad de
Pontevedra y enfrentó el 2 de mayo de 1927 al Valladolid en la vieja ciudad castellana. El capitán
Arellano chocó con un rival y un fuerte rodillazo le produjo una peritonitis que, al día siguiente,
terminó con su vida. Se supo más tarde que Arellano sufría un fuerte dolor en el abdomen y que,
pese a eso, había pedido jugar igual.

El 3 de mayo fue un día de luto para el incipiente fútbol chileno. Arellano estaba por
cumplir 25 años y era el insider izquierdo del equipo. En 1924 había debutado en la selección
nacional y era muy querido. Las gestiones para repatriar su cuerpo permitieron que en 1929 fuera
sepultado en el Cementerio Central de Santiago. Desde aquel momento hasta hoy, el equipo lleva
una banda negra de luto sobre el escudo. Cuando arrancó el profesionalismo, en 1933, Colo Colo
quedó primero junto con su rival Magallanes y perdió el desempate 2-1. Recién en 1937 pudo
ganar el torneo, y lo hizo invicto. Repitió en 1939, 1941 –también invicto–, 1944 y 1947.
Para esos años, el clásico frente a Magallanes iba diluyéndose frente al crecimiento de
otros equipos de la capital, como Audax Italiano, Unión Española y las Universidades, Católica y de
Chile. Durante mucho tiempo el equipo fue dirigido por Franz Platko, un entrenador húngaro que
revolucionó el fútbol local con un esquema conocido como WM y una postura ofensiva con la que
ganó los torneos de 1939 y 1941. El detalle que diferenció a Colo Colo de los demás conjuntos es
que utilizó, durante sus primeros cuarenta años, sólo jugadores nacidos en Chile. Ese mandato se
rompió recién en 1963, cuando contrató al delantero argentino Walter Jiménez. Por aquellos años
se gestó de manera decisiva la rivalidad con la Universidad de Chile. Un enfrentamiento que fue
creciendo y que separó drásticamente a los dos cuadros más populares del país.

En sus primeros quince años de existencia, Colo Colo utilizó distintas canchas para disputar
sus encuentros: el Estadio El Llano, el de Santa Laura, el de Carabineros y los Campos de Sports de
Ñuñoa. Una vez que se construyó el Estadio Nacional, en 1938, fue local allí e inició los planes para
edificar su propia cancha. Tras muchísimos problemas, al final, pudo inaugurar su Estadio
Monumental, ubicado en la comuna de Macul, al suroeste de Santiago. Comenzó a erigirlo en
1956, pero el terremoto que devastó el centro-sur del país frenó los trabajos. La cancha se estrenó
en 1975 pese a que, de acuerdo con el proyecto original, no estaba terminada. Luego de diversos
inconvenientes, la cerraron y la reinauguraron el 30 de septiembre de 1989, con lugar para 49 mil
personas.

Es el equipo que más campeonatos ganó: 33, entre 1937 y 2022. Fue subcampeón en 22
ocasiones, y en 1991 logró lo que ningún equipo chileno había podido: ganó la Copa Libertadores.
Su primera participación fue muy breve y desafortunada, ya que recibió a Olimpia de Paraguay, el
9 de abril de 1961, y perdió 5-2. Aunque le ganó 2-1 después, quedó afuera. Volvió en 1964 y logró
alcanzar las semifinales, donde lo eliminó Nacional de Montevideo. En 1967 cumplió una buena
tarea: pasó a la segunda fase junto con el propio Nacional, superando a otros cuatro conjuntos.
Más adelante, no pudo contra Racing Club ni Universitario. Ya lo llamaban “el Colo”, “el Albo” y “el
Popular”. En 1973 estuvo a un paso de conquistar la Libertadores, luego de una campaña que lo
llevó hasta la final. Ganó su grupo ante los ecuatorianos y en semifinales aventajó a Cerro Porteño
y a Botafogo de Brasil, a quien superó como visitante en el Maracanã.
En la final, empató los dos encuentros ante Independiente de Avellaneda y cayó en el
tiempo suplementario del partido de desempate disputado en Montevideo, el 6 de junio. Su
participación en una nueva Copa en 1974 fue increíble: en la fase inicial, perdió los seis encuentros
que jugó. Para 1991, llegó el festejo largamente esperado. Ganó invicto el grupo ante Deportes
Concepción y los ecuatorianos, eliminó a Universitario de Lima, luego a Nacional de Montevideo, y
en semifinales se deshizo de Boca Juniors. La final fue sencilla: 0-0 en Asunción ante Olimpia y un
contundente 3-0 en casa. Dos goles hizo el delantero Luis Pérez y otro Leonel Herrera. Ellos, el
arquero argentino Morón y su compatriota Dabrowski fueron figuras claves junto con los
defensores. Fue el 5 de junio de 1991, un día que quedará grabado en la memoria del pueblo
chileno. Saliendo de la dictadura pinochetista, Colo Colo logró una conjunción única: el más
campeón, el más popular y el primero y único club chileno en ganar la Libertadores.
¿Quién podría pensar que una división dentro de un club llevaría a una rivalidad tan
fuerte? ¿Y quién imaginaría que esos enfrentamientos entre Magallanes y Colo Colo se
devaluarían con los años? Hoy queda en el recuerdo de todos, como el primer gran clásico
metropolitano. Para que naciera Colo Colo en 1925, primero debió existir el Atlético Escuela
Normal, creado el 27 de octubre de 1897 por un grupo de alumnos del establecimiento. Dos años
más tarde, el equipo se fusionó con el grupo de jugadores de la Escuela de Artes y Oficios y pasó a
llamarse Britania Football Club. Guillermo Martínez Pérez fue su primer presidente. Sin embargo,
varios de los adolescentes quedaron afuera de Britania y armaron un nuevo equipo al que
llamaron Baquedano Football Club, cuadro que fue superando en importancia a Britania, y que fue
aceptado para jugar en la liga santiaguina en 1904. El séptimo aniversario de la fundación fue el
momento elegido para cambiar nuevamente el nombre: pasó a llamarse Magallanes Atlético, en
referencia al serio conflicto limítrofe que sostenían Chile y la Argentina.

Finalmente fue adoptado el nombre de Club Social y Deportivo Magallanes, gracias al


pedido de Eduardo Videla, profesor de Artes y pintor. Jugó con distintas indumentarias: una blanca
y roja a rayas verticales, otra negra con dos líneas verticales celestes en 1903, otra con rayas
verticales rosadas y celestes, otra celeste con vivos negros. Para 1908 tomó sus colores definitivos
y adoptó la misma ropa que la selección argentina: camiseta celeste y blanca a rayas verticales y
pantalón negro. Eran franjas anchas que con el tiempo se fueron adelgazando. Para vestir al
equipo más popular de aquellos tiempos, las camisetas albicelestes fueron importadas desde
Inglaterra. Antes de ser tan querido por la afición de Santiago y alrededores, Magallanes jugaba en
los extensos terrenos del Parque Cousiño (hoy Parque O’Higgins), donde se daba una lucha
permanente para adueñarse de los espacios y poder jugar al fútbol. En la página oficial del club se
cuenta: “Ahí actuaban todos los equipos que existían en Santiago, tales como el Thunder, Nacional
Star, O’Higgins, Chile, Buenos Aires, Santiago, London, entre otros. Para ocupar el mejor sector, los
socios albicelestes llegaban de madrugada, jadeantes con los palos de los arcos y el saco de ceniza
para las marcas. El resto de los clubes respetaban el derecho de llegada, y como cada equipo
recibía en el día hasta cuatro desafíos de rivales, se jugaba hasta que la oscuridad impedía ver el
balón. Luego los socios desarmaban los arcos, y trotando entre la maleza dejaban los implementos
en la casa del socio más cercano. Cuando Magallanes comenzó a jugar, mucho público, en especial
familiares de los normalistas, asistían a presenciar los partidos y en más de una oportunidad
debieron defenderse ante las autoridades de policía, que los llevaban detenidos por ‘escandalosos
al lucirse en calzoncillos”.

