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Uso de la Fuerza en Relaciones Internacionales

El documento analiza la evolución del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, destacando la transición de la guerra como un recurso legítimo a su regulación bajo el derecho internacional, especialmente a través de la Carta de las Naciones Unidas. Se diferencia entre el 'ius ad in bellum' y el 'ius in bello', y se discuten las excepciones a la prohibición del uso de la fuerza, como la legítima defensa y las acciones autorizadas por el Consejo de Seguridad. Además, se abordan las misiones de mantenimiento de la paz y las operaciones de observación, enfatizando su función en la prevención y resolución de conflictos.

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Uso de la Fuerza en Relaciones Internacionales

El documento analiza la evolución del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, destacando la transición de la guerra como un recurso legítimo a su regulación bajo el derecho internacional, especialmente a través de la Carta de las Naciones Unidas. Se diferencia entre el 'ius ad in bellum' y el 'ius in bello', y se discuten las excepciones a la prohibición del uso de la fuerza, como la legítima defensa y las acciones autorizadas por el Consejo de Seguridad. Además, se abordan las misiones de mantenimiento de la paz y las operaciones de observación, enfatizando su función en la prevención y resolución de conflictos.

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Unidad 11

“El uso de la fuerza en las relaciones internacionales”.


Cap. 40 Osvaldo N. Mársico
El uso de la fuerza. Evolución de su regulación jurídica. Principio general:
Durante siglos, el recurso a la guerra fue una conducta licita de los estados, la guerra
no estaba prohibida, sino que constituía un instrumento legítimo de su política exterior.
En este contexto, la primera limitación a la guerra fue impuesta en 1918 al finalizar la
primera guerra mundial con la celebración del pacto de la sociedad de las naciones, y la
segunda restricción mas importante al finalizar la segunda guerra mundial, con la
celebración de la carta de las naciones unidas.
Se debe distinguir entre el ius ad in bellum y el ius in bello. El primero es el
“derecho a la guerra” y trata de limitar el recurso a la fuera por los estados. El segundo
es el “derecho en guerra”, es decir, el derecho aplicable a los conflictos armados y se
activa solo una vez que estallo el conflicto. Constituye el derecho internacional
humanitario, y trata de “humanizar” la guerra sin analizar las razones o la legalidad del
uso de la fuerza.
El pacto de la sociedad de naciones no prohibía la guerra. En el pacto hay un enfoque
procesal en el que, mas que prohibir la guerra, se pretendía impedir que llegue a
producirse, o en todo caso, que se retrase al máximo. Según al art. 12, los miembros de
la sociedad se comprometen a resolver sus controversias por medios pacíficos y,
además, convienen que en ningún caso deberán recurrir a la guerra antes de que haya
transcurrido el plazo de tres meses después de la sentencia de los árbitros o de la
decisión judicial o del dictamen del consejo. En virtud de este plazo, se ha dicho que el
pacto establecía una moratoria de guerra.
Al crearse las naciones unidas, la carta de la misma proclama en su preámbulo que
aspira a preservas a las generaciones futuras del flagelo de la guerra. En el art. 2.4 se
consagra con carácter general el principio de la prohibición del uso de la fuerza: “Todos
