PROCESOS INDUSTRIALES DE PLANTAS MEDICINALES
GENERALIDADES
1.1. Introducción.
Muchas plantas sintetizan sustancias que son útiles para la salud de los seres vivos, tanto
humanos como animales. La mayor parte de estas sustancias son productos del metabolismo
secundario de las mismas, de los cuales se habrán aislado unos 12.000, aproximadamente un
10% del total. A menudo, estas sustancias sirven como mecanismos de defensa de la planta
ante microorganismos, insectos, patógenos, predadores, o incluso condiciones ambientales
desfavorables como altas temperaturas, o sequía.
Estas plantas pueden ser utilizadas como tal, o en partes (raíces, tallos, hojas) o ser
procesadas para extraer sus aceites esenciales o extractos. Se emplean en la industria
alimentaria, farmacológica, perfumera y cosmética, entre otras.
En los últimos años, el uso de estas plantas aromáticas y medicinales, de ahora en adelante
PAM, ha aumentado mucho en Estados Unidos, Europa, India y China. Al menos 2.000
especies de PAM son comercializadas, de las cuales 1.200 a 1.300 son nativas de Europa.
Su creciente demanda ha hecho que algunas de ellas vean mermadas sus poblaciones
naturales, por lo que su recolección ha de ser regulada. Según la WHO, hay una lista de 14
plantas que ya están amenazadas de extinción por exceso de recolección. La Estrategia
Europea para la Conservación de las Plantas (EPCS) establece que el 90% de las especies de
PAM nativas de Europa son recolectadas silvestres.
1.2. Antecedentes históricos y estado actual
El origen del empleo de este tipo de plantas, así como sus esencias y extractos, es tan antiguo
como la agricultura. Su uso comenzó con una recolección indiferenciada de plantas,
recolección selectiva de algunas, domesticación de las más útiles y su cultivo.
El uso medicinal de las plantas data de miles de años atrás. El primer documento conocido es
una tabla de arcilla sumeria de 4000 años de antigüedad que recogía los remedios para
diversas enfermedades. Así mismo, los papiros egipcios como el de Ebers describen cientos de
remedios. Por otro lado, en la cultura china, el legendario médico chino Li-Shi-Chang, reunió en
el Pen Tsao unas 365 hierbas catalogadas como magníficas, medianas o inferiores. Entre las
magníficas se encontraba el arbusto ma-huang (Ephedra vulgaris) recomendado para tratar las
enfermedades pulmonares. En la india, la medicina herbal está descrita desde hace varios
miles de años en los Rig – Veda, la colección de versos sagrados hindúes.
1.2.1. La cultura Griega y Romana
La medicina occidental se remonta a los tiempos de Hipócrates, médico griego que creía que
las enfermedades tenían causas naturales, y empleó remedios herbales en su tratamiento. Los
escritos romanos también influyeron en el desarrollo de esta medicina occidental,
especialmente los trabajos de Dioscórides, Galeno y Avicena.
Dioscórides (40 – 90 D. C.) recopiló información de más de 600 especies de plantas de valor
medicinal en su obra De Materia Medica.
El trabajo de Dioscórides fue considerado como la farmacopea en la mayor parte de Europa
durante al menos 1500 años, durante la Edad Media y el Renacimiento.
Galeno de Pérgamo (130 – 200 D. C.) fue un médico griego cuyos tratados dominaron la
medicina occidental durante más de 1000 años.
Por otro lado, destacan los trabajos de Abu Ibn Sina (980 – 1037 D. C.), llamado Avicena en
Europa, fue un médico, científico y filósofo de origen persa, considerado como uno de los más
grandes médicos de todos los tiempos.
Durante muchos siglos, medicina y botánica estuvieron estrechamente ligadas, y las plantas
fueron un elemento básico de la práctica médica. A partir del siglo XVIII en el mundo occidental
se separaron los caminos de la botánica y la medicina, y por esa época el tratamiento médico
quedo al alcance de la mayoría de la población, con lo que los viejos remedios a base de
hierbas desaparecieron.