Entre 1908 y 1926 ganó seis campeonatos locales, e incluso fue bicampeón. El 17 de julio
de 1924 compró la cancha ubicada en la calle Independencia 1499, cerca de la actual avenida
Santa María. Durante diez años jugó en ese estadio, hasta que, agobiado por las deudas, debió
cederlo. Ya el profesionalismo había comenzado en el fútbol chileno y Magallanes fue el primer
tricampeón, ya que se quedó con los torneos de 1933, 1934 y 1935. Repitió el título en 1938. Muy
pocos supieron que sería su último campeonato ganado, más allá de que fue subcampeón en 1942
y 1946. En ese tiempo ya los llamaban “los académicos” o “Manojito de Claveles”, en alusión a un
popular pasodoble de comienzos del siglo XX, mencionado en su propio himno. El club descendió
por primera vez en 1960 y volvió al año siguiente. Se mantuvo hasta 1975 y retrocedió
nuevamente. Su última temporada en Primera fue en 1986 y ahora volverá en 2023.
Sin embargo, tuvo el honor de representar a Chile en la Copa Libertadores en 1985, luego
de ganar la Liguilla clasificatoria. El 24 de abril de 1985 debutó, curiosamente, contra el club que
nació de la escisión que comandó David Arellano, Colo Colo. Perdió 2-0. Después, superó a Bella
Vista de Uruguay en los dos encuentros, empató como local con Peñarol, pero no pudo
clasificarse: quedó muy lejos del líder y único equipo que avanzó, Peñarol de Montevideo. Su
historia internacional terminó allí. En ese entonces, jugó como local en el Estadio Nacional. No
obstante, desde hace varios años se desempeña como local en la comuna de Maipú, en el Estadio
Santiago Brueras, pero desde 2014 y luego transformado en Deportes Magallanes SA se radicó en
la comuna de San Bernardo, un suburbio sureño de Santiago, a 18 kilómetros de distancia. Allí
juega en el estadio Luis Navarro Avilés, de capacidad cercana a las cinco mil personas.
Magallanes ganó en gran forma el torneo 2022 de Primera B después de 37 años en el
ascenso y pudo conseguir el objetivo de volver a la A. Con 72 puntos, superó por cuatro al
Cobreloa. Además, Magallanes ganó la final de la Copa Chile, tras vencer al propio Everton,
Universidad de Concepción, Cobreloa (por penales), a Huachipato y derrotar por penales (7-6) a
Unión Española, clasificándose para la fase previa de la Copa Libertadores. Una hazaña, realmente.
Al irse perdiendo la rivalidad entre Colo Colo y Magallanes, ante la caída de este último, la
Universidad de Chile fue tomando el lugar del viejo cuadro albiceleste y es hoy el mayor rival del
club colocolino. Creado el 14 de mayo de 1927 como Club Universitario de Deportes, siempre fue
la rama de fútbol de la respetada Universidad de Chile hasta que en 1980 se separó formalmente.
Desde 2007 es una sociedad anónima. El origen del fútbol universitario hay que buscarlo en la
Federación Deportiva de la Universidad de Chile, cuya organización maduró entre 1919 y 1923,
aunque ya existían antecedentes en 1896 con el Instituto Nacional Football Team, el Instituto
Pedagógico y el Internado Football Club. El Club Universitario de Deportes nació de la integración
de tres instituciones: Internado FC más los jóvenes Club Atlético y Club Náutico Universitario. El
primer presidente se llamó Arturo Flores Conejeros.

Salvo en sus diez primeros años, la llamada “U” utilizó como cancha propia el Estadio
Nacional, ubicado en el barrio de Ñuñoa, en Santiago. La mítica cancha fue inaugurada el 3 de
diciembre de 1938 y puede albergar a 50 mil personas. Allí juega la selección chilena, fue sede de
los partidos más importantes de la Copa del Mundo de 1962 y, desgraciadamente, campo de
concentración en 1973 y 1974, después del golpe militar de Augusto Pinochet que derribó al
gobierno popular de Salvador Allende. Ganador de 15 campeonatos locales, y de la reciente Copa
Sudamericana 2011, el cuadro de camiseta azul fue blanco en sus inicios. De ese color era la
primera casaca, con pantalón y medias azules, la misma que tenía Internado FC. En 1931, pasaron
al color azul con una “U” roja sobre el corazón y un pantalón blanco.
En 1939, la Universidad de Chile llegó a la Primera División Nacional, tras jugar y ganar
varias competencias en la Asociación Santiaguina. En su primera campaña terminó cuarto y para
1940, en su segunda intervención, se consagró campeón. Recién pudo dar la vuelta olímpica
nuevamente en 1959, tras una larga sequía. En 1959 comenzó su mejor período deportivo. Allí
comenzaron a vestirse íntegramente de azul. En esos años, los chilenos sedientos de fútbol lo
bautizaron “el Ballet azul”: fue la época más brillante del club. Vencedor del campeonato de ese
año, tuvo el honor de ser el primer representante chileno en la flamante Copa de Campeones de
América. Le tocó enfrentarse con Millonarios de Colombia y la actuación no pudo ser más
desastrosa. Perdió 6-0 en Santiago y, si bien mejoró, no logró evitar caer también en Bogotá, 1-0.
Eliminado.
A pesar del papelón, la “U” tenía un grupo de jugadores con enorme futuro y la década del
sesenta le permitió ganar cinco campeonatos, incluyendo el bicampeonato 1964/65. Ninguna de
sus participaciones en las Copas Libertadores de aquellos años fue productiva, salvo en 1970
cuando logró clasificarse para la segunda fase. Pasó de grupo junto con Guaraní y eliminó a
Nacional de Montevideo. Le tocó definir la clasificación a la final contra Peñarol y, luego de un
empate en dos tantos, quedó afuera porque los uruguayos tenían mejor diferencia de gol.
Después de tamaña frustración, inició un larguísimo período en el que no ganó nada. Al punto tal
que volvió a ser campeón chileno recién en 1994, después de 25 años sin conseguirlo. Antes, por si
faltaba algo, hubo un inesperado y único descenso a Segunda categoría en 1989. El equipo igualó
la última posición con O’Higgins de Rancagua y con Unión Española, pero, por un gol de diferencia,
quedó condenado a bajar de división. Acompañado por un impresionante apoyo de sus hinchas,
ganó de punta a punta el campeonato de 1990 y logró el título, y el ascenso, tras vencer por
penales, 5-4, a Palestino. La vuelta al principal torneo continental, en 1995, fue traumática. Otro
de sus enemigos históricos, la Universidad Católica, lo venció 4-1 en el desempate y lo dejó fuera
de la Copa. En 1996 retomó la confianza y llegó hasta las semifinales. En esa instancia, River Plate
lo superó por la mínima diferencia en el Estadio Monumental. Otra vez quedó a un paso de ser
finalista. Desde entonces, tuvo seis participaciones más en la Libertadores, varios títulos
nacionales y dos subcampeonatos. En 2011, logró ganar los tres torneos de la temporada con el
argentino Jorge Sampaoli como entrenador, lo cual le augura un futuro venturoso. Siempre ha sido
“la U” o “la Chile”, o también “la Bulla” o “el León”. Sobrenombres que no le cambian la esencia a
uno de los cuadros más populares de Chile.
Desde 2012 hasta 2021 jugó todas las Copas Libertadores (salvo en 2017) y trepó a 25
participaciones. En la primera de ellas llegó por haber ganado la Copa Sudamericana de 2011, tras
golear a la Liga Deportiva Universitaria de Quito por 3-0 y habiéndolo vencido en la propia capital
ecuatoriana. El delantero Eduardo Vargas, Marcelo Díaz y Eugenio Mena fueron figuras de aquel
equipo. En la Copa Libertadores de 2012 llegó a semifinales pero se topó con Boca (0-0 y 0-2). En
el resto de sus intervenciones no pasó de la primera ronda. En esta última década, ganó el torneo
Apertura 2014 y el Clausura 2017 de la máxima categoría, además de la Copa Chile en 2015 y la
Supercopa local en el mismo año.
Así como Colo Colo nació de un grupo de jugadores enojados con los hombres que
comandaban Magallanes, la Universidad Católica proviene del riñón de la Universidad de Chile.
Suena extraño, pero es así. La actividad deportiva en ese importante centro de estudios comenzó
a desarrollarse entre 1908 y 1910, aunque tomó una dimensión trascendente en los años veinte. El
equipo de fútbol de la Universidad Católica se creó en 1908, aunque, gracias a Raúl Agüero de la
Vega, en 1925 tomó fuerza el apoyo a la creación de un club diferenciado de la Universidad. Los
partidos de fútbol interuniversitarios se habían limitado a dos encuentros con la “U” de Chile: un
empate 3-3 en 1909 y una victoria de los católicos 4-1 en 1913. Eran combinados universitarios,
apenas eso.
Creada la Federación Deportiva de la UC en 1927, los grupos de deportistas se sumaron al
flamante Club Universitario de Deportes en 1930 y participaron juntos hasta 1936. En aquel
momento, los estudiantes aprobaron la moción para afiliarse y jugar en la Asociación de Fútbol
Profesional y resolvieron darle cuerpo a una institución separada. Para eso, hubo una reunión, el
21 de abril de 1937, en un salón ubicado en la calle Villavicencio, muy cerca de la avenida
Alameda, en el centro de Santiago. Allí se decidió que naciera el Club Deportivo de la Universidad
Católica. Como una señal del destino, el cuadro debutó en el torneo de Segunda División
enfrentando nada menos que a la Universidad de Chile, el 13 de junio. El equipo llegó a Primera
División en 1939 –uno más tarde que la “U”– por decisión del ente que maneja el fútbol chileno.
En su primera intervención terminó cuarto, a 12 puntos de Colo Colo. El primer título llegó en
1949, cuando le sacó cuatro puntos a Santiago Wanderers. En aquel campeonato se lucieron el
reconocido mediocampista argentino José Manuel Moreno, de larga carrera en River Plate, y el
arquero internacional Sergio Livingstone. Entre 1954 y 1957 vivió cuatro años insólitos. Logró, en
1954, su segundo campeonato tras imponerse por un punto a Colo Colo, pero al año siguiente
quedó último, dos puntos por debajo de Ferrobádminton, y descendió por primera vez a la
Segunda División. Ganó el torneo de ascenso superando en la final a Deportes La Serena. En su
regreso, volvió a quedar último, con lo cual debía irse de nuevo a Segunda, pero San Luis fue
sancionado por una irregularidad y le evitó otra caída histórica. De manera increíble, en 1960 y
1961 invirtió la historia: fue último pero mantuvo su lugar en Primera por el promedio y en 1961
se consagró campeón, tras vencer con lo justo, luego de dos partidos de desempate, a la
Universidad de Chile, que tenía mejor equipo. También hubo desempate en 1962, pero esa vez el
triunfo fue para “la U”, que se impuso en la final 5-3. Así, la Católica –o “la Cato”, como la llaman
sus hinchas– consiguió llegar por primera vez a la Copa Libertadores, en 1962.

