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1
1
K. Marx, El capital, México, Siglo XXI, t. 1, vol. ~. 1975, p. 89~.
28 LO ECONÓMJCO V LO PO UTICO EN EL CAPITALISMO
que el mismo Marx en este aspecto, sin fundam entar las abstrac-
ciones econón1icas en el análisis histórico y sociológico, como él
lo hiciera). Las relaciones sociales e n las que se inserta este meca-
nismo económico -que en realidad lo constituyen- se conside ran
más o m enos externas. Cuando mucho, un poder po lítico espacial-
mente separado puede intervenir en la e conomía, pero a la econo-
mía misma se la vacía de contenido social y se la despolitiza . En
estos asp ectos, la teoría marxista ha p erpetuado las mismas prác-
ticas ideológicas que Marx atacaba, las que confirmaron a la b ur-
guesía la naturalidad y la e ternidad de las relaciones de producción
capitalista.
La economía política burguesa, de a cuerdo con Marx, universa-
liza las re laciones de producció n capitalistas a l analizar la produc-
ción en abstracto desde sus determinaciones sociales específicas.
El enfoque de Marx difiere en su insiste ncia e n que un sistema
productivo está integrado p o r sus determinaciones sociales espe-
cíficas -re laciones socia les, mo dos de propiedad y dominio, fo r-
mas legales y políticas-, en particular las formas de propiedad y
dominio.
Los economis tas políticos burgueses pueden demostrar " la eter-
nidad y la armo nía de las relaciones sociales existentes" divorcian-
do el sistema de pro ducción de sus atributos sociales espedficos.
Para Marx la pro ducción "no es sólo una producció n e n particular
[ ... ] es siempre un o rganismo social determinado, un sujeto social
que actúa en un conjunto más o m enos grande, más o menos pobre,
d e ramas d e producción". 2 La economía política burguesa, e n cam-
1 bio, logra su propósito ideológico relacionándose con la sociedad
1
,
1 en abstracto, tratando la producció n como "regida po r leyes e ternas
de la naturaleza, independientes de la historia, ocasión esta que
t
1 sirve para introducir subrepticiamente las relaciones burguesas co-
mo leyes naturales, inmutables de la socie dad in abstracto. Ésta es
la finalidad más o menos consciente de todo el procedimiento".~
Si bien los economistas burgueses pueden reconocer que cie rtas
formas legales y políticas facilitan la producció n, no las tratan com o
1 elementos constitutivos orgánicos de un sistema productivo. Po r
't
1
ello, plantean cosas que están orgánicamente relacionadas "en una
2
K. Marx, Elnnenlos fandamentaüs para la critica de la economía política (Grun•
drisse), 18.57-1858, vol. 1, México, Siglo XXJ, 197 1, p. 6.
s !bid. , p. 7.
1
1
'
1
1
LO ECONÓMICO Y LO PO LlTI CO EN EL CAPITALISMO 29
Debería ser posible mantener un materia lismo histó rico que tome
en serio la propia insistencia de Marx -a diferencia de las abstrac-
cion es ideológicas de la economía política burguesa- de qu e (por
ej emplo) e l "capital es una relación social de pro ducció n", qu e las
categorías econ61nicas expresan ciertas relaciones sociales de termi-
nadas. Debería haber una a lternativa teórica a l "econo micismo vul-
gar" que intenta preservar la integridad del "modo de pro ducción ",
mie ntras anali za las implicaciones del hecho de que la "estructura"
productiva existe en for·ma de procesos y relacion es socia les espe-
cíficos, así como en formas jurídicas y po líticas particulares. No ha
habido una explicación clara y sistemática de esa posición teórica
◄ / bid. , p. 8.
30 LO ECONÓM ICO Y LO POLITICO EN EL CAPITALIS MO
" Cuy Bois, "Againsr the neo-Malthusia11 o rrh odoxy··, e n T.H: Aston y C.H.E.
Philpin (ecls.), Tite Brenner debate: Agrarian class structw·e a11ll economic developm.ent
in /m•-industrial Europe, Cambridge, 1985, pp. 115-116. El a utor se refiere de ma ne rn
específica al anfculo de Robert Bre1mer que se cita en la uota 9.
LO ECONÓM1CO Y LO POúTICO EN EL CAPITAUSMO 3,1
1
Véa se, por ejemplo, Max W ebe1·, Economy and sor.iety, Nueva Yo rk, 1968, p p.
'
9 1 y 9 4 [Economía y sociedad, México, FCE, 1. 1, 1977, pp. 69 y 72), y The agra,·ian
sociology of ant:ient t:iviliwtio11S, Londres, 1976, pp. 50-51.
32 LO ECONÓ MICO Y LO POLÍTICO EN EL CAPITALIS MO
el mundo sensible [... ] no es algo dado directamente desde toda una eter-
nidad y con stanternenLe igual a sí mismo, sino e l producto d e la industria
y del estado social, e n e l sen tido de que es un pro ducto histórico, e l
resultado de la actividad de toda una serie de generaciones, cad a u na de
las cuales se encarama en los ho mbros de la anterior, sigue desarro llando
su industria y su inLercambio y mo difica su o rganizació n social con arreglo
a las nuevas necesidades. 8
7
K. Marx y F. Engels, La ideología akmana, México, Ediciones de Cultura Popular ,
1977, p. 48.
8
/bid., p . 47.
34 LO ECONÓMICO Y LO POLfTICO EN EL CAPlTAUSMO
'
11
Ro be n Brenner , • Agrarian class stnacture and econo mic developme n l in p1·e-
industdal Eu1·ope•, e n Aston y Philpin , The Bre-nner d"'1bate, p. 55.
LO ECONÓMICO Y LO POúnCO EN EL CAPITALISMO 35
10 !bid., p. 42.
11
K. Pola.nyi, Tite ¡;real tra11.sjonnatio11, Boston, 1957, pp. 57, 69-71.
36 LO ECONÓMICO Y LO POLÍTICO EN EL CAP ITALISMO
' 12
Marx, El capital, t. 1, vol ~-. pp. 892, 89~.
LO ECON ÓMICO Y LO POLÍTI CO EN EL CA PITALISMO 37
'
t
de llevar a cabo funci o n es sociales y públicas. En el capitalismo
existe una separació n to ta l entre la apropiación privada y las o bli-
gaciones p úblicas; y esto significa el desan·ollo de una nueva esfera
de poder dedicada por completo a propósitos privados, más que
1 socia.les. A este respecto, el capita lismo difiere de las fo rmas pre-
capitalistas en las que la fusión de los p oderes econ ó micos y polí-
ticos sig nificaba no sólo que la extracción excede nte era una trans-
acción "extraeconómica" separada del proceso d e producció n mis-
mo, sino tambié n que el po der d e apropiarse del trabaj o excedente
-ya fuese de l estado o de un señor- estaba vinculado al desempeño
l
LO ECONÓMJCO Y LO PO LITI CO EN EL CA PIT ALISMO 39
1
~ Morton Ftied, Tlie evolulion of polilical soci11ly. Nueva York, 1968, p. 229.
14
/bid., p. 230.
40 LO ECONÓMICO Y LO POLITICO EN EL CAPITALISMO
111
lbíd., p. 1006.
44 LO ECONÓMICO Y LO POLITICO EN EL CAPITALISMO
20
Dest aco ah ora la es pecificidad del desa1Tollo capitalista mucho más qu e cuan-
do eso·ibí es te ensayo. Aunque sigo diciendo qu e las caracte1ist icas particulares
del feudalismo o ccident al qu e sef1alo aquí fuero n una condición n ecesa.ria del ca-
pitalism o, ahora sub rayaría también su in.suficiencia. El capitalismo me parece sólo
uno de vaidos caminos ele salida del feudalismo occidental (muy apa.r te de las va-
riaciones d entro d el feudalism o), que ocurdó en p r imera instancia en lngla 1erra,
e n conLras te, por ejemplo, con las ciudades-repúblicas italia nas o d abso lutismo
fran cés. Éstos so n temas que espero a naJiz:ar e n el futuro , per o d e ntro de la polé-
mica cid con traste entre el capitalismo inglés y el absolmismo fr;incés vé,ue mi
obra Tite prisline culture of capitalism: A histurical essay 011 old regi111e and modern states,
Lond 1·es, 199 1.
46 LO ECONÓMICO Y LO POLÍTICO EN EL CAPITALISMO
21
Véase el a nálisis que hace Rodney Hilton en "A Clisis of feudaJism·, PaJt a,ul
Present 80, agosto de 1978, pp. 9- 10, sobre e l contro l limitado de los seiiores feu-
dales sobr e el proceso produclivo en la práctica. Sin embargo, cabe se1iala1· que a l
subrayar la nacu ra lezi1 limitada del se1iolio feudal H ilton no compara el feudalismo
co n otras fonnaciones precapicalistas, sino, por lo menos cle manera implícita, con
el capitalismo. don de el control directo de la producción que ejerce el apropiador
es más comple to debido a la expropiación del p roductor directo y n la 11a1uralez;i
colecliva y concent rada d e la p roducción ca pitalista.
48 LO ECONÓMICO Y LO POLITICO EN EL CAPITALISMO
22
Roben Brenner, "Toe o rigins of capicalism •, New Left Rroiew 104 , 1977. p. 37.
50 LO ECONÓMICO Y LO POLÍTICO EN EL CAPITALISMO
del capital sobre el proceso de trabajo . En otras pala b ras, una forma
específi camente capitalista de producción en1pieza cuando el po-
der "político" di recto es intro ducido en el proceso d e producción
mismo, como condición básica de la producció n:
2'1
· /bid., p. 402.
21
¡!bid., p. 406 (cursivas d e la autora).
52 LO ECONÓMICO Y LO PO ÚTTCO EN EL CAPJT ALISMO
27
La esclavitud es la forma p1·ecapitalista de la explotación de clases de la cual
p odria argumentarse d e manera convincente que el explotador ejerce un conlrnl
continuo y directo sobre la producción; pero dejando a un lado muchas preguntas
en como a la n atu raleza y aJ grado de couu·ol del du eñ o de esclavos sobr e el
proceso de trabajo, algo queda cla1·0: que incluso enu·e las p ocas sociedades en las
que la esclavitud h a estado gene ralizada en el área d e la producción nunca se ha
acercado a la gen eralidad de la fuerza de t1-abajo asalai:iada de las sociedades ca-
pitalis tas avanzadas, sino qu e siempre ha estado acompaiiada -y quizá superada-
p or o u·as formas de producción. Por ejemplo, en el impe1io romano, donde la
esclavitud antigua llegó a su clímax eu los latifundio•s esclavistas, los productores
LO ECONÓMICO Y LO POLITICO EN EL CAPITALISM O 53
campesinos seguían superando en número a los esclavos. Aunque los prod uctores
independientes estuvieran sujetos a va rias fonuas de txtracción de excedentes, grnn•
des segmentos de la prod1tcción pen nanedan fu era del alcance del conu·ol dfrecto
de una clase explotado ra. También puede argumentane q ue esto no fue accidental;
que la naturaleza de la producción esclavista hacía imposible su geueralizadón;
q ue un imp ortan te obstáculo a su expansió11J futura era su dependencia de la c oer-
ción d irecta y del po der militar, y que, poi· el con u·ario, la natura leza unive.-sal
única de la produ cción capitalista y su capa cidad para su bordinar prácticamente
coda la producc.ió n a las demandas de la explo tación está inseparablem ente ligada
a la diferend ac.ió n de lo econó mico y l.o político.
54 LO ECONÓMICO Y LO PO LITJCO EN EL CAPITALISMO
tido, el _trabajo libre era la columna ve rte bral d e ,la democracia d e Atenas, h abía sido un esclavo de este tipo), los maestr os y lo
atenie n se. N i siquiera podría decirse que en esa sociedad, todavía más p a r e cido qu e h abía a los fun cion arios civiles; d esd e las condi~
esencialmente agraria, la producción agrícola estuvie r a a cargo so- dones más s e rviles h asta las relativamente indepe ndientes y pdvi-
br e todo d e l trabaj o esclavo . E l grado d e esclavÚud agrícola sigue legiadas. P e ro sólo con ocemos con cierto grad o d e cer teza dos
siendo un tema d i;! con troversia, 2 pero h ay pocas dudas d e que }os á reas más o menos monopolizadas p o r la mano de obra esclava: e l
pequeños pro pie ta rios que explotaban su propia t'ie n;a cons tituían ser vicio doméstico y las minas de plata (aunque existían algunos
la esen cia d e la p roducción agrícola. En las g r a ndes propie dades p e queños arr e ndatarios que pudieron h aber trabaj ado minas de
sin duda a lguna h abía una cantidad p ermanen te, a unque no muy su propiedad). Sin duda las minas e r á n d e fundame ntal importan-
. g r a nde, d e labradores esclavos; p ero en ge n eral las p ropie d ades cia para la econ omía d e Atenas; y una poUs en la que h ombres y
agrícolas eran generalme nte modestas e incluso los terra te nientes mujere s libres, e n lugar d e los esclavos, hubie ra n sido emp leados
acaudala dos p or lo r e gular te nían varias posesio n es p e queñas, en como sirvientes en los h ogares d e sus comp atrio tas acaudalados
lugar d e exten siones gran des d e tie rra. A unque se sabe poco acer ca hubiese sido un Jugar muy diferente que la Atenas d emocrática.
de có mo se trabajaban esas p osesiones peque ñas, encargarlas a Sin e mbargo, la importancia del trabajo libre e n la base m a te ria l
a rre ndatarios o m edieros pudo haber sido un m e di o más práctico - de la soci e d a d ateniense e xige, como mínimo, una d e finición ma-
· que el empleo d e esclavos. En cualquier caso, no exis tían las plan- tizada de "sociedad esclavista" .·11
taciones esclavistas, pro pie dades en o rmes la bradas por c uadrillas El pro p ósito no es r ~star importancia a la esclavitúd e n la socie-
de esclavos que vivían e n b a rracas, co mo en los latifundios roma- dad a teniense; estaba más extendida en Grecia -sobr.e to d o en
nos. Se empleaban ocasio na lmen te j orn aleros p ara las cosechas, y Aten as- y e n Roma que en cualquiey otra parte d e l mundo antiguo
probab lemente éstos estaban dispon ,bles todo el año: ciudadanos y, de h ech o, con muy pocas excerlciones, que en cu a lqui er otra
sin tierras o pel1ue ños propie ta rios cuyas parcelas (o !'e nterías) socie d ad e n cu a lquie r m o m ento de la h istoria. 4 Los cálculos d e l
eran insuficientes para sos tener a su fam ilia. Hay much as cosas número de es clavos de la Atenas clásica h an variado e n ormem en te
q u e no sab emos, y tal vez nunca las sab rem os, acerca d e la cainpiña entre los exp ertos modernos; por ejemplo, para final es d e l siglo
ática de la Antigüedad clásica, p ero una cosa es cierta.: el agricultor IV a.c. van desde 20 mil, fre n te a una población libre d e 124 mil,
fue su figura más caracterís tica. h asta 106 mil esclavos en una población d e 154 mil mie mbros libres
Los esclavos eran más importante$ para la economía urbana, (112 mil ciuda d anos con familia y 42 m il esclavos).'' U n a cifra más
a unque había pocas factorías grandes que emp le aran a muchos
esclavos. El ciudadano artesano podía n o ser una figura tan pro-
11
m ine n te como el ciudadano carripesino, pero ciertam e nte n o era Dicha d efi nición tendrfa q ue comen zar, al igual que la defensa qu e S te Croix
e clipsad o por los es clavos. La esclavitud aparecía e n virtua lmente hace de la "economía esclavista", con la p r opu esta de qu e el cri teri o ese ncial no
es la forma d ominan te de p rod u cció n, si.no la forma piincipal de obc.en ción del
todos los rin cones de la vida ateni e n se, desd e el trabajo m ás hu-
p lusva lo r . el modo de e xplotación qu e c:reó la riqu eza de la clase domi n a nte. Sin
milde has ta e l m ás calificado, desde los esclavos d e las minas de e m bargo, aún qu e dan p1·egu ntas acerca d e la medida en que la riqueza en, e n
L aurión h as ta los a rqueros escitas que fungieron como u n tipo de realidad producida pm· esclavos, en co mpa ración, por ejemp lo, con los propietarios
fuerza policial; d esde los s i1·vie n tes doméslicos hasta los agentes libres.
4
Aunque ha h abido esclavos e n mu chas sociedades, a Jo largo de la histo1·ia
de negocios (el ba nquero Pasion, uno d e los h ombres más ricos
hay solo cinco caso s r egistrado s de "sociedad es esclavistas" en el sencido de Finley:
e n la A te n as clásica, la l rnlia roman a, las islas de las Indias Occidencales, Brasil )'
el su1· de Estados Unidos (Finley, Ancient sltwery, p. 9 , y Keich H o p kins, Con.r¡wwors
~
and s laveJ·, Ca'mbridge, 19 78, pp. 99-100).
- Trato d tema d e la esclavitud agrícola co n .mayo r d etalle en mi ob1-a Pecisant- r, La c ifra inferio1· proviene d e A .H .M.Jones, Athenian democmcy, Oxfonl, 1957,
citizen and J-tave: Tite J'o-undations of Atl1e1iian democmcy, L ond1·es, 1988, cap . 2 y pp. 76•79; la cifra supel'ior proviene d el anícu lo sobre " Población (gri ega)" del
apén d ice l. La cuestión d e la tenen cia de la tien-a se abo rda también e n ese ca pítulo; Oxford classical d.ictionary, basado, con a lg unas modificaciones, en la obr a clásica
e n el apé nd ice 11 se con sidernn las pocas y ambiguas evidencias. de A.W. Comme, The pof.ntlation of Athens, Oxford, 1933.
216 EL TRABAJO Y LA DEMOCRACIA ANTIGUA Y MODERNA EL TRABAJO Y LA DEMOCRACIA ANTIGUA Y MODERNA 217
común ahor a oscila entre los 60 mil y los 80 mil como máximo en Pero esta dialéctic a d e libf rtad y esclavitud, que conc;ede una im-
los periodos más altos; pero sigue s iendo un numero muy impor- portancia central a la fue rza d e trabajo libre para la producción
tante que abarca e ntre el 20 y el 30 por ciento de la población material, sugiere algo diferente d e la simple propuesta d e que la
total. Y aun si los esclavos n o·dominaban la producción importante, democracia ateniense se apoyaba..,. e n la base material d e la esclavi-
casi con seguridad dominaban las grandes empresas, e l sector agrí- tud. Y si reconocemos que la libertad del trabajo libre era una
cola e " industrial" (por escasos que éstos fuesen)Y La esclavitud caracte rística esencial com o la obligatoriedad del tra baj o esclavo,
en se mejante escala sigue siendo una característica esencial para y tal vez más distintiva de la sociedad at~niense, estamos obligados
la definición de la Antigüedad grecorromana y justifica la designa- a considerar las formas en que ese rasgo explica muchas otras cosas
ción de "sociedad esclavista". Pero ninguna descripción mírúma- distintivas de la vida económ.ica, social, política y cultural de la
men te de la historia antigua, sobre todo de la Atenas democrática, democracia.
que no conceda a l trabajo Ubre por lo menos la misma importancia Conceder a l ciudadano t.-abajador e l lugar que le corresponde
como factor explicativo. no es menos importante para comprender la esclavitud que e l r e-
La ve rdad es que, aunque en l.a mayor parte de los lugares y la conocimiento del trab~jo libre. Ni la una ni el otro se pue d en com-
mayor parte del tiempo dive rsas formas de trabajo forzado han prender por entero a l margen del n exo que los une . Tanto en
sido una característica común, el estatus de que gozó el trabajo Grecia como en Roma siempre hubo una.relación direc ta e ntre el
libre de la Atenas d e mocrática no tiene ningún precedente y no alcance de la esclavitud y la libertad d e los campesinos., La Atenas
1
ha sido igu alado desde entonces. El ciudadano camp esino de la democrática tenía esclavos, Esparta tenía ilotas. La Tesalia y, la Cre-
1,
Antigüedad clásica .representa una forma social única que, en gra- ta oligárquicas tenían lo que podrían denominarse siervos. Fuera
dos variables, es una característica d e la sociedad tanto griega como de lá Italia romana (y aun aquí la m ayorí~ d e la población fuera
romana, pero que en ning_ú n lugar se desarrolló tanto como en la de la ciudad de Roma probablemente seguía siendo campesina
democracia ateniense. La claridad de la esclavitud como categoría cuando la esclavitud llegó a. su punto culminante), dive r sas formas
d e mano de obra fo r zada, diferente de ot1·as como el trabajo for- de ten.en.da -y 1nedi e ría prevalecieron s iempre sobr e la esclavitud.
zoso por _d eudas o la servidumbre, se destaca precisame nte debido En África del norte y en el Imperio oriental la esclavitud nunca
a que la libertad del campesino ha borrado todo el espectro de la fue importante en la agricullura. Tanto e n los reinos helenís ticos
dependencia que ha caracterizado la vida productiva de la mayoría como e n e l Imperio romano la esclavitud sie mpr_e fu e menos im-
d e las sociedades durante gran parte de la his toria .registrada. No portante en las regiones tradicionalmente dominadas por algún
es tanto que la e xistencia d e la esclavitud definiera marcadamente tipo de estad o monár quico o tributario, donde los campesinos ca-
la libertad del ciudadano, sino que, por el contrar io, la libertad del recían del estatus cívico d e que gozaba n en la ¡,olis.
c iuda dano trabajador, ta nto en la teoría como en la práctica, defi- · Así como el crecimiento excepdorial de Ja esclavitud en A tenas
nió e l cautiverio de los esclavos. fue consecuencia de la libera ción del campes inado ateniense, la
La liberación de los campesinos de Ática de las formas tradicio- crisis de la esclavitud en el Imperio .romano fue acompañada por
n ales de d e pe ndencia estimuló el crecimiento de la esclavitud al. la Heciente dependencia de los campesinos .. Este ensayo no pre-
cancelar otras formas de trabajo forzado. En este sentido, en Ate- tende llegar a determinar cuál es la causa y cuál e l efecto; p ero, de
nas la democracia y la esclavitud estaban unidas inextricablemente. una forma u otra, la clave para la transición de la esclavitud a la
servidumbre estaba tan relacionada con el est.atus de los campesi-
nos como con la condidón de los esclavos; ya sea que las clases
·propietarias necesitaban d e primir la condició n d e los pobres libres,
¡; En esto p e n sal,a Finlcy· cuando d esc.-ibió Grecia y Roma como sociedades
esclavistas: no es que los esclavos p1·edom.inaran en la economía en su totalidad, porque el suministro de esclavos había disminuido y la esclavitud
sino que constituían la fuerza de ti·abajo ¡,ermancnlc "en todo establecimie nto mayo1· h abía dejado de ser tan productiva como lo fue ra alguna vez o
que la unidad familar" gdegos o romanos (Ancienl alavery, p. 81). bien, cuando eJ crecimiento del imperio monárquico e irnperia l
218 EL TRABAJO Y LA 0EMOC RAClA ANTICUA Y MODERN~ EL TRABAJ 9 Y LA DEMOCRACIA ANTICUA Y MODERNA
en R oma produjo una disminución gradua l del p o d e r p o lítico y consecuencias d e esta formación única, de este singular trabajador
militar de los ciudadanos pobres e .impuso sob re e llos una carga libre y d e su es tatu s p o lítico sin preced e ntes. Cuando se h ace u n
cada vez menos soportabl_e, ocurrió una "transformación estructu- intento de encontrar con exion es entre las b ases m ateriales de la
ral" en la sociedad romana que hizo a l os campesinos más vulne- sociedad ateniense y su política o su cultura (y la tende ncia domi-
rables a la explotaci9 n y redujo así Ja demanda d e trabaj o de es- n an te sigue siendo d espojar a la historia política e intelectual g riega
clavos. 7 Sea como sea, la esclavitud disminuye a medida que decae· de toda raíz social), la esclavitud es la que ocupa e l lugar central
el es tatus civil .del campesinado. ' como factor determinante.