los Miembros se abstendrán en sus relaciones internacionales de la amenaza o el uso de
la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado,
o de cualquier otra manera incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas.”
Esta formulación es completa, ya que no se refiere exclusivamente a la guerra son al uso
de la fuerza, en segundo lugar, la prohibición comprende no solo el uso de la fuera sino
también a amenaza del uso de la fuerza. El consejo de seguridad ha sido investido de los
poderes necesarios para velar por el cumplimiento del principio otorgándosele la
potestad de decidir medidas coercitivas para los estados que lo violen. La prohibición
subsiste, aunque los estados no hayan logrado la solución pacífica de sus controversias
por medios pacíficos o las disposiciones de la carta sobre el funcionamiento de la
potestad de coerción atribuida al consejo de seguridad para hacer frente a los
infractores.
En la actualización e interpretación de los principios contenidos en la carta de las
naciones unidas que realizo la resolución 2625 (XXV) se consideran algunas
modalidades del uso de la fuerza que se han extendido en las ultimas décadas. La
declaración incluye en la prohibición del uso de la fuerza la organización de bandas
armadas: “todo estado tiene el deber de abstenerse de organizar o fomentar la
organización de fuerzas irregulares o de bandas armadas, incluidos los mercenarios,
para hacer incursiones en el territorio de otro estado”.
En el asunto sobre las actividades militares y paramilitares en Nicaragua y en contra
de Nicaragua, la corte internacional de justicia consideró que el hecho de suministrar
armas y entrenar a grupos armados de resistencia constituía un uso de la fuerza
prohibido, pero no ocurre necesariamente lo mismo respecto de todas las formas de
ayuda.
En la actualidad la norma que prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza constituye un
principio de derecho internacional consuetudinario. La importancia del principio de la
prohibición de la amenaza o el uso de a fuerza en el DIP contemporáneo hacen que se
considere una norma imperativa del derecho internacional general o norma de ius
cogens.
El sistema de seguridad colectiva: las medidas coercitivas que implican el uso de
la fuerza bajo el capitulo VII de la carta
La adopción de medidas para hacer efectivas las decisiones del consejo de seguridad:
Estas medidas no solo van dirigidas contra los estados, sino también pueden ir
dirigidas contra grupos internos, facciones enfrentadas e incluso personas determinadas.
Como se menciono anteriormente, la carta distingue dos grupos de medidas:
- Las que no implican el uso de la fuerza: conforme al art. 41: “El Consejo
de Seguridad puede decidir qué medidas no implican el uso de la fuerza armada
deben emplearse para dar efecto a sus decisiones, y puede instar a los Miembros
de las Naciones Unidas a aplicar tales medidas. Estos pueden incluir la
interrupción total o parcial de las relaciones económicas y de ferrocarril, mar,
aire, correo, telegrafía, radio y otros medios de comunicación, y la ruptura de las
relaciones diplomáticas”. El consejo de seguridad puede adoptar otras medidas
que no impliquen el uso de la fuerza armada que considere conveniente, siempre
respetando los propósitos y principios de las naciones unidas. Para garantizar y
controlar la eficacia de la mayor parte de las medidas adoptadas al amparo del
art. 41, el consejo de seguridad ha seguido la practica de crear un comité de
