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Centro de Estudios Universitarios Vizcaya de Las Américas: Campus Uruapan

La violencia juvenil en Michoacán es un fenómeno social que surge de una cultura de conflictos y exclusión, donde los jóvenes, víctimas de discriminación y falta de oportunidades, recurren a la delincuencia como medio de supervivencia. Factores individuales, familiares, escolares y socioeconómicos influyen en este comportamiento delictivo, evidenciando que la delincuencia no es innata, sino que se desarrolla en un contexto adverso. Es fundamental abordar estos factores para crear una sociedad más cohesionada y ofrecer mejores oportunidades a la juventud.

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La violencia juvenil en Michoacán es un fenómeno social que surge de una cultura de conflictos y exclusión, donde los jóvenes, víctimas de discriminación y falta de oportunidades, recurren a la delincuencia como medio de supervivencia. Factores individuales, familiares, escolares y socioeconómicos influyen en este comportamiento delictivo, evidenciando que la delincuencia no es innata, sino que se desarrolla en un contexto adverso. Es fundamental abordar estos factores para crear una sociedad más cohesionada y ofrecer mejores oportunidades a la juventud.

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CENTRO DE ESTUDIOS UNIVERSITARIOS

VIZCAYA DE LAS AMÉRICAS


Campus Uruapan

Licenciatura en: Criminología


Modalidad: Sabatino
Cuatrimestre: octavo cuatrimestre

Nombre de la materia:
Seminario de Investigación l
María del Rocío Guerrero Zamora
Matrícula: 2309007
Grado y grupo: CRS8A
Maestro: Guillen Heredia Perla
Lugar y fecha de entrega
Uruapan, 01 Marzo 2025
Resumen

La violencia no es producida aleatoriamente, sino que parte de una cultura de conflictos


familiares, sociales, económicos y políticos, y en general, del sistema globalizado que a su
vez permita las diferentes formas de vida en la sociedad, donde los estilos de vida de los
jóvenes son catalogados como formas de delincuencia. El objetivo de esos estilos de vida,
sin embargo, sólo consiste en distanciarse culturalmente de una sociedad que los jóvenes no
han fabricado. Víctimas de la discriminación social y excluidos de las decisiones
importantes, muchos jóvenes carecen de planes o proyectos de vida, y son considerados
incapaces de adaptarse al medio social, por lo cual toman la delincuencia como alternativa
de sobrevivencia. El fácil acceso a las drogas, la falta de oportunidades de empleo, salud,
educación y espacios para la cultura y el deporte, la desintegración familiar, la impunidad,
entre otros factores, componen el contexto en el que nace y crece la juventud en
Michoacán.

Abstract
Violence is not produced randomly, but is part of a culture of family,
social, economic and political conflicts, and in general, of the globalized
system that in turn permeates the different ways of life in society, where
the lifestyles of young people are classified as forms of crime. The
objective of these lifestyles, however, is only to distance themselves
culturally from a society that young people have not created. Victims of
social discrimination and excluded from important decisions, many
young people lack life plans or projects, and are considered incapable of
adapting to the social environment, which is why they take crime as an
alternative for survival. Easy access to drugs, the lack of employment
opportunities, health, education and spaces for culture and sports,
family disintegration, impunity, among other factors, make up the
context in which youth are born and grow up in Michoacán.
Introducción
En la actualidad es común escuchar sobre la delincuencia juvenil que bombardea a la
sociedad, un problema de orden multicausal que genera violencia y que afecta a varias
personas. Para ello, se aborda desde una perspectiva explicativa, el concepto de
delincuencia, una definición centrada en delitos y faltas contra la ley. La delincuencia es un
término poco preciso. Su significado es vago, no solo desde el punto de vista legal, sino
también desde el psicológico y sociológico. Incluso entre los psicólogos se le ha dado a este
término una gran variedad de significados, para algunos, la delincuencia es una deficiencia
moral, para otros, una subactividad del sistema nervioso central, según clasificaciones en
una prueba de personalidad (Clarizio y McCoy, 1981; Angenent, 1996). “La delincuencia
es un fenómeno social, dado que afecta directa o indirectamente a toda la sociedad, está
asociada a la dialéctica entre determinantes socioculturales y económicos, familiares e
individuales” (Araya y Garat, 1998). De este modo, se puede decir que la delincuencia es
un fenómeno de nuestra sociedad que estaría afectando a una parte importante de la
población, tanto desde la percepción que se tiene de la misma como desde quienes se ven
afectados directa o indirectamente, dada por la pobreza, la salud, la educación y el empleo,
temas que en la sociedad muchas veces presentan demasiados circunstancias, que obligan al
individuo a tomar decisiones erróneas.

