Universidad Nacional de Tucumán
Facultad de Medicina
Escuela de Enfermería Filial Aguilares
Cátedra: Antropología y Salud.
Docente: Dr. Francisco “Paco” Mingolla
Tema:
Encarnizamiento terapéutico
Grupo N°36
Integrantes:
Argañaráz Teresita Gisel. DNI: 36.752.009
Calvimonte Jesús Nahuel. DNI: 44.617.368
Gutiérrez Florencia Evelin. DNI: 41.496.974
Ovejero Bruno Hugo Gabriel DNI: 34.708.672
Torres Deborah Stefania DNI: 41.239.330
Vargas Eduardo Agustín DNI: 43.849.797
INTRODUCCION
En la actualidad, la mayoría de las personas no mueren de una manera brusca e
inesperada, sino que lo hacen en las camas de los hospitales o en su domicilio,
siendo tratadas por personal sanitario.
Los cuidados médicos en pacientes en estado terminal son uno de los temas más
discutidos, no solo en la literatura médica reciente, sino también en el campo
jurídico, político, ético y en los medios de comunicación.
Hasta finales del siglo pasado, poco podía hacer el médico por su paciente cuando
éste se enfrentaba con una probable muerte. La mayoría de las personas moría
por infecciones intratables: neumonía, tuberculosis, etc. Desde hace unas décadas
la situación ha cambiado de modo radical; aquellas enfermedades han sido
controladas y ahora las causas de la muerte son enfermedades crónicas,
degenerativas y tumorales que se presentan en personas de edad, suelen ser
progresivas durante varios años antes de la muerte y son susceptibles de diversos
tratamientos que prolongan a veces la vida por largos periodos. Hoy día el
personal sanitario puede ejercer un control más eficaz en las situaciones límite,
pero también a veces puede prolongar inútilmente la vida de estos pacientes.
Estos hechos han ocasionado una serie de problemas hasta hace unos años
impensables.
Encarnizamiento Terapéutico:
Se puede definir como: Actitud del médico que ante la certeza moral que le dan
sus conocimientos de que las curas o los remedios de cualquier naturaleza ya no
proporcionan beneficios al enfermo y solo sirven para prolongar su agonía
inútilmente, se obstina en continuar el tratamiento y no dejar que la naturaleza siga
su curso.
Los pacientes graves o en estado crítico, generalmente, en la UCI en las cuales
tanto en los enfermeros recuperables como no recuperables se utilizan
aditamentos y equipo sofisticado en diferentes procedimientos, diagnósticos y
terapéuticos. En el encarnizamiento terapéutico se insiste en la aplicación de
medidas desproporcionadas, cuyo beneficio real es poco probables en pacientes
graves, los que de acuerdo con la experiencia previa e índices pronósticos son
considerados terminales o no recuperables, se continúan aplicando estas medidas
fútiles a pesar de las molestias, riesgo, costo económico y moral, conducta que no
tiene justificación técnica ni ética.
El encarnizamiento terapéutico lleva implícito un componente de ensañamiento o
crueldad, ocurre cuando el avance científico y tecnológico supera su regulación
legal y ética.
En muchas oportunidades se utilizan como sinónimos de ET: Distanasia,
Obstinación y Ensañamiento Terapéutico.
La Distanasia es lo opuesto a la eutanasia. Esta práctica consiste en procurar
retrasar la llegada de la muerte por todos los medios, desproporcionados o
extraordinarios aunque no haya esperanza alguna de restablecimiento (llamado
también clásicamente ET). En realidad se infligen al moribundo unos sufrimientos
añadidos, que solo aplazan idas u horas el deceso. La distanasia, es la muerte en
malas condiciones, con dolor, o la asociada al encarnizamiento terapéutico.
El ingreso mismo de los enfermos a los UCI puede constituir una distanasia
cuando por el número y gravedad de las insuficiencias orgánicas existen pocas
probabilidades de recuperación.
FACTORES CAUSALES
Los factores causales de la conducta distanásica u obstinación terapéutica son:
1. Convencimiento acrítico de algunos médicos de que la vida biológica es un
bien por el que se debe luchar, al margen de consideraciones sobre la
calidad de esa vida y que, a tal fin, deben utilizarse todas las posibilidades
que la técnica ofrece.
2. Adopción de medidas terapéuticas que contemplan más los aspectos
científicos de la enfermedad que al enfermo, afectado de un proceso
irreversible.