El 10 de febrero debutó venciendo 5-3 a Emelec de Guayaquil, que lo vapuleó 7-2 en la


revancha. Sin embargo, el equipo ganó el grupo, superando también a Millonarios de Colombia.
Después hizo dos excelentes partidos ante la sensación del momento: Santos. En Santiago
empataron y en la revancha perdió 1-0, con Pelé como máxima figura. En 1966 fue nuevamente
campeón y entró a la Copa de 1967, inaugurando un ciclo de cuatro participaciones consecutivas
en la Libertadores. La mejor tarea la cumplió en 1969, cuando pasó dos rondas. Estudiantes de La
Plata le impidió llegar a la final: le ganó los dos choques 3-1. Los setenta no fueron buenos años
para la Universidad Católica, que volvió a jugar en Segunda División en las temporadas de 1974 y
1975. Algunas teorías explican que la camiseta de la “U” Católica lleva en su escudo triangular un
símbolo parecido al que tenían los cruzados, aquellos guerreros de causas presuntamente nobles
en la Edad Media.

De ahí, y por la configuración de la casaca –blanca con una franja horizontal azul, pantalón
azul y medias blancas–, nació el apodo de “cruzados” para designar al equipo. Los colores de la
vestimenta habían sido verdes en los primeros amistosos, aunque en 1927 se instituyó que la
camiseta debía ser roja, azul y blanca: los colores de la bandera chilena. La casaca actual comenzó
a utilizarse en 1930, en los torneos universitarios. El club no tuvo cancha propia en sus primeros
cuarenta años de existencia. Por eso, usó los Campos de Ñuñoa, el Estadio Militar y, desde 1938,
también el Nacional. El 12 de octubre de 1945 inauguró el Estadio Independencia, aunque en 1971
debió cederlo para pagar deudas. El plan para construir otro tomó cuerpo y, el 4 de septiembre de
1988, inauguró su cancha llamada San Carlos de Apoquindo, con capacidad para 22 mil personas y
ubicada en la coqueta comuna de Las Condes. Mientras construía su nuevo hogar, consiguió el
campeonato Nacional de 1984, luego de 18 años. Luego, jugó dos Copas Libertadores, en las que
llegó hasta la semifinal. El sexto título chileno lo obtuvo en 1987, con un equipo formado
íntegramente por jugadores locales. Poco después hizo su mejor campaña continental: llegó hasta
la final de la Libertadores, pero no pudo con São Paulo. De todas formas, se quedó con la Copa
Interamericana de 1994, su único título internacional, tras imponerse sobre Deportivo Saprissa, de
Costa Rica. El DT de aquel equipo era el prometedor Manuel Pellegrini.
Visitante asiduo de la Copa, en 2012 finalizó último en su grupo en una zona accesible que
ganó Unión Española de Santiago. Recién pudo volver a participar en 2017, cuando tras haber
ganado los dos torneos de 2016, pero volvió a fracasar de idéntica forma. Campeón chileno de
2018, quedó tercero en su zona y accedió a la Sudamericana. Allí se desquitó de Colo Colo, al que
dejó afuera por penales, pero tropezó de nuevo. En 2020 le pasó lo mismo, ya que fue tercero en
su zona y pasó a la Copa inferior, en donde lo eliminó Lanús. Para 2021 y como campeón de 2020
en su país, por fin se clasificó a los octavos de Libertadores, pero le tocó Palmeiras en octavos y se
bajó del certamen. En 2022, llegó como campeón pero fue tercero y en la Sudamericana no pudo
superar al difícil Sao Paulo. Para 2023 le tocará directamente la Copa Sudamericana, al haber
quedado sexta en el torneo de primera división. Dieciseis campeonatos nacionales ganados,
cuatro Copas de Chile y varias Liguillas avalan su condición del tercer club del país con más apoyo
popular.
Si los universitarios tienen sus divisiones entre la “U” y la “Cato”, las tres colonias más
importantes de inmigrantes de la zona de Santiago rivalizan desde hace muchos años. El 30 de
noviembre de 1910, tres italianos (Alberto Caffi, Amato Ruggieri y Ruggero Cozzi) decidieron
formar un club de fútbol. Reunidos en la sombrerería de la familia Caffi, crearon el Audax Club
Ciclista Italiano y nombraron a Alberto como primer presidente. Fundado como un club en el que
la principal actividad era el ciclismo, lentamente el fútbol se apoderó del apoyo de la colonia
italiana. En 1917 comenzó a practicarse y, para 1921, los hermanos Tito y Domingo Fruttero le
dieron protagonismo al deporte: lo organizaron y fueron decisivos para el cambio de nombre del
club, que pasó a llamarse Audax Club Sportivo Italiano. El cuadro arrancó muy bien en el torneo
amateur de Santiago: ganó la Liga Metropolitana en 1924 y en 1931. En diciembre de 1932,
cuando perdía la final del torneo ante Colo Colo en su cancha, el derrumbe de una tribuna provocó
la ira del público y hubo serios disturbios que dejaron tres muertos y 130 heridos. El campeonato
de ese año quedó vacante.
Audax Italiano fue uno de los fundadores del profesionalismo y en el primer campeonato
finalizó en quinto lugar. Al año siguiente, quedó segundo y en 1936 se dio el gusto de ser el
campeón. En 1938 repitió el subcampeonato. Volvió a ser el campeón en 1946, con dos puntos de
ventaja sobre Magallanes, y otra vez dos años después, con cómodos seis puntos de ventaja sobre
Unión Española. En 1961 fue campeón con tres puntos más que su escolta, Universidad de Chile.
Descendió por primera vez en 1971 y regresó en 1976. En 1986 le tocó bajar nuevamente y
retornó diez años más tarde. Para ese tiempo, el equipo italiano comenzó a jugar en el Estadio
Bicentenario Municipal de La Florida, en busca de mayor apoyo popular. Pese a las modificaciones
y a los problemas sísmicos que tuvo esa cancha, desde entonces juega allí. En sus inicios, el club
utilizó numerosos campos alquilados, y entre 1928 y 1933 tuvo su Estadio Italiano con lugar para
10 mil personas, en la comuna Independencia, sobre la calle General Saavedra. Después pasó por
otras canchas como Santa Laura, el Estadio Nacional y los Campos de Ñuñoa.
Audax Italiano siempre jugó con camiseta verde, con pantalón blanco y medias verdes.
Repetidas veces, para estar a tono con la bandera tricolor del país europeo, se le agregó un toque
rojo en la camiseta. Se los apoda los “tanos”, los “audinos” y los “italianos”. Como subcampeón
nacional en 2006, se clasificó para jugar la Libertadores del año siguiente. Su debut en el torneo
fue el 14 de febrero de 2007, cuando igualó sin tantos con São Paulo. En esta fase disputó seis
encuentros y sólo perdió 0-2 ante Necaxa en México. Dejó una muy buena impresión, pero quedó
eliminado por la mejor diferencia de gol de São Paulo. Como subcampeón en 2007, participó de su
segunda Libertadores con poca suerte. Eliminó a Boyacá Chicó de Colombia en la primera fase,
pero no pasó de los grupos y quedó fuera de la Copa. Antes, se había dado el gusto de ganarle 1-0
al São Paulo en Santiago. Volvió para 2022 a la Libertadores pero no pudo vencer a Estudiantes de
La Plata, que en la previa a los ocho grupos, lo eliminó en dos partidos. Al ocupar el séptimo lugar
en la tabla de posiciones de la temporada, obtuvo el pase a jugar la Copa Sudamericana.
El Club Deportivo Palestino fue creado el 20 de agosto de 1920 por integrantes de la
comunidad árabe de Santiago. Tiene su sede en la comuna de La Cisterna, donde juega como local
en su pequeña cancha con capacidad para 12 mil personas. En realidad, el club tuvo su origen en la
ciudad de Osorno, 800 kilómetros al sur de la capital chilena, tras una olimpíada que se disputó allí
entre colonos de distintas procedencias. Se mantuvo durante treinta años en el amateurismo y
recién comenzó a participar en Segunda División en 1952. Ese año ganó el campeonato y llegó a
Primera en 1953. Nació, y se desarrolló, con una camiseta tricolor (roja, verde y blanca) y
pantalones y medias negros. Los colores son los de la bandera de Palestina y, en general, utilizó
una camiseta a rayas verticales. En un principio, el club sólo autorizaba la participación de
futbolistas de origen árabe, pero con el tiempo se permitió ingresar a jugadores de cualquier
ascendencia.