Cuando hablamos de delincuencia nos referimos a la realización de actos contrarios a la


legislación.
Por ejemplo, son normas legisladas no fumar en lugares públicos o no agredir a otra
persona.
Como seres sociales también debemos considerar las normas sociales informales o no
escritas. Estas definen nuestros comportamientos como adecuados o indeseados,
dependiendo del contexto o cultura. Por ejemplo, en nuestra cultura es inadecuado caminar
desnudos por la calle y adecuado respetar una cola para realizar una compra. Aunque estas
costumbres no se hayan legislado, la mayor parte de las personas las respectan.
Cumplir con estos mandatos nos facilitará nuestra integración social, o, por el contrario,
transgredirlas, provocará el rechazo social.
Con delincuencia juvenil nos referimos a los delitos cometidos por personas en un tramo de
edad determinado. Nuestro ordenamiento jurídico se refiere a los y las jóvenes de edades
entre los 14 y los 17 años.

Es por esto que destacan ciertos factores de riesgo, fueron establecidos por
Vázquez (2003) habla de diversos factores de riesgo, los clasifica en 6 ámbitos, los cuales
se concentran en 5 factores:
 Factores individuales
 Factores familiares
 Factores de la relación con iguales
 Factores escolares
 Factores sociales y económicos
Ahora veremos de forma más detallada que variables se incluyen en cada uno de estos 5
ámbitos. Esto nos permitirá entender que los y las jóvenes que cometen delitos están
expuestos/as a múltiples factores de riesgo:

Factores individuales
 Consumo de drogas
 Rasgos de la personalidad (baja tolerancia a la frustración, ansiedad, visión
distorsionada de la realidad, hostiliad, falta de inteligencia emocional y social, etc.)
 Psicopatologías
 Determinadas características biológicas del sistema hormonal y endocrino.
Factores familiares
 Ausencia de límites, reglas y control por parte de los progenitores
 Trastorno de apego inseguro desarrollado en la infancia
 Disparidad de criterios educativos de los progenitores
 Conflictos familiares, violencia intrafamiliar
 Comportamientos delictivos de los progenitores
 Consumo de drogas por parte de los progenitores
 Maltrato infantil
 Convivir con personas diferentes a los progenitores (con los abuelos o familia
extensa, en instituciones, etc.)
Relación con iguales
 Vivencia de actos delictivos junto al grupo de iguales
 Tener pocos amigos
 Formar parte de una banda
Factores escolares
 Fracaso escolar
 Dificultades de aprendizaje
 Absentismo escolar o abandono escolar prematuro
 Ausencia de reglas en los centros educativos o carencia de un programa educativa
integral
Factores sociales y económicos
 Bajo nivel económico de la familia y del entorno
 Residir en un barrio deteriorado o con alto índice de pobreza y/o delincuencia
 Altos niveles de desempleo en el entorno
 Altos niveles de delincuencia en el entorno
 Pertenencia a colectivos de exclusión social (minorías étnicas, hogar monomarental,
progenitores desempleados o con escasos recursos, etc.