sanciones, integrado por todos los miembros del consejo de seguridad,
encargado de examinar la información que deben suministrar los estados
miembros sobre la aplicación de las medidas economías, los informes del
secretario general, así como la información recibida sobre violaciones de los
embargos con el fin de realizar recomendaciones al consejo para fortalecer el
embargo y, a la vez, proponer medidas de naturaleza humanitaria para evitar que
las medidas adoptadas supongan si mi mismas una violación de los derechos
humanos. La adopción de estas medidas económicas afecta de manera desigual a
los diversos estados miembro de las naciones unidas, dependiendo de las
relaciones comerciales que tengan con el estado contra el que se adopta. Para
intentar paliar estas desigualdades, la carta prevé en los artículos 49 y 50 que:
Artículo 49: Los Miembros de las Naciones Unidas se unirán para prestar
asistencia mutua en la ejecución de las medidas decididas por el Consejo de
Seguridad. Artículo 50: Si el Consejo de Seguridad adopta medidas preventivas
o de represión contra cualquier Estado, cualquier otro Estado, sea Miembro de
las Naciones Unidas o no, que se enfrente a problemas económicos especiales
derivados de la aplicación de esas medidas tendrá derecho a consultar al Consejo
de Seguridad con respecto a una solución de esos problemas.
- Las que implican el uso de la fuerza: conforme al art. 42 de la carta: “Si
el Consejo de Seguridad considera que las medidas previstas en el Artículo 41
serían inadecuadas o han resultado ser inadecuadas, podrá tomar medidas por
aire, mar o tierra, según sea necesario para mantener o restablecer la paz y la
seguridad internacionales. Dicha acción puede incluir manifestaciones, bloqueo
y otras operaciones por parte de las fuerzas aéreas, marítimas o terrestres de los
Miembros de las Naciones Unidas”. Para la ejecución de esas medidas los arts.
43 a 48 de la carta establecen un procedimiento basado en la celebración de una
serie de convenios especiales en los que se regularan la puesta a disposición del
consejo de seguridad, cuando este lo solicite, de fuerzas armas, ayudas y
facilidades por parte de los miembros de las naciones unidas. Se prevé también
el mantenimiento a disposición permanente del consejo de seguridad de
contingentes de intervención rápida cuya potencia, grado de preparación y
planes para su acción serán determinados por el consejo de seguridad con ayuda
del comité de estado mayor, dentro de los limites establecidos en tales
convenios. Por otro lado, el art. 46 establece que Los planes para la aplicación
de la fuerza armada serán realizados por el Consejo de Seguridad con la
asistencia del Comité de Estado Mayor, el cual, como dicta el art. 47, se
establecido para asesorar y asistir al Consejo de Seguridad en todas las
cuestiones relacionadas con los requisitos militares del Consejo de Seguridad
para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, el empleo y el
mando de las fuerzas puestas a su disposición, la reglamentación de
armamentos, y posible desarme. El consejo de seguridad determinará si La
acción requerida para llevar a cabo sus decisiones para el mantenimiento de la
paz y la seguridad internacionales será ejercida por todos los Miembros de las
Naciones Unidas o por algunos de ellos (art. 48). En caso de requerir a un estado
que no sea miembro del consejo que provea fuerzas armadas en cumplimiento de
las obligaciones asumidas en virtud del art. 43, deberá invitarle a participar en
sus decisiones relativas al empleo de sus contingentes

