OBLIGACIONES
La obligación (obligatio) es el vínculo jurídico por el cual una persona, llamada sujeto
activo o acreedor, tiene el derecho a constreñir a otro, denominada sujeto pasivo o
deudor, a realizar una determinada prestación que puede consistir en un dar (dare), en un
hacer (facere), en un no hacer (non facere) o en una prestación (praestare).
ELEMENTOS
Son los sujetos, el vínculo y el objeto.
1. Los sujetos
Son de dos clases, el sujeto activo (acreedor) y el sujeto pasivo (deudor). El acreedor, ya
sea persona física o jurídica, es aquel que tiene derecho a exigir el cumplimiento de la
prestación; y el deudor (ya sea persona física o jurídica) es aquel que está constreñido a
satisfacerla, aun contra su voluntad. Cada uno de estos roles se encuentra perfectamente
determinado desde el inicio mismo de la obligación.
2. Vínculo jurídico
Es la esencia de la obligación. Consiste en el deber que tiene el deudor de cumplir la
prestación, haciéndose efectivo por medio del establecimiento de una sanción que tiene el
efecto de compeler al deudor. Esto demuestra que el carácter esencial del vínculo jurídico
es la coercibilidad, ya que si el deudor no cumple con la obligación que contrae, puede
ser compelido judicialmente a que lo haga. En algunos casos, consiste en una "acción"
(actio), que permite exigir coactivamente el cumplimiento de la obligación y, en otros, en la
posibilidad de oponer una "excepción" (exceptio) ante la pretensión de quien cumple y
luego manifiesta haber realizado un pago indebido.
3. Objeto
Es la prestación propiamente dicha y consiste, básicamente, en realizar una conducta,
positiva o negativa. Ello incluye, en sentido amplio, cualquier conducta humana que sea
susceptible de constituir el objeto de un derecho. El objeto debe cumplir los siguientes
requisitos, a saber:
a) Debe ser física y jurídicamente posible; si el objeto es imposible, la obligación carece
de relevancia jurídica.
b) Lícito, es decir, debe ser acorde a la ley, la moral y las buenas costumbres.
c) Determinado o por lo menos determinable. Desde el nacimiento de la obligación,
debe saberse en qué consiste el objeto de la prestación o, al menos, ser susceptible de
determinación. Incluso esto último puede depender del arbitrio de una de las partes o de
un tercero.
d) Contenido patrimonial. La prestación debe ser valuable en dinero.
Las fuentes romanas hablan de "dar" (dare), hacer (facere) o prestación (praestare):
Dare. Estas prestaciones tienen por objeto el traspaso al acreedor de la propiedad de la
cosa o de un derecho real sobre ella. Comprende también, en un sentido más amplio, la
entrega de una cosa o una prestación cualquiera.
Facere. La prestación consiste en un acto o hecho del hombre que no implique un dare e
incluso puede involucrar una abstención (no hacer).
Praestare: Comprende la entrega de una cosa, pero con un fin diferente que el de
transferir su propiedad o constituir sobre ella algún derecho real.
II. FUENTES
Entiendo por fuente de la obligación todo hecho jurídico que la origina. Gayo ofrece una
clasificación de las fuentes de las obligaciones (causae obligationum) de carácter
bipartito: solamente pueden originar obligaciones los contratos y los delitos. Luego,
completa su anterior división agregando otra fuente más bajo el rótulo de 'varias especies
de causa' (ex variis causarum figuris)", convirtiendo la clasificación, entonces, en
tripartita. Posteriormente, Modestinto señala que "se contraen por una cosa, con
palabras, o al mismo tiempo por ambas, o por el consentimiento o por la ley o por el
derecho honorario o por necesidad o por delito". Si bien se considera un tanto
desorganizada, tiene el mérito de ser la primera que incluye a la ley. Es finalmente
Justiniano quien adopta la siguiente clasificación cuatripartita respecto del tema,
estableciendo que "las obligaciones nacen de un contrato o de un cuasicontrato o de un
delito o de un cuasidelito".