Esta información nos puede ayudar a entender que el/la joven delincuente “no nace” (como
defendían algunas teorías). Los riegos relacionados con la personalidad o la biología no
tienen tanto peso por si solos.
La mayor parte de expertos y expertas defienden la idea de que el/la joven delincuente “se
hace”.
La delincuencia juvenil según algunos autores, es una de las consecuencias negativas
predecibles de condiciones familiares inadecuadas como ocurre en el caso de la violencia
familiar. Algunos estudios indican que, los niños que son testigos de la violencia o que
reciben el maltrato directamente, pueden desarrollar una conducta antisocial o delictiva
(McCord, 2001; Morrison y Cherlin, 1995; Widom y Ames, 1994).
En muchas ocasiones, se evidencian casos en donde los padres siempre se han dedicado a la
actividad de delinquir y son ellos, quienes enseñan a sus hijos a que se desenvuelvan en la
delincuencia, sin saber el daño que les pueden causar en un futuro; el ejemplo de los padres
muchas veces no es el mejor, no brindan una vida armónica libre de drogas, robos, bandas,
matanzas y problemas, a sus hijos, al contrario, los obligan a robar y les prohíben que
asistan a un colegio; de manera que, la ocupación negativa que desarrollan los padres puede
influir en la adquisición de la ocupación de su hijo de forma negativa o poco significativa
para su proyecto de vida.
La ocupación de un padre puede perjudicar la relación amena con sus hijos, justificando la
delincuencia juvenil que hace parte de la realidad de la sociedad; analizando desde el punto
de la ocupación positiva, padres que tienen un estrato socioeconómico alto y un puesto de
trabajo muy bien remunerado, pero que descuidan a sus hijos por los horarios que suelen
llevar en sus trabajos, dejando el cuidado de sus hijos a una niñera o a personas que tal vez
no les importa si los comportamientos del joven a su cargo son los correctos, por esta razón,
muchos de los jóvenes se ven afectados emocional y afectivamente al sentirse solos, y es
ahí, cuando pueden irse por senderos inapropiados como la delincuencia, drogas o fracasos,
que se presentan durante su desarrollo de adquirir experiencias vivenciales; también se
tiene en cuenta la ocupación negativa de los padres que realizan actividades no
significativas para la sociedad pero sí para el mismo, que afectan a sus hijos sin una buena
enseñanza basada en valores, que les ayuden a crecer positivamente en sus conocimientos,
puesto que los jóvenes pueden tomar ese ejemplo no significativo e intentar desenvolverse
en ese mundo, donde se toman aspectos negativos, problemas o dificultades que hacen de
una ocupación sana, algo poco prospero para la persona; cabe decir que, quienes educan
desde pequeños a su hijos para que roben, le quitan la posibilidad de llevar una vida
normal, libres de peligros y problemas.