Sin cancha propia, en 1953 fue local en distintos estadios en Santiago y sorprendió a todos
al obtener el subcampeonato, detrás de Colo Colo. En 1955 ganó el torneo con una amplia
superioridad sobre el resto: sacó nueve puntos de ventaja a sus escoltas. Descendió por primera
vez en 1971 y regresó en 1973, para iniciar el mejor ciclo de su historia. Jugando como local en el
Estadio Santa Laura, llegó tercero en 1974. Al año siguiente, ganó la Copa Chile y la Liguilla, e
ingresó por primera vez a la Copa Libertadores en 1976. Su debut fue el 9 de marzo cuando perdió
1-0 ante Unión Española. Luego, como local, venció a los dos cuadros uruguayos (Nacional y
Peñarol) en condición de local, pero no le alcanzó para seguir adelante, pese a que logró
empatarles a los aurinegros en el Centenario.

Su segunda Copa la jugó en 1978, tras obtener nuevamente la Copa Chile y la Liguilla. Esta
vez, fue último en su zona, pero se dio el gusto de vencer al São Paulo en tierra brasileña. Lo mejor
llegaría para el final de esa temporada, cuando ganó su tercer campeonato Nacional. Con la nueva
estrella en el bolsillo, disputó su tercera y última Copa Libertadores: ganó su grupo ante O’Higgins
y los equipos venezolanos en forma invicta. En el triangular semifinal perdió los dos partidos ante
Olimpia de Paraguay, los empató con Guarani de Campinas y quedó afuera. Los paraguayos
superaron a Boca y ganaron la Copa. Pasaron un año en Segunda División, pero volvieron.
En la última década jugó tres Libertadores. La primera fue en 2015 y quedó tercero detrás
de Boca y Montevideo Wanderers. En 2019 consiguió el pasaje tras ganar la Copa Chile. Eliminó a
Independiente Medellín y a Talleres de Córdoba. En el Grupo A fue tercero escoltando a River y al
Inter de Porto Alegre. Llegó a la Sudamericana y fue vencido por Zulia de Venezuela. En 2020,
Palestino jugó su sexta Libertadores después de ser tercero en Chile. Goleó a Cerro Largo, pero fue
Guaraní quien lo dejó afuera. Afincados definitivamente en La Cisterna, dan pelea desde su
humildad.

El otro cuadro que forma parte de las colonias de inmigrantes e hizo historia en el fútbol
chileno es la Unión Española. Como casi todos los países sudamericanos, Chile recibió gran
cantidad de españoles desde la conquista en adelante. El 18 de mayo de 1897 nació el Centro
Español de Instrucción y Recreación. Por otro lado, en Santiago se crearon el Club Ciclista Ibérico y
el Club Ibérico Balompié. Estas dos instituciones se fusionaron en 1922 bajo el nombre de Unión
Deportiva Española. Así se inició su ciclo deportivo en la Asociación de Santiago, donde debutó en
1925 y ganó el torneo. Lo mismo hizo en 1928, en la nueva Liga Central de Football. El club formó
parte del inicio del profesionalismo y ocupó el cuarto lugar en 1933. Repitió la posición en 1934,
con el grato recuerdo de una goleada fuera de lo común ante Morning Star: 14-1. Ese año, Unión
Deportiva Española se fusionó con el primitivo Centro Español de Instrucción y Recreación y, desde
entonces, Unión Española fue el nombre de la institución.
El desenlace de la cruenta Guerra Civil Española y la identificación con el futuro régimen
franquista de algunos de sus directivos provocaron enorme antipatía entre el público de fútbol.
Por esa razón, el club cambió de nombre, le pusieron Central, aunque sólo duró una jornada, en
1939. Los directivos, con buen tino, desafiliaron al equipo y esperaron que, ya instaurado el
antidemocrático gobierno español, la gente terminara aceptándolo. Volvieron a jugar afirmados
en los juveniles, ya que los titulares habían sido cedidos a otros equipos. Con algunos refuerzos,
Unión Española ganó el torneo de 1943 y alcanzó el segundo lugar en 1945 y en 1948. En 1950
perdió la final en el desempate contra Everton y, un año después, logró el título luego de superar
1-0 a Audax Italiano, el 13 de diciembre, con un gol de Mario Lorca. El equipo de camiseta roja,
pantalón blanco y medias negras en 1968, el pantalón pasó a ser azul. Ya llevaba muchos años
jugando en su propio estadio, el Santa Laura, ubicado en la comuna de Independencia. La cancha
fue inaugurada el 14 de mayo de 1923, con capacidad aproximada para 25 mil personas. Es el
estadio vigente más antiguo del país.
“Hispanos”, “Furia roja”, “los rojos de Santa Laura”, todos sus apodos le quedan bien. Tras
vegetar en Primera División cerca de veinte años, en los setenta empezó el mejor momento de su
historia, lo que marcaría el inicio de las diez participaciones que tuvo en la Copa. En 1970 perdió la
final del campeonato ante Colo Colo y se clasificó para jugar por primera vez la Copa Libertadores
en 1971. Debutó el 15 de febrero, con derrota 2-1 ante Cerro Porteño en Asunción. Después no
perdió más: ganó su grupo con un punto de ventaja sobre los guaraníes y el poderoso Colo Colo.
En uno de los triangulares de semifinales, no pudo ante Barcelona de Guayaquil y Estudiantes de
La Plata. Subcampeón de 1972, ingresó nuevamente a la Copa y se quedó afuera en la primera
ronda. Pero lo mejor estaba por llegar. Hizo una campaña impresionante y fue campeón en 1973,
con ocho puntos de ventaja sobre Colo Colo y una única derrota en 34 jornadas. En la Copa de
1974 no le fue bien. En 1975 jugó otra Libertadores y ganó el campeonato de Primera, dos puntos
arriba de Deportes Concepción.
En el torneo internacional avanzó tras quedar primero de su grupo delante de Huachipato
y los dos representantes bolivianos. En la segunda fase superó a Universitario de Lima y a la Liga
de Quito, y llegó a la final contra Independiente de Avellaneda. Ganó 1-0 en Santiago, perdió 3-1 la
revancha y cayó 2-0 en el desempate, jugado el 29 de junio de 1975 en el Estadio Defensores del
Chaco, de Asunción del Paraguay. Al año siguiente no pudo repetir: quedó afuera en la última
fecha de la primera fase porque Peñarol lo venció 2-0, le quitó el invicto y lo eliminó por diferencia
de gol. Nuevamente campeón nacional en 1977, cerró su gran década jugando la Copa de 1978,
cuando quedó afuera en la fase de grupos como segundo de Atlético Mineiro, el único equipo que
lo venció en esa edición.
Pasaron 16 años antes de que volviera al torneo mayor de América. Desde entonces, la
jugó cuatro veces. En el camino saboreó un nuevo título: obtuvo el Torneo Apertura 2005. Antes,
tuvo que jugar durante dos años (1998/99) en la Segunda División, algo que había evitado en los
sesenta años anteriores. En 2011 no avanzó en la Copa, pero al año siguiente eliminó a Tigres de
Monterrey (México) y ganó su grupo para ceder ante Boca en octavos. Repitió en 2014 y allí hizo
milagros. Ganó el Grupo 2, con un punto de ventaja ante San Lorenzo de Almagro, el equipo que
se quedaría con la Copa Libertadores. Incluso lo venció 1-0 en Santa Laura y consiguió un empate
en el Nuevo Gasómetro de Buenos Aires. En octavos fue sorprendido por Arsenal de Sarandí. Logró
volver en 2017 pero no se clasificó a los grupos, algo que tampoco consiguió ante Independiente
del Valle en la previa de 2021. En 2023 no disputará ningún torneo internacional.
Parece mentira que con sólo 45 años de existencia el Club de Deportes Cobreloa haya
tenido tantos éxitos en el fútbol chileno. Creado el 7 de enero de 1977, pertenece a la norteña
ciudad de Calama, de la Región de Antofagasta. Allí hoy viven algo más de 130 mil personas. El
origen de la institución hay que buscarlo en los años cincuenta y en la necesidad que había de
encontrar una actividad deportiva que uniera a los trabajadores. Situada a 2.600 metros sobre el
nivel del mar, Calama es la capital de la minería chilena y allí funciona la histórica Mina de
Chuquicamata. Calama viene de la lengua kunza y significa “ciudad en medio del agua”. La primera
entidad con apoyo popular en Calama fue el Club Sport Cóndor. En ese sentido, fueron varios los
pedidos oficiales para incorporar al club al fútbol profesional. Sin embargo, la lejanía de Calama,
ubicada a 1.560 kilómetros de la capital del país, impidió esa participación. Ni con el apoyo de la
poderosa Codelco (Corporación Nacional del Cobre) Sport Cóndor logró ser admitido. El mismo
camino siguió Deportes El Loa, que reemplazó al anterior equipo y estuvo a punto de fusionarse
con Santiago Morning para que éste le prestara jugadores y autorización legal para funcionar. En
esa ocasión, la oposición de los socios del club santiaguino impidió la unión. La adhesión con el
club Regional Antofagasta tampoco funcionó.