III. SOBRE LA CLASIFICACIÓN DE LAS OBLIGACIONES
a) Obligaciones del derecho civil y del derecho de gentes. Las primeras corresponden
a los ciudadanos romanos en virtud del ius civile; y las segundas, por imperio del ius
gentium, a todos los pueblos, es decir, tanto a los ciudadanos romanos como a los
peregrinos.
b) Obligaciones civiles y honorarias. Las primeras son las que tienen fundamento en el
ius civile; y las segundas, en el derecho pretoriano.
c) Obligaciones civiles y naturales. Se refieren al vínculo de la obligación. Las primeras
son aquellas que se encuentran provistas de una acción que le permite al acreedor
constreñir judicialmente al deudor que no cumple. Por el contrario, las segundas son las
que carecen de acción alguna.
d) Obligaciones transitorias y continuas. Guardan relación con la duración de la
actividad del deudor; así, las primeras son aquellas obligaciones en las que esta actividad
se encuentra limitada de un modo pasajero (las obligaciones del mutuario); y las
segundas, son aquellas en las que la actividad se halla de modo permanente; por
ejemplo, la obligación de no levantar edificios a partir de una determinada altura.
e) Obligaciones simples y compuestas. Son simples las que contienen una sola
prestación y, por el contrario, compuestas las que tienen varias.
f) Obligaciones patrimoniales y extrapatrimoniales. Las primeras son las susceptibles
de apreciación pecuniaria, y las segundas, las que no lo pueden ser (las que derivan de la
curatela).
g) Obligaciones divisibles e indivisibles. Guardan relación con la divisibilidad de las
cosas y, por ende, con la prestación misma. Las primeras son las que se pueden dividir
sin desaparecer, y las segundas, por el contrario, no pueden ser divididas si no fenecen.
h) Obligaciones determinadas e indeterminadas. Las primeras son aquellas cuyo
objeto se encuentra perfectamente individualizado, mientras que las segundas no.
i) Obligaciones genéricas y de cantidad. Las obligaciones de género son aquellas que
tienen por objeto cosas que presentan determinadas cualidades naturales o económicas
que les permiten ser sustituidas una por otra de la misma especie. Por su parte, las de
cantidad son las que tienen por objeto la cantidad de cosas fungibles, que se determinan
por su peso, número o medida.
j) Obligaciones alternativas y facultativas. Las obligaciones alternativas son las que
tienen por objeto una cosa de varias prestaciones independientes y distintas,
correspondiéndole al deudor su elección de cumplimiento, salvo pacto en contrario. Las
facultativas son las que, a pesar de tener un único objeto, se le permiten al deudor cumplir
con otra prestación distinta.
k) Obligaciones de sujeto fijo y obligaciones de sujeto variable. Las primeras son las
obligaciones en las que el acreedor y el deudor son conocidos durante toda la relación
creditoria, es decir, desde que se origina hasta que se extingue, mientras que las
segundas no lo son, ya sea porque no se conocen al principio o cambian durante la
relación, hasta que finaliza.
l) Obligaciones correales. Son las obligaciones en las que existe pluralidad de
acreedores o deudores, de modo tal que cualquiera de los acreedores puede exigir de
cualquiera de los deudores el cumplimiento íntegro de la prestación adeudada. Esto
puede acontecer por pacto previo o por disposición de la ley.
IV. EFECTOS
El efecto principal consiste en el cumplimiento de la obligación; es decir, el pago. Éste se
debe analizar respecto de: 1) los sujetos (acreedor y deudor); 2) contenido de la
prestación; 3) lugar del cumplimiento; 4) tiempo del cumplimiento.
1. Desde el punto de vista de los sujetos
Las consecuencias de una obligación, en principio, alcanzan al acreedor y al deudor. El
sujeto activo o acreedor es aquel que a través del vínculo jurídico constriñe al deudor al
cumplimiento de la prestación, concediéndole los medios coercitivos suficientes para
obtener el pago del crédito y, en caso de que ello no resulte posible, se encuentra
facultado a exigir los daños y perjuicios pertinentes. Para el deudor, el cumplimiento de la
prestación extingue el vínculo jurídico existente y también las garantías y refuerzos
accesorios que se han establecido a favor del acreedor, facultándolo además a repeler
cualquier intento del acreedor a exigir nuevamente el cumplimiento de la deuda.