La ocupación en el inadecuado uso del tiempo libre afecta a la ocupación de sus padres.
Muchas veces los jóvenes en su tiempo libre se dedican a realizar actividades que pueden
traer consecuencias negativas, entre ellas, los problemas con sus padres, debido a que los
jóvenes de hoy en día, pasan más
tiempo con sus amigos o frente a un celular o computador, medios que influyen en el
camino hacia la delincuencia, afectando la ocupación de sus padres, ya que al ver que un
hijo se involucra en algún problema, inmediatamente los padres abandonan las actividades
del momento para hacerse cargo del problema; y en otros casos, padres que no le dan
importancia a los problemas de sus hijos y simplemente, omiten el tema o tratan de buscar
soluciones, pero no inculcan los valores o normas que debe seguir el joven para que no
vuelva a cometer dichos delitos. Está en nuestra mano como sociedad poner los medios
necesarios para evitar todos los factores de riegos de la delincuencia juvenil. Podemos
caminar hacia una sociedad más sana erradicar los aspectos que afectan a los jóvenes por
una sociedad más cohesionada y que ofrezca más oportunidades para todos y todas,
especialmente para las personas que representan nuestro futuro.
Antecedentes
Para abordar el tema de este estudio resulta indispensable saber qué él comportamiento
criminal juvenil en Michoacán, cómo y dónde se ubica en el tiempo; de esta manera se
inicia el estudio ubicando y describiendo tales fenómenos criminales.
En principio, se entenderá como comportamiento criminal juvenil, según expertos en
criminología y en psicología definen el comportamiento criminal juvenil como una
Conducta que se va en contra de la ley o trasgrede las normas sociales, llevadas a cabo por
individuos que no han alcanzado todavía la mayoría de edad, derivados del crimen
organizado el cual se define como: "Una agrupación permanente de delincuentes que tienen
una estructura jerárquica respetada, compuesta por tres o más individuos, disciplinados para
cometer una acción delictiva".
Desde la perspectiva sociológica, la delincuencia es una expresión de conductas en el seno
de la sociedad, tales conductas deben tener la particularidad de ser antisociales, por no decir
antijurídicas, debido a que pueden ser por un lado, violar o transgredir valores éticos,
morales e incluso religiosos; lo cual significa que no necesariamente son bienes jurídicos
protegidos por las leyes, así entonces observamos que la delincuencia cómo fenómeno
social ocurre en la forma de conductas transgresoras de valores individuales o colectivos
mismas que enlazadas como un todo, adquieren la característica de fenómeno delictivo o
delincuencia.

Todas las investigaciones empíricas disponibles han constatado una distribución entre la
edad y el comportamiento delictivo (incluido el violento) similar. Así, existe un pico de
prevalencia delictiva que llega a su máximo en el periodo de la adolescencia media-tardía
(en torno a los 15-19 años), y declina al principio de la década de edad de los 20 años. Los
trabajos realizados por CRIMIJOV han permitido conocer algunas evidencias en relación
con la edad que presentamos en esta infografía. Por un lado, la administración del ISRD-II
puso de manifiesto que la edad media de inicio son los 14,08 años y que las chicas y los
chicos se inician en la conducta antisocial y delictiva prácticamente a la misma edad. Sin
embargo, las chicas se inician antes que los chicos en conductas violentas. Uno de los
hallazgos que hemos obtenido en nuestras investigaciones en que a pesar de que hay menos
chicas que chicos delincuentes, cuando las chicas se implican la conducta antisocial y
delictiva empiezan antes y lo hacen con la misma fuerza que los chicos en las conductas
violentas.
La adolescencia es una etapa que inicia de acuerdo con diferentes autores con la
entrada de la pubertad. Pubertad definida por Peter Blos "es un fenómeno
predominantemente biológico que comprende fundamentalmente los cambios corporales."
Estos cambios corporales inician en la adolescencia temprana de una manera
tempestiva, dificultando de esta manera su asimilación mental afectiva.
Por tal motivo, muchos autores han determinado a estos cambios de diferentes maneras:
etapa de revolución biológica, etapa de metamorfosis, etapa del estirón.
Estos cambios aparte de ser tempestivos e irreversibles son disparejos ya que las
primeras partes del cuerpo en alcanzar su talla adulta son la cabeza, las manos y los pies,
después los brazos y las piernas y finalmente el tronco. Por tal motivo, el Dr. James Taner
comenta "al niño le quedan cortos sus pantalones (al menos a lo largo) un año antes de
quedarle cortas sus camisas". Estas diferencias en la velocidad del crecimiento de las
diferentes partes de su cuerpo despiertan la temporal sensación de torpeza e inseguridad
que presentan algunos adolescentes. Es cierto que desde la infancia hasta la vejez existen
diferentes cambios biológicos pero es en la adolescencia en donde estos cambios cobran
mayor importancia a nivel psicológico, ya que al ser más rápidos y disparemos contrario a
lo que ocurre en la infancia, adultez y vejez, provocan una mayor alteración en la imagen
corporal y la identidad personal. Entendiendo por imagen corporal la representación que el
sujeto siente de si mismo y por identidad personal como la creación de un sentimiento
interno de mismisidad y continuidad, unidad de personalidad sentida por el
individuo.