1.2.2. La Edad Media
En la Edad Media el empleo de las plantas medicinales sufre un proceso de estancamiento y
descrédito debido a la Santa Inquisición que en su famosa caza de brujas mandó quemar en la
hoguera a cientos curanderos que realizaban conjuros durante sus actos terapéuticos. Una de
estas especies fue el cornezuelo del centeno o Claviceps purpurea, con un alto contenido en
LSD, a cuyo efecto alucinógeno se le atribuían causas demoníacas. Únicamente en los
monasterios se centró el arte de curar, gracias al trabajo de monjes y sacerdotes que tradujeron
del griego y del latín las primitivas obras sobre el empleo medicinal de las hierbas.
Con el inicio del Renacimiento, comenzó el resurgir de la medicina a base de plantas, y la
identificación de plantas medicinales y sus partes útiles.
Ello, junto con la invención de la imprenta en 1450 se tradujo en lo que se denominó la edad de
los herbarios.
Muchos de estos documentos estaban ampliamente ilustrados. Todos ellos se centraron en los
usos medicinales de las plantas, pero también mezclaban bastante superstición.
Por ejemplo, la Dottrina dei segni sostenía que el uso medicinal de una planta podía
reconocerse en función de la morfología de la misma, en correspondencia con alguna parte de
la anatomía humana.
Por ejemplo, las hepáticas se llamaron así por su forma lobulada similar al hígado, y se les
atribuyeron propiedades curativas de ese órgano.
También el jugo rojizo de la sanguisorba se empleó para tratar enfermedades circulatorias, o el
aspecto humanoide de la mandrágora a partir del cual se atribuyó a esta especie propiedades
para mejorar la virilidad y la concepción.
1.2.3. El Nuevo Mundo
Cuando los colonizadores europeos llegaron a América se quedaron fascinados por los
conocimientos que poseían los nativos del uso medicinal de las plantas.
Los aztecas tenían una herencia de herbolaria medicinal, teotihuacana y tolteca de unas 3000
especies. Ya en 1552 se escribiría el primer libro de Medicina de México y América, Libellus de
Medicinalibus, Indorum Herbis, escrito por Martín de la Cruz, médico azteca, y traducido por
Juan Bernardino al latín., otro alumno azteca, lo tradujo al latín.
Algunas de las especies traídas a Europa de América son por ejemplo la quina (Cinchona sp),
la coca (Erythroxylum coca) o el tabaco (Nicotiana tabacum).
1.2.4. La época moderna
Muchos de los remedios empleados tradicionalmente han sido probados científicamente y
empleados en la medicina moderna.
Por ejemplo, la digitalina (alcaloide obtenido a partir de Digitalis purpurea) ha sido empleada
para las enfermedades cardíacas.
En el siglo XIX se practican los primeros análisis químicos de esencias y otros principios
activos de los vegetales, con la aplicación del microscopio y de las técnicas de la química
analítica, naciendo así la farmacoquímica.
En 1850 se desarrolla un movimiento de investigación para conocer la composición de los
vegetales y nace la base de la industria farmacéutica, perfumera y condimentaria actual.
En esa época se comienzan a purificar los principios activos de las plantas medicinales, por
ejemplo aislando la morfina de la amapola del opio. Los avances en el campo de la
farmacología llevaron a la formulación de las primeras drogas totalmente sintéticas basadas en
productos naturales.
El ácido salicílico se sintetizó en 1853, y dio lugar al desarrollo de la aspirina. En 1939 se
identificó el ácido salicílico como el principio activo presente en plantas con propiedades
analgésicas.
1.2.5. Las PAM hoy en día
Mientras la medicina occidental se ha apartado de las plantas medicinales, del 75% al 90% de
la población rural del resto del mundo aún emplea las plantas como únicos medicamentos.
A partir de los años 70 surge en los países más desarrollados, un renovado interés por la
investigación, producción y consumo de plantas aromáticas y medicinales, aplicadas a los
campos de farmacéutica, alimentación, perfumería y cosmética.
