TEMA 9
Incendios urbanos sobre y bajo rasante, e incendios en túneles. Características y
métodos de actuación.
(REDUCIR A 3000 PALABRAS)
Incendios urbanos sobre rasante
1. Introducción
Incendio urbano es el que se produce dentro de un núcleo habitado y que afecta a
edificios de diferentes usos, generalmente viviendas, hospitales, centros docentes y
locales de pública concurrencia.
Las causas de los incendios urbanos suelen ser fortuitas (por ejemplo cortocircuitos) o
negligencias (por ejemplo el uso inadecuado de braseros).
Mientras que el principal responsable de las pérdidas materiales es el fuego, el
principal responsable de las pérdidas humanas es el humo.
Debido a la disposición predominantemente vertical y a la cercanía de otros edificios el
riesgo de propagación del incendio es elevado.
Los principales problemas en los incendios urbanos, además del fuego, del humo y de
la propagación, son la alta densidad de ocupación, la dificultad de evacuación vertical,
la presencia de instalaciones de suministro eléctrico, de gas, etc.
2. Desarrollo de incendios en interiores
Podemos dividir el desarrollo del incendio en cuatro fases, iniciación, desarrollo,
combustión generalizada y agotamiento.
Iniciación
Comprende los primeros minutos. Generalmente, un combustible sólido en contacto
con una fuente de calor sufre pirólisis (o descomposición química por calor),
produciendo gases inflamables. Al contacto con una fuente de ignición, generalmente
la propia fuente de calor, producen llamas, las cuales aceleran el proceso de
combustión en el foco inicial.
Desarrollo
Esta etapa podría abarcar hasta los 10 primeros minutos. El aire disponible en el
recinto es suficiente para la combustión. El humo y los gases calientes producidos en el
foco inicial ascienden y se acumulan bajo el techo (efecto hongo). El recinto se divide
en dos capas, una superior de mayor presión y poca visibilidad, formada por el humo y
los gases calientes, y otra inferior de menor presión y alta visibilidad, ocupada por el
aire frio que alimenta el incendio. En medio se localiza el llamado plano de presión
neutra.
Mientras el incendio se desarrolla, el plano neutro desciende y los gases calientes
provocan la pirólisis de todas las superficies combustibles del recinto.
Combustión generalizada
Llega un momento en que la combustión se generaliza súbitamente a todas las
superficies combustibles que han estado experimentando pirólisis. Éste fenómeno se
muestra como una deflagración y se denomina flash over. Son síntomas de flash over
incipiente: aumento rápido de las llamas y de la temperatura y humo denso, descenso
del plano neutro.
Esta etapa suele tener lugar entre los primeros 10 y 30 minutos del incendio, y la
producción de llamas, calor y humo es máxima. Es el periodo más crítico para la
estabilidad estructural y la propagación.
El aporte de aire suele ser insuficiente por lo que la combustión es incompleta,
acumulándose gases combustibles en la atmósfera.
Agotamiento
En recintos bien ventilados el incendio se agota cuando se agota el combustible. Sin
embargo, en recintos con poca ventilación la falta de aire conduce al agotamiento del
incendio. En este caso existe riesgo de back draft (o explosión de humos). El back draft
es la deflagración de una mezcla muy rica de gases combustibles y calientes entra en
contacto con el aire. Dicha entrada de aire puede tener lugar cuando se abre una
puerta o una ventana.
Son síntomas de backdraft incipiente: temperatura elevada, mucho humo denso y
oscuro que sale por las ranuras (pudiendo hacerlo en forma de pulsaciones) y ausencia
de llamas.
En esta etapa el enfriamiento de los materiales calientes y dilatados puede causar el
colapso de las estructuras constructivas.
3. Propagación del incendio en edificios
El principal responsable de la propagación es el humo y los gases calientes, los cuales
tienden a extenderse y a subir, tanto por el interior del edificio (huecos de escaleras y
otras conducciones verticales) como por el exterior (ventanas, huecos de ventilación,
etc.).
En caso de riesgo de propagación exterior las aberturas de salida deben cubrirse con
una línea de agua de protección.