Entonces, llegó el momento, en enero de 1977, de crear una entidad que los representara
a todos. El Loa dejó de jugar tras 28 años de participar en las competencias locales y fue la base
para la creación del nuevo club, Cobreloa, que nació con el apoyo de las poblaciones de Calama,
Chuquicamata y la poderosa empresa Codelco. Loa es el río que cruza la ciudad de Calama y le da
su nombre a la provincia que forma parte de la Región de Antofagasta. No queda claro cuál fue el
real origen de los colores del equipo minero que, inicialmente, usó una casaca roja con pantalones
blancos. Esa vestimenta se cambió por un atuendo totalmente naranja. La elección de ese color
tiene distintas explicaciones. Una es la admiración que concitó la selección holandesa, apodada la
“Naranja mecánica”, según dijo el presidente José Gorrini en 1978. Holanda había sido
subcampeón mundial en 1974 y 1978. Otras explicaciones asocian al naranja con el color del
cobre, y otras le dan prioridad al color corporativo de la empresa de aviación Ladeco. Cobreloa
juega de local en el Estadio Municipal de Calama, habilitado para 22 mil personas e inaugurado en
1952. Para algunos partidos internacionales, como carecía de las comodidades necesarias,
Cobreloa jugó en Santiago de Chile. Participa en Primera División desde 1978 y ganó ocho
campeonatos. El último, en 2004.

Tuvo 13 intervenciones en la Copa Libertadores, la más reciente en 2007. Su primer título


lo obtuvo en 1980, con una gran campaña que le permitió superar por tres unidades a la “U” y
clasificarse para jugar la Copa Libertadores. Los dos años anteriores (1978 y 1979) y el siguiente
(1981) fue subcampeón. En 1982 fue campeón otra vez. Se convirtió en el equipo de moda de esa
época. En 1981, Cobreloa sorprendió en el torneo continental y ganó una enorme popularidad en
Chile por su gran esfuerzo. El 18 de marzo debutó con un empate sin goles ante Universidad de
Chile en Santiago. Luego, encadenó tres triunfos y dos igualdades más, que le permitieron ganar el
grupo y clasificarse. En el triangular semifinal hizo algo impresionante: le ganó a Nacional y a
Peñarol en Montevideo y, con un empate y otra victoria en las revanchas, consiguió el pase a la
final contra Flamengo. A pesar de que había jugado como local en Calama, tuvo que usar el Estadio
Nacional de Santiago para recibir al poderoso club brasileño. Allí lo venció 1-0. Como había
perdido con los rojinegros en el Maracanã 2-1, desempató en el Centenario y cayó 2-0. Repitió su
gran actuación en 1982. Ganó el Grupo 4, con un punto de ventaja sobre Colo Colo, a quien dejó
afuera, junto con los equipos ecuatorianos. Después, superó a Olimpia y a Deportes Tolima, y
pudo disputar una nueva final que, increíblemente, no pudo ganar ante Peñarol. Fue empate sin
goles en Montevideo y agónico triunfo uruguayo en Santiago de Chile, con un gol en tiempo
adicionado de Fernando Morena, el histórico cañonero aurinegro. Segunda frustración naranja. En
1983 quedó afuera en la primera fase: mantuvo su invicto en Calama, pero no pudo con el duro
Estudiantes de La Plata. En los ochenta, repitió el título Nacional en 1985 y 1988, y logró dos
presencias coperas más. En 1987 ganó su zona, pero por mejor diferencia de gol América de Cali lo
superó en el triangular semifinal. Tozudo e incansable en la búsqueda de la Copa, en 1989 ganó su
grupo, superó a Deportivo Quito en la segunda fase y se quedó afuera al perder inesperadamente
con Danubio de Montevideo. El cuadro uruguayo fijó un hito memorable cuando se transformó en
el primer equipo en la historia de la Copa que consiguió ganar en Calama: fue 2-0 el 19 de abril.
Gran animador de los torneos locales, participó en siete Libertadores durante la primera
década del nuevo siglo. Se destacan su caída en cuartos de final ante Boca Juniors en 2003 y la
pésima campaña de 2004, en la que perdió los seis partidos que disputó. Descendido en 2015, no
pudo recuperarse hasta la finalización de 2022, cuando quedó segundo detrás de Magallanes,
pero finalmente no logró regresar a Primera tras haber sido vapuleado por Deportes Copiapó, que
lo goleó 5-0 en la propia ciudad de Calama.
Ninguno de los demás equipos del interior chileno logró avanzar demasiado en la Copa.
Apenas 90 kilómetros al suroeste de Santiago se encuentra la ciudad de Rancagua, capital regional
poblada por 300 mil habitantes. Rancagua viene del mapuche, más precisamente de la palabra
rangkulwe, que quiere decir “cañaveral”. Es una ciudad histórica: allí los patriotas se enfrentaron
con los españoles en 1814 y desde aquel lugar pudo escaparse el prócer nacional, Bernardo
O’Higgins, para continuar la pelea por la independencia. En su origen el poblado se llamaba Villa
Santa Cruz de Triana, y había sido fundado en 1743, pero años después cambió su nombre.
El O’Higgins Fútbol Club es más contemporáneo: nació el 7 de abril de 1955, producto de
la fusión de los clubes América y O’Higgins Braden. El origen hay que rastrearlo en el torneo
chileno de Segunda División de 1953, en el que dos equipos de la ciudad (Instituto O’Higginsy
América) empataron el segundo puesto detrás del campeón, Thomas Bata, de Peñaflor. Los socios
y jugadores del Instituto O’Higgins decidieron fusionarse en los primeros meses de 1954 con el
club Braden, que contaba con los trabajadores de la fundición Braden Copper Co, formando el
Club O’Higgins Braden. Este equipo, luego, ganó el torneo de Segunda División, cinco puntos por
delante de América, y ambos debían ascender a Primera. Sin embargo, la Asociación Nacional no
les permitió subir a los dos y les exigió que se fusionaran para que una sola entidad representara a
Rancagua. Hubo extensas y acaloradas reuniones hasta que se selló el acuerdo final que fundó al
Club Deportivo O’Higgins en 1955. El primer presidente fue Francisco Rajcevich, que era titular del
Club O’Higgins Braden, y contó con el aval de Manuel Riquelme, líder de América.
Faltaba algo más: los colores de la nueva camiseta. Se mocionó jugar con una roja como la
selección chilena, pero no fue aprobado. Se decidió consensuar una camiseta celeste, que
combinaba el verde y blanco del O’Higgins Braden, con el amarillo de América. Camiseta celeste,
pantalón negro y medias negras o celestes. El título mundial de Uruguay en 1950 se cree que fue
un elemento decisivo a la hora de la votación. El nuevo club debutó en Primera el 8 de mayo de
1955 con una derrota 2-0 ante Unión Española en la vieja cancha de Santa Laura. El equipo
terminó el torneo en la novena posición. En 1959 empató el tercer lugar con Santiago Wanderers,
pero en 1963 descendió. Pronto volvió y se mantuvo hasta 1975. El milagro de ingresar a la Copa
se produjo en 1978, cuando escoltó a Palestino en la Liguilla. Hizo una buena campaña, pero se
quedó afuera. Debutó el 28 de febrero de 1979 con un empate en un gol con Palestino. Sufrió una
única derrota, 1-0 ante su par chileno, quedó segundo y se dio el gusto de ganar en Caracas al
Deportivo Galicia 1-0 y golear al mismo rival 6-0 en Rancagua. Volvió a jugar la Libertadores en
1980 y ganó el grupo, en el que dejó atrás a Cerro Porteño, Colo Colo y Sol de América, por mejor
diferencia de gol. En semifinales no sumó puntos y se despidió ante Olimpia de Asunción y
Nacional de Montevideo. Su penúltima participación continental fue en 1984 y sólo obtuvo un
punto luego de empatar sin goles con Bolívar de La Paz. Después el equipo descendió tres veces.
En 2006 consiguió regresar y estabilizarse en Primera, pero recién pudo salir campeón
nacional al ganar el Apertura de 2013. Por esa razón llegó al año siguiente a la Libertadores y no
hizo poco. Tercero detrás de Cerro Porteño y Lanús en la zona 3, se quedó afuera pero cayó en un
solo partido ante los paraguayos por 2-1 y fue eliminado. Como siempre, hace de local en el
Estadio El Teniente, llamado anteriormente Braden Copper Co, inaugurado en 1945. En esa
cancha, que tiene capacidad para 15 mil personas, jugó la selección argentina en la Copa del
Mundo de 1962. Para el ambiente chileno del fútbol son “los celestes” o “el Capo” de las
provincias.