El resurgir de la medicina tradicional, la preocupación por la salud y la calidad de vida ha
llevado a la búsqueda de productos alternativos cada vez en mayor uso y de cualidades y
propiedades científicamente probadas. En países como Alemania, el consumo de medicinas
“naturales" ocupa ya el 25% de las prescripciones médicas. Actualmente, la oferta de productos
comerciales con componentes de origen natural es cada vez mayor.
Actualmente, la medicina tradicional está siendo en muchos aspectos complementada por la
medicina natural, existiendo una gran demanda de aceites y productos procedentes de las
plantas medicinales.
En la actualidad los grandes productores de plantas medicinales son los países del Este de
Europa y los de Extremo Oriente. En general las producciones de estos países son masivas.
En muchos casos la cantidad va en detrimento de la calidad y debido a las flexibles normas
medioambientales, son frecuentes las contaminaciones con sustancias tóxicas. A medida que
un país aumenta su status económico y sus exportaciones, aumenta también las exigencias de
calidad.
China, país que se encuentra en plena campaña comercial internacional en su contra por la
calidad de sus productos, planea modernizar su medicina tradicional, a través de un plan
estratégico de investigación básica y clínica, que permita revalorizar sus plantas medicinales al
elevar su calidad y así alcanzar los estándares que exige el comercio internacional.
España, con una biodiversidad envidiable de flora medicinal, ha sido tradicionalmente
productora de material de gran calidad, procedente, en general, de la recolección de plantas
silvestres. La producción de plantas medicinales de calidad es una buena alternativa para una
parte de los pequeños productores de la agricultura tradicional, que ahora encuentra problemas
graves de rentabilidad y futuro. El desarrollo de este campo en nuestro país requiere una
urgente regulación de la venta, que seguimos esperando debido esencialmente a la pugna de
farmacias y herbolarios, en particular por las plantas medicinales más utilizadas.
Por otra parte, 150 especies se ven amenazadas en Europa y en concreto en países como
Albania, Hungría, España y Turquía por recolección indiscriminada y sobreexplotación. Las
especies más amenazadas son el ojo de perdiz, Adonis vernalis, la gayuba Arctostaphylos uva-
ursi, el árnica, Arnica montana, el liquen Cetraria islandica, la atrapamoscas Drosera
rotundifolia, la genciana amarilla, Gentiana lutea, el regaliz Glycyrrhiza glabra; alguna especie
de Gypsophila spp (Ankyropetalum gypsophiloides ), el trébol de agua Menyanthes trifoliata, la
familia de las orquidáceas, las peonías, Paeonia spp., las prímulas Primula spp., el rusco,
Ruscus aculeatus, alguna especie del género Sideritis spp., y las especies de tomillos y
oréganos (Thymus spp., Origanum spp., y Thymbra spp.).
1.4. Conceptos.
En primer lugar, cabe resaltar la importancia del uso adecuado de la taxonomía botánica. Todas
las plantas tienen un nombre común con el que las conoce la gente de una determinada región.
Pero en distintos lugares una misma planta puede llamarse de distintos modos, y en distintos
países se llama con el mismo nombre a distintas plantas.
Para ello existe el nombre científico o botánico. Consta de género (con mayúscula), especie
(con minúscula) y la inicial o abreviatura de quien la describió (por ejemplo Linneo, L.).
Por ejemplo el término Manzanilla puede referirse a varias hierbas y árboles:
Manzanilla romana o manzanilla común (Chamaemelum nobile), una hierba perenne
nativa de Europa.
Manzanilla alemana o manzanilla dulce (Matricaria recutita o M. chamomilla), una
planta herbácea anual nativa de Europa.
Manzanilla bastarda o manzanilla de los campos (Anthemis arvensis), una hierba anual
nativa de Europa.
Manzanilla de la muerte (Hippomane mancinella), un árbol americano de la familia de
las euforbiáceas de enorme toxicidad.
Jía manzanilla (Ximenia americana), un árbol de la familia de las olacáceas nativo de
África y América tropical.
Por otra parte, el término Plantas Aromáticas y Medicinales engloba especies de características
distintas, más aún si ampliamos la clasificación a condimentarías y tintóreas.
Plantas medicinales son aquellos vegetales que contienen, en todas o alguna de sus partes,
sustancias llamadas principios activos, que ejercen una acción terapéutica en el organismo.