Sig los después, cuando la esclavitud volvió a asumir u n papel Este descuido es francamente extraordinario si pensamos en la
pro min en te e n las economías occidentales, se insertó en un con- excepcional posició n d e l trabajo libre y e n el gran alcance de sus
texto muy diferente (con a lgunos efectos ideológicos sorprende:n- consec u encias. No sería exagerado d ecir, por ejemplo, que e l ca-
Les en la relación entre la esclavitud y el racism o que analizaré en rácter distintivo de la polis misma como fo rma de o rganización
e l capítulo 9). Por ejemplo, la esclavitud e n las plantaciones del estata l radica precisam e n te en e llo, en la unió n d e l trabajo y la
sur d e Estados Unidos n o formaba parte d e una economía agraria c iudadanía, y d e manera es p ecífica en e l t;iudadano campesino. S in
dominada por producto res campesinos s ino que de una agricultura _ duda la polis perten ece a lo que e n general, a unque n o con mucha
comercial a gran escala en un sistema de comercio cada vez más exactitud, se llama la "ciudad-estado", que e n términos generales
internacional. La principa l fuerza impulsora en e l n úcleo de la 'i los griegos tenían e n común con los r o manos, así como con los
economía capita lis ta mundial n o e r a e l n ex o e ntre e l amo y el fenicios y los et.ruscos; es decir, e l pequeño estado a u tón~mo que
esclavo, ni entre e l terrateniente y e l campesino, !lino entre el ca- consistía e n una ciudad y la campiña que la rodea b a. Pero para
pital y el trabajo. El trabajo libre asala ri<:1,d o se esta b a con v Lrti endo identificar lo que la polis griega tiene d e más dis tintivo debemos
en la forma dominante en un sis te m a de relaciones ·cte_ pro pie d a d disgregar más esa categoría.
que se polarizaba cad a vez m ás entre la pro piecia d a bsoluta y l a En las sociedades precap:italistas, en las que los campesinos eran
a bsoluta falta de pro piedad; y, en este sistema polarizado, también la clase productora predominante, la a propiación -ya fuese d irec-
los esclavos d ej aron de desempeñar un amplio espectro d e funcio- tamente p or parte de los te rratenie ntes o a través del estado- solfa
nes económ,icas. No había n a d a parecido al banquero P asion o al asumir la forma d e lo que podríamos denominar propi e dad polí-
funcionario civil esclavo. En la economía d e las plantaciones la ticamente constituida, es decir, apropiación lograda por medio de
mano de obra esclava ocupa ba la posició n más clar amente humilde diversos mecanismos de dependencia jur ídica y p o lítica, pm· coer-
. y servil. ción directa: trabajo forzoso por d eudas , servidumbre, relaciones
tributa rias, impues tos, corvée y demás. Esto ocurría en las civitiza-
ciones avanzadas del mundo a ntiguo, en las qu e la forma típi ca de
estado era una u otr a variante del estad o "burocrático-redistribu -
GOBERNANTES Y PRODUCTORJlS tivo " o "tribur.ario", en e l c ual un cuerpo dir igente se superp onía
a comunidades sujetas de p roductores directos, de cu yo trabajo
En general los historiador es coiJ1ciden e n que la mayoría de ]os excedente se a p ropia b a el apara to gobernante.11
ciud adanos ateni enses trabajaban para ganarse ]a vida. P er o tras Esas formas habían exisddo e n Grecia antes del advenim ien to
ubicar a l trabajador ci uda d ano junto al esclavo en la vida política
de la democr a cia, n o h acen m ayor es ~sfuerzos p or explorar las
ti La primera expresióu es usada poi· Karl Polan yi, por ejemplo e n TI&~ grea,/
tran.iformation, Boston, B eacon P ress, 1957, pp. 5 1•52; el "modo de p,·oducción
7 p
ara e 1 pnme1
. · argumento véase Ste Cro1x,' Class strugglN, pp. 453.503; pant el
tribut,ll"io" es un concepto fonnula d o por Samir Amín en Unequal cle11elo/>rnenl,
segundo, Finley, Tite Ancient econorny, Bei-keley, 1973, pp. 86ss. H assoks, 1976, pp. Uss.
220 EL TRABAJO Y LA DEMOCRACIA ANTIGUA Y MODERNA .EL TRABAJO Y LA DEMOCRACIA ANTIGUA Y MODERNA 221
' gobernados. Los que son gobernados producen alimentos; los que gobier-
de la poli,S, en los reinos de la Edad de Bronce. Pero ya en Grecia
surgió una nueva forma de organización que unió a los propietarios nan son alimentados."'º
de tierras y a los campesinos en una comunidad cívica y militar.
Un patrón general similar aparecería en Roma. La idea misma de Incluso puede afirmarse que la polis ( definida en sentido amplio,
una comunidad cívica y una ciudadanía, como algo diferente de un para incluir también la ciÍÍdad-estado romana) 11 representaba la
aparato estatal s uperpuesto o una comunidad de dirigentes, fue aparición de una nueva din ámica social: relaciones d,e clase. Esto
distintiva de Grecia y Roma, y marcó e l inicio de una relación no quiere decir que la polis fuese la primera forma de estado en
totalmente nueva entre apropiadores y productores. En particular la cual desempeñaran un papel central las relaciones de producción
e l campesino ciudadano, tipo social específico d e las ciudades-estado e n tre los apropiadores y los productores, sino más bien que estas
griegas y romanas -y ni siquiera de todas las primeras-,1' representó rela~iones adoptaron una forma radicalmente nueva. La comuni-
un a lejamiento radical de todas las demás civilizaciones avanzadas dad cívica representaba una relación directa, con su propia lógica
conocidas del mundo antiguo, incluyendo las formas de estado procesual, entre propietarios de la tierra y campesinos como indi-
previas de Grecia en la Edad del Bronce. viduos y como clases, separados de su antigua relación entre go-
La polis griega rompió con el patrón, generalizado en las socie- bernantes y sujetos.
dades estratificadas, de la división entr e dirigentes y proditctores, y La vieja relación dicotómica entre estado apropiador y produc-
sobre todo con la oposición entre estados apropiadores y comuni- tores campesinos sujetos se vio hasta cierto punto comprometida·
dades cam pesinas sujetas. En la comunidad cívica la pertenencia en todo el mundo grecorromano dondequiera que hubiese una
del productor -sobre todo en la democracia ateniense- significó comunidad cívica que reuniese a dueños de la tierra y campesinos,
un grado de libertad sin preced entes frente a los modos de explo- es decir, dondequiera que los campesinos poseían el estatus de
tación tradicionales, ya fuese d e servidumbre y trabajo por deudas ciudadanos. Y eso ocurría incluso donde, como en Roma, el'estatus
o por impuestos. civil del campesino estaba relativamente restringido. Sin embargo
En este sentido la polis democrática, en particular, violaba Jo, había diferencias significativas entre las condiciones de la aristo•
que un filósofo chino (en un texto que, con ciertos refinamientos crática R oma y !a democrática Atenas. Tanto en una como en otra
filosóficos; bien podía haber sido escrito por Platón) describió co- el estatusjur(cUco y político del campesinado imponía restricciones
mo un principio· universalmente considerado 'correcto "por do- sobre los m edios disponibles de apropiación d e los propietarios
quier bc1:jo los cielos": de tierras y estimulaba el desarrollo de alternativas, siendo la más
destacada la esclavitud. Pero en la democracia ateniense el régimen
¿por qué habrías de pensar, entonces, [ ... ] que alguien que carga con el campesino era mucho más restrictivo. que en la Roma aristocrática
gobierno de un reino también tiene tiempo para labrar e l suelo? La verdad y dejó s u huella de manera mucho más marcada e n el conjunto de
es que algunos tipos de negocios son apropiados para los grandes, y otros la vida política, económica y cultural d e la d emocracia, sometiendo
para los pequeños. Aun suponiendo que cada hombre pudiese reunir en incluso el ritmo y los objetivos de la guerra a las exigencias de-l
sí mismo todas las diver sas clases de habilidades requeridas en cada oficio, . pequeño agricultor y de su calendario de cultivos. 12 De hecho la
si tuviese que hacer él solo todo lo que usa, eso serviría únicamente para
que todo e l mundo estuviese postrado de fatiga. Muy cierto es el dicho:
"Algunos trabajan con la mente, otros co_n el cuerpo. Los que trabajan · lO M e nc10,
. . · en th ur Waley (ed.), The way.r of thought in-ancient China, Garden Ci-
A •.
.ni·
con la mente gobiernan, mientras que los que trabajan con el cuerpo son ty, s/f, p. 140. .
11
Para u n ejemplo de este uso más a mplío véase Finley, Politics in the Ancient
World, Cambridge, 1983. ·
12
Para un excelente análisis de este punto véase Robi.n Osborne Classical land-
!I Por t,jemplo, los ilotas de Esparta y los sie1vos de Creta y Tesalia representaban scape with figti,t·es: The Ancient Greeh city and it.f cottntryside, Londres'. 1987, pp. 12,
la anútesis del ciudadano campesino. 138-139, 144. ,
222 EL TRABAJO Y LA DEMOC RACIA ANTIGUA Y MODERNA
EL TRABAJO Y LA DE~OCRAClA ANTIGUA Y MODERNA 223
democracia, a l inhibir la con cen tración de la propiedad, a l mismo el sen tido de que el visible d esprecio de Platón p or el trabajo, y
tiernpo que es timulaba el c recimie n to de la esclavitud, lim i taba las p or las capacidades morales o p olíticas de los que es taban someti-
maneras en que podían utilizarse esclavos, sobre todo en la agri- dos a las necesidades materia les de trabajar para vivir, representase
cultura. una norma cultural. Por el contrario, los escritos de Platón son un
En contraste, aunqu e el r égim en aristocrático de Roma estaba poderoso co~traejemplo, un~ n egación deliberada de la cu ltura
restringido de diversas form as por e l estatus civil y militar del cam- · democrática.
pesino, la ciud ad-estado r o m a na estaba do~inada por la ~ógica_del En otros clásicos de la cultura a tenie n se h ay evide n cias suíicien-
¡111
GOBERNANTES Y PRODUCTORES: PLATÓN CONTRA PROTÁGORAS orden de los prítanos. Ésla es la forma en que la gen te se conduce cuando
la materia e n discusión les parece exige un aprendizaje. Si, e n cambio, se
En su diálogo Protágoras Platón sient.a las bases de buena parte de trata de los intereses generales de la _ciudad, vemos que se levantan indis·
s us posteriores obras filosóficas . En é l plantea cuestiones referen- tintamen te para tomar la palab1·a arquitectos, herreros, curtidores, comer-
l'es a I;¡ virtud, el conocimiento y e l arte de la política, de las que ciantes y marinos, ricos y po1'res, nobles y gentes d el vulgo, y nadie les
se ocupa ría más adelante en sus trabajos, sobre todo en La ref,ú- echa en cara, como en el c aso anterior, que se presen tan allí sin <1:studios
bliw; y el contexto en e l cu al se plantean esas cuestiones nos dice previos, sin nunca haber tenido maestros, a dar algún consejo: prueba
mucho sobre e l papel central del trabajo en e l discurso político de evidente de que nadie considera que ésta sea materia d e f:OSefü.m za. 11
la democracia. En su diá logo, quizá por última vez en toda su obra,
P latón concede a la oposici ón una oportunidad razonable de ex- E.n respuesta a Sócrates, Protágoras se propone demostrar que
presarse, y presenta bajo una luz más o menos amable a l sofista "con razón oyen en sus consejos al albañil, al herrero, al zapatero,
P rotágoras desarrollando una defensa de la democracia desplegan- porque están persuadidos de que se puede enseñar la virtud". 1" De
do el único argumento sistemático en favor de la democracia que esta forma las cuestiones epistemológicas y éticas que constituye n
ha sobrevivido desde la Antigüedad. Platón habría de pasarse el la base de la filosofía griega, y de hecho de toda la t1:adición filo-
resto de su carrera r efutando implícitamente las aseveraciones del sófica occidental, se sitúan en un contexto explícitamente político,
sofista. que tiene que ver con la prác tica d emocrática de permitir que
t zapateros y herreros tomen decisiones políticas.
\, Protágoras tiene que ver con la naturaleza de la virtud y con Ja
¡ posibilida d de enseñarla. El tema se plantea e n un contexto ex- El argumento de Protágoras utiliza primero una alegoría desti-
1 plícitamente político, cuando Sócrates sienta los términos del de- nada a demostrar que la sociedad política, sin Ja cual los hombres
bate: no pueden beneficiarse de las artes y oficios (Jlle son su único d on
característico de los dioses, no puede sobrevivir a m enos qu e la
Ahon\ .bien: c uando_ la Asamblea ·se r eúne, veo que, si :se ttat~ de cons- virtud cívica que califica a las personas para la ciudadanía sea una
trucciones ~ue hay que emprender, se Llama a consulta a los arquitectos; c ualidad universal. Demuestra luego de qué manera la virtud pue de
si se trata de navíos, se hace venir a los annadores, y así en tocias l as demás ser una cualidad universal sin ser innata, y que debe y puede ser
cosas que se considera se pueden e nse11ar y aprender; y si cualquier otra enseñada. Todos los que viven en una comunidad civiJjzada, espe-
persona que no esté consider ada como técnica en la materia se mezcla en cialmente en una polis, están expuestos desde s u nacimiento al
dio para dar su o pinión, por múy rico, bello o noble que uno pueda ser, proceso de aprendizaje que imparte la virtud cívica; en el hogar,
no por ello se le hace más caso, antes a l contrario, es objeto de burlas y en la escu ela, con reproches y castigos y, más que nada, por las
abucheos hasta que, al fin, nuestro cons~jero o bien se marcha por su costumbres y leyes de la ciudad, sus nomoi. L a virtud cívica es a l
propio pie o es arrancado de la tribuna y echado por los arqueros, a una mismo tiempo aprendida y universal, de m anera muy similar a lo
que ocurre con la lengua materna. E l sofista que, como Protágoras
mismo, presume de enseñar la virtud no pµede hacer otra cosa
que perfeccionar este proceso continuo y universal, y un. hombre
poUtir,a n iega la ciudadanía a las· personas dedicadas al trabajo que p.ropoi·cion a puede p oseer las cu alidades de un buen ciudadano sin haber con-
los bienes y servicios básicos de la polü. Esas personas son "condiciones", más que
"partes'' d e la p;lis, y sólo difieren de los esclavos por el hecho de que 1·ealiza11 sus
tado con la instrucción experta del sofista.
deberes serviles par a la comunidad, no pa1·a individuos (1277a-1278a). E n mi aná- El hincapié que hace Protágoras en la universalidad ele la virtud
lisis de las aclitudes de los griegos hacia el ti-abajo, en Pea.rant-citizen and slatie, pp.
137-16~, _afirmo, enue otras co sas, que si había barreras ideológicas al desan-ollo
tecnolo_gi~o no Lenían tan~o que ver con el desprecio poi· e l trab:,jo d erivado de
14
su asoc1ac1ó11 coi~ la esdav1t1;1d como de la independencia de los pequeños pro duc- l'í
Protágoras, 319b-319d, trad. de Francisco P . Sama.-and ,, Madrid ' Am1ilar
o- '
1966 .
tores y la a usencia d e coacciones pasa mejonu-_la productividad del trabajo. · lbid., 324d. .
226 EL TRABAJO Y LA DEMOCRACIA ANTIGUA Y MODERNA EL TRABAJO Y LA DE~OCRACIA ANTIGUA Y MODl'L 227
es esencial , desde lue go, en su defensa de la democracia. Pero de en él. Basta de zapa te1"0S y h erreros en la asambl_ea. La esencia de
igual importancia es su concepción d el proceso por e l cual se trans- !ajus ticia en e l estado es el principio de que e l zapat ero se dedique
mite e l conocimiento moral y político. Sin duda la virtud se e nseña, a sus zapatos.
pero el modelo· de enseñanza no es tanto el escolar como e l d el De modo que tanto Protágoras como P latón ponen los valores
aprendiz. En las d e nominadas sociedades " tradicionales" el proceso c ulturales en la techné, las artes prácticas del ciudadano trah ajador,
al que se somete un aprendiz es algo más que un medio •para do- e n e l centro de su argumento político, aunque con fines o puestos.
minar habilidades técnicas. "Es también - por citar a un distinguido Much o de lo que ocurre después e i:i toda la tradición de la filosofía
historiador d e la Inglaterra del siglo XVIII- e l mecanismo de trans- occidental procede d e este punto de arranque. Y n o es sólo la
misión intergeneracional", el medio por e l cu al la gen te es iniciada fil osofía política d e Occiden te la que le debe su o rigen a este con•
en las habilidades d e los adultos o e n <le re rmina das artes prácticas fli c Lo sobre e l p a p el político d e zapateros y h e rreros. Para P la tón
y, a l mis mo tie mpo , introducida "a la experie ncia social y el cono- la división entre los que gobiernan y los que trabaj a n , los que la-
cimiento general de la comunidad"_lli No hay mejor manera de boran con la mente y son alimentados y los que producen a lime ntos
caracterizar el proceso de aprendizaje descrito por Protágo ras, el y son gobernados, no es tan sólo el principio básico de la política.
mecanismo por m edio del cual Ja comunidad d e ciudadanos trans- La división del trabajo entre gobernantes y productores, que es la
mite su con ocimiento colectivo, sus prácticas, valores y expectativas esencia de la justicia en La república, es asimismo, pa ra_é l, la esencia
usuales. de su teoría del conocimiento. La oposición radi cal y j e r árquica
El principio que Sócrates invoca contra Protágoras -en esa e tapa entre el mundo sensible y e l inteligible, y e ntre sus formas de cog-
todavía tentativa y poco sistemáticamente- es que:: la virtud es co- nición correspondie ntes - o p osició n que se h a ide ntificado como
n ocimie nto. Este principio habrfa de conve rtirse en la b ase del la característica más distintiva del pensamiento griego y que a par-
a taque de Platón contra la democracia, sobre todo e n El político y tir d e e nt:o n ces h a sido la plataforma d e la filosofía occidenra l-, 17
La república. está basa da, en Platón, en una analogía con la división socia l del
En m a n os de Platón representa la su s tituci6n dél aprendizaje trabajo que excluye al pro ductor d e la política.
moral y político de Protágoras por una co ncepción más e levada .
d e la virtuq como conocimiento filosófico ; n o como la asimilación
convencional de las costumbres y va lores d e la comunidad sino
com o el acceso privilegiado a verdades universales y absolutas más EL ECLlPSE DEL TRABAJO UBRE
n o bles.
Sin e mbargo tambié n Platón e rige su d e finició n de la virtud El desequilibrio dentro de la importancia histórica d el trabajo libre
política y. de la justicia sobre la a nalogía de las artes prácticas. Y e n la antigua Grecia y su descuido por parte de la historiog r a fía
también él se basa e n la práctica usual de la Atenas democrática, moderna es tal que hay que d ecir a lgo sobre cómo llegó a p rodu-
apela nd o a la experie ncia fam ilia r d e l ciudadano trabajador al in- cirse, sobre cómo el ciudadano tr abajador, p ese a ser histó ricamen-
vocar la é tica d e l artesanado, la techné. Sólo que esta vez el énfasis t e tan distintivo, se p e rdió e n la sombra de la esclavitud. 1" Una vez
n o está en la universalida d ni e n la tra nsmisión orgáni ca d el cono- más, no se trata de que los historiadores n o reconociesen que e l
c imie nto conven cional de una generación a otra, sino en la espe• conjunto ciudadano d e la Atenas democrática co nsistía e n gran
cialización, e l t rabajo exp e rto y exd11sivo. Así c omo los mejore s
zap atos so n h echos por e l zapatero en't!ten a do y experto, e l arte de
la p o'lítica debería ser practicad o sólo por quienes se especia lizan
17
Esre punto lo desa1TollaJacques Cern ert e n "Social hisrory a nd the evohttio11
o f ideas in C hina a nd Greece fro m th e sixth to t h e second ce ntury BC", e n J ea11-
Pie1Te Vernant, Myth and society in Ancienl Greece, Sussex, 1980.
¡¡; E.P. Tho mpso n , Customs in comrnon, L ondn:s, 1991, p. 7. 111
Esta secció n se basa e n el capitulo l de mi libn> Pesant-citfren anr.l slave.