No hay un club que esté lo suficientemente cerca de O’Higgins como para considerarlo su
adversario histórico. Sin embargo, con el correr del tiempo se ha afianzado una rivalidad con
Rangers de Talca, ciudad ubicada a 170 kilómetros de Rancagua. Esa ciudad, cuyo nombre significa
“trueno” en mapuche, es más pequeña que Rancagua, ya que tiene 250 mil habitantes, aunque
fue fundada en 1742, un año antes. El Club Social de Deportes Rangers nació el 2 de noviembre de
1902, creado por un grupo de antiguos socios del Club 18 de Septiembre que, a su vez, había sido
conformado por profesores y alumnos del Liceo de Hombres Talca y la Escuela Superior N°1. Los
que se separaron fueron los estudiantes, liderados por los hermanos Donoso, José María Bravo,
Rubén Guzmán y Arsenio Poblete. El primer presidente fue el joven Bravo.
Desde el comienzo decidieron que el nuevo club tuviera colores rojo y negro a rayas
verticales. Son varias las versiones acerca de las razones por las que eligieron esa camiseta. Unos
dicen que eran los colores de los bomberos de Talca y los quisieron homenajear, ya que varios de
los fundadores eran asiduos colaboradores. Otros argumentan que fueron tomados de los
ponchos típicos de la zona. Y una tercera versión indica que se buscó asociar el nombre del club
con el escuadrón de guardabosques canadiense, que lleva el rojo y el negro en su uniforme. El
nombre Rangers fue un pedido del escocés John Greenstreet, cercano a los socios fundadores.
Muchas veces han utilizado un diseño similar al Flamengo: rojo y negro pero a rayas horizontales.
Allí comenzó el periplo de los “rojinegros”, “piducanos”, por el nombre del estero que cruza la
ciudad de Talca de este a oeste, o “talquinos”.

Tras jugar casi medio siglo en torneos locales y regionales, Rangers alcanzó la Segunda
División Nacional en 1952. Ascendió esa misma temporada y ocupó el décimo lugar en Primera,
con meritorios terceros puestos en 1956 y en 1965. Hizo una gran campaña en 1969 –fue
subcampeón– y así llegó a la Copa Libertadores de 1970. Debutó el 15 de febrero cuando cayó 2-0
ante Guaraní en el Puerto Sajonia de Asunción. En su única participación sumó apenas tres puntos,
logrados al vencer 2-0 al América de Cali el 21 de marzo y empatar en cuatro goles con Olimpia, en
la ciudad de Santiago de Chile. Fue debut y despedida, aunque todavía hay otra joya en su historia:
se consagró subcampeón en el Torneo Apertura 2002. Rangers demolió el viejo Estadio Fiscal, que
había sido inaugurado en 1937 y tenía capacidad para 17 mil personas. El devastador terremoto
que asoló la Región del Maule en 2010 provocó dudas sobre la continuidad de la obra, que fue
ratificada, sin embargo, a fines de 2011 por las autoridades y finalizada en 2019. Rangers regresó a
Primera División, pero en 2014 debió descender y se mantiene en segunda división.
Cerca de Valparaíso, también en la zona central del país, está ubicada la ciudad de San
Felipe: una población que bordea los cien mil habitantes y se sitúa a 90 kilómetros al noreste de la
capital, en plena zona cordillerana. Unión San Felipe nació el 16 de octubre de 1956, tras la fusión
de dos entidades locales, Amateur Internacional y Tarcisio, realizada en el cuartel de bomberos de
San Felipe. Del acuerdo formaron parte Tomás Martínez Valdez, José Luis Vargas Olea, Carlos
Gallardo, Ismael Herrera, Juan Mira y Juan Sabaj. Rápidamente, comenzó a militar en Segunda
División y consiguió ascender en 1961. Su primera campaña en la categoría principal lo ubicó en el
noveno puesto y en 1968 descendió. Cuando volvió, consiguió algo nunca igualado en el fútbol
chileno: ganó el torneo de ascenso en 1970 y cuando llegó a Primera, en 1971, salió campeón. Con
46 puntos, se impuso por dos unidades de ventaja a Universidad de Chile y por cuatro a Unión
Española. De esta forma, se clasificó para disputar la Copa Libertadores de 1972.
Debutó el 25 de febrero, con un impactante triunfo ante la “U” 3-2. Sin embargo, después
apenas pudo empatar sin goles con Alianza Lima y con Universitario, y finalizó último con cuatro
puntos. Siempre lo llamaron “Uní Uní” o los “aconcagüinos”, porque representa a las poblaciones
del Valle de Aconcagua. Desde su ingreso a la Segunda División Nacional, juega como local en el
Estadio Municipal, pero, como fue refaccionado, durante varios años debió irse a otras canchas
cercanas, como el Municipal de Llaillay o el Estadio Fiscal. Hoy pueden ingresar hasta 10 mil
personas en la cancha, aunque todavía necesita mejoras que la habiliten para competencias
mayores. La camiseta es la misma desde la fundación: blanca, con dos rayas verticales rojas en el
costado y vivos del mismo color.
La actividad minera sigue siendo importante en el territorio chileno, más allá de las luchas
para que no se contamine el planeta y para que la extracción no comprometa a las generaciones
futuras. Si Cobreloa es el rey del fútbol entre los mineros, hay un segundo club que también ha
dejado su marca en las competencias. Se trata del Club de Deportes Cobresal, creado el 5 de mayo
de 1979 y perteneciente a la ciudad de El Salvador, en la Región de Atacama. Es una pequeña
comunidad de 15 mil habitantes, que se ubica a 2.240 metros de altura sobre el nivel del mar y
queda 1.102 kilómetros al norte de Santiago. Son apodados “mineros” o “legionarios”, en alusión
al próximo desierto de Atacama. La flamante institución ingresó a la Segunda División, en 1980,
unida al Club Deportivo Hospital de El Salvador, ya que, sin la ficha de ese club, Cobresal no
hubiese podido participar. Así, se trató de una unificación forzada. Cobresal consiguió el ascenso
en 1984 y, en su primera campaña en la máxima división, fue subcampeón de la Universidad
Católica.
Al año siguiente, salió al paso del mayor equipo del norte chileno, Cobreloa de Calama: lo
venció y se clasificó para jugar la Copa Libertadores de 1986. Terminó invicto y eliminado en su
campaña en el Grupo 4 de la Copa. Derrotó 1-0 a la Católica en Santiago, pero empató los cinco
partidos restantes y se quedó afuera, a dos puntos de América de Cali. Increíble. Para recibir a sus
rivales colombianos y a la “Cato”, debió ampliar el aforo de su estadio, El Cobre, a casi 22 mil
personas, lo que significa que tiene una cancha donde entra prácticamente más gente que los
habitantes de la ciudad. El otro punto alto de su historia fue cuando ganó la Copa Chile de 1987,
tras vencer al poderoso Colo Colo en la final. Fue 2-0 y uno de los goles lo hizo el reconocido Iván
Zamorano, quizá el atacante más importante y talentoso en la historia del fútbol chileno. Luego,
descendió en tres ocasiones, pero regresó en 2002 y se mantiene. Esto a pesar del escaso futuro
de la Mina El Salvador, ya que se calcula que tendrá vida útil hasta 2021, para angustia de sus
habitantes y del propio club. Nacido con camiseta verde, pantalón blanco y medias verdes, el
naranja fue introducido por aquellos que querían identificarlo más con el cobre, el producto
esencial de las exportaciones y el alma de la Mina El Salvador. En poco tiempo, el naranja eclipsó
al verde y en combinación con el blanco son los dos colores predominantes en los distintos
diseños de la camiseta.
En 2016, Cobresal jugó por segunda vez la Libertadores, por haber ganado el Torneo
Clausura de 2015 en gran forma. El equipo fue claramente superado en el Grupo 8, ya que pudo
derrotar 2-0 a Cerro Porteño de local, pero perdió los otros cinco partidos, ante los paraguayos,
Independiente Santa Fe de Bogotá y Corinthians, que ganó el grupo. Para 2023, logró clasificarse a
jugar la Copa Sudamericana tras su quinto puesto en el certamen local.
Recorriendo en auto la larguísima Ruta Nacional 5, para ir desde El Salvador hacia
Santiago, vale la pena detenerse en Coquimbo, sitio pegadito a la hermosa y colonial ciudad de La
Serena, hoy destacado centro turístico. Importante puerto pesquero sobre el Océano Pacífico, su
mayor actividad originó la práctica del fútbol en aquellas comarcas, ubicadas a casi 500 kilómetros
de Santiago. El nombre del puerto deriva del término quechua coquimpu, que significa “lugar de
aguas tranquilas”. Otros historiadores otorgan validez a la afirmación de que el Valle del Elqui –la
zona cercana rumbo a la Cordillera– era denominada Cuquimbu por las tribus diaguitas que allí
habitaron en siglos pasados. Los marineros ingleses, al desembarcar, jugaban al fútbol en los
vastos terrenos libres de Coquimbo. Así, influyeron enormemente para que se fundara el
Coquimbo Foot Ball Club, en 1896, que muy pronto se fusionó al Unión FC. Decidieron llamarse
Coquimbo Unión, pero en 1957 cambiaron por Coquimbo Unido, y así quedó. Por esa razón, la
fecha de fundación oficial es el 15 de agosto de 1957.