Excepciones al principio de la prohibición del uso de la fuerza:


Excepciones expresas:
- Uso de la fuerza en virtud del art.51 (ejercicio de la legitima defensa
individual o colectiva): según el art.51: “Nada en la presente Carta
menoscabará el derecho inherente a la legítima defensa individual o colectiva si
se produce un ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, hasta
que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener
la paz y la seguridad internacionales. Las medidas adoptadas por los Miembros
en el ejercicio de este derecho de legítima defensa se informarán
inmediatamente al Consejo de Seguridad y no afectarán en modo alguno la
autoridad y la responsabilidad del Consejo de Seguridad, en virtud de la presente
Carta, de adoptar en cualquier momento dicha medida, ya que lo considera
necesario para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales”. La
legitima defensa es un recurso excepcional que permite el uso unilateral de la
fuerza por un estado sin autorización previa del consejo de seguridad en caso de
agresión armada. Corresponde al estado que alega actuar en defensa propia
probar las circunstancias. La legitima defensa debe cumplir con los siguientes
requisitos: por un lado, la existencia de un ataque armado y comunicación
inmediata al consejo de seguridad y, por el otro, necesidad, proporcionalidad e
inmediatez en la respuesta. Es, además, un recurso extraordinario, pues cesa
cuando interviene el consejo de seguridad. La proporcionalidad quiere decir que
la respuesta debe ser adecuada a la gravedad o dimensión del ataque inicial. El
requisito de la temporalidad esta vinculado con la inmediatez. Peto esta ultimo
no debe ser interpretada rigurosamente, la respuesta no debe ser dada en el acto,
sino que puede producirse dentro de un lapso razonable de tiempo. Esto ocurre
cuando una de las partes quiere dar espacio a las negociaciones diplomáticas.
Existe una intensa discusión sobre el alcance de la legitima defensa, y si esta
puede usarse también ante a inminencia de un ataque armado, al respecto se
expreso el secretario general en 2005 al decir que: “Las amenazas inminentes
están plenamente previstas en el Artículo 51, que salvaguarda
el derecho inherente de los Estados soberanos a defenderse de un ataque
armado. Los juristas han reconocido hace tiempo que esto abarca tanto un ataque
inminente como un ataque ya ocurrido. Cuando las amenazas no son inminentes
sino latentes, la Carta concede autoridad plena al Consejo de Seguridad para hacer
uso de la fuerza militar, inclusive de manera preventiva, para preservar la paz y la
seguridad internacionales”
- Uso de la fuerza autorizado por el consejo de seguridad conforme al
capítulo VII: El art. 24 de la carta de las ONU dice que los miembros de las
naciones unidas confieren al consejo de seguridad la responsabilidad primordial
de mantener la paz y la seguridad internacionales. Además, convienen en aceptar
y cumplir las decisiones del consejo de seguridad. Para ejercer esta
responsabilidad el consejo de seguridad tiene la potestad de investigar si la
controversia puede poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad
internacionales. El consejo de seguridad también tiene el poder de determinar la
existencia de toda amenaza a la paz, quebrantamiento de la paz o acto de
agresión y de recomendar o decidir las medidas que deberán adoptarse (art.39)
dichas medidas podrán ser medidas que no impliquen el uso de la fuerza
(interrupción de relaciones económicas, comunicaciones o ruptura de relaciones
diplomáticas) (art.41) o medidas que impliquen la acción realizada por medio de
fuerzas aéreas, navales o terrestres (art.42). estas acciones militares constituyen
una excepción al principio de la prohibición del uso de la fuerza claramente
establecía en la carta y un mecanismo de seguridad colectiva diseñado para
sancionar a cualquier estado, miembro o no miembro, que viole dicho principio.
Para llevar a la práctica estos poderes del consejo de seguridad, la carta prevé
que los miembros mediante convenios especiales pondrán a disposición del
consejo de seguridad las fuerzas armadas que sean necesarias para el
mantenimiento de la paz (art. 43).
- Uso de la fuerza por un organismo regional previa autorización del
consejo de seguridad de acuerdo con el capitulo VIII de la carta: el capítulo
VIII de la carta se refiere a la acción de los organismos regionales que
constituyen un marco para el arreglo pacífico de controversias (art. 52). El
consejo de seguridad podrá utilizar dichos organismos para aplicar medidas
coercitivas bajo su autoridad. Pero no se aplicarán dichas medidas en virtud de
acuerdo regionales o por organismos regionales sin autorización del consejo de
seguridad. Esto evidencia que la carta no contempla la acción coercitiva de los
organismos regionales como una excepción independientemente de la acción
que pueda ejercer el consejo de seguridad al principio de la prohibición del uso
de la fuerza.

Excepciones implícitas:
- Intervención en defensa de los nacionales en peligro: se trata de una
situación en la que un grupo de nacionales de halla en una situación de peligro
extremo y el estado bajo cuya jurisdicción se encuentran no quiere o no puede
intervenir. El uso de la fuerza debe ser puntual, quirúrgico, limitado a un objeto
preciso, no debe prolongarse en el tiempo y los daños colaterales tienen que ser
mínimo. De otra manera, se presume un acto de intervención.
- Intervención por invitación: la intervención por invitación se produce
normalmente en situaciones de guerra civil. Para que la intervención sea licita, el
consentimiento del estado debe ser expresado libremente, y con anterioridad a
los hechos.