2. Respecto del contenido de la prestación
El deudor y el acreedor no deben ser obligados a entregar o recibir una cosa distinta de
aquella que constituye el objeto de la obligación. El deudor debe cumplir íntegramente y
no queda liberado si lo hace parcialmente o de una manera distinta a la pactada, salvo
que exista conformidad expresa del acreedor.
Hay excepciones a esta regla; por ejemplo, la "dación en pago" (beneficium dationis in
solutum), en la que se entrega un objeto distinto al comprometido, ya que el deudor
solvente que no cuenta con dinero o en efectos muebles, o no encuentra comprador para
los inmuebles, puede obligar al acreedor a recibir dichos bienes raíces, cuyo valor es
estimado oficialmente. Además, puede ser voluntaria, es decir que el acreedor
voluntariamente acepta extinguir la obligación a través del cumplimiento de una prestación
distinta de la pactada.
Otra excepción es el "beneficio de competencia" (beneficium competentiae), el cual
importa un pago parcial de la obligación, ya que el deudor que se vuelve insolvente tiene
el derecho a no ser condenado a pagar más de lo que de buena fe puede abonar hasta
tanto mejore su fortuna, pudiendo disponer entonces de lo necesario para vivir. Esto
último sólo rige en casos muy específicos (cuando el padre le adeuda a su hijo o el patrón
es deudor de su liberto). El mencionado beneficio responde a cuestiones de equidad y no
extingue el resto del crédito, sino que éste subsiste, a diferencia de la dación en pago.
3. El lugar del cumplimiento
Debe estarse a aquello que las partes han convenido directa o indirectamente y el
acreedor no puede exigir el cumplimiento de la obligación en un lugar distinto de aquel
que se ha fijado. En los casos en que no se determina el lugar del cumplimiento, hay
distintas posibilidades, de acuerdo con la naturaleza de la obligación:
a) En los casos de cosas inciertas o fungibles, el cumplimiento debe verificarse en el
domicilio del deudor, porque es el lugar donde el acreedor puede exigir judicialmente su
cumplimiento (forum domicilii).
b) En los casos en que la prestación consiste en la entrega de un bien inmueble u otra
cosa cierta, el lugar del cumplimiento es aquel en el cual se encuentran los bienes (forum
re).
4. En cuanto al tiempo en que debe verificarse el pago
Depende de lo pactado entre las partes. Si no se ha fijado un plazo, opera en favor del
acreedor, ya que éste puede exigir el cumplimiento en cualquier momento en virtud de la
regla que estipula que la obligación es exigible desde que nace. Si hay un plazo
estipulado, esto juega a favor del deudor y la obligación se torna exigible a su
vencimiento, aunque puede pagarlo antes, si así lo quiere. Si la obligación se encuentra
sujeta a una condición suspensiva, su cumplimiento no puede tener lugar antes de que
ella se verifique, ya que hasta ese momento se considera que la obligación no existe. Si la
condición es resolutoria, la ejecución debe cumplirse en cualquier momento, antes de que
se consume.
V. MORA. REQUISITOS
La mora es el incumplimiento de la obligación por parte del deudor a su debido tiempo.
También incurre en mora el acreedor cuando no acepta la prestación que le es debida. En
consecuencia, median dos tipos de mora, la del deudor y la del acreedor.
Se deben cumplir los siguientes requisitos para la constitución de la mora, a saber:
a) La obligación debe ser válida, es decir que no debe ser contraria a las leyes y las
buenas costumbres y no debe tener vicios.
b) La obligación debe ser exigible; ello implica que debe estar dotada de una acción a la
cual no se le pueda oponer ninguna excepción, y además no debe estar sujeta a
condición o plazo y, si lo está, éstos deben haberse cumplido. Además, no debe tratarse
de una obligación natural.
c) El retardo debe ser injusto, no debe haber justificación.
d) El retraso debe ser imputable al deudor por dolo o culpa, es decir que no debe existir
caso fortuito o fuerza mayor, ni tampoco culpa del acreedor.
e) El acreedor debe haber exigido el pago mediante una interpelación. Ella consiste en un
acto judicial o extrajudicial verificado por el acreedor con el objeto de lograr el
cumplimiento de la prestación. Esta intimación, que origina la mora ex persona, no exige
ningún formalismo y no es necesario que se efectúe por el acreedor en persona.