228 EL TRABA,)O Y LA DEMOCRACIA ANTIGUA Y MODERNA EL TRABAJO Y LA DEMOCRACIA ANTIGUA Y MODERNA 229
J .
medida en personas que trabajaban para vivir. Es más bien que ciudadanos "se los obUgaba al ocio"- era que sus ciudadanos tra-
este reconocimiento no fue acompañado por e l esfuerzo adecuado bajaban para vivir. 20 La aparición de la muchedumbre ociosa tam-
para explorar la significación histórica de un he cho tan notable. poco puede explicarse por una n~eva preocupación por los horro-
Como factor determinante en el movimiento de la historia el tra- res de la esclavitud, generada por la elevada conciencia demo-
bajo libre ha sido eclipsado, prácticamente, p or la esclavitud, y no crática de la era revolucion;f\-ia. P or el contrario, esa muchedumbre
tan sólo por la admirable razón de que nuestros mejores instin- ociosa nació primordialmente en e l p ensamiento de los antidemó-
tos se han visto involucrados en los horrores de tan maligna insti- cratas reaccionarios.
tución. Los principales culpables fueron, en un inicio, los historiadores
El eclipse del ciudadano trabajador en la Atenas democrática británicos que escribieron las primeras narrativas e historias polf-
t iene menos que ver con las realidades de la democracia ateniense ti.cas. modernas de la antigua Grecia, con el objetivo explícito de
que con la política de la Europa moderna. Antes de la segunda alertar a sus contemporáneos sobre los peligros de la democracia.
mitad del siglo xvm, y sobre todo antes de las revoluciones francesa El más importante de e llos fue William Mitford, el caballero rural
y norteamericana, no hubiese tenido nada de raro caracterizar la tory* y opositor de la reforma parlamentaria, quien escribió una
antigua democracia ateniense como una mancomunidad "mecáni- influyente his toria de Grecia publicadi3- en varios volúmenes entre
ca", en la que la aristocracia estaba subordinada a una multitud 1784 y 1810. Cuando la Revolución francesa intervino e n e l curso
"rutinaria" de ciudadanos trabajadores, en contraste, por ejemplo, de su obta, interrumpió su narrativa para explicar por qué los
con Esparta, donde la ciudadanía e n su conjunto constituía una ingleses se habían librado de ese mal; y su explicación tenía que
especie de nobleza, "de los que viven en la abundancia de sus in- ver con las formas en que Inglaterra difería de la Francia moderna
gresos, sin d edicarse a labrar sus tierras ni a ningún otro trabajo y la Atenas antigua. Inglaterra gozaba de una armonía sin igual
para sobrevivir" .1\1 Las caracterizaciones de este tipo formaban par- entre "los diversos rangos de la ciudadanía", mientras que Grecia
te de una larga tradición que se remontaba hasta la misma Grecia (y Francia) carecía de todo mecanismo de armonización compa-
antigua y a la identificación de la democracia con el dominio de rable.
un demos "mecánico". En estas descripciones de la democracia e l En particular,
ciudadano trab?jador sigue estando muy ·vivo.
Pero hacia finales del siglo XVIII se había producido un cambio en toda Grecia los nobles y adinerados, a los que servían s us esclavos, no
importante. La multitud mecánica había empezado a cederle el sólo como sirvientes sino también como labradores y artesanos, tenían
paso a la "muchedumbre ociosa" mantenida por el trabajo de los poca conexión con los muchos pobres fuera. de mandar sobre e llos en los
esclavos . .Esta transformación no se debe a que los historiadores estados olig<'rquicos y, en los democráticos, temerles, halagarlos, ser so-
deséubrieron repentinamente e l alcance de la esclavitud en la Ate- lícitos y engai1arlos o ser mandados por ~llos. Ningún interés común unía
nas democrática. Los autores previos la conocían muy bien. Mon- a esas dos categorías de hombres. 21
tesquieu, por ejemplo, sobrestimó muchísimo el número de escla-
vos en Atenas y, como autor d e un influyente ataque contra la El resultado era una multitud licenciosa y _turbulenta, "ciudadé;l-
esclavitud, no debía sentirse inclinado a excusar sus manifestacio - nos sin propiedad, sin actividad y tal v,e z sin metas p ara la activi-
n es en Grecia. Pero nada de eso le impidió afirmar que la esencia dad", y una muchedumbre ociosa mantenida por la esclavitud y
de la democracia ateniense - en oposición a Esparta, donde a los
·
2
°
Charles de S~condat, ba,'.óri de Montesquieu, Tite s/1iril of the law.r, Nue va
l!t J ames Harri11gt.on, "The Commonwealth of Oceana" , enj.G.A. Pocock (ed.), Yo1·k, 1949, p. 46. [El e.1pírilu d.e lfl.r lejes, varias ediciones en esp.].
1"he political worhs of.fa.m.eJ Harrington, Cambridge, 1977, pp. 259-260. Aquí Ha- * Conservador, en la tnidició n po lítica inglesa. [T.]
21
ningt on toma la definici611 de nobleza_de Maquiavelo. William Mitford, The l1istor)' of Greece, Londres, .1814, vol. v, pp. M-~5.
230 EL TRABAJO Y LA DEMOCRACIA ANT1ClJA Y MODERNA EL TRABAJO Y LA DEMOCRACIA ANTI.GUA Y MODERNA 231
.,
los p agos públicos, a nsiosa siempre d e desp~jar a los r.icos de sus un salario. En otras palabras, lo que faltaba era un estado burg u és
bienes.n · moderno con su economía. Pero en todos estos casos la inde-
Pero si bien Mítford r e presenta un caso especial!{lente extremo pendencia del ciuda dano trabajador se traducía d e manera consis-
de r etórica antidemocrática, la misma much e dumbre ociosa h ace tente e n la indolencia de la muche dumbre ociosa, y con ella se
su a parición en obras much o más sobrias y eruditas d e todo el si- daba el dominio de la esclavi tud.
guiente siglo. En la influyente h istoria éc-0nómica de August Bockh. L os efectos d e esta revisión h istórica fu eron enormes, y fuer o n
la esclavitud y los p agos públicos vue lven a se1· las fuentes d e co- mu cho más a Uá de las originales m otivaciones antidemocráticas de .n
rrupció n d e la d e m ocracia, pues h acen que la multitud se acostum- historiadores como M i tford . La much e dumbre ociosa iba d esde la
bre a la " indo le ncia" y le da el ocio necesar io para participar en descripción que hacía H egel d e la democracia, en que la condición
política, "m ien tras que e n ·países e n los q u e no existe la escJavitud básica d e la política d e moc rática e r a que a los c iudadan os se los
los ciudadanos, a l tener que trabajflr para subsistir, tienen menos liberase del tra bajo n ecesario "y que lo que entre n osotros h ace e l
posibilidades de dedicar se a fos asuntos de los gobiernos". El r e- ciudadano libre -la la b or d e la vida cotidiana- tendría que ser
, sultado era que "hasta e n la s m ás nobles razas d e Grecia, e ntre las hecho p o r esclavos", 2fl hasta la conversión marxista d e la multitud
cuales d e be incluir se sin duela a los atenienses, la depravación y la _ ociosa en el "modo d e producción esclavista".
corrup ción moral prev alecían en todo el pueblo".w In cluso Fuste l No obstante, aquí hay una paradoja, porque el p eso ideológi-
de Coulanges atrib u iría la turbulencia de la antigua Grecia a la co que se asigna a la esc ~~vitud no se expr esó e n el correspondien-
a u sencia d e principios económicos que obligaran a ricos y pobres te interés e rudi to e n ella.21i Los a ntidemócratas que dest~caban e l
a vivir j u ntos en buenos términos, com o podrían h aberlo h echo papel de los esclavos a l manejar e l tema de la multitud ociosa te nían
"si, por ejemplo, el un o hubiese n ecesita do del otro[: .. ) si los ricos mucho me:nos interés en analizar el tema de la esclavitud m isma
no hubiesen podido enriq u ecerse más que requiriendo e l trab ajo que en denigrar a la mul titud democrática. P or el otro lado, los
de los p o bres, y si los p obres hubieran e n contrado los medios para liberales que invocaban el ejemplo de la a ntigua Grecia e n defensa
vender su trabajo a los ricos". 2'1 Pero lo que ocurría era "qu e el de la moderna reforma política tenían aún m e n os interés e n m e-
ciuda dano enco ntraba pocos e mpleos , p oco que hacer; la falta de terse en el incómodo te ma d e la esclavitud, mientras que en su
ocupación no tardaba en volverlo i ndo lente. Cómo sólo veía tra- ambivalencia frente a la democr acia, a la extensió n de d e1·ech os
bajar a los esclavos, despreciaba e l trabajo". Y así sucesivamente. políticos a la clase trabajadora (como a lgo d iferente del m ejora-
N i nguno d e estos a utores ign orab a que los ciudadanos de Ate- miento d e las i n stituciones representativas y las libe rtades civiles),
n as t rab aj a ban com o agr icultor es y artesanos. No se trataba tanto no solían sentir demasiado entusiasmo por d estacar e l pape l de la
d e que no lrabajase n como de que n o trabaj aban lo suficiente y, multitud tra bajadora e n la democracia ateniense.
más que nada, que no servían. La i ndependencia y e l tiempo libre El resultado fue una curiosa vaguedad acerca d e la economía
d e que gozaban para p articipar en política resultó ser la d esgrada política d e Atenas, más q1:1izás entre los liberales que e ntre los
de la democracia griega. Para Mitford y Bockh la participación de conserva d ores . George G rate, reformista p o lítico y autor de una
la multitud era nociva e n sí m isma. ·Para Fustel, más libe r al, se célebre historia de la antigua Grecia, sólo hace al pasar una men-
trataba más bie n de que, a falta d e for mas tradicio nales d e control ción del trabajo depe ndiente, y eso en relació n co ~ los sien'OS d e
político, lo que se r e qu e ría era e l tipo d e disc iplina económica que ,, 1
del trabajo e n e l "espírÜu d e l capitalismo" tiene más que ver con depende de un estatus jurídico o cívico privil_egiado, si~o de la falta
e l desplazamiento de la propiedad del rentista que con e l mayor de propiedad de los trabajadores, que los obhga a cambiar su ~uerza
estatus del trabajador. de trabajo por un salario a fin d e tener acceso a los rned10s de
La concepción del "trabajo" como "mejoramiento" y producti- trabajo y de subsistencia. Los obreros están sujetos tanto al poder
vidad, cualidades qu~ no corres ponde n Lanto a los Lrabajadores del capital corno-a los imperativos de la competencia y la maximi-
como al capitalista que los hace trabajar, está en el centro de la· zación de utilidades. De manera que la separación del estatw; cívico
"ideología burguesa" y se reproduce constantemente en e l lenguaje y la posición de clase en las sociedades capitalistas tiene dos caras:
d e la economía mod~rna, en e l que los "productores" no son los por un lado, e l derecho ciudadano no está determinado por Ja
obreros sino los capitalistas. Esto revela un orden económico en posición socioeconómica -y en este sentido el cap~talismo pue.de
el ·que la producción está subordinada a los impe rativos dd mer- coexjstir con la democracia formal-; por e l otro la igualdad cívica
cado y el mecanismo impulsor es la compeLencia y la maximiza- no afecta directamente la desigualdad de clases, y la d emocracia
ción de u tilidades; no las coetdones "extraeconómicas" de la pro- formal deja fundamentalmente intacta la explotación de clases .
piedad constituida en sentido político sino los imperativos pura- En contraste, en la democracia antigua existía una clase de pro-
mente "económicos" del m e r cado que re qui~ren incrementar la ductores primarios que eran jurídicamente libres y · políticamente
productividad laboral. privilegiados, .y que al mismo tiempo estaban libres, en gran me-
Las relaciones socia les d e producción que echaron a andar este dida, de la n-ecesidad de ingresar al mercado para. obtener acceso
mecanismo impulsor han puesto a l trabaj o en una posición histó- a las condiciones de trabajo y subsistencia. Su libertad_cívica no
ricamente única. En e l capitalismo el asalariado sin propiedad, su- era contrarrestada por las compulsiones del capitalismo, como ocu-
jeto a imperativos económicos que no dependen directamente de rre con el c1;salariado moderno. Al igual que en el capitalismo, el
un estatus jurídico o político subordinado, pue de gozar de hbertad derecho a la ciudadanía no estaba determinado por el estatus so-
e igualdad jurídicas e incluso de derechos políticos p lenos en un cioeconómico, pero, en oposición a lo que ocurre en aquél, las
sistema de sufragio universal, sin privar a.l capital de su poder de relaciones entre clases se veían afectadas de manera d irecta y pro-
apropiación. Aquí encontramos la mayor diferencia entre el estatus funda por e l estatus cívico. El ejemplo más obvio es la división
del r.rabajo ~n la antigua democracia ateniense y en el capitalismo entre ciudadanos y esclavos. Pero había también otras formas en
moderno. · que la ciudadanía d eterminaba directamente las r e laciones econó-
micas.
Ciudadanía democrática en Atenas significaba que los pequeños
productores estaban libres, en gran medida, de las exacciones ex-
TRABAJO Y DEMOCRACIA ANTIGUOS Y MODERNOS traeconómicas a las que siempre han estado saje tos los productores
directos en las sociedades precapitalistas. Por ejemplo, estaban a
En la democracia capitalista moderna la desigualdad y la explota- salvo de las depredaciones de los señores "devoradores de dones"
ción socioeconómicas coexisten con la libertad y lajgualdad cívicas. de Hesíodo, que usaban sus poderes jurisdiccionales para ordeña,
Los productor es primarios n o son dependientes en términos jurí- al campesinado; o de la coerción directa d e la clase gobernanté
dicos ni están d es poseídos políticamente. También en la d emocra- espartana, que explotaba a los ilotas por medio d e lo que e quiva lía
cia antigua la identidad estaba disociada d e l es tatus socioeconómi- a una ocupación militar; o de las obligaciones feudales d e l campe-
co, y la igualdad política coexistía con ltll'desigualdad de clase. Pero sino m edieva l, sometido a los poderes milita r es y jurisdiccionales
sigue habiendo un a diferencia f1,1.ndamental. En la sociedad capi- de los señores; o de los impuestos del absolutismo eur opeo, en e l
talista los productores pdmarios están sajetos a compulsiones eco- cual los cargos públicos eran un instrume nto primordial de apro-
nómicas fodependi entes de s u estatus político. El poder del capi- piación pi-ivada, y así su cesivamente. Mientras los productores di-
talista para apropia r se del trabajo excedente de los obreros no rectos siguiesen estando libres d e imperativos puramente "econó-
236 EL TRABAJO Y LA DEMOCRACIA ANTIGUA Y MODERNA . EL TRABJ\JO Y LA DEMOCRACIA ANTIGUA Y MODERNA 237
micos", la propiedad con stituida en términos políticos continuaría chos no tenían ya la relevancia de la ciudadanía eh la democracia
siendo un r ecurso lucrativo como instrumento de apropiación pri- antigua. El logro de la democracia formal y el sufragio universal
vada o, a la inversa, una protección contra la explotación; y en este representaron sin duda un inmenso avance históric~, pero el ca-
contexto el estatus cívico· del ciudadano ateniense era un bien va- pitalismo ofrecía una nu ;.va solución a l eterno problema de los
lioso que tenía implicaciones económicas directas. La ig ualdad po- gobernantes y los productores. Ya no era necesario que la d ivisión
lítica no sólo coexistía con la desigualdad socioecon ómica sino que entre pdvilegio y trabajo se encarnase en una división política entre
en bue na medida la modificaba, y la democracia er a más sustantiva gobern antes apropiadores y s~jet.os trabajadores, puesto qu e la de-
,, que "formal". mocracia podía quedar confinada a una esfera "política" formal-
En la antigua Atenas la ciudadanía tenía profundas consecu en- mente separada en la cual la "economía" siguiese su s propias reglas.
cias para los campesinos y los artesanos; desde luego, un cambio Si l;iien ya no podía contenerse la exte nsión del conjunto de los
del es tatus jurídico de los esclavos -y, de hecho, de las mujeres- ciudadanos, el aJcance de la ciudadanía podía quedar estrechamen-
hubiese modificado por entero a la sociedad. En el feudalismo el te restringido aunque no hubiese límites c onstitucional.es.
privilegio jurídico y los derechos políticos no se hubieran podido El contraste entre el estatus del trabajo en la democracia antigua
redistribuir sin transformar las relaciones sociales de propiedad y el capitalismo moderno da lugar a a lgunas preguntas de mucho
,i
vigentes. Sólo con el capitalismo se ha vuelto posible dejar intactas, peso: en un sistema e n el que el poder puramente "económico"
"
"t! e n lo fundamental, las relaciones de propiedad entre e l capital y ha remplazado a l privilegio político, ¿cuál es e l significado de la
" el trabajo y permitir al mismo tiempo la d e mocratización de los ciudadanía? ¿Qué se necesitaría para recuperar, en un contex to
"· derechos civiles y políticos. muy diferente, la importancia de la misma en la democracia anti-
No obstante, no siempre fue tan obvio qué el capita lismo podía gua, así como el estatus del ciudadano trabajador?
sobrevivir a la democracia, a l menos en este sentido "formal". A
merlida que el crecimiento de las relaciones de propiedad capita-
listas e mpezó a separar la propiedad del privilegio, y sobre todo
mientras !a fue r za de trabajo libre no estuvo sujeta aún a las nuevas
disciplinas del capitaJi smo industrial y la absoluta falta de propie-
dad, las clases didgentes europeas estuvieron profundamente preo-
cupadas por los riesgos q u e planteaba la multitud trabajadora. D u-
rante mucho tiempo pareció que la única solución era preservar
algún tipo de división entre gobernantes y productores, entre una
élite con prnpiedad, políticameúte privilegiada, y una multitud tra-
bajadora desposeída. Y huelga decir que cuando por fin, tras luchas
populares largas y muy combatidas, se concedieron derechos pQ-
líticos a las clases trabajador es, contenían numerosas restricciones . .
E ntre tanto, una concepción totalmente nueva de la democracia
había hecho a un lado la antigua idea griega. El momento crítico
de esta redefinición, que tuvo e l efecto (y la intención) de diluir el
significado de la democracia, fue la fundación de Estados Unidos,
de la que me ocuparé en el pró ximo capítulo. Sin embargo, por
mucho que las clases gobernantes de Europa y Estados Unidos
pudieran haber temido la extensión de derechos políticos a la mul-
titud t.rnbajadora, resultó que _en la sociedad capitalista esos dere-
7 señorío. El ciudadano atenie n se se ufanab a de n o tener amo, de n o
ser sirviente d e ningún m ortal. No le debía se r vicio ni deferenci.i
EL DEMOS Vl:!.'RSUS "NOSOTROS, EL PUEBLO":. a señor alguno, ni d espilfarraba su trabajo para enriquecer a un
DE LOS CONCEPTOS DE C LUDADANÍA ANTIGUOS tirano con su esfuerzo. La libe rtad, eleutheria, que s u ciudadanía
A LOS MODERNOS implicaba era la libe rtad del demos r:on respecto a los señ üríos. La
Ca1·ta Magna inglesa, e n cambio, no era la d e claració n d e un demos
sin a mo sino la de los amos mismos, que afirmaban su s privilegios
feuda les y la libertad del señorío contra la Corona, así com o contra
la multitud p o pula r , tal como la libertad de 1688 representó e l pri-
vilegio de los caba lleros terratenie ntes y su libe rta d d e rlisponer
E l antiguo con ce pto de d e m ocr acia em a n ó ~I~ un~ ~xperiencia his• co m o quisiesen de s u s tie rras y sirvie ntes.
t órica que le había confe rido un esta tus ~1v1co ~,111c~ a las clases S in duda la afirmación d e l privilegio a ristocrático contra las m o-
subo rdina d as, cr eando e n p artic ula r esa lormac10n sin preceden- narquías usurpa doras pro dujo la tradición de "soberanía p opular"
tes, e l ciudadano campesino. En to d os se ntidos -o al m enos en - de la c ual se deriva la con cepció n m o derna de la democracia; s in
muchísimos- excepto e n e l n o mbre, el concepto m?derno co!-res- embargo e l "pu e blo" e n cu estión n o e r a e l demos sin o un estrato
ponde a una trayec toria histó d ca dife ,-e nie, cuyo _e_1e mplo ma~ ví- privilegiado que con stituía una nación p o lítica exclusiva, situada
vido se e n cuentra en la tradi ción anglononeamencana. L os hi tos en un espacio público e ntre e l m o narca y la multitud. Mie ntras
a to largo d e l camino h acia la d e mocracia antigua, como las r ~for- que a l convertir a los campesinos en ciudadanos la d e m ocracia
m as de Solón y d e Clé istenes, r epr esenta r o n m o m e n tos cruciales a tenie nse tuvo el efecto de qu e b rantar la oposició n inme m o l"ia l
p ara la elevación d el demos a la d e mocracia . E.n la o tra historia'. que entre gobernantes y pro ductores, la divisió n e ntre te rrate nie ntes
no se originó en la d e m ocracia at.enknse sino en e l fe1~da.hsmo g·obern a nLes y campesinos sometidos e ra una condic ió n esen c ia l
europeo, y que culminó e n e l capitalism o libera l, los pnn c1pa les de la "sohe ranía popular" tal com o e m e rgió a prin cipios d e la E u -
mojones, como la Carta Magna ing lesa y el a ñ o 1688,* marcan e l r opa mode rna . P or un lad o la fragmentación de la sobera nía y e l
ascenso d e , las clases con propie d a d es. E n este caso n o se trata de p o d er del señorío, qu e constituía n e l feuda lismo europeo, e l freno
campesinos que se libe r a n d e l dominio político d e. sus seño~es, a la monarquía y a la centni lización del estado qu e ej ercieron esos
s ino de los señ ores mismos que afirman sus p o d eres inde pendien- principi os fe udales, h abrían d e ser la base de un a nue va clase de
tes fre nte a las imposicion es d e la monarquía . Éste es e l o rigen de p oder estata l "limitado", la fu e nte de los que se denominarían d es•
los m o dernos prin cipios con s tituc io nales, las ideas d e l gobierno pués principios d e m ocrá ticos, como e l constitucio n a lismo, la re-
limiLado, la separació n d e p o d eres y demás, principios que h an p r esentación y las libenades civiles. Por o ti·o lado e l r ev erso d e l
d esplazado las implicacio n es socia les del "gobie rno del demos'_'--c~- señorío fe uda l e ra un campesinado dependiente, rnienrrns que la
mo e l equilibri o d e p o d e r e ntre ri cos y po bres- e n _cuanto cn _ten o "nación política" que eman ó de la comunidad ele señores feudales
cen tra l de la democracia. S i e l ciudadano campe sino es la f igura retuvo su e xclusivida d y la subo rdinación política de las clases p ro-
más representativa del prim er drama histó rico, la del segundo es ducto ras .