El mantenimiento de la paz
Se debe distinguir entre:
- Misiones de observación: estos actúan desarmados. Su mandato consiste
en verificar acuerdos alcanzados, a saber, el cese del fuego. Tienen una función
verificadora, de supervisión e información a las naciones unidas.
- Operaciones de mantenimiento de la paz: es un despliegue sobre el
terreno con el consentimiento o la aquiescencia de todas las partes implicadas,
de una presencia internacional (normalmente las naciones unidas), incluyendo en
la mayoría de los casos personal militar, policial y civil, con el objeto de
prevenir, contener o estabilizar una situación de conflicto y apoyar los esfuerzos
para encontrar una solución permanente a ese conflicto o a alguna de sus
manifestaciones. Las operaciones de paz pueden clasificarse en:
 Clásicas: sus principales características son: a) terminada la guerra, se
despliegan mayoritariamente en conflictos interestatales con el objeto de
pacificar una situación inestable y su composición es predominantemente
militar; b) se requiere consentimiento previo de las partes en el conflicto para el
establecimiento de la misión; c) la fuerza se interpone entre los beligerantes;
d)hay contribución voluntaria de los contingentes militares por parte de os
estados miembro; f) absoluta imparcialidad respecto de las partes enfrentadas; g)
no utilización de la fuerza, excepto en ejercicio de la legitima defensa; h) portan
armas ligueras; i) no participan en ellas los miembros permanentes del consejo
de seguridad; j) la dirección y control de la operación esta a cargo del secretario
general de la ONU mediante un representante encomendado; k) actúan bajo el
capitulo VI de la carta
 Complejas y multidimensionales: aquí no se trata de un conflicto entre
estados, sim de un conflicto interno o un conjunto de conflictos internos con una
dimensión internacional (problema de delimitación). No basta con ponerle fin a
estos conflictos, sino que es necesario pensar en la etapa posconflicto con el
objetivo de restablecer las instituciones básicas, apoyar el desarrollo económico
sostenible, erradicar las causas profundas del conflicto y prestar ayuda
humanitaria
 De imposición de paz: la OMP esta autorizada a utilizar la fuerza. Estos
tratan de atacar las causas estructurales de los conflictos a fin de sentar una base
solida para la paz, y consiste generalmente en iniciativas diplomáticas discretas
para evita que el desacuerdo lleve a un conflicto armado.
La lucha contra el terrorismo:
El Equipo Especial para la Implementación de la Lucha contra el Terrorismo fue
creado por el Secretario General en 2005 y respaldado por la Asamblea General a través
de la Estrategia global de las Naciones Unidas contra el terrorismo, que fue aprobada
por consenso en 2006.
El mandato del Comité es fortalecer la coordinación y la coherencia de los esfuerzos
de lucha contra el terrorismo del sistema de las Naciones Unidas. El Equipo de Tareas
consta de 38 entidades internacionales que, en virtud de su trabajo, tienen interés en los
esfuerzos multilaterales de lucha contra el terrorismo. Cada entidad hace contribuciones
consistentes con su propio mandato.
El objetivo principal de CTITF es maximizar la ventaja comparativa de cada entidad,
actuando como una sola para ayudar a los Estados miembros a implementar los cuatro
pilares de la Estrategia global. Los cuatro pilares son:
- Medidas para abordar las condiciones que conducen a la propagación del
terrorismo;
- Medidas para prevenir y combatir el terrorismo;
- Medidas para aumentar la capacidad de los Estados para prevenir y
combatir el terrorismo y fortalecer la función del sistema de las Naciones Unidas
a ese respecto;
- Medidas para garantizar el respeto de los derechos humanos para todos y
el estado de derecho como base fundamental para la lucha contra el terrorismo.

La no intervención y la intervención humanitaria:


Se debe distinguir la intervención humanitaria de la intervención en defensa de los
nacionales, esta ultima se refiere a la intervención de un estado para proteger a sus
nacionales en peligro grave que se encuentran en el territorio de un tercer estado. En el
caso de una intervención humanitaria, un estado o grupo de estados interviene en un
tercer estado no para la protección de sus propios nacionales, sino para proteger a los
nacionales de ese tercer estado cuando este ultimo no puede o no quiere intervenir y, en
consecuencia, por su acción u omisión, tienen lugar en su territorio graves violaciones
de ddhh y de derecho internacional humanitario.
El verdadero dilema surge cuando, dadas las causas extremas, el consejo de
seguridad debido al veto o amenaza del veto de uno de sus miembros permanentes, no
autoriza la intervención. Para evitar este dilema, el grupo de alto nivel formado por el
secretario general de la ONU propuso una serie de directrices para aumentar el consenso
en el consejo de seguridad y reducir al mínimo la posibilidad de que un estado miembro
actúe fuera del seno de este. Se propusieron los siguientes criterios de legitimidad: a)
gravedad de la amenaza; b) propósito correcto; c) ultimo recurso; y d) proporcionalidad
en los medios.

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