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Factores en las Artes Decorativas

La creación de obras de arte decorativas está influenciada por diversos factores, incluyendo el papel del artífice, las técnicas y materiales utilizados, y la función de la obra. Se distinguen tres tipos de artífices: artesanos de tradición, artesanos de arte y artesanos ejecutantes, cada uno con diferentes niveles de innovación y creatividad. Además, aspectos como el color, la luz, el ritmo, el equilibrio y las influencias entre las artes son determinantes en la concepción y valoración de estas obras.

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Factores en las Artes Decorativas

La creación de obras de arte decorativas está influenciada por diversos factores, incluyendo el papel del artífice, las técnicas y materiales utilizados, y la función de la obra. Se distinguen tres tipos de artífices: artesanos de tradición, artesanos de arte y artesanos ejecutantes, cada uno con diferentes niveles de innovación y creatividad. Además, aspectos como el color, la luz, el ritmo, el equilibrio y las influencias entre las artes son determinantes en la concepción y valoración de estas obras.

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Factores determinantes

[editar]

Huevo de la Coronación imperial (1897), de Peter Carl


Fabergé, Museo Fabergé, San Petersburgo
En la génesis de las obras de arte decorativas intervienen diversos factores. El
primero a tener en cuenta es su artífice y la consideración del mismo como
artesano o como artista. Dejando aparte el hecho de que muchos artistas (pintores,
escultores) han realizado este tipo de obras como complemento a su actividad
principal, la mayoría de artífices que trabajan en este terreno lo hacen como oficio,
tras unos años de aprendizaje en un taller, gremio o escuela. Así, por lo general, se
les considera artesanos, aunque hay que tener en cuenta diversos matices:
decía Horst Waldemar Janson que un artista es un «creador» y un artesano un
«hacedor»;[24] sin embargo, muchos hacedores ejercen también de creadores
cuando realizan sus propios diseños o introducen novedades técnicas o estilísticas
en sus obras. De igual forma, muchos artistas realizan sus obras partiendo de
técnicas o estilos introducidos por otros anteriormente, sin un ejercicio de
innovación, tan solo de imitación —como se ha reprochado a menudo al arte
academicista—.[25] Aun así, por regla general el artífice de artes decorativas está
encorsetado por las reglas, técnicas y materiales de su oficio, dentro del cual puede
moverse con restricciones.[26] Ello conlleva, según Dino Formaggio, que las obras de
arte decorativas expresen cierta «impersonalidad», por cuanto la impronta del que
las realiza no es perceptible en la mayoría de casos, al tiempo que son fruto de una
determinada «sociabilidad», al ser productos provenientes del trabajo colectivo
derivado de la tradición y el oficio. [27]
De entre estos artífices se suelen considerar tres tipos (según René Huyghe):
«artesanos de tradición», que ejercen su oficio con unos conocimientos transmitidos
por generaciones —generalmente dentro de una misma familia—, con innovaciones
y aportaciones individuales pero dentro de una misma línea (aquí se engloban la
mayoría de artífices hasta el siglo XIX); «artesanos de arte», los que no proceden de
una tradición sino que ejercen esta actividad de forma voluntaria y con una
formación propia (generalmente ya en el siglo XX); y «artesanos ejecutantes», que
designaría a aquellos operarios que se limitan a ejercer su oficio, sin mediar ningún
acto creador.[28]
Plato de porcelana de Vincennes (1749-1753), Museo de
las Artes Decorativas de París
Otros elementos a tener en cuenta son:
 Tipo de obras: un primer factor a tener en cuenta es la función y destino de la
obra, si es religiosa o laica, culta o popular, si es para un domicilio, una
empresa, un palacio o cualquier otra finalidad. [29]
 Técnicas y materiales: cada disciplina artística cuenta con unas determinadas
técnicas y materiales de confección, los cuales deben ser considerados para
el resultado final en función del objeto que se desee crear. Muchos de estos
elementos son determinantes de una época o estilo determinados, por lo que
ayudan a su estudio y clasificación. [30]
 Forma: la forma marca el ritmo de volúmenes y proporciones de un
determinado espacio, especialmente en piezas exentas. Por otro lado, la
forma expresa la función del objeto y sus características temporales, por lo
que es un reflejo del estilo y el marco histórico y social en el que ha sido
creado.[31]
 Sistema decorativo: establece el tipo de motivo ornamental de una pieza y la
forma en que ese motivo encaja dentro de la composición de la misma. Los
tres principales motivos ornamentales
son: geométrico, epigráfico y naturalista (vegetal, animal, humano o
paisajístico), que pueden presentarse tanto aislados como combinados entre
ellos. En función de su composición se generan diversos lenguajes
expresivos, como el naturalista, si se inspira en la realidad de la naturaleza
visible; o el estilizado, si hace una reinterpretación subjetiva de la realidad.
También dentro de la composición debe tenerse en cuenta si la
ornamentación se ciñe a un determinado espacio de la obra o la cubre por
completo (el llamado horror vacui). Dentro de este espacio los motivos
ornamentales pueden hacerse por repetición, por alternancia, en forma
simétrica o por inversión.[32]
 Motivos geométricos: entre los principales se encuentran el punto, la línea,
el zigzag, la banda quebrada, la lacería, el meandro, el cuadrado, el losange,
el ajedrezado, el triángulo, el hexágono, el octógono, la sinusoide, la espiral,
el círculo y semicírculo, la elipse, etc.[33]
 Motivos arquitectónicos: cordón, listel, toro, bocel, escocia, gallón, cartela,
etc.[34]
 Motivos naturalistas: proceden sobre todo de la flora, la fauna, el ser
humano, los seres fantásticos y mitológicos, los elementos astronómicos,
el paisaje y objetos de todo tipo.[35]
 Motivos complejos: son básicamente la escritura y los símbolos, así como los
motivos heráldicos.[36]