e l b aró n feuda l y la a 1·istocr acia wJt'ig. ** En Ing laterra la n ación p o lítica exclusiva e n contró su e n carn a -
Si la ci'Udadanía es e l co ncepto constitu tivo de la d e mocracia ció n e n e l p a rlam e n to qu e, co m o escribió sir Tho m as S mith en e l
antigua, d principi o fundador d e la "otra variedad es, taJ vez, el d ecen io d e 1560,
estatal o cualidad , desde e l p rín c ipe (sea éste rey o re ina) hasta 1.a persona d crn os, como James Harringto n , coincidfrin con sus co n temporá-
d e m e nor condición d e Inglaterra. Y se e ntiende que la aprobación d el n eos "libe rales": la exclusividad d e la nació n políti ca.~ La ciudada-
p arlame nto es la aprobación d e to dos los hombres.' nía activa d e bía quedar rese rvada para los hombres con t ie rras, y
te nía qu e excluir n o sólo _¡i la s n1ltjeres s in o también a aquellos
Vale la pena señalar que a un h o mbre se lo consideraba "pre- varones que, como lo expre sa H a rrin gto n , carecían "de los medi os
sen te" e n e l parlame nto incluso si no tenía derecho a votar por su para vivir por sí mismos"; es d ecir, quie nes le nfan qu e gan arse la
representante . Thomas Smith, igual que otros a ntes y d espués de vida trabajando para otros. Es ta con cepció n d e la ciudadanía tenía
é l, daba por sentado que una minoría con bienes r epr esentaría a 1
com o núcleo la divis ión e ntre la é lite terrate niente y la multit ud
la p obla tió n e n su conjunto . _ trabajadora. N o es sorprendenle qu e cuando los r epublicanos de
La d octl"ina d e la supre macía parlam e ntaria habría d e actuar e n e sta.clase buscaron m o d e los e n la Antigü edad escogiese n la com -
contra del p o d e r p o pular incluso c uando la nación política dejó posición aristocnhica (" mixta " ) d e E spa,-ta o de R oma, más que la
de estar r estringida a una comunidad relativamente pequeña de de la d e mocrática Ate nas.
terrateni e ntes y· cuando e l co n cepto de "pue blo" se amplió p ara De h echo esa división e ntre la é li te terrate niente y .l a mult it ud
.,. incluir a la "multitud popular". Hoy e n día e n G ran Bre taña, por
ejemplo, la p o líti ca es e l coto r eservado d e un parlame nto soberano
trab~ja d ora pue d e h aber formado parte d e la esencia del republi-
canismo ing lés clásico aún más absoluta e irreductible m ente que,
que, e n última instan cia, podrá tener que r e ndirle cuen tas a s us dig amos, del libe 1·alismo de Locke . Cuando Harrington ·se propuso
electores; pero e l "pue blo" no es realmente soberano. Para todo fin cons truir principios políticos aprnpia d os para una sociedad e n la
práctico no hay política -o por lo menos no política legítima- fue- cual no prevalecía ya e l señorío feudal , no d escartó por e ntero los
ra d e l parlamento. De h echo cuanto más incluye nte se ha vuelto principios del feudalism o. Incluso se pue d e d ecir que su con cep -
e l "pueblo" más han insistido las ideologfas poHticas dominantes ción d e la c iudadanía se m o d e ló, e n cie rtos a sp ectos impo rtantes,
- desde los conservadores hasta la corriente principal d e los laboris- sobre principios fe uda les. Po r un lado ya n o tenía .que seguir e x is-
tas- en despolitizar e l mundo fuera del parlamento y d eslegi timar tiendo una categoría d e p ropieda d d e pendie nte, una divisió n jurí-
la p o lítiq t "extraparlamentaria". En para lelo con este proceso se dica y p olítica e ntre diferentes formas d e propieda d d e la tierra,
ha d a do una creciente centralización del p oder parlame ntario mis- como ocurriera e ntre los sefiores fe uda les y su s d e p e ndi entes. T oda
mo e n e l ejecutivo, lo que ha dado por resultado a lgo que se parece la propiedad de la tierra estaría po líti ca y jurídicam e nte privilegia-
mucho a una soberanía del gabine te o h asta del primer ministro . d a . Por e l otro, la pro pie dad misma seguía estando d e finid a com o
E n la Inglaterra de principios de la era moderna surgió un cor/Jus un estatus político y milita r; en otr as palabr<'ls, seguía estan d o ca-
de p e n /'.amiento político -sobre todo en las obras d e J arnes Ha- •·acter:izada p or la inextri cable unidad de pode r económ ico y p o lí-
r ringLo n, Alge rnon Sidn e y y Henry Neville - que, en vista de loan- tico-militar que h a bía constituido el señ o río feudal.
terio r , parece ir e n contra d e esta tradición parlamentaria d o mi- En este senLldo el r e publicanism o clásico era ya un anacronismo
n ante. Esta escu ela de te oría p o lítica, que h a llegado a ser conocida en el m o mento d e s u concep ción. La propie da<l de la tierra e n
com o re public anismo clásico, te nía, o parecía tener como principio Ingla te rra estaba asumie ndo ya una forma ca/Jitalistn, e n la c ual e l
organizador central, un concepto d e ciudadanía que no implicaba p o d e r económ ico n o esta ba ya indisoluble m en te unido con e l es-
simple m e nte el goce pas ivo d e los derech os individuales que h e mos tatusjurídico, político y mili tar, y la dqu eza d e p e ndía cad a vez más
llegado a asociar con la "democracia liberal", sino una comunidad d e l "mejoram iento'' o e l uso ¡,roductivo de la propiedad , s ujeto a
de ciuda danos activos e n pos de un bien común. No obstan te hay los imperativos de un m ercad o compe titivo . A quí la con cepción
un punto funda m e ntal en e l cu a l los prime1·os re publicanos m o- deJohn Lock e d e l "me:;joramie nto" de la prop ie dad y la agricultura
1 Si1· Thomas S mith, De R efmblico. A nglon,m, ver sión d e Mary Dewar, Cam bridge, 2
En e l siglo XV II 110 sie111p1·e ern 11 del todo claras las diferei1cia s prácticas e n tre
1982, p. 79. r e publican os y whiJ!S, n a l 111e 11os el a la m ;Ís nidi cal de éstos.
coincidía mejor con las realidades del m o m e n to.~ Y s i bien L ocke fue capaz -con e l tiempo- de imaginar un cu erp o ciudadano in-
mismo n o era demócrata, puede afirmarse que una concepc ión d e cluyen te p e ro en gran medida pasivo, que abarcaba ta nto a la é lite
la propie dad como la que tenía se prestaba mejo1~, en ú lti~1a ins- como a la multitud, pero cuya ciudadanía sería d e alcan ce limitado.
tancia, a relajar las restricciones para perte n e cer como m iembro El capitalismo transformó también de otras maneras la es fera
a la nació n política.4 En t.énninos simples, una vez que e l pode1: política. La relació n entre capital y trabajo pre supone individuos
eco nóm ico de las clases rerratenientes dejó d e d e pende r d e l es tatus formalmente libres e iguales, sin d erech os u obligaciones prescrip-
"ex1raeco nómico", d e los p oder es jurírlicos, p o líticos y milita res tívos ni privilegios o inhabilitaciones jurídicos. En Inglate rra se
d e l señorío, para la é lite ya no e ra indispe nsable el m o nopolio inició e n fecha muy temprana la disociación d e l individuo d e las
sobr e la política. En con traste, dentro de un m arco dominado por institucio n es e identidades corporativas (lo que se r e fleja, por ~je m -
una co n cepción esencialmente precapitalista de la propiedad, con plo , en la definición que da s ir Thomas Smith d e un a mancomu-
wdos sus "ad erezos" jurídico s y políticos (com o los llamó una vez nidad como "una sociedad o acción común de una multitud d e
Marx), la igualdad "formal" que hizo posible la sep aración capita- h ombres libres reunidos y unidos por acuerdos y pactos comunes
lista entre lo "económ ico" y lo "político" no era ni siquiera pensable entre ellos"," y en el psicologismo individua lis ta que r ecorre la trn-
(literalmen te), po1· n o decir de seable. - dición de pensamiento británico que va de Hobbes a Locke y Hu-
me, y m ás a llá); y e l origen del capita lismo estuvo sig n ado p o r la
creciente disociación del individuo (por n o m encionar la propie -
dad individua l, d e identidades y obligaciones tradicionales, corpo-
EL CAPITALISMO Y LA C IUDA0ANÍA DEMOC RÁTICA rativas, prescriptivas y comunales.
La aparición de este individuo a is lado r.uvo -huelga decirlo- s u
A l trasladar la sede del poder del se•ñ orío a la prof1iülad, el capita- lado positivo, cuyas implicaciones emancipatorias son subrayadas
lismo le restó noto riedad al estatus cívico, a m edida que los ben e- por la d octrina liberal, con su con cepto constitutivo (¿mito?) del
ficios d e l privilegio político le cedían e l paso a la ventaja puramente individuo soberano. Pero h abía tambié n otra faceta. En cie rto sen-
"económica". Con el tie mpo esto ll egó a ha<.:er posible una nueva tido la c r eación del individu o so berano fue e l precio pagado p or
forma de democracia. Donde e l republicanismo clásico había r e- la "m ulti tud trabajadora" para e ntrar a la comunidad p o líti ca; o,
suelto e l problema de la élite te rrateniente y la multitud trabaja- para ser m ás exactos, e l proceso histórico que dio o rigen a l ca pi-
dora r es tt·ingiendo el alcan ce dd cu e rpo ciudadano (co mo hubie- talismo y al asalariado moderno, " libre e i gual", fu e e l mismo e n
sen qu e rido h acer los o liga r cas ate nie n ses), la democracia capita- el cual e l ca mpesino fue desposeído y d esarra igado, disocia d o ta n w
lista o lib e r a l iba a permiLir la exten s ión d e la c iudadan ía restrin- d e su propie dad com o d e su comunidad, junto con sus d e rechos
giendo sus pode r es (como hi cieron los romanos). Donde uno pro- comunes y tradicionales.
p o nía un c u e rpo ciudadano acrivo p e ro exclusivo, en e l cual las Conside r e mos breve mente lo que s ig nifica esto. El campesino
clases terraten ie ntes goberna sen a la multitud trabajadora, e l ar.ro de las sociedades precapitalis tas, a dife 1-encia d e l asalaria do m o-
derno, seguía e n posesión de una propiedad -tierra, en es te caso-,
~ Véase Ncal Woo d ,.fo/rn Locke urui ugrnria,1 capiu,lism, Derke ky y Lo s Áugeles,
de los m e dios para trabajar y subsistir. Esto signifi ~aba que la ca-
198 4 .
4
Para una poderosa críti ca de los in1en1.os de pinta r ajohn Locke c.omo d e 111ó-
c rara véase David McNaUy, "Locke, kvelle r s a11d libe rty: Prnperty and democracy " S11Ú1h, De Republica Anglornm, p. 57 . En relació n con esto resulta interesame
i11 tht rhought of tht: first w higs", J-listory of'Political Thougltt 10(1), pp. 17-40. co mparar la definición de Smi th co n Ja t.l e su co n tempo rán e o, J i:an Ho <lill, •1uie11,
T a mbié n yo h e rebatido sc:: m eja ntt:s i111.1:1·pn::1acio n es e n " Lock e agai11st. d e m ocracy: en sus Six buoks of the commonwealth, st: ocupa de "familias, coli:gios o cue1·pos
Co nsent, rt:p1·esentation and suffrage in thc:: Two treatises" , Histo1y of Political corp o 1·a1ivos", no de h o 111bres libres e n tanLo iHdividuos, como u11id;1d es co11s li111-
Thou.g ht l !1(4) (1992), pp. ti57-689, y e n " Ra di calism, capitalism ami histolical _co n- tivas de la m a n comuuidacl, re flejando la realidad d e Franc ia, donde las instiruciones
Lt:xts: N ot 0 11ly a re ply 10 Richanl Ash craft on J o hn Locke", Histury of Po/1tual e ide nli dad es co 1-po rnlivas siguie,·on desempei'iando un imponan 1e papel c::n la
Thouglit 15(:1) (1994). vida políti ca.
244- CONCEl'TOS ANT IGUOS Y MODERNOS DE CIUDADANIA C ONCEPTOS ANTIGUOS Y MODERNOS DE C I UDADANfA 245
pacidad d e l terrateniente o del estado para apropiarse de su trabajo d e la aldea a l estado, y d e l campes ino a la comunidad cívica. El
d e pendía d e un poder coe rc itivo superio1·, bajo la forma del estatus corola rio económico d e este estatus político fu e para e l cam pesi n o
jurídico, político y militar. Los principales modos de extracción_ de un gi-ad o excepcio nal ele libe rta d r especto a las e xacciones "extra-
plusvalor al que estaban sometidos los campesinos - renta e 11:1• econ ó micas" bajo la form~ cle rentas o impuestos. 7
..
¡•
puesto- solían adoptar la forma de diversos tipos de depe ndencia
jurídica y política: servicio por d e udas, servidumbre, relaciones
En contraste, el campesino medieval seguía estando firm e m ente
excluido del estado y con co mitante m e nte más s uje to a la extracc ió n
tributarias, obligación d e cumplir con trabajos de corvée y demás. extraeconórniea d e plusvalor. Las instituciones y solidaridades d e
Por e llo mis mo la capacidad de los campesinos para resistir o li- la comun idad aldeana podían brinda rle c ierta protección contra
mitar su explotación p or part.e de señores y estados d ependía en los señores y los estados (aunque tambié n podía se rvir c omo m e dio
gran parte de la fue r za d e su propia organización política, en par- de control seño.-ial, com o ocurría, por eje mplo, en las cortes de
ticular d e la co munidad aldeana. En la medida en que los campe- los feudos ingleses), pero e l estado mismo era ajeno y r epresentaba
s inos e i-an capaces de alcan zar cierto grado d e independencia po• un espacio exclusivo d e los señores feudales. Y a med ida que la
lítica ampli ando la jurisd icción de la comunidad a ldean a - por "parcelización de la soberanía" feudal cedía el paso a estados más
e je mplo estableciendo sus propios estatutos o remplazando a los centrali zados, la exclusividad de esta esfera p o lítica sobrevivió e n
r·e presentant.es del terrateniente con sus propios magistrados lo- la nación política privilegiada.RP o r último, mientras las relaciones
cales- también aumentaban su propio pode r económico de apro- feudales iban dejándole lugar a l capitalismo, específicamente e n
piac ión y 1·e siste n c ia a la explotación. Pero p or fuerte que llegase Inglaterra, inc h.1s0 la mediación de la comunidad aldeana, que se
a ser e n ocasiones la comunidad a ldeana, solía perdurar una ba- había interpuesto entre e l ca mpesino y el terratenie nte, te rminó
rrera insuperable a la autonomía campesina: el estado. La a ldea por perde rse. El individuo y su propiedad se desarraigaron d e la
campes ina casi por doquier quedó, por decirlo así, fuera del es- comunidad a m edida que la produ cción que daba cada vez más
tado y sujeta a su pode r ajeno, ya que e l campesino era excluido fuera de las r eglamentacion es comunitarias, ya fuese de la corte
d e la comunida d _d e ciudadanos . feudal o d e la comunidad aldeana (el ejemplo m ás obvio de este
Aquí es donde la democ racia ateniense representa una excep- proceso es la sustitu ció n del sistema inglés d e campos abie rtos por
ción radicalmente sing ular. Sólo a llí se s upe ró la barrera e ntre e l los ce1·cados); la tenencia ti-adiciona l se con virtió e n a rr e ndamiento
estado y la a ldea; puesto que ésta se convirtió d e hecho en la unidad eco n ómico, sujeto a las presiones competitivas impersonales d e l
cons titutiva del estado, y los campesinos se volvieron ciudadanos. m e rcado; los p eque flos m e di e ros perdie ron su derecho de uso acos-
El ciud adano atenie nse adquiría su estatus cívico en virtud de su tumbrado sob1·e las tierras com unes; iban si endo cada vez m ás d es-
pe rtenencia a una deme, unidad geográfica basada por lo general pose ídos, ya fu ese p o i· el desah u c io -c oercitivo o p o r las pres iones
e n a ldeas y,1 existentes. C uando C léistenes estableció la deme como económicas de la competencia. Con el paso del tie mpo , a m e dida
unid.1d constitutiva de la f>olis fundó d e mane r a esencial la d e mo- que la propiedad de la ti erra se fu e c oncent.rnndo más y más, e l
cracia. Eso c reó una identidad cívica ajena a las diferen cias de campesinado les cedió e l paso a los grandes terratenientes, p o r un
n acimien to, ide ntidad común a la d e m ocracia y a l demos, simboli~ lado, y a los jornale r os s in bienes, p or e l otr o. Al final la " libera-
1..ada por Ja adopción, por parte de los c iudadanos atenienses, de ción" del ind ividuo fu e completa, cuando e l capitalismo, con su
un rlemotikon, un nombre de deme, como a lgo diferente d e l patro-
nímico (al q u e de hecho nunca remplazó, sobre todo en el ca so de ·
7
Más a l r esp ecto e n 111i libJ"o Prmsant-citizen (md .fla11e: Thefou.nrfations ofAtll.l!nian
la aristoc racia). Pe ro algo aún más fundame ntal es que las r e formas democmcy, Lo n dres , 1988, pp. 101 -107.
8
ele C lé iste n es "politizaron e l campo ático y e nraizaron allí la iden- Para un análisis de la 1·e h,ci611 entre campesinos, seí101·es y el estado en la
tidad política"_,; R ~presentaban, e n otras palabras, la incorporació n Euro p a medieval y de pri11cipios tJ,.. la edad 111u d e n1a véase R obert Brcnne r·, "Thc
agradan roo ts o f Eu r ope an capita lis m '", e tt T.H . Aston y C. H. E. Philpin (ed s.), Thr
Brennar debate: Agrarin.n clas.r .m~1.ct11.rn and econ omic der,clofmMnl in ¡,rP.•inrltistrfol E n•
,; Robin O~borne; D e1110.t: Thr. d iscqv'-'•Y of classi(."(1.l Auil,<1,, Cambridge, 1985, p . 189. ,·of1e, CambJ"idge, 1985, pp. 2 J '.1-:\27.
indiferencia a las identidades "extr aeconómicas" de la multitud deslegitim i zar, o a l menos d espolitizar, las solidaridades que s e
trabajadora, disi pó los atributos prescriptivos y las diferencias "ex- yerguen entre los niveles del individuo y la nación, com o las que
t raeconómicas" en e l solve n te del mercado de t.r.abajo, e n e l cual se f01jan en e l lugar de trabajo, la comunidad local u la experien c ia
los individuos se convier te n en unidades de trabajo intercambia- de clase compartida. Cuando la nación política e ra privile giada y
bles, abstraídas de toda id e ntidad p e rsonal o social específica. . exclusiva, la "mancomunidad." en gran medida conesponuía a una
Cuando la "mu ltitud trabajadora" ingresó finalmente a la comu- comunidad r eal de in terés e n tre la aristocracia terraLenie nle . En
nidad d e ciudadan os fue como agregado de esos individuos a isla- las democracias modernas, en q u e la comun idad civil une los ex-
dos, sin propiedad y abstr aídos de las solida ridades comunales. tremos de desigualdad social e inter eses e n con fli c to, e l "bien co -
Desde lu ego, la disolución d e las identidades prescriptivas tradi- mún" compartido por los ciudadano s debe ser un concepto much o
c.:ionales y d e las desigualdades jurídicas representó un avance para más sutilmente abstracto.
esos individuos, ahora "libres e iguales", y la adquisición de la ciu- En este caso, d e nuevo , e l contraste con la antigua democracia
dadanía les confirió nuevos p o d eres, derechos y facu ltades. Pero es sorprendente . B asada en los cimientos del deme, la polis de-
no podemos calc ular sus ganancias y pér d idas s in recordar que .el mocrática se construyó sobre lo que Aristóteles llamó comunidad
supuesto h is tórico d e su c iudadanía e1·a la devaluación de la esfera - natural en la Ética a Nicómaco. Las consecuencias tangibles d e la
política, la nu eva relación e ntr e lo "económ ico" y lo "político" que ciu dad anía campesi na sugieren que esta "comunidad real" tenía
había reducido la importancia d e la c iudadanía y tra nsferido algu- i mplicaciones políticas 1:eales. La contradicción entre la comunidad
n os d e sus poder es, antes exclusivos, a l <lo m inio puramente eco- civil y las realidades de la v ida socia l tampoco fue tan grande e n
n ó mico de la propiedad privada y el mercado, do n de la mera ven- la democracia ateniense como lo es en e l estado democrático mo-
taja económica ocupa e l lugar del p rivilegio jurídico y e l monopolio de1·no. La democracia liberal moderna tiene e n común con la de-
político. La d e valuación de la ciudadanía implícita en las re laciones mocracia griega an tig u a u na disociación de la id e n tidad civi l d e l
sociales capitalistas es un atrihut.o esen c ial de la democrac ia mo- estatus socioeconómico, lo que p e r mite la coexistencia de la igual-
derna. Por esa rnzón la tendencia de la doctrina liberal a repre- dad política forn1al con la desig u a ldad de clases. P ero esr.a simili tud
sentar los desa rrollos históric o s riue produjeron la ciudadanfa for- d isfraza una diferencia más profunda e n t re las dos formas de de-
mal como un si mpk refo rzam ie nto de la liber tad individual - la mocracia, que refleja relaciones r adicalmente dife re ntes e ntre los
libernción d e l in dividu o d e un estado arbi trario, así como de las p lanos "político" y "socia l" o ''económico" en los dos casos.