Constituyen aproximadamente la séptima parte de las especies conocidas, un 14,5 por 100 de
éstas. Por ejemplo, la Valeriana officinalis tiene propiedades sedantes.
La parte de la planta medicinal empleada con estos fines se conoce como droga vegetal. Es la
parte de la planta que se emplea con fines terapéuticos (raíz, hojas, tallos, flores…). Por
ejemplo, en el caso de la valeriana o el gingseng, la droga es la raíz, mientras que en el caso
del regaliz es la corteza.
Por material vegetal se entiende tanto la planta como sus gomas, aceites, resinas, extractos
etc.
Los principios activos son las sustancias responsables de la acción farmacológica. En el
ejemplo anterior, los valepotriatos y el ácido valerénico son principios activos de la raíz de
valeriana.
Planta oficinal es la que por sus propiedades farmacológicas está recogida en la farmacopea
o que forma parte de un medicamento preparado conforme a las reglas de aquella..
Planta aromática. Son aquellas plantas medicinales cuyos principios activos están
constituidos, total o parcialmente, por esencias o componentes volátiles. Contienen principios
activos, por lo que son plantas medicinales, y representan un 0,66 % de éstas especies. Por
ejemplo, las lavandas, Lavandula sp.
Planta condimentaria o especia es aquella empleada por sus características organolépticas,
que comunican a los alimentos y bebidas ciertos aromas, colores y sabores, que los hacen más
gratos al olfato, vista y paladar. El orégano, Origanum sp, constituye un ejemplo.
Planta apícola, melífera o polinífera son aquellas que atraen a las abejas y de las que
recogen néctar, polen y mielada, para la alimentación de la colmena, o propóleos para otros
usos en ellas. Todas ellas contienen principios activos por lo que son medicinales. Romero,
Rosmarinus officinalis, brezo, Erica sp. son ejemplos de ellas.
Planta tintórea es aquella de la cual se obtienen sustancias que se emplean para teñir
materiales y fibras vegetales y animales (lana, cuero, algodón, lino) empleados en la
fabricación de tejidos. El azafrán, Crocus sativus, se empleaba como planta tintórea.
Los aceites esenciales son una fracción volátil, mezcla de compuestos orgánicos en su mayor
parte terpenos, que aportan a la planta el aroma característico y son extraídos de la planta por
medios físicos (normalmente destilación).
Los extractos son la fracción no volátil que contiene los principios activos, y se extrae
normalmente por medios físicos como la extracción con disolventes, en frío o en caliente.
Otro subproducto de estas plantas son las oleorresinas de especias, que se obtienen de
especias deshidratadas por extracción con un disolvente volátil no acuoso, a lo que sigue la
eliminación del disolvente por evaporación a temperaturas moderadas y en un vacío parcial.
Las oleorresinas contienen el aroma y el sabor de la especia correspondiente (incluso los
principios no volátiles, a diferencia de los aceites esenciales de especias) en forma
concentrada y son habitualmente líquidos viscosos o sustancias semisólidas. El pimentón se
comercializa en forma de oleorresina para la industria alimentaria.
1.5. Principales aplicaciones de las PAM en la industria
El origen de la utilización de las esencias y aromas es tan antiguo como la agricultura.
Comenzó por una recogida indiferente de plantas, pasando a una recolección selectiva de unas
sobre otras, hasta llegar a domesticar las más útiles hasta su extensión a cultivo. Se
aprovechan en la industria alimentaria, en el hogar, en medicina y en cosméticos.
Los principales sectores industriales que consumen plantas medicinales son, por orden de
importancia, mayoristas de herboristería, fabricación de aceites esenciales e industrias
extractoras. Las especies actualmente consideradas como de mayor rendimiento económico
por su alto consumo son la Equinacea (Echinacea purpurea) y el Hipérico (Hypericum
perforatum) (Moré, 1998), que en países como Alemania mueven del orden de $ 71000 y $
10000 anuales respectivamente.