También existe la mora ex re o "automática" en aquellos casos en que las partes
estipulan que el solo vencimiento del tiempo convenido constituye en mora al deudor. La
mora ex re también se produce cuando el deudor se ausenta injustificadamente sin
designar representante; cuando la obligación tiene origen en una posesión de mala fe o
violenta, o proviene de un delito; cuando el retardo en el cumplimiento equivale a la
completa inejecución de la obligación o cuando el heredero no cumple a su debido tiempo
con los legados o fideicomisos, dispuestos a favor de las iglesias o fundaciones pías.
Por otra parte, si el acreedor realiza actos u omisiones que le impiden al deudor cumplir
con suobligación, el primero de los nombrados cae en mora. El deudor debe demostrar su
intención de cumplir, realizando actos positivos. Hay mora por parte del acreedor cuando
éste se rehúsa arbitrariamente a aceptar la prestación; cuando no se encuentra en el
lugar convenido para su ejecución o no quiere realizar aquellos actos que resultan
indispensables para su cumplimiento; también si se ausenta sin justa causa sin designar
representante o cuando no concurre al acto en el cual va a llevarse a cabo la medición o
peso de los objetos que debe recibir.
VI. EFECTOS DE LA MORA DEL DEUDOR Y DEL ACREEDOR
El deudor constituido en mora tiene la obligación de responder por los daños y perjuicios
que su retardo le causa al acreedor, debiéndolo colocar en la misma situación en que se
hubiera encontrado si él hubiera cumplido a tiempo. También la mora provoca un efecto
especial, ya que perpetúa la obligación (perpetuatio obligationis). Así, los riesgos a los
que la cosa objeto de la prestación se halla expuesta quedan a su cargo, y si ella se
pierde por caso fortuito, debe pagar su valor estimado. Además, el acreedor se encuentra
facultado para exigir los frutos civiles o naturales desde el momento de la interpelación, y
si la obligación implica entregar una suma de dinero, los intereses se computan desde el
día de la mora (usurae ex mora).
El acreedor que queda constituido en mora se hace responsable en forma inmediata de
todos aquellos perjuicios derivados de sus actos u omisiones que le impidan al deudor
cumplir con su obligación en el tiempo debido. Es decir que el deudor se libera de los
riesgos, salvo cuando de su parte hay dolo o culpa grave. Esta mora suspende el curso
de los intereses y quedan en su cabeza los riesgos derivados de la pérdida de la cosa por
caso fortuito, pudiendo el deudor oponer la "excepción de dolo" (exceptio doli) si el
acreedor intenta exigir el cumplimiento de la prestación. Además, el deudor puede
abandonar la cosa que debe entregar ante la mora del acreedor, y este último tiene el
deber de restituirle los gastos que hubiera realizado para conservar la cosa después de la
mora.
Justiniano dispone que cuando la obligación consiste en entregar una suma de dinero, el
deudor puede depositarlo in publico (obsignatio) - principio del pago por consignación -
que extingue de pleno derecho (ipso iure) la obligación. Además, los intereses moratorios
cesan ante la mora del acreedor y, luego de la consignación, ocurre lo mismo con los
intereses pactados. La mora del deudor cesa con el cumplimiento de la obligación o con
un ofrecimiento válido de pago, mientras que ello ocurre con la del acreedor cuando éste
acepta directamente el pago o cuando manifiesta expresamente que está dispuesto a
recibirlo. También la mora culmina por acuerdo expreso o tácito de ambas partes y queda
purgada cuando los dos sujetos de la relación incurren en mora, operando entonces una
especie de compensación, excepto cuando la mora de uno de los dos ha cesado.