r estriccion e s de la tradición y de las jerarquías prescriptiva, de las Como afirmé en e l capítu lo 6, e n la antigua democracia arenien-
r e pres iones de la comunidad o las demandas de la virtud cívica- se e l derecho a la ciudadanía no estaba determinado por e l es ta tus
es impe rdo nablemente u nila te ral. socioeconómico; pero el pode r de apropiación y las relacion es e n -
Tarnpoco p o demos evaluar los efectos id eológicos d e la •-elación tre las clases estaban directamente afectados por la ciudadanía d e-
moderna e ntre el ciudadano indiv idual y la comunidad cívica o moci-ática. En Atenas ciudadanía d e mocrática significaba que los
nación sin considerar en qu é grado esa "comunidad imaginaria" es pe que 110s p r oductores, y los campesinos en partic u la r , en gran
una ficc ión, una abstracción mítica, en confl icto con la expedencia med ida es tab an libres d e la explotación "extsaeconóm ica". Su par-
de la vida cotidi a na d e l ciudadan o.!' Sin duda la nac ión puede ser ticipación políti ca -en la asamblea, en los tdbunales y en las calles-
lo bastante r ea l com o para inspirar a los individuos a morir por li mitaba su explotación económica. Al mismo tiempo, a d;ferencia
su país, pe1·0 tene mos que ve r hasta qué punto esta abstracción d e los obreros e n e l capitalismo, aún no estaban sometidos a las
puede se rvir también como recurso i&o lógico para n egar u ocultar. compulsiones "económicas" de la fal ta d e propiedades. La libenad
la expe riencia más i n mediata d e los individuos, par-a disgregar y política y la económica eran inseparables: la libertad doble del de·
rnos e n su signifi cado simultáneo de estatu s político y clase social,
!' Sohre la nació n como "comuuidad imagina d a" vé.1se Be nerlic1 Anderso11, Jma•
el pueb lo común y los pobres; mientras que h igualdad polític a no
gined cmmmmiliés, Lond1es, 108'\. sólo coexistió con la desigualdad socioeconómica, si no que la m o -
CONCEPTOS ANTIGUOS Y M ODERNOS DE CIUDADANJA CONCEPTOS A N T I GUOS Y M ODERNOS DE CIUDADANÍA 249
difid> susta nc ia lmente. En este sentido, la d e mocracia en Ate nas gistro his tórico pertenezca a los ganadores; yc1 qu e si en e l afio
no e ra "forn1al" sino sustantiva. 1688 ni los levellers ni los diggers r epr·e1-entan a los ganadores, ¿110
11
En la d e rnocracia capitaJis ta, la separación e ntre eJ estatus civil debe ría la his toria regis ti-ar q ue la d emocracia estuvo e n e l lado
'l
y la p osició n d e clase o p e ra en a mbas direcciones: la posición so- de los perdedores?
cioecon ó mica n o dete rmina e l derecho a la c iudadanía -y eso es Aquí justam e nte la expe;iencia est.adunidense fu e decisiva. Los
precisamente lo que significa democrático e n la democ racia capita- liberales ingleses pudieron confo rmarse largo ti e mpo c o n celebrar
lista- sino que , debido a que el pode r del capi talista para a propiar- los avances d e l parlame nto sin procl ama ,- la victoria de la democra-
se d e l trabajo excedente de los obre1·os no depende d e un estatus cia . Los es tadunidenses n o tuvie r o n esa opción . A pesar del hecho
jurídico o cívico privilegiado, la igua ldad c ivil n o afecta d irecta- de que e n la lu c ha p o r d e te rmina r la forma d e la nueva repúb li ca
mente ni modifica ·sig nificativa m ente la d esigualdad de clases; y fu eron los antidemóc ratas los q u e ganaron, incluso e n el m o m e nto
justamente esto limita a la d e mocracia e n el capitalis mo. Las rela- de la fundaci ó n e l impulso hac ia la democracia m asiva ya eni de-
cion es d e clases e ntre e l capital y la fu e rza d e ti-abajo p u eden so- masiado fuerte p a r a que esa victoria fuera com pleta. En este caso
brevivir h asta con una igualdad jurídica y e l sufragio unive rsal. En tambi én la ideología d o min ante separó a 1<1 é li te gobernante <le la
ese sentido, la ig ua lda d p o líti ca e n la d e m ocr acia capitalista n o multitud gob ernada; y los fed e ralistas pudie r o n habe r deseado, s i
sólo coexiste con la d esigualdad económica, sino que la d ~ja fun- hubiera sido posible, c r ear una nación política e xclus iva, un a aris-
dam e nta lmente intacta. tocrac ia d e ciudada n os co n propie d,1des en la que la propiedad
-esp e cíficame nte la pro piedad te rrito ri a l- s iguió siendo un estatus
privilegiado jurídico/político/ militar. Pe ro la realida d econó mica
y pol(tica en las colonias ya había cancela do esa opción. La propie-
LA REDEF1NICIÓN ESTADUNIDENS E DE LA DEMOCRACIA dad había d escartado irre m e diable m e nte sus "adornos" extraeco-
n ó micos, e n una econ o mía basad a e n e l inte r cambio de mercancías
El capil'a lis m o hizo posible, pues, con cebir la "de mocracia formal", y m o dos de apropiación puramente "eco.nó mi cos", que socava ron
una forma de igua ldad cívica que pudie ra coexis tir con la desig u a l- la nítida divis ió n entre la propie d a d políticame nte privilegiada y
d ad socia l y dejar a las rela cio nes económicas e ntre la "é li te" y la la multitud trabaj a dora sin privilegios. Y la experie n c ia colonial
"multitud obrera" en su sitio. Sin e mbargo, sobra d ecir que la /10- que cu lminó e n la r e vo lució n había cread o una plebe p o líticamente
sibilidad conceptual d e "democracia formal" no constituyó una rea- activa.
lidad histórica. Tendría que h a be r much as luchas largas y a ,-duas Por lo tanto, e l federali sm o se e nfren tó a la ta r ea s in precedentes
antes de q ue e l "pueblo" llegara a a barcar a la multitud trabajadora, de preservar lo que se pudjera de la divisi ón entre la m asa y la éli te
p ara_ 11 0 habla r de las mujeres. Es c urioso que e n las ideologías e n el con texto d e un d e rech o p o lítico cada vez m ás dem ocrá tico
dominantes de la cu ltura p o lfrica a ng loam ericana estas luch as n o y una ciud ada n ía cada vez má.s activa. Ahora se recon oce más gc-
hayan h ech o é p oca e n la historia de la d emocracia. En los cánones n e r a.lme n te qu e no hace mucho tie mpo que la democracia d e Efi-
del liberalism o de habla inglesa , el principa l camino h acia la d e- tados Unidos se vio profundamente mancill¡:i.cla e n sus cimie ntos
mocracia moderna p asa por R oma, la Carta Magna, la Pe tición de mis mos por la exclusión de las mujeres, la o presión de los esclavos
D e r ech os y la Re vo luci ón G loriosa, p ero n o p o r Aten as, los levellers, y un colonialismo geno cida e n relación con los pueblos ind.ígenas.
los diggers'k ni e l cartismo. N o se trata s imple m e nte d e que el re- Lo que pue d e no ser tan evidente son los principios antide m ocrá-
ticos contenidos e n la ide a ele la c iudada nía d e m ocrática misma,
. * L evr.llen: gruro radical, durnnte la guerra c ivil ing lesa, que se levantó defe11• tal com o la definie r on los "Padres Fundado r es". Los redactores de
die n do un p1·ogra 1na d e refo nrias cous1üucio11ales para ascgura1· la igualdad a n le
la _l~y, sob1·e t o du en der ccl10s p olílicos y eco11ó 111icos y con tra toda fonna de la Constitució n se e mbarcar on e n e l primer exp e rime nto de dise-
pnvtl_egt<J de la iglesia. Diggers: e11 Jng lat:e na, mi e 111ln<Js ele un grup o que comen zó 1iar un conjunto de instituciones políticas que abarcarían y a l mis-
en 1h49 a cul1.1va1· en ti e tTas co mun a les en protesta c<J n tra la p1·o pie dad privada. mo ti em p o r edu cirían e l p ode r popular, e n un co ntexto en el que
ya no era posible mantene1· un cuerpo de ci udada n os exclusivo. dado las dotes sin las cuales, en una asamblea de deliberación, las m ,'is
Cuando no se contab a con la opción de una ciudadanía activa sino ex- grandes habilidades son en mayor m edida inúciles [ ... ] Por lo tanto, d ebe-
clusiva, sería necesario crear un cuerpo d e ciu dadanos inclusivo pe- mos considerar a los comerciantes com o los representa ntes nalllrales de
ro p asivo, con una perspectiva limita d a de sus facúltades políticas. todas estas clases de la comunidad.
El ideal federalista pudo haber sido c rear una a ris tocracia que
combinara la riqueza con la virtud republi cana (ideal que inevita·- A lgunas de las diferencias más importan tes entre la demucracia
blemen te abriría paso al dominio ele la riqueza sola); p ero su tarea antigua y la m oderna se sintetizan en estas dos citas . Alexander
práctica consistía e n sostener una o ligarqu ía propietaria con e l Hamilton está enunciand o los principios de lo que e n otro lugar
apoyo e lectoral de una multitud popula r. Esro también requirió llama "democracia representativa", una idea sin precedente histó-
que los federalistas produjeran una ideología, es p ecífi camente una rico en e l mundo a ntiguo, una innovación americana. En este Cí\SO
redefinición de la democracia, que disimularía las am bigüedades los zapateros y los h e rreros están representados por sus superi o res
de su proyecto o ligárquico. Fue1·on los ven cedores antidemocráti- sociales. Lo que está en jue go e n este contraste no es simplemente
cos en Estados U nidos los que dieron a l mundo m oderno su defi- la distinción convencional e ntre la democracia directa y la repre-
n ición de democracia, una definicióri en que la dilución del poder - sentativa. H ay otras dife r encias más fundamentales de principio
popular es un ingrediente esencial. A pesar de que las instituciones entre los d os conceptos d e democracia contenidos en estas dos
po líticas estadunicl enses no han sido imitadas dondequiera, el ex- citas.
perimento estadunide nse ha d ejado este legado universal. 111 El concepto de isegoria posible mente es e l concepto TT)ás d istin-
En el cap íLulo amerior cité un pas~je de la obra Protágoras de tivo que se asocia a la democracia ateniense, el más dista nt e de
Platón que se refe ría a la prác tica aten iense de dejar a los zapateros cualquier concepto análogo e n la democracia liberal moderna - in-
y a los h en-eros, ricos y pobres por ig u a l, h acer juicios políticos. cluyendo su apr oxi m ación más cercana, el concepto mo<lerno de
~st.e pasaje, que da expresió n a l principio d emocrático de isegoria, libertad de palabra. A lexand er H amilton sin duda a lguna e ra de-
rio sólo libe rtad sino también ig ualdad de palabra, identifica cla- fe n so r d e la libertad de palabra en el se ntido moderno liber a l de-
ramente la esencia de la d e mocracia ateniense . En contraste, en mocrático, que tiene que ver con proteger el derech o d e los ciu-
este caso se presen1a una cira d el Federalist, 35, d e A lexander Ha- dadanos a expresarse sin interferencia, en especial por par te d e l
miiton: ' estado. Pero en el con cepto de Hamil t.on no hay incompatib ilidad
e n tre la d efensa de las libertades civiles, e ntre las que la libenad
La idea de la r epresen tación real de todas las clases del p ueblo, p o r indi- de expresión tiene preemin encia, y la opinión de que e n e l á mbi to
viduos de cada clase, es comple tame nte visionaria [ .. .] Con p ocas excep - político es e l comerciante acaudalado el representante natural d e l
ciones, los rned nicos y los fahrican 1es siempre estarán inclinados a da1· anesano humilde. E l h omh1·e con prop iedades h a blará política-
su voto a los com e 1·ciantes, de preferencia a las personas de su p1:opia mente por el zapatero o e l herrero. D esde luego que Hamilton no
profesión o rama[.·..] e llos es 1án conscien tes de que, por mucho que pue- propone acalla r estas voces populares. Tampoco intenta privarlas
dan confiar, y con sobrada razón, e n su b u e n sentido, sus intereses estarán d e l derecho d e e legir a sus representantes. Evidente m enl'e, con
efeci:ivamente m ejor promovidos p or los com erciantes que por e llos mis- c ierta r enuen cia está o bligado a aceptar un p rivilegio un tant o
mos. Saben que sus hábitos e n la vida no h an sitio rales c¡11e les hayan amplio y socialme nte inclusivo o "dem ocr ático" . Pero, al igua l que
mu ch os an tidemócratas a ntes que é l, hace ciertas su posiciones
acerca d e la r ep resentac ión d e acuerdo con la cu a l la multitud
lo para un a n a· 1·1s1s
. r eve1ac,01·
., d e este rnoddo"" y sus unp
. 1·11:ac1o
. nes vease
• Petel' obrera, como la " p ersona de nive l más inferio1·" d e s i,· Thumas
Manicas, "Thc fo 1·eclos ure of demo c.-acy in Arne l'Íca", Histo,y of Political Tho·ught
9( 1 ), l 988, pp. l ~7-160. Sobre los feclern listas eu el con texto ele los debates en S mith, rlebe encontrar su voz política e n sus supe riores sociales.
LOl'lH) a la Constitución y que d esembocaro11 en e lla véase Gordon S . Wood, Tite Estas su p osicion es también tiene n que colocarse e n e l contexto
creation of the American Repub/ic, 1 776-1 787, Nueva York, 1972. d e la opinión federa lis ta de que la representación no es una forma
l.,VN\....t.t'.l \,,J~ / \.Nll\.., UV~ }' lYJVUC..KJ,.. V.:, Ut V.lU Uhllí"\.i'-UJ-\. l , VN\...t.l' J V::> AN I I L , UV:> Y MVIJt, l ~NV3 U f. l.. l U U/\U/\N I A
1
de implanta r s ino de evitar, o por lo menos de sortear parcialmente corno e x cepcion es a la r egla ele que se pue d e s upo n e r que todos
la democracia . Su argum ento no era que la r epresentación es n e- los ciu dad a n os poseen e l Lipo d e conocimic nlos cívicos necesarios
I! cesari a e n una g ran república, sino, por el contrario, qu e una gran para las func iones p o líticas generales. El m é todo democrático por
r epúbli ca es deseab le para que la r e presentació n sea inevitable -y e xcelen cia fue la selecci ón p or sorteo, práctica que, aunque reco-
cuanto menor sea la proporción e n tre representantes y representa- noce las limitacio n es prácticas impuestas por e l tipo de estado y
dos, y mayo r sea la d istancia entre ellos, m1c:jor. Como Madiso n el n úmero d e ci udada n os, a barca un c rile r io d e selecció n e n prin-
.,, ~eñala e n e l Federnlist, 1 O, el e fecto d e la representa ción es "depura,- cip io opu esto a la e n ~jenación d e la ci u dad anía y la suposición de
r:
i y e nsan c har la opinió n pública, pasándola p o r e l m edio d e un cu er- que el demos es po!Hicamente incompetente.
po e legido de ciudadanos". Y una r e pública extensa es clarame nte La r epública estadunidense estable ció t1t-me m e nte una defi ni-
prefe ri b le a una p e c¡ue üa, " más favo rable para la elecció n de los c ióq de democracia e n lc1 que la transferenc ia d e poder a los "re-
g u a rdianes a d ecuados del bie n públi co", con base en "dos con s i- p 1-esen tant.es del p ode r" co n stit.u(a n u sólo una concesión necesaria
deraciones o b vias": que habrá una pro porción menor entre repre- e n cuanto a l tamaf1.o y la co mplejidad, si n o m ás bien la esen cia de
sen tan t es y representad os y que cad a representante será elegido la d e m ocr acia m isma. Por lo t·a nto, los estadunidenses, aunque n o
por un electorado mayo r. En otras palabras, la represen tación tie n e inve n taron la representac ión, pueden recibir el reconocim iento de
e l propósito d e actuar co m o un filtro . E n este asp ecto, el conce pto habe r establecido una ide a constitutiva esencial d e la democ,·acia
fede ra lis ta de repr esentación -y especialm e nte e l d e Hamilto n - es m ode rna: su identificación con la e n ajen ació n d el poder. Pe r o, de
la a ntítesis misma d e isegoria. nue vo, el punto crítico e n este caso n o es si mple m en te la sustitu-
Nos h e mos acostumbrado tanto a la fó rmula "democracia re- ción d e la d e m ocracia r e presentativa por la directa. Sin duda alg u-
presentativa" que tendemos a o lvida r la novedad d e la idea n o r- n a hay muc h as r;:izones para favorecer la r epresentac ió n hasta e n
teamericana. En su forma fede ra lista, e n todo caso, significó que e l sistema de g obie rno más d e moc rático. El punto e n c u estió n en
a lgo hasta a h o ra percibido como la antítesis d el autogobiern o d e- este caso es más b ien l.a suposición e n la que se basó la conce pcióno
mocrático ahora no sólo e r a compatible sino con s titutivo d e la federa.lista de represcnt.aci6 n . No sólo concibie r on los "Padr es Fun-
democracia: no ei ejercicio del poder p o lítico, sino renunciar a él, dad o r es" la representación como un m e dio de di.stmiciar a l pueblo
trnnsfr1rfrlo a o tros, su e.najenación. d e la política, s ino que la defe ndieron por la misma razón p or la
La e n ajen ación del p o der político estab a tan alejada d e l (:On cep - que los d e m ócrata s atenie n ses sosp ech aban d e las eleccion es: p or-
to griego de la d emocracia que h asta la e lección p od ía consid erarse que favorecían a la clase p ropietaria. La "d e m ocrac ia repre-
una p ráctica o ligárquica, que las d e n1ocracias p o drían adopta,· para senta tiva", a l igua l que una d e Jas m ezclas de Aristóteles, es la
cienos propósitos específi cos p ero que no p erten e cía a la esencia d emocracia c iv ilizada co n un toque de o ligarquía.
de la con stitución dem.ocr á tica. Así, al d escribir có mo se r edactaría
una co nstitución "mixta" con elementos d e los principa les tipos
cons tituc ionales, com o la olígarqufa y la d e m ocr acia, Aristóte les
s u gie re la inclusión de la elecció n com o una caracterís tica o ligár- UN "PUEBLO" SI N CONTEN IDO SOCIA L
quica. Era oligárquica p o rque te.ndía a favorece r a los gnorimoi, los
n otables, los r icos y bien nacidos que tenían men os probabilidades El argumento federalista, que se esgrime en un concepto d e l "bien
d e aceptar la democr ac ia. Los atenie n ses podían recurrir a la e lec- público" m ás lejano que cercano de la vo lunt ad d e los ciudadan os,
ció n e n e l caso de los oficios q u e requerían una expe rie nda estric- refleja una noci6,r mu y panic ular d e c iudadanía que con t ras ta de
tam e nte técn ic;:i, sobr e tocio los cargos fi n ancier os y militares más m ane1-a m a r cad a con la a n tig u a idea aten ie nse. E l mode r no con-
a ltos (como e l cargo m ili tar de strategos para e l que fue e legido cep to es tadunide n se d e ciudadanía p u ede se r m ás inclusivo y uni-
Pericles); pero dichos p uestos iban acompafiados de estrictas m e- versalista q u e el ateni en se, más intliferenle a las particu lai-idades
didas p ar a asegura r . c u e ntas claras, y se e nte ndían abie rta m e nte d e l parentesco , los lazos de sangr e o la etnia . En este aspecto, es
más parecido a la ciudadanía de la antigua Roma que la aLeniense. foca l d e la política d e la localidad al centro federal.
Pero si la ciudadanía en Estados Unidos tie ne más en común con E l hec ho de que a lgunos antifedei-alistas hayan atacado las im-
la identidad cívica romana que la griega en su universalidad, su plicaciones a n tidemoc rát.icas de la constitución p ropuesLa rec h a-
capacidad para abarcar "extraños" también p u ede tener a lgo más zando la fórm ula con la que iniciaba la constitución, "Nosolros, e l
en común con Roma (no sólo la republicana sin o también la im- Pueblo ... ", dice mucho acer ca del signi ficado d e c iudadanía y so-
12
p e rial) en este aspecto, esto es, una mayor distancia entre el "pue- beranía popular tal como las concebían los Padres Fundadu res .
blo" y la esfera de acción política, una conexión menos inmediata Esta fórmu la, aparentemente el llamado menos ambiguo a la so-
e ntre la c iudada nía y Ja participación po lítica. La ciudadanía en beranía popular, les parecía todo lo contr ario a s us críticos, un a
Es1·ados Unidos, a l igual que la de Roma, puede ser más expansiva receta para e l despotismo, para una extensión del imperio gobe r-
e inclus iv~1 que la ciudadanía democrática de Arenas, pero también nado d esde e l centro por u n estado no representativo y tiránico.
pue de ser m á s abstracta y más pasiva. Para estos críticos, la fórmula más democrática, que cerraría la
Si los "Pacfres Fundado1·es" tuvieran la intención de crear este distancia entre e l pueblo y e l ámbi to d e la política, hubiera sido:
Lipo de ciudadanía pasiva, o por lo menos d e Lemplar e l acü vismo "Nosotros, los estados ... " De acuerdo con dichos antifedera listas,
cívico de la c ultura revoluci onaria, difiere d e la democracia ate- _la invocación que los federalistas h acían "del p ueblo" era s imple-
niense e n otro aspeclü: se ha dicho que tanto e n el caso estaduni- mente un medio de investir a l gobierno federa l de un a verdadera
dense como e n el aLen iense e l surgimiento de la democracia r esul- sober anía, dándole el sel_lo de soberanía popular pero pasan d~ p o r
tó, e ntre otras cosas, de "una cultura d e mocrática preexistente" encima de las instituciones más cer canas a l pue b lo y conyi r tie ndo
fuera del dom inio polílico, de háhitos ig u a li tarios en la "sociedad al gobie r no republi cano en uno imperial.
civ il". 11 Se sugiere que la le y fundacional de C iéis tenes tuvo e l efec- Poste riormente los estadunidenses habrían de descubrir las po-
to d e institucionalizar est:a cultura democnhica preexistente. Pero, sibilidades a ntidemocráticas en la doctrina de los "derechos de los
si es así, entonces la Constitución de Estados Un idos está relacio- estados" que no pudieron h aber previsto los críticos ni los defen-
nada con su cultura democrática p reexistente en un sentido u n sor es anteriores de la Con s tituc ió n ; pero pa r a sus contemporá neos
ta nto diferente. parecía clar o que los federa listas invocaban la sober anía pop ular
Los fund~dores de la constitución de Estados Unidos no sólo e n a p oyo a un esfuerzo por apartar a l pueblo d e la política y rede-
se enfrentaron a una cul tura d emocrática s ino a instituciones d e- finir la ciudadanía, inclinando la balanza d e un activismo r epubli-
mocráticas bien d esarrolladas; y les irn por1aba tanto contener como ca no a una pasividad imperial. Al igual que e l demos aten iense, e .l
consolidar los h ábitos democráticos que s e habían establecido en "pueblo" ya no estaba definido como una comun idad d e ciudada-
la América co lonial y revolucionaria no sólo entre la "sociedad nos activos, sino como una colección d esagregada d e individuos
civil" sino incluso en la esfera p o lítica, desde las reuniones e n las particulares cuyo aspecto púb lico estaba representado por un es-
ciudades hasta las asambleas de r epr esen tantes. Alcanzaron el e(ec- tado central d istante. En contraste con la antigua concepción de
to deseado e n pane a l a mpliar la distancia entre la identidad y la ciudadanía como la t1articipación en una comunidad política, hasta
acción cívica en e l espacio público, no sólo interponiendo el filtro el concepto de derechos individu a les, que pudo h aber sido la mayor
de r e presentación entre la esfera ciudadana y la política sino h asta afirmación de super ioridad de la democracia m odern a sobre la
por medio de un d esplazamiento geogr áfico literal. Mi e ntras qu e variedad antigua, lleva la connotación de pasividad.' ~
C lé isten e s hizo del deme local la b ase de la ciudadanía a t en iense, E l "pueblo" sufrió o tra transformac ión significativa a manos d e
los fede ralistas h icieron su mejor esfueP"t.O para cambiar e l pun10 los federalistas que d e nuevo aparta de manera impo rtante su con-
12 Para un a n álisis de este pumo véase G. Woocl, Crea /ion , pp. 52Ci-527.
11 Véase W.R. Con n o1·, "Festival a nd dernocracy", e 11 Charles 1-leddck yj(lsi;,h 1~ Véase Mani11 Ostwald, "Shares and r ighls: 'Citizenship' G 1·eek a nd Amencan
Obcr (eds.), Democracy ari cie11l m,d modern, manuscrito n o puulic;ádo, l ~l!l4. style", en H eric k Ober, Democracy.