3. Ignorancia o desprecio del derecho del paciente- o de sus representantes
legales o familiares en su nombre- a rechazar el inicio o continuación de
tratamientos médicos que prolonguen el sufrimiento del enfermo crítico o la
agonía del paciente terminal.
4. Angustia del médico ante el fracaso terapéutico y resistencia a aceptar la
muerte del paciente. La dificultad del pronóstico, la experiencia del médico,
las circunstancias del paciente (edad, prestigio, responsabilidad familiar,
social o política, etc), pueden alimentar por tiempo excesivo la ilusión de
que la evolución del proceso que lleva a la muerte se detendrá o cambiará
de sentido, mejorando el pronóstico.
FACTORES PREDISPONENTES
Son factores predisponentes de actitudes y conductas distanásicas:
1. La exigencia de los familiares de que se haga todo lo humanamente
posible, o incluso imposible, para salvar la vida del paciente.
2. La falta de comunicación entre el equipo asistencial y la familia, en relación
con los deseos del paciente, expresados antes de encontrarse en estado
inconsciente.
3. La juventud del paciente y circunstancias que hacen particularmente difícil
el pronóstico respecto a las posibilidades de supervivencia y calidad de
vida. La práctica muy extendida, e incluso en algunos casos beneficiosa sin
duda, de aplicar protocolos terapéuticos, introducidos con el consenso de
grupos plurihospitalarios, y que contemplan tratamientos para personas con
segundas y terceras recidivas de enfermedades neoplásicas irreversibles,
comportan un grado de toxicidad nada despreciable y la necesidad de
múltiples controles, sometiendo a menudo a los pacientes a sufrimientos
incluso equiparables a los de la propia enfermedad. En casos extremos,
podemos hablar de auténtica “medicalización del proceso de morir”. La
presión que se efectúa para la introducción de nuevos fármacos, de eficacia
altamente discutible “a priori”, contribuye en gran medida a facilitar que se
produzcan estas situaciones.
Los pacientes con mal pronóstico ingresado en UCI de hospitales de referencia,
son objeto de especial atención por las siguientes razones:
1. Los médicos intensivistas son los que probablemente reciben más
presiones por parte de los familiares de los pacientes, para agotar todas las
posibilidades técnicas en un intento de salvarlo.
2. Son especialistas muy bien entrenados para trabajar eficazmente contra
graves lesiones y que, afortunadamente, consiguen recuperaciones de
situaciones increíbles.
3. Reciben las quejas más duras, cuando las cosas no salen como se hubiera
deseado.
Además de algunos pacientes que ingresan a UCI, también tienen alto riesgo de
recibir tratamientos inútiles o desproporcionados los siguientes:
a) Niños muy prematuros, de muy bajo peso al nacer y pocas semanas de
nacer.
b) Pacientes crónicos con historias clínicas graves y remisiones, cuando
entran en procesos irreversibles.
c) Pacientes terminales. Entre ellos, los pacientes oncológicos en situación
terminal y los enfermos de SIDA.
d) Pacientes inconscientes, en estado vegetativo permanente, pacientes
tetrapléjicos, pacientes con necesidad de respiración asistida, nutrición
artificial enteral o parenteral.
PREVENCION:
MEDIDAS EFICACES PARA PREVENIR LAS CONDUCTAS DISTANASICAS:
Respetar el derecho de los pacientes o de sus representantes de aceptar o
rechazar un tratamiento:
o Debe respetarse el derecho de todo paciente competente, a rechazar
un tratamiento si lo hace libremente, ha sido debidamente informado y
ha comprendido el alcance y consecuencias de su opción. La intención
del paciente inconsciente, si es conocida, debe también ser respetada.
Información y comunicación correcta al paciente y cuando ello no sea
posible a quien pueda representar mejor sus intereses.
o Si no se conoce, es conveniente que otra persona que le represente en
calidad de fiduciario o mandatario tenga apoyo legal para decidir
aquello que considera como más beneficioso para el paciente. El
médico debe respetar la autonomía del paciente, no puede prescindir
de su convicción de lo que más conviene al paciente
Velar por la mejora de la docencia en las Facultades de Medicina sobre el
correcto tratamiento del dolor, insistiendo en el deber y responsabilidad de
controlarlo correctamente.
PRINCIPIOS FUNDAMENTALES PARA UNA CONDUCTA DECISION ETICA
No todos los tratamientos que prolongan la vida biológica resultan
humanamente beneficiosos para el paciente.
El beneficio del paciente tiene prioridad en relación a cualquier otro
objetivo, centrado estrictamente en el proceso patológico.