Según estimaciones sobre ventas de remedios basados en plantas medicinales en al año 1996
(Gruenwald, 1998) en la Unión Europea, Alemania consume el 50% de estos productos, lo cual
supone $ 42,9 anual per cápita, seguido de Francia ($31,2) e Italia ($12,2). En España el
consumo es sólo de $7,6, pero es de suponer que las tendencias a seguir sean las marcadas
por los países de mayor renta.
Los aceites esenciales están adquiriendo importancia en aromatización de ambientes
laborales en Japón, donde se administran diferentes aromas en función de los distintos estados
de ánimo.
La aromaterapia , técnica cada día más aceptada en hospitales del Reino Unido, está
incrementando la demanda de aceites esenciales. También se está incrementando su uso
como antisépticos y se ha sugerido su efecto sobre ciertos virus para los cuales no hay
medicación.
Por otro lado, el permanente reemplazo a nivel mundial de productos sintéticos por productos
naturales, por efectos colaterales, como por ejemplo el aldehído citral, que puro es tóxico y
tiene efecto irritante sobre la piel, pero es muy beneficioso como aceite esencial de limón (o
cedrón).
Los condimentos son utilizados como conservantes y antioxidantes naturales en la fabricación
de alimentos industriales, como ejemplo se puede mencionar el orégano, el romero y la salvia,
que se emplean en salchichas y otros cárnicos.
Evitan la rancidez de los productos sin la necesidad del agregado de antioxidantes y
conservantes sintéticos, así como de estabilizantes químicos, los cuales son cada día más
limitados en uso en los países desarrollados. En cambio los naturales son seguros.
Clasificados como suplemento alimenticio no requieren licencias especiales y no se exigen
restricciones en su utilización. Además los consumidores tienden a eliminar la sal de las
comidas, reemplazándolas con especias.
La preferencia por los alimentos naturales ha buscado reemplazar a los colorantes y aromas
artificiales, favoreciendo así las hierbas aromáticas naturales.
El auge de la cocina de microondas, de los alimentos congelados y las comidas rápidas con
nuevos gustos, requiere de más condimentos.
La multinacional de golosinas y cosméticos han desarrollado la demanda de toda clase de
esencias, aromas y aceites esenciales.
¿Porqué cultivar las PAM?
El uso de las plantas aromáticas y medicinales tiene un origen muy antiguo. En algunos
momentos la necesidad de hierbas era satisfecha por la recolección directa de las poblaciones
espontáneas o silvestres. Poco a poco, el mercado se ha ido haciendo más exigente,
demandando más calidad y mayores volúmenes de este material. Actualmente se ha llegado a
un punto tal, que la recolección directa supone un peligro para la supervivencia de algunas
especies, por lo tanto se piensa ya en restringirla e introducir su cultivo.
Las principales razones para la introducción del cultivo de plantas aromáticas y medicinales
son:
• Aspectos de calidad y homogeneización del producto: los compradores de la
materia prima vegetal seca o destilada, ya sean herbolarios o laboratorios, son cada
vez más exigentes en la calidad. Si la hierba va hacia la herboristería, además de la
homogeneidad, es la calidad visual (color, textura, presencia de elementos extraños y
medida) lo que se tiene en cuenta. Si el material es para laboratorios, lo que priorizan
además de la homogeneidad es su riqueza en principios activos y en el caso de los
aceites esenciales, debe añadirse su pureza.
• Preservar especies autóctonas y el medio donde crecen. El tomillo, el romero, la
lavanda, la jara, la gayuba, la cola de caballo, la genciana, el té de roca y muchas
otras, se obtienen mayoritariamente de la recolección. De algunas de ellas se está
comercializando unos volúmenes que actualmente ya no son sostenibles, no por las
propias especies ni por el medio donde crecen. Unas más que otras se encuentran en
un "estado límite" y por tanto es necesario protegerlas con especial atención. Dentro de
este grupo se encuentra la genciana (Gentiana lutea), la gayuba (Arctosthaphyllos uva-
ursi), el trébol de agua (Menyanthes trifoliata) y la árnica (Arnica montana).