L.~U L.lJNl,,t~ J"' 1 lJ,") /\1'1 J ll.-•U\.J,'l r l\tlVlJl'....Kl'IVO:, JJt L,lUi.J/UJf\l~lf\ CONC: U'TOS ANTIGUOS Y MO0ERNOS DJ, C I UD/\DANIJ\
ccpto de democracia de los principios abarcados en la idea d e ise- nicos", así como otros - p e queños g.-anj e r os- que d e ben trab,~jar
goria. La posibilidad misma de conciliar e l concepto particular de p ara vivir y no tienen tiempo libre (¿ni libertad d e espíri tu?) para
rep rescnlación de Hamilton con la idea d e dem ocracia requirió "producir bienes" y pat'licipar en la política . Ésta puede ser, pues,
una innovación important e, que sigue formando parte d e nuestra la línea c dtica de d ivisión entre los o ligarcas y los d e mócratas: el
<lefrnición actual de democracia. Hubiera sido muy difícil para los
...
que define si la gente "n ecesaria" d e b e incluirse e n e l cuerpo de
atenienses as imilar e l concepto mismo de "de mocracia repr esenta- ciudadanos.
liva", pe r·o m e puedo im aginar conceptos de representación basa- Las distinciones sociales que hacen los a nlidemócratas griegos
dos en s upucs los más democráticos que los de Hamilton (y no -entre las condiciones y partes de la j1olis, o gente "necesaria" y
m e nos los <le Tom Paine). Aquí lo más importante es e l h echo d e buena o valiosa, kaloi kagathoi ,o chresf.oi- tam bién pefin ió el con-
que el co nce pto de Hamilton requirió la eliminación completa de cep.to antidemocrático de libertad, en comparación con el ideal de
cualquier contenido social del concepto de democracia y una con - libertad constitucional y d emocrático, eleutheria. Los c ríticos de la
cepc ión política del "pueblo" e n la que se s uprimieron las conrw- democracia p odrían o ponerse por completo a la eleutheria por id en-
taciones sociales. tificarla con el libertinaj e y e l desorden social; pero ésta fue sólo
Co n side,·emos, en contraste, la definición clásica que hace Aris- una es trategia adoptada por l os o ligarcas y los opositores filos ófi-
tóteles de la democracia como una con stituc ión e n la que "los na- cos de la democracia. Otra fue rede finir eleutheria de modo que
c idos libres y los pobres controla n e l gobien10 - quienes a l mismo exclu yera a los trabajadores, a1·tesan os o com ercian tes-q ue no eran
tiempo son mayoría" (Política, 1290b), a diferencia de la d e o ligar- esclavos. P or ej emplo, en la Retórica (1367a) Adstóteles define al
quía, e n la que "los ricos y m ejo r nacidos controlan e l gobierno eleutheros como un caballero que no vive a. costa de n adie ni está
-qui e nes a l mismo tiempo son una minoría". Los criterios sociales e ntregado a n adi<" porque no se dedica a un oficio sórdido o m e n o r ·
-pobreza e n un caso, riqueza y a lta tasa de naci mientos en e l o tro- - por esta razón, sostiene Adstóteles en una rara obsc,·vación , e l
representan un papel importante e n estas definiciones. En reali- cab e llo largo en Esparta era un símbo lo d e nobleza, la ma1·ca de
dad, sobrepasan e l criterio numérico. Aristóteles h ace énfasis en un hombre libre, ya c¡ue es difícil h acer un trabajo m e n o r con el
el hecho de que la verdadera diferencia entre la democracia y la cabello largo. Y lo que dice en la Política acerca d e l estado ideal,
o ligarquía es la dife rencia entre la pobreza .y la riqueza (1279b), de entre otras cosas, sugiere que esta distinción - no la distinción entre
modo qu e una polis sería democ rática a un en el poco probable los hombres libres y los esclavos, s ino e ntre los caballeros y los
caso de <¡ue sus gobern antes pobres fue ran al mis m o tiempo una banausoi, as( como otras personas '·necesarias"- no sólo tiene im-
minoría. plicaciones sociales sino políticas y constitucion a les. En este caso,
En s u prese ntació n de una fJolis ideal, Aristóteles pro po1:ie una todos los que satisfacen l as necesidades hásicas d e la comunidad
distinción socia l más específica que puede haber sido más decisiva -gra.ajeros, artesanos y tenderos- nó pue den ser ciudadanos e n lo
que la división e ntre ri cos y pobres (Política, 1328a-1329a). En la absoluto.
, fJOlis , s ugiere, como en cua lquier otro compuesto n atural, hay una Sobra decir que este tip o de distinción entre la libe rtad y el
diferencia ent1-e los e lemen tos que son parte integral y los que son servilismo es aún más enfática en Platón, para quie n estar atado a
condiciones necesarias. L os segundos sirven meramente a los pri- una necesidad material es una descalificación insuperable para
meros y no se pueden considerar partes orgánicas del todo. En la pr-actirn,· el arle de la política. Por ejemplo, en el Político (289c .vs)
/1olis, las "condiciones" son personas .que trabajan para satisfacer ·cualquier persona que a b astezca los bienes y servicios necesarios,
las necesidades d e la comunidad, ya sean h ombres libres o esclavos, cualquier practicante de las artes "contributo i-ias", es básicamente
mientrrls que las "parles'' son h o ml)l·es que tienen propiedades. La servil e inepto para las artes políticas - por ejemplo, e l trabajo agrí-
categorfa de personas "necesarias" -que n o pueden ser "partes" cola d e b e ser r·ea lizado sie mpre por· esclrlvos extranje ros. Así, tanto
orgánicas, o ciudadanos, de la polis ideal- comprende a los banau- para Platón como para Aristóteles la di stinc ió n e nt,·e libertad y
sui, los que se dedican a las artes e intercambios "básicos y m ecá- servilismo, dou.lefo, debe corr espon der no sólo a la diferencia _jurí-
dica e ntre h o mbres libres y e sclavos, sino tambié n a .la dife r e n cia nidad p o líti ca qu e no incluyera al d emos e n s u sig nificado social no
entre los que no tiene n n ecesidad de trnbaja r y quienes están o bli- habría c alifica do com o democracia. 1¡¡
gados a trabajar para vivir. Como Aristóteles, tal vez P e ricles n o definió la democracia com o
La definición de M.l. F inley de que "el hombre libre era el que un gobie rno de los pobres; pero e ra un gobierno d e la m ayoría ij
no vivía bajo la coerción ni e r a emplea d o para el beneficio d e otro; _ incluyendo a los pobres. Más que eso, e ra d e m ocracia pre cisa m e nt e
e l que d e pre fe,-encia vivía e n su terreno ancestra l, con sus santua- porque la comunidad política incluía a los pobres . D e h echo, la
rios y sus tumbas ancestrales", sugiere que este concepto de ele-u- fusión d e significados en que dem os den otaba tanto las clases bajas
therin. no estaba ta n dis tante de p o r lo m e nos a lg unos d e sus usos como la comunidad política como un todo sugiere un a cultura
conve n cionales. H P ero s i éste era e n realidad e l uso convencional, dem ocrática. Es com o si la categoría r omana de f1lehs, con todas
hubi e r a h abido alg un as dife r e ncias significativas e ntre la forma en sus con notacion es sociales, hubiera remplazado a la categoría 1)()•
que e l c iudadano aten ie n se n ormal comprendía sus implicaciones pultts - e incluso éste no rransm ite p o r e n ter o las implicacio n es
y e l significa d o que le atribuían Platón o Ai-istóte les. Para estos d e mo cr áticas d e l u so griego, ya que jJlebs , a diferen c ia d e derrws,
opositores d e la democracia, n o p odría d e cirse qu e:: s iqui era e l ar- n o se p o dí.a identificar con l9s p o bres o las m asas.
tesa n o y e l pequeño granjero inde pendiente e ran libres e n este En e l contexto griego la d efinición políti ca del demos mismo
sentido, en la medida en que su modo d e vida dependía d e abas- te nía un s ignificado social porque deliberadamente se opon ía a la
t ecer -y vender- los bienes y servic ios n ecesarios a otros. Dudo exclusión de las clases bajas d e la políti ca, con10 los zapateros y los
que e l ciudadano artesano o el campesino a teniense hubieran es- h err e ros. En cambio, cu a ndo los federalistas se r e fe rían a l "pueblo"
tado dispu estos a aceptar· esta dc:::finición extendida d e dou lei a, aun- como una categoría política, n o e ra con el fin d e afirma r los de1·e-
que fu era m e tafórica. P e r o lo principal e s qu e p a ra el d emócrata chos d e los "mecánicos" en contra de qui e n es prerendían excl uirlos
n o hubie ra sido la pertine nte para d efinir la ciudadanía, mie ntras í de la es fera pública. P or e l contrario , hay prue bas suficientes, in-
que p ara Plató n y Aris tóteles sí lo hubi era sido, p or lo m e n os ideal- cluso en los pro nuncia mi e ntos explícitos ele los líderes federa lis tas,
mente. Aun en la polis aJ'istotélica más viable, hay un cu es tio·na- d e que su propó~ito -y el propósito d e mu ch as disposi ciones d e
1fiie nlo sobr e la ciudadanía d e los a rtesanos, s in m e n cio na r a los la Constitución- era diluir e l p o d e r de la multitud pop ular·, e n
trabajadores contratados . partic ula r e n defensa d e la propie d a d. 1? En este caso se invoc.tba ·
. Esto n o quiere d ecir que la definición a ristotélica d e d emocracia a l puebl o para a poyar menos principios d emocráticos y no más.
fb era la convencional. E l propio concepto d e d emokratia pue d e ha- En le nguaje federalista, el "pueblo" era, a l igual que en griego,
ber sido originalmente una acunación antide moc rá tica; 1" y ta mbién una ca tegoría política inclusiva; p e ro en es te caso e l obj etivo d e la
fueron a ntide mócra tas los qu e proba ble m e nte definie ro n la d e m o- d e fini c ión política no e ra resa ltar la igua ldad política de qui enes
cracia como un gobien10 por e l d emos en su significado social, las no t e nía n igualdad social; te nía m ás que ve r con resalta r e l pode r
clases bajas o los pobres. Pe ricles , un demócrata m o d erado, d efinió del gobi ern o fecleral; y s i e l crite rio d e la clase social clt:bie ra ca r ecer
la con s titu ción ateniense n o com o una forma de gobierno de las d e rele va ncia p o líti ca, no sólo e r a e n e l sentido d e r¡ue la pobreza
c lases, s ino simplemenle como un gobie rno de la m ayoría y n o de o e l ra ngo sin distinción n o con stitu yeran un o b stáculo formal p ara
la minoría. Sin e mba rgo, p ara s u d efinició n fu e d ecisivo que el un car go público, sin o m ás esp ecfficarnenle en e l sen tido de que
rango n o fu era e l criterio p a r a los h o nores públicos y qu e la po-
b1-eza n o fu era un o bstác ulo para ocupa r un cargo . .Para P e ricles,
a l ig u a l que para Aris tó teles, una pobs gobernada por una comu- lli Tucídides, The Pelopouessian war, 11, p . 37 [H istoria de lt~ guerrt1 !Id Pelopone,o,
va1'ias e d . e n esp.].
17 Las opi ni o n es de H a mi1Lo11 son h asrn111e daras, pero h ;1s1.a Madiso11, <¡ue e r a
m ás ''jeffe.-sonia110", sintió la n ecesidad de di lui1· los p o d eres de la 1ul-lm para la
::. M; I. Fi11Jey, ¿ncienl sla.~1ery anrl 1node,·r1 ideo/q!fY, L;Hldres, 1980, p. 90. protecci6 11 d e la p ropiedad. Véase, p o r ejemplo, G. Wood, Creation, PI'· 22 1, 4 10-
Vease Paul Canledge, Comparauvdy e<¡u a l , en H ed n ck y Oher, Democracy. 4 1 1, 503-504..
la unive rsalidad d e los d e r ech os p olíticos -en p ílrlicular el sufragio
e l eciuilibri_o d:I poder d e las clases d e n inguna m a n era represen - u l11lto universa l- d eja intactas l.1s r ela cion e s o c p ropie d a d y e l
t:"'? º~ u n c n ten o rle la d e m ocra cia. En e fecto, n o h a brfa in comp a- p o der d e apropiac ió n e n un a forma que nun c,1 ,i ntes había ocurri-
11b1ltdad e nlre la dem ocracia y el gobiern o de los ricos. Es e n csle d o . Es el e,1pitalis m o el que h ace pos ible una fo r ma de ckmoa-ada
,;cn tid o en el qu e los cri le r ios sociales sig u en carecie n do de r cle- e n la r¡u c la ig ut1 ldad fo r m a l ele los de1·ech os políticos tien e un
vanci,1 p <1lítica en la ac tua lidad : y la d e fin ición m o d e rna d e cle m o- e fecto mJnimo sol,re la s d cs ig ua ld;:iclcs o las ,-ela cion es d e d o minio
c~·acia d ifíc ilmenle es men os comp a tible con e l gobierno d e los y exp lo tación e n o tras esfe ras. Estos avan ces fu c ,-on lo baslant c
n eos cte lo q ue fue pan, A leX.<1nd c r H a m illon . g ra ndes e n lo s Esta d os Unidos de finales d el s i¡.{lo XV III com o p,uíl
H abía u n fun<fa m e nt o est r u ctuntl tras estas d ife r e n cias e n la h acer p osible un;"l r e d e fi11ici ó n d e la d e moc rac ia s in un co nte nido
relació n cn tTe los s ig nifict1.d os p o lítico y socia l de "pueblo'' tal com o social, el inve nte, ele la "d e mocr acia l'orma l'' , a sí com o la s 11presiém
se concibió r espectivamen te e n A te n as y e n los Es tados Un idos <le los c rilc rios sociales e n la tlc liniciún d e la d e m ocracia. y e n la
posrevol ucio n arios. C u a lesqui era que fu eran su s inclinacion es los cnnccpci6 n de la libertad asociada a ésL~1. Por lo rn nto, los fe d e ra-
reclcral_is tas ya n ~ ~e n ían la o pció n , com o las clases gobe rn a n te~ d e listas tuvieron la posibilida d d e rc ivindic nr el leng u aje d e la d e m o-
c_ualq~te r otr o s 1t10, d e definir í'\l "pu e blo" con precisió n , com o cracia a l I ie mpo c¡ue calegóric,tm e n te se d esli g.'l bnn d el gobie rno
s m ó nim o d ~ una nación p o líticíl exclusiva. La exp erie n cia p o lítica por part e del dem o.t e n s u s ig niCicad o griego 0 1·ig ina l. Po r p r im ern
de las colo nrns y la r evolu ción pro vocar o n que se d escar tara (aun- vez, " d c n10 cra cia" podfa sig n ilicar a lgo compl c 1nme n 1e d ifere n1·e
q u e, d esd~ luego, las mujeres y los esclavos p o r definici 6 n qu eda- ele lo que s ig nificó para los g riegos.
ban excluidos de la n ación p oliLica). P e ro exislfa otra p osibilidad J>arn los fe d e ralis tas e n pa rticu la r. l,1 a ntigua d e m o cr.\ci,1 ern u n
para _los _estadun id e n sc~ q u e n o ~ a b fa e xis tido para los griegos: m o delo qu e explíc itame nt e hahÍé'l que evitar; e ra el gobierno ele la
dcsplaw1 a la de m ocracia a u na este ra p uram e n te po lítica, dis linLa turba, la tiran ía d e la m ayoría, e tc. P e r o lo que h izo d e éste un
y separad~ de la "sociecfad civil" o de la "economía". En A te n as n o p ro b le m a con ccplual Lan inter esa nte fue que, e n las C'ondic ioncs
había cs;,1 d ivisió n ta n clara entre e l "esta do" y la "so c iedad civi l" d e unos Es tados Unidos p os re vo luc ionario s, te nía n que r ech ,1_z;.1 r
ni un a "eco~o.m fa" dislin ta y a u tón o m a, ni siqui e r a un co n ce p l~ la anüg u ;i d e moc racin n o e n n o mbre ele un ide a l p o líticn oposito r
de estado dtsllnlo de la comu n ida d d e ciudad a n os; no h a bía una ni e n el n o mbre <le la o ligarquía, sin o en el n o mbre de la d e m o-
esta d o de "Aten as" o de "Ática", sólo " los-a tenie n ses" . c racia mi s111a . La expe rienc ia colo nia l y t·e vo lu don a ria ya h abía
En otras pala b ras, l os pod e res y d e 1·ech os p o Hlicos y ec;on ó micos h ech o imposible r ech a1.al' la d c mocracit1 ro tunda m e nt e, com o lo
no _se scpar;i.ban con tan l.t faci lidad e n A te n as como e n Es tados h abían venido h aciendo <lesc.1rnrlamen tc las clases gobern a ntes y
U111dos, <'n do n de la p ropiedad ya estab a a lca n zando una defini ción p r o pi e ta rias dura nte sig los y continua rían h aciéndolo d ura n te a l.-
p u ra~11.cnte "econ ó mica", separad <1 d el privileg io j u rídico o del p o d e 1· g ún ti e mpo en c ualquie r ot1·0 s itio: La.s r ealida d es políti c,,s d e Es-
p~ líuco, '! e n la que la "econ omía" eslaba a dquirie ndo v ida p o r sí tad os U ni d os ya cslaban o l,ligando a l pue b lo a h acer lo q u e a h ora
m isma. C,randcs segmen to de la experiencia y la actividad hu m,1- se h a v uelto con vr n cion n l y universal, cu a ndo todas las cosas polí-
n<ls Y m u ch a~ varie d ades de o presió n e indig nida d q u e d a r o n i nto- ticas bue n as s o n " d e m ocnílica s" y Lo d o lo que n o n os g usta e n la
cados p or la tgu~tlda d_p o lítica. S i la ciuda d a nía esta ba predo min ;in- p o lítica c:s anlid c moc r á tico: to do mundo tc n fa que d eci1· que era
t~n sobre oti-as 1dcnt1dade~ sociales m ás pa1·Licu la ris tas, a l m ism o clemócr:'1 l,.L E l pro ble m a e nl o n ccs ern d est1rro llar un co n ce pto de
ti e mpo e~ •~1_uch os sen tidos estaba p e rdie n do importa n cia . d e m ocracia que p o i· defini ció n cxcluycrn el m o d elo a ntig u o.