El club tiene una historia especial: como Coquimbo fue saqueada por el pirata inglés
Bartolomé Sharp en 1680, al equipo le quedó el apodo de “piratas”. También se lo conoce como
“aurinegros”, ya que su casaca histórica es mitad negra y mitad amarilla, con pantalón y medias
negros. El origen de los colores y el diseño provienen de siete partidos informales que disputaron
los fundadores del club contra marineros ingleses. Luego de vencer a los tripulantes del barco de
guerra Flora–un imponente navío de 4.360 toneladas–, el comandante Casper Baker hizo entrega
de la ropa que lucieron sus jugadores, en señal de reconocimiento a los triunfadores. En 1912, el
viejo Coquimbo FC decidió utilizar esos colores para siempre. El equipo ingresó a la Segunda
División chilena en 1959 y consiguió ascender en 1963. Logró mantenerse tres temporadas en la A,
bajó y regresó para jugar la temporada de 1978. Tras dos ascensos y descensos, coronó su máxima
tarea en Primera al clasificarse subcampeón, en 1991, detrás de Colo Colo. Así, llegó a la Copa
Libertadores. Debutó con derrota 1-0 ante los colocolinos, el 18 de febrero de 1992, aunque luego
venció a la Universidad Católica 3-2 en su cancha del puerto y empató con los “albos” en su casa.
Sumó tres puntos, quedó último y fuera de la Copa. Tras una década en el ascenso regresó a
Primera en 2018, bajo de nuevo, ascendió y volvió a retroceder para 2023. Eso sí: continúa como
local jugando en el Estadio Francisco Sánchez Rumoroso (de 1970) con aforo de 18 mil personas.
La ciudad más importante del centro-sur chileno es Concepción, ubicada 500 kilómetros al
sur de Santiago y muy cercana al Océano Pacífico. Es la cabecera de la famosa Región del Bío Bío,
el territorio mapuche que fue indomable para los españoles durante más de cuatro siglos. En la
parte norte del área metropolitana o Gran Concepción, se encuentra el antiguo puerto de
Talcahuano. Tres clubes de fútbol representaron a la zona en torneos internacionales. El más viejo
nació y creció en el puerto que floreció entre 1850 y 1930 gracias a la pesca y recolección del
choro, un popular molusco que era exportado desde allí. Por esa razón, sus habitantes son
denominados “choreros”. Talcahuano viene del vocablo mapuche talcahueño, que significa “cielo
que truena”, y lleva el nombre del famoso cacique aborigen que, en los tiempos de la conquista
española, habitaba con su gente en la cercana Península de Tumbes. Allí, en ese viejo puerto,
nació el Deportivo Huachipato, que toma su nombre de una palabra mapuche que quiere decir
“trampa para cazar patos”. Era una práctica frecuente de los habitantes en los humedales
cercanos, ríos y lagunas de alrededor. Hoy, la ciudad tiene 175 mil habitantes y un recuerdo
cercano muy doloroso: el sismo que provocó el tremendo maremoto de 2011.
Huachipato fue fundado el 7 de junio de 1947 para solaz y entretenimiento de los
empleados y trabajadores de la Compañía de Acero del Pacífico (CAP), la empresa siderúrgica que
ya llevaba muchos años en la zona. Por esa razón son apodados “siderúrgicos” o “acereros”. Su
uniforme inicial fue el mismo de la selección de Chile: camiseta roja, pantalón azul, medias
blancas. Lo utilizó hasta 1967, cuando cambió para siempre a una vestimenta similar a la del
Internazionale de Milan: azul y negra a rayas verticales, con pantalón y medias negros o azules. El
club se anotó oficialmente recién en 1954 y comenzó a participar en Segunda División, aunque fue
campeón regional del Bío Bío en 1956 y en 1964. Debutó en Primera en 1967 y logró un meritorio
sexto lugar.
En 1974, consiguió ganar el Campeonato Nacional al sumar 54 puntos, dos más que
Palestino y tres más que Colo Colo. En 1975 jugó su primera Copa Libertadores y, al mismo tiempo,
se ubicó tercero en el torneo chileno. Su participación internacional comenzó en Concepción, el 26
de febrero de 1975, cuando igualó 0-0 ante la Unión Española de Santiago. Sus dos victorias en el
Grupo 2 fueron ante los bolivianos Jorge Wilstermann y The Strongest, quedó segundo a tres
puntos de los “hispanos” y fue eliminado. Se retiró con diez goles a favor y diez en contra.
Descendió en 1978, pero volvió en 1982. Bajó nuevamente en 1990 y 1992. Tras retornar en 1995,
se mantuvo en la Primera categoría y es señalado como uno de los máximos clubes formadores de
buenos futbolistas juveniles. Mientras, disfruta su nuevo estadio: Las Higueras, que lleva el
nombre del barrio donde está afincado. Su cancha anterior había sido construida en 1960 y la
demolieron en 2008. En el mismo lugar se erigió el nuevo estadio, hecho íntegramente de acero,
con capacidad para 12 mil personas e inaugurado el 27 de septiembre de 2009.
Al haber ganado el Torneo Clausura de 2012, Huachipato ganó el derecho a disputar la
Copa Libertadores de 2013. Hizo una buena campaña en el Grupo 8, ya que derrotó a Gremio en
Porto Alegre, empató con Fluminense en Río de Janeiro y venció 4-0 a Caracas en Venezuela, pero
al igualar 1-1 con Gremio en la última jornada, quedó afuera por diferencia de goles. Jugando en
Talcahuano no se hizo fuerte y perdió dos encuentros, quedando invicto como visitante. Para la
temporada 2023, Huachipato no consiguió clasificarse para ninguna de las dos copas continentales
Los otros dos grandes equipos de la zona le pertenecen a la ciudad de Concepción, que
nació bajo el nombre de Penco, allá por 1550, cuando el español Pedro de Valdivia la fundó. La
guerra contra el mapuche fue larga y sangrienta. Concepción fue arrasada y reconstruida varias
veces, hasta que sufrió un demoledor terremoto en 1751, que originó su traslado hasta el Valle de
la Mocha, donde se estableció definitivamente. Aunque se mudó de lugar, el terremoto que la
asoló en febrero de 2010, con registro de 8,8 puntos en la escala de Richter, la convirtió en una
ciudad que necesitará años para volver a ser lo que era.
Creado el 15 de abril de 1966 gracias a la fusión de varios clubes de la ciudad de
Concepción, el Club Deportes Concepción es el más grande y popular de la ciudad. Para crearlo,
confluyeron Liverpool, Juvenil Unido, Galvarino y Santa Fe, entidades importantes que resolvieron
hacerlo para dotar a la ciudad de un cuadro fuerte con grandes aspiraciones. El club nació como
Deportes Concepción Unido, pero luego se le quitó la última palabra. Ingresó a la Segunda División
y ganó el ascenso en 1967, con una campaña notable que todavía hoy se comenta: obtuvo el 81
por ciento de los puntos en juego. El club podría haber nacido en 1965, producto de la fusión de
Fernández Vial y Lord Cochrane, los dos equipos más fuertes de la ciudad, pero los socios de
ambos no quisieron. Entonces, tras la decisión de las otras cuatro entidades de fundar un club
nuevo, le otorgaron los colores violeta y blanco, símbolos de la ciudad.
Desde el inicio fueron “los lilas” o “los violetas”. También los llaman “los leones de Collao”,
en referencia a su cancha, que es municipal y a la que se la conoce como Estadio Collao, por la
avenida donde está ubicada. Fue inaugurada el 16 de septiembre de 1962 y entran 37 mil
espectadores. El “Conce”, el apodo más popular del club, descendió cinco veces y aún no ha
logrado volver del último retroceso, ocurrido en 2009. Su primer año en Primera fue 1969, cuando
finalizó séptimo. Mejoró y quedó cuarto en 1972, y en 1975 fue subcampeón, apenas dos puntos
por debajo de Unión Española. En 1981 descendió por primera vez. Para disputar su primera Copa
Libertadores, superó la Liguilla de 1990 e ingresó al torneo internacional en 1991. Debutó con
empate sin tantos, en su cancha, ante el futuro campeón, Colo Colo, el 20 de febrero. Quedó
tercero en el Grupo 2 y se clasificó. Luego, fue eliminado por América de Cali en la segunda parte.
La otra ocasión en la que se ubicó entre los poderosos del continente fue en 2001, cuando
obtuvo el pase con la Liguilla y debió medirse ante San Lorenzo de Almagro, Nacional de
Montevideo y el boliviano Jorge Wilstermann. Consiguió el segundo lugar, detrás de los
uruguayos, y avanzó. Vasco da Gama lo venció en los dos partidos eliminatorios posteriores. El
club entró en una gravísima crisis económica y fue privatizado dos veces con escándalos incluidos
y airados reclamos de socios y simpatizantes. En 2016 fue desafiliado por tantas irregularidades y
eso generó la urgente convocatoria de los socios para ayudarle. Logró volver en las divisiones
menores y regresar de a poco al profesionalismo. Pero está muy lejos de lo que supo ser.
Ese lugar de referencia de la ciudad en las competencias nacionales parece haberlo
conseguido el Club Deportivo Universidad de Concepción, fundado el 8 de agosto de 1994. Se trata
de una institución heredera del Club Deportivo Universitario, que jugó con éxito la liga local y
regional entre 1940 y 1960. Empezó como una simple rama futbolística universitaria en Tercera,
pero ascendió a Segunda en 1997 y a Primera en 2002. Ya lleva una década en la categoría, donde
se mantuvo firme y logró que la cancha en que hace de local, el Estadio Municipal de Concepción,
más conocido como Estadio Collao, sea un bastión. Jugó la Copa Libertadores 2004 en el grupo que
conformaban Santos Laguna de México, Cruzeiro de Brasil y Caracas de Venezuela. Debutó el 3 de
febrero, con empate 2-2 en tierras mexicanas. Repitió el resultado ante el mismo rival en su
cancha, pero perdió los otros cuatro partidos. Quedó último y sin triunfos en su única intervención
en la Copa. Luego, fue subcampeón del Clausura 2007 y ganó la Copa Chile 2008, aumentando su
popularidad en la zona. Siempre con sus colores universitarios: camiseta amarilla y pantalón y
medias azules. Lo llaman “auricielo”, “la U de Conce” o “los del Campanil”.
Ganó la Copa Chile en 2014/15, jugó la Copa Sudamericana de 2016 y al ocupar el tercer
puesto en el torneo de 2017 pudo alcanzar un lugar en la Copa Libertadores por segunda vez. Allí,
fue vapuleado por Vasco da Gama, que lo venció 4-0 y 2-0 en los dos juegos. Subcampeón chileno
de 2019, accedió directo a la fase de grupos de la Copa: venció 5-4 a Sporting Cristal, pero no ganó
ningún otro partido y quedó afuera. Hoy milita en Segunda División.