• Un último aspecto lo constituye la introducción del cultivo de PAM como una alternativa
real para muchas zonas agrícolas donde los cultivos convencionales son cada día
menos rentables. Siguiendo las directrices de la política agraria comunitaria (PAC),
orientada a priorizar nuevos cultivos no excedentarios dentro de la comunidad, el
cultivo de las PAM está totalmente justificado. Por otro lado, nuestras condiciones
edafoclimáticas hacen posible el cultivo de un abanico muy amplio de especies, pues
sus necesidades se adaptan perfectamente a nuestros medios. No se debe olvidar que
muchas de las especies aromáticas, medicinales y condimentarias son especies
autóctonas de nuestra flora que crecen espontáneamente.
Características del cultivo de PAM
A la hora de iniciar el cultivo de plantas aromáticas, es importante conocer a qué se va a
orientar la producción, la selección de la semilla adecuada y qué rendimiento y calidad se va a
obtener de ella. Los cuidados que requiere la plantación son fundamentalmente el riego, la
fertilización, el control de las malas hierbas y las plagas y las enfermedades.
En general, el productor de plantas medicinales va a llevar a cabo el proceso de cultivo,
recolección, transformación y comercialización. Por ello, su calendario de cosechas debe ir en
consonancia con los requerimientos de la industria. Es importante diseñar el plan de cultivo y
recolección y dimensionar la plantación y su manejo, transformación, secado, etc.
Calidad del Producto
La calidad del producto que se quiere obtener. Según el grado de exigencia se puede plantear:
• Cultivo ecológico
• Cultivo convencional
Cultivo Ecológico quiere decir producir una planta sin la utilización de productos sintéticos
durante todo su ciclo de crecimiento. La planta recibe todos los nutriente que necesita mediante
la aportación de abonos naturales (orgánicos o minerales) y la protección contra enfermedades
o/y plagas también se hace con la utilización de competidores o predadores naturales y/o
también con la aplicación de preparados de origen natural.
Conviene tener presente que para obtener esta mayor calidad del producto final, el cultivo
necesita mayor atención que si fuese un cultivo convencional. Esta mayor atención se traduce
en más horas de trabajo tanto mecánico como manual. Al final, el producto comercial tendrá un
precio más alto.
3.2.2 Elección de la especie
La elección de la especie es un punto clave en el éxito de la explotación. Es necesario hacer un
estudio de la zona para encontrar el punto de intersección entre las necesidades del mercado,
las características de nuestro campo de cultivo y las necesidades de la especie, tanto desde el
punto de vista del cultivo como de su procesado posterior. Se deben tener en cuenta múltiples
factores como son el clima de la zona, los equipos, instalaciones y maquinaria disponibles, así
como la capacidad de trabajo de que se dispone para aprovecharlos al máximo, obteniendo un
rendimiento óptimo de la plantación.
Es necesario encontrar el punto de intersección entre las:
- necesidades del mercado
- las características de nuestros campos de cultivo
- las necesidades de la especie tanto en su cultivo como en su procesado, disponibilidad de
recursos como instalaciones, maquinaria, mano de obra, etc.
3.2.3 Necesidades del Mercado
El mercado al que vaya dirigido el producto también definirá las especies a cultivar.
La producción puede ir dirigida a farmacia, herboristería, al sector de perfumería o cosmética y
a la alimentación.
- Para laboratorios farmacéuticos, las especies con más demanda son hipérico,
valeriana, cardo mariano, adormidera, gayuba, cólchico.
- Para herbolario, la menta, hierbabuena, melisa, hierbaluisa, manzanilla, flor de lavanda,
salvia, mejorana y tomillo.
- Para cosmética o perfumería, lavanda, menta, manzanilla, rosa, aloe vera, caléndula,
árnica.
- Para industria condimentaria y agroalimentaria, laurel, romero, menta, cítricos,
genciana, enebro, albahaca y perejil.
Una vez hayan sido evaluados estos aspectos y se conozcan las posibles especies a cultivar,
hay que pensar en conseguir el material vegetal para la implantación del cultivo, pensar las
técnicas de cultivo y la maquinaria y utensilios necesarios así como la transformación que
debe sufrir el material vegetal recolectado.