La p 0 s 1h1hdad ne un ;t, dem o cr acia car e nte d e conte nido so c i;1I
-r la -~ 11sc11cia oc cua~quie r _posi b ilida d d e este tipo e n l.t antigua
~• 1 e~l;.\ - ~le nuevo_ esta r clac10n a d a con las gran des diferencias e n
Los d e b a tes co ns tituciona les r cp rescnt·,rn un m o m en lo histórico
ú nico, sin n ingíin e quiv,1 lc n 1e co n o cido, e n el cu a1 h ay u na trnnsi-
ción visible d e l;:i ,\cusaci6 n t rad ic ional d e dem ocracia a la n a t ura-
1:~s ~ c l~c •(ll1CS sot.:mlcs de p r opiedad e nt1·e la Greci a a n lig ua y e l lizac ió n re tórica rno d r rm, d e h, d c m ocn,c ia p a ra to d os los fin es
c,_1 P 1\ah s 111 0 m o d ern o . H e su gerido que la estr u ctur a socia l del ca- p o líticos, inclu yendo los que se huh iernn co nsidera d o anlidemo-
p1talis mo cambia el signi(icad o ele la ciu dadan ía, de tal mod o que
cráticos de acu e rdo con la antigua definición. En este caso pode- c uestión ese ncia l de la composición social y la consid eració n d e l
m os hasta observar el proceso d e r edefinición a medida que ocurre. "pu eblo", que tenía e l d e r ech o ~e el egir a s u s repre~enta nt:~s, Y
Los federa listas a lternan e ntre una democracia de contrastes mar- continu ó sie ndo un te rre no d e fieros debates h asta bien e nriado
cados y la forma de gobierno republicana que defienden, y !laman e l siglo x.x. Por ejemplo, a los estadunide n ses les tomó mucho ~ie m-
a esa misma forma re publicana "democracia r e presen_tativa". Esta p o superar la e xclusió n que los gr iegos h abían h ech o de !as muJeres
transformación ideológica ocurre n o sólo en la esfera d e la teoría y los esclavos, y no se podría decir que las clases tra ba_p ~oras hu-
política, sino también e n e l simbolismo de la n u e va república. Basta bieran ganado la inclusión completa h as ta que se abo lie ron lo s
pensar e n la importancia d e la atracción que t<;je r cen los símbolos últimos privilegios p ara los propieta rios (y todavía entonces h a ~ía
romanos - los seudónimos romanos adoptados p o 1· los federalistas, una riqueza d e dis p ositivos para excluir a los pobres, en especia l
e l nombre del senado , e tc . Piénsese también en e l águi la romana a los n egros). Pero ya en la segunda mirad del s ig lo XIX se h abfa
com o un icono estadunide nse. Los m o delos n o fueron Atenas sino h ech o suficientemente claro que la cu estión se estab a decidiendo
R o m a; 'no fue Pedcles sino Cicerón. No e l gobierno del demos sino a favor de la "democracia d e las masas"; y las v e ntaj as ideológicas
e l SPQR , la "co n stitu c ió n mixta" d e l senado y d el pue blo romano, de r e definir la democracia e ran cad a vez más obvias a m e dida qu e
e l jJofn du.s o demos con d erech os d e ciudadanía, p e r o gobernado -avanzaba la é poca d e la moV1lizació n m asiva -y de la política e lec-
por una aristocracia . toral d e masas.
,Eric Hobs b a wm desci:ibió con fidelida d los imper al'ivos y las
limitaciones impuestas sobre las clases gobernantes de Eu-ropa po r
una democratización e n inev ita ble cr ecimiento:
DE LA DEMOCRACIA AL LIBERALISMO
Por desgracia para e l historiad or, estos problemas [qu e la m ovilizació n
H asta los últimos veinticinco años d e l siglo XVIII, por lo menos de masas p lanteaba a los gobie rnos y a las clases gobernantes] d esapar ece n
hasta la definición e stadunide n se, el significado predo minante de de la escena d e l d ebate político a bierto e n Europa cuan do la democrati-
"d e mocrac ia", e n e l vocabulario d e d efensores y detractores por 7.ación e n cr ecimie nto h izo imposible discu tirlos e n público co n cierta
igual, era esencialmente e l significado que l e h a bían dado los grie- franqueza. ¿Qué candidato deseaba decir a s us seguidores que los _consi-
gos, que inventaron la palabra: gobiern o d e l demos, el " pueblo ", en deraba demasiado e stúpidos e ignorantes p ara saber lo que era m t:Jor e n
su significado doble d e estatus cívi co y de categoría social. Esto p o lítica y que sus demandas eran tan absurdas como p e ligrosas par,1 e l
exp li ca la extendida e impe,-donable denigración d e la d e m ocra- futuro del país? ¿Qué h o m b r e de estado, rodeado de reporteros que llevan
cia e n manos de las clases dominan tes. P osteriorm e nte se dio una sus palabras a la taberna d e l rincón más r e moto, diría e n r ealidad lo qu<::
transformació n que pennitió que la aceptaran sus antiguos e n e mi- quiere decir?(. .. ] Probable m ente Bism arcl<. nunca se dirig ió a otro p úblico
gos, de h ech o con frecu e n c ia para convertirla en la e xpresió n J?1ás que n o fuera una audiencia e litista. G ladstone intr odujo e l elec LOrndo d e
a lta d e reconocimiento e n s u vocabulario político. La redefinición las masas a la Gran Bretaña (y 1a l vez a Europa) en la campaña de 18 79.
e stadunide n se fu e d e cisiva, p e r o no fue el final del proceso, que Ya nadie, excepto e l ajeno a la p o lítica, hablaría sobre las implicacio nes
tardar ía un sigl o m ás en concluir. En la " democracia r eprese nta- esperadas de la democracia con la franqueza y el r ealism o de los d e b,u es
tiva" el gobierno del pueblo seguía siendo e l criterio principa l d e e n torno a la L ey de R e form a británica de 1867 ...
la democr acia, a unque e l gobierno es tuvie ra filtrado m e diante la La ép o c a de la dem o cratización se convinió, así, e n una é p oca d e hi-
represe ntación con cierto mati z o ligá rq,uico, y el pueblo fu e r a des- pocresía polític a pública, o m ás bien d e duplicidad y, p or lo tanto, tambié n
pojado de s u contenido social. E n e l sigl o siguiente e l concepto d e e n una sátira p o lítica. 18
democracia se distanciaría aún más de su significado a ntiguo y
lite r a l. 18
Er ic H obsbawm , The age of empire: 1875-)1}]4, Lo ndres, 1987, pp. 87-88 ILtt
Aún r.o se h a hfa r esu e lto en Estados Unidos y en Europa la ,era del imperio ..., Uarcelo na, Lab o ,·, 1988.
En ti empos anl'eriurcs la d emocr acia cxp res,1ha lo qu e pen[;aba, tifi cando cada vez más con el de li/;eralism,o.i 1
sin emhargo su s críti cos no dudaban e n denunciar b ineptitud , Es difíci l aislar el momento de est:o1 tnrnsvaluaci(m, asociado co-
ig noranc i.:i y la poc,i confi ab ili cbd del "vulgo" . Adam Fe rguson ha- n.10 estaba con las pro lo ngad as y ;t1·duas luchas políti cas e i.deoló-
blaba en e l s ig lo XVII I sob r e una larga tr,1dición sin dific ul ta d es d e gicas. Pe ro se pue d e n e nco ntn11· indicios en las tensiones y co nLr;1-
los ;:int.iclc rn6cra tas c ua ndo preguntó: d icc iones nu 1ºesu e l1as e n ')';1 1eorfa y la prácLirn cid li be ra lismo de l
siglo X IX, d ivididas entre una ave1·síón por l,1 democracia de las
~Có nil , puede ser que a é l, que ha limi tado sus o p1111011es a s u p ro pia masas y el r econocimie n to de su in minencia , ta l v~:1.. hasta de s~1
suh si~rc n c ia o preser vación, se le confíe e l destin o de las n aciones? C uando n ecesid,:td y s u jus ti cia, o en to d o caso de las vent~as ele la m ovi-
~e ad mil e que del iberen sobre asuntos de estado, estos hombres trnen a lización de m asas en la promoció n de programas d e r eforma Y lo
las reu nio n es confusión y revuelo , o servilis·1110 y corrupció n; y en raras acqns1::jable de domesticar a "la hidni mult.icé fala", l" m ultitud tm-
o casiones s ufre n para reponerse de acciones clcsaforl.llnadas, o d e los bulenta, atrayéndola a la comunidad cívica.
efectos d e r esolucion es mal tomadas o mal conducidas. 1i1 J o hn Stuart Mili es tal vez e l ún ico ejemplo extr:mo de las co11-
t radiccion es qu e constituyeron e l liberafümo del s iglo XIX . Por un
Este 1ipo d e tr;1nsp a re nci a ya no era posible a fi nélles d e l siglo lado, mostró una fu e rlc aversió n por las tend e n c ia s "niveladoras"
X IX. Así com o las clases gobernantes buscaron· d ive rsas fo rmas de y la "m e dioc ridad colectiv;t" de l<1 d e mocrn cia d e las masas (en
lirn it;ll' la democracia masiva en l.i práclica, adoptaron estrategias n ingún otro t.exlo m ás q ue e n el loc-us classicus del libFalismo mo-
ideológicas para p oner lími tes a la d e moc racia e n la te oría. Y a l d e rn o, su e n sayo "On liberty"), su plalunísmo, su elitismo, su con-
igua l que las teorías revolucionari::is e1·an "domesticadas" - p o r vicción imperialista de que los pu eblos coloniales se benefici~rían
<:ic mplo, por las clases gobernantes francesas, estadunidcnscs y de un periodo de tu tela baj o e l gobierno de sus a m os colon1ales;
has1a inglesas-~º así ta mbié n apropiaro n y natu ralizaron la dcmo• y, por e l olro, defendió los derechos d e las mujeres, el wfragio
cracia, adaptando su significado a cu.1lquier b ien políti co qu e pu- universal (que hace1·se compati ble co n un tipo de tutela rle clases
di cr.in tolerar sus intereses pa rt ic ulares. Podría decirse qu e la rc- rn antenie ndb el voto ponderado, como prop o n e e n Conside,·ut.ions
concept~alizaci6n de la democrac ia per tenece al nuevo clima ele 0 11. re/iresrmln.tive government); y hasta coqueteó con c iertas i_de,~s so-
h ipocresía y d uplicidad po l.ítica. cialistas (sie mpre con ),1 condición d e que se prcsenre e l capitalismo
Así, pues, en ·una época de movilización masiva, e l con cepto d e hasta que "mejo res m e n tes" h ayan sacado a la. mullil'ud d e su 1~e -
democracia fue som etido a nuevas pres io n es ideológicas d e Jas cla- cesidad de "estímulos b u r dos", d e las motivaciones de gam111c1as
ses d o mina ntcs, que n o sólo d e m a ndaban la enajen ación d el poder mal.eriales y d e l sometimi ento a los apeti tos inferiores). '."1ill nunca
" d emo c r<'í tico", s in o tamb ién una c la ra disociació n ele la "democra- resolvió esla ambivale n cia sistem.lti ca hacia la democrac1a, pero ta l
c ia" )' el "demos" -o por lo menos u n vinije d ecisivo del p oder po- vez. pod~1111os encontrar un indicio d e un a pos ible r eso_luci~n. en
pu l,1r como criterio princ ipal ele los valo 1·es democráticos. El e fecto un luga1· un tanto ex1raño: e n su jui c ío so bre la democrac1.:-i o n gmal
fue que el e nfoque de la "democrac ia" d io un gir o del ejercicio de la a n tigua Atenas. . . .,
,1c1.ivo del p o d e r popular al goce pa sivo de b s salvaguardas y de- L o sorprenden te rlcl j u icio de Mili es su 1dentdicac1on f ~e la
rechos c onstituc io nales y d e los rnocedimie nt·os, y del poder co- democracia ate niense co n su estím u lo h acia la varie dad y l;:1 111d1-
leclivo d e hs clases subo rdinadas a la intimidad y el aisla micnt.o vidualída d , e n con traste co n el conse rvaduris mo estre cho y sofn-
del ciuda d ano inclivicluaL El con cepto d e "democracia" se íue iclen-
~1 El signifíc:1do de J;i palab rn " li bernli¡;1110" .-~ 11otariame 11te impn.-:ci~o Y,.,,.
dable. E 11 este caso 111e refiero :i un c u erp o de principios coml'.11111u.:11Le re l11no11a-
Jtl . .
l\1h111 1 Fcrguso11, Au rJHt)' ,m 1hr lu.rtmy o/ l'Wil .wcil'i\', editado poi· Dunc:1 11 dos que 1ie11e que ver con u11 gobier110 "li111i1;1d11", libert ades civiles, 1oler:111cia, l,1
Fnl'l>es. f.diml>uriro, 1978, 1>- 187. · protec;ció11 de \111a esfera de pdvacfa co1111 a In i11trn1ni~.iú11 del i-;stado, jun to 1·011
'JO r:,
• Hnhsbaw111, Agn uf 1•111¡,il·r, pp, '.n-91 . un é nfasi~ e n l,1 i11dividualidad , la d iversidad y el pluralismo.
c~1n te de los esp a rt a nos, a quien Mili, com o h e m os vis1 0, lla m ó los Sin emba rgo, a unque el " liberalism o" es una a cuñac ión m o d_e rna
tories d e Grecia . Desrle lui::go qui:: esta c aracti::rizació n d e la a ntig u¡i que presupo ne e l estad o " m o derno" (por lo ~enos e l ab soluusm ~)
ALen as contrnsta d e mane ra m arc a da con la exp licaci ó n qu e d a d e principios de la é poca mo~e r~a ), sus r~oc1o n e s c e nt'.·alt:s de !'·
sob re la democr acia m o d e n 1a y ll-l amenaza qu e p e r cibi:: en ésta
h acia la individua lirlad y la excden cia. S in e mbargo, la evaluació11
b e rt ad y d e los límites consULuc,o n a les t~e n e n ~ti\~ P' o ceden ~i~
a nte rio r. La. con cepción libe ral de un gobie rno hmllado 0 co n sll·
r
muy difere nte de la d e m ocracia e n s 11 forma a nligua fu e p osibl é tucional y de libe rtarles invio lables q~e se h acen valer e n c~ntr~1
sólo d e bido a la con s pic u a e lusivirla d d e la singulm· caracte rística del estado tie n e s u o rigen e n los penados d e finales d e l_a e p oc,1
literalme nt e democrtítica d e la <lemocracia ateniense : su extensi ón m edieval y principios de la é p oca m o d e rna, e n el o torgam1e nro ~ e
d e la ciu dadanía h acia las clases trabajadoras, "de la b ase" y "m ecá• p oderes i nde p e ndi e ntes d e los señores feudales p or pa rte d e las a n s-
nicas". Aunque Mili d e fe ndía una exte nsió n cid sufragfo ( matizada) Loci·acias e uro p eas para prevenir la invasió n d e m o n ar~1uí_as_ cen•
a la "mul tiLUd", m osrró u na n otal>k falla d e e nr usiasmo po r un go• u·a lizad oras. En otr as pala b ras, estas con cepcion es a l p nnc1p 10 r~•
biern o d e l demos y n o se inte ,·esó en el p apd q11 e tuvo e n la d e m ocracia presenta r o n un intento d e salvaguarct_a~- libertade~, p o d ~•:es Y_pn-
antigu a . Era pre fe rible in vocar los va l01·es lihemles d e In Ale n as clásica. vilegio s feuda les. No fu eron d emocra_ttca~ e n su inten c1o n 111 e11
Así llega m os a la " d e moc racia lihe ra l". La familiadd ad de esta _ s us consec uencias; r e prese n taban asp1rac1o nes retr_ógrad_as a una
fó rmula pu ede dis fraza ,· cu a lquier cosa qu e sea histórica e ideoló- r e b a n~da rte la a ntigua sober anía parcelizad a d e l le udahs mo, n o
gi ca m e nte probl e máti ca e n es ta unió n disiin tivam enLe m o derna, la aspiraci6n a un o r den p o lítico y d e m ocr á tico •m ás rno~er_1:º· Y
y no está d e más h acer cic::nas re vda ciu11es críticas. H ay e n esta la asociación de estas ideas con los señores feu dales p ers1stlo du•
fó r mula a lgo m ás q u e la simp le e xpansió n del " lih e rnlismo" h aci.:i rante largo tie mpo, muc h o d espu és aú n de la d esap arición dd
"dem ocracia libera l" - es d ecir, la adició n d e principios d e moc rá• feudalism o .
ticos com o el sufragio unive ,·sal a los valo res pre cle m o cnhicos d e l N o c abe duda d e que es tos principios esen cia lme nte f e udales
consLilu cion a lis m o y el .. gohie ,-no limi tad o". C u t:slio nes un tanto m ás tarde fueron apropia d os pa ra objetivos más d ~m ocr áticos p o i
más di fíc il es se p ,·esenta n po1· la r.onlrriffión d e la d é m ocracia a l f u e rzas m ás " m odern as" o progresistas. D esd e e l sig lo XVII se h a n
libe ra lismo. Exis le la co nvt:n ción d esd e muc h o tiem p o a Lrás d e qut: e xte ndido d e lo s privilegios d e los seño res fe uda les a las liber~ades
e l progreso político, o "modernización", h a tomado la forma dt: civiles y los derech os huma n os más universales; y se h an e nnquc:•
un d espl azam ie n LO de la m o narquía a un gobi ern o "li m it,ido", o c id o con los valo n .:s de la tolera n cia r e ligiosa e intelecLUa l. P e ro
cons Litu cio n a l, y a la d e m ocracia , y, m ás panic ula rme nLe , d e l a b• los principios originales d e l libe rali smo se d e riva n d e u~ sis te m a
solurismo a l " libernlism o" y a la " dem ocr acia li be ra l". En cieno de ,·elacio n es sociales muy dife r e n te d e a quel al que h a n sirio a d ap·
sentido, e l p ,·oceso que a quí describo revit:ri e la st:cuencia conve n • ta d os. No se conc ibie r o n p a ra h acer frenle a la di sp osici~ n ~om ·
ciunal: la d emocr acia h a s id o invadi da p o r e l lihert1lis rn o. ple tame nle nue va del p oder socia l que s urgió con e l cap 1Lal1,sm n
En la Antigüeda d clásica no h a bía " lihe ra lis m o" - ni cons t ilu.cio - m o d e rno. Esta limi tación inhe r e nte (acerca d e la c u al h a blare e n·
nalismo, gob ier n o limitado, .. der ech os individuales" o ''lihe rcades seguida) es triba e n e l h ech o d e que la id ~a d e libe r a lisi:n o se for•
c iviles". La d e m ocracia a ntigua, d o nde él "es ta d o" no Lt:nía cxis· muió para se rv ir a o bjetivos m u c h o m ás _,mpo~·tantes aun_que las
re n c ia separada como en tida d co rpo rativa ajena a la co munida d inte n cio n es d e s u s principios bási cos. El lthe r ahsmo se h a 1111:odu•
de c iudada n os, n o p rod~jo un cla r o con ceplo ele separación e nlre ciclo e n e l discurso p o lítico m o d e rno n o sólo com o un conJun LO
el "estad o" y la "socie d a d civi l", n i ningún conj11nLo d e ideas o d e ideas e institucio nes destina d as a limimr e l p o der d e l esta d o
insri tu ciones p ara p o n e r coro a l poder ~d e l estado o proteger a la sino tambi é n como un sustituto d e la d e m ocr acia.
"soc ie dad civ il " y a los c iuda d a n os indiv idua les d e s us inl rus io n es. La idea aristocrática o r igi n al del con trol constituc ional sobre e l
Premisa fu11da m e 111a l p a ra el " liberali sm o" c:s e l desa n-o llo d e u n p o d e ,· monárquico n o tenía n a da que ver con la idea d e dem o c_r;i-
estado cen1rn liza d o, sep arad o d e ú l ras _jurisrl iccio n es m ás p a rticu- c ia. S u id e ntific ació n co n la "de m ocracia" fu e u n h ech o pos te n or
la ris tas , supe rior a e llas. que tuvo que ver más co n la a fir m ació n d e los p otk res ele la clase
268 CONCEPTOS ANTIGUOS Y MOO"ER NOS DE CIUDADANfA CONC " l'TOS ANTIGl/OS Y l'vH1DF.RNOS DE CIUDADANÍA 269
gob ernante en r:ontra del pu eb lo. Los h e n efi cios incu estionables de d e m a n1.e n e 1· a la Revolución d e ntro d e límites ;:1cepta hles - aunque
esta idea "lihc 1,a l" n o deb en disfrazar el h ech o de que el c¡ue .su.sti- e n las con d ic io n es d e los Esta dos U nidos revolu cio n a d os los fede-
tuyeran la democracia fue un proyecto contrarrevolucionario -o p or rali1,tas, a l ig u a l que Cro m well, n o ten ían la opció n de limita •· los
lo m enos 1111 m edio pan:1 contener a las r e voluc iones que ya se privileg ios a una p e que1ia...min oda y estaban o bligados a encontrar
estaban gestando, detenié ndolas poco antes de que excedi eran Jos otras formas d e distancia r a l "pueblo" del pode r , ;;1 segun111dosc ele
límite1, aceptables . qu e los derech os p o líticos fueran con s idcrahkm en1·e pasivos )' de
El prime ,- e n c uentro s ig nifi cativo e ntre la democracia y el <.:on s- li mitad o a lca n ce.
ti t u c io n a lismo pudo habe r o n.1nido durante la g u erra <.:ivil inglesa: E n la actualidad nos hemos acostumbrado a defin ir la d e m ocra-
un ejé rci to popula r revo lucionario nunca antes visto fue m oviliza- cia m e nos (si es que lo ha cem os) e n términos de un gobie rn o por
do pnr O liver Crom well . Pero c u ;:indo los r adicales del <::iército e l demos, o pode r p opula 1·, que e n términos d e las libertades civiles,
demanda ron e l su fragio y pregu n taron para que h abía n peleado libe 1·tad d e palab ra, d e prensa y d e re unión, tol~nrncia, la p rotec-
en la revoluc i6n si se les había d e n egar el derecho a l voto, e l ción de una esfera privada, la d e fe n sa del individuo o la "sociedad
derecho a ser gobernad os sólo con su propio con sentimie n to, los civil" co nl'ra e l estado, e le. Así, por ejemplo . "la R evoluci6n Glo-
próce1·es del ejército a l ma ndo de Cromwe ll y s u yerno h e to n res- riosa - afirm ó Margaret T h atch er .i l ina u g ura r la ce leb rac ió n tri-
pondieron que estas p ersonas ya h abían ga n a d o lo sufic ie n te : ha- cen tenaria del parlame nto de ese a mbiguo suceso en 1988- esta-
bían ganado e l d e recho d e ser gobe1·nados por un gobie rno con s• b leció las cualida d es p e rdurab les d e la d emocrncia - to lerancia, res- .
titucio n al, parlame ntario y no por e l m a ndato arbitrario de un peto d e la ley, d e la adminislr.1ció n impa rcial de justicia".
h o mbre. Todas éstas son admirables virtudes. Hubier.-i sido bueno que
A C r o mwe ll n un ca se le ocurrió afirmar que lo que estaba p ro- e l Convenio d e 1688 las hubiera establecido en verdad, com o hu-
p on ie ndo e r a la dernor.mcin.. P o r el contra rio, dcliheradamenl.e es- bi e r a s ido un i111por1a11 1c ava n ce e n e l r égim e n de Thatch et· que
taba o freciendo un susti tuto. Pudo haber dicho que la auto ridad s u gobiern o en realidad hubiera estado comprom e tido con ellas.