Carro solar de Trundholm (c. 1300 a. C.), de bronce y


oro, Museo Nacional de Dinamarca, Copenhague
 Color y luz: en el aspecto estético y formal de la obra de arte decorativa son
determinantes el color y la luz, que influyen en la forma del objeto, en el
material y en diversas cualidades como la solidez, la refracción, la
transparencia u opacidad, el reflejo, la textura, el relieve o los juegos de
luces y sombras. También, aparte de sus cualidades físicas, pueden expresar
un determinado simbolismo, ya que a menudo los colores se asocian a
determinados conceptos religiosos o culturales, mientras que la luz se asocia
a menudo con la divinidad y la revelación. [37]
 Ritmo y equilibrio: las artes decorativas tienen como finalidad la
ornamentación de un espacio, lo que generalmente se consigue con la
conjunción de diversos elementos. Por ello, un factor a tener en cuenta es la
armonía entre todas las piezas de un determinado espacio, el equilibrio de
conjunto y el ritmo espacial en que se circunscriben. Esta armonización de
elementos expresa por otro lado conceptos inherentes a una determinada
época, como la moda o el estilo, las costumbres o el pensamiento de una
sociedad.[38]
 Relación espacial: la mayoría de obras de arte decorativas (menos las
exentas) están pensadas para un determinado espacio, lo que influye en su
concepción y realización. En la valoración de este tipo de obras debe
considerarse si se encuentran en su emplazamiento original o no; una de
estas obras expuesta en un museo puede ser valorada por sus cualidades
intrínsecas, pero al perder su función original pierden parte de su significado.
[39]
 Economía, sociedad y moda: toda obra de arte es reflejo de un momento
histórico y social determinado, lo que supone un condicionante en su génesis
productiva. En la elaboración de estos objetos pueden ser determinantes los
factores económicos que marquen su productividad, los condicionantes
sociales que determinen su función o los aspectos de moda y estilo que
condicionen su forma y aspecto. Estos condicionantes externos se unen a
otros internos, como la técnica, para determinar el proceso productivo de
estas realizaciones.[40]
 Influencias entre las artes: las distintas modalidades artísticas —tanto
mayores como menores— se influyen entre sí, al igual que los artistas. Estas
influencias se transmiten igualmente en el tiempo, lo que se denota en la
sucesión de períodos de marcado acento clasicista con otros de
gusto barroco. Generalmente se ha percibido más el influjo de las artes
mayores sobre las menores, pero en ocasiones también ha sucedido al
contrario, como la influencia de las artes decorativas islámicas en
la escultura románica española, del grabado en la pintura del Barroco o de la
decoración rococó en la arquitectura del siglo XVIII en Francia y Alemania.[41]

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