En si, el individuo necesita sentir que la persona que es hoy es semejante a la de ayer
o en el mejor de los casos un desarrollo de ella. Entre los muchos autores que están de
acuerdo con esto se encuentra el padre del psicoanálisis S. Freud, quien comenta le estrecha
relación que existe entre los cambios corporales y las alteraciones psicológicas de auto
imagen.
Los sentimientos que se despiertan con esta revolución biológica son diversos y su
intensidad depende de cada caso en particular. Las reacciones más comunes para estos
cambios son:
a) Sentimiento de inadecuación, es decir, sentirse extraño con su propio cuerpo con
el cual está familiarizado desde la niñez.
b)Tensión emocional, provocada por el despertar sexual que trae consigo estos cambios
biológicos que lo llevan o movilizar sus mecanismos de defensa y a refugiarse en el grupo
de pares por la reactivación edípica que se da.
Cuando estos mecanismos de defensa no son suficientes se recurre a comerse las
uñas, tics, dolores de cabeza, etc. En ocasiones ocurre la negación de este desarrollo
biológico, sobre todo en la adolescencia temprana, donde es común que el adolescente
femenino utilice blusas holgadas o tome posiciones encorvadas para ocultar el crecimiento
de los pechos o amenace con no utilizar toallas sanitarias en sus primeros periodos
menstruales, etc. En el adolescente masculino la utilización de camisas largas le sirve para
ocultar o negar el desarrollo de sus genitales.
c) Sentimiento de inseguridad y miedo que es común observar en cualquier situación nueva
o desconocida.
d)Duelo por el cuerpo infantil y la fantasía bisexual que se hace presente con la
menstruación en la mujer y con la Primera polución en el varón
e) El adolescente puede mostrarse extremadamente sensible en lo que se refiere a su
yo corporal, en ocasiones se siente transparente y expuesto hacia los demás, cualquier
"defecto" lo magnifica, cualquier observación o crítica lo destruye emocionalmente, etc. Su
preocupación no solo es por su cuerpo sino también por la impresión que este produce en
sus iguales, en especial en la del sexo contrario.
f) Puede rebelarse contra la maduración ya que para muchos crecer da miedo, el solo pensar
en las realidades de la edad adulta basta para lanzarlo a un estado de depresión, en el cual
uno se acurruca con el pulgar en la boca adorando una época en la que la decisión más fácil
era cuál juguete llevaríamos al jardín.

El ser humano posee un sentimiento gregario, es decir necesita estar acompañado de


sus congéneres para satisfacer necesidades básicas.
En los tiempos actuales no se concibe a una persona aislada o ajena a toda
convivencia social ya que son múltiples los requerimientos humanos para sobrellevar
la vida moderna. Sin embargo también existen aspectos psicosociales que el hombre y la
mujer solo pueden lograr a través de la convivencia y las experiencias vividas en los
grupos. Es un hecho que el papel rector de los grupos permite la adquisición de principios
para determinar usos y costumbres que han de regir la participación entre
congéneres. Es el grupo por lo tanto el espacio en el que los individuos cohabitan
para establecer estilos de vida e interactuar con otras personas.

Las estadísticas judiciales proporcionan información sobre los delitos cometidos por
la población y que son registrados por los juzgados de primera instancia en materia
penal, debido a que allí se define su nivel de responsabilidad ante los delitos cuya
realización ha sido técnicamente comprobada con anterioridad en las agencias del
Ministerio Público correspondientes, Para Mezger el delito es un "conflicto social
dentro de la comunidad humana, sin limitaciones que él adopta de nuevo. En sentido
parecido se manifiesta Sauer, segun el cual la criminalidad significa peligrosidad
social con inclusión de la reprochabilidad moral".
En nuestro Derecho los delitos pueden ser dolosos o culposos...El dolo presume el
conocimiento del tipo objetivo, e implica la intención, la voluntad "final" de llegar al
resultado típico. La culpa se caracteriza por un actuar imprudente, irreflexivo
imperito, negligente,ete."