El médico debe cumplir siempre las exigencias éticas y legales del
consentimiento informado.
No debe iniciarse o debe interrumpirse un tratamiento cuando su
inicio o continuación no tenga sentido de acuerdo con los criterios
médicos más aceptados.
Deben aplicarse cuidados paliativos de calidad y por profesionales
competentes a pacientes terminales que los necesiten.
Debe tenerse especial cuidado en la correcta y veraz redacción y
elaboración de la historia clínica del paciente.
EL PAPEL DE ENFERMERIA EN EL ENCARNIZAMIENTO TERAPEUTICO
Cuando intentamos definir términos como “obstinación terapéutica”,
“encarnizamiento terapéutica” o “limitación del esfuerzo terapéutico” aparecen
problemas no solo desde el punto de vista de la práctico clínica, puesto que
estamos involucrando en cada uno de ellos, a los componentes de la relación
terapéutica.
Como profesiones del sistema sanitario debemos entender que no todos los
tratamientos son beneficiosos para el paciente, puesto que se debe valorar si las
consecuencias de los tratamientos van a empeorar la calidad de vida de nuestro
enfermo. En términos de futilidad, quizás, administrar un tratamiento de
quimioterapia a un paciente terminal con el fin de prolongar la vida, únicamente
aumente la agonía del paciente, pudiéndole privar de confort en sus últimos días.
Por ello, se ha de mirar ante todo por las necesidades del paciente, respetando
sus voluntades y deseos, tanto si desea rechazar un tratamiento o interrumpirlo. El
objetivo del facultativo debe ser respetar el ejercicio de autonomía del paciente en
lo referente a su salud, puesto que es un derecho irrenunciable que el enfermo
tiene.
De esta manera, la elección de los cuidados que tiene que recibir el paciente no
recaería en el médico, como en los modelos paternalistas de antaño, sino que lo
ideal sería llegar a un consenso con los grupos afectados. Al fin y al cabo por
mucho que el medico conozca los beneficios y riesgos que supone una
determinada intervención, el que va a padecerlos es el paciente y por lo tanto no
podemos extrapolar las medidas tomadas con cada uno de ellos. El paciente ha
de decidir qué es lo que más le conviene, porque sólo él se conoce, no el
facultativo.
Aunque existen áreas como las unidades de cuidados intensivos donde está
protocolizada la limitación del esfuerzo terapéutico. Inevitablemente esto no es
igual en todos los hospitales ni en todos los servicios. Estas conductas
distanasicas no solo provocan tensión con el personal sanitario, sino también el
sufrimiento y malestar del paciente y sus familiares. Se crea así un clima hostil,
donde se daña la relación terapéutica con el profesional. Los pacientes se sienten
desamparados desde el punto de vista legal dado que no ven reflejados sus
derechos, y sus familiares sufren al ver el estado del paciente, no saben cómo
responder puesto que no se ponen los medios adecuados para solventar la
situación.
Además este tipo de dilemas éticos afectan también de manera directa al personal
de enfermería. El encarnizamiento terapéutico genera en el equipo tensión, puesto
que los enfermeros consideran fútiles algunos tratamientos estimados apropiados
por los médicos. Debido a su labor como cuidador del enfermo, es consciente
antes que el resto de profesionales de la fragilidad del enfermo y de sus deseos.
El enfermero no tiene establecido cuál es su marco de acción, y cuál es el rol que
tiene que desempeñar.
Los objetivos principales deben ser:
Diseñar un plan de mejora para concientizar al personal de enfermería
sobre el papel que desempeña en situaciones de controversia como el
encarnizamiento terapéutico.
Humanizar el proceso de muerte para el enfermo y su familia
Enseñar a los enfermeros habilidades sociales para que sean capaces de
tratar con la familia de pacientes terminales.
Conocer cómo aplicar el código deontológico de enfermería en los
cuidados del paciente terminal respetando sus derechos y su voluntad.
Conclusión: El enfermero debe ser un profesional preparado en todos los
aspectos, que posea conocimientos y que sea también sensible y empático para
reconocer y abordar el impacto emocional de la enfermedad en el paciente y en la
familia.
El paciente terminal y su familia requieren de una serie de cuidados que le
promocionen el mayor grado de comodidad posible y que garanticen una buena
atención por parte del personal. La humanización de los cuidados, tomando como
referencia los cuidados paliativos forma parte del plan de actuación de enfermería.
Respetar el derecho del paciente al rechazar procedimientos clínicos.
Bibliografía:
[Link]
[Link]
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