Pedro Paulet Mostajo
(Arequipa, 2 de julio de 1874-Buenos Aires, 30 de enero de
1945) fue un ingeniero peruano considerado como precursor
de la aeronavegación a propulsión y pionero de la era
espacial. Fue un sabio multidisciplinario: arquitecto,
ingeniero, mecánico, químico, economista, geógrafo,
escultor, diplomático, escritor, periodista, conferenciante e
inventor.
Su principal aporte a los vuelos espaciales fue la
construcción del primer motor cohete, impulsado por
propelentes líquidos: peróxido de nitrógeno como oxidante y
gasolina como combustible. Este motor estaba hecho de
acero vanadiado, pesaba dos kilogramos y medio, ejercía
una presión de noventa kilos y producía trescientas
explosiones por minuto. Esto lo realizó en 1900, siendo estudiante de ingeniería química en la
Universidad de París.
Otro aporte fue el diseño de una nave, impulsada por el
mencionado motor cohete, nave a la que llamó Avión
Torpedo y, posteriormente, Autobólido, en una época
(1902), en que recién se iban a construir los primeros
aviones con hélice y motor de explosión, que él
consideraba modelos muy endebles. Se adelantó así a su
época. Su Avión Torpedo ha sido reconocido como el
precursor del jet y del cohete espacial 56 y lo dio a
conocer en 1910, en una entrevista con un diario peruano,
aunque no tuvo eco.
Destaca dos de sus aportes: el invento del motor a
reacción y del ala delta, innovación que todos los aviones
de combate o comerciales adoptaron después de la
Segunda Guerra Mundial. Lea la nota de El País en Pedro
Paulet, pionero de la astronáutica. En el mismo sentido, la
periodista Ruth Lozada hizo hace un tiempo en Caretas una comparación entre el Avión
Torpedo y el transbordador Venture Star o X-33 de la NASA.
Lo reiteró en 1927, en una carta remitida al diario El Comercio de Lima.7 En Alemania, donde
se realizaban por entonces los primeros ensayos de la cohetería, su motor fue acogido con
entusiasmo por algunos miembros de la Sociedad de vuelos espaciales de Alemania (VfR). Por
ejemplo, el austríaco Max Valier8 y el ruso A. B. Scherschevsky, lo mencionan en sus obras
como el antecedente más lejano del motor a propulsión de propelentes líquidos, que sería
fundamental para el desarrollo de la cohetería, y por ende, de los viajes espaciales.
En su honor, el 2 de julio (fecha de su nacimiento) se celebra en el Perú el Día de la Ciencia y
Tecnología Aeroespacial.
Santiago Antúnez de Mayolo.
Este ancashino nacido en 1887 propuso la existencia
de los neutrones ocho años antes de su
descubrimiento, que se le atribuye al físico
ingles James Chadwick, quien lo llamó "neutrón",
descubrimiento por el que ganó el premio Nobel de
Física en 1935. En 1932, Antúnez de Mayolo publicó
su estudio Los Tres Elementos Constitutivos de la
Materia, en el cual predijo la existencia del positrón,
poco antes de que lo demostrara experimentalmente
el físico norteamericano Carl David Anderson, quien
ganó el premio Nobel de Física en 1936. Antúnez de
Mayolo además hizo grandes aportes en materia
eléctrica y fue colaborador fundamental en las
construcción de las tres hidroeléctricas más grandes de nuestro país.
Su sabiduría abarcó los campos más diversos: física, matemática, química, arqueología,
historia y más. La característica principal de la producción intelectual de Antúnez de Mayolo fue
su originalidad, planteando hipótesis novedosas abrió nuevas trochas en el conocimiento.
El ingeniero Antúnez de Mayolo estuvo entre los candidatos al Premio Nobel de
Física en 1943.
En 1943 es nombrado asesor técnico de la Corporación Peruana del Santa para
construir la Central Hidroeléctrica del Cañón del Pato y también desarrollar los
estudios necesarios para la electrificación del Perú, por lo que recorrió y estudió los
cauces de rio Vilcanota y Urubamba del Cuzco, el río Mantaro en Huancavelica y el
rio Alto Marañón en el Pongo de Manseriche, Amazonas. A partir de esto propuso la
construcción de centrales hidroeléctricas en cada uno de dichos lugares. En 1958 se
inauguró la Central Hidroeléctrica del Cañón del Pato, en 1964 la Central
Hidroeléctrica de Machu Picchu y en 1973 la Central Hidroeléctrica del Mantaro.
En 1946 el ingeniero Antúnez de Mayolo presentó una propuesta para la desviación
del rio Chamaya hacia las costas de Lambayeque con la finalidad de irrigar las
extensas pampas de Olmos, consideraba el represamiento de las aguas del rio
Chamaya y la derivación de sus aguas mediante un túnel de 54 kilómetros para
irrigar la extensión de 100 mil hectáreas.
En 1951 presentó el estudio “La Gran Lima y la desviación del río Mantaro al Rímac”
en vista del rápido crecimiento de la capital y la demanda de mayor energía
eléctrica. Muchos años después, los proyectos de Marcapomacocha y Marca II se
realizaron llevando las aguas de la vertiente del Atlántico a la capital y demostraron
la viabilidad del proyecto de Antúnez de Mayolo.
Se jubiló en 1959 ejerciendo su labor como decano de la Facultad de Química en la
Universidad de San Marcos desde 1953.