4. Ventilación táctica
La ventilación táctica, empleada por los bomberos, es “el procedimiento de
evacuación planeada y sistemática del HGI hacia el exterior de un recinto”. Lo más
común suele ser el empleo de ventilación por presión positiva, para lo cual se
introduce aire por el acceso inferior mediante un ventilador. La sobrepresión creada
en el recinto hace que los humos salgan por las aperturas superiores. Para dirigir el
flujo se abren o cierran puertas y ventanas según convenga.
Ventajas de la ventilación
Eleva el plano neutro aumentando la visibilidad para los ocupantes y los
equipos de rescate.
Disminuye la temperatura del recinto, con lo que reduce la magnitud del
incendio, las lesiones por quemaduras y la propagación del incendio a otras
partes del edificio.
Diluye o elimina los gases irritantes y tóxicos, reduciendo el riesgo de asfixia y
muerte de los ocupantes.
Reducen el peligro de flash over y backdraft.
Inconvenientes de la ventilación
La ventilación táctica puede aportar más problemas que soluciones a la intervención si
no se realiza correctamente. Requiere conocimiento y práctica. Es importante elegir
bien cómo, cuándo y dónde ventilar para obtener el efecto deseado.
La coordinación entre los equipos de ventilación y los de extinción y rescate es
fundamental.
Antes de comenzar a ventilar se debe conocer la situación del fuego para evitar
la propagación del incendio.
Antes de comenzar a ventilar se debe evaluar la presencia de personas
(ocupantes y bomberos) entre el fuego y las aberturas de salida.
5. Salvamento y rescate
La diferencia entre ambos términos estriba en que en el salvamento las personas
están directamente afectadas por el siniestro, mientras que en el rescate las personas
podrían resultar afectadas si no se evacuan.
Poner a salvo a los ocupantes es el objetivo prioritario de la intervención en incendios
urbanos. En caso de incendio los ocupantes tenderán a utilizar vías de evacuación
como escaleras y ascensores, y a huir del humo refugiándose en balcones, ventanas y
cubiertas accesibles. Para evitar el uso de ascensores éstos se deben llamar desde la
planta baja y bloquear.
No se deben prestar los primeros auxilios en el área de peligro, primero hay que
evacuar a una zona segura. La evacuación, como norma general, debe hacerse en
sentido descendente.
6. Táctica defensiva
Las tácticas defensivas consisten en actuar sobre las áreas adyacentes al área
directamente afectada por el fuego con objeto de prevenir la propagación del mismo
al resto del edificio e incluso a otros edificios. La ventilación defensiva de las áreas
adyacentes al incendio y la refrigeración de las aberturas de salida de los humos con
líneas de agua forman parte de la táctica defensiva.
7. Táctica ofensiva
La táctica ofensiva por su parte se centra en la ventilación y la extinción del área
incendiada.
7.1. Agentes extintores
En cuanto al agente extintor empleado, si bien lo fuegos pequeños pueden atacarse
con extintores de polvo o CO2, normalmente se emplea agua. La evaporación del agua
debido al calor de las llamas, los gases y las superficies calientes, refrigera y sofoca el
fuego. Y cuanto menor es el tamaño de la gota mayor es el efecto, siendo más efectiva
el agua pulverizada que el agua a chorro.
Los sistemas de agua más empleados son:
1) Las líneas de mangueras instaladas por los bomberos desde la autobomba
hasta el fuego. En edificios de varios pisos pueden instalarse por la escalera o
por el hueco de la misma, en cuyo caso deberá amarrarse cara ciertos metros a
un punto fijo.
2) Los sistemas de columna seca pre-instalados en los edificios. Estos sistemas
ahorran tiempo en la intervención ya que los bomberos sólo tienen que
conectar la autobomba a la toma exterior en la fachada y conectar la manguera
de ataque en la salida del piso correspondiente.
3) Las bocas de incendio equipadas. Las cuales cuentan ya con abastecimiento,
manguera y lanza, y están listas para ser usadas. Ahorran tiempo en la
intervención y pueden ser utilizadas por usuarios cualificados del edificio.
4) Los sistemas automáticos fijos. Como los sistemas de rociadores, cuyas
boquillas rocían automáticamente agua en caso de incendio. Estos sistemas
suelen entra en funcionamiento antes de la llegada de los bomberos.