política e n un sentido miste rioso, aunque e n gran m edida teórico, P ero específicamente tiene n p oco que ver co n l;i dernocmcia. Nota-
se "derivab a" e n última instancia d e l puebl o (idea d e o rigen me- b lemente a u sen te de es lc catál ogo de carac te rísticas democrátic as
dieval ), pero h abr ía e n tendido que la demor.raáa e ra o t.-a cosa. A l está p1-ecisa m cnte Ja virtud que da a la d e m ocracia su sign ificado
i g u a l q u e s u s contemporán eos en gen eral, h abría e ntendido la idea esp ecífico y li tern.1: el gobie rno por el dr.mos. A l a la izquierrb del
d e democracia e n su sig nificado m ás o m enos a n tig u o y literal. S u s Partido Labo rista, e n la p e rso n a d e Tony Ilenn , le tocó señala r , e n
sucesores en el convenio d e 1688 tuvi eron to d avía m e n os dudas s u respuesta a es tas fes tividades p a rlamen tarias, que h abía muy
d e qu e e l gobiern o parlamentario (o " m o n arquía constitucion al'') p oca d e m ocracia e n una "r evo luciún" qu e n o h abía hech o n ada
cslaha destina d o a con vertirse e n una o lig.uquía. para promove1· el p oder popular, ya que excluí,1 a las muje 1-es y a
La oposición de la dem ocracia y el con stitucionalismo se pudo las personas s in propied,1d es, a l ti empo que con so lid;:ihc1 fin11emcn -
h aber r esucito mediante la d emocratización p osterio r del gobie rno te el m a n dato d e la clase dominant e - d e h ech o, si aca so estableció
parlamentario; p c t'0 este proceso no carecía de ambigüedad es. N o u n r égimen menos democrálico aún , e n sentido lü.eral, que el p 1"e -
era una s imple cues tión d e adaptar los principios con s titucio n a les cedente.22
a los dem ocráticos . También h abía una asimilación d e la <lem orra-
c ia al constitucio n a lismo. Los redactores de l a Constituci('.Jn d e Es-
l;idos Unidos, aunque aún estaban obligados a a d aptarse a Ja de- 21
Desde luego que la "t olei-a11c ia " d el C:011ve11io de 1688 estaba cstdctam cnlc
finici 6n a n tig u a , dieron un gran paso ak;j.índose de ésta y a cer- limitada, exclufa a los cató licos de la m o n arq u ía y de h ecl1<J a lo clos los n o an¡;lic.,nos
cán dose hacia el con stilucionalísmo o ligárqu ico. a l p r e te nder apli- de los cargos püblicos y l.ts u11ive1·siclades estalilecid .ts. En ,ua11tu al "1·espC10 a la
ley", se refcda sin lugar .1 a mbi gü edades .1 la ley de la clase prnpietaria do111i11;1111.e,
c;ir e l nombre de democracia ;i a lgo n o muy distante del r epubli- reunida en u11 pa rl;,111e 111.o q u e, es p ccial111e111e en el siglo xv111, c111prc 11di<'> una
canismo antidem ocnttico d e Cn,mwell. De lo que se tra taba era d escarada legis lación e n su propio int eré~. 111ult ipfk.111do e l 11ümero de deli1os
La prnpia posibilidad d e ide nlifi car la R e voluc ió n Gloriosa co- tad . Estaban a firmando su derech o, su li bertad de d isponer d e su
mo un mome n to d e finitivo en la histoi-ia de la " d e m ocracia" d enota propiedad -y d e s us sirvie ntes- a voluntad, en conLra d e la in ter-
una disposición ideológica muy p a r ticu lar (de ninguna manera li- fer en c ia d e l re y. L a p r opiedad que estaban d e fendien d o ya era
mita da a los con serva d o res thatcheria n os). Reescribir la historia s u stan cia lm e nte capitalista, pero la libertad que invocaban p ara
forja ndo una nueva estir pe p arn el con cepto de democracia - que. protegei-la, e n u n uso virtua l.m en te sinónimo d e privilegio, esLaba
se puede rastrear no h asta la democracia antig u a sino h asra los arrnigada en e l señorío precapita lista.
señores fe udales medieva les- h a empujado a cu a lquier otra historia Esro n os lleva a l corazón d e las con tradi ccio n es de la " d emor,rn-
a los márge n es del rliscurso político. La tradición alterna que s urgió cia liberal" . Lo que h ace 9ue la histo r ia de la d e mocrncia moderna
e n la Europa de principios d e la era mode rna -la tra dición iguali- sea pa r tic u larm e nte interesante y p roble m á tica es que, e n e l mo-
taria, popu lar y d e m ocrática- h a sido suprimida efectiva mente, en m en to mism o e n que la h istoria de la democracia confluye con la
la m edida en que la Roma o ligárquica, la Carta Magna y la R evo- historia del .~eñorío, los seño res feudales m ismos h abían. sido <les-
lu ción Gloriosa h a n gan ado precedencia sob1·e la Atenas d emocrá- p la zad os como la forma principa l de dominio. Habían sido 1·em-
tica, los levellers, los diggers y los cartis tas, mie ntras que e n Estados plazados no sólo por un esLado cen Lralizado, sino p or una for m a
Unid os la solució n fe d e r a lista ha d ejado d e la d o la historia d e su s - nueva d e p r opiedad p r ivada e n la que e l p oder p u ramen le econó-
rivales más democráticos . En su sentido o rig ina l y li teral, la d e mo- mico estaba sep a r a d o d e l est:alus y d e l p rivilegio jurídico. En o t.i-as
cracia h a estado del lado d e los perdedor es. Hasta los m ovimie ntos palabras, e l señorío y los m odos d e explotación· extraeconóm ica
soc ia listas democráticos que man 1uvie1·on con vida la otra t ra dición h abían sido remp lazados p or la p ropiedad capitalista. Las id eas d e
han llegad o a acepla r cad a vez m á s, la d omesticación liberal de la libertad arraigadas e n e l privilegio tradicional pudieron haher se-
d e m ocracia. guido sie ndo durante a lgún tiempo a d ecu a d as para los inte r eses
de las clases pro pietarias, y e n la actualidad podrían servir a pro-
p ósitos más d e m ocráticos en las transacciones enLre e l ciudadan o
.}.
y e l es tado, p e r o n o están dise ñadas como un contro l co nt ra lr'ls
DEMOCIV\CJA LIBERAL Y CAPITALIS MO nuevas for m as de p oder creadas por e l capita lis mo.
Las libe rtades que significar o n muc h o para las a risLOcracias de
Los o ligarcas d e 1688, defendiendo los derech os d e l parla m ento principios d e la é poca mode rna , y cuya exte n s ió n a la multi tud
contr a la co rona, hicie r o n s u " re voluc ión" en nombre d e la liber - entonces hubie r a transformado co mple ta m e n te a la socie dad, no
pueden s ignificar lo mismo a h ora, m e nos c uand o la llamada eco-
n o mía h a cobr ado vida pro pi a, completamente fu era d e l ámhi t.o
de la ciuda danía, la lib e rtad política o la responsabilida d d e moc rá-
capitales para p1·oteger la propieda d p.-ivada, inic i,rnrlo una se:-ie de rodeos pa1·-
lame nrnl'Í os, etc. La "administ ración imparcial de justicia" es una m anera e'xt ra-
tica. La esen cia d e la "d e mocracia" m o d e r n a no es tanto que h ayr'I
vaganrc de d escr ibir la justicia de la clase aco m odada administn1d a por la clase abolido e l privilegio, o que p o r e l contrario h aya extendido los pri-
lernneuiente lllisma, 11o tableme n t.e e u 111 pei-sona d e los j u eces de p az. Ptro sucede vi legios tradicion a les a la multitud, sin o q u e h a tom ado un con •
que este inaprnpiado elogio de la Revolu ció n C lo 1·iosa ve nía de un prime r ministro cepco de libertad diseñado p ara un m undo e n el que el pri vilegio
qu e presidió d a taqu e más sos tenido a l p o d e r p opula 1· y a las Jihe nad e s civilt:s en
Gran Bretaii:l desde e l advenimiento dd s11fragio univenal, en la forma de leyes
era la categoría relevante y que se aplicab a a un mundo en donde
ele seb•11ridad, destn1cci611 ele las auto .-iclades locales , legislación pro fundamente e l privilegio n o es el problem a . En un mundo en e l que el es tat us
1·estrictiva de los si11dica1c,s, e t cétera. "" jurídico o político n o es e l pri n cipal <leLerminante de nuestras opo1·-
En todo caso, 1688 1·e p1·esentó una regresión del pocle1· democr,hico: n o sólo tunida des d e vida, e n e l que nuestras acti vidades y exp e rie n cias se
e n co111pa1·ació11 co n el p eriod o m ás r adical d e la g·uerra civil inglesa, sino en
a lgunos aspc.:ctos hasta e n compa1·aci611 con la mon a 1·quía resta urnda . En ,·ealiclad,
e n cu e ntran e n gra n m e dida f u e r a del a lcance ele nuestra ide nr.idad
los derechos políticos estuvi ero n m ás n :st.-ing·idos e n d siglo xv111 d e lo que habían legal o política , la libertad d efi nid a e n estos términ os d eja much o
est ,ldo durante gran pane del siglo xv11. s in con side r ar.
LIL \ ,\.11'<\., l'.l''II..J,-. e\N J l \.,l l \1,-. Y l\'l \111 1:.KN\J:-. Ul'. l , l lll/1\ IJAN II\
H.iy :-t()U Í una p:,rarloja. El liberalismo es una idea m oderna ba - be n con1 0 sólo eso, límit es. Co rno s u ced e con casi todos los upos
,, s;,1d;;i en las f(Jrma s de p o d e r prc 111o d ern as y precapita lis t.;1s. A l m is-
mo t icmpn. s i los principios b ásicos del li hernlismo so n a..n le riores
d e li b e rtad, tie n e que h abe r c ie rtas rest ri ccionC"'.s o regu laciones
qu e se le impo ngan parn mante n er e l o rde n socia l; p ero aún as(
a l c;ipil ,1 lis 11111, lo qu e hace pos ibl e ide n1ifi ca r a la drnnocrcrcirt con es un tipo de libc rwd. En 01n1.s pa la bras, e n e l marco co n ceptual
e l libera lismo es e l c;;ipi ta lis m o mismo. L,1 id ea d e la "democracia de la d e111ocracii'\ libe ral, ei\ realida d n o podemos hablar, ni siqui e-
lihcr.i l" r11 e concebible - y quiero d ecir ti, ernlme nle con cebible - ra pe11snr, e n ser libres riel mercado. No p o dem os pensar e n ser
só lo con el 1,urgimic nl o d e las re lacio n es d e propiedad social del libres d e l mercad o com o un tipo de o t orgamie n to de facul 1acles,
capi1,1lis m o. El c.:1pitali:-mo hizo posib le la TPrlf'finir.ión de In dem o- una libe ración de lo co mpuls ivo, unn e m a ncipación de la coe rció n
cracia, :-u r c duccic'ln a l li bcrnfüm10. Por un lado, a h o ra h abía un c1 y l;i dominación.
esfoni políti ca ind c pendi e nt·e, e n la que el esla tus "extrncco n ó mi- ¿_Qué s u ced e co n la te nde n ci;-i a ctu,i.l a ülenlifi.crir );i df'mocrncia
co'' - polflico. jurfrlico o militar- no te n ía implicacio n es direc t,is co n e l " lib r e m e r cad o"? ¿Qu é s u ced e con esta nueva d e fini ción.
para e l poder económico, el pod e ,· d e :-t pro piación , exp lo tflció n y según la c u a l las " nu e va d e mocrn cias" d e Europa o r iental son "de-
d is L.-ibu ción. Pu,· otro l;ido, ,ih on, e x ist fa un-'l esfera econ6m icc1 mocráticas" e n proporci ó n ., s u p r ogreso e n la " m e rca ntil ización";
con sus pro pi"s relacion es de pode,· que no d epend ía d e l p d vi legio según la cual in cr emento d e p oder a la ,id mjnis tración del presi-
juddico o p o líti co. dente Ye ltsin es u n acto "de m.ocrá tico" prn·quc se realiza en nom-
Así, las condi cio n es mi sma.~ que h acen posible la democracia b re cle la "privMiz.ació n" y el " m ercado"; o según la cual el ge n e ral
liber,11 tambit<n lim itan eslricta m e nte e l alcance de la rcsp o n s<1 bi- Pinochel era m ás "<lc mocr.ítico" que Sn lvador A llende, que rue
li1fad d e m ocrá tica. La d e m ocracia liber¡\ I dcj;i intacta ,1 toda la es- e legido li b r eme nte? ¿ Es te 11:-0 rc present.i un.-. su hve rsió n o nnn
re,-,i nueva rle d om inio y coer ción ucada p o r el cap italism o, s u distors i/rn d e la dem oc rac ia libernl?
reasignación de p ode res s ustanciales d e l esta do ,1 l,1 socie d nd c ivil, Cierta m en te . la balanza se h a in d in ado d c m ,1-;iado. p ero esto
a la propie d.1<l privada y a las compu lsio n es del m e r ca d o. Dejn no es comp le ta m e nte in co n g ru e nte c o n los principios funda m e n-
intact.1s ;:unplias á re.1s d e nuestra vida diaria -en el lugar ele Ira baj o, ta les d e la democracia libe ra l. L.-. con di c ió n 111is1m1 que h «ce p osible
en la distrihll c ió n d e la mano óe obrn y recu rsos- c¡u c n o es t;.ín d e fini r la democracia com o lo h acem os e n lrls socie d-'ldes capita-
s ujeta.~ :, la responsabilidad de111 ocn1tica gobernadas por los pode- lis tas libe rales modern as es la sep a r,1ci ó n y e l acotamient o d e la
res de la propiecfad y la "leyes" del m ercad o, los imperati vos de c11f'era económica y su in vu ln e ra bilidad por e l p c>d e r de111ocr~ 1ico.
la maxi miza c i6 n d e uti lid,1des. Esto seguiría s ie ndo verdad h asta La protección de esa in vul n erabili dad se h a co nvertido en un cri-
C II e l p oco pn,bab le caso d e que nu estra " d e moc ra cin forma l'' se te rio esencial de la d e moc ra c i;:i. Esta defini ció n n os p e rmi te invocar
pe r fe cciona ra ele ta l ma n en, que la 1·iqueza y el pode r econ ómico a 1.a d e m ocracia en conl.rn del poder del p u e bl o en la esrera econó-
Yíl n o se Lrad 11_jeran e n la d esig u a ldad ílag ranle del acceso al p o d e r mica. I ncluso h ace pos ible invocar a l.l d c m ocrnci.l e n defensa de
d e l cst,, d o que a h oni carncte ri7.;1 .i la rea lida d , s i n o a l itle,1I, ele la un a rest,rir.c:ión ele los d erech os clc n1<Jcr~ li cos e n otra¡; p a rtes d e la
dem<H racia rapitalis tn m C>derna. " ocied.,d ci vil", incluso en e l dominio político. si eso es lo que se
La 1'1.1rn1.1 cnrac te r (s l"i ca e n que la d e m ocrac ia libe ra l m a n eja es la n ecesita para protege r la propiecfad y el me1-cado conlra e l poder
nueva es fern de pode ,- n o es para contro larl ,1 sino p,ua liberarla . ncmocrátic o.
De h ech o, el liber;-ilis m o ni s iqu iera la recon oce como una esrern La es fe ra d e l poder econ{,micu en e l capita lis mo se ha exLcndid o
(k pode r o d e coe rc ión e n "bsolu1 0. D esd e lü ego que esto se a pli ca muc ho más a lhí <le la capacidad de In " cle111ocraci;-." para mnnej.trlo;
e n esp ecia l n i m e r cado, q ue tienden ser concebido co m o un,1 o p ur- y la democ rac ia libcn1 I, ya sea comu un conjunln d e ins Litu c iunes
tunid,id, no un n ob ligación. El mercado es a h o ra con ceb ido com o o un siste ma de idens, n o esl.-í. discüada para extender su alc,111 ce
una c~fcrn d e liberta d . de e lecd6n, incluso por pa.i-l e de los qu e a ese domiuin. Si est. 11vié ra111os ante e l " fin de la liisloria", n o :;erfn
ven In n eces idad d e regulnrlo. C u a lquie r lími te que pu ed;i se r ne- e n el se ntido d<> que l..i dcmocr.1cin liberal 11.1 Lriun fado s in o en e l
c esa1·in p a r;,, rorrcgir los e rectos <fañ in os ele es ta libe rtad :-e pc ,·ci- sentido d e que casi h ;i llegad o a s us límite s . H ay mucho de bueno
en e l liberalism o que d e be preservarse, p1·otegerse y mejorarse, n o mujeres la ciudadanía, así com o a los h ombres trabajadores. Tam-
sólo en las pa1·tes del mundo donde apenas existe, sino ta mbién bi é n h a avanzado mucho con la adopción de los principios " lihe-
en las democracias capitalistas e n donde todavía es imperfecto y rales", el respeto a las libe rta d es civiles y a los "derechos humanos".
con frecuencia está amenazado. Sin embargo, el alcance d e un P ero e l progreso de la democracia moderna ha estado lejos de no
desarrollo histórico mayo r pue de pertenecer a la otra Lradición d e te n er ambigüedades, y a que a m edida que los derech os pnlít icos
la democracia, la tradición e nso mbrec ida por la democracia liberal, han dej arlo d e ser exclusivos tambié n h a n perdido mu ch o d e su
la idea d e d emocracia e n su significado literal como poder popular. poder.
Aunque h e m os encontrado nuevas formas de proteger a La "so- P or consiguie nte, tenemos más preguntas que respuestas. E n
ciedad civil" d e l "estado" y lo "privado" d e las intrusiones d e lo las condic io n es m o d ernas y con un cuerpo inclusivo d e ciudadanos,
"público'' , aún wnemos que encon trar nuevas formas m o d ernas ¿có mo podría la ciudadanía recobrar la importancia que una vez.
de e mparejar la profund idad cte la liberta d con la democracia que wvo? En una democracia capitalisla moderna, ¿qué significaría n o
disfrutaban los ciudadanos a te nie n ses en otros aspectos. En Los sólo preservar los éxitos del liberalismo, d e las libe rtades civiles y
tJersas (242), Esquilo ha ce que un coro de ancianos persas nos diga la protección de la "sociedad civil", no sólo para inve ntar con ceptos
que ser un ciudadano a r·eniense es n o tener amo, no ser sir viente _más dem ocr áticos de representación y nuevos modos d e autono-
de ningún h o mbre monal. O 1·ecorde mos e l d iscurso de Las supli- mía local, sino también para recuperar los p o d eres p erdidos an te
cantes, de Eurípides (429ss), que d escribe como un a j10L-is libre aque- la "economía"? ¿Q_ué se p_ecesitaría para recupe rar la d e m ocracia
lla e n la que e l impe do de la ley p e rmite la igua ldad de jus ticia de la separación formal d e l o "político" y lo "económ ico", cuando
para ricos y pobres, fu e nes y débiles, en donde tocio aquel que el privilegio político ha sido r e mplazado por la coer ció n económi-
tiene a lgo importrint:e que d eci1· Liene e l derech o de hablar e n pú- ca, ejercida no sólo por la propie dad cap italista directamente, sino
blico -es decir, a hí donde hay isegoria-, p ero también en d o nde e.l también por e l m ercado? Si el capitalis mo h a re mplazado a l privi-
ciudadano libre n o sólo trabaja para enriquecer a. un tirano con legio político por los pode res d e la coerció n económica, ¿qué im-
su es fu e rzo. Aquí hay algo que está ausente p or completo del con- p licaría exte nder la ciudada nía -y esto n o sólo significa untl mayor
cepto m ás moderno de libertad en Europa. e incluso es a ntité tico igualdad de "o portunidades", o la asignación p asiva d e es tipulacio-
a éste. Es la ,libe rtad del dem os respecto de los amos, no la libertad nes para la seguridad social, s ino l a responsabi lida d democrática
de los amos mismos . No se trata de la eleutheria o ligarca en la que o el autogobierno activo- hacia la esfera econ ómica?
estar libre del trabaj o es la carncterísti ca ideal d e la ciudada nía, ¿Es p osible co ncebir una forma de ci udadanía democrática que
sin o la eleutheria del demos que tra baja y la libertad del trab~jo. llegu e a l dominio a lejado por e l capitalismo m o d erno? ¿EJ capita-
En la práctica, la democracia aten ie n se e ra ciertamente exclusi- lismo p o dría sobrevivir a dicha extensión de la d emocracia ? ¿Et
va, ta n to que puede parecer extra ñ o lla marla democracia . La m a- capilalismo es compatib le con la democracia e n su senr ido lit e ral?
yoría de la población - muje res, esclavos y extranje ros r esidentes Si este males ta r actual se sigue prolongando, ¿seguirá s iendo com-
(metics)- no disfrutaba los privilegios d e la ciudada nía. Pe1·0 la n e- patible con el libe ralismo? ¿El liberalismo aún pu ede co nfiar en su
ces idad de trabajar para vivfr y has ta e l carecer d e propiedades n o capacidad para traer prosperidad m :Hcrial, y triunfará junto con
eran razones para qu eda r excl uido de los p lenos d e r ec hos políticos. la democracia liberal, o su supe1·vivencia en tiempos difíciles de-
En este (, specto, A lenas excedió los crite ri os de los demócratas m ás · pende e n una reducción d e sus d erech os democráticos?
visionarios de muchos siglos d espués. ¿La democracia libe ral, e n la práctica y en la teoría, es a d ecuada
T amp oco es e vidente que hasta el sis"l:ema d e gobier no más d e- para manejar las condiciones de l capitalismo mode rno, s in co n s i-
mocrático el e la actualida d confie ra a s us clases no propi e tarias y d era1· lo que puede haber fuera o m ás a llá de ésta? ¿La democracia
Lrnbajador as pode r es iguales a los dis fruta dos por los ciudadanos liberal parece e l fin de la Historia p o rque ha sob1·epasado I odas
del pu eblo en Alenas. L a d e m ocracia m ode1·na ha llegado a ser las a lterna tivas concebibles, o porque ha agotado sus propias ca-
más inclusiva, y ha te rminado por abolir la esclavitud y dar a las pacidades a l tiem p o que ocu lta otras p osibilidades? ¿R ea lmef!te h a
C. I \J
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