Los indicadores que se presentan en este apartado han sido elaboradas a partir de las
encuestas judiciales, las cuales el INEGI publica desde 1994 en su primer número,
con la información judicial registrada entre 1976 y 1989, y en el segundo, con
información de 1990 a 1993; a partir de entonces la actualización ha sido anual. Los
indicadores publicados muestran un conjunto de características de la población joven
de 16 a 29 años procesada en los juzgados del fuero común y federal, a los cuales se les
considera según los dos momentos del proceso penal en los que se define su
responsabilidad jurídica ante los juzgados informantes como presuntos delincuentes
o delincuentes. Los delincuentes menores "son unos niños a los que hay que tutelar; sea por
los padres, instituciones de beneficencia o del Estado. La denominación misma define la
concepción: son menores en disfunción a los mayores. En tanto menores, se concibe
que carecen de algo".
Las características más sobresalientes de la delincuencia juvenil son:
 Objeto delictivo. Objetos antes desconocidos por el Derecho Penal tradicional.
 Gravedad. Son cada vez más frecuentes los delitos graves.
 Método. La violencia generalmente efectuada en pandilla
 Delincuencia. Aumenta el número de hijos de familias acomodadas
 Ambiente. Ha dejado de ser un fenómeno individual. para convertirse en un
 fenómeno colectivo.
 Etiología. Hoy ya no se habla de causas sino más científicamente de factores
criminógenos de la delincuencia juvenil".
Los delitos de robo y aquellos relacionados con la ley federal de armas de fuego son
los que mayor peso tienen en los juzgados de fuero común y del fuero federal,
respectivamente.
Entre los indicadores que se presentan se incluye la composición por grupos de edad
y sexo de la población joven con problemas jurídicos, así como la distribución de los
mismos según los principales delitos cometidos.

En México, los jóvenes entre 16 y 29 años están involucrados en 57%c de los delitos
cometidos, como lo demuestran los registros judiciales para 1997. Esto se debe a
que los jovenes representan un alto porcentaje de la población mayor de 15 años del
país. La distribución porcentual de los delincuentes crece rápidamente desde el grupo de
16 a 17 años hasta el de 20 a 24 y luego comienza su descenso entre los grupos de mayor
edad. Del total de delitos cometidos sólo 3% se atribuye a personas de 16 a17 años, periodo
en el que se considera al individuo menor de edad para gran parte de los derechos y
obligaciones ciudadanos, y por lo tanto reciben ciertos tratamientos diferentes. Una vez
alcanzada la mayoría de edad, se percibe un incremento considerable de la delincuencia;
entre los 18 y 19 años se concentra el 10% de los delitos y de los 20 a 24 y 25 a 29 años se
presentan 25% y 19%, respectivamente. Otro elemento a destacar es la composición por
sexo de los delincuentes, donde los hombres ocupan 91% a diferencia del 9% que
representan las mujeres. Esta relación entre los jóvenes es de 93.3% y 6.7%,
respectivamente; la cual se mantiene en los diferentes grupos de edad, y define el problema
de la delincuencia como esencialmente masculino.

En 1997, las diferencias por tipo de juzgado señalan un porcentaje de jóvenes procesados
en los juzgados del fuero común casi seis veces mayor que los procesados en las instancias
del fuero federal (84.8 y 15.2 por ciento, respectivamente).

En 1997, de los 148,621 jóvenes delincuentes procesados en los juzgados del fuero
común, 45.6% pertenecen al grupo de delincuentes sentenciados y 54.4% esperaban
sentencia como presuntos delincuentes.

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