7.2. Métodos de extinción
Para desarrollar la táctica ofensiva se pueden emplear diferentes métodos (directo,
indirecto y enfriamiento de los gases), aunque más frecuentemente se emplea una
combinación de los mismos.
Método directo
Consiste en refrigerar con agua todas las superficies inflamadas hasta extinguir el
incendio. Suele emplearse cuando se alcanza el foco del incendio, lanzando agua a la
base de las llamas. Éste método produce grandes cantidades de vapor de agua, hace
descender el plano neutro y causa daños por el uso masivo del agua.
Método indirecto
Consiste en refrigerar los gases del incendio y los límites calientes del compartimento
(techo y paredes). Suele emplearse cuando el fuego es intenso y no se puede alcanzar
directamente el foco del incendio.
Este método también produce grandes cantidades de vapor de agua y, aunque hace
que se contraigan los gases del incendio, la visibilidad empeora al romper el plano
neutro.
Enfriamiento de la capa de gases
Consiste en dirigir pulsaciones cortas e intermitentes de agua pulverizada hacia los
gases calientes, evitando que el agua entre en contacto con los límites del
compartimento. De este modo se consigue reducir la temperatura de los gases
generando la mínima cantidad de vapor.
El resultado es el enfriamiento y contracción de los gases de incendio, la elevación del
plano neutro y la mejora de la visibilidad.
Combinación de métodos
Un ataque ofensivo típico combinaría los métodos anteriores y podría resumirse en los
siguientes pasos:
1) Se debe observar a través de puertas y ventanas la temperatura, llamas y humo
para evaluar el estado del incendio.
2) Se debe asegurar el acceso y salida al recinto proyectando agua pulverizada sobre
la puerta cada vez que esta se abre.
3) Una vez dentro del compartimento incendiado conviene limitar el aporte de aire al
recinto manteniendo la puerta cerrada en la medida de lo posible.
4) Comprobar la temperatura de los gases proyectando una pulsación de agua con
cono de unos 20o hacia el techo y observando si el agua se vaporiza o si vuelve a
caer.
5) Enfriar los gases de combustión dirigiendo pulsaciones cortas de agua pulverizada
sobre el plano neutro.
6) Si se ha eliminado el riesgo de flash over o backdraft se puede comenzar a ventilar
el compartimento al tiempo que se extingue.
7) Al avanzar hacia el foco del incendio se emplea el método indirecto pintando con
poco caudal las paredes y todas las superficies que puedan estar sufriendo pirólisis.
8) Una vez localizado el foco del incendio se procede a un ataque directo del mismo
cuidando de no arrojar más agua de la necesaria.
Incendios urbanos bajo rasante e incendios en túneles
1. Introducción
De entre los posibles escenarios en los que puede tener lugar la intervención de los
bomberos cabe destacar aquellos cuyo acceso es especialmente complicado. Es el caso
de los túneles y recintos bajo rasante (como sótanos o garajes) cuya comunicación con
el exterior es singular.
La intervención en estos espacios requiere conocer su configuración, sus instalaciones
de evacuación y contra incendios, los problemas específicos que presentan y las
soluciones con las que se deben afrontan.
2. Problemática específica en caso de incendio
El principal problema de la intervención en túneles y bajo rasante se presenta en caso
de incendio. En caso de fuego, la producción de calor y humo no puede ser disipada de
un modo eficiente debido a la limitada, o a veces nula, comunicación con el exterior
que estos locales presentan.
Efectos del calor
En túneles y bajo rasante el calor se concentra produciéndose el efecto de un horno.
De modo que todas las superficies combustibles afectadas por el calor experimentan
pirólisis (o descomposición química por calor) y se liberan gases inflamables. La
acumulación de estos gases inflamables puede conducir a la combustión súbita y
generalizada del recinto, llegándose a producir una deflagración. Este fenómeno se
conoce como flash over.
Sin embargo, la acumulación de calor no es el efecto más peligroso. Es la acumulación
de humo el principal responsable de las muertes en incendios.