Fundado el 26 de enero de 1954, hace de local en el estadio Municipal Nicolás Nazar.


Pertenece a la ciudad de La Calera, ubicada en la región de Valparaíso. La ciudad se ubica a orillas
del río Aconcagua y hoy tiene alrededor de 70 mil habitantes. Está muy cerca de las comunas de
Quillota y La Cruz. El club es una fusión de los clubes Cóndor, Calera Comercio y Tifón, que luego
se fusionaron con Deportes Melón, vinculado a una poderosa cementera. Allí nace el nuevo club,
vestido íntegramente de rojo, aunque al principio jugaron de azul. Son los cementeros.
Primer ascenso a la A en 1961 y descendió en 1974 por primera vez. Volvió apenas en
1985 y descendió, para regresar en 2011 y luego en 2018 tras un nuevo retroceso. Su estadio lleva
el nombre de Nicolás Chahuán, un ex presidente que hizo mucho por el club y falleció de un
infarto en 1988, justo cuando el árbitro cobraba un penal en contra de su club. En 2019 inició su
participación en torneos internacionales. Jugó tres copas sudamericanas y debutó en la copa
Libertadores para 2021. Allí consiguió dos empates como local, ante la Liga de Quito y Flamengo,
que fue finalmente subcampeón detrás de Palmeiras. Perdió los otros cuatro partidos. Llegó por
ser subcampeón nacional 2020. En 2022 hizo una buena campaña en la copa sudamericana.
Primero eliminó a Ñublense y luego compartió la punta de su zona con Santos, pero quedó
segundo por diferencia de goles.

El Club Deportivo Ñublense consiguió por primera vez llegar a la Copa Libertadores. Lo hizo
tras consagrarse subcampeón del torneo nacional en 2022, detrás del poderoso Colo Colo. Vestido
íntegramente de rojo, Ñublense pertenece a la ciudad de Chillán, hoy poblada por más de 160 mil
habitantes. Ubicada al sur de Santiago -403 kilómetros de distancia- Chillán pertenece a la región
del Ñuble y allí los entusiasmados estudiantes del Liceo crearon el Liceo Football Club el 20 de
agosto de 1916. Recién en 1957 dejaron el fútbol amateur y pasaron a jugar en la Liga de la ciudad
de Concepción. Dos años después se incorporaron a la competencia nacional.
En 1976 lograron el ascenso a Primera cuando ya llevaban casi dos décadas jugando como
locales en el estadio municipal Nelson Oyarzún, que lleva el nombre de uno de los entrenadores
más respetados que pasó por el club. Con capacidad para casi 15 mil personas, la cancha tuvo que
ser reconstruida en algunos sectores tras el terremoto de 2010. Ñublense lleva siete temporadas
en tercera categoría, 44 en segunda y para 2023 jugará su torneo número 16 en Primera. En el
último año, hubo empatía entre el municipio, los hinchas y los chillanenses como nunca antes.
Además, más de cinco mil niños de familias humildes eran invitados a ir al estadio para alentar a
los Diablos Rojos, generando una identificación mayor. La ciudad y Ñublense están listos. En unos
días iniciará la aventura deportiva más importante de su historia.
Curicó es una ciudad de nombre mapuche. Significa “aguas negras” y se ubica a casi 200
kilómetros al sur de Santiago de Chile. Pertenece a la región del Maule y es considerada la capital
agroindustrial de la gran zona que rodea a la capital. Fundada en 1743, hoy supera los 150 mil
habitantes y está de fiesta. La razón es muy clara: es que el Club de Deportes Provincial Curicó
Unido, el hijo dilecto de la ciudad que consiguió la histórica clasificación para la Copa Libertadores,
al quedar tercero en el campeonato de primera división.
Además, Curicó Unido es diferente al resto. No es una “sociedad deportiva anónima
profesional” según el modelo empresarial chileno, sino que sigue siendo un club o corporación
deportiva como eran todos anteriormente. Fundado el 26 de febrero de 1973 mientras gobernaba
Salvador Allende, el club nació tras la disolución de Deportes Badminton, que era santiaguino se
trasladó allí años más tarde.

Nació con los tres colores de la bandera chilena, pero fue cambiando hasta abandonar el
azul y vestirse de rojo y blanco. En realidad, desde los años noventa se asemeja mucho a la ropa
del River Plate argentino: camiseta blanca con una banda diagonal roja, pantalón negro (en lugar
del azul) y medias blancas. El “Curi” como lo apodan, juega en su cancha llamada “La Granja”, que
fue inaugurada en 1949 y demolida en 2010, para ser reemplazada por un moderno campo con
lugar para casi trece mil personas.

Inició su camino deportivo en la tercera categoría, su hinchada fue creciendo y festeja el


día 29 de diciembre como “el día mundial del hincha de Curicó Unido” porque en aquel día de
2005, el equipo consiguió el ascenso a segunda división. El club subió en 2007 y volvió a bajar,
pero regresó en 2017 y se mantiene en primera categoría. Ahora llegó el tiempo de competencia.

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