Efectos del humo y gases del incendio
Son opacos y se expanden por todo el espacio disminuyendo drásticamente la
visibilidad, por lo que causan desorientación y pánico.
Son irritantes para las mucosas, causando tos y fuerte lagrimeo.
Debido a su alta temperatura causan quemaduras en el aparato respiratorio.
Son pobres en oxígeno y ricos en gases tóxicos como el monóxido de carbono,
por lo que causan aturdimiento, asfixia y muerte.
La falta de visibilidad dificulta la localización de las víctimas y del foco del incendio y
aumenta el riesgo de tropiezo, golpe, corte, etc. Esta falta de visibilidad obliga a hacer
recorridos sistemáticos, lentos y largos para barrer la superficie inundada por el
humo. Todo ello redunda en la necesidad de más medios humanos, más tiempo y
menor seguridad.
Otros problemas
La comunicación entre intervinientes puede verse mermada por las dificultades en las
transmisiones de radio debido al apantallamiento de las estructuras constructivas y del
terreno. Lo cual añade problemas en el control y mando del siniestro.
3. Soluciones para la intervención
Los principales problemas que plantea la intervención en espacios con humo y gases
de incendio son la protección respiratoria y la orientación espacial, para lo cual se
emplean los ERA y las técnicas de buceo en humo.
3.1. Equipos de respiración autónoma
Los ERA aíslan a quien los usa de la atmósfera exterior y le proveen del oxígeno
necesario para respirar. Existen en el mercado ERA con diferentes prestaciones. Las
principales características que decidirán el uso de uno u otro equipo son la
disponibilidad, la autonomía, el peso, y el tiempo mínimo necesario para poder
penetrar en el área de intervención, actuar y salir.
Los ERA pueden ser de circuito abierto o cerrado.
Los de uso convencional son de circuito abierto y consisten, a grandes rasgos,
en una o dos botellas transportadas en la espalda con aire a una presión de
unos 300 bar. El aire fresco alimenta la máscara por la que respira el usuario y
el aire exhalado se expulsa al exterior. Las botellas suelen ser de acero, con una
capacidad de 6 L, o de composite, más ligeras y con algo más de capacidad.
Sin embargo, los ERA de circuito cerrado reutilizan el aire exhalado quitándole
el CO2 y enriqueciéndolo en oxígeno, con lo que su autonomía es muy superior
a los de circuito abierto.
Éstos a su vez pueden ser de oxígeno presurizado o de oxígeno químico. Los de
oxígeno presurizado albergan el mismo en un botellín de 2 L. Los de oxígeno
químico producen éste a partir de una reacción química entre el CO 2 y el agua
exhalados y un peróxido, por lo que el aire que recircula es más seco y tiende a
deshidratar al usuario.
Suponiendo un consumo medio de 60 L/min durante la intervención, un ERA de
circuito abierto monobotella tendría una autonomía de ½ hora, uno bibotella de
alrededor de 1 hora, un ERA de circuito cerrado y oxígeno químico 1½ hora y de
oxígeno presurizado 3 horas.
En este tipo de intervenciones, es importante prescindir del ERA cuando no hay peligro
para optimizar la autonomía en la zona inundada de gas y humo (por ejemplo, en la
boca del túnel si no sale humo, o durante la aproximación por la galería de evacuación
o por el tubo contiguo de un túnel libres de humo). Además, mantener la calma es
esencial para mantener un consumo de aire mínimo.
Po seguridad, es importante controlar la autonomía restante y no contar con el aire
de reserva más que en caso de emergencia. También es importante que un bombero
situado en el acceso controle por radio y ¿placa de control? la presión de entrada,
salida y tiempo de intervención. Además, los trabajos en el interior con ERA aumentan
la fatiga y el estrés emocional, por lo que si fuera posible habría de observarse la
buena práctica de relevar el personal cada 20 minutos.
3.2. Técnicas de buceo en humo
En situaciones de visibilidad nula, como por ejemplo recintos inundados por humo o
espuma, lo ideal sería contar con planos y personas que conozcan los accesos,
instalaciones, materiales de riesgo, situación de las víctimas, etc., pero esto no siempre
es posible. En estas situaciones, las técnicas de buceo en humos permiten orientarse y
avanzar con cierta seguridad.
Consideraremos los principios básicos, el modo de moverse, los métodos de búsqueda
sistemática, y el uso de la cuerda guía, de la cuerda personal y de la cámara de visión
térmica.
Principios básicos
Cuando la visibilidad es nula, antes de moverse hay que plantearse dónde
estamos, cual es el objetivo y cómo llegaremos hasta él.
Es importante memorizar puntos de referencia durante el recorrido y
confeccionar mapas mentales con la información percibida.
Es importante mostrarse perceptivo para obtener más información. Así, los
sonidos crepitantes, el aumento del calor y la visión de resplandores nos
indican la proximidad del foco del incendio.
Modo de moverse
Siempre se penetrará en grupos de, como mínimo, 2 bomberos.
Se debe mantener una comunicación fluida con el compañero y advertirle las
maniobras, cambios de dirección y obstáculos.
Se caminará despacio y sin trasladar el peso a la pierna que avanza hasta
comprobar el firme.
Las escaleras es aconsejable subirlas a cuatro patas y bajarlas de espaldas,
sentados o agachados. Es conveniente que sólo avance un bombero por cada
tramo de escaleras.
Si la inundación por humo no es total quedará algo de visibilidad cerca del
suelo, por lo que avanzar agachado o a cuatro patas puede ser una opción.
Los brazos deben utilizarse a modo de escudo para proteger la cabeza y el
abdomen durante el avance. Se mantendrán las palmas de la mano hacia el
cuerpo para que en caso de contacto eléctrico no se cierren agarrando el
objeto bajo tensión. Si se transporta material (lanza o extintor), éste puede
servir de protección si lo colocamos adelantado con respecto al cuerpo.
Se debe tratar de mantener la orientación espacial caminando recto y haciendo
giros controlados de 90o (por ejemplo haciendo una escuadra con los dos pies).
Recordar que el retroceso exige un esfuerzo mental porque todo es al revés
que a la ida (derecha es izquierda).
El desplazamiento de heridos debe hacerse por al menos dos bomberos, uno
de ellos guiará el avance. Si por seguridad fuera necesario un bombero
desplazará al herido por el suelo mientras el otro busca el camino.
Métodos de búsqueda sistemática
Existen diferentes métodos de búsqueda que permiten barrer la superficie de un
recinto con cierto éxito. Antes de comenzar es importante reconocer el punto inicial
para saber cuándo se ha completado el rastreo (si es necesario se dejará un objeto
como señal). Durante el rastreo es muy importante ser metódico y comprobar todos
los huecos en busca de víctimas.
Lo más sencillo y seguro es recorrer el perímetro sin perder el contacto con la
pared. Es aconsejable en recintos pequeños y como primer reconocimiento.
Si el recinto es más grande se puede describir una cuadrícula, es decir,
trayectos paralelos en un eje del recinto y después en el otro.
Otra opción fiable es barrer el área en espiral. Para ello nos unimos a un punto
de referencia, por ejemplo la puerta (mediante una cuerda, la manguera, el
compañero, etc.) y barremos el espacio a través de órbitas concéntricas de
radio creciente
La cuerda guía y la cuerda personal
La cuerda guía es una cuerda de unos 60 m de longitud, de material resistente, que
dispone cada 2.5 metros de indicadores de dirección. Estos indicadores pueden
consistir en dos cordinos de diferente longitud (el más corto indicando la salida) o dos
grupos de 1 y 4 bolas de silicona (1 bola marca la salida). La cuerda va recogida en una
bolsa o en un carrete, y en su extremo tiene un mosquetón para anclarla a un punto
seguro con aire fresco en el exterior. Durante el recorrido se va desplegando y
anclando si es necesario (mediante un nudo ballestrinque) para guiarla o evitar que
entre en contacto con brasas o bordes cortantes. Es importante guardar la cuerda en
su bolsa en el sentido correcto para evitar incidentes en la intervención. Cuando la
cuerda se acaba o se quiere tomar una bifurcación se emplea otra cuerda guía. El
comienzo de la línea que se bifurca se puede identificar con placas agujereadas.
Ventajas del uso de la cuerda guía:
Garantiza la evacuación rápida a un lugar seguro.
Evita el rastreo reiterativo de las mismas zonas.
Sirve de referencia a todo el equipo de intervención, evitando tener que usar
referencias imprecisas.
Aporta seguridad, con lo que disminuye el estrés durante la intervención.
Los tendidos de mangueras pueden utilizarse a modo de cuerdas guía, aunque no
indican la dirección de salida.
Por otro lado, la cuerda personal permite a cada bombero anclarse a la cuerda guía o a
otro punto y alejarse hasta unos 5 metros sin perder la referencia. Suelen
comercializarse como carretes autoenrrollables de un cordino resistente, más fino que
la cuerda guía, y con un mosquetón en su extremo.
Cámara de imagen térmica
Los visores o cámaras de imagen térmica ofrecen imágenes a tiempo real en función
de la temperatura de los cuerpos. Su uso permite orientarse y localizar víctimas y focos
de incendio. Además, las imágenes pueden ser transmitidas al puesto de mando para
facilitar la toma de decisiones. Su valor en este tipo de intervenciones es inestimable.
4. Características de los túneles
Los túneles se construyen por diferentes motivos, por ejemplo:
Para salvar desniveles orográficos de un modo más rápido, como es el caso de
los túneles que atraviesan montañas.
Para proteger una vía, como es el caso de los túneles recubiertos en laderas de
montañas que evitan el desprendimiento del terreno sobre la misma.
Para solucionar el cruce de vías de circulación en áreas urbanas con tráfico
intenso.
Tipos de túneles
Los túneles pueden ser carreteros o ferroviarios. Por las características del tráfico
ferroviario, la siniestralidad en estos túneles es mucho menor que en los de carreteras.
Los túneles suelen ser de un solo tubo con circulación en los dos sentidos
(denominados bidireccionales), o de dos tubos, uno para cada sentido de la circulación
(denominados unidireccionales).
Normativa sobre túneles
El RD 635/2006 sobre Requisitos mínimos de seguridad en los túneles de carreteras
del estado, transpone al ordenamiento jurídico interno la directiva europea
2004/54/CE, que afecta a la red transeuropea, y la hace extensiva a todos los túneles
de la red estatal.
El articulado del texto establece las medidas de seguridad, los deberes del
gestor del túnel y del responsable de seguridad, las inspecciones periódicas y el
análisis de los riesgos. Además, define el “Manual de explotación” como el
documento que refleja detalladamente todas las instalaciones del túnel y el
modo de explotación del mismo.
El anexo I recoge con detalle las medidas de seguridad.
Los requisitos y equipamiento mínimos que deben cumplir los túneles se
establecen teniendo en cuenta parámetros de seguridad como longitud del
túnel, número de tubos y de carriles, tráfico uni o bidireccional, intensidad del
tráfico, tráfico vehículos pesados y mercancías peligrosas, etc.
Las medidas de seguridad inciden sobre la infraestructura del túnel (diseño
constructivo e instalaciones de emergencia), sobre la explotación del mismo
(formación del personal, planificación de emergencias, actividad del centro de
control y respuesta a accidentes), y sobre las campañas de información a los
usuarios (sobre cómo circular y cómo actuar en caso de avería o accidente).
El anexo II estable que el gestor del túnel y los servicios de emergencia
organizarán, en cooperación con el responsable de seguridad y Protección
Civil, simulacros periódicos lo más realistas posibles.
El anexo III trata de la señalización vial del túnel y de sus instalaciones.
Instalaciones de un túnel
La mayoría de las instalaciones que podemos encontrar en un túnel tienen que ver con
la seguridad. Cabe destacar:
Sistemas de evacuación: aceras peatonales, carriles de emergencia, salidas de
emergencia, galerías de evacuación y conexiones transversales entre tubos.
Sistemas de drenaje en la calzada de líquidos peligrosos provistos de
mecanismos que evitan la propagación del fuego a su través.
Iluminación de seguridad mínima para poder abandonar el túnel con el
vehículo en caso de fallo de la iluminación normal, e iluminación de
emergencia mínima para guiar la evacuación a pié.
Elementos de comunicación como puestos de emergencia con teléfono (postes
SOS), megafonía (poco útil debido a la reverberación) y cable radiante a lo
largo de túnel, que sirve de vía de transmisión para las comunicaciones por
radio.
Instalaciones para la extinción (hidrantes, extintores, columna seca, bocas de
incendio equipadas).
Sistemas de ventilación forzada.
Sistemas de vigilancia como cámaras de vídeo, detectores de humo
(opacímetros), detectores de calor (cable de fibrolaser a lo largo del túnel), etc.
Sistemas de cierre del túnel (semáforos, barreras y paneles informativos).
Centro de control permanente que recibe la información de las instalaciones
(detectores de CO, opacímetros, postes SOS…), y actúa, de modo automático
y/o manual, sobre los elementos disponibles (semáforos, ventiladores…).
Movimiento de los gases y el humo en los túneles
El movimiento del humo generado por un incendio en el interior de un túnel viene
determinado por los siguientes factores:
1) Diferencia de presión entre las bocas del túnel. El humo se moverá desde la
zona de mayor presión hacia la de menor presión. Así, las bocas tienen más
presión por el día si se encuentran en solana que si se encuentran en umbría, y
viceversa por la noche.
2) El viento dominante exterior afectará según su dirección coincida con la de la
boca del túnel.
3) La pendiente del túnel, junto con la tendencia de los gases calientes del
incendio a subir, hace que el humo se desplace hacia la boca más alta.
4) La circulación de los vehículos tiene el efecto de un émbolo en los tubos
unidireccionales, pero no en los bidireccionales, donde la circulación en ambos
sentidos contrarresta dicho efecto. Sin embargo, en caso de incendio el túnel
estará presumiblemente cerrado al tráfico.
5) Los sistemas de ventilación forzada normalmente superan la incidencia de los
factores anteriores y determinan por sí solos la dirección del humo.
En caso de incendio el humo caliente asciende hasta el techo y se mueve pegado al
mismo hacia una de las bocas. Según se aleja del foco del incendio el humo se enfría y
desciende hasta el suelo, ocupando toda la luz del tubo. Pero este efecto es
transitorio, la campana de aire limpio que se forma entre el foco y el punto donde el
humo desciende a la calzada puede durar de 2 a 5 minutos.
Sistemas de ventilación forzada
La ventilación artificial de los túneles puede ser básicamente de tres modos,
longitudinal, semitransversal y transversal.
En la ventilación longitudinal el aire entra por una boca y sale por la contraria o
por un pozo central de extracción. La corriente longitudinal es establecida por
ventiladores, normalmente colocados en el techo del túnel. La dirección e
intensidad de ventilación se puede modular desde el centro de control del
túnel.
En la ventilación semitransversal el aire fresco es inyectado a presión a lo largo
del túnel y arrastra los humos hacia las bocas del mismo.
En la ventilación transversal se inyecta aire fresco a nivel de la calzada o por el
techo y se aspiran los gases por el techo a lo largo del túnel.
Así, en caso de incendio, hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones:
La ventilación longitudinal tiene el inconveniente de desplazar el humo por
todo el túnel hasta la boca, pero la ventaja de poder modular la dirección y
velocidad. En principio, no es aconsejable durante la intervención invertir la
dirección si no se tiene certeza del tiempo necesario y de las consecuencias. En
cuanto a la velocidad de ventilación, es conveniente mantener una velocidad
crítica (normalmente entre 1 y 6 m/s). La velocidad crítica debe ser no tan alta
como para formar turbulencias y romper la estratificación horizontal del
humo, ni tan baja como para permitir que el humo se propague en la dirección
contraria a la deseada (efecto backlayering).
La ventilación semitransversal también tiene el inconveniente de forzar a los
humos a recorrer todo el túnel hasta las bocas de salida, aunque éstos se
encuentran más diluidos. Sin embargo, tiene la ventaja de poder invertir el
sistema de inyección de aire a modo de extracción de humos.
La ventilación transversal tiene la ventaja de no forzar al humo a recorrer todo
el túnel. Pero, en el caso de inyectar el aire a través de la calzada, tiene el
inconveniente de provocar flujos transversales que deshacen la estratificación
del humo disminuyendo la visibilidad, por lo que se recomienda disminuir los
niveles de inyección, manteniendo o aumentando los de extracción.
Otras consideraciones en túneles
En caso de explosión en el interior de un túnel, al sólo poder seguir dos direcciones la
onda expansiva, se da el efecto cañón. En este caso la sobrepresión es mayor que si la
explosión tuviera lugar al aire libre.
En caso de quedar inundado el túnel con humo, la desorientación y el pánico
experimentado por los usuarios puede hacer que caminen o conduzcan exponiéndose
a nuevos accidentes o causándolos. Por lo que el interviniente puede esperar toparse
con personas y objetos ocultos por el humo en medio de la calzada, es más, cabe la
posibilidad de atropeyo.
5. Características de los recintos bajo rasante
Los recintos bajo rasante pueden tratarse de la parte inferior de un edificio, como los
sótanos, o ser independientes y no tener edificación sobre rasante, como el caso de
los grandes aparcamientos públicos.
El uso de los sótanos, y con ello la carga térmica, puede ser muy diverso. Por
ejemplo garaje, almacén, discoteca, bodega, etc.). Además, al formar parte de
un edificio sobre rasante, existe el peligro de propagación del incendio al
mismo a través de las cajas de escalera o ascensores.
Por su parte, los grandes aparcamientos públicos suelen ser de gran desarrollo
superficial y con varias plantas subterráneas. Esto complica el reconocimiento
del lugar y el tendido de las instalaciones de agua.
Los accesos a estos locales se efectúan por escaleras, rampas, ascensores o
montacargas. En caso de incendio, las escaleras o rampas por las que los ocupantes
evacúan el recinto, y por las que los bomberos deben acceder, se transforman en
chimeneas por las que ascienden los humos y gases calientes. Esto es peligrosísimo en
el caso de locales subterráneos que albergan a un elevado número de personas, pues
las salidas de emergencia necesariamente estarán inundadas por humo y gases
calientes, y la falta de visibilidad, la asfixia y el pánico pueden ralentizar seriamente la
evacuación.
Los recintos bajo rasante suelen consistir en grandes espacios diáfanos y redes de
galerías, lo cual, unido a la falta de visibilidad, supone un grave problema de
orientación.
Además, los techos de los recintos bajo rasante suelen ser bajos, lo que hace que las
llamas alcancen fácilmente los mismos y se propaguen horizontalmente aumentando
la temperatura de los materiales combustibles cercanos, y con ello la capacidad de
propagación.
Garajes y aparcamientos
Los garajes, al no tener revestimientos, no suelen contener otro combustible más que
los propios vehículos aparcados en él. La peligrosidad de un vehículo incendiado es
limitada. La carga térmica de un turismo medio puede equivaler a 300 kg de madera, y
el consumo de aire y su reemplazo por humos puede ser de 6000 m 3. Sin embargo, la
consecuente falta de oxígeno, la separación entre coches y el aislamiento que proveen
las carrocerías de los coches intactos hacen que la propagación a los vehículos
próximos sea lenta y evitable.
Eliminación de humos y gases bajo rasante
El desplazamiento del humo y gases de un incendio bajo rasante puede logarse
mediante inundación total con espuma y mediante ventilación.
La inundación se realiza con espuma de o alta expansión. Los generadores de alta
expansión son, básicamente, ventiladores alimentados con agua y espumógeno que se
sitúan en el exterior para que el aire de la espuma sea limpio, y a los que se acopla una
manga de plástico que conduce la espuma hasta el recinto. La inundación no sólo
desplaza el humo, sino que puede extinguir, o al menos dominar, el incendio.
La inundación también se puede hacer con espuma de media expansión actuando
desde el interior del recinto. La espuma de media es más resistente al calor que la de
alta. (Es que en el protocolo de alicante dice que inundan los sótanos con espuma de
media – lanza m4)
La ventilación sólo suele ser conveniente si el incendio está controlado, ya que de otro
modo podría aumentar la intensidad del mismo. La ventilación se puede forzar con
ventiladores, por presión positiva, o con extractores, por presión negativa. Para
ayudar a dirigir el aire y el humo se pueden utilizar mangas de plástico que penetren